domingo, 10 de agosto de 2014

09 agosto 2014 naiz.eus (opinion)

09 agosto 2014

Urkullu pedirá a Rajoy que impulse la «vía Nanclares»

El lehendakari ha asegurado en una entrevista a EFE que en la reunión que ha solicitado al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, trasladará la petición de reactivar la denominada «vía Nanclares» para impulsar la reinserción de presos vascos.
Iñigo Urkullu ha señalado que está convencido de que muchos presos vascos «quieren liberarse de las ataduras internas de ETA» para acogerse a beneficios penitenciarios y a medidas de reinserción como la llamada «vía Nanclares», paralizada a su juicio por el Gobierno español.
Urkullu ha criticado en una entrevista concedida a EFE la «falta de valentía» del Gobierno español en política penitenciaria. «Estoy convencido de que muchos presos estarían deseosos de poder dar ese paso, de poder liberarse de las ataduras internas y no actuar en aras a la estrategia de ETA, que quiere convertirse en un agente político, o en aras de la izquierda abertzale, que también ha venido utilizando la política penitenciaria en clave victimista», ha afirmado.
En este sentido, ha hecho alusión al preso Ibon Etxezarreta, que acudió a un acto de homenaje al exgobernador civil de Gipuzkoa, Juan María Jáuregui, después de ser condenado por participar en el atentado.
«Creo que es un ejemplo que va a cundir en otros presos», pero para eso «hace falta una política penitenciaria diferente», ya que con el Gobierno del PP ha habido «un retroceso» en este ámbito, se lamenta.
«El Gobierno español debería ser consciente del objetivo de la política penitenciaria. Si es la resocialización, hay presos que han mostrado su arrepentimiento» y «hay que ayudarles» para la reinserción, sin olvidar la historia -añade- y «sin renunciar al cumplimiento con la memoria, con la verdad y con la justicia».
Urkullu ha señalado que éste será uno de los planteamientos quiere trasladar al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en la reunión que le ha solicitado.
El lehendakari ha reivindicado también la transferencia de los centros penitenciarios a la CAV.

Opinión:

Al contrario de lo que han hecho algunos personajes, yo no voy a negar mi encuentro con el etarra Rafael Caride Simón aunque recordando que fue el Ministro Fernandez Diaz quien avanzó el tema en la prensa diez días antes del mencionado encuentro. Lo digo porque hay quien no explica (¿quizás porque la actitud fue patética?) que también acudió a esos encuentros...
Dicho esto, no niego ese encuentro porque se realizó bajo la coordinación del Gobierno Central y con un propósito muy concreto que, cuando el terrorismo etarra pueda considerarse como una pesadilla del pasado, podré explicar con calma, con mucha calma... y por ello considero que debe hacerse todo lo posible para que la llamada “Vía Nanclares” siga su proceso. Por dos razones: porque es una cuestión regulada por la ley y porque todo lo que sea evitar mas sufrimiento debe intentarse.

Si luego, entre los propios etarras y/o su entorno, se discuten y se enfrentan... ya no es mi problema.

miércoles, 6 de agosto de 2014

05 agosto 2014 (01.08.14) EiTB (opinion)


05 agosto 2014 (01.08.14)



Cree que hay que "fortalecer" que los presos que se sumen a la 'Vía Nanclares' tengan "un recorrido penitenciario".






El portavoz parlamentario del PP vasco y el presidente de los populares guipuzcoanos, Borja Sémper, ha afirmado que es "la cabezonería" de ETA la que "mantiene" la situación dedispersión de sus presos al no disolverse, y ha recordado que el Gobierno de Rajoy ya aseguró que esta política penitenciaria concluiría con la desaparición de la banda. Además, ha emplazado a abrir "una reflexión seria y profunda" para "fortalecer" el hecho de que los reclusos que se sumen a la 'Vía Nanclares' tengan "un recorrido penitenciario".
En una entrevista concedida a Onda Vasca, Sémper ha recordado que "hay muchas apelaciones, casi semanales", al Gobierno de Rajoy para que "se cambien no sé qué cosas". ‘’Hace falta que hoy ETA deje de perjudicar a sus miembros encarcelados. En este momento, quien mantiene la política de dispersión, hablando de cosas concretas, es la cabezonería de ETA en no disolverse", ha subrayado.
Sémper ha afirmado que considera "una magnífica noticia que alguien que ha utilizado la violencia, que alguien que ha pertenecido a una banda terrorista, rectifique, pida perdón", y que "alguien que ha asesinado, diga que está mal eso que ha hecho, y lo dice públicamente y lo comparte con el conjunto de la sociedad".
"Me parece que tenemos que abrir una reflexión profunda y muy seria sobre experiencias como la Vía Nanclares, que aquellos que hacen ese recorrido, de una actitud fascista y violenta a otra democrática, de entender y de compartir que lo que hizo estuvo mal, tiene que tener un recorrido penitenciario y hay que abrir una reflexión seria y profunda para fortalecer que esos que quieren emprender ese camino, tengan también un reflejo penitenciario", ha concluido.
Herriko Tabernas
Borja Sémper ha mostrado su "máximo respeto" ante las sentencias de los tribunales, le gusten o no le gusten, en referencia a la resolución judicial de la Audiencia Nacional que condena a 20 exdirigentes de Batasuna por el caso de las "Herriko Tabernas".
Preguntado sobre si la decisiones judiciales deben acompañar al nuevo tiempo de construcción de la convivencia en Euskadi, ha afirmado que "las decisiones políticas, sin duda", pero las judiciales "se basan en derecho, en base a las leyes que quienes están en los parlamentos o en el Congreso de los Diputados redactan y aprueban". "Los políticos somos los que tenemos que evolucionar, legislando y también con nuestra actitud política, por supuesto que sí", ha añadido.

