sábado, 28 de mayo de 2016

28 mayo 2016 Aportación 25 años atentado en Vic

 28 mayo 2016

Opinión:

Agradeciendo de antemano los contactos recibidos, aporto esta opinión para su uso por cualquier medio de comunicación que lo estime oportuno dando respuesta a las preguntas recibidas durante los últimos días.
No estaré mañana a los actos en Vic porque no deseo compartir espacio con personas que solo buscan aprovechar para su propio beneficio el dolor y el trabajo ajenos, incluso inventándose secuelas e historias que ninguna sentencia firme declara como ciertas. Tampoco quiero estar presente cuando hay una altísima probabilidad de utilizar actos de homenaje a víctimas del terrorismo para presentar discursos de marcado contenido político incluso sin consenso previo.
En cuanto a las gestiones realizadas tras el atentado en Vic de 29 de mayo de 1991, debo aclarar que fui el único representante de la antigua AVT que se desplazó a la localidad la misma tarde del atentado, realizando tareas de asistencia urgente y una vez informado del desplazamiento de una de las familias más afectadas al Hospital de la Vall d'Hebrón permaneciendo toda la noche junto a ellos hasta pasadas las 12 del mediodía del día 30 de mayo.
Como delegado de la antigua AVT tuve que realizar numerosos viajes a Vic y a la Comandancia de la Guardia Civil de Manresa para colaborar en gran parte de la asistencia que merecían las víctimas, especialmente las residentes en el Cuartel.
Asimismo quiero reconocer la excelente labor realizada por el abogado Jose María Fuster-Fabra en el juicio contra Zubieta Zubeldia en 1993 y la gran labor de Sara Bosch como psicóloga para atender a las víctimas que demandaban su atención.
También tuve que coordinar desde 1994 todas las gestiones en el sentido de conseguir un reconocimiento oficial de homenaje y recuerdo a las víctimas del atentado que fructificaron con el acto realizado el año 2005. Muchos años de trabajo que finalmente fue reconocido con la instalación de una placa en memoria de las víctimas en el mismo lugar del atentado. También quiero recordar aquellos años en los que junto a la Associació de Veins del Barri del Remei conseguimos evitar la construcción de bloques de edificios en el solar donde estaba el antiguo Cuartel.
Para terminar, no se puede olvidar la excelente labor que realizó la antigua AVT y su delegación en Catalunya tramitando las indemnizaciones en nombre de decenas de familias afectadas como consecuencia de la Ley Extraordinaria 32/1999. Parte de los mas de ocho millones de euros tramitados en concepto de indemnización para las víctimas en Catalunya se tramitaron en representación de víctimas del atentado en Vic.

Y como no, adherirme al proyecto que varias víctimas del que varias víctimas me han informado durante mucho tiempo en relación a la propuesta de monumento o monolito en el lugar del atentado.

viernes, 27 de mayo de 2016

27 mayo 2016 La Vanguardia (opinión)

27 mayo 2016



“Rajoy ha actuado ante el independentismo con moderación”
Jorge Fernández,candidato del PP catalán

En un momento en el que la política parece instalada en los platós de televisión y las redes sociales, Jorge Fernández Díaz apela a su experiencia –empezó su carrera en 1980 como gobernador civil en Asturias– como garantía de seriedad y buen hacer. Su misión como candidato el 26-J no es nada fácil: frenar la pérdida de votos que el Partido Popular padece en Catalunya desde el año 2012.

