domingo, 15 de julio de 2018

15 julio 2018 (3) publico.es (opinión)

15 julio 2018 



Víctimas del atentado de Barcelona critican el abandono de las administraciones

Algunas de las personas que se encontraban en el ataque contra la ciudad condal denuncian falta de ayudas, deficiencia de asistencia psicológica y total desatención casi un año después.

A poco más de un mes de que se cumpla el primer aniversario del atentado que golpeó la ciudad de Barcelona, llevándose por delante la vida de 13 personas, algunas de las víctimas del ataque han denunciado en el diario La Vanguardia el abandono que han sufrido por parte de las administraciones.

Las personas afectadas señalan que, durante estos meses, las ayudas de asistencia psicológica recibidas han sido completamente deficientes. En algunos casos, incluso, ni siquiera han tenido una llamada oficial ofreciendo este tipo de atención, ni ninguna otra. 

Muchas de ellas critican además no haber sido avisadas de que podían pedir el reconocimiento como víctimas al haber vivido el atentado, aunque no cuenten con bajas mortales entre sus familiares. Tampoco les han informado de que pueden personarse en la causa judicial contra los terroristas supervivientes.

Además, especifican que este abandono administrativo fue total hasta el mes de febrero, cuando se creó la Unitat d’Atenció i Valoració a Afectats per Terrorisme, que junto al Ayuntamiento de Barcelona, sí ha tratado de contactar con cada víctima. 
Por otro lado, los afectados han mandado un mensaje a los medios de comunicación, a los que han pedido que no les "castiguen" con "nuevas imágenes innecesarias", a raíz de una fotografía inédita que publicaba el mismo diario la semana pasada.

Opinión:

Agradezco a publico.es que haya tenido el interés en publicar la información que hoy domingo ha presentado La Vanguardia. Es una nueva muestra de que existen medios de comunicación capaces de informar pese a que pueda molestar a quienes ejercen toda la presión para que no se conozcan sus mentiras…

Y son muchos medios los que viven del “mirar hacia otro lado” cuando la información no es favorable a sus ideas partidistas.

15 julio 2018 (2) La Vanguardia (opinion)

15 julio 2018 



Víctimas del 17-A: “Nos han dejado solos”

Las víctimas de los atentados del 17 de agosto denuncian la dejadez de las administraciones


Tras muchos meses de silencio en el que los medios de comunicación en contadas ocasiones hicieron alguna referencia a los atentados de Alcanar, la Rambla, la Diagonal y Cambrils, el domingo pasado La Vanguardia publicaba una imagen inédita de la furgoneta que se llevó por delante la vida de 13 personas y rompió en pedazos la existencia de muchos que aquella tarde de agosto paseaban felices por el corazón de Barcelona. Las víctimas con las que en la última semana se ha puesto en contacto este diario reconocen que no estaban preparadas para enfrentarse de nuevo al vehículo, aunque fuera en una simple fotografía en un papel. Aprovechan estas líneas para compartir su angustia y formalizar una petición: “Que los medios de comunicación piensen en nuestro sufrimiento y no nos castiguen con nuevas imágenes innecesarias”.

A un mes del primer aniversario de los ataques del 17-A, muchas víctimas denuncian que ese silencio forzado y unánime que se ha forjado alrededor de estos atentados ha ahondado en su aislamiento, en su soledad. “Las administraciones nos han dejado completamente solos”, aseguran con angustia.
Silvia Mompart había pasado uno de los días “más felices de su vida”. Y de eso hablaba con su hija Marina mientras paseaban abrazadas, Rambla arriba, en busca del tren de vuelta a Rubí. Iban a parar para comprar unas pulseras que ya habían visto y que llevaban grabado “I love Barcelona” de recuerdo de la maravillosa jornada. Un poco rezagados caminaban los tíos y Xavi, de tres años, con su mono de rayas, su chupete y dormido en el cochecito. Andaban por el Liceo.
“Alcé la vista, oí los gritos de la gente. La furgoneta bajaba acelerando. Aparté a mi hija hacia un lado y el vehículo giró hacia el otro”. Allí estaban Xavi y sus tíos. Fue Marina la que descubrió a su hermano bajo los restos de unas bicicletas. “Lo abracé en mis brazos. ‘Cariño mío no te preocupes, que mamá está aquí contigo’, le dije. Mi hijo suspiró. Entonces fue cuando empecé a gritar pidiendo ayuda”.

Miquel, Eva, Dani y Leo son los cuatro guardias urbanos que se acercaron, los evacuaron hasta la entrada del Liceu y con un desfibrilador trataron de reanimar al pequeño. Los metieron en un coche patrulla y los llevaron al centro médico más cercano, Pere Camps. Nada pudieron hacer por el pequeño.

Con los cuatro policías siguen hablando. “En realidad son los únicos que en este tiempo se han preocupado de mi y de mi familia”, lo cuenta Silvia serena. Absolutamente ­nadie de las administraciones la ha llamado para saber cómo estaba, cómo seguía. Tiene asignada una trabajadora social desde el Ministerio del Interior que el primer día, estando aún en el tanatorio, les habló a Silvia y al padre de Xavi de la indemnización. “Durante este tiempo ni he notado calor, ni estima, ni empatía, ni cariño. Sólo se preocuparon del dinero. En alguna ocasión me han preguntado qué necesito. Lo único que necesito no me lo pueden dar”.

Silvia rechazó al principio la ayuda psicológica. Pero al cumplirse el medio año y descubrir que era incapaz de recoger la ropa de su hijo, de cambiar incluso las sábanas de la litera que compartía con su hermana “descubrí que necesitaba ayuda”. Ahora ya ha recogido la ropa. Casi toda la ha entregado a un centro, pero ha guardado en una caja algunas prendas. El chupete, su bañador, su gorra de los minions...

En verano recogerá los juguetes, desmontará la litera y dejará que Marina tenga su habitación. Este invierno con el colegio tenía programada con su clase una excursión para visitar el Liceu pero no pudo ir. “Le cuesta, pero me esfuerzo en que crezca y viva sin miedo”.

