viernes, 20 de octubre de 2017

20 octubre 2017 (5) Recordando un dia

20 octubre 2017

Recordando un día

Opinión:

Solo recordar que hoy se cumplen seis años desde que la banda terrorista ETA "ceso la actividad armada" (léase terrorismo).
Aparte de las seis llamadas que he atendido de distintos medios, en todo lo que llevamos de día no he escuchado otra mención al respecto... 
Lo digo para recordar que algunas victimas también colaboramos con nuestro granito de arena en ese final para que ningún otro ciudadano haya tenido que sufrir otro atentado por parte de los asesinos etarras.

Al menos he podido explicarlo a quien me lo ha solicitado.

20 octubre 2017 (08.10.17) (4) RAC1 (link) (opinión)

20 octubre 2017 (08.10.17)



Aznar va renunciar a un acord de pau amb ETA per salvar la seva carrera política
Ho ha explicat al ‘Via lliure’ un dels mediadors que van estar a punt de resoldre el conflicte


José Maria Aznar va renunciar a un acord de pau amb ETA per salvar la seva carrera política. Ho ha revelat al Via Lliure un dels mediadors que el govern d’Aznar va enviar a negociar amb els terroristes. Esteve Serra, expert en resolució de conflictes, ha explicat que ja estava tot pràcticament tancat però que l’aleshores president del govern espanyol s’hi va posar d’esquena.
Una part molt important d’ETA van dir que per deixar-ho tot volien una assignació mensual i s’acabava el problema. Una pensió per poder seguir vivint. I el senyor Aznar va dir que no perquè si això sortia a la llum pública era el final de la seva carrera política


Opinión:

Me sorprende una amiga enviándome este tuit en el que se me menciona indirectamente. Lo cierto es que no hice nada al respecto pero aparece mi nombre y por ello solo aclaro que hay tantas noticias sobre las incongruencias de la etapa del señor Aznar y su relación con los encuentros o las órdenes dadas en cuanto a la banda terrorista ETA que ya nada me sorprende.

No me sorprende nada pero me molesta que todavía algunos vayan por la vida dando consejos cuando lo que habrían de aclarar son ciertos atentados, como alguno de 1995. 

20 octubre 2017 (3) El Mundo del Siglo XXI (opinión)

20 octubre 2017



La literatura inspirada en el terrorismo de ETA

"Es fácil acostumbrarse a vivir en paz. Pero la vida de varias generaciones de españoles estuvo marcada por el terrorismo etarra" recordó Pablo Herráiz al comienzo de la mesa redonda que, bajo el lema de 'El fin de ETA', convocó ayer en Getafe Negro a Lorenzo Silva, Juan Bas, Edurne Portela y Pedro Charro. Herráiz, periodista de investigación de El Mundo, que en ausencia de Quico Alsedo -su compañero en tantos reportajes- actuó él solo de moderador, evocó cierta mañana de su infancia que todo el madrileño barrio de Chamberí se despertó con el estruendo de la detonación de un artefacto colocado por la banda criminal. Silva -director de Getafe Negro y guardia civil honorario- acaba de publicar Sangre, sudor y paz (Ediciones Península). Está escrito en colaboración con el periodista Gonzalo Araluce y el coronel de la Benemérita Manuel Sánchez Corbí. En opinión de Silva "existe un riesgo muy acusado de desmemoria. De desmemoria con sus dosis de mala digestión. Ahora, que hay un discurso a favor del olvido, no termino de entender su bondad. Entiendo la bondad de olvidar el rencor. Pero no de olvidar las historias, las fracturas, los destrozos. No podemos ni debemos pasar la página sin más".
El escritor bilbaíno Juan Bas, autor de títulos como Alacranes en su tinta (Destino) y Voracidad (Ediciones B), dos feroces críticas al nacionalismo, tuvo como profesor durante sus años de estudiante de Derecho a un magistrado asesinado por la banda criminal. Ahora se niega a admitir ese "relato del radicalismo abertzale-me niego a llamarla izquierda abertzale-, de que no hubo ni vencedores ni vencidos. De acuerdo, no hubo ni vencedores ni vencidos porque no hubo una guerra, la guerra sólo estuvo en sus cabezas fanáticas. Pero si hubo vencidos, ésa fue ETA. Tengo 57 años, mi generación está muy marcada por ETA. No soy nada cristiano y no creo en el perdón. El perdón y la culpa son dos cosas totalmente distintas. Está bien darlo, pero el perdón no exime de la culpa".
La historiadora Edurne Portela es autora de un celebrado ensayo sobre el tema: El eco de los disparos: cultura y memoria de la violencia (Galaxia Gutenberg). Vizcaína de nacimiento, su actividad docente le permitió asistir al conflicto desde la distancia, aunque los regresos al hogar paterno impidieron que desconectara totalmente con aquellos años de plomo. Tampoco ocultó sus recelos ante esa tendencia del radicalismo abertzale de pasar página. "Creo que la contribución que tenemos que hacer los que de una u otra manera hemos vivido con el problema de ETA es recordar que hubo unos hechos y unos comportamientos, no sólo por parte del grupo que claramente apoyó a ETA, sino también por todo el conjunto de la sociedad que, en algunos momentos, no tuvimos la valentía suficiente para reconocer a las víctimas. Hay gente que, como Juan Bas denunció la violencia que había en sus propios barrios. Todo eso hay que recordarlo, pero no desde el rencor. Además, no sólo hay que recordar lo que hizo ETA, también los GAL. Hay que recordar desde una forma plural, desde el compromiso de construir la memoria".
Las iniciales que integran el título de RC (Playa de Ákaba), la novela en la que el navarro Pedro Charro nos cuenta lo que sucede al asesinato de un niño con una bomba a la puerta de su casa, corresponden a la "responsabilidad civil" que obliga al terrorista con el padre del niño. "Yo también tengo compañeros de colegio que murieron asesinados. Pero también otros que cogieron las armas. El nervio de nuestra época fue el terrorismo y por eso escribimos sobre ello. Es un tema que nos interpela. Hemos vivido en el ojo del huracán, he visto morir gente debajo de mi casa. Hemos visto a personas con la misma educación y los mismos orígenes llevar vidas muy distintas. Intentar rastrear por qué se coge uno u otro camino, literariamente es muy interesante".

Opinión:

Las obligaciones laborales y la asistencia a tantos afectados por terrorismo (y más desde lo ocurrido el 17 de agosto) me han obligado a aparcar un proyecto que, por lo visto, voy a tener que retomar. Hay quien dice que se ha escrito muy poco sobre el terrorismo y su afectación en la Guardia Civil o la Policía Nacional pero aún se ha escrito menos sobre los relatos y las experiencias reales en el mundo de las víctimas que no pertenecemos a las FCSE…
A ver si vuelvo a apartar tiempo para ir manteniendo reuniones con tantas y tantas víctimas que tienen mucho que explicar…, pero víctimas “de verdad”.
Para escuchar las invenciones de las impostoras ya hay mas de un medio de comunicación que dice ser serio…



20 octubre 2017 (2) Deia

20 octubre 2017



Carmen Torres Ripa
Periodista y escritora

Aquel impuesto revolucionario...