¿El 26-J, llamar a votar de nuevo a los españoles cuatro meses después, es la expresión del fracaso colectivo de la clase política?
Es cierto que los partidos no hemos sido capaces de gestionar el mandato que surgió de las urnas el 20-D, pero no todos tenemos la misma responsabilidad.
Pedro Sánchez y Albert Rivera intentaron desbloquear la situación y formar gobierno…
Después de las elecciones sólo había dos posibilidades de gobierno y esas pasaban necesariamente por la presencia del PSOE. Si los socialistas dijeron ‘no, no, no’ a Mariano Rajoy sólo podían formar un gobierno a la valenciana con Podemos. Al final no hubo ni lo uno ni lo otro por la actitud de Sánchez.Se ha comportado como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer.
¿No le regalaron todo el protagonismo a Sánchez al rechazar Rajoy ir a la investidura?
No se trata de protagonismo, sino de seriedad. Rajoy cuando el 22 de enero se entrevista con el Rey es sincero con él y le dice que no tiene ninguna posibilidad de ser investido al no contar con el apoyo ni de C’s ni de PSOE. En cambio Sánchez se lanzó a la piscina. Ha banalizado la política con acuerdos históricos que sólo han durado un día, ruedas de prensa…
¿Cree que le pasará factura en las urnas?
Si algo bueno hemos extraído de esta experiencia es que todos los partidos hemos quedado retratados con nuestras actuaciones. Los españoles ya saben qué pueden esperar de unos y de otros.
Con sus palabras sobre Sánchez parece difícil que ustedes pacten con el PSOE...
Cada día tiene su afán y ahora nuestro pacto debe ser con los votantes. Ellos expresaron en las urnas que teníamos que negociar, pactar, llegar a acuerdos porque difícilmente volverán a haber mayorías absolutas. Sánchez se empeñó en decir que el cambio pasaba con él cuando obtuvo los peores resultados de la historia del PSOE. Nuestra idea era formar una gran coalición porque compartimos una misma idea de España. Lo que está claro es que de los comicios del 26-J tiene que salir, sí o sí, un nuevo gobierno. No volveremos a repetir las elecciones.
¿El nuevo gobierno debe estar, sí o sí, presidido por Rajoy?
Pedir que se retire el que gana las elecciones no deja de ser original. El candidato de nuestro partido lo decide el PP, y los españoles en las urnas al presidente del Gobierno. Pido al PSOE un poco de respeto intelectual, político y personal...
Ustedes están enfocando la campaña como un pulso con Podemos. ¿Les interesa que adelanten al PSOE?
Un gobierno con Podemos sería legítimo pero, para España, económicamente devastador. Basta ver la situación que vive Grecia o modelos que están fuera de la realidad de la Unión Europea. Ahí están los vínculos políticos de Podemos con Venezuela. España necesita un gobierno que huya de los radicalismos y el Ejecutivo de Rajoy cuenta con el aval de Europa.
Además de esa “credibilidad en materia económica” de la que habla, ¿con qué otra baza se presenta el PP al 26-J?
Sin duda la recuperación económica y el aval de Bruselas a nuestras políticas de austeridad. Nuestro objetivo es conciliar la recuperación económica con la rebaja del paro. Le llamamos objetivo 20-20. Es decir, que al final del 2020, si mantenemos nuestros índices de crecimiento, tengamos 20 millones de personas trabajando. Cuando llegamos al gobierno España estaba en quiebra y a punto de ser rescatada, por lo que tuvimos que aplicarle una terapia de choque. Ahora crecemos más que Italia, Francia, Reino Unido…
¿Se puede decir que España ha salido ya de la crisis?
No, pero lo peor de la crisis ya ha pasado. Teníamos un déficit superior al 9% y lo hemos dejado en el 5%.
¿Siente que esta “terapia de choque” no se ha entendido bien o achaca la pérdida de apoyo del PP a los casos de corrupción?
Todo cuenta. Se han acumulado una serie de factores que han desgastado, como es lógico, al Gobierno. La crisis económica se ha llevado por delante a la mayoría de los gobiernos que han gestionado los planes de austeridad: Portugal, Grecia, Irlanda… Pero aún así nosotros fuimos la fuerza más votada y el PSOE obtuvo el peor resultado de su historia. Los casos de corrupción del pasado que han aflorado en esta legislatura nos han hecho mucho daño, también el desafío independentista.
La gestión de Rajoy de la llamada cuestión catalana ha sido muy controvertida. ¿Acepta las acusaciones de falta de diálogo?
Ha habido gente que no les ha gustado por exceso y otros por defecto. Creo que se ha hecho bien, que Rajoy ha actuado con moderación y tacto ante el desafío independentista. Lo que es una obviedad es que el proceso independentista hace daño a Catalunya y España.
¿Con Puigdemont ha empezado el deshielo entre los dos gobiernos? Al menos los presidentes se han sentado a hablar.
En el marco de la normalidad institucional y el cumplimiento de la ley se puede dialogar de muchas cosas. La ley no es negociable, pero si se puede cambiar. Lo que es una anomalía es que Puigdemont decidiera poner en manos de la CUP la estabilidad de su gobierno. Cuando la rauxa se torne en seny será positivo para todos.
¿Cuál es su oferta a los catalanes para el 26-J?
A Catalunya le conviene un gobierno de España moderado, reformista y con credibilidad, y eso es lo que ofrece el PP.
Sigue pendiente la reforma del modelo de financiación.
Nadie cuestiona el enorme esfuerzo y solidaridad de Catalunya, Madrid y Baleares. Y en este sentido estoy de acuerdo en el principio de ordinalidad. La solidaridad no puede limitar la capacidad de crecimiento y que ejerza de tope, por lo que estoy seguro de que se conseguirá un nuevo modelo de financiación adecuado para Catalunya.
¿Y la reforma de la Constitución, la cree necesaria?
No se trata de reformar por reformar, pero tampoco cerrarse a los cambios. Sobre el cambio constitucional hay que saber primero qué se quiere reformar, buscar un amplio consenso y tener las ideas claras. En estos momentos yo no veo que exista consenso. Podemos quiere una cosa que está en las antípodas de lo que quiere el Partido Popular, el PSOE habla de una reforma federal que nadie conoce en qué consiste.
Como ministro del Interior, ¿qué piensa de los altercados violentos en el barrio de Gràcia?
Quiero expresar mi reconocimiento a los Mossos d’Esquadra. Lo verdaderamente sorprendente en este caso es que haya concejales de la CUP que participen de las manifestaciones y que desde el Ayuntamiento de Colau se mantenga una posición de equidistancia con los violentos.
De su etapa en Interior, ¿de qué se siente más orgulloso?
Haber vivido la primera legislatura de la democracia española sin asesinatos terroristas mortales. También que España se consolide como una de las democracias más seguras. Es el tercer país de la Unión Europea con menores tasas de criminalidad.


