sábado, 23 de septiembre de 2023

23 setembre 2023 (6) naciodigital.com (opinió)

23 setembre 2023 


 

Josu Ternera culpa l'Estat de l'atemptat d'Hipercor: «Vam donar dos avisos i no van desallotjar»

L'exdirigent d'ETA ha assegurat al documental de Jordi Évole que el propòsit de l'organització basca "no era fer terrorisme"

Aquest divendres, el Festival de Cinema de Sant Sebastiá ha projectat el polèmic documental que inclou una profunda entrevista del periodista Jordi Évole a l'exdirigent d'ETA, José Antonio Urrutikoetxea (conegut com Josu Ternera). En la projecció, Ternera explica diferents moments de la història de l'organització basca armada, entre ells l'atemptat de l'Hipercor de Barcelona del 1987 on van morir 21 persones i hi va haver 45 ferits.

Ternera lamenta "les víctimes indiscriminades" dels atemptats d'ETA, però també assenyala l'Estat per la suposada falta de diligència per evitar els crims. En el cas de l'Hipercor, l'exdirigent en culpa directament l'estat espanyol: "ETA li va fer confiança al govern espanyol, el qual té una funció que és protegir els seus ciutadans i donant dos avisos perquè es desallotgés, no el van desallotjar fins a tal punt que l'Estat va ser condemnat subsidiàriament per això, perquè la seva funció és la de protegir la societat".

Sobre l'atemptat de l'Hipercor, Ternera també diu que el propòsit d'ETA "no era fer terrorisme", lamentant les víctimes de "classes populars" i "infants". Parla d'"error de càlcul" o d'"apreciació" pel fet d'entrar "a la trampa del govern".

Durant el documental, l'exdirigent repassa diferents atemptats i moments de la història d'ETA, entre els quals també hi ha el de Saragossa contra la Guàrdia Civil, el de l'alcalde de Galdákano o el de Carrero Blanco. Ternera resumeix els seus cinquanta anys de trajectòria valorant "molts encerts i errors" i assegura que es veu com un militant en "la lluita del poble basc" que mai va exercir com a "número u" de la banda. "Per mi i per ETA, la violència armada mai ha estat un objectiu en si, mai. El que ETA pretenia era portar el govern espanyol a asseure's en una taula de diàleg per resoldre el problema", afirma.

El documental "No me llame Ternera" s'ha estrenat en exclusiva aquest divendres a Sant Sebastià, però a partir del pròxim 15 de desembre es podrà veure a Netflix.

Opinió:

Evidentment, que aquest terrorista intenti exculpar a la banda terrorista ETA de l'atemptat contra Hipercor dient que es va trucar dos cops i no es va desallotjar i, tot seguit, enviar la responsabilitat de tot el succeït al fet de no desallotjar és, clarament, d'un cinisme i d'una hipocresia absoluta.

Porto més de 36 anys dient que si la banda terrorista ETA hagués volgut "acollonir" a l'Estat de cara a una negociació amb l'amenaça de posar "morts sobre la taula" ho hagués tingut molt fàcil: posar el cotxe BUIT D'EXPLOSIUS, fer les trucades pertinents i un cop es demostrés que no es va desallotjar, oferir les proves de que el Ford Sierra estava dins (buit) i dir que a la següent seria de veritat. Segur que la història hagués estat molt diferent.

I, per cert, van ser tres trucades: a Hipercor, a Guàrdia Urbana i al diari Avui.

 

23 septiembre 2023 (5) La Vanguardia (opinión)

  23 septiembre 2023 

 


Josu Ternera al desnudo

‘No me llame Ternera’ se estrena en San Sebastián

El etarra incurre en contradicciones y admite dos crímenes de los 70, ya prescritos

Decía Josu Jon Imaz cuando presidía el Partido Nacionalista Vasco que España estaba poblada por etólogos. Expertos en interpretar cualquier palabra o coma en un comunicado de ETA. Los etólogos han desaparecido o están desapareciendo desde que la organización criminal practicó su propia apoptosis.

En el 2018 se proclamó desaparecida. Quien leyó el comunicado final fue José Antonio Urrutikoetxea, alias Josu Ternera, que ha estado la vida entera en la banda terrorista y que ayer compareció en el festival de cine de San Sebastián a través de una esperada entrevista a los periodistas Jordi Évole y Màrius Sánchez, que emitirá Netflix. El pase generó una viva polémica desde que se anunció, hace tres semanas.

Desde el 2018, los presos de ETA han sido mayormente trasladados a prisiones cercanas al País Vasco. Quedan alrededor de 160 en España y una docena en Francia. La Audiencia Nacional española sigue celebrando juicios por crímenes de la banda, pero 379 asesinatos –cerca de la mitad– permanecen sin autor conocido. La cifra procede de un informe aprobado por el Comité de Peticiones del Parlamento Europeo en abril del 2022.

Por eso es inviable que un documental sobre quien durante cincuenta años militó en ETA y durante algunas décadas estuvo en la dirección se estrene sin escándalo o exigencia de reparación.

¿Estuvo él en ETA?, empieza indagando Évole, en una conversación áspera. “Entro voluntario con 17 años. Tengo 71 pasados. Es indudable que ETA forma parte de mi vida”.

Tendrán que pasar varias generaciones hasta que, si no se resuelve policial o judicialmente, la cifra de crímenes pendientes carezca de importancia, penal o en las memorias. Por eso aparece Urrutikoetxea en el documental.

A sus 71 años trata de perfilar sus responsabilidades penales y con la historia. Enciende la linterna e ilumina algunas parcelas de su vida en la cúpula de ETA o cerca de ella. Hasta donde le interesa a él, sin que tengamos capacidad para saber qué es verdad y qué es maquillaje.

En la película, Urrutikoetxea –camisa blanca, americana azul marino con una leve cuadrícula, con pocos cambios de expresión facial en 101 minutos– dice que lo siente “profundamente”, pero ni se arrepiente ni pide un perdón explícito. Si todo aquello ocurrió fue porque ETA tenía una estrategia política que llevaba a matar. “Todo aquello” son 853 asesinatos y él participó de algún modo en cuatro de ellos, en dos atentados distintos: contra el presidente del gobierno franquista Carrero Blanco (tres muertos) y contra el alcalde de Galdakao, Víctor Legorburu, que cayó acribillado.

Pero “en absoluto” él tuvo nada que ver con el cometido contra la casa cuartel de Zaragoza, que en 1987 costó la vida a 11 personas, entre ellos cinco niños. Tampoco ordenó los de Hipercor o Vic. Pero, justifica, en todos los casos había una estrategia política detrás o, en el caso del supermercado barcelonés, un “error de cálculo” de ETA, que solo quería causar “daños materiales” y confió en que las autoridades desalojarían el recinto. De manera, viene a decir, que fueron corresponsables. Estas son algunas de las principales revelaciones del documental.

