lunes, 3 de abril de 2017

02 abril 2017 (01.04.17) (3) El Mundo del Siglo XXI (opinión)

02 abril 2017 (01.04.17)



Terror, libertad, Cassandra...

Los tuits de Cassandra retratan a una adolescente problemática fascinada por el olor de la sangre, una mente juvenil caótica y enfurecida, un ser humano de segunda capaz de desear la muerte con la mismísima alegría de la huerta, pero ver allí enaltecimiento del terrorismo o humillación de sus víctimas requiere estar en una burbuja leguleya muy desconectada de la realidad. Claro que esto no sólo habla mal de los tres jueces ya bastante desacreditados de la Audiencia Nacional, sino sobre todo de la ley reformada a su antojo por el partido gobernante con el rodillo de la mayoría. Como anotaba Montesquieu: una cosa no es justa por ser ley; debería ser ley porque es justa.
Urge reformular el artículo 578 antes de que los predios digitales de las redes, llenos de usuarios trabucaires sin apenas conciencia de operar en un nuevo espacio público, colapsen los juzgados. Frente al oportunismo de Pablemos para tratar de eliminar ese tipo penal -a tono con su discurso ventajista sobre Alsasua- el delito de enaltecimiento es necesario, sobre todo en un mundo enfrentado a una guerra sin cuartel con el yihadismo. Pero colar ahí los tuits delirantes de Cassandra, que algunos califican de chistes, sólo devalúa la entidad del delito.
Lo de Cassandra no encaja en la semántica del terrorismo; término que requiere un rigor mucho más quirúrgico. Si se frivoliza la palabra, se frivoliza el hecho. El nacionalismo vasco, bajo la batuta de Arzalluz en los 90, ya introdujo violentos como sinónimo tramposo de terrorista para blanquear la imagen declinante del entorno abertzale. El lenguaje nunca es inocente. Como decía Anthony Lewis, legendario columnista del Times, autor de Freedom for the Thought That We Hate..., «seríamos pobres herederos de la Constitución si no creyéramos en el poder de las palabras».
Eso sí, tan asombroso es identificar esos tuits como delito de terrorismo, como el coro de voces que proclaman la libertad de expresión de Cassandra como si se tratara de un cheque en blanco. O no tan asombroso, si se piensa que en las redes han cultivado el mito de la utopía anarquista de la barra libre. Claro que su coherencia no dura ni cinco minutos; son los mismos que tres días antes exigían prohibir los mensajes del autobús de Hazte Oír. La libertad para quien se la tuitea.
La libertad de expresión -vayamos a 1º de Cultura Democrática- no es ilimitada. Bajo la idea tomasiana de «mi libertad acaba donde empieza la tuya», elevada a eslogan pop por Sartre, hay líneas rojas. O si prefieren la versión más gráfica de O. W. Holmes: «la libertad de agitar mi puño termina donde empieza tu nariz». Los tuits de Cassandra llegan a ser agresiones ofensivas ad hominem. Ahí se sitúa el principio de ofensa de Feinberg. ¿De verdad hay que hacer notar que además de ella, también sus destinatarios tienen derechos?
Cassandra parece creer que ella puede escribir respetablemente «el asesinato de Rajoy va a ser una travesura infantil» o, mientras Cifuentes se debatía entre la vida y la muerte tras un accidente, «ojalá Cifuentes muera antes de las doce, será un puntazo...». