lunes, 15 de abril de 2024

13 abril 2024 ABC (opinión)

 

13 abril 2024



Una española en la matanza de Sídney: «Estábamos en una tienda y entró una avalancha gigante de gente»

Seis personas han muerto por un apuñalamiento múltiple en un conocido centro comercial de Sídney. El autor fue abatido por una agente de Policía

La barbarie ha teñido de sangre lo que era un sábado común en Sídney. Un hombre de 40 años de edad atacó a numerosas personas con un cuchillo en uno de los centros comerciales más concurridos de Australia Westfield, ubicado muy cerca de la icónica playa de Bondi. Un testigo describió cómo el sujeto «paseaba con tranquilidad» cuando, de repente, comenzó a apuñalar a todo el que se encontraba a su paso. Seis personas han perdido la vida y ocho están heridas. Varias se encuentran en estado crítico. Entre ellas, un bebé de nueve meses cuya madre falleció en el hospital.

Las escenas de pánico se sucedieron sobre las tres y veinte de la tarde hora local. Algunas imágenes muestran al sujeto atacando a sus víctimas hasta que una agente de la Policía de Nueva Gales del Sur lo abatió a tiros. Murió en el acto. La mujer evitó que la matanza fuera mayor y se ha convertido en la heroína de un suceso que permanecerá grabado de por vida en la memoria de aquellos que lo presenciaron. Algunos, como Marta Rue, van a trabajar cada día al centro comercial.

Las escenas de pánico se sucedieron sobre las tres y veinte de la tarde hora local. Algunas imágenes muestran al sujeto atacando a sus víctimas hasta que una agente de la Policía de Nueva Gales del Sur lo abatió a tiros. Murió en el acto. La mujer evitó que la matanza fuera mayor y se ha convertido en la heroína de un suceso que permanecerá grabado de por vida en la memoria de aquellos que lo presenciaron. Algunos, como Marta Rue, van a trabajar cada día al centro comercial.

«Estábamos dentro de la tienda y ha entrado una avalancha gigante de gente. Han empezado a gritar y justo cuando me he asomado afuera para ver qué pasaba he visto a un chico que le tiraba un palo a alguien que llevaba un cuchillo. Ahí es cuando hemos evacuado a la gente de la tienda», rememora a ABC esta barcelonesa que trabaja en Zara. El agresor utilizó las escaleras mecánicas que están ubicadas frente al establecimiento. «Hemos cerrado y hemos evacuado por la salida de emergencia. Justo cuando estábamos cerrando la tienda he escuchado dos tiros y luego ha sonado la alarma del centro comercial». Marta confiesa que ha sentido «mucho pánico» y que no es la primera vez que presencia un ataque similar: fue testigo del acto terrorista de Barcelona en 2017.

Aún se desconocen las razones del ataque aunque las autoridades no creen que exista una motivación ideológica, por lo que la hipótesis de un atentado pierde fuerza. Tampoco se tiene conocimiento de la identidad del perpetrador aunque sí se sabe que tenía 40 años de edad y que actuó por su cuenta para acabar con la vida de cinco mujeres y de un hombre.

Las escenas de pánico se sucedieron sobre las tres y veinte de la tarde hora local. Algunas imágenes muestran al sujeto atacando a sus víctimas hasta que una agente de la Policía de Nueva Gales del Sur lo abatió a tiros. Murió en el acto. La mujer evitó que la matanza fuera mayor y se ha convertido en la heroína de un suceso que permanecerá grabado de por vida en la memoria de aquellos que lo presenciaron. Algunos, como Marta Rue, van a trabajar cada día al centro comercial.

Apuñalamiento de una bebé

Una de las circunstancias que más están sensibilizando a la población es el apuñalamiento a una madre y a su bebé de nueve meses. La pequeña fue intervenida de una herida en el abdomen y fuentes hospitalarias confirman que su estado es muy delicado. Un hombre afirmó a los medios desplegados que tras ser agredida, la madre le dio al bebé para que lo cogiera en sus brazos.

«Mi hermano lo agarró y comprimió la herida. No paramos de gritar para que la gente nos diera ropa y así cortar la hemorragia», afirmó el testigo. «Vimos al atacante acercarse a la mujer y fuimos a ayudar». Otro afirma que los cuerpos de dos guardas de seguridad yacían en el suelo, desconoce si alguno de ellos es uno de los varones asesinados. «También vi cómo el homicida apuñaló a una chica justo delante de mí», confiesa.

Entre las muestras de solidaridad hacia las víctimas destaca la del Rey de Inglaterra, Carlos III, que expresó su consternación por lo ocurrido. «Mi mujer y yo estamos completamente en shock y horrorizados por el trágico apuñalamiento en Bondi. Nuestros corazones están con las familias de aquellos que han sido brutalmente asesinados en un ataque sin sentido». El monarca británico también dio las gracias a los primeros en responder y a los servicios de emergencia por su «valentía». Un coraje que fue acompañado por lágrimas de consternación entre algunos sanitarios que jamás se habían enfrentado a un episodio como el de este sábado.

La procesión de personas que abandonaron el centro comercial una vez el asesino fue abatido fue dispar. Algunos se paraban a hablar con los medios, otros intentaban acceder al parking -sin suerte- para recoger sus vehículos, una gran cantidad de ellos caminaban con la mirada perdida y algunos corrían con terror para alejarse de allí lo más rápido posible.

Esa fue la estampa de un sábado que debía haber sido normal y corriente, óptimo para ir de compras o salir a comer, pero que acabó convirtiéndose en un horror. «Hoy, más que nunca, voy a celebrar la vida», señaló la propietaria de uno de los establecimientos del centro comercial, plenamente consciente de que el azar quiso que viviera para contarlo.

Opinión:

Leyendo la noticia debemos hablar de dos temas diferentes pero conectados.

El primero tiene relación con la definición que han hecho las autoridades australianas en el sentido de que el autor tenía problemas mentales, descartando la motivación terrorista. Me recuerda a aquella película titulada LA REVOLUCION DE LOS ANGELES. No haré spoiler del final, pero creo que es de merecida visión para conocer las interioridades que suceden tras un ataque de supuesta actividad terrorista.

El segundo tiene relación con el hecho de que, siendo testigos presenciales de lo ocurrido, se debería estar pendiente de si finalmente se cambia la causa y se transforma en “atentado terrorista”. De ser así, las personas de nacionalidad española deben contactar INMEDIATAMENTE con la Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo en el Ministerio del Interior.

Repito: las personas deben contactar porque si esperan que lo haga la administración, mejor que se compren un sillón cómodo en el que esperar el contacto.

Y termino diciendo que Marta Rue no aparece en los listados de víctimas del 17-A… ni en la sentencia ni en el sumario. Nueva muestra de cómo de filió a los ciudadanos que presenciaron lo ocurrido aquel maldito jueves.

 

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