El entorno del exdirigente de ETA tampoco está satisfecho, no ya con el resultado, sino con que concediera la entrevista. “No le beneficia”, afirma una fuente cercana.

¿Por qué la dio? Évole le pregunta al inicio qué espera de la conversación y él dice: “Hasta ahora han sido otros los que han hablado”.

Está en libertad condicional en Francia y pendiente de entrega a España para responder justamente por aquel crimen de Zaragoza. “Conmigo se ha hecho un trofeo, entro en un relato de vencedores y vencidos, y yo estoy entre los malos, se me ha deshumanizado, como si tuviera cuernos y rabo. Yo soy una persona como cualquiera, con sus convicciones y su familia”, se defiende.

La Audiencia Nacional le imputa las once muertes de Zaragoza al considerar que en 1987 era un jefe de ETA. Urrutikoetxea no estuvo en la capital aragonesa (en ninguna de las cinco sentencias sobre al caso aparece imputado), pero entonces era presuntamente miembro de la cúpula de la organización, la que tomaba las decisiones.

Un informe de la Guardia Civil que está en la base de la acusación ahora vigente asegura que su compañera de armas (y expareja) Elena Beloki admitió en un interrogatorio que Urrutikoetxea era entonces el líder, de manera que por elevación sería su máximo responsable penal. Pero le matiza a Évole: Beloki dijo que “podría ser”, en condicional. También fue salpicado por dos arrepentidos de ETA, entre ellos Juan Manuel Soares Gamboa, considerado un delator por la organización.

Los dos atentados en los que admite haber intervenido le salen gratis, desde un punto de vista penal. Están prescritos y amnistiados por la medida de gracia de 1977. Ambos son anteriores.

En 1973, Urrutikoetxea acababa de entrar en ETA a través de un amigo de la cuadrilla e intervino en Hernani en el robo de dinamita que se usó en el magnicidio de Carrero Blanco. La acción fue un durísimo golpe a la dictadura, y no solo la celebró la izquierda abertzale.

En 1976 formó parte del comando que ejecutó a Víctor Legorburu, alcalde de Galdakao, y que casi acaba también con la vida de su escolta, el policía municipal Francisco Ruiz, que salvó la vida tirándose entre dos coches. Una entrevista con este abre y cierra el documental, en el que se le ve descubrir la confesión de Urrutikoetxea, grabada anteriormente. El entonces miembro del comando asegura que no disparó, pero que “lo habría hecho si me hubiera tocado”.

Tratando hábilmente de llevarlo a la contradicción, Évole repasa durante toda la entrevista la trayectoria de Urrutikoetxea en ETA desde 1968, interesándose por su formación militar, su papel y sus contactos, pero también por sus creencias. Se educó en un entorno religioso, pero no se declara creyente. Aun así, se justifica con dos mandamientos: vulneró el séptimo (“no robarás”), pero no el quinto (“no matarás”).

El entrevistado explica que recibió formación militar por parte de ETA en Francia, a finales de los años 60, con unas clases de tiro en las que disparo “una o dos veces”, minimiza, y si tuvo pistola fue porque él mismo se la compró, por 500 francos. Era una MAB del calibre 7’65 y sólo la usó “en defensa propia”. No aclara cuándo o contra quién.

En todo momento apela a la estrategia política marcada por la dirección de ETA, que era una suerte de comité, deja entrever, y que justifica todas las acciones. Si se atentó contra el cuartel de Vic, o Zaragoza, o contra Carrero Blanco, o se secuestró a Miguel Ángel Blanco –manifiesta haber discrepado del cruel secuestro y asesinato del concejal del PP– o se asesinó a la disidente de la propia banda Dolores González Katarain, alias Yoyes , fue por estrategia.

Cuando Évole le pregunta si fue un error aquella ejecución de alguien que se había desmarcado, Urrutikoetxea dice que él acató “la decisión de la organización, tomada de acuerdo con decisiones políticas”. Diluye su amistad con ella, pese a que fue a verla a México, antes de que volviera y la mataran, el 10 de septiembre de 1986, a los 32 años y delante de su hijo: “Es muy difícil de explicar los sentimientos de ese momento. Yo la conocía, teníamos una cierta relación. Pero ETA consideró que Yoyes, al contactar y pactar con el enemigo, era un objetivo, y que tenía que cortar ese cáncer porque era cualitativamente muy relevante. Su muerte fue consecuencia de un análisis político”, dice con frialdad. A su hijo qué le diría, pregunta Évole: “Le diría que lo siento de veras”.

ETA también avisó, alega, que las casas cuartel de la Guardia Civil eran objetivo terrorista. Saquen a los niños, dijo la banda, como si tuviera la potestad. Como el Estado no hizo caso, hubo víctimas infantiles, ergo, la culpa va a medias, viene a decir. ¿Cinismo?, le pregunta Évole en un momento determinado. “Yo intento contextualizar el porqué de las cosas, cinismo no hay en absoluto”, replica.

ETA también avisó, alega, que las casas cuartel de la Guardia Civil eran objetivo de ETA. Saquen a los niños, dijo la banda, como si tuviera la potestad. Como el Estado no hizo caso, hubo víctimas infantiles, ergo, la culpa va a medias, viene a decir. ¿Cinismo? le pregunta Évole en un momento determinado. “Yo intento contextualizar el por qué de las cosas, cinismo no hay en absoluto”, replica.

“Matar no está bien”, añade. “Ni usted ni nadie me habrá oído decir que matar está bien”, dice en otro momento de la entrevista, cuando Évole le pone frente al terrorismo yihadista (curiosamente, no el de Madrid del 2004, con 192 muertos y que se atribuyó inicialmente a ETA, sino el de Londres del 2005, con 56). Urrutikoetxea se desmarca de ese fenómeno: “Hacer terrorismo es lo más fácil que hay en el mundo. El propósito de ETA no creo en absoluto que fuera hacer terrorismo, terrorismo es lo de Londres o París o Madrid, que busca hacer daño, eso es lo que busca el yihadismo, pero en absoluto eso es lo que buscaba ETA. Para el terrorismo yihadista es mejor 1.400 que 400 muertos”.

Opinión:

El amigo Ignacio Orovio, como siempre, presentando un magnífico análisis del hecho. Y lo más importante: al contrario que tantos otros que se autodenominan periodistas, Ignacio lo hace después de ver el material del documental.

Como debe ser.

 

23 septiembre 2023 (4) elplural.com (opinión)

23 septiembre 2023 


 

Jordi Évole hunde a Isabel San Sebastián tras recibir un insultante comentario personal

El periodista responde a los insultos de la comunicadora

El periodista Jordi Évole acaba de estrenar No me llame Ternera, un documental en el que el periodista de la Sexta conversa con José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, Josu Ternera, sanguinario terrorista, figura clave en ETA que ocupó varios cargos de liderazgo dentro de la organización.