Muy cerca de donde esa tarde Xavi se quedó dormido para siempre,Yolanda Ortiz salía de tomar unas cañas y unos refrescos en la Boqueria con su madre, Carme, y sus hijos Iván y ­Daniela. Ya se habían incorporado al paseo cuando frente a ellos irrumpió la furgoneta. “Tuve una reacción instintiva. Agarré a mi hijo y le empujé hacia mi. El vehículo pasó a menos de un metro. No me quito de la cabeza el ruido de los acelerones”. Se escondieron en una tienda y perdieron la noción del tiempo. Cuando muchas horas después se abrieron las persianas, lo primero que vieron fueron a dos guardias urbanos. Eran Ibán y Carlos. “Mi hijo gritó: ‘Mama, los swat (unidades policiales de élite). Estamos salvados’”. Los dos guardias urbanos los sacaron de allí e Iván quiso hacerse una foto de recuerdo con ellos. Los trasladaron a un ­hospital de campaña y después al CAP de l’Hospitalet, donde se quedaron aislados. “Estaba bloqueada. No era capaz de llamar a un taxi para regresar a mi casa. Suerte de unas amigas me vinieron a buscar de madru­gada”. Desde ese momento empezó a sentir lo que ha sido una tónica ­todos estos meses, el absoluto abandono.

Desde entonces todo lo hizo por su cuenta. Nadie la buscó, ni la telefoneó, ni se preocupó de cómo estaba ella, sus hijos o su madre. Ni a ellos, ni a las decenas de personas que estaban aquella tarde en la Rambla, en la Diagonal, en Cambrils o la madrugada anterior en Alcanar. Yolanda tuvo suerte porque a Iván, que tenía 10 años, le tocó por la seguridad social una psicóloga que se ha implicado y le está ayudando mucho. “Mi hijo se despertaba por la noche con pesadillas”. También le ayudaron en su colegio, donde le han apoyado conscientes de lo que había vivido”. Durante meses, las únicas llamadas que recibieron, los únicos que se preocuparon por ellos fueron los dos guardias urbanos que se preocuparon de visitar aIván y que comparten con el joven un grupo de WhatsApp, en el que le preguntan, le cuidan y le miman. “Esos dos policías han conseguido que mi hijo les cuente cosas que ni a mí ni a su padre les ha explicado nunca”. Son su terapia.

Esa sensación de abandono y de absoluta soledad de Yolanda –la misma que tenía Silvia o la que sintió durante mucho tiempo Susana López, que esperaba aquella tarde el autobús frente a la Virreina y aún llora cuando piensa– menguó cuando conocieron el trabajo de la Unitat d’Atenció i Valoració a Afectats per Terrorisme, creada en febrero y con tres personas al frente, Elisa Micciola, Sara Bosch y Robert Manrique. En estos meses, la unidad, con la ayuda del Ajuntament de Barcelona, ha hecho lo que no ha hecho ninguna administración. Buscar, puerta a puerta, a todas las víctimas. Y se entiende por víctimas no sólo los familiares directos de los fallecidos, no sólo los heridos, sino también aquellas decenas de personas que estuvieron en alguno de los escenarios y a los que la vida les cambió el 17 de agosto.

A todos ellos nadie les había buscado. Y ninguno de ellos sabía, porque nadie se encargó de contarlo, que tienen el derecho a ser reconocidos como víctimas; que pueden personarse en la causa judicial abierta en la Audiencia Nacional contra los terroristas supervivientes del comando Ripoll; que tienen el derecho a ser escuchados, abrazados, cuidados y reconocidos.

Manrique, que sobrevivió al atentado de Hipercor y que vivió de cerca el maltrato a las víctimas del 11-M en Madrid, asegura que no se ha aprendido nada desde entonces. Que las administraciones siguen descuidando a las víctimas. Yolanda resume con una frase el sentir de muchas: “Durante meses sentí que me ignoraban porque sólo tenía el derecho de abrir la boca para agradecer que había sobrevivido”.

Opinión:

Tras una semana de comentarios y reuniones, de llamadas y solicitudes… finalmente se ha podido presentar la información que pone sobre la mesa la realidad que están sufriendo muchos afectados por los atentados de 16,17 y 18 de agosto de 2017.
Estoy seguro que esta información traerá consecuencias porque hay quien se llena la boca diciendo que la asistencia a las víctimas es ejemplar y que las ayudas son inmejorables… pero la realidad es tozuda y no se deja convencer por mucho que desde las alturas quieran vender lo contrario.
Existe una normativa desconocida para la infinita mayoría de víctimas, tanto de atentados anteriores como de los tristemente actuales. Incluso hay quien decidió preparar una reunión fechada a mediados de junio para explicar una legislación que data…. ¡¡¡ de 2011 !!!! Como decía una de las víctimas, “¿ahora, para qué, para la foto?”. Legislación y decisiones de una administración a la que le falta mucho por aprender en cuanto a lo que significan las palabras empatía, sensibilidad, solidaridad, templanza, comprensión y todas esas letras que juntan en sus discursos pero que sonm vacías de contenido.
Ahora solo queda seguir trabajando porque la experiencia adquirida tras mas de 30 años en el tema muestra que hay gente que miente más que habla… y ya es difícil.
Pero de esas mentiras no tienen la culpa ninguna de las personas que se sienten abandonadas ante una administración competente que no se caracteriza por ser un organismo PRO-activo… sino simplemente un mostrador burocrático sin alma ni conciencia.
La frase “quien quiera algo que venga a vernos” me retumba desde marzo de 2014 como el momento en el que entendí que no había nada que hacer con la administración actual. Y por desgracia lo había vivido desde 1987 aunque tenía la esperanza de que algo cambiaría.
Pero como siempre, la única Esperanza de la que me puedo fiar y a la que siempre tendré a mi lado es mi esposa…
Solo queda agradecer a tantas y tantas víctimas que nos están dando su confianza y su aprecio acudiendo a la Unidad de Atención y Valoración de Afectados por Terrorismo (UAVAT).
Es la ventaja que tiene pertenecer a una unidad de profesionales y no a una asociación de víctimas… que la política y el partidismo tienen la puerta cerrada y por lo tanto, tenemos la libertad suficiente para llamar a las cosas por su nombre.