Opinión:

Igual que en el mundo de víctimas del terrorismo siempre surgen voces que podamos ser catalogadas como “versos sueltos”, también en el mundo de la política sucede algo parecido en algunas ocasiones.
Y me sorprenden positivamente las reflexiones de Borja Semper al coincidir con el en que debe hacerse todo lo que permita la legislación para que el cese definitivo de la actividad terrorista de ETA sea, precisamente, eso: DE-FI-NI-TI-VO.
Por lo menos el puede hablar en primera persona por haber sufrido el acoso de la banda terrorista, mientras otros hablan y pontifican sobre el tema sin haber conocido ese dolor ni rozando...

Y agradezco profundamente a la víctima residente en el Pais Vasco que me haya enviado esta información... la voy a “nominar” delegada de este blog en su tierra....

05 agosto 2014 (04.08.14) (2) El Correo Español

05 agosto 2014 (04.08.14)



Lo que Rajoy no leerá

Florencio Dominguez





El día de San Ignacio, el lehendakari se detuvo unos minutos a charlar con representantes de Etxerat, la asociación de familiares de presos de ETA, que esperaban a la comitiva de autoridades que se dirigía a la basílica de Loiola para dejarse ver y publicitar sus reclamaciones. El jefe del ejecutivo se comprometió a entregar al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, el informe semestral elaborado por Etxerat.

Iñigo Urkullu, en Loiola, puso también como ejemplo de lo que debe ser el comportamiento de los presos al ex miembro de ETA Ibón Etxezarreta, que mostró su arrepentimiento por haber intervenido en el asesinato de Juan María Jáuregui y participó en el acto de homenaje a su víctima. Recientemente, el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, ha puesto también como modelo la actuación de otro recluso, Asier Arronategui, que obtuvo la libertad condicional después de hacer ante notario una declaración de arrepentimiento y alejamiento de la violencia.

En el informe de Etxerat que el lehendakari quiere llevar a la Moncloa no se puede encontrar ninguna referencia a Etxezarreta ni a Arronategui. Tampoco a ninguno de los miembros de la ‘vía Nanclares’, los exetarras que se desmarcaron de la banda realizando una crítica al terrorismo. Este grupo de reclusos está desaparecido de los informes de Etxerat, incluso en la estadística de presos. Los de Nanclares no son contabilizados. Los informes de la asociación de familiares sólo mencionan la presencia de un recluso de ETA en la prisión alavesa de Zaballa. Entonces, por citar algunos nombres, ?dónde cumplen condena Joseba Urrusolo, Carmen Gisasola, Idoia López Riaño, Rafael Caride, Valentín Lasarte, el propio Etxezarreta o Kepa Pikabea?

Mariano Rajoy no podrá leer en el informe ninguna información sobre aquellos presos que el PNV cree que deberían servir de modelo para el resto de etarras encarcelados. Eso, sin embargo, no es grave porque el presidente tiene sobrada información sobre los reclusos de Nanclares y sobre los otros. Lo grave es que los familiares de los presos etarras que accedan al informe tampoco tendrán información sobre el comportamiento de los reclusos de la ‘vía Nanclares’, el comportamiento que la sociedad valora de forma más positiva, porque la asociación que dice representarles sólo se ha ocupado de los internos que se mantienen fieles a la ortodoxia oficial del colectivo, contribuyendo a marginar a los disidentes.

Para lograr cambios en la política penitenciaria, a lo mejor resulta más efectivo convencer a los familiares para que animen a sus allegados presos a dar pasos en la línea del reconocimiento crítico de su trayectoria terrorista que llevar a Madrid el informe parcial de Etxerat.


05 agosto 2014 El Mundo del Siglo XXI (opinion)

05 agosto 2014



El PP afirma que está logrando la reinserción de más presos
PSE, PP, UPyD y Covite valoran el testimonio de Recarte





El Gobierno no ha paralizado la vía Nanclares–la reinserción de los presos de ETA a través de la ruptura con la banda y el arrepentimiento–, sino que la impulsa. Lo dijo ayer el secretario de Justicia, Derechos y Libertades del PP, Iñaki Oyarzabal, tras leer la entrevista al ex terrorista arrepentido Iñaki Recarte publicada por EL MUNDO, en la que pedía al Ejecutivo que trabaje con los reclusos "persona a persona» porque hay “muchísimos” más arrepentidos que no dan el paso por miedo al rechazo abertzale.

Oyarzabal afirmó que son “decenas” los que quieren “desmarcarse” y, sin aportar datos, añadió que, gracias al “impulso” del Gobierno, “más” quienes han asumido los requisitos legales para reinsertarse. “Lo que pasa es que lo hacen discretamente, por miedo”, arguyó. Uno de sus compañeros, el portavoz parlamentario del PP vasco, Borja Sémper, dijo una cosa algo distinta: “A mí me gustaría que se analizara la utilización de la vía Nanclares y se potenciara”.

Recarte –22 años en la cárcel tras asesinar a tres personas, crimen del que nunca se arrepentirá “lo suficiente”– es el primer rostro procedente de ETA que habla con claridad sobre los líderes de Sortu como los “culpables” que ahora buscan “réditos”, como Otegi, al que tacha de “cobarde”.

Su testimonio fue valorado por PP, PSE, UPyD y la asociación vasca de víctimas Covite.

“Que por fin haya presos con asesinatos a su espalda que se atrevan a desenmascarar las estrategias de ese mundo es muy importante”, dijo Oyarzabal. Rodolfo Ares (PSE) pidió a Rajoy que promueva la vía Nanclares y Gorka Maneiro (UPyD) vio “muy positivo” que reconozca cómo Sortu acompañó a ETA y ahora quiere sacar provecho.
Desde Covite, Consuelo Ordóñez también vio “muy positivo” que Recarte “diga ahora que ETA nunca tuvo justificación”, aunque reclamó no “poner el foco público en el arrepentimiento” porque la clave es “esclarecer crímenes”.

Opinión:

Solo diré una cosa al respecto de esta noticia: cada vez estoy mas convencido de la validez de mi decisión de aceptar el encuentro con el etarra Rafael Caride Simón en junio de 2012 porque haber aportado un pequeño grano de arena para terminar con tanto sufrimiento habrá valido la pena.
Y quien desde el mundo de “víctimas del terrorismo” no lo quiera entender o incluso me ataque sin razonamiento y presa de su ignorancia y su esconder los obscenos actos personales, algún día tendrá que explicar las razones que le mueven a tener tal actitud.
El tiempo pone a tod@s en su sitio, incluido a los que se apropian de las secuelas de otras víctimas.


04 agosto 2014 (2) El Pais

04 agosto 2014


Interior reducirá al mínimo las escoltas ante el fin de ETA

El ministerio retirará 200 agentes y una treintena de vehículos de ese servicio para dedicarlos a tareas de seguridad ciudadana





El Ministerio del Interior retirará en breve los guardaespaldas a muchos de los altos cargos del anterior Gobierno socialista, así como a otras personalidades y periodistas que aún mantienen la protección. Tras constatar que ETA ha dejado de ser un peligro, la Secretaría de Estado de Seguridad completará un programa de supresión de guardaespaldas que permitirá recuperar a 200 agentes y a una treintena de vehículos, que serán dedicados a labores de seguridad ciudadana.
A la llegada de Mariano Rajoy al poder, en diciembre de 2011, más de 1.600 cargos públicos disfrutaban de escolta policial a cargos de erario público. En otros países europeos, las autoridades protegidas no superan la treintena.
En marzo de 2012, pocos meses después de iniciarse la legislatura, la Secretaría de Estado de Seguridad constató la “ostensible disminución de la amenaza de ETA” y dictó la instrucción 3/2012, encaminada a suprimir los servicios de escolta para derivarlos a otras labores, sobre todo de seguridad ciudadana.
La instrucción ordenaba determinar con carácter restrictivo el listado de personalidades que merecen contar con guardaespaldas, objetivar el nivel de riesgo, fijar unos criterios para retirar los escoltas a los cargos políticos que han dejado de serlo y eliminar esta protección durante el tiempo de vacaciones o estancias en el extranjero.
En una primera fase, Interior retiró los 424 guardaespaldas privados con que contaban políticos del País Vasco y Navarra, lo que supuso un ahorro de 3,8 millones de euros al Estado, además de rescatar a 427 policías y guardias civiles que vigilaban permanentemente los domicilios de estas personas.
En junio de 2012, Interior suprimió las “protecciones dinámicas”, es decir, los agentes que acompañaban a los cargos públicos en todos sus desplazamientos a un buen número de personalidades. Con esa medida, 646 policías y guardias civiles quedaron liberados para otras tareas.
El 20 de octubre de 2011, ETA anunció el “cese definitivo de su actividad armada” a través de los diarios Gara y Berria. Aunque la banda no ha entregado sus armas y se resiste a disolverse, el Gobierno está hoy plenamente convencido de que los etarras no volverán a cometer atentados. Por eso, ahora va a “retirar un número considerable de dispositivos de protección de personalidades” y culminar así su plan de reducción de escoltas, según fuentes de Interior.
Todavía hay muchos altos cargos del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que mantienen su seguridad a cargo del erario público, pese a cesaron en sus funciones en diciembre de 2011. También hay diputados y algunos periodistas que cuentan con escolta, así como un número no especificado de personas a las que “excepcionalmente” se les asignó protección porque estaban atemorizadas y no creían que ETA hubiera dejado de matar para siempre, según fuentes policiales.
Los especialistas dependientes del secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, han realizado en los últimos meses una evaluación individualizada de los peligros que afronta cada una de las personas que disponen hoy de acompañamiento policial. El diagnóstico es que en la mayoría de los casos el nivel de riesgo es “bajo o muy bajo”. Pese a eso, ha habido más de un caso en que la persona escoltada se negaba a quedarse sin protección, lo que ha ocasionado enfrentamientos con los responsables del Ministerio del Interior.
A partir de septiembre, tendrán guardaespaldas el presidente del Gobierno, la vicepresidenta, los ministros, los presidentes del Congreso y del Senado, los presidentes del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, el fiscal general del Estado, los responsables de altos órganos judiciales, delegados del Gobierno en las comunidades autónomas, así como los secretarios de Estado de Seguridad y Defensa. Cuando se cesa en algunos de estos cargos, el titular mantiene la protección durante uno o dos años, dependiendo del análisis de riesgo que determinen los especialistas.
Las fuentes informantes recalcan que la protección de los Reyes y los miembros de la familia real es competencia exclusiva del departamento de seguridad de la Casa del Rey, no del Ministerio del Interior.
Como resultado de la aplicación de las nuevas directrices, unos 200 agentes van a dejar estas tareas el próximo septiembre, lo que permitirá además emplear una treintena de vehículos camuflados en otras misiones policiales.
“Hay muchas personas que se han sentido liberadas cuando se les ha quitado el servicio de escolta, sobre todo los cargos públicos del País Vasco que llevaban muchos años con ella”, explica un alto cargo policial,
Es la misma sensación que expresó públicamente hace dos años el periodista Luis del Olmo, cuando entrevistaba al ministro del Interior, Jorge Fernández. Entonces le dijo: “Usted sabe que ETA ha intentado asesinarme en siete ocasiones. Si no lo ha conseguido ha sido porque los escoltas que ustedes pusieron a mi cuidado desbarataron sus planes. Llevo 30 años con escolta. Pero como creo que a ETA ya no le interesa matar a nadie en este momento, le pido con todo respeto que me retire la escolta”. En esa misma entrevista, el ministro avanzó que la eliminación de servicios de guardaespaldas iba a suponer un ahorro de 16 millones de euros.
El plan de Interior, no obstante, ha supuesto algunos encontronazos. “Hay otras personas que se resisten a perder algo que ellas mismas, admiten que actualmente solo les sirve como un elemento de distinción. Y, claro, eso no tiene el menor sentido”, añade el mismo mando policial.
Además del ahorro de personal, la reducción de escoltas policiales supone un fuerte ahorro económico para las arcas del Estado, que Interior no ha cuantificado a EL PAÍS. No obstante, es evidente que suponen cientos de miles de euros los gastos en desplazamiento, comidas y alojamiento hotelero que conlleva el trabajo del ejército de escoltas que deben acompañar día y noche a sus protegidos.




04 agosto 2014 El Mundo del Siglo XXI (opinion)

04 agosto 2014


Iñaki Recarte, ex terrorista de ETA arrepentido

'Otegi no es ni mucho menos un 'hombre de paz', es un cobarde'
'¿Arrepentido? No me arrepentiré lo suficiente el resto de mi vida'
'Muchos presos también lo sienten como yo, pero tienen miedo'
'Los culpables son ellos [Sortu]. Lo han fomentado y ahora quieren sacar rédito'
'Las víctimas tienen todo el derecho a saber cómo mataron a su marido'



A Iñaki Recarte Ibarra (Irún, Guipúzcoa, 1971) sus jefes en ETA le decían: "Matad todo lo que podáis". Con 20 años ya estaba en la cárcel, condenado a 203 años por asesinar a tres personas y herir a otra veintena con un coche bomba que colocó en 1992 en Santander. En noviembre, con 42 años, salió de prisión por la sentencia europea sobre la doctrina Parot. Pero no acudió a la exhibición de terroristas orgullosos en el matadero de Durango.
Para entonces se había casado con una trabajadora social de Cádiz a la que conoció entre rejas y era uno de los rostros de la vía Nanclares, gestada en el centro alavés con presos arrepentidos, una vía que el Gobierno de Rajoy primero avaló y ahora mantiene estancada. Esta semana, cuando por primera vez uno de ellos, el recluso Ibon Etxezarreta, ha homenajeado a una de sus víctimas directas, Recarte habla con este periódico en lo alto del monte Askin, cerca del bar de Santesteban (Navarra) que regenta. "Muchos" vecinos han entrado en esta antigua herriko taberna que reformó de arriba abajo para darle la mano por enfrentarse a la izquierda abertzale y repudiar sus crímenes.

Usted entra en ETA con 18 años sin proceder de una familia nacionalista. ¿Por qué?
En mi familia de política no se hablaba. Pero a mi padre lo detuvieron cuando yo tenía 13 o 14 años, acusado de ayudar a gente de ETA a pasar la frontera, aunque nunca ha sido de ETA ni ha querido saber nada. Le machacaron. Le tuvieron en Intxaurrondo 10 días y en la cárcel dos o tres meses. Yo fui a visitarle. Salió absuelto. Pero se me encendió algo que no entendía. Además, en los 80 en esos ambientes la gente de ETA era laureada. Con esa edad no te das cuenta de dónde te metes hasta que estás dentro.

¿Cómo recuerda el atentado con el que mató a tres personas?
Mis primeros años de cárcel fueron tan... (Silencio largo, habla despacio). Te va viniendo poco el peso de la vida encima como una apisonadora. Primero lo apartas. Luego vas encontrando a personas que te hacen virar, hablas durante horas, por ejemplo, con el director de Nanclares, y te vas alejando.

¿Las víctimas eran números?
Sí. Era la época de las olimpiadas en Barcelona y, según decían Pakito, Txelis y estos, estaban negociando con el Gobierno pero había que presionar y matar "cuanto más mejor". Los que decían "Matad todo lo que podáis" tendrían que hablar ahora y admitir todo lo que hicieron, porque no eran chavales sino personas maduras que estaban llevando a un montón de chavales a matar y a morir. Como Santi Potros, un arrepentido que no ha tenido huevos de darle la espalda a esta gente.

¿Ha contactado con los familiares de sus tres víctimas mortales?
Sí, sí. (Baja la voz). Con una he tenido relación y con otra no porque no quiere. Y yo eso lo entiendo, cómo no... Su dolor tiene que ser... inmenso. (Silencio). Si algún día los de ETA tienen la valentía de escuchar a las víctimas, como nosotros, se les va a derrumbar todo.

Un informe dice que los integrantes de la vía Nanclares podrían aclarar más de 80 asesinatos. ¿No debería ser así?
Tú estabas en ETA y no sabías quiénes eran los demás ni qué hacían. Nos conocíamos en la cárcel.

Pero al menos los dirigentes de comandos sí deben tener datos.
Sí, claro. Y esos deberían hablar, porque una víctima tiene todo el derecho del mundo a saber cómo mataron a su marido o a su padre. Como las víctimas del franquismo: ¿cómo no van a tener todo el derecho a saber cómo fue? Vivir toda la vida con eso imagino que es muy duro. Y estoy convencido de que la Policía también sabe mucho.

Algunos como usted han reconocido la ilegitimidad del terrorismo. Pero se les acusa de no colaborar con las autoridades.
Hemos colaborado mucho para que esto termine, y muchos más presos iban a dar el paso. La vía Nanclares empezó con los cuatro que queríamos salir de ahí. Iba a ser una cosa pequeña, luego entró más gente. Pero todo se estancó y no permitió que la presa se cayera.

¿ETA lo interrumpe con su comunicado de "cese definitivo"?
Claro, claro.

¿Cree que hay más presos que se arrepienten aunque no lo digan?
Muchísimos, algunos muy significativos. Yo he estado en las cárceles: sé lo que dicen y piensan. Pero viven en una postal de hace 20 o 30 años y tienen miedo. Se creen que cuando salgan van a tener tal rechazo que no van a poder vivir. Si yo salgo de ahí [del mundo de ETA], que es donde he vivido toda la vida... ¿qué hago, de qué vivo? Luego se darán cuenta de que los que piensan como ellos son cuatro. Ves a Kubati, en el acto de Durango, dando lecciones. Si defiendo lo contrario que tú, ¿me vas a matar? Eso es lo que ha hecho ETA. Pero ya no tienen detrás al de la pistola. Hay que decirles que eso no puede ser así, que tienen que hacer una reflexión interna y admitir muchas cosas. Acusar lo que quieran, pero sobre todo admitir. Y, aparte, ¿qué tiene que ver pedir perdón a una persona a la que has hecho mal con que luego defiendas en política lo que quieras, sin odio?

¿Por qué Sortu no lo hace?
Les pasan el marrón a los presos. Desde su punto de vista, han salido de una guerra y quieren sacar el máximo rédito. Son todo personas con pretensiones políticas y personales. Hoy he visto una sentencia...

La de las herriko tabernas.
Sí, y protestan. Si toda la vida han estado dando cobijo ahí (Sonríe, con incredulidad), ¡si es que lo han celebrado, lo han fomentado, no han hecho nada para evitarlo!

Sortu pretende desligarse de quienes cogieron las pistolas...
Sí, pero los verdaderos culpables son ellos. Cuánta gente hay como yo, que con 18 años se ha metido en esta mierda sin saber nada y ha arruinado su vida y la de otros.

¿Qué les da el EPPK?
Lo tienen todo montado, pero en el fondo no te dan nada: dinero te dan poco y mira qué abogados te dan, están en la cárcel. Ellos sin ti no son nada. Algún día mucha gente de ahí hablará, cuando se vaya perdiendo el miedo y haya más gente que dé la cara como Ibon Etxezarreta... Pero no es fácil. Por eso la vía Nanclares no debe estancarse. No es dar más manga ancha, sino trabajar en la reflexión personal de cada uno.

Rajoy les ha ofrecido una puerta, un plan de reinserción similar.
Sí, pero ¿dónde está esa puerta? Porque si no fuera por el director de Nanclares y algunos más, esto estaría muerto. Hay que hacerlo bien: persona a persona, de forma sincera. Y esos grupos como Lokarri y los que echaron a Txema Urkijo [se refiere a Jonan Fernández, secretario para la Paz del Gobierno vasco y fundador de Elkarri] son parafernalia. ¿Qué han hecho efectivo en estos años? ¡Nada! La gente que hemos salido de ETA lo hemos hecho por convicción propia, porque les hemos hecho frente a ellos y a muchos más.

Tiene dos hijos. ¿Teme que un día decidan que merece la pena matar y morir por una causa como ésa?
No, qué va. Esto está acabado. Y, además, no es ninguna causa. ETA se ha convertido en una manera de vivir. La mafia italiana les envidiaría porque lo han hecho estupendamente para vivir como Dios. Al final, es entrada de dinero y quitar de en medio al que me molesta. Y luego jugar a la política, pero sin ir a ningún lado, porque seguimos como antes: como la mayoría de la gente quiere, porque la mayoría vive fuera de ahí. Tienen menos amigos de lo que piensan. Pero la gente aún tiene miedo a decir las cosas como son. Además, los que están metidos en eso, cada vez menos, aglutinan a la pequeña delincuencia. El que quiere pillar algo sabe que tiene que ir a la herriko.

¿Le molesta la etiqueta de arrepentido -la izquierda abertzale lo utiliza de forma despectiva-?
¡Qué va! Cuando alguna vez me lo han dicho por aquí, he respondido: "¿Arrepentido? Y no sabes cuánto". No me arrepentiré lo suficiente el resto de mi vida.

¿Cree que Sortu se arrepentirá alguna vez públicamente?
No. Para mí son cobardes, viven obsesionados con su itinerario político y no se dan cuenta de que el ser humano está por encima de todo.

¿Arnaldo Otegi tampoco?
Arnaldo Otegi me parece un hombre muy cobarde. Habiendo tenido en su mano darle carpetazo a esto y decir las cosas cuando tenía voz, siempre se calló. Igual porque quiere, cuidado. Pero no es un "hombre de paz" ni mucho menos. Es muy bonito estar cenando con Eguiguren, hablar de tu Euskal Herria que no es tuya, cuando en el fondo estás ahí para ver si los cuatro de las pistolas paran de una vez. Todo lo hace en plan de nación, hacer esto, lo otro... Pero para hacerlo primero tiene que conseguir los votos, que no son suyos; y si lo hace, empezar su camino. No han pisado cárcel hasta muy tarde, y entonces más que a apagar el fuego se dedican a demostrar que no claudican.

Da vértigo pasar de héroe a...
A villano. Incluso gente de tu familia te deja de hablar. Pero... arrieros somos. Estos que han tenido tanto poder en las calles son unos fascistas, como llaman ellos a los demás. O piensas y haces lo que ellos dicen o eres el enemigo. La gente no dice nada porque les tenían miedo. No sólo a que te maten, sino a que te increpen. Así que de política no hay que hablar; calla, calla, calla. Pues no.

¿Ese miedo sigue existiendo?
Hace poco, en unas fiestas, un conocido dijo después de unas copas: "Yo me siento español, ¿y qué pasa?". Que alguien tenga que armarse de valor para decir eso es porque le has estado jodiendo durante mucho tiempo. Si se siente español, ¿por qué no va a poder decirlo? La mayoría ni piensa en eso. Aquí hay de todo, mil maneras de ver el mundo. Como en España, que conozco un poco por las cárceles. Y toda es gente de puta madre.

Opinión:

La entrevista esclarece contundentemente muchas de las reflexiones que algunas víctimas hemos presentado durante mucho tiempo, especialmente aquellas que ya hemos participado en los encuentros de la llamada “Via nanclares” (y me refiero a víctimas reales, no las que se inventan secuelas que también existen).

Pero leyendo la entrevista me surge una pregunta que, al parecer, no ha pensado el periodista: ¿por qué explicar esto ahora y no antes del comunicado de ETA de octubre de 2011? Si ahora tiene una fuerza moral indudable, habría tenido mucha mas de haberlo hecho entonces... aunque dicho esto, todo lo que sea legal para que nadie mas sufra lo que (de verdad) ya hemos sufrido otros, bienvenido sea...