Como cada vez que se hace algo en España sobre la banda terrorista, la producción ha generado un clima de gran controversia. Évole está siendo víctiuma de una campaña de acoso e intento de cancelación por parte de la extrema derecha. La última en sumarse a esta corriente ha sido Isabel San Sebastián, histórica periodista de derechas que ha utilizado el estreno del documental en el Festival de San Sebastián, para insultar personalmente a Évole: "Vista parte de la vomitiva entrevista de Jordi Évole a Ternera, la promoción de Netflix, me reafirmo en la miseria del entrevistador. No lo llama terrorista ni asesino, sino “líder de ETA”. Suficiente para calibrar el tenor de la entrevista". 

Tras este comentario en el que entra en el terreno personal con Évole, el periodista ha respondido con la contundencia que le caracteriza en estas ocasiones. Sin perder la compostura pero atizando a su estilo: "No tienes ni idea del contenido de la entrevista. Pero tu difama que algo queda. No me vas a encontrar en tu odio. Sigue diciendo barbaridades de mi. No te lo quedes dentro, que eso es muy malo. Lo que me asustaría es que me elogiases. Que tengas buena noche".

¿Quién es Josu Ternera?

José Antonio Urrutikoetxea, también conocido como Josu Ternera, exdirigente de ETA, es el protagonista del polémico documental No me llame Ternera, que ha sido presentado este viernes ante un grupo selecto de asistentes en el Festival de Cine de San Sebastián, marcando así el inicio de la sección Made in Spain

La película se centra en una extensa entrevista realizada por el reconocido periodista Jordi Évole al terrorista Josu Ternera, el cual es conocido por haber desempeñado un papel activo en la organización. En la actualidad, se encuentra en libertad bajo vigilancia policial en Francia.

Ternera nació en Miravalles, Vizcaya, en 1950, y se unió a ETA en 1971, ingresando en su frente militar, donde participó en atracos, atentados y adquisición de explosivos. Con el tiempo, ascendió en las filas de la organización terrorista y llegó a ocupar el puesto número 1 de la cúpula de ETA en 1987 tras la muerte de Domingo Iturbe Abasolo, conocido como Txomin.

En 1989, dos años después, fue arrestado en Bayona, en el sur de Francia, y fue condenado en dicho país por su pertenencia y financiación de ETA. En 1996, fue extraditado a España y finalmente puesto en libertad en enero del año 2000, después de que se considerara que ya había sido condenado en Francia por los únicos delitos por los que podía ser juzgado en el marco de la operación Sokoa.

Tras ser diputado por Euskal Herritarrok estando en prisión,  el Tribunal Supremo lo convocó para testificar en noviembre de 2002 en relación al ataque de ETA contra la casa cuartel de Zaragoza en 1987, ocurrido durante el período en el que Ternera ocupaba la posición de máximo líder de la organización. Este atentado provocó la trágica pérdida de once vidas, incluyendo a cinco niñas, y dejó 88 personas heridas debido a la explosión de un coche bomba cargado con 250 kilogramos de amonal, llevado a cabo por el Comando Argala. La Fiscalía sostenía que Ternera había estado "necesariamente" involucrado en este acto.

El terrorista no compareció en ninguna de las dos ocasiones en las que fue citado. Por ello, se emitió una orden de busca y captura internacional en su contra. Su nombre fue incluido en la lista de Interpol y, desde 2011, también figuraba en la lista de terroristas del Departamento de Estado de los Estados Unidos. A pesar de pasar más de 17 años en paradero desconocido, se le ubicó posteriormente en reuniones con líderes de ETA en Ginebra en 2006 y en Oslo en 2013. Además, fue uno de los terroristas que anunciaron la disolución definitiva de la banda en 2018. Finalmente, en 2019, fue detenido en los Alpes franceses por la Guardia Civil y la Inteligencia francesa.

Desde julio de 2020, Josu Ternera reside en París bajo libertad vigilada, portando un brazalete electrónico de localización. Su extradición a España está pendiente hasta que se resuelvan las causas abiertas en su contra en Francia. Se tiene previsto que su juicio en España tenga lugar en 2024, donde enfrentará cargos relacionados con el atentado en Zaragoza.

La Fiscalía solicita una condena de 2.354 años de prisión para él, que se desglosa en 30 años de cárcel por cada uno de los 11 delitos de asesinato consumado y 23 años por cada uno de los 88 delitos de asesinato frustrado.

Opinión:

La señora San Sebastián me hizo una muy mala jugada cuando escribió su libro “los años de plomo” (o algo así).

Lo recuerdo como si fuera hoy mismo pero no lo voy a explicar ahora. Ya lo tengo escrito en el libro que me han encargado en el que comentaré muchas  de mis experiencias desde aquel lejano viernes 19 de junio de 1987.

Y tengo testigos de aquella situación tan triste vivida, precisamente, en un aniversario de ese mismo atentado.

Pero no recuerdo que la señora San Sebastián, dijera algo cuando un medio (creo que muy cercano a ella) entrevistó a un condenado por los atentados del 11 de marzo de 2004… un condenado a más de 3.000 años de cárcel.

Por ello, que ahora salga diciendo lo que dice sobre un material sin verlo antes y además entrando en el terreno personal y profesional de uno de los autores… pues eso… abre la veda ¿no?

 

23 septiembre 2023 (3) RTVE

23 septiembre 2023

 


Festival de San Sebastián “no me llames ternera”: anatomia, sin blanqueamiento, del terrorista no arrepentido

El festival proyecta en su primer día el documental de Jordi Évole que entrevista al dirigente etarra

Como si quisiera sacudirse la polémica y centrarse en el cine, el Festival de Cine de San Sebastián había colocado como segunda película de su programación No me llame Ternera, el documental dirigido por Jordi Évole y Màrius Sánchez que entrevista al dirigente terrorista etarra. Una larga entrevista precedida de peticiones de retirada de su proyección a cargo de quien no lo había visto (asociaciones de víctimas y sindicatos policiales) y una primera crítica de un espectador: el propio Ternera. “No me ha gustado, han hecho lo que han querido”, ha declarado en Berria.

Ya se había filtrado que durante la entrevista ternera reconoció su desconocida implicación en el asesinato del alcalde de Galdakao en 1976. Évole aprovechó la revelación para entrevistar también a una víctima superviviente del atentado, el policía Francisco Ruiz, que fue tiroteado en las piernas y en los años posteriores vivió como un “apestado” por su condición de objetivo de ETA. Su emotivo testimonio, durante el cual es informado de la participación de Ternera, abre y cierra el documental.