Opinión:

Sobre la cuestión ideológica y política de la entrevista no diré nada porque cada uno es libre de pensar como le apetezca.

Pero en cuestiones que afectan o pueden afectar a víctimas del terrorismo, dice el Ministro  “Haber vivido la primera legislatura de la democracia española sin asesinatos terroristas mortales”.  Bueno, pues ahora va y se lo explica a los familiares de las víctimas mortales de los atentados del Museo del Bardo en Túnez (marzo 2015), de la embajada española en Kabul (diciembre 2015) o de  la víctima con nacionalidad española, italiana y alemana en Bruselas.

Por otro lado, dice “La ley no es negociable, pero si se puede cambiar”… pues si es así, ¿a qué espera para cambiar la ley en relación a los fetos no nacidos a causa de atentado terrorista? ¿a qué espera para cambiar la ley en relación a no indemnizar con la excusa de la "extemporaneidad" a victimas que aparecen en sentencia?


Me da la impresión de que hay quien habla de lo que no conoce. Como esos que dicen ser victimas pero cuyo nombre no aparece en ninguna sentencia ni en resolución administrativa alguna.

jueves, 26 de mayo de 2016

26 mayo 2016 (19.05.16) (5) La Vanguardia (opinión)

26 mayo 2016 (19.05.16)



Ni héroe ni apestado
Francesc Marc Alvaro

La visita de Arnaldo Otegi al Parlament ha provocado todo tipo de reacciones. Es el típico episodio que redibuja con claridad el perímetro de las incongruencias y de las hipocresías de varios actores políticos. Es la situación clásica que pone a prueba la relación entre la retórica sobre la que se sustenta la transición y su vigencia/adaptabilidad a un contexto nuevo. Estamos ante una escena en la que el recurso a la demagogia no encuentra ningún tipo de freno porque se presume que la invocación tramposa del dolor y de las víctimas actúa como mecanismo de bloqueo de cualquier debate y, por lo tanto, de expulsión de todo argumento que se plantee en términos de racionalidad y responsabilidad. ¿Puedo recordar que la responsabilidades –debería ser– una divisa de cualquier político?

Como siempre que se habla de ETA, hay que hacer algunas previas, para esquivar a los profesionales de la distorsión mediática, los que cogen el rábano por las hojas. En un contexto de democracia, me parece injustificable sin excepción es el recurso a la violencia política. Nunca he sentido ningún tipo de simpatía por ETA ni por grupo alguno que se haya servido del terrorismo para defender su causa. Tengo amigos que habían sido amenazados por los etarras y tengo muy claro dónde está la raya que separa la víctima del verdugo. Por otra parte, siempre he pensado que importar el modelo de la izquierda abertzale es un error de grandes proporciones y he criticado abiertamente la imitación infantiloide que algunos hacen de sus planteamientos y tácticas. Desgraciadamente, la vasquitis ha sido una tendencia demasiado presente en entornos catalanistas, hasta hace poco. El proceso que arrancó en Catalunya en el 2010 ha servido –también– para remarcar las profundas diferencias entre dos naciones que forman parte del Estado pero responden a factores (históricos, demográficos, culturales, económicos y políticos) poco comparables.