Cuando ETA anunció el fin del impuesto revolucionario, muchos empresarios volvieron con la cabeza baja a su casa. ¿No fueron valientes? ¿Querían escapar? Es complicado saber la verdad porque hubo de todo

Euskadi es una tierra doliente que ha vivido años muy amargos intentando mantener su señorío interior. Costó mucho esa valentía silenciosa que muchas veces se vivió en el interior del hogar y otras, las más amargas, solo dentro del corazón, para no hacer sufrir a los demás. Me preocupa que los historiadores que recogerán los tiempos que hemos vivido lo hagan con honestidad porque la verdad muchas veces se escapa como el agua entre las manos. Cuando ETA anunció que el impuesto revolucionario se terminaba, mi padre ya había muerto. Muchos empresarios volvieron con la cabeza baja a su casa. ¿No fueron valientes? ¿Querían escapar? ¿Tuvieron escoltas? ¿Se aprovecharon de una situación difícil? Es complicado saber la verdad porque hubo de todo. Para muchos el anuncio llegaba tarde. Algunos habían perdido la paz guardando aquellas cartas en cajas fuertes, como si ese cerrar en hierro un papel hiciese olvidar la amenaza, y otros, en ese caminar entre espinas, se quedaron sin dinero y dentro –muy secretamente– la extraña culpabilidad de haber contribuido con su aportación al crecimiento de una banda asesina que iba a seguir matando. La culpabilidad de muchas personas quedó en el aire del entredicho. ¡Qué injusto poder llegar a esa mezquindad que a algunos empresarios les llevó a las comisarias a declarar! “Usted pagó a ETA, ¿pagó queriendo o sin querer?”. ¡Qué crueles somos los hombres! ¡Quién puede desear pagar a una banda terrorista! ¡Quién puede querer que sus nietos piensen que su aitite disparó un tiro porque colaboró con los que lo hacían! ¿Era legal pagar a ETA? ¿Era legal pagar a ETA para que el extorsionado o su familia vivieran la endeble paz de la duda? La ley –no siempre justa– nunca acabará de ponerse de acuerdo. Lo angustioso es que algunos no llegaron a pagar porque los mataron antes: Ibarra, Berazadi, el joven Arrasate, que fue liberado después de pagar, pero al poco murió de infarto. ¿Quién puede juzgar? ¿Quién condenar? Quedaron tantos secretos…

Impuesto de muerte

Mi padre murió con 70 años. Estaba arruinado ¿Por qué? Había trabajado toda su vida. Sus siete hijos vivimos bien. Yo estudié en la Universidad de Navarra y residí en un Colegio Mayor. En casa se vivía con moderado confort porque éramos muchos hijos. Mi padre era un pequeño empresario de los muchos que proliferaron en la Margen Izquierda. Tuvo un impuesto revolucionario y, dada su situación, ETA anuló aquella carta. Pero mi padre tuvo un segundo impuesto revolucionario y mi padre pagó hasta la última chiquita que le quedaba; además, en un tiempo muy difícil en que la estabilización se cebó en los pequeños empresarios que no tuvieron capital para adaptarse a las nuevas tecnologías y salir adelante. Dio lo que tenía para que a nadie de su familia le hicieran daño. Pero ese segundo impuesto revolucionario –amargas circunstancias que vivimos en nuestro pueblo vasco– era falso. Un desalmado inventó la carta y la sigla de ETA con su terrorífica serpiente y se fue quedando con el dinero que periódicamente mi padre le daba según los plazos. Esta fue una de las muchas cosas que nosotros, sus hijos, supimos cuando mi padre murió. Ahora recuerdo su muerte con lágrimas en los ojos y hasta me cuesta apretar las teclas del ordenador sin que se llenen de lágrimas. Recuerdo aquel día que le enjuagué la frente con su colonia favorita y tuve vergüenza de abrazarme a él y decirle cuánto le quería en aquel momento, cuánto deseaba agarrarle a esa vida en que él no había sido feliz. ¡Ser feliz, la más imposible posibilidad de la vida!
Se moría y tenía la mano prieta a mi madre y a mí, su hija mayor. Minutos antes tuve que hacer enormes esfuerzos por no ponerme a llorar como una niña cuando papá se quitó la mascarilla de oxígeno y comenzó a besarle a mamá en la frente, en los ojos, en la cara, en las manos. Le estaba diciendo adiós. Ese adiós último que se debe sentir con la certeza absoluta.

El más allá tan cercano

Salimos a tomar, mi hermano Manu y yo, un café que se resbalaba por la garganta como un veneno mal digerido. Mamá y Jesús se quedaron con papá y fue entonces cuando el corazón se cansó definitivamente. Fue entonces cuando mi hermano Jesús le apretó fuerte la mano y le dijo: “Adiós papá”.
Él tuvo la suerte de estar, en ese momento irrepetible de la partida de papá al otro mundo. Cuando llegamos, las enfermeras y los médicos metieron tubos y cables en un cuerpo que ya no estaba con nosotros. Lo vi tendido en la cama, en la soledad mayor que un hombre puede tener en este mundo. Mamá le besaba y decía: “Amor mío sé que aún no te has ido. Sé que me escuchas, sé que estás aquí. Te quiero, te he querido tanto…”
El amor es algo tan grande que trasciende a la vida. Allí veía lo que quedaba del más tierno amor que yo había sido capaz de presenciar de cerca. Mis padres siempre riñendo y siempre queriéndose. Se separaban para siempre.
Empecé a llorar como un torrente. No sé si lloraba por mí misma o por papá, que me dejaba huérfana. En la última época estaba sin fuerza, sin virilidad, como un muñeco de guiñol que se tuerce a los lados sin sensibilidad. Había perdido hacía años la admiración que sentía de niña por él y ahora me parecía de pronto que todos –incluida mamá y mis hermanos– habíamos dejado solo a papá. Le habíamos dejado irse consumiendo en su mundo, con sus secretos, sus angustias, sus equivocaciones y sus problemas. Entonces no sabíamos que ETA –la verdadera o la falsa ¡qué más da ya!– le habían regalado un infarto al corazón.
Mientras en el aire del cuarto se sentía la presencia de papá, su cara se fue quedando en paz. Los ojos, ya cerrados, no suplicaban como antes. Me asustaba mirarle y saber que quería decirme algo para lo que no existieron las palabras. Ahora todo quedaba tranquilo. La muerte, en cierto sentido, duerme las conciencias. Todo lo que no se había hecho ya no tenía remedio. No hay ninguna moviola capaz de rebobinar los días insatisfechos, los días incompletos, los días que quedaron sin llenarse de alegría, de situaciones positivas y felices. Mi padre se había muerto y nosotros quedamos solos con los recuerdos.
Con dolor, ese dolor que carece de palabras, retiramos a mi madre. Manu le llevó a casa y nos quedamos mis hermanos Javi, Jesús y yo hasta que llegó una ambulancia para llevarse el cuerpo de papá. Un cuerpo que había quedado en el cuarto con otro enfermo vivo. ¡Qué cruel es el destino! Papá no había tenido intimidad para morirse solo. Había muerto ante los ojos asustados de un extraño y su mujer. Un extraño que nosotros sabíamos que también iba a morir, pero más lento.
Papá murió el día 12 de octubre, el cumpleaños de mi hijo pequeño Dani. Habíamos planeado tantas cosas para sus 5 años… Entre las sorpresas había una carolina gigante de merengue de colores. Estaba encargada y nada más morir papá tuvimos que ir a la pastelería a recogerla. En la pastelería no tenían por qué quedarse con un pastel grande de merengue porque se hubiera muerto el abuelo del niño. Así –como si fuera una película de Fellini– llegué a casa con un paquete grande de confitería y la noticia de que había muerto el abuelo. A Dani se le cayeron las lágrimas. Es incierto que los niños no entienden, que los niños no se enteran de nada. Mentira. La claridad de sus ojos refleja la transparencia del alma. Jesús murió años después estrellándose con un Quad contra un árbol. Nunca he llorado tanto –de desesperación– como aquel día. Poco después se fue mi hermano Manu. Yo tengo ya mas años que mi padre y mis hermanos.
El impuesto revolucionario se quedará en uno de los dolores que pasaban en nuestra querida Euskadi.