Pero el grueso del documental es una cruda entrevista realizada en la localidad francesa de San Juan de Luz (“Para mí esto no es Francia. Es el País Vasco Norte”, dice Ternera). Fue allí donde, cuando tenía 17 años, en una taberna alguien le llamó "Ternera" y la policía le fichó como tal. “No me llame Ternera”, sino José Antonio Urrutikoetxea, es una petición al periodista que Évole cumple, aunque la destaque irónicamente en el título.

Es la única concesión: el documental no tiene nada de blanqueamiento, sino que es un riguroso y severo interrogatorio al terrorista -con un tono frío y una iluminación bastante sombría- en el que se le lanza a la cara su biografía como terrorista y también toda la historia criminal de ETA. ¿Por qué concede Ternera la entrevista ahora? “Hasta hoy hay otros que han hablado por mí”, dice. Un argumento que suena extraño en alguien que ha tenido voz incluso como diputado electo en el Parlamento Vasco.

Además de la confesión del atentado de Galdakao, Ternera reconoce su ya sabida implicación directa en el comando que asesinó a Carrero Blanco (crimen amnistiado en la ley de 1977, como todos los realizados por ETA hasta entonces). El resto de su biografía la resume como un dirigente de la banda con distintas responsabilidades.

El documental refleja la lucha de la mente del terrorismo para acoplar la realidad a sus principios. Una disonancia cognitiva que convierte en una auténtica batalla contra el lenguaje. En un momento, Ternera presume de lamentar el sufrimiento y de no distinguir víctimas, ya sea de un bando y otro, o sean civiles o cuerpos de seguridad. Más tarde señala que los niños asesinados en el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza no pueden compararse con la muerte de los guardias civiles. “Eso es una distinción”, le señala Évole. No lo veo así”, cierra Ternera.

La imposible búsqueda de la justificación

No me llame Ternera se asoma a un rincón muy oscuro de la justificación humana. Ternera acata cualquier decisión de la banda, aunque lamente sus consecuencias. Si ETA dijo que las casas cuarteles tenían que desaparecer y el Estado no las disuelve, la culpa de la muerte de niños es del Estado. La expresión clave que usa Ternera es que la decisiones de la banda parten siempre de “un análisis político”.

Si hay divergencias de Ternera con ETA no son morales, sino consideraciones de que el “análisis político” en ocasiones no servía para avanzar en la lucha por la independencia. El asesinato de Miguel Angel Blanco (por su contestación social) o la bomba en la Peineta (por suceder durante las negociaciones con el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero que llevaba el propio Ternera) fueron errores de ese análisis.

Hábilmente, Évole le pide su opinión sobre el terrorismo yihadista. “La violencia sin más no tiene razón de ser”, afirma Ternera. “¿Y qué diferencia hay entre matar por Dios o por la patria?”, repregunta. “No me habrá oído decir que matar está bien”, dice escabulléndose Ternera.

En un momento asoma algo parecido a una reflexión: “El aspecto ético queda relegado por la espiral de violencia de las dos partes. Devenimos insensibles al dolor de los demás. No hay empatía”, dice. ¿Algún arrepentimiento? “No haber hecho más de lo que he hecho para que esta espiral se parase antes”.

A continuación, ilustra bien esa falta de empatía cuando reconoce haber sido amigo íntimo de Yoyes (la exdirigente etarra asesinada frente a su hijo de tres años), sentir su muerte como un momento “muy duro”, pero consecuencia de un “análisis político”.

A Netflix, productora del documental, la polémica no le viene mal, aunque probablemente se diluya tras los primeros visionados ¿Y al festival? Probablemente, porque el certamen ha aprovechado para organizar hasta una rueda de prensa para un documental programado en una sección menor y con más interés informativo que cinematográfico, aunque su director, José Luis Rebordinos afirma en TVE preferir “que se hubiera hablado menos del documental y más de otras películas”.

 

 

 

 

 

23 septiembre 2023 (2) La Nueva España (opinión)

23 septiembre 2023

Vox se alía con las víctimas del terrorismo

Ana Díaz, delegada de AVT en Asturias, denuncia la "hoja de ruta" de PSOE y EH Bildu destinada a "vaciar las cárceles"

El parque Ferrera acogió el quinto acto en homenaje a las víctimas del terrorismo, organizado por Vox y que contó con la participación de Ana Isabel Díaz, delegada de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en Asturias, quien denunció "la humillación continuada" a la que se verían expuestas las familias de las víctimas de atentados.

Opinión:

Pues que me explique qué ha hecho la AVT ante la publicación de este tuit por parte de Vox el mismo día del tercer aniversario de los atentados de agosto2017 en Catalunya. Si son capaces de publicar esto ¿luego dicen estar con las víctimas?

Y por parte de la AVT, hablar de la “humillación continuada de LAS víctimas” mientras se permite ese tuit… mejor no hablar.

O sino ¿a cuántas víctimas de esos atentados en Catalunya han representado en el juicio? Conste que la acusación popular no obliga a ver ni la acara de quien se supone se representa. ¿A cuántas han asistido? ¿A cuántas han localizado?

Aunque tampoco me extraña nada porque fueron capaces de añadirse a un acto de otra asociación en Catalunya… aunque el responsable dice que lo hicieron sin permiso…

No sé yo si creerme eso. Bueno, mejor dicho es que no me lo creo.

 

23 septiembre 2023 Diario de Navarra (opinión)

23 septiembre 2023

 


Ternera, el asesino que no se arrepiente de nada

Exhibe su cinismo en la entrevista de Jordi Évole, en la que condena los atentados islamistas pero justifica sangrientos crímenes de ETA San Sebastián

La cárcel, la clandestinidad y los muertos a sus espaldas no le han sentado bien a José Antonio Urrutikoetxea, que, pese a ponerse una chaqueta para hablar con Jordi Évole, aparenta cada uno de los 71 años que tiene, 50 de ellos en ETA. Entró a los 17 y su primera misión ya anticipaba su macabra trayectoria: realizar unas pintadas en la tapia del cementerio de Llodio (lo cuenta Florencio Domínguez en un libro). Su último trabajo, ya como estrella invitada y sin capucha, fue leer el comunicado de despedida de la organización terrorista en 2018. Sí, Josu Ternera es un tipo malencarado, que ante algunas preguntas de Évole se revuelve incómodo y apunta con el dedo. 

Aunque, claro, ya no es el Ternera de 1989, que en una comisión judicial que lo interrogaba escuchó a la fiscal Carmen Tagle murmurar "valiente hijo de puta"; cuatro meses después, fue asesinada por ETA. Al hombre que mejor encarna la historia de la banda le brillan los ojos cuando recuerda la primera arma que empuñó a los 18 años, una pistola hecha en Bayona que compró a un contrabandista y que le costó 500 francos que pagó de su bolsillo. Dice que solo la utilizó para defenderse. El pase de prensa de 'No me llame Ternera' ayer en el Zinemaldia (hoy se verá con público y el estreno en Netflix es el 15 de diciembre) ha confirmado que, efectivamente, Jordi Évole no blanquea al exjefe etarra, al que ha entrevistado en San Juan de Luz mientras sigue pendiente su extradición a España. Ternera no es un villano carismático, un psicópata que desprenda fascinación, sino un tipo gris no muy dotado intelectualmente y con limitada capacidad dialéctica, que sigue repitiendo las mismas cantinelas con las que la izquierda abertzale ha tratado de justificar ancestralmente lo injustificable. 