03 agosto 2014 El Pais

03 agosto



Europa financia el terror con sus rescates

Al Qaeda ha recibido de Gobiernos europeos al menos 94 millones desde 2008





El dinero llenaba tres maletas: cinco millones de euros. Nada más aterrizar en Bamako en un avión militar casi vacío, el funcionario alemán encargado de entregar el cargamento se reunió en secreto con el presidente de Malí, que había ofrecido a Europa una salida que le permitía resolver el problema y guardar las apariencias.
Oficialmente, Alemania había presupuestado el dinero como parte de la ayuda humanitaria a Malí. En realidad, todos los implicados sabían que el dinero iba destinado a un extraño grupo de extremistas islámicos que tenían en su poder a 32 rehenes europeos, según seis altos diplomáticos que intervinieron en el intercambio.
Las maletas partieron en unas camionetas rumbo al norte, hasta el corazón del Sáhara, donde unos combatientes barbudos que pronto se transformarían en un brazo oficial de Al Qaeda contaron el dinero sobre una manta extendida en la arena.
Este episodio de 2003 fue una experiencia aleccionadora para ambas partes. Once años después, las entregas en Bamako son ya un ritual muy ensayado, igual que las docenas de transacciones de este tipo que se realizan en otros lugares de todo el mundo. Secuestrar a europeos para cobrar un rescate se ha convertido para Al Qaeda en un negocio global que financia sus actividades en todo el mundo.
Aunque los gobiernos europeos niegan el pago de rescates, una investigación llevada a cabo por The New York Times ha descubierto que Al Qaeda y sus filiales han obtenido al menos 94 millones de euros a cambio de secuestrados desde 2008 —49 millones solo el año pasado—. En varios comunicados, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos habla de cantidades que, sumadas, colocan el total en 123 millones de euros para ese mismo periodo.
Estos pagos fueron desembolsados casi exclusivamente por gobiernos europeos, que canalizaron el dinero a través de una red de terceros, a veces enmascarado como ayuda al desarrollo, según los testimonios de antiguos rehenes, negociadores, diplomáticos y funcionarios recabados para este reportaje en 10 países de Europa, África y Oriente Próximo. Los mecanismos secretos del negocio de los secuestros también salieron a la luz en miles de páginas de documentos de Al Qaeda que la autora de este artículo descubrió el año pasado en el norte de Malí.
En sus primeros tiempos, Al Qaeda recibía la mayor parte de su dinero de donantes ricos, pero los responsables de la lucha antiterrorista creen que el grupo sostiene hoy casi toda su labor de reclutamiento, entrenamiento y adquisición de armas con los rescates que pagan los europeos. En otras palabras: Europa se ha convertido en financiador involuntario de Al Qaeda.
Los ministerios de Exteriores de Austria, Francia, Alemania, Italia y Suiza han negado, por teléfono o por correo electrónico, haber pagado a los terroristas. “Las autoridades francesas han dicho en repetidas ocasiones que Francia no paga rescates”, dice Vincent Floreani, director adjunto de comunicación del Ministerio de Asuntos Exteriores francés.
Varios altos diplomáticos que han participado en negociaciones describen la decisión de pagar rescates por sus compatriotas como una disyuntiva angustiosa: ¿acceder a las demandas de los terroristas o dejar que maten a inocentes, a menudo por métodos públicos y repugnantes?
Sin embargo, el hecho de que Europa y sus intermediarios continúen pagando ha desencadenado un círculo vicioso. “El secuestro para obtener un rescate es ya la principal fuente de financiación del terrorismo”, aseguró en 2012 David S. Cohen, subsecretario del Departamento del Tesoro estadounidense encargado de terrorismo e inteligencia financiera. “Cada transacción alienta otra transacción”.
Y es un negocio floreciente: si en 2003 los secuestradores cobraban alrededor de 150.000 euros por rehén, hoy llegan a obtener hasta 7,5 millones. “El dinero de los secuestros es un botín fácil”, escribió Nasser al Wuhaysi, líder de Al Qaeda en la Península Arábiga. “Un comercio rentable y un valioso tesoro”. Los ingresos generados son tales que los documentos internos muestran que, ya hace cinco años, el mando central de Al Qaeda en Pakistán supervisaba las negociaciones sobre rehenes en África. Además, los relatos de los supervivientes revelan que las tres grandes filiales del grupo terrorista —Al Qaeda en el Magreb Islámico, en el norte de África, Al Qaeda en la Península Arábiga, en Yemen, y Al Shahab, en Somalia— coordinan sus esfuerzos y se rigen por un protocolo común de secuestros.
Para que sus combatientes sufran los mínimos riesgos posibles, las filiales del terror subcontratan la captura de rehenes a grupos criminales que trabajan a comisión. Los negociadores, al parecer, se quedan con un 10% del rescate, lo cual es un incentivo para aumentar la suma total, de acuerdo con exrehenes y responsables antiterroristas.
La estrategia incluye un cuidadoso proceso de negociación, que empieza con largos periodos de silencio para crear el pánico en los países de origen. Después hacen público un vídeo del rehén en el que suplica a su gobierno que negocie. Aunque los secuestradores amenazan con matar a sus víctimas, en los cinco últimos años las filiales de Al Qaeda han ejecutado a un mínimo porcentaje de secuestrados, una situación que contrasta con la de hace 10 años. Al Qaeda ha comprendido que es más provechoso mantener a los rehenes con vida e intercambiarlos por presos y dinero.
Algunos países, encabezados por EE UU y Reino Unido, se han resistido a pagar. Aunque ambos han negociado con grupos extremistas —la última prueba es el intercambio de presos talibanes por el sargento estadounidense Bowe Bergdahl—, hay una línea que no cruzan, y es la de los rescates.
Se trata de una decisión con graves consecuencias. Mientras que docenas de europeos han recobrado la libertad sin sufrir daños, son pocos los estadounidenses o los británicos que han salido con vida. “Los europeos tienen muchas explicaciones que dar”, dice Vicki Huddleston, ex subsecretaria adjunta de Defensa para asuntos africanos y embajadora en Malí en 2003, cuando Alemania pagó el primer rescate. “Es una política completamente hipócrita. Pagan los rescates y luego niegan haber pagado nada”. Y añade: “El peligro no es solo que alimenta el movimiento terrorista, sino que vuelve vulnerables a todos nuestros ciudadanos”.