20 octubre 2017 Diario Vasco (opinión)

20 octubre 2017



Pobres víctimas

Sabemos que el Gobierno Vasco no estuvo presente en el homenaje al ertzaina Aguirre, asesinado por ETA al intentar evitar un atentado en la inauguración del museo Guggenheim, y que tampoco hubo representación del propio museo. No sabemos si las ausencias fueron debidas a falta de invitación, o de información previa, o a alguna otra razón. Lo grave es que no fuera el Departamento de Interior y el propio museo quienes organizaran el homenaje. Entre tanto activismo en torno a la memoria debida a todo tipo de víctimas se pasa por alto algo tan simple como recordar debidamente la fecha del asesinato de un ertzaina que evitó un atentado, cuando, por otro lado, Bilbao se ha llenado de fiestas y celebraciones por el 20 aniversario de la inauguración de su Guggenheim. Días antes de este homenaje con ausencias los medios informaban de que el Gobierno Vasco está dispuesto a introducir en su nueva edición del plan de Paz y Convivencia un párrafo que deje claro que el terror de ETA fue el peor terror vivido hasta que ETA anunció que iba a dejar de matar. Y se añadía que la AVT apreciaba la introducción de dicho párrafo.
Con este añadido no se arregla nada, el problema real del plan del Gobierno Vasco sigue. El problema es el de la ausencia de la claridad conceptual necesaria en un tema de la seriedad que merece el tratamiento de las víctimas de ETA, las asesinadas y la de los familiares. Porque no se trata de quitar o añadir un párrafo u otro. Se trata de que todo el plan está basado en un error conceptual que lo desvirtúa de raíz. Sus redactores querían que en él entraran todo tipo de víctimas, las de ETA, pero también las de abusos policiales, las del franquismo y todas las que hubiere. Para ello era necesario encontrar un concepto paraguas que permitiera encuadrar a todas las víctimas en un único plan, bajo un mismo paraguas, en un conjunto que las igualara para que no hubiera discriminación alguna. El concepto paraguas que encontraron sus redactores fue el de la violación de los derechos humanos, considerando el derecho a la vida como el primero de todos ellos. Franco violó los derechos humanos, la Policía con sus abusos violó los derechos humanos, el viaje impuesto a un familiar de un preso de ETA viola los derechos humanos cuando ese familiar muere en accidente de tráfico. Todas las víctimas son iguales en el sufrimiento producido por la violación de algún derecho humano.
Siguiendo esa lógica, en el plan de Paz y Convivencia podrían encontrar acomodo las víctimas de los pederastas, de la trata de mujeres, la violencia de género y otras muchas víctimas, porque violaciones de derechos humanos las hay en numerosos ámbitos. Pero cuando todas las víctimas son iguales, ninguna significa nada. Y en esto radica un problema muy grave para el futuro de la sociedad vasca: si las víctimas asesinadas de ETA no significan nada, nada se aprenderá de su realidad de víctimas, esa su realidad impuesta no puede aportar nada para la construcción del futuro de la sociedad vasca. No es un plan que cuida la memoria de las víctimas, sino que oculta el significado necesario del recuerdo de las víctimas, del acto que las instituyó en primer lugar como víctimas de un terror determinado y bien definido.
Lo que produce el plan de Paz y Convivencia, sin intención presumo, es dejar de lado la parte del verdugo sin el que la víctima asesinada no posee significado alguno. El pederasta abusa de los niños para obtener algún tipo de satisfacción sexual. La Policía puede abusar del poder que tiene encomendado y salirse del marco en el que la violencia está legitimada por el derecho. ¿Por qué mata el terrorista? Esta pregunta es la que queda ausente. Todas las víctimas iguales en el sufrimiento, sí, pero distintas en la intención de quien las instituyó como víctimas al asesinarlas. Y si se oculta, se desprecia, se menosprecia, se minusvalora la intención del verdugo, la realidad de víctima asesinada pierde todo su significado.
ETA mató, y no mató a cualquiera. ETA eligió casi siempre, o siempre, muy bien a sus víctimas. Mató discriminadamente, no cometiendo masacres arbitrarias, aunque sí cometió la masacre de Hipercor, sino marcando y definiendo con su asesinato lo que las víctimas significaban para ella: obstáculos para la consecución de su proyecto político, enemigos del pueblo vasco, lo otro que no se quiere reconocer, el otro al que se le niega la libertad de ser distinto al verdugo que le mata. ETA mata para hacer realidad un proyecto de definición de la sociedad vasca por medio de la conquista de un poder que reconoce solo a los propios y excluye a los otros, a los distintos cuando dice que lucha contra el Estado opresor pues ese Estado es la garantía de las libertades de todos, de la posibilidad de vivir las diferencias particulares sin tener que temer el tiro en la nuca. ETA mata para liquidar la libertad de conciencia, y por eso y para eso mata la vida, para liquidar la libertad.
Todo esto queda oculto, desdibujado, devaluado, enmarañado en el plan, y no queda arreglado con la inclusión del párrafo del que se han hecho eco los medios. Este es el error conceptual en el que se basa el citado plan y que lo invalida de raíz. Y con este error se evita una pregunta crucial para el futuro: ¿se puede cimentar el futuro político de la sociedad vasca en el proyecto de ETA, aunque sea sin violencia ahora, se puede basar la definición de la sociedad vasca en algún tipo de exclusión, de declaración de algunos ciudadanos vascos como el otro o lo otro que hay que liquidar, que hay que excluir para que Euskadi sea, como debe ser, homogénea en el sentimiento de pertenencia? ¿Se puede construir el futuro de la sociedad vasca sobre un determinado sentimiento de pertenencia dejando de lado las leyes y el derecho?