Dicho esto, la principal cuestión política que anida bajo esta polvareda es averiguar si Otegi es o no una figura relevante –quizás indispensable según muchos– para consolidar la paz y reconstruir la convivencia dentro de la sociedad vasca. Los que conocen bien aquella realidad aseguran que el papel del líder de Sortu ha sido –desde hace tiempo– esencial en el adiós a las armas de ETA.¿Por qué no deberíamos valorar positivamente en Otegi el viraje que sí apreciamos, en cambio, en otros dirigentes de grupos terroristas que apuestan, finalmente, por la vía democrática? Después de seis años y medio en prisión, una vez ha pagado por sus delitos, este hombre se dedica a hablar. Es la cara visible y el referente de un mundo en profunda mutación. Esta transformación no es fácil, todavía hay una minoría que considera una claudicación lo que hace y dice Otegi. La pregunta es obvia: ¿hay que reforzar a Otegi o hay que destruirlo, para hacer irreversible la pacificación? Si no se quiere jugar con fuego, todos sabemos cuál es la respuesta correcta. Salvando todas las distancias, recuerden que el Estado británico apostó por Gerry Adams como interlocutor, un líder que –a pesar de su autoridad –también tenía enemigos dentro del campo republicano.

Si se tiene todo eso en cuenta, el Parlament puede y debe escuchar a Otegi. Y, más allá de las exigencias del presente, también porque ETA golpeó varias veces Catalunya, haciendo mucho daño. Nuestros parlamentarios –sean del color que sean– no pueden simular que todo eso no les interesa. Escuchar a Otegi no implica compartir su visión. En este sentido, me parece muy adecuado lo que ha escrito en su blog Robert Manrique, víctima de ETA y exportavoz de la Associació Catalana de Víctimes d’Organitzacions Terroristes (Acvot): “Pero también debo acatar la legislación que permite que este individuo esté en la calle y pueda ser invitado por quien lo desee. Y puesto a tener que acatar la legislación, tengo la sangre fría de permitir a Otegi que hable en el Parlament catalán para poder juzgar después sus palabras y opinar al respecto. No puedo olvidar que siempre es mejor utilizar la palabra para exponer lo que hasta octubre del 2011 se exponía asesinando”.

Los antiguos tenían una máxima que sería de buena aplicación en este caso: “Nada en exceso”. Ha sido exagerado que Carme Forcadell recibiera a Otegi como presidenta de la Cámara, teniendo en cuenta que ejerce un cargo suprapartidista que reclama equilibrios muy afinados. Y pienso que también ha sido impropio –y poco edificante– el intento de utilización partidista de las víctimas llevado a cabo por PP y C’s, con frases lamentables de García Albiol. Los diputados populares –como los de C’s y los del PSC– están en su derecho a no escuchar a Otegi en la comisión de Exteriores, pero nadie tiene el derecho a poner en primer plano a las víctimas para contraprogramar una visita. Ni honores ni gesticulaciones demagógicas. Otegi no es ni un héroe ni un apestado. Es una pieza importante para construir un futuro sin violencia.

Mientras escribo este papel, tengo ante mí dos fotos: Gadafi con Aznar y Gadafi con Zapatero. ¿Qué escándalo, ve?

Opinión:

Francecsc Marc Alvaro, gracias. Primero por ser importante explicar que en el colectivo de víctimas hay diferentes planteamientos y segundo (ironía modo ON) por promocionar mi blog…


Solo un detallito. Cuando se lee “intento de utilización partidista de LAS víctimas…”, mejor sería aquello de “sectores” de víctimas porque, curiosamente, algunos que no tuvieron que pisar ni un cementerio ni un hospital son los que más rédito obtienen del dolor ajeno. Y eso nos molesta mucho a mucha gente, incluidas muchas víctimas.