15 julio 2018 Deia (opinión)

15 julio 2018 



“Jamás me he dejado llevar por el odio ni el rencor”
Era un niño de diez años cuando una bomba colocada por ETA le reventó la pierna izquierda. Con motivo del 36 aniversario de la tragedia, Muñagorri relata una vida marcada por la superación ante la adversidad y los valores que le inculcó su madre.

Podía haberse consumido en un pozo de amargura existencial, pero desde un principio le dijo sí a la vida y no al lamento, sí a la convivencia y a la superación ante la adversidad. A los vecinos no les llama la atención la prótesis de fibra de carbono con la que Alberto Muñagorri acude a la cita. Los paisanos de cierta edad, a los que saluda afectuosamente, conocen de sobra su historia. Este hombre de 46 años, al que están habituados a ver practicando footing sobre una ballesta de fibra de carbono que le impulsa, es el mismo chaval al que una bomba colocada por ETA le reventó la pierna izquierda. Era un crío. Tenía diez años cuando sufrió la amputación tibial por debajo de la rodilla debido a la explosión. Aquella tragedia, de la que se cumplen ahora 36 años, sobrecogió a una sociedad que en aquel mes de junio de 1982 vivía pegada al televisor, todavía en blanco y negro, siguiendo el Mundial de España, el de la mascota Naranjito, en el que la selección de Italia se proclamó campeona tras derrotar a Alemania en la final.
Los más veteranos recuerdan todo ello. A los más jóvenes les han contado la historia. Muñagorri jamás se ha dejado llevar por el rencor. En un contexto sociopolítico como el actual, con la necesidad de tender puentes y aunar sensibilidades que sienten los pilares de una paz definitiva, su testimonio cobra especial relevancia. “Todo se lo debo a mi madre, a los valores que me inculcó desde un principio: hijo, no vivas con odio ni rencor, intenta ser feliz”. Y así lo ha hecho durante las tres últimas décadas.
Tanto es así, que en su relato de vida sorprende el desenfado con el que ha llegado a tomarse algunas de las consecuencias de la tragedia. Sonríe al recordar aquella ocasión en la que subido a una telesilla para practicar esquí cedió su prótesis por el peso de la bota y la pierna cayó desde varios metros de altura para sorpresa de la gente. Rememora también aquello que les decía a sus amigos en la playa. Que él era el único capaz de apagarse un cigarrillo en la pierna. “Anécdotas he tenido mil. Siempre me he intentado ver el lado más amable de la vida”, dice este deportista que hoy en día participa en un sinfín de carreras populares, y que actualmente prepara un triatlón junto a sus amigos de Kemen, la agrupación deportiva de personas discapacitadas con las que afronta tantos retos.
Pero tras su sentido del humor, que en ocasiones ha podido llegar a incomodar a ciertos amigos, habita una historia que no es ninguna broma. Recuerda muy bien el 26 de junio de 1982, aquella mañana de sábado. La mochila que contenía la bomba había sido colocada en una oficina de Iberduero de Errenteria, donde se guardaba material para la construcción de la central de nuclear de Lemoiz. El paquete bomba situado en la puerta del almacén debía estallar durante la madrugada del viernes al sábado. No lo hizo.
Los informes policiales revelan que el artefacto estuvo colocado desde la media noche. Varios vecinos avisaron de que había una mochila sospechosa, pero los artificieros nunca se personaron en el lugar. El cordón policial se levantó a las 7.30 horas del sábado, con el cambio de turno de la Guardia Municipal. La cuenta atrás había comenzado para Muñagorri. “Era época de colonias, había muchos autobuses de aquí para allá recogiendo a los chavales, y la bolsa que contenía la bomba parecía pertenecer a uno de ellos. Tanto es así, que un operario de Iberduero la tomó en sus manos y la puso a la vista de los críos, a su paso, convencido de que se la había dejado algún escolar”, rememora el errenteriarra.
A las 11.00 horas, una hora antes de la explosión, Alberto se dirigió a casa de su abuela a pedirle la paga. La amona le pidió que le acompañara a hacer la compra, pero el plan de ir a jugar con los amigos junto a la academia Iztieta, como acostumbraban, era mucho más atractivo para aquel chaval de diez años. “Sobresalían unos plásticos negros de la mochila. Recuerdo que caminaba por la acera al encuentro de mis amigos y que cerca de mí paseaban dos chavalas a las que dejé pasar. Siempre se dijo que yo le di una patada a la mochila, pero eso no es así. Esa fue una versión que dio mi padre a los periodistas que le preguntaban insistentemente en el hospital cómo pudo ocurrir. Él dio aquella versión, pero yo no soy zurdo, y perdí la pierna izquierda. Lo más normal habría sido que, en caso de golpearla, le hubiera dado a la bolsa con mi pierna derecha”, reflexiona.
La onda expansiva le desplazó cinco metros, quedando tendido sobre la carretera. La explosión se oyó desde todos los rincones de Errenteria. Los ecos de la barbarie también llegaron a oídos de su hermano Fran, que acudió al lugar de la tragedia. Alberto estaba ensangrentado, ennegrecido por efecto de la onda expansiva. Su hermano no le reconoció inicialmente, hasta que acabó por asumió la verdadera dimensión del drama familiar que se estaba gestando. “¡Ama, que a Alberto le ha explotado una bomba!”. Presa de la agitación, apenas podía pronunciar aquellas palabras, y encima su madre no le tomaba en serio. “¡Cállate loco!”, le respondió, cansada de las bromas que le solían gastar habitualmente sus hijos por el interfono.
Pero poco tardó en darse cuenta de que el estruendo que había escuchado poco antes guardaba relación con el desconcertante relato de su hijo. “Salieron disparadas, mi madre y mi abuela. Cuando llegaron yo estaba consciente. Solo pedía que me tapasen, que tenía frío, hasta que vino la ambulancia”. En ningún momento perdió la consciencia. Los sanitarios le preguntaban cómo se llamaban sus padres, y él contestaba que Sara y Jose Mari. También supo darles el teléfono de casa.