Opinión:

Decir que ETA “eligió casi siempre, o siempre, muy bien a sus víctimas…. No cometiendo masacres arbitrarias aunque sí cometió la masacre de Hipercor”, demuestra una enorme falta de memoria… podría decirse que cualquier atentado que no fuera directamente dirigido contra lo que los asesinos llamaban “objetivo” ya podría catalogarse de indiscriminado… llámenme suspicaz o susceptible pero eso lo he tenido siempre muy claro…

A los que quieren dar lecciones de semántica y del uso correcto de las palabras les diría que antes de ponerse a escribir pensaran muy bien lo que quieren expresar…

jueves, 19 de octubre de 2017

19 octubre 2017 (3) El Periódico de Catalunya (opinión)

19 octubre 2017




A veces nos toca hacer comedia
Josep Maria Espinás

La patronal del sector del teatro explicó, no hace mucho, que la asistencia a sus espectáculos había disminuido notablemente. En este diario Marta Cervera relaciona el descenso con las tensiones políticas que últimamente se viven,  «a pesar de tener una cartelera muy potente y espectáculos con destacados autores». Yo espero que los teatros se recuperen y dejemos de ver algunos sainetes y algunos dramas como se nos han ofrecido recientemente en Catalunya.
Mi primer recuerdo de la asistencia a un teatro es muy lejano. Yo tendría muy pocos años cuando mi padre me llevó a ver un espectáculo infantil. ¡Qué cosas tiene la memoria! Tantas cosas que he ido olvidando con el paso del tiempo y aún recuerdo que en el escenario se cantaba: "Xocolata, xocolata, ets la reina del paladar...". Han pasado muchos años, muchos, y he sido y soy testigo de las actitudes teatrales y descaradas comedias que se han ido sucediendo a mi alrededor. Lamentablemente musiquitas y ruidos amenazadores 

Muchos comediantes 

Pero no quiero dramatizar. Me he dado cuenta, sencillamente, de que nos rodean muchos comediantes. Gente que hace un papel en nuestra sociedad con tanta habilidad que lo puede representar durante muchos años como protagonista. Gente que tiene una notable capacidad teatral y nadie se atreve a decirle que está haciendo teatro.

También están los comediantes de vocación, que no pueden resistir la tentación de presentarse como sensibles, cultos, generosos, ricos o pobres... Necesitamos ser algo ante alguien, y a veces delante de todos. Muchos niños ya aprenden a hacer comedia cuando quieren obtener algo de los padres o de los abuelos. Y en una situación sentimental entre adultos no es extraño que él o ella proteste: «No me hagas esta escena».

No somos actores ni profesionales ni aficionados. Somos simplemente 'actuadores'.
 
Opinión:

Al leer el artículo de mi admirado articulista y amigo Josep María Espinás me venía a la mente una situación que llevo años viviendo, la de los comediantes, teatreros o para ser más exactos getas que representan un papel en el mundillo de “las” víctimas del terrorismo convirtiendo en propias las heridas, secuelas y experiencias vividas por otras personas.

Coincido plenamente con su apreciación que describe de forma excelente:

“Me he dado cuenta, sencillamente, de que nos rodean muchos comediantes. Gente que hace un papel en nuestra sociedad con tanta habilidad que lo puede representar durante muchos años como protagonista. Gente que tiene una notable capacidad teatral y nadie se atreve a decirle que está haciendo teatro”.

Y menos cuando se prestan a la utilización partidista del sufrimiento ajeno, mintiendo en sedes parlamentarias o haciéndose pasar por víctimas. Lo mejor de todo es que, pasado el tiempo, te llega la información de primera mano y puedes descubrir sus mentiras y su ignorancia ante aquellos que han sido engañados. Y eso “me llena de orgullo y satisfacción”….



























19 octubre 2017 (2) EntreMayores (artículo)

19 octubre 2017 



Cuando el ‘terror’ del terrorismo se cuela en nuestros hogares

España tiene a sus espaldas una larga trayectoria de tragedias fruto del terrorismo, sin embargo, desde hace unos años, este tipo de actos nos amenazan, digamos, de una manera más ‘global’. Pero, ¿sabemos cómo impacta entre los mayores? Hay pocos datos, pero los expertos señalan que sus consecuencias, entre este colectivo, pueden durar el resto de sus vidas

“Miedo muy intenso”, esa es la primera acepción de la palabra ‘terror’, según la Real Academia Española. Definir terrorismo, incluyendo la connotación de las nuevas fórmulas de amenaza terrorista que sobresaltan el mundo occidental, es más complicado. La revista “Policía”, que edita el Cuerpo Nacional, incluyó en su publicación nº 295 un artículo en el que se decía que “el terrorismo, en un sentido amplio y general, acorde a definiciones parciales de distintas instituciones y organismos internacionales (más o menos influenciadas por intereses partidistas concretos de las mismas; ni la ONU ha llegado a un consenso unánime sobre su definición), podemos definirlo como el uso de la violencia o la fuerza con o sin armas o explosivos por parte de una persona o grupos de personas más o menos organizados, con la intención de causar graves daños a personas o bienes, para provocar el pánico y el terror entre la población y, mediante este terror, intentar intimidar a la sociedad y coaccionar a los Gobiernos al hacerles sentir amenazados y vulnerables, para así intentar conseguir sus objetivos, normalmente políticos o ideológicos, creando inseguridad para impedir el ejercicio de la libertad y menoscabar o destruir la democracia”. 
Cuesta definir algo cuando lo verdaderamente difícil de entender es que suceda. El raciocinio no es capaz de empatizar con la falta de humanidad de ciertos seres humanos. Y es que, como dicen también desde la Policía, “con la evolución de los atentados en los últimos años, y más en concreto con el terrorismo yihadista (sin descartar otros), hemos pasado de sufrir atentados selectivos (como los perpetrados por ETA), a ser indiscriminados, contra la población en general y, sobre todo, con la intencionalidad de causar el mayor daño y el mayor número de muertos posible”. Eso es lo que no se puede comprender: “Causar el mayor daño y el mayor número de muertos posible”.