26 mayo 2016 (19.05.16) (4) La Vanguardia (opinión)

26 mayo 2016 (19.05.16)



Víctimas

Como era previsible, el PP piensa aprovechar políticamente hasta el último detalle de la visita de Otegi al Parlament, no fuera a ser que se le escapar a la ocasión de volver a usar las víctimas de terrorismo para sus fines políticos. Lo dicho está dicho con la crudeza evidente, porque, sinceramente, me parece abominable el abuso reiterado que hace dicho partido del dolor y la tragedia. Y ello no lo afirma esta columnista, lo dicen y repiten muchos familiares, hartos de las organizaciones de víctimas que se han convertido en meros arietes ideológicos. Roberto Manrique o los familiares de Lluch o tantos otros pueden explicar un mundo entero de esa miseria.

Por supuesto, condenar el terrorismo es la prioridad de cualquier ser humano decente, y de cualquier partido ídem, y en esa condena no hay medias tintas. Pero el abismo que separa la empatía con la víctima, la lucha contra el verdugo y la defensa de unos ideales de paz y tolerancia tienen poco que ver con aprovechar el drama para imponer estrategias de exclusión, coartar libertades y publicitar el producto propio, para ganar unos votos chapoteando en el dolor ajeno. Y eso lo hace el PP a las mil maravillas.

Aterrizando en lo actual, la escandalera la han montado con la visita de Otegi a Catalunya, lo cual era desgraciadamente previsible dados los antecedentes. Con ello el PP envía tres mensajes que me parecen deplorables :el primero, que a pesar de la desaparición del terrorismo de ETA, el PP está dispuesto a alargar hasta el infinito su fantasma, convencido de que le reporta beneficios electorales. Ello puede ser eficaz estratégicamente, pero demuestra una severa falta de altura política. El segundo mensaje es igualmente cainita: la negación de cualquier interlocución abertzale a favor de un final definitivo de la violencia, en actitud contraria a lo que ocurre con cualquier conflicto violento, donde son precisamente aquellos que han abandonado el terrorismo y han apostado por la paz sus más eficaces constructores.

Como siempre, el PP se aleja de la política porque prefiere el territorio hosco y hostil de la fuerza y la venganza. Con su actitud, nunca se habrían firmado acuerdos de paz. Y finalmente, el tercer mensaje es que el PP continúa considerando a las víctimas como un bocado electoral, y las tienen como uso privado. Dejen en paz a las víctimas, que son plurales, transversales y que merecen respeto y no abuso político.

En cualquier caso, vuelve la baja política, la que prefiere la épica a la ética, la imposición al diálogo, la negación de un conflicto a su resolución. Otegi es un interlocutor válido para el futuro de Euskadi. No es el único, ni tiene por qué ser el preferido, pero es necesario precisamente porque apostó por la paz, él que venía de la violencia. Y esa apuesta nunca se desprecia en la política, a no ser que precisamente no se quiera hacer política.

 Opinión:

Agradecer el detalle a Pilar Rahola de recordar a dos víctimas del terrorismo en su artículo y decir que a esos dos nombres podría, por mi parte, añadir los de las numerosas víctimas que coincidimos en un solo objetivo: que no se use nuestro dolor por parte de nadie como moneda de enfrentamiento o de uso político. Nombres de viudas, de viudos, de huérfanos, de heridos inválidos que me han hecho llegar su opinión sobre todo lo acontecido con la visita de Otegi y, ya puestos, sobre la postura de algunos representantes que no han consultado la opinión previamente a los supuestos representados. Algunos desde Catalunya y otros desde Galicia, Andalucía, País Vasco, Madrid, Valencia o Aragón.

También me han llamado padres con hijos asesinados y hermanos de asesinados pero ni en castellano ni en catalán existe una palabra que defina su dolor. ¿Qué tal si alguien de las academias correspondientes lo hace?


Finalmente, todos coincidimos en que nadie mas sufra lo que ya hemos sufrido nosotros…. Eso sí tiene definición: empatía, solidaridad, amor por el semejante.

26 mayo 2016 (3) El País

26 mayo 2016       



Otegi no es el que fue (ni lo que cree ser)
Ofreció un discurso de la retirada: que la violencia fue necesaria para que hoy no lo sea.