Ingreso en la UVI

La conmoción social y la repercusión mediática fue tremenda. A un niño le acaba de explotar una bomba colocada por ETA. Aquel niño de Errenteria, el mismo que poco antes le había pedido la paga a su abuela para ir a jugar con sus amigos, se había convertido en el centro de atención de medio mundo.
El legendario portero de la Real Sociedad Luis Miguel Arconada le regaló sus guantes. Jesús María Zamora su camiseta, y recibió la visita en su casa de los jugadores del Athletic Club de Bilbao. “El impacto fue tremendo. Inicialmente hubo un acercamiento institucional, pero lo más importante para que yo saliera adelante fue la capacidad de lucha que me inculcó mi madre. Estuve ingresado quince días en la UVI, y durante dos meses en el hospital, con un equipo médico que me dispensó un trato humano impagable. Pero fueron los valores que me inculcó mi madre los que me permitieron salir hacia adelante. Su mensaje era siempre el mismo: que no tuviera odio ni rencor, que intentara ser feliz”.
Era fácil decirlo, pero por aquel entonces no era más que un niño de diez años que cuando despertó en la UVI pensaba que le habían ingresado por un empacho de caramelos. ¿Cómo explicarle lo ocurrido? Fue trasladado a planta, y comenzaron a hablarle de La isla del tesoro, la novela de aventuras escrita por el escocés Robert Louis Stevenson. Le dijeron que le había explotado una bomba, y que él iba a ser a partir de entonces algo así como Long John Silver, el célebre pirata de su infancia, que usaba una muleta porque le faltaba una pierna. “Yo no me creía todo eso, hasta que un día levanté la sábana...”.
Nuevamente, su madre cobra a partir de ese momento un papel crucial. “Me dijo que tenía que aprender a vivir con lo que había pasado. En la habitación del hospital no dejaba llorar a nadie. Decía que bastante estaba pasando yo como para escuchar lamentos. Fue mi madre la que me inculcó que mi vida iba a ser diferente, con la pérdida de visión del ojo derecho y la amputación de la pierna izquierda”. Fue ella quien le dio a elegir: “Hijo, tienes dos opciones, o quedarte arrinconado y vivir dando pena, o aprender a vivir con lo ocurrido”. Y no tuvo dudas.
A partir de entonces, en aquel desconcierto en el que vivía, con aquellas sensaciones fantasmas en su miembro amputado, se dio cuenta de que vivir con rencor no le iba a llevar a ninguna parte. “En mi casa nunca hubo espacio para la rabia. Sentir odio no iba a cambiar mi pasado”. Pero no todo era un camino de rosas, y había que enfrentarse al día a día.
El 12 de septiembre de 1982 salió del hospital. Él niño se negaba a reincorporarse al curso escolar sin su pierna, y tuvo que llegar a un pacto con su madre. “Te dejo que te quedes una semana en casa con los juguetes, pero luego vas al cole”. Y así, regresó al aula al cabo de los días, amputado. “Cuando me caía en casa, mi abuela siempre estaba encima, tendía a ser muy protectora, y era mi madre la que nuevamente estaba ahí. Decía que me dejara levantarme solo, que durante mi vida iba a tener muchas caídas”. Aquella filosofía de vida, sin la más mínima cesión a la autoconmiseración, ha hecho de Alberto una persona madura. Un hombre fuerte que aprendió a valorar la vida. “Iba a la playa con mis amigos con una prótesis especial. La gente se quedaba mirando pero nunca me preocupó”. En la cuadrilla el que más ligaba era él, y nunca tuvo complejo alguno a la hora de mantener relaciones con chicas.

Usted sonríe constantemente. ¿Cómo se puede llegar a reír uno de lo ocurrido?
En este punto de la conversación Alberto toma aire durante un par de segundos para poner palabras a esa mezcla de dolor y superación. “No, de lo ocurrido nunca me he reído, ¡cómo voy a hacerlo! Cuando hay alguien que me dice algo sobre mi pierna, todo depende de cómo me lo digan. Pero sí es cierto que he llegado a bromear con mis amigos, diciéndoles que soy el único que se puede apagarse un cigarro en la pierna. Quien me quiere, sabe que cuando me voy a la cama lo hago sin la prótesis, o que me ducho también sin ella. No es reírse de lo ocurrido, es aprender a ser feliz a pesar de las circunstancias”.