Sin datos

Este reportaje pretendía realizar una radiografía del impacto que suponen los actos terroristas en las personas mayores. Pero no hay datos. En un mundo de estadísticas para todo, no hay cuantificados los afectados por un acto terrorista, directa o indirectamente, que superen los 50 años. Desde HelpAge España apuntan que “no disponen de datos sobre personas mayores y terrorismo, únicamente de la situación del colectivo mayores en crisis humanitarias debidas a desastres naturales, guerras civiles y conflictos armados”. Lo que sí hay son respuestas a medida –sin duda, un hecho más importante–, como las que sugieren desde la Unidad de Emergencias de Cruz Roja Española. En su caso, derivan a cada colectivo a su área específica, para dar una atención ajustada a cada uno.
España, tristemente, tiene un duro camino a sus espaldas de más de 50 años sufriendo el terror. ETA, Grapo... hasta llegar al 11 de marzo de 2004, cuando el terrorismo –‘mal llamado entonces’– islamista irrumpió en Madrid provocando el atentado con mayor número de víctimas en Europa de las últimas décadas: 192 personas murieron y otras 1.849 resultaron heridas. Esta sangría dejó tras de sí una estela de muchas pérdidas, mucho dolor y mucha inseguridad.
La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M publicó, en 2009, un “Manual de Intervención Psicológica y Social en Víctimas de Terrorismo: 11 M”, elaborado por la trabajadora social Ana Zapardiel Fernández y la psicóloga Syra Balanzat Alonso. Este trabajo parte de documentar las primeras horas del terrible suceso. Desde “la profesionalidad en el trabajo con víctimas de un atentado”, diversos expertos de la rama de la Psicología y el Trabajo Social ponen en común sus puntos de vista en este documento que pretende servir de guía ante situaciones análogas. En el texto explican la diferencia con otro tipo de desastres y señalan que en un atentado no hay una fase de pre-impacto –como  puede pasar ante la llegada de un huracán, por ejemplo–, simplemente sobreviene. Por eso, llega el impacto dominado por el miedo y “la conducta altruista en forma epopéyica de salvarse y salvar”. El post impacto, semanas después del desastre, llega con la evaluación del daño, hasta llegar a la fase del remedio y la recuperación que hace referencia a la “luna de miel y desilusión”, respectivamente. El primero es la necesidad de compartir la experiencia; y la desilusión aparece cuando el apoyo organizado se volatiliza y el damnificado se enfrenta con la realidad, y los cambios en su vida se hacen patentes. Este hecho es el que, sin duda, todos los expertos coinciden en destacar que en personas mayores, tanto víctimas directas de un atentado, como familiares, es más dificil de superar. En su caso, la fase post impacto puede continuar durante el resto de su vida. 
El psicoanalista y psiquiatra Moty Benyakar señala que “por cada damnificado físico en un desastre, por lo menos habrá tres personas que pueden tener consecuencias en su salud mental”. Este dato es muy relevante y es el eje vertebrador de la lucha de Roberto Manrique, excoordinador del SIOVT (Servicio de Información y Orientación a Víctimas del Terrorismo del Departamento de Justicia de la Generalitat de Catalunya) y víctima de atentado en Hipercor. Esta acción terrorista fue perpetrada por ETA el 19 de junio de 1987, que colocó un potente explosivo en el centro comercial en Barcelona y causó la muerte de 21 personas y 45 heridos de diversa gravedad. 
Muchos, como han confesado a lo largo de estos 30 años, siguen sufriendo graves secuelas psicológicas. Pero hay otros afectados con igual o mayor dolor: los que perdieron a familiares directos –hijos, cónyuges o hermanos­–, pero que al no ser víctimas directas, la ley no les reconoce como víctimas del terrorismo. Esta es su lucha, la de Roberto Manrique. Hacer entender a la Administración el dolor que aparece en el post impacto. Cuando la realidad se queda sin el velo que la disimula, sin el maquillaje de los focos, esta puede ser tan cruda para quien está presente en el atentado como para quien sufre la ausencia de sus consecuencias. No hay derechos para el entorno afectado. Eso sí, como bálsamo, podríamos decir que, en materia de apoyo a las víctimas, y sin ahondar en los derechos reconocidos, “cualquier tiempo pasado fue peor”. Grosso modo, las solicitudes para obtener el reconocimiento del derecho a la indemnización por los daños deben cursarse en el plazo máximo de un año desde que se produjeron los daños. En los casos de daños psicológicos, el plazo de un año empieza a contar desde el momento en el que hay un diagnóstico acreditativo de la causalidad de la secuela. Esto es lo que dice la ley en líneas generales. Y, como matiza Roberto Manrique en su blog “El trastero azul” en cuanto a la realidad jurídica hay que recordar que una cosa es lo que marca la legislación y otra muy distinta lo que realmente ofrece la Administración”.

Cicatrices psicológicas

En el manual antes mencionado se destaca el desarrollo de un programa de Intervención Psicológica en víctimas de terrorismo, ofrecido a todas aquellas víctimas y familiares directos del atentado que pertenecían a la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M y cuyas demandas implícitas o explícitas han denotado necesidad de atención e intervención psicológica grupal. El perfil de asistentes, 180 en total, tenían entre 40 y 60 años. De este trabajo se dedujo que “bajo el estrés agudo inicial que se produce tras el trauma (en el primer mes), así como bajo el estrés postraumático posterior (después de transcurrido el primer mes), también son frecuentes los sentimientos de indefensión e impotencia, las reacciones de ira, los sentimientos de hostilidad, de rabia, y las imágenes de agresión contra el agente que ha generado el daño”. Esto último es una proyección de la rabia que se extrapola a la situación sociopolítica del momento, “alimentando aún más la desconfianza y pérdida de seguridad en las instituciones”, devenida tras un atentado. Y más, cuando como en este caso y como dice José Manuel Rodríguez Uribes en ‘Las víctimas del terrorismo en España’, “las víctimas del terrorismo, de todo terrorismo, también del islamista o yihadista, merecen que las saquemos de una vez por todas del sucio regateo político, de un manoseo tan inmoral como contraproducente”. Pero esto es otro asunto...
En la guía se dice que el trastorno de estrés postraumático (TEPT), la consecuencia más habitual tras una experiencia de este tipo, en su etiología, se asimila a las demencias. En los atentados terroristas del 11 de marzo, casi la mitad de las personas implicadas directamente o que les supuso un coste emocional elevado, como la pérdida de familiares o amigos, han cronificado el TEPT (el 48,8%). Entre los que siguieron los acontecimientos desde los medios de comunicación, aún había momentos de pánico en el 36% seis meses después, y el TEPT se ha hecho crónico en un 26,6% en forma de algún tipo de trastorno de ansiedad.
Los resultados obtenidos en la evaluación de la ansiedad, depresión e ira, en varones y mujeres víctimas directas de los atentados del 11-M, “muestran valores elevados en las tres emociones y en ambos sexos, siendo difícil la comparación de uno sobre otro, en especial en la medida de la ansiedad”. Los familiares de los afectados por el atentado del 11-M manifiestan a medio y largo plazo las consecuencias que ocasiona el estrés “cuando es mantenido en el tiempo y el organismo llega a la fase de agotamiento (porcentaje elevado en ansiedad y depresión a nivel fisiológico y en la ansiedad ante la vida cotidiana)”.