Patxo Unzueta

Las bases de los partidos integrados en la coalición EH-Bildu han designado candidato a lehendakaripara las autonómicas vascas de otoño a Arnaldo Otegi, secretario general del principal de esos partidos, Sortu. Para que la candidatura sea oficial debería prosperar el recurso contra la inhabilitación para cargo público hasta 2021 que pesa sobre Otegi. Pero también pesa sobre su cabeza el reproche moral a quien se presenta como artífice del cese del terrorismo cuando todavía no ha sido capaz de condenar claramente a ETA ni de haber pedido perdón a las víctimas por tantos años de respaldar los crímenes de la banda.
La negativa a condenar se relaciona con el discurso de que la lucha armada no es necesaria hoy, pero lo fue en el pasado para impedir que se estabilizara el sistema autonómico y dejar abierta la puerta hacia la ruptura que no fue posible en la Transición. Interrogado sobre esas cuestiones, Otegi ha declarado estos días en Barcelona que hizo algo “más eficaz que condenar la violencia de ETA, que es hacer desaparecer esa violencia”. Algo parecido a lo que dijo de él Pablo Iglesias: “Sin gente como Otegi, no habría paz”.
Es una visión desenfocada de la realidad, pero no del todo falsa. La retirada de ETA fue el resultado de varios factores, el primero de los cuales fue la eficacia policial y judicial en la detención y condena de activistas, que convenció a un grupo de dirigentes encabezado por Otegi de que la continuidad de la violencia provocaba más perjuicios que beneficios a su causa. En primer lugar, era un obstáculo insalvable para que Batasuna recuperara su legalidad.
En su libro-entrevista El tiempo de las luces, publicado en 2012, reconoce que un fallo propio fue iniciar el diálogo de la tregua de 2006 “con dos visiones sustancialmente diferentes” en su campo. La suya, que sostenía que el nuevo ciclo “conllevaba necesariamente la desaparición de la actividad armada”; y la de otro sector que creía que “el valor de cambio” de la lucha armada bastaría para arrancar del Gobierno concesiones institucionales de calado (autonomía con integración de Navarra, entre otras).
Según su visión, lo primero era convencer a la dirección de ETA de que se retirase definitivamente. Se comprende que para ello utilizara argumentos que buscaban la línea de menor resistencia: no razones morales, sino de eficacia para su causa. Para ello, Otegi y los suyos ofrecieron a ETA un discurso justificatorio de la retirada: que gracias a la “lucha armada” se habían creado las condiciones para poder alcanzar sus fines sin seguir utilizando métodos violentos. La negativa a condenar el pasado de ETA y reconocer su complicidad con ella tiene que ver con ese discurso exculpatorio que dejaba abierta la fantasía de una negociación de cierre.
Pero no es cierto que nada haya cambiado. El sábado pasado se presentó en Bilbao un colectivo de disidentes escindidos de Sortu que incluye a medio centenar de expresos. Su portavoz dijo “sentir vergüenza” por la actitud de ese partido tras el abandono de la lucha armada, “que no tiene por qué significar tirarnos en brazos de nuestro enemigo”. El principal reproche es haber renunciado a la amnistía y aceptado acatar la legalidad para obtener beneficios carcelarios. Es decir, lo que ese mismo día defendía en Pamplona (con pies de plomo) Arnaldo Otegi (“líder supremo del reformismo”, según los disidentes).



26 mayo 2016 (2) La Vanguardia

26 mayo 2016



Florencio Domínguez: “Si la historia de ETA queda con algún tipo de justificación abierta, alguien podría querer continuarla”

Florencio Domínguez, director del Memorial de Víctimas del Terrorismo, dice que la izquierda abertzale “no reconoce la ilegitimidad” de la banda terrorista “porque supondría admitir el sinsentido de su historia”.

Homenajear a las víctimas, recoger su memoria y deslegitimar a partir de ella el terrorismo. El Centro Memorial de Víctimas de Vitoria da sus primeros pasos con esos tres objetivos claros. Al frente de esta institución se encuentra Florencio Domínguez (Caparroso, Navarra, 1956), periodista con una dilatada carrera y experto en el terrorismo de ETA. Sus amplios conocimientos de la trayectoria de la banda hicieron que hace un año fuese nombrado director del centro con el consenso de todos los grupos políticos.

¿Es complicado ahora mismo escribir el relato del terrorismo en España?
Desde que ETA ha puesto el punto y final a su actividad se han producido dos reacciones sociales distintas. Por un lado, una posiblemente mayoritaria, que es la de pasar página y considerar que éste es un capítulo cerrado: olvidar lo que ha supuesto el terrorismo de ETA y pensar que pertenece al pasado. Por otro, desde los sectores más próximos a la banda, se ha buscado una justificación retrospectiva del terrorismo y simultáneamente se ha realizado una tarea de exculpación de los terroristas mediante el procedimiento de generalizar culpas y difuminar la culpabilidad. Es la situación que describía Hanna Arendt: “Cuando todo el mundo es culpable, nadie lo es”.