En su boca, los atentados son "acciones" y las matanzas son consecuencia de la lucha de liberación de Euskal Herria, objeto de represión desde el franquismo: el eterno "conflicto vasco". Estaría bien saber cuántos espectadores de Netflix van a aguantar hasta el final de la hora y 45 minutos de larga, larguísima entrevista. Y también si merece la pena ofender a las víctimas con un documento que no rehabilita a quien no se quiere rehabilitar. "Conmigo se ha hecho un tópico, solo hay un relato y me han deshumanizado y pintado con cuernos y rabo, cuando soy una persona como otra cualquiera", se queja el protagonista. A Ternera le espanta el terrorismo yihadista. 

"El 11-M no tiene razón de ser, es una burrada. No entiendo que todos los ciudadanos sean un objetivo". Entonces, Évole pregunta oportuno: "¿Qué diferencia hay entre matar por un dios o por la patria?". Y contesta: "Nadie me habrá oído decir que matar está bien". Hasta Josu Ternera utiliza lenguaje inclusivo, "vascos y vascas", aunque luego, al hablar del atentado de la casa cuartel en Zaragoza (11 muertos, 6 de ellos niños) " el pero que le pongo es que las víctimas fueran mujeres y críos". 

No se puede blanquear a un terrorista que sigue culpando a los guardias civiles de que les volaran las casas con sus familias dentro, porque ya estaban avisados de que eso podía pasar. ¿La matanza de Hipercor, con 21 personas muertas, cuatro de ellas menores? "Un error de la organización, aunque el Estado no protegió a sus ciudadanos, porque hubo dos llamadas previas advirtiendo de la colocación de la bomba". ¿Miguel Ángel Blanco? "Bueno, parte del pueblo vasco estuvo en desacuerdo". Jordi Évole repasa la historia de ETA, que es la del entrevistado. Hace preguntas en clave moral y lógica que no obtienen respuesta: ¿Matar a quien no paga no es algo propio de la mafia? ¿Cómo no va a ocurrir una matanza si se coloca una bomba en el hipermercado de un barrio popular de Barcelona? Ternera se debe ver a sí mismo como un hombre de Estado. Recalca que estaba "en el aparato internacional" de la banda terrorista y se jacta de haber contribuido a traer la paz tras participar en las conversaciones con Jesús Eguiguren, expresidente del partido socialista vasco. "El conflicto nos ha hecho olvidarnos del aspecto ético", filosofa. "Esa espiral de violencia nos ha llevado a ser insensibles al sufrimiento de los demás". Asegura que nunca se ha alegrado de ningún atentado, solo celebró la muerte de Franco. 

Testimonio de una víctima

'No me llame Ternera' se preocupa de situar la entrevista a un etarra en su contexto. Una serie de rótulos ilustran sobre la historia de la banda -sus 852 asesinatos, el 90% de ellos en democracia, los 166 presos que siguen en la cárcel.- y aparecen (pocas) imágenes de archivo de los atentados. La emoción se reserva para el prólogo y el epílogo, con el testimonio de Francisco Ruiz, el policía municipal de Galdakao que recibió una docena de disparos cuando trataba de proteger al alcalde Víctor Legorburu, asesinado por ETA en 1976. Frente a la fanfarronería sanguinaria de Ternera, que se ufana de haber participado en aquel atentado, por el que ya no le pueden juzgar al ser amnistiado en 1977, el recuerdo de la ignominia y la miseria moral de un pueblo y una época. Nadie fue a socorrer a Francisco Ruiz mientras se desangraba. Pasó cinco meses en el hospital y a su vuelta se encontró con que los conocidos cambiaban de acera al verle. Su mujer escuchaba en la carnicería 'que se joda el municipal, por acompañar al alcalde fascista'. Ante el descubrimiento de que Josu Ternera participó en el crimen que cambió su vida para siempre, Ruiz recuerda que quedan 330 asesinatos de ETA sin resolver. Y que no sabe si llegaría a darle la mano a alguien que no se arrepiente de sus crímenes. 

"Creo que nunca va a llegar ese día". Así, un jubilado en un pueblo de Ciudad Real con el cuerpo cosido de cicatrices nos brinda la humanidad que el protagonista de este documental desconoce. "Lo siento de veras, matar tampoco es un placer para el que comete la acción", argumenta el gran cínico, que dice llevar una pesada mochila de culpa. Habrá a quien le impresione que Josu Ternera ya andaba metido en el atentado que acabó con la vida de Carrero Blanco y que estuvo con Yoyes en México antes de que los suyos la mataran por querer dejar la violencia: "La organización pensó que era necesario cortar esa especie de cáncer", justifica. El personaje de otra época, el error histórico que afirma "lo siento de veras", quizá haya aceptado la entrevista de Évole para responder a la última pregunta: si su vida ha tenido sentido. "Durante cincuenta años he participado en las luchas del pueblo vasco. Sería monstruoso decir que no ha tenido sentido".

Opinión:

Pues es precisamente lo que comenta la información… y espero que cuando lo vean los que tanto han opinado ANTES  de ver el documental, se den cuenta de la realidad.

Otra cosa será que lo reconozcan y más públicamente. No les veo haciendo otro escrito reconociendo que no tenían razón ni al opinar ANTES de verlo ni al decir lo que decían.

Pero allá cada cual con su conciencia y con sus objetivos… ya sean personales, partidistas o políticos.

 

 

viernes, 22 de septiembre de 2023

22 septiembre 2023 (3) eldiario.es (opinión)

22 septiembre 2023 


 

‘No me llame Ternera’: el documental de Évole no 'blanquea' al terrorista, lo pone en evidencia

La película, que ha suscitado polémica sin haber sido proyectada, comienza y termina con una víctima, dejando claro el posicionamiento de sus directores

Daba igual cómo lo hicieran, Jordi Évole y Màrius Sanchez estaban condenados a la polémica. No importaba el resultado, ni la intención. Ni siquiera lo que ellos tuvieran que decir al respecto. Hay sectores que no quieren hablar de ETA. Y hay otros que sí lo quieren hacer pero para usarla como arma arrojadiza en el Congreso de los Diputados, y convertir esas siglas en un sinónimo de todo lo que está en contra de la derecha. PP y Vox han arropado a las víctimas de ETA pero a la vez han seguido aireando las atrocidades cometidas por la banda terrorista. No obstante, cuando un creador quiere entrar con un mínimo de complejidad en el asunto, se le acusa de 'blanquear' a ETA, como si solo estuvieran legitimadas para hacerlo unas voces y en unos términos en concreto. Y nadie más.