Al lado de los que sufren

El niño que fue noticia en aquel trágico arranque de la década de los 80 fue dejándolo de serlo en la medida que se sucedían los atentados de ETA. Entretanto, Muñagorri fue creciendo guiado por los valores que le inculcaron. “He aprendido a valorar la vida y a ponerme en el lugar de las personas que sufren. Durante todo este camino ha habido momentos en los que no me he sentido identificado con algunos mensajes de las víctimas. Nunca me he enrocado en el odio, en el rencor, en el ojo por ojo. Me pasaría horas hablando. Jamás he abandonado mi pueblo, y llegué a ser delegado de clase en plena kale borroka. Nunca he cambiado mi dinámica de vida. Recuerdo que le detuvieron por actos de kale borroka a un compañero de clase que fue torturado. Yo le preguntaba a su hermana a ver qué tal estaba, y ella se quedaba a cuadros por el hecho de que mostrara preocupación. ¿Por qué no iba a hacerlo? No compartía su ideología pero era mi compañero de clase. Habíamos tenido contacto, y por eso me preocupaba”.
No niega que durante el camino, como cualquier otro ser humano, ha cedido en alguna ocasión a la rabia. “Soy muy básico en la vida. La violencia de ETA no estuvo bien. Creo que si no reflexionamos y si no aprovechamos la oportunidad de aprender de lo ocurrido, no vamos a avanzar en la defensa de los derechos humanos. Tenemos que tener en cuenta que ha habido otras violencias, como ha sido el GAL, aunque el mayor dolor lo ocasionó ETA. Cada uno puede tener su ideología, pero no se puede legitimar la violencia”. Su discurso, siempre alejado del ojo por ojo y el diente por diente, le relegó a un segundo plano, hasta el año 2000. “El odio no va a anidar en nuestros corazones”. Era octubre, apenas habían transcurrido tres meses desde que ETA asesinara a su marido cuando Maixabel Lasa pronunció aquellas palabras durante una manifestación en Bilbao. “Hasta entonces mi mensaje no interesaba, pero a partir de ahí las cosas empezaron a cambiar poco a poco”.
Fue hace tres años cuando empezó a colaborar con Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos. Se sumó a ese deseo de “preservar y transmitir la memoria de las experiencias traumáticas marcadas por la violencia”;la memoria del sufrimiento injustamente padecido y también del esfuerzo por construir y defender una convivencia democrática y una sociedad basada en la defensa de los derechos humanos y la paz.
“Ahora visito institutos y participo en charlas junto a otras víctimas del GAL y ETA”. Participa en el programa Adi-Adian del Gobierno Vasco, que permite llevar a las aulas de la CAV los testimonios de las víctimas. “La respuesta de los escolares es una de las mejores experiencias. Se sorprenden con mi relato, pero les recuerdo que tras ello hay también una historia de sufrimiento. El sufrimiento injusto de una madre y unos hermanos. La respuesta es maravillosa. Algunos tienen la misma edad que tenía yo cuando todo ocurrió. Y algunos se ponen a llorar”.

Opinión:

Cuando leo vivencias como la de Alberto es cuando me aparecen en la mente dos imágenes.
Una, la de la dignidad de las personas afectadas demostrando el coraje y el deseo necesario para evitar que otras personas sufran el dolor que ya hemos sufrido.
Dos, la de los impostores que se inventan heridas y secuelas, o dudosas presencias en lugares donde ha ocurrido un atentado mientras esconden que no visitaron jamás un hospital o que tres días después del atentado y pese a sus “graves heridas” ya estaban trabajando como si nada…
A los primeros, mi afecto y mi solidaridad.
A los segundos, que se vayan a la mierda y dejen de dar lecciones de dignidad cuando son solo unos cínicos malnacidos.



14 julio 2018 TotSantCugat (entrevista UAVAT)

14 jullio 2018



Sara Bosch: “És obligació nostra que les víctimes tinguin informació”

Els atemptats terroristes de Barcelona i Cambrils es van produir fa poc menys d'un any i va haver dues víctimes de Sant Cugat, que van quedar ferides de gravetat

Sara Bosch és psicòloga i va dirigir l’atenció a víctimes del terrorisme de l’Associació Catalana de Víctimes d’Organitzacions Terroristes (ACVOT). Ara és cap de la Unitat d’Atenció i Valoració d’Afectats pel Terrorisme (UAVAT), que va néixer arran dels atemptats de Barcelona i Cambrils, del 17 d’agost de l’any passat, en què dues santcugatenques van resultar ferides de gravetat. Analitzem amb ella tot allò referent a les víctimes del terrorisme i els drets jurídics i administratius que tenen.

Amb quina voluntat neix la Unitat d’Atenció i Valoració d’Afectats pel Terrorisme?
En el moment en què vam patir els atemptats de Barcelona i Cambrils se’ns va regirar el cor, com a tots. Però nosaltres, com a professionals vam entendre que havíem de fer quelcom. No ens podíem quedar a casa. Amb tota l’experiència que acumulàvem teníem una idea molt clara. Tractar que no es cometessin els mateixos erros, que es poden prevenir. L’atemptat té un marge molt petit de ser evitat, però a partir del moment en què algú és víctima del terrorisme, sí que podem evitar-li moltes coses.

Quines?
A partir del moment que algú és víctima d’un atemptat terrorista s’obre tot un circuit, en què la víctima se sent sola, confusa, etc. Els dispositius d’emergència duren el que duren. Un cop es desactiven no hi ha un servei estable per donar una assistència a les víctimes. La nostra funció és informar-los de totes les possibilitats jurídiques i psicològiques que tenen, així com assistir-los en la mesura del possible.

Com van iniciar tot aquest projecte d’atenció a les víctimes?
La nostra primera acció va ser, a títol totalment solidari i personal, anar a Cambrils a parlar amb l’alcaldessa del municipi per explicar-li que el dispositiu que hi havia muntat podia fer-se d’una manera molt menys traumàtica per a les víctimes, que havien d’anar fins a Barcelona perquè les atenguessin. La nostra primera tasca va ser col·locar al servei de les víctimes la nostra experiència i contactar amb diferents entitats de professionals i els ajuntaments afectats per intentar sensibilitzar-los sobre les coses que podien passar i que haurien de tenir en compte, com per exemple el personament de l’Ajuntament de Barcelona com a acusació popular, o veure si des de les institucions s’estava fent un seguiment a totes les persones que van ser ateses pels dispositius d’emergència.

Durant els dies següents a l'atemptat es va viure una imatge que va colpir Catalunya. Una abraçada entre el pare d'un nen que va perdre la vida en els atemptats, que era de Rubí, i l'Imam de la població. Quina importància té el perdó psicològicament per a les víctimes?

És molt important perquè per refer-se és clau el sentit comú. I el dolor fa també que les teves creences puguin tenir un dalt a baix. I recuperar la capacitat de distingir quines són les persones que t'han fet mal i en nom de què, però que no són representants de res és molt important. Igual que ETA no estava representant la voluntat d'independència del País Basc; igual que Terra Lliure no representava l'independentisme català, òbviament, les persones de religió musulmana tampoc han de representar terrorisme. Quan les persones ens donen aquestes lliçons de sentit comú i de valors, i volen despertar consciències, ens fan un favor a tots.