¿Qué objetivos tiene el Memorial de Víctimas en ese contexto?
Hay que buscar una reflexión sobre el pasado, promover un reconocimiento sobre lo ocurrido y deslegitimar el terrorismo para que no queden secuelas que puedan animar a alguien que quisiera retomar el terrorismo en el futuro. Si la historia de ETA queda con un halo romántico o con algún tipo de justificación abierta, cabe la posibilidad de que alguien quiera continuarla. La mejor vacuna es asegurarse de que hay una deslegitimación.

Con respecto a esa actitud de querer pasar página, ¿la sociedad vasca no quiere hablar del tema?
Es una actitud hasta cierto punto comprensible, se viene de una situación dura, de muchos años de terrorismo y con las heridas sociales que ello supone, y entonces es una especie de respiro después de muchos años de agobio. Pero, por otro lado, es una actitud de no querer revisar cómo fue la actuación del conjunto de la sociedad durante todos los años del terrorismo.

Más de cuatro años después del anuncio de su cese, ¿por qué no se ha producido todavía la disolución de ETA?
Porque ETA no se lo ha planteado. En un debate interno lo que decide la banda es continuar como organización. No se sabe muy bien cómo, si quiere hacer una papel de tutela política, de influencia en la sombra… Pero ha decidido positivamente no disolverse aunque haya renunciado al terrorismo.

¿Es para conseguir contrapartidas?
No, esto es independiente de otros propósitos. Lo que se plantea es su subsistencia como una decisión política.

Muchos sectores en el País Vasco han acusado al último Gobierno del PP de “entorpecer el proceso de paz”, ¿es verdad?
Eso tendrían que explicarlo aquellos que lo critican. Cuando ETA no desea disolverse, no hay nada que entorpezca esa decisión, es una decisión voluntaria de la banda, de nadie más.

¿Es importante que se produzca el desarme?
Cuando una organización terrorista deja la violencia ya no tiene en ésta su instrumento de presión. El desarme es ahora el instrumento de presión de ETA a los gobiernos de España y Francia. Pero en realidad no es una cuestión efectiva, es simbólica. Primero, porque no se conoce el número de armas de las que dispone una organización clandestina. Se pondrían hacer trampas en el recuento, de hecho hay otros grupos que lo han hecho. Segundo, ETA no se plantea su desarme en el sentido de entregar sus armas a los gobiernos de España y Francia, se lo plantea como una operación de propaganda. Y tercero, ETA condiciona todo a una negociación sobre los presos e incluso todavía sobre retiradas policiales.

Dentro de los presos de ETA y ahora también de la izquierda abertzale, hay un pequeño sector crítico con la línea oficial. ¿Qué puede suponer eso?
Es un sector minoritario que ha estado en desacuerdo desde el principio con las estrategias seguidas por ETA y Batasuna en los últimos cinco años. Ahora fundamentalmente han hecho bandera de la amnistía. Cuando Batasuna y los propios presos de ETA han asumido que lo de la amnistía es una fantasía, este sector crítico ha hecho bandera de esta demanda. Puede hacer alguna reclamación pública de estas cuestiones, pero es muy minoritario: no están en condiciones de hacer una mínima competencia a la izquierda abertzale oficial.

La izquierda abertzale ha iniciado un tímido proceso de autocrítica. ¿Qué falta?
Falta todo. No se puede considerar autocrítica a decir que asumen que han causado dolor. Eso ya lo sabían cada vez que había un atentado y quedaba de manifiesto en cada comunicado que publicaban. Los atentados se hacían precisamente para eso, para causar dolor. Lo que tienen que reconocer es la ilegitimidad del terrorismo de ETA y la legitimidad del Estado de Derecho. En ese camino todavía no han dado pasos.

¿Se puede producir de aquí a un tiempo?
Se están resistiendo todo lo posible porque reconocer la ilegitimidad de ETA supondría admitir el sinsentido de su historia política. De momento no están dispuestos a eso.