Lo que ha sucedido con Évole no es algo nuevo. Le pasó a Imanol Uribe, a Julio Médem, a Borja Cobeaga, a Diego San José y hasta a Aitor Gabilondo adaptando Patria. Escuchar a un terrorista no gusta porque incomoda, porque hace que uno vea que tiene voz, que la misma persona que aprieta un gatillo tiene argumentos (aunque no se compartan). Porque el terrorista que organiza un atentado tiene mujer e hijos y seguramente les arrope por las noches pero preferimos pensar que no.

Lo que sigue sorprendiendo es que la polémica, la petición de cancelación, las pintadas y los insultos, lleguen antes de ni siquiera ver la película en cuestión. En este caso, el de No me llame Ternera, se trata de una entrevista de Jordi Évole al exlíder de ETA Josu Urrutikoetxea, más conocido como Josu Ternera, que llega con la etiqueta de ‘blanquear el terrorismo’. Al filme le ha tocado la papeleta de iniciar el Festival de Cine de San Sebastián, porque aunque inaugure Hayao Miyazaki, todos saben que a niveles prácticos y mediáticos ha sido el periodista el que ha absorbido toda la atención.

Una vez visto el trabajo de Producciones del Barrio, hay que zanjar la polémica lo antes posible. No me llame Ternera no 'blanquea' al terrorista, sino que es un ejercicio de periodismo que, en forma de entrevista, pone al terrorista frente a sus propias contradicciones. Évole, al que se nota más tenso que nunca, más incómodo que de costumbre, es capaz de lanzarle a la cara sus propias palabras para que sea incapaz de defender lo indefendible. Urrutikoetxea aparece como alguien capaz de censurar de forma tajante los atentados islamistas pero seguir justificando algunos de los de ETA. “¿Qué diferencia hay entre matar por Dios y matar por la patria?”, le espeta Évole, y el terrorista da rodeos, titubea. Defiende lo indefendible.

La postura moral del documental queda clara desde el instante inicial. Lo primero que aparece en pantalla son unas cartelas que contextualizan y ofrecen los datos incontestables del terrorismo. 852 muertes. 2.661 heridos. El 90% de ellos en democracia. También las 73 muertes de la guerra sucia del Estado contra ellos. Tras la cartela, aparece él, Francisco Ruiz, la víctima de uno de los dos atentados en los que Josu Ternera asegura haber participado de forma activa (nunca apretando el gatillo, según él). El otro ya se conocía, el de Carrero Blanco.

El atentado en el que Ruiz resultó gravemente herido, el del asesinato del alcalde de Galdakao Víctor Legorburu, nunca se había considerado ejecutado por Ternera. Ruiz fue escolta del alcalde y resultó acribillado y marcado de por vida aquel 9 de febrero de 1976 (y por tanto entra dentro de la Ley de Amnistía de un año después, dejando al etarra fuera de cualquier responsabilidad penal). Suya es la primera palabra y suya es la última del documental. La entrevista está en medio de su aparición. La víctima es quien abre y quien cierra, y además quien incluso se posiciona ante lo visto. 

A través de la entrevista a Ternera, Évole recorre la historia de la banda terrorista y de España. Los atentados durante la dictadura, el paso a la democracia, los años de plomo… Y poco a poco va poniendo a Ternera en círculos de donde no puede escapar. Es el exlíder terrorista el que pide que no haya categorías de víctimas acusando al Estado español de hacerlo, pero es él mismo quien, para justificar el atentado de las casas cuartel, dice que no es lo mismo que muera un guardia civil que su hijo. Évole no tarda en saltar: “¿No había dicho que no debíamos hacer categorías de víctimas?

El poder de un ‘pero’

Cuando se toca el atentado de Hipercor, las muertes más indiscriminadas, y el asesinato de Yoyes es cuando a Urrutikoetxea se le cae la máscara, porque no puede defenderlos, pero trata de justificarlos. El documental remarca también la importancia que tuvo en todo el proceso de paz, y él en todo momento es capaz de lamentar las muertes, de decir que no deberían haberse producido y hasta de pedir perdón.

Sin embargo, cuando él mismo es consciente de que está cediendo ante su adversario, comienza una recogida de cable. Es ahí donde queda más en evidencia. Cuando dice que se equivocaron con el atentado de Hipercor siempre llega un temible ‘pero…’. “Pero se avisó y no se evacuó”. Siempre hay una coartada. Aunque sea dialéctica.

Es imposible no pensar al ver No me llame Ternera en la excelente película Negociador, de Borja Cobeaga, donde en forma de comedia heladora reconstruía el encuentro entre Ternera y Eguiguren para lograr el acuerdo de paz. Lo que Cobeaga mostraba era un duelo verbal. Un duelo donde la palabra era la que desvelaba el sinsentido de todo. La máscara de Josu Urrutikoetxea en el filme tiene algo de dialéctica. Se pasa una hora sin decir la palabra atentado, para usar ‘acción’; y hasta el título del filme se basa en una pelea por un nombre en el que prefiere no reconocerse.

Lo que se ve es una huida hacia adelante. La de alguien que sabe que se equivocaron radicalmente, pero que si lo reconociera, sería admitir un fracaso no de la banda, sino de toda su vida. Queda claro en una de las últimas preguntas de Évole cuando le dice si todo esto ha tenido sentido. Parece una pregunta más, pero encierra todo. Si Urrutikoetxea contesta que no, significaría que toda su vida no la ha tenido. Y así lo dice en su última cabriola con el lenguaje. No me llame Ternera es una entrevista afilada, tensa, y que demuestra que, como dijo José Luis Rebordinos, dar la palabra no significa dar la razón. 

Opinión:


Javier Zurro, nada más que añadir, magnífico artículo.

 

 

 

 

 

 

22 septiembre 2023 (2) OKDiario (opinión)

22 septiembre 2023 


 

Daniel Portero: «Debemos preguntarnos por qué se da voz a Josu Ternera en el Festival, ¡Basta ya!»

Daniel Portero: «Debemos preguntarnos por qué se da voz a Josu Ternera en el Festival, ¡Basta ya!»

"La libertad de expresión tiene un límite y está sobrepasado" defiende Daniel Portero a OKDIARIO

El Festival de Cine de San Sebastián dará voz finalmente este fin de semana al fugado de la Justicia española, que «fue el jefazo de ETA», Jose Antonio Urrutikoetxea, alias Josu Ternera, al proyectar el documental dirigido por Jordi Évole y producido por Nexflix. Un hecho «incomprensible» ante el que Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia, alerta que «debemos preguntarnos porqué».