Hi hagut sectors que han anomenat 'terroristes' a diferents responsables del procés. Quina opinió els genera?

La nostra és una unitat tècnica, de professionals. No és una associació de víctimes. Per tant tenim molt clar que la nostra feina és treballar per les víctimes. De totes maneres, a títol personal, com a psicòloga que ha treballat amb moltes víctimes del terrorismes, crec que és d'un total desconeixement del que és ser víctima del terrorisme i del que és viure un acte de terrorisme. No s'assembla en absolut una cosa amb l'altre i és una perversió molt greu fer aquest tipus de comparacions. La gran majoria de víctimes del terrorisme t'ho diran això.

Existeix una llei que empara les víctimes del terrorisme
Un dels aspectes més importants per a nosaltres és fer conèixer als afectats que hi ha una llei que empara i atorga uns drets i uns ajuts a les víctimes del terrorisme. A aquestes persones ningú els ho explicava, i una de les nostres preocupacions era donar-los informació sobre aquesta possibilitat i aquest dret. Nosaltres reivindicàvem contínuament accions proactives, tant de localització de les potencials víctimes com de donar-los informació.

Com duien a terme totes aquestes accions?
Vam decidir constituir-nos formalment com una unitat. Havíem de ser un recurs més per a les víctimes. No un recurs públic, però sí de professionals que podíem ajudar. El 14 de febrer vam fer la nostra sortida, amb una roda de premsa. Volíem posar aquest recurs a l’abast de la gent. Per això vam fer una roda de premsa, perquè els mitjans poguessin recollir la nostra iniciativa. Aleshores, si hi havia algú que ens veia, amb un telèfon podia contactar amb nosaltres. A partir d’aquí ens va començar a trucar gent i, paral·lelament, l’Ajuntament de Barcelona va fer un seguiment dels afectats que ens havien trucat i van comprovar que, efectivament, encara hi havia gent amb unes necessitats per cobrir, tant informatives com assistencials. A partir d’aquí, l’Ajuntament ens proposa signar un conveni  perquè nosaltres fóssim l’equip encarregat de fer aquestes accions d’informar la gent.

Quan algú es posa en contacte amb vostès, què és el que valoren?
El primer que hem de valorar és com estan. A partir d’aquí hem de veure les necessitats que encara poden tenir, els informem dels recursos assistencials, i inclús els busquem. Valorem el cas de cadascú i en funció d’això recomanem quina és la mena d’assistència que creiem que necessiten. A banda d’això informem dels drets que, en funció dels seus requisits, poden sol·licitar, acompanyant-los en el procés de tràmits que han de fer. Per exemple, per optar a aquests drets, les persones han d’acreditar que eren al lloc de l’atemptat, han d’acreditar unes lesions, etc.

Des que es pateix l’atemptat, la llei dona un termini d’un any per sol·licitar l’empara com a víctima del terrorisme
Sí, i ens sembla molt injust. Aquest és un dels grans problemes, que la llei determina uns terminis. El que seria una pena és que una persona amb afectació per un atemptat, acreditable i demostrada pels metges, no pugui accedir a aquests drets, per una ignorància. És obligació nostra que les víctimes tinguin tota aquesta informació.  

Qui té dret a sol·licitar aquesta empara?
Totes aquelles persones que tenen unes lesions físiques o psicofísques derivades d’un atemptat. És a dir, aquells que han tingut el risc de morir.

Què es pot fer des de l’àmbit local?

És important que l’entorn més proper de les víctimes mostri que et fan costat. Els veïns, els companys o el teu alcalde. L’entorn més proper és molt important per a les víctimes.
  

13 julio 2018 (5) La Vanguardia

13 julio 2018 l



Aragón indemnizará al viudo de la mujer fallecida en el atentado terrorista de Cambrils

El Consejo de Gobierno ha resuelto favorablemente este viernes la solicitud de indemnización por daños personales a las víctimas y afectados por actos terroristas presentada en enero de este año por Roque Oriol a raíz del atentado cometido el 17 de agosto del año pasado en Cambrils en el que falleció su esposa.

El Consejo de Gobierno ha resuelto favorablemente este viernes la solicitud de indemnización por daños personales a las víctimas y afectados por actos terroristas presentada en enero de este año por Roque Oriol a raíz del atentado cometido el 17 de agosto del año pasado en Cambrils en el que falleció su esposa.
La víctima, Ana María Suárez, una mujer de Zaragoza de 61 años, que se encontraba de vacaciones en la Costa Dorada junto a su esposo y otros familiares cuando el vehículo en que viajaban cinco terroristas armados replicó en el paseo marítimo de Cambrils el atentado que otro grupo yihadista había cometido ese mismo día en las Ramblas de Barcelona atropellando con una furgoneta a decenas de personas, 13 de las cuales fallecieron.
El viudo de Ana María Suárez acreditó en su solicitud al Gobierno de Aragón del pasado 26 de enero que la indemnización percibida de la Administración General del Estado en aplicación de la Ley de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo y su Reglamento ascendía a 250.000 euros.
El acuerdo del Consejo de Gobierno recuerda que las indemnizaciones previstas en la Ley de medidas a favor de las víctimas del terrorismo por parte de las Administraciones autonómicas tendrán una cuantía equivalente al 30 por ciento de las cantidades concedidas por la Administración General del Estado para los supuestos coincidentes.
El 9 de marzo se efectuó el trámite de audiencia, en el que se comunicaba el importe de la indemnización propuesta con carácter provisional, que ascendía a 75.000 euros y se concedía un plazo de diez días hábiles para posibles alegaciones que el interesado no realizó.
El destinatario de las ayudas en supuestos como éste en que proceden indemnizaciones por daños personales y los requisitos para su concesión han quedado suficientemente acreditados en el expediente, han detallado desde el Ejecutivo autonómico.
El gasto derivado de esta indemnización se imputará a la aplicación correspondiente del Presupuesto de la Comunidad para este año. El acuerdo del Consejo incluye su notificación al interesado con indicación expresa de los recursos que procedan, órgano ante el que hubieran de presentarse y plazo para su interposición.