La psicología del duelo

Gestionar el dolor por una pérdida, personal o material, es vital para avanzar. Con este objetivo, Entremayores, Formación desarrolla cursos vivenciales, también específicos para los mayores, en los que los participantes se enfrentan con sus miedos, con repasos de momentos dolorosos de su vida y con el control de los recuerdos. En el duelo es determinante aceptar los sentimientos, es decir, reconocer el dolor en sus formas: tristeza, rabia, frustración, agotamiento, sentimiento de culpa, ansiedad, etcétera. Pero es importante respetar el dolor de la persona. Los profesionales aconsejan, en términos generales, para afrontar este proceso: vivir el dolor en el interior de uno mismo; no tomar decisiones importantes durante el duelo; solucionar simbólicamente los asuntos pendientes que siempre tienen que ver con hacer y decir cosas que dije, o no dije, o que hice, o no hice; plantearse cumplir objetivos; no sentirse culpable; aceptar los sentimientos contradictorios como parte del proceso; expresar las emociones libremente; y, darse la oportunidad de volver a disfrutar.

Para concluir

Hay una línea difusa que impide a veces abordar, desde los medios de comunicación, determinados asuntos tratando de informar y ejercer función pública sin que parezca amarillista. Tras un atentado se multiplican testimonios de lo más diverso. Y son necesarios, incluso terapéuticos. Pero las víctimas que en su día han pasado por un trance de este tipo ven necesario que los organismos públicos informen con mayor claridad y profusamente sobre plazos, ayudas y derechos.


José Ramón Delgado, Unidad de Emergencias de Cruz Roja

'Existen muy pocos estudios específicos de la respuesta de personas mayores en incidentes de estas características'
Cruz Roja Española inició en 2002 el proyecto ERIES (Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias) con el fin de 'proporcionar respuestas especializadas a las diferentes necesidades que las víctimas tienen ante diversas situaciones de crisis'

Pregunta.- ¿Cuál es la labor que realizan ante un atentado terrorista? ¿Cuándo comienza su intervención y cuándo acaba?
Respuesta.- Los Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE) se configuran como una de las herramientas de respuesta del Programa de Intervención en Emergencias de Cruz Roja Española. Actualmente las capacidades de Cruz Roja se integran en los Planes de Emergencia de Protección Civil y en el Sistema Público de Salud, poniendo rápida y eficazmente a disposición de la Administración pública un conjunto de actividades y tareas que permitan colaborar y reforzar la respuesta de las administraciones en situaciones de emergencia protegiendo, en todo caso, la salud biopsicosocial de las personas. En los primeros momentos de la emergencia, Cruz Roja pone en marcha sus capacidades de asistencia sanitaria y transporte sanitario urgente, búsqueda y salvamento terrestre y acuático, albergue provisional y logística, transporte sociosanitario, comunicaciones, intervención psicosocial y restablecimiento de contactos. Nuestra participación se alarga en el tiempo con una intervención moderada en los primeros momentos de la emergencia y más intensa en una fase más avanzada, con actividades logísticas, psicosociales y adaptadas al colectivo de mayores.
P.- ¿Es diferente la atención según la edad que tenga la víctima?
R.- Nuestros programas de respuesta en emergencia enlazan con nuestros proyectos sociales, con el objetivo de dar una respuesta continuada a las personas afectadas; siendo en este caso el Área de Mayores quien diseñaría acciones concretas para este colectivo y sus necesidades más específicas.
P.- En cuanto a las personas mayores, ¿existe un protocolo distinto de asistencia para este colectivo?
R.- Existen procedimientos y protocolos adaptados a todos los colectivos. No obstante, contamos con pocos estudios que permitan una total adaptación de las respuestas sociosanitarias para este tipo de situaciones en el colectivo de mayores.
P.- Por su experiencia, ¿creen que el impacto de un atentado en las personas mayores (tanto si es damnificado como familiar) es diferente? Y si es así, ¿por qué?
R.- En algunas ocasiones puede ser diferente por situaciones o factores que sitúen a este colectivo en el contexto de vulnerabilidad. Además, es importante destacar que existen muy pocos estudios específicos de la respuesta de personas mayores en incidentes de estas características.


Nivel 4 de amenaza terrorista desde 2015

Supone la movilización total de los agentes de la lucha antiterrorista, que extreman la vigilancia sobre las personas sospechosas, así como el refuerzo y protección de infraestructuras críticas

¿Saben que significa la imagen de la izquierda? Es el nivel de alerta terrorista que España mantiene desde el 26 de junio de 2015, cuando el Ministerio del Interior decretó necesaria su activación tras los atentados perpretados ese año en Francia, Túnez, Kuwait y Somalia. Los Niveles de Alerta Antiterrorista (NAA) fueron introducidos en España por primera vez por el Plan de Prevención y Protección Antiterrorista de 9 de marzo del 2005 como consecuencia de los atentados ocurridos en Madrid el 11 de marzo del 2004. Este primer Plan establecía 3 niveles. En 2009, la Secretaría de Estado de Seguridad modificó el Plan de Prevención y Protección Antiterrorista, incorporando una escala de 4 niveles, con dos intensidades. El actual sistema de niveles (5) entró en vigor en 2015, cuando se actualizó el Plan de Prevención y Protección Antiterrorista con el fin de mejorar, por un lado, la protección de los potenciales objetivos de las organizaciones terroristas y reforzar, por otro, las capacidades de investigación y neutralización de la amenaza. La activación de cada NAA es competencia del ministro del Interior, a través de la Secretaría de Estado de Seguridad. El nivel 4, que arrastra España, supone la movilización total de los agentes de la lucha antiterrorista, que extreman la vigilancia sobre las personas sospechosas, así como el refuerzo y protección de infraestructuras críticas como centrales nucleares o grandes nudos de comunicación, entre ellos aeropuertos y estaciones de tren. 

Qué hacer ante un indicio o sospecha

En España, no existe un protocolo de actuación, pero desde la página del Ministerio del Interior señalan que “la colaboración ciudadana es fundamental para combatir el terrorismo. Si tiene conocimiento, indicio o sospecha de actividades que pudieran estar relacionadas con este tipo de delincuencia grave, no dude en ponerse en contacto con nosotros a través de la Policía Nacional (091) o de la Guardia Civil (062)”. Desde este ministerio tambien recuerdan que existe la aplicación móvil gratuita ‘Alertcops’, que permite enviar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado una alerta geolocalizada de delito o situación de riesgo.

