viernes, 11 de febrero de 2022

10 febrero 2022 (2) El Mundo del Siglo XXI (opinión)

10 febrero 2022 


 

Silencio de Marlaska e irritación de las víctimas: «¿Qué se ha pactado?»

El ministro Fernando Grande Marlaska guarda silencio tras las revelaciones de la Guardia Civil sobre los contactos de intermediarios de los presos de ETA y altos responsables del Ministerio del Interior. 

Las víctimas, por su parte, quieren explicaciones y que dimita.

La investigación sobre los actos de recibimiento a presos etarras no sólo ha destapado los contactos entre el Gobierno y el entorno de los presos, también ha revelado una estrategia para mantener la celebración de los ongi etorri evitando las denuncias de las víctimas y la eventual intervención policial. 

Sobre ninguno de los dos asuntos quiso pronunciarse ayer el ministro concernido, Fernando Grande- Marlaska. Tenía un acto público, pero el responsable de Interior, del que depende Instituciones Penitenciarias, no hizo mención a los contactos soterrados con el entorno etarra. «Gracias a las intervenciones telefónicas y al desarrollo de la investigación», señala un informe de la Guardia Civil remitido a la Audiencia Nacional, «se tuvo conocimiento de que la ' Comisión a favor de los presos' estaría tratando de encubrir los actos de homenaje a miembros de ETA, proponiendo como solución que los mismos se celebraran como actos de apoyo o manifestaciones ».

De esta forma, los ex presos etarras que controlan los actos pretenden «evitar las denuncias de las asociaciones de víctimas del terrorismo, algunos partidos políticos, etc., que los consideraban actos de enaltecimiento del terrorismo».

Los investigadores llegan a varias conclusiones a raíz del documento hallado en el ordenador de Haymar Altuna, uno de los arrestados por la Guardia Civil junto a Antonio López Ruiz, Kubati, por su labor de control y organización de los ongi etorri.

Las dos hojas del documento Propuesta de acogida de presos arrancan diciendo que el Estado ha puesto «el foco» en los ongi etorri, que «empiezan a extenderse sumarios en la Audiencia Nacional» y que «hay indicios de que pretenden actuar contra la estructura de Sortu» [] Por tanto, ve necesario «adaptar el censo y el ritual de los ongi etorri».

El documento plantea tres opciones para su celebración. Según los investigadores, con ello «pudieran estar tratando de eludir las posibles acciones judiciales», así como «minimizar la repercusión e indignación que provocan [...] sin desistir o renunciar en ningún caso a la realización de los mismos».

Una de las tres vías es la de reconducir la bienvenida hacia una manifestación pública. «Introducir al preso en la manifestación, entre la gente», dice el documento, que precisa que el liberado no irá en la pancarta y no tomará la palabra.

 

Otra opción es llevar a cabo el acto «en un espacio cerrado o privado». «Hacer el recibimiento en un espacio pequeño del pueblo (en el frontón, en el polideportivo, en el cine, en el teatro), (sin hacer pasillo, sin bengalas... es decir, sin las típicas parafernalias). Si no hubiese este tipo de espacios, lo haríamos en cualquier otro rincón de la comarca, en donde se garantizara la privacidad».

La tercera opción que se considera factible es permitir «que se realice en un espacio público, siempre y cuando sea un lugar muy discreto y prudente de la localidad, atendiendo también en este caso a la trayectoria del preso y su relevancia».

El recibimiento, en cualquiera de las tres formas, no sería el final. Vendría luego lo que se denomina el «Día de la solidaridad». «Tras el mes/ meses de su llegada al pueblo será el momento para que los amigos del pueblo muestren su cercanía y cariño (comida/ cena, una salida al monte, una charla... cada pueblo lo que quiera)». El acto vuelve a tener riesgos, y así lo aborda el documento: «Pero cuidado, para celebrar el día de la solidaridad tendremos que mantener los criterios hasta ahora establecidos (cuidado con la proyección que le damos, si el acto tiene lugar en un espacio cerrado, deben evitase las palabras ongi etorri)».

Los mensajes o documentos incautados reflejan la preocupación por la indignación que provocan los actos en la opinión pública. Joseba Azkárraga, cabeza visible de la red Sare de apoyo a los presos, envía a Kubati el recado que le ha dado «el de Madrid». Se trata del secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz, con quien trata asiduamente las peticiones que les traslada Kubati y otros antiguos presos. «Aprovecho para comentarte que me envía el de Madrid un waasap con la foto del ongi etorri de ayer y me dice esto no ayuda mucho».

Los investigadores concluyen el análisis del documento indicando que el cambio de estrategia con los ongi etorri «no parte del convencimiento moral, sino que es consecuencia del trabajo policial, judicial, etc.», y que sus responsables «no renuncian a hacer actos de homenaje», sólo a darles otro formato.

Sobre lo desvelado en el informe se pronunció ayer la portavoz del Gobierno. «El Gobierno se mueve en el ámbito de la ley, de la justicia y de las instituciones penitenciarias», dijo Isabel Rodríguez. En dirección opuesta, el líder del PP, Pablo Casado, reclamó la dimisión de Grande- Marlaska: «[ Pedro] Sánchez tiene que cesar hoy mismo al ministro del Interior y [ Meritxell] Batet tiene que autorizar hoy mismo la comisión de investigación que hemos pedido».

Opinión:

Sinceramente, muchas víctimas exigimos que esos actos (con el nombre que cada uno le quiera poner) deben hacerlos en el ámbito privado, como el comedor de su casa. Por mi parte, se lo he hecho saber a ciertas personas que me han pedido la opinión, la cual me consta que compartimos muchas otras víctimas.

Pero, desgraciadamente, parece que no están por la labor y eso es la causa (o la excusa) perfecta para seguir utilizando esos actos como armas partidistas entre varios partidos.

Y, por cierto, conozco a muchas víctimas que no pedimos la dimisión del ministro por este tema. Quizás no estaremos de acuerdo en otras cuestiones, como la de la asistencia real que se ofrece a la inmensa mayoría de víctimas anónimas del terrorismo, pero tampoco hay que generalizar como si “LAS” víctimas pensáramos o pidiéramos lo mismo.

 

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