El 23 de febrero de 2003, cuatro turistas suizos, entre ellos dos mujeres de 19 años, se despertaron en sus sacos de dormir, en el sur de Argelia, entre los gritos de unos hombres armados, que ordenaron a las jóvenes que se cubrieran el cabello con toallas, se apoderaron de su furgoneta y se largaron con ellos.
En los días posteriores se desvanecieron otros siete grupos de turistas que viajaban por la misma zona del desierto. Los gobiernos europeos se apresuraron a buscar a sus ciudadanos. Pasaron semanas hasta que un avión alemán de reconocimiento regresó con imágenes de los vehículos abandonados. Tiempo después, un explorador a pie vio un objeto blanco a través de sus prismáticos. Era una carta dejada debajo de una roca. Con letra embarullada, exponía las demandas de un grupo yihadista poco conocido, que decía llamarse Grupo Salafista para la Predicación y el Combate.
Armados con unos cuantos fusiles de caza y viejos AK-47, los secuestradores habían logrado capturar en varias semanas a docenas de turistas, en su mayoría alemanes, pero también de Austria, Holanda, Suecia y Suiza. Aunque las primeras emboscadas estaban organizadas, da la impresión de que otros fueron secuestros al azar, como el caso de dos desafortunados turistas de 26 años de Innsbruck, Austria, a los que descubrieron por la hoguera que habían encendido para cocinarse unos espaguetis.
“Después de capturarnos, no parecían saber qué hacer con nosotros”, dice Reto Walther, de Untersiggenthal, Suiza, que estaba en uno de los primeros grupos capturados. “Iban improvisando”. La única comida que tenían eran las conservas que llevaban los secuestrados encima. El único combustible, lo que había en cada depósito. Abandonaban los coches cuando se quedaban sin gasolina, y obligaban a sus rehenes a continuar a pie.
A pesar de ese comportamiento de aficionados, los yihadistas habían dado con un punto débil. Casi ningún rehén se había resistido y, si bien los secuestrados eran más numerosos que sus captores, nunca intentaron escaparse durante su cautiverio, seis meses para algunos de ellos. El siniestro entorno desértico era una “prisión al aire libre”.
Es fundamental el hecho de que, aunque los países europeos tenían una potencia de fuego superior a la de los rudimentarios muyahidines, considerasen que emprender una misión de rescate era demasiado arriesgado.
Los yihadistas pidieron armas. Después plantearon exigencias políticas imposibles de cumplir, como la expulsión del Gobierno argelino. Cuando murió de deshidratación una mujer alemana de 45 años, las autoridades europeas, aterradas, empezaron a pensar que pagar rescates disfrazados de ayuda al desarrollo era un mal menor.
“Los norteamericanos nos dijeron mil veces que no pagáramos rescates. Y nosotros les respondimos: ‘No queremos pagar. Pero no podemos perder a nuestra gente”, dice un embajador europeo destacado entonces en Argelia, y uno de los seis altos funcionarios occidentales que vivieron de cerca los secuestros de 2003 y que han confirmado varios detalles para esta historia. Todos han hablado a condición de conservar el anonimato, porque las informaciones siguen siendo secretas. “Era una situación muy difícil”, dice el embajador, “pero, al fin y al cabo, estamos hablando de vidas humanas”.
Los secuestradores de los turistas europeos usaron los cinco millones de euros para poner en marcha su movimiento, reclutar y entrenar a otros terroristas que llevaron a cabo una serie de ataques devastadores. Se convirtieron en una potencia regional y fueron aceptados en la red de Al Qaeda, que les dio el nombre de Al Qaeda en el Magreb Islámico. A medida que los secuestros se transformaron en su principal modo de vida, fueron refinando el procedimiento.
El 2 de febrero de 2011, cuando sus ojeadores en el sur de Argelia vieron a una turista italiana de 53 años, Mariasandra Mariani, que admiraba las dunas con sus prismáticos, tenían ya muy perfeccionado su sistema. Los pistoleros que la aprehendieron circularon durante días por una ruta que parecía claramente delineada.
Bajo una zarza encontraban un barril lleno de combustible. O un montón de neumáticos para sustituir alguno que se les hubiera podido pinchar. Nunca se les acabó la comida. Mariani se enteraría posteriormente de que contaban con una infraestructura de suministros enterrados en la arena y señalada con coordenadas de GPS.
Años antes, habían dejado sus demandas en una carta bajo una roca. Ahora tenían teléfonos por satélite. Le entregaron el texto que tenía que decir y marcaron el número de la cadena Al Jazeera. “Me llamo Mariasandra Mariani. Soy la italiana que ha sido secuestrada”, leyó. “Sigo en poder de Al Qaeda en el Magreb Islámico”.
Durante sus 14 meses de cautiverio, cada vez que los secuestradores tenían la impresión de que ya no se les prestaba tanta atención, alzaban una tienda en el desierto y obligaban a Mariani a grabar un mensaje en vídeo rodeada de sus secuestradores armados.
Once antiguos rehenes, capturados por grupos de Al Qaeda en Argelia, Malí, Níger, Siria y Yemen, que han aceptado ser entrevistados para este artículo, cuentan un proceso similar en las negociaciones, que empezaba por un periodo obligado de silencio. Los mensajes de vídeo y las llamadas telefónicas eran infrecuentes. El silencio parecía pensado para aterrorizar a las familias de los cautivos, que, a su vez, presionaban a sus respectivos gobiernos. Al final, Mariasandra Mariani fue liberada, junto con dos rehenes españoles, a cambio de un rescate que, según un negociador que intervino en su caso, rondó los ocho millones.
La inmensa mayoría de los secuestros en nombre de Al Qaeda se han producido en África y, en los últimos tiempos, en Siria y Yemen. Estas regiones están a miles de kilómetros del mando central de la red terrorista, en Pakistán.