13 julio 2018 (4) Deia

13 julio 2018 



Para el 46% de vascos todos los presos deberían beneficiarse de la reinserción

Un 88% apoya hacer justicia con las víctimas de "ambos bandos" y un 76% cree que ETA debe arrepentirse y reconocer el "error" de la violencia 

Un 46% de los vascos cree que todos los presos que se arrepientan y expresen su decisión de abandonar las armas deberían beneficiarse de las medidas de reinserción social, mientras que un 22% cree que sólo se podrían aplicar a los que no tengan delitos de sangre, mientras un 21% defiende el cumplimiento íntegro de las penas.

Por otra parte, un 88% apoya hacer justicia con las víctimas de "ambos bandos" y un 76% cree que ETA debe arrepentirse y reconocer el "error" de la violencia, según datos del último Euskobarómetro presentado este viernes en Bilbao. 
El estudio, que elabora el equipo del Departamento de Ciencia Política de la UPV/EHU que dirige Francisco José Llera, ha sido realizado en función de los resultados de 600 entrevistas realizadas en domicilios vascos entre los pasados días 9 y 26 de mayo. 
Tras el anuncio de disolución de ETA, un 81% de los vascos considera que la trayectoria de la banda armada en los últimos 40 años ha sido negativa para el País Vasco, tras un avance semestral de 5 puntos. 
Se trata de una opinión compartida de forma generalizada y por igual en todos los Territorios, entre nacionalistas (78%) o no (84%) y en todos los electorados (desde el 58% de EH Bildu hasta el 100% del PP). 
Frente a esa mayoría, no llegan a uno de cada diez (4%) los que consideran positiva la trayectoria de ETA, una opinión que se da, sobre todo, entre los nacionalistas (5%) y entre el electorado de EH Bildu. Por su parte, para un 8% les resulta indiferente y un 7% no sabe o no contesta. 
En este punto, Francisco Llera ha destacado que "cuando ETA estaba activa, entre el electorado de EH Bildu ya era minoritaria la posición favorable a ETA". Así, ha explicado que, "antes del ceso de la violencia, los años previos, se había desgastado el apoyo muy significativa y progresivamente a ETA, que se estaba convirtiendo en un lastre para el electorado" de EH Bildu. 
Asimismo, en el Euskobarómetro se constata un rechazo mayoritario de la sociedad vasca, en concreto el 67%, a la opinión de quienes tratan de justificar el terrorismo de ETA por el franquismo o por la denominada violencia del Estado. 
Se trata de una posición compartida mayoritariamente tanto por nacionalistas (58%) como, sobre todo, por no nacionalistas (77%) y todos los electorados, desde el 67% de Podemos al 100% del PP. 
Frente a esta mayoría, no llegan a dos de cada cinco (16%) quienes dicen compartir tal justificación, que "vuelve a dividir" al electorado de EH Bildu entre quienes la comparten (40%) y la rechazan (32%). 

Reinserción

Un 46% de los ciudadanos, once puntos más en el último año, apoya que todos los presos que se arrepientan y expresen su decisión de abandonar la armas deberían beneficiarse de las medidas de reinserción social. 
Sin embargo, casi uno de cada cuatro (22%) cree que esas medidas sólo podrían aplicarse a aquellos presos que no tengan delitos de sangre, mientras que otro 21% -12 puntos menos que en el último año- siguen sin estar dispuestos a perdonar y creen que unos y otros deben cumplir íntegramente sus penas. 
Los nacionalistas refuerzan su decantación mayoritaria por el "perdón incondicional" (63%), mientras los no nacionalistas continúan divididos ante esta cuestión. A los votantes de EH Bildu (74%) que apuestan por el "perdón incondicional" se suman ahora la mayoría de los de Elkarrekin Podemos (55%) y PNV (50%). El electorado de C's (71%) y del PP (50%) prefieren mayoritariamente el cumplimiento íntegro de las penas (50%), mientras que los socialistas se muestran mucho más divididos. 