La proyección seguirá adelante pese a la petición de Dignidad y Justicia, y la publicación de varios manifiestos impulsados por la sociedad civil, con el apoyo decenas de asociaciones de víctimas y de Guardia Civil, y sindicatos de la Policía Nacional, para que lo retiraran de la programación, al considerar la «humillación» que suponía «para las víctimas» que «este cruel asesino que no ha declarado en la Justicia» hable en un festival «con prestigio y proyección internacional» y «subvencionado con dinero público», expresa Daniel Portero a OKDIARIO.

La gota que colma el vaso de la gran confusión sobre la legitimidad de la difusión del documental, fueron las últimas declaraciones, en el día de ayer, del secretario general de Sortu y parlamentario de EH Bildu, Arkaitz Rodríguez valorando que el documental solo se centra en la violencia de ETA, ofreciendo «una mirada extremadamente parcial de lo que ha sido el conflicto».

Lo que ha puesto en bandeja que Jordi Évole tenga su ocasión para justificar «su compromiso con la historia»: «Hasta ahora se ha dicho que le habíamos blanqueado. Ahora sale Sortu y dice que el documental es extremadamente parcial, que solo habla de la violencia de ETA y que acorralamos al entrevistado. Bueno, no nos quejemos. Nadie nos obligó a meternos en este jardín», expresó en un post de la red social X (antes Twitter).

El director del Festival, José Luis Rebordinos, así como Évole, y el actor Karra Elejalde, han defendido la proyección del documental como un ejercicio de «libertad de expresión», en la línea que argumentó la Fiscalía General del Estado para rechazar la petición de Dignidad y Justicia de visionar antes el documental para «verificar si en ese reportaje se pudiera cometer un delito de Enaltecimiento al terrorismo y/o de humillación a sus víctimas».

«¡Hay que decir basta!»

«No se puede anteponer, a la justicia y la dignidad, la libertad de expresión. La libertad de expresión no está reñida con la justicia. La libertad de expresión tiene un límite y está sobrepasado» ha defendido Daniel Portero a OKDIARIO.

Las impulsoras del manifiesto que ha logrado más de 500 firmas, entre ellas la de Fernando Savater, Fernando Aramburu o Maite Pagazaurtundua, niegan a «llamar censura a su petición». Explican a OKDIARIO que «no pedimos retirar el documental, sino la proyección en este festival por la difusión internacional que brindan a un asesino, particularmente cruel, y encima subvencionado con dinero público».

De hecho, el propio director del Festival, Rebordinos, tras la negativa de la Fiscalía a visionar el vídeo, contestó por X a Daniel Portero, hijo de Luis Portero García, fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, asesinado por ETA el 9 de octubre de 2000, de la siguiente manera: «La dignidad y la justicia son perfectamente compatibles con la libertad de expresión».

Opinión:

Al aparecer en la noticia el artículo plural tan utilizado desde tiempos inmemoriales hablando de que se humilla a “LAS” víctimas, creo necesario explicar la existencia de víctimas del terrorismo que compartimos la opinión y el criterio de que es importante conocer al enemigo para poder combatirlo. Y si para conocerlo hay que escuchar la opinión de uno de sus máximos exponentes porque se le hace una entrevista, pues se escucha Y LUEGO SE OPINA al respecto.

Sinceramente, si ya no compartía la opinión de lo que algunos (incluso no víctimas) venden como di fuera opinión común de “LAS” víctimas… tras haber visto el documental aun la comparto menos. Estoy convencido que hay gente que, habiendo opinado en contra ANTES de ver el documental, cambiará de opinión cuando lo haya visto.

Otro tema será que hagan una carta pública reconociendo el cambio de opinión.

Es más… Fernando Savater, Fernando Aramburu o Maite Pagazaurtundua ¿se posicionaron contra la entrevista en el diario El Mundo de uno de los condenados a mas de 3.000 años por los atentados del jueves 11 de marzo de 2004 en Madrid?

 

22 setembre 2023 Vilaweb (opinió)

22 setembre 2023 



Josu Urrutikoetxea: “He volgut donar explicacions a la societat espanyola”

Entrevista a l'ex-membre i ex-representant d'ETA Josu Urrutikoetxea amb motiu de l'estrena avui del documentari 'No me llame Ternera' al Festival de Cinema de Sant Sebastià

El documentari No me llame Ternera ha suscitat polèmica. Avui s’emet per primera vegada al Festival de Cinema de Sant Sebastià, per a la premsa, i demà i demà passat se’n faran dues sessions. Els periodistes Jordi Évole i Màrius Sánchez han entrevistat Josu Urrutikoetxea (Ugao, Biscaia, 1950), ex-membre i ex-representant d’ETA, i més de cinc-centes persones van demanar al festival que no emetés el film. La sol·licitud no va ser acceptada. Aquestes últimes setmanes han parlat sobre el film i la polèmica Évole, Sánchez, el director del festival –José Luis Rebordinos–, la víctima d’ETA que apareix al film –Francisco Ruiz–… Han estat molts, que n’han parlat; Urrutikoetxea no. El diari Berria ha acudit a Urrutikoetxea. La cita és a Ziburu (Lapurdi), ahir, dijous, al matí, sota la pluja.

—S’ha alçat polèmica sobre el documentari-entrevista No me llame Ternera. Què hi dieu vós, que sou protagonista del film?

—Ara ha estat perquè es fa el Festival de Cinema, Zinemaldia, i algunes altres vegades ha estat per unes altres coses; les polèmiques entorn meu han sorgit amb relativa facilitat. Precisament, a causa del trofeu que han construït a l’estat espanyol sobre la meva figura han fet una imatge que fan servir d’acord amb els seus interessos i en el moment que els interessa. Per tant, no és pas una cosa nova ni sorprenent que el front mediàtic, les forces polítiques i la resta dels que es mouen al voltant de certs interessos hagin organitzat aquest soroll.

—Cinc-centes catorze persones van sol·licitar en un article a Zinemaldia que retirés el film, perquè “s’emblanqueix” ETA i a vós. El festival no ha acceptat la petició.

—Què voleu que digui… És la decisió del festival.

—D’ençà que va sorgir la polèmica, heu tingut cap relació amb el festival o amb els autors del film?

—Amb un autor del film, sí.

—Precisament fa vint anys hi va haver una polèmica pel conflicte basc, quan Zinemaldia va emetre Euskal pilota.

—Ho recordo. Aleshores el soroll que es va crear es movia també per interessos concrets. Aquest soroll s’ha de situar en la lectura del conflicte polític, en el relat del guanyador i del perdedor.

—Què heu cercat participant en el documentari No me llame Ternera?