Sin embargo, grabaciones del grupo así como varias cartas confidenciales entre sus jefes indican que los altos mandos de la organización participan de forma directa en las negociaciones, y no faltan los reproches a sus lugartenientes en esos lugares por no cumplir instrucciones.
Los ingresos que aportan los rehenes han hecho que sean verdaderamente valiosos para el movimiento. En una carta enviada en 2012 a sus hermanos yihadistas en África, el hombre que había sido secretario personal de Bin Laden y hoy es número dos de Al Qaeda escribía que al menos la mitad de su presupuesto en Yemen procedía de los rescates.
Cuando Mariasandra Mariani cayó enferma de disentería en el desierto maliense, un médico yihadista le enchufó suero y la cuidó hasta devolverle la salud. A otra rehén francesa con cáncer le facilitaron medicinas específicas. Por el contrario, los rehenes de países que no pagan rescates afrontan un duro destino.
En 2009, unos secuestradores capturaron a cuatro turistas que regresaban a Níger después de asistir a un festival de música en Malí: una alemana, una pareja suiza y un británico, Edwin Dyer, de 61 años. El Gobierno británico dejó claro que no pagaría por la liberación de Dyer. Días después, Al Qaeda en el Magreb Islámico anunciaba su asesinato. “Parece que Gran Bretaña valora poco a sus ciudadanos”, apostillaba el comunicado.
Los suizos y la alemana capturados junto con Dyer fueron puestos en libertad después de que se pagara un rescate de unos ocho millones de euros, según uno de los negociadores suizos que ayudaron a obtener la liberación. Ese mismo año, el Parlamento suizo aprobó un presupuesto en el que “de pronto se había añadido una partida para la ayuda humanitaria a Malí”, dice el funcionario.
Los negociadores creen que los grupos de Al Qaeda tienen muy claro qué gobiernos pagan. De los 53 rehenes capturados por las franquicias de Al Qaeda en los últimos cinco años, la tercera parte son franceses. Y de países pequeños como Austria, España y Suiza, que no cuentan con grandes comunidades de expatriados en los países donde se producen los secuestros, procede más del 20% de las víctimas.
Por el contrario, solo se sabe de tres estadounidenses a los que han secuestrado Al Qaeda o sus filiales, un mero 5% del total. “Es evidente que Al Qaeda los selecciona en función de su nacionalidad”, dice Jean-Paul Rouiller, director del Centro de Entrenamiento y Análisis del Terrorismo de Ginebra. “Los rehenes son una inversión, y uno no invierte si no tiene cierta seguridad de que le va a ser rentable”.
Los países occidentales han firmado numerosos acuerdos para poner fin al pago de rescates, el último en una cumbre del G-8 de 2014, donde varios de los países europeos que más rescates han pagado se adhirieron a una declaración que acordaba eliminar esta práctica. Sin embargo, según los rehenes liberados este año y algunos negociadores veteranos, varios gobiernos de Europa —en particular Francia, España y Suiza— siguen siendo responsables de los mayores pagos, incluido un rescate de 30 millones de euros que se pagó en otoño del año pasado a cambio de la libertad de cuatro franceses retenidos en Malí.
Un asesor presidencial de Burkina Faso que ha intervenido en el rescate de varios occidentales secuestrados en el Sáhara describe la agresividad de los diplomáticos occidentales cuando le exigen la liberación de combatientes de Al Qaeda presos en cárceles locales para obtener a cambio la libertad de sus rehenes, una de las demandas adicionales que suelen hacer los captores. “No puede imaginarse la presión que ejerce Occidente sobre los países africanos”, dice. “Son ustedes, Occidente, quienes les dan vida. Son ustedes quienes les financian”.
El funcionario, que pide el anonimato por motivos de seguridad, explica que el emisario de los gobiernos europeos viaja con el dinero varios cientos de kilómetros desierto adentro, normalmente desde Uagadugu, la capital de Burkina Faso, o Niamey, en Níger.
Cuando el negociador y su chofer llegan al punto de encuentro, esperan hasta recibir en su teléfono por satélite un mensaje con un par de coordenadas de GPS. Conducen otras cinco o seis horas más hasta llegar a la nueva dirección y esperan al nuevo mensaje, que contiene otra serie de coordenadas. El proceso se repite como mínimo tres veces hasta que aparecen, por fin, los yihadistas.
Sentados sobre una manta, con las armas al lado, cuentan el dinero, explica el funcionario. Lo dividen en montones que envuelven en plástico y entierran en agujeros separados por cientos de kilómetros, un detalle que pudo deducir después de varios encuentros con la célula terrorista. Señalan la situación en su GPS, como hacen con sus coches y sus barriles de combustible enterrados.
Los gobiernos europeos declaran el dinero como ayuda al desarrollo o lo entregan a través de intermediarios, como el gigante nuclear francés Areva, una empresa controlada por el Estado que, según un negociador veterano, pagó 12,5 millones en 2011 y 30 millones en 2013 para liberar a cinco ciudadanos franceses. (Un portavoz de Areva ha negado en un correo electrónico que hayan pagado ningún rescate).
En Yemen, los intermediarios son Omán y Qatar, que han pagado en nombre de los gobiernos europeos más de 15 millones de euros por dos grupos de rehenes, según funcionarios europeos y yemeníes.
Después de casi un año en cautividad en el norte de Malí, en 2012, Mariasandra Mariani pensó que no sobreviviría. Explicó a su guardián que su familia, que cultivaba olivos en las colinas de Florencia, no tenía dinero, y que su gobierno se negaba a pagar rescates. El secuestrador la tranquilizó. “Vuestros gobiernos siempre dicen que no pagan”, dijo. “Cuando vuelvas, quiero que digas a tu gente que tu Gobierno sí paga. Siempre pagan”.

España: 8 millones
- Desde 2008, la red Al Qaeda ha recibido decenas de millones de euros por rescates.
- Francia es el país que ha realizado mayores pagos: 43,2 millones de euros.
- España ha abonado 8,19 millones.
- Suiza ha pagado 9,23 millones y Austria, 2,38.
- Omán y Qatar han abonado 15,1 millones.
- Casi 16 millones abonados tienen origen desconocido.
- La principal beneficiaria ha sido Al Qaeda en el Magreb Islámico (68,1 millones) seguida de Al Qaeda en la Península Arábiga (22,2) y la somalí Al Shabaj (3,8).