Cierre del ciclo de la violencia

Por otra parte, respecto a los principales mensajes y exigencias políticas que se vienen planteando para cerrar el ciclo de la violencia en el País Vasco, hay un "importante" consenso en muchas de ellas. 
En concreto, por orden de mayor a menor consenso, destaca que un 88% de la sociedad cree que se debe hacer justicia con las víctimas de ambos bandos, con un incremento de ocho puntos en los últimos cinco años, mientras que un 3% está en desacuerdo. 
La opinión favorable a hacer justicia con las víctimas de ambos bandos se da tanto entre nacionalistas (92%) como no nacionalistas (85%) y en todos los electorados (desde el 80% de los votantes socialistas al 93% de los de EH Bildu). 
Por otra parte, un 76% de la sociedad cree que ETA y sus activistas deben reconocer el "error" de su historia de violencia y arrepentirse de su pasado, mientras que un 10% está en desacuerdo, un 7% no sabe o no contesta y otro 7% no está de acuerdo ni en desacuerdo. 
Esta posición del 76% de los ciudadanos vascos ha subido siete puntos en el último año y la comparten desde el 54% de los simpatizantes de EH Bildu hasta el 100% de los del PP. 
Por otra parte, un 67% considera que ETA debe aclarar la autoría de los más de 300 atentados que están pendientes de juicio, frente a un 17% que no lo comparte. Se ha producido un incremento de seis puntos en los últimos cinco años en la opinión de los que creen que lo deben hacer y es algo que defienden más los no nacionalistas (74%) que los nacionalistas (59%) y con mayoría en todos los electorados (desde el 42% de EH Bildu al 100% del PP). 
Por otra parte, un 66% de la sociedad cree que no hay ni ha habido ningún conflicto que justifique el terrorismo, algo que apoyan nacionalistas (59%) y no nacionalistas (75%) y casi todos los electorados (desde el mínimo del 35% de una EH Bildu "muy dividida" al 100% del PP). Un 17% no está de acuerdo con esa afirmación. 
Por último, hay menor consenso en torno a si ETA fue o no la principal responsable de la violencia que se vivió en el País Vasco y, frente a un 49% que sí cree que lo fue, un 32% está en desacuerdo. 
Ese consenso se rompe, sobre todo, entre nacionalistas en contra y muy divididos en torno a este tema (41%) y no nacionalistas a favor de considerar a ETA responsable (62%). En el caso de lo simpatizantes de EH Bildu, un 62% no cree que la banda armada fuera la principal responsable. 
Por otra parte, preguntados los encuestados por su percepción de la sinceridad o no de la forma en que ETA reconoce el daño causado y sus errores, un 37% reconoce su sinceridad, sobre todo, los nacionalistas (51%), mientras que un 35% la ven autoexculpatoria, una opinión que se da más entre los no nacionalistas (46%). Por su parte, un 28% no se pronuncia o no tiene opinión al respecto. 
Unicamente el electorado de EH Bildu se decanta mayoritariamente por el reconocimiento de la sinceridad de ETA (76%), los del PNVy Elkarrekin Podemos se dividen entre ambas posiciones y los votantes populares, socialistas y de C's consideran claramente que es exculpatoria. 
Por otra parte, un 43% se muestra de acuerdo con el rechazo de las víctimas al comunicado de ETA en el que hacia distinción entre las víctimas y realizaba un perdón selectivo, sobre todo los no nacionalistas (57%), mientras que un 35% muestra su desacuerdo con esas críticas de las víctimas, principalmente, los nacionalistas (50%).  

Valoración de los líderes políticos

En la valoración entre los líderes políticos, Urkullu y sólo él roza el aprobado (4,9). Por detrás quedan por este orden y con algo más de un 4 Andoni Ortuzar (PNV), Pablo Iglesias (Podemos) y Alberto Garzón (IU). 
Empatados con un 3,9 están Arnaldo Otegi (EH Bildu), Idoia Mendia (PSE-EE), Arkaitz Rodríguez (Sortu) y Lander Martínez (Podemos). Por su parte, la valoración de Alfonso Alonso baja al 2,1. 
Entre los partidos, sólo el PNV logra mantener un saldo positivo en la valoración ciudadana de los partidos vascos y el PSE-EE es el menos valorado por sus votantes.
Por otra parte, vuelve a retroceder (en 10 puntos en el último año) la mejora experimentada en Euskadi en el sentimiento de libertad para hablar de política con todo el mundo hasta el 48 %. 
En esta oleada, el Euskobarómetro ha preguntado sobre la presencia del euskera en las aulas y los encuestados han apostado por el euskera como lengua vehicular en la enseñanza obligatoria (casi la mitad de las horas en esa lengua), aunque conviviendo con el castellano y el inglés. 
Hay gran consenso (85 %) en que los padres deberían poder elegir la lengua de enseñanza para sus hijos. Además, el 74 % vincula la supervivencia del euskera a su mayor peso en la escuela y el 87 % rechaza que el castellano sea una amenaza para la lengua vasca. 
Entre las preocupaciones de los vascos, el empleo se mantiene como la principal (51 %) e irrumpen las pensiones (9 %). A mayor distancia están la violencia, la pacificación, los presos de ETA o el "problema vasco", que se mantienen en el 2 % en su conjunto. 



13 julio 2018 (3) LevanteDigital (opinión)

13 julio 2018




Chover critica el uso político de las víctimas del terrorismo del PP
El edil de Deportes dice que Muniesa hace el «ridículo» porque la placa en recuerdo de Echeverría está puesta

El concejal de Deportes de Sagunt, Miguel Chover, ha desmentido al portavoz del PP, Sergio Muniesa, que ayer acusó al gobierno municipal de ambigüedad con las víctimas del terrorismo por no haber dado el nombre de Ignacio Echeverría, el joven aficionado al monopatín asesinado en el atentado de Londres del año pasado, a las pistas de patinaje del municipio. Chover ha acusado a Muniesa de hacer el «ridículo» porque la placa está instalada en la pista del Port desde hace seis meses.
El concejal de Deportes ha reprochado al PP por tratar de sacar provecho político de las víctimas del terrorismo. «De nuevo sacan a pasear a las víctimas del terrorismo, en su estúpida cruzada política. No, señor Muniesa, ni usted, ni nadie, nos va a dar lecciones a los socialistas de este lamentable asunto. Deje descansar en paz a las víctimas, y eso sí, recuerde sus valores y aplíqueselos. Seguro que ninguna de ellas querría que usted las utilizara en el debate político», comentó.
Por su parte, Sergio Muniesa justificó sus declaraciones señalando que en la comisión de Cultura, responsable de la toponimia, le habían asegurado que el acuerdo no se había ejecutado. Además, ha destacado que el nombre debía estar en todas las pistas de patinaje y no solo en la del Port de Sagunt.

Opinión:

De la presente noticia quiero destacar solo una frase que, al referirse a las víctimas del terrorismo dice: “seguro que ninguna de ellas querría que usted las utilizara en el debate político”.
Pues señor Chover, desgraciadamente algunas sí se prestan a ese juego. Algunas incluso hablando en nombre de las demás víctimas a las que ni conocen ni, evidentemente, consultan ninguna de las decisiones que toman en nombre del colectivo.
Aunque lo peor de todo es que haya que llegar al extremo de tener que explicarle a los que utilizan el dolor ajeno que hacer eso está muy feo. Para la siguiente, habría que explicárselo a las propias víctimas que entran en ese infame juego y que se inventan heridas y secuelas que jamás han sufrido para seguir medrando en este mundillo tan politizado.