Protocolo de actuación: 'escapar, esconderse y avisar'

La Universidad de Valencia difundió un cartel que recoge consejos básicos de actuación ante un ataque de este tipo

Sin protocolo de actuación para la población civil en España ante un ataque terrorista, quizás parezca lógico y casi obvio, pero las tres consignas ante estas situaciones son: escapar, esconderse y avisar. Siguiendo el modelo del tríptico que el Gobierno francés elaboró tras los atentados de París o las recomendaciones emitidas hace dos años por la Oficina Nacional de Seguridad Antiterrorista del Gobierno británico, la Dirección de Seguridad de la Universitat de València difundió un cartel en el que recoge los consejos más básicos para actuar en caso de enfrentarse a una terrible situación como esta. 
En líneas generales, el primer paso que recomiendan los protocolos existentes es tratar de huir a toda costa. El segundo paso, o si no es posible salir, aconsejan esconderse y tratar de taponar las entradas de acceso a la habitación. También recomiendan apagar las luces, alejarse de las ventanas, tumbarse y poner en silencio el teléfono móvil. El tercer paso, en cuanto uno se siente seguro es alertar a las fuerzas del orden. Pero, cuando lleguen, es conveniente no hacer movimientos extraños para evitar confusiones y llevar las manos a la vista, levantadas y abiertas.

Asistencia a víctimas del terrorismo... ¿leyes o trampas?

Por Roberto Manrique, excoordinador del Servicio de Información y Orientación a las Víctimas del Terrorismo (SIOVT) y víctima del atentado de Hipercor

Treinta años de contacto con victimas del terrorismo ofrecen una amplia experiencia para conocer las realidades y los problemas con los que cualquier ciudadano se encontrará tras sufrir un atentado.
Es lógico que en 30 años unas pocas víctimas hayamos conseguido ciertas mejoras en la asistencia legal. También se ha logrado que los controles médicos y psicológicos se hayan ampliado, pero todavía se siguen cometiendo errores que a las administraciones les cuesta mucho resolver.
Los últimos atentados en Barcelona y Cambrils son un claro ejemplo. Si hablamos de las víctimas asesinadas o los heridos de carácter físico, la legislación conseguida en diciembre de 1999 y posteriores ofrecen una cierta cobertura aunque me consta que desde la administración no se dedican a localizarlas para informarles de sus derechos. Es decir, quien va por propia iniciativa será informado pero quien no lo haga se quedará sin solicitar los derechos que la ley le pueda aportar.
Hablamos de asesinados y de heridos pero ¿qué ocurre con aquellas personas que se encontraban en el lugar de los hechos y, por suerte para ellas, no tuvieron lesiones físicas? ¿Qué ocurre con los que conocemos como testigos presenciales? ¿Qué derecho tendrán si con el tiempo apareciera algún tipo de secuela psicológica?
Para demostrar que padecen alguna secuela lo tendrán muy complicado porque esas secuelas deberán aparecer dentro del primer año tras ocurrir el atentado o ya no serán reconocidas como derivadas de atentado terrorista, con todo el problema jurídico y médico que ello conlleva.
Con un ejemplo real entenderemos algo que es desconocido para la población. Supongamos que hay dos niños de 13 y 9 años comprando un bañador con su tía y los tres son asesinados por un coche bomba estacionado en el parking. Las secuelas psicológicas que los papás de los niños podrán sufrir no tienen una fecha de aparición exacta en el tiempo. Cuando muchos años después las secuelas son reconocidas médicamente, la administración no las reconoce como derivadas de atentado terrorista porque “ha transcurrido mas de un año desde la fecha del atentado y además no estaban en el lugar del atentado”... en cambio, un miembro de las FCSE cuyo caballo murió al ser alcanzado por la onda expansiva de otro coche bomba tiene reconocida la incapacidad permanente como víctima del terrorismo porque se encontraba en el lugar del atentado. Puede parecer una frivolidad pero ¿qué es más importante, la vida de un caballo o la de dos niños y su tía? ¿Puede valorarse el dolor de unos padres por el asesinato de sus dos hijos dependiendo de si estaban o no junto a ellos?
Perdónenme la trampa inicial... he dicho “supongamos” pero son casos reales. Tanto el uno como el otro.
Si la administración es capaz de denegar el reconocimiento de unas secuelas psicológicas como derivadas de atentado terrorista a unos padres con dos hijos asesinados por la simple “razón” de que no estaban en el lugar de los hechos ¿se puede esperar que se preocupen por conocer la situación de las víctimas presenciales?
Un grupo de especialistas, tanto víctimas como psicólogos, estamos advirtiendo a todo aquel que quiera escuchar sobre la realidad con la que llevamos luchando desde hace 30 años. Estamos buscando a ciudadanos anónimos que sufrieron un atentado hace 40 años y jamás han sido informados. Las sentencias marcan la veracidad de las lesiones, de las heridas, de las secuelas. Y pese a todas estas pruebas hay administraciones que niegan recursos para localizarlas, atenderlas y ayudarlas.
Por ello es de agradecer la oportunidad que desde ENTREMAYORES nos habéis ofrecido, porque lo que las sentencias no aportan son la edad de los afectados y muchas de estas víctimas podían ser jóvenes cuando sufrieron las consecuencias de un atentado y ahora, porque la vida pasa para todos, ya tienen cierta edad.
Y nunca es tarde para estar informado y mucho menos para intentar mejorar las cosas.

Opinión:

Quiero agradecer a los responsables de la revista “Entremayores” la confianza mostrada en mi persona para poder escribir con total libertad sobre la realidad en la que viven cientos de víctimas del terrorismo que no reciben la misma cobertura que reciben otras mas “conocidas”, especialmente aquellas pertenecientes a lo que se conoce como “tercera edad”.
Poder explicar con toda tranquilidad la realidad en la que se encuentran tantas víctimas me demuestra que, pese a los intentos de ciertas administraciones en mentir disfrazando la verdad siempre habrán medios que podrán ofrecer la información real.
A los amigos de “ENTREMAYORES”, gracias por el interés mostrado y siempre a vuestra disposición.





19 octubre 2017 La Vanguardia (opinión)

19 octubre 2017



Los Ondas premian la cobertura de las radios catalanas durante los atentados de Catalunya
Josep Cuní, Àngels Barceló y Pau Donés destacan entre los galardonados

La 64 edición de los Premios Ondas ha dado a conocer este miércoles en Barcelona el fallo del jurado. Este año se han presentado más de 400 candidaturas procedentes de más de 15 países de todo el mundo, lo que supone un récord en inscripciones por tercer año consecutivo. También cabe destacar el aumento de candidaturas respecto a la anterior edición en las categorías de Televisión Nacional y Radio Nacional.
Los jurados nacionales e internacionales, constituidos por 30 profesionales de radio, televisión, publicidad y música, han sido los encargados de elegir a los ganadores de este año, entre los que se ha destacado la labor y amplia cobertura de las radios catalanas durante los atentados de agosto en Barcelona y Cambrils. El jurado ha valorado la “rigurosa” respuesta durante las muchas horas de directo de las principales emisoras catalanas, así como de las cadenas locales.
El galardón a mejor presentador han sido para Josep Cuní, por su “excelente cobertura” con 8 al dia de 8TV, y para Xabier Fortes, por su entusiasmo en el micrófono en la redacción de informativos de TVE Galicia. Susana Griso también ha sido premiada en esta categoría por su labor en Espejo Público de Antena 3.