¿Funcionó la ‘vía Nanclares’?
Vistas las cifras en su conjunto fue un grupo de presos muy reducido, de más importancia simbólica que práctica. Se desmarcaron de la línea oficial de ETA, asumieron la legalidad, se distanciaron de la línea que marcaba la banda y decidieron aceptar los procedimientos legales. En ese sentido se adelantaron a lo que ahora dicen que quieren hacer, aunque con dudas, el conjunto de presos de ETA.

¿Cómo está en el País Vasco la convivencia a nivel de calle?
La situación del País Vasco no tiene nada que ver con la de los años pasados. Es una situación normalizada desde el momento en el que el grupo que amenazaba y mataba ha dejado de hacerlo. La situación de convivencia ha mejorado de forma notable y los márgenes de la libertad individual se han ensanchado. No existe el grado de miedo e intimidación que sí había en el pasado por la presencia de ETA, una sombra que se cernía sobre la sociedad.

¿Y a nivel político? ¿Lleva otros ritmos?
La normalización no consiste en que todo el mundo se quiera, sino en que todo el mundo respete las normas de funcionamiento. Que se respete la legalidad y que por defender determinadas posiciones políticas no seas asesinado, amenazado o atacado. En cuanto a normalización, los adversarios políticos no deben entenderse, deben respetarse.


26 mayo 2016 La Vanguardia (opinión)

26 mayo 2016



Un año por elogiar a ETA y Terra Lliure con mensajes como “Puta España”
El declarado independentista se enfrentaba en un juicio en la Audiencia a un año y seis meses de cárcel y otros diez de inhabilitación

Un separatista catalán acusado de elogiar a organizaciones terroristas como ETA y Terra Lliure en su cuenta de Facebook, desde la que lanzó mensajes como “Puta España” o “Defender la tierra no es ningún delito”, se ha conformado hoy con la pena de un año de cárcel por enaltecimiento del terrorismo.

El acusado, Alberto Caraballo Blanco, vecino de Barcelona, se enfrentaba hoy en un juicio en la Audiencia Nacional a un año y seis meses de cárcel y otros diez de inhabilitación, aunque finalmente su abogado, habitual defensor de miembros de ETA y de organizaciones de su entorno, ha llegado a un acuerdo de conformidad con el fiscal Miguel Ángel Carballo y la condena se le ha rebajado a un año de prisión y seis de inhabilitación.

Desde su cuenta en Facebook, nominada “Libertat Independentista”, el acusado publicó, entre 2014 y 2015, mensajes de apoyo a los presos de ETA, entre los que destaca una imagen con la inscripción “Puta España” junto a la que añadió: “Todo mi apoyo a los presos políticos de las cárceles franquistas españolas. Sobre todo a los presos políticos vascos ke kon dos cojones y ovarios han rechazado y denunciado estos falsos tribunales y sus falsos juicios. Gora lagunak!!!” (Viva amigos!!!).

Ese mismo día, el 8 de agosto de 2014, además de diversos comentarios alabando a ETA, publicó imágenes de miembros de Terra Lliure portando armas con la bandera de esta organización terrorista catalana, a la que dedicó otro de sus comentarios: “Contra las fuerzas de ocupación organización y lucha. Pueblo catalán armado pueblo respetado.Terra Lliure”.

A este grupo terrorista le dedicó asimismo la imagen de un mural en el que aparecen seis de sus miembros y que rememora un homenaje celebrado en 1997 en Bergueda, Barcelona.

Más adelante publicó la imagen de un encapuchado armado con la leyenda en catalán: “Defender la tierra no es ningún delito”.

Su último comentario lo hizo el 12 de enero de 2015 y consistió en la imagen de presos de ETA con el eslogan “Je suis”, que fue popularizado en Francia a raíz del atentado yihadista contra la revista satírica Charlie Hebdo.

Opinión:

Ayer comentaba con unos amigos, entre ellos dos víctimas de ETA, que se cumplían 24 años del atentado de Terra Lliure contra la Oficina de INEM del barrio de Horta. Mi barrio. Un atentado con catorce heridos de diversa consideración y por el que una de ellas quedó inválida a causa de las heridas sufridas.

24 años y un día después todavía hay que constatar la existencia de algún descerebrado que sigue elogiando las actividades terroristas. Pero, por lógica, el hecho de que tanto la banda terrorista ETA como la banda terrorista Terra Lliure hayan dejado de atentar no implica que deban dejar de investigarse los delitos que tengan relación con los elogios de los atentados.