—Aquest treball es basava en un projecte ambiciós. No va tirar endavant per motius diferents, però jo continuava disposat a fer l’entrevista. Després d’haver restat lliure, el 2020, les primeres relacions van ser a París, i al final ha sortit això. Però m’heu preguntat per la meva intenció. Avui dia, la comunicació i els mitjans de comunicació han esdevingut una eina de guerra; guerra en un sentit ampli. Atesa la importància de la comunicació i tenint en compte per mitjà de qui es fa efectiva i en mans de què i de qui estan aquests mitjans de comunicació a l’estat espanyol, a França o a escala mundial, i fins a quin punt es “comunica”, s’anteposen als fets. És a dir, abans que esclati l’afer ells ja han fet el muntatge. En tenim molts exemples: l’Irac, Xile fa cinquanta anys i al País Basc a dojo.

—Per tant, heu volgut aprofitar aquest film.

—Sí. Per a donar explicacions a la societat espanyola. Potser és una gota d’aigua en l’opinió pública espanyola, però jo vull que sigui el principi d’alguna cosa. El bombardament mediàtic començat el 1936 continua actualment, i en això es basa l’atac polític i mediàtic al País Basc. Aquest és un conflicte de l’estat espanyol i francès contra el País Basc. La comunicació ha de prendre una força tremenda a casa nostra, i també en la societat espanyola, i fins ara no s’ha fet. Allò que no apareix no existeix.

—Quin missatge heu volgut donar?

—Jo volia dir que havíem d’anar a l’origen i l’origen és un conflicte polític. És a dir, que la primera cosa que qualsevol estat deu a un poble oprimit és donar-li la paraula. Volia demostrar que és un conflicte polític. Aquest era el missatge que volia transmetre, sense dir com fer el film, perquè això correspon a l’autor: la forma, el muntatge que es fa…

—Heu vist el documentari?

—Sí, fa unes quantes setmanes. Aquest fil polític és el que hi falta per a mi. Crec que hi falta contextualitzar, i hi apareix la meva opinió davant uns fets durs. Vaig arriscar-me i aquest no és el resultat que jo esperava, però no entraré en la feina que han fet. Ells han fet allò que creuen, jo tinc una altra visió i una altra idea d’aquesta feina, però ho dic amb tot el respecte.

—“Hi apareix la meva opinió davant uns fets durs”…

—Ha estat un conflicte polític, amb les dures, crues i irreversibles conseqüències. Això era el que volia mostrar a la societat espanyola. Que no pensin, d’alguna manera, que algú sentia plaer per aquests fets. Les accions polítiques tenien objectius polítics. Això volia mostrar. I quan entrem en aquesta dinàmica en una lluita tan dura i violenta, per una banda i per una altra, es perd l’empatia amb l’altra banda.

—Aquests últims dies s’ha publicat –els de Berria encara no ho hem vist– que al documentari heu reconegut que havíeu tingut relació amb l’atemptat mortal comès per ETA el 1976 contra el batlle de Galdakao, Víctor Legorburu. No és habitual que un ex-membre d’ETA en llibertat digui una cosa semblant públicament.

—Sí, ho he reconegut. Hi va haver moltes hores d’enregistrament i no recordo exactament com va sortir el comentari. En el context de la dècada de 1970, s’esmenten més atemptats i les campanyes realitzades per l’organització [ETA] s’emmarquen abans i després de la mort de Franco, incloent-hi les que es feien contra els càrrecs electes —no havien estat elegits per la gent—, i crec que és en aquell moment quan surt això.

—Explicar-ho ara tenia cap objectiu?

—No. Va aparèixer en aquest context.

—Després de restar lliure, ara fa tres anys, vau oferir entrevistes a Berria, Gara i mitjans de comunicació francesos; algunes, àmplies. Reconeixeu que l’entrevista d’aquest film, que emetran a Zinemaldia i a més llocs, pot tenir un altre abast i un altre impacte?

—Sabia que hi hauria un gran soroll. I les coses es poden moure una mica. El front mediàtic mourà allò que li interessi i, és clar, no em beneficiarà.

—La Guàrdia Civil us ha considerat un símbol de la trajectòria d’ETA. A Espanya teniu casos oberts.

—Fan servir a la seva manera la imatge que han creat sobre la meva figura. Per tant, que això pot tenir conseqüències ara? Sí, és clar. Però abans també van fer muntatges contra meu; per exemple, dient que en la meva detenció del 2019 em va trobar la Guàrdia Civil, i això és una mentida absoluta.

—A Madrid teniu pendents dos judicis: per la causa de les herriko tabernak, el Suprem va dictar penes menors de dos anys, i pels atemptats del desembre del 1987 de Saragossa…

—Sí. Al jutjat de París han donat el vist-i-plau perquè em jutgin a Espanya per aquests dos casos. L’Audiència espanyola va decidir fa dos anys la data del judici i l’havia fixada el mes de gener. No obstant això, en vista del curs dels procediments [de França], l’Audiència espanyola mateix va decidir al juliol de suspendre les dates d’aquest possible judici i ajornar-les, sense fixar-ne cap més.

—El fiscal, per aquest cas de Saragossa, en què ETA va matar onze persones, us ha reclamat una pena de presó de més de dos mil tres-cents anys.

—Sí; no pas per participació, sinó –si no m’equivoco– atribuint-me la pertinença a la direcció [d’ETA] i el fet de formar part de l’ordre que es va donar.

—I?

—Sempre he dit dues coses: que no formava part de la direcció i que, per tant, no hi vaig tenir res a veure.

—A França teniu obert un procediment, el contenciós 2002-2005, considerat com a coincident.

—Després de la meva detenció del 2019, hi va haver un plet fa dos anys, però, veient que a la instrucció s’havien fet certes coses d’aquella manera, el jutge va decidir que el cas tornés a la instrucció.

—Fa cinc anys que Marixol Iparragirre i vós vau llegir el manifest de la dissolució d’ETA. Com veieu la situació actual al País Basc?

—D’una banda, l’esquerra independentista és on és avui, després de tants anys de prohibició, i aquesta situació és difícil d’entendre si no s’entén el País Basc. El moment és molt interessant. Això no vol dir que no sigui dur, i mòbil, i s’ha pogut veure tant l’agudesa com els passos de l’esquerra independentista. Però això no ens ha d’encegar. Tot i que a Madrid es formi una altra vegada un govern progressista, la situació no serà fàcil; si hi ha una altra mena de govern, serà molt més difícil. Però tots els avenços necessiten una solidesa potent. És a dir, cal oferir a la ciutadania la possibilitat de construir les bases de la casa; la ciutadania s’ha de sentir part d’aquest llarg procés. Aquesta és una de les claus per a avançar. I també serà molt important la feina de transmissió dins l’esquerra independentista mateix.

Opinió:

Si ja he dit en diferents ocasions que és molt adient veure el documental, després d'aquesta entrevista crec que encara ho es més...

Després, que cadascú decideixi...