En el ámbito musical destacan Pau Donés con su Jarabe de Palo, por su amplia trayectoria, y el festival Sónar Barcelona en la categoría de espectáculo. También han merecido especial mención Alejandro Sanz, Camarón de la Isla y Carlos Vives.

La larga andadura en la radio de Àngels Barceló también le ha merecido un Onda, así como la trayectoria profesional de Isabel Gemio, que se hizo popular como la “chica de la radio”.
La mejor serie española este año ha sido Sé quién eres (Telecinco), “por su pericia en urdir una trama de intriga y suspense a base de personajes de nuestro entorno, que nada tienen que envidiar a las mejores series anglosajonas.

Opinión:

Aparte de felicitar a tod@s l@s premiad@s, solo decir que ha sido un honor haber colaborado con todos ellos y con sus equipos (y otros muchos más) aportando experiencia y datos tras lo sucedido el jueves 17 de agosto, como por ejemplo en la entrevista con Angels Barceló y Pepa Bueno en la Cadena SER del sábado 19.

Ahí seguiremos.

18 octubre 2017 (14.10.17) elplural.com (opinión)

18 octubre 2017 (14.10.17)



La Asociación 11M enseñará a los más pequeños lo que fue la teoría de la conspiración

A través de un díptico informativo, que se difundirá en colegios e institutos, mostrará las muchas informaciones falsas que se difundieron tras los atentados
La Asociación 11M Afectados por Terrorismo ha publicado una hoja divulgativa con la que se pretende concienciar a la sociedad de lo sucedido en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid.
El folleto sirve como guía orientativa para poner en situación los hechos y, sobre todo, hacer hincapié en las muchas informaciones falsas que fueron divulgadas por algunos medios de comunicación. 
“Tras los ataques a los trenes, determinados políticos y medios de comunicación dedicados a la mentira y a la manipulación ponen en marcha un 'serial' de teorías encaminadas a negar la autoría islámica de los atentados, provocando una profunda división en el conjunto de nuestra sociedad”, cita el texto. 
La agrupación difundirá esta información en distintos colegios e institutos, con el fin de que los más pequeños conozcan que fue la 'teoría de la conspiración', esa que todavía algunos defienden. 

Opinión:

Excelente iniciativa la que presenta la asociación presidida por Eulogio Paz. Pese a los intentos de manipulación de ciertos medios de información y de alguna que otra administración, llega el momento de poner las cosas en su sitio y denunciar los turbios manejos que llevaron a cabo algunas siglas políticas apoyadas por los intereses de algunos grupos mediáticos… han sido muchos años de paciencia soportando ataques incluso de gente que dice ser víctima del terrorismo pero que prefirió vender su dolor a sectores interesados en traficar políticamente con su dolor.
Del mismo modo que en los últimos años aparecen multitud de personajes interesados en preservar el relato veraz sobre el terrorismo causado por otras bandas terroristas, también la infinita mayoría de víctimas de los cuatro atentados de aquel maldito jueves 11 de marzo de 2004 merecen la oportunidad de ofrecer su realidad.
Y, si no me equivoco, se podrá realizar gracias a los recursos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.
Al César lo que es del César…

Será un honor colaborar con los amigos y compañeros de la Asociación “11M Afectados por Terrorismo

miércoles, 18 de octubre de 2017

16 octubre 2017 El Periódico de Catalunya (opinión)

16 octubre 2017 


La AVT celebra su IV Jornada de terrorismo refelxionando sobre asistencia inmediata tras un atentado

La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) ha celebrado este lunes en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) sus IV Jornadas sobre terrorismo bajo el título de 'Asistencia inmediata e integral a las víctimas del terrorismo tras un atentado'.

Además del presidente de la AVT, Alfonso Sánchez, a las jornadas han asistido diferentes autoridades como Sonia Ramos, directora general de Apoyo a Víctimas del Terrorismo; Paloma Pérez Cortijo, de la Subdirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo o Carlos Urquijo, director general de Seguridad, Protección Civil y Formación de la Comunidad de Madrid.
La inauguración ha corrido a cargo de Susana Pérez Quislant, alcaldesa de Pozuelo de Alarcón; María Pérez de Ayala, directora de Relaciones Institucionales de la UFV, y el presidente de la AVT, Alfonso Sánchez.
Sánchez ha destacado la importancia de que los jóvenes que ahora están en la Universidad conozcan qué ha pasado en España durante más de 50 años, al tiempo que ha afirmado que "en Europa se invierte mucho en desradicalización, pero muy poco en los que son víctimas del terrorismo".
La primera ponencia del día ha corrido a cargo de Natalia Moreno, coordinadora del Departamento Psicosocial y gerente de la AVT, así como Miguel Folguera y Antonio Guerrero, consejero y abogado de la AVT, respectivamente. En esta primera toma de contacto, se ha analizado la puesta en práctica del Plan de emergencia de la AVT ante los atentados de Barcelona y Cambrils.
Miguel Folguera ha destacado en su intervención la necesidad de contar con profesionales especializados para tratar a las víctimas del terrorismo. "Cualquier psicólogo no puede atender a las víctimas del terrorismo, debe contar con formación específica", ha recordado. "Un voluntario jamás podrá suplir a un profesional de la psicología formado en víctimas del terrorismo", ha apostillado Moreno.
Uno de los momentos más emotivos ha sido cuando han tomado la palabra las víctimas del terrorismo: Ángeles Pedraza, que perdió a su hija Miryam en el atentado del 11M, María José Rodríguez Pato, cuyo hermano falleció en el atentado contra el restaurante el Descanso, y Gemma de los Ríos, mujer de Jorge, agente de la Policía asesinado por los talibanes en la embajada de España en Kabul.
Todas las víctimas han coincidido en que, aunque la vida continúa, desgraciadamente un suceso así no se supera ni se olvida nunca. En estas jornadas también se ha analizado el tratamiento de la información sobre los ataques terroristas en los medios de comunicación.
Profesionales como Leire Jara, responsable del Departamento de Prensa de la AVT, Luis Carrasco, redactor de Europa Press, y José María Jiménez, redactor de El País, han destacado la importancia de preservar la dignidad de las víctimas del terrorismo en los medios de comunicación.
También se han llevado a cabo talleres prácticos que han englobado todos los aspectos que rodean a las víctimas del terrorismo relacionados con aspectos de atención psicológica, jurídica y otro sobre tratamiento periodístico.

Opinión:

Ante tal noticia, solo una pregunta de muy buen rollo… ¿alguien me puede explicar qué ha hecho la AVT por las víctimas del pasado 17 de agosto? ¿Hay alguien que sea delegado o delegada en Catalunya?

Lo digo porque ni una sola de las que conocemos en el grupo de apoyo y asistencia que hemos creado nos ha hecho referencia alguna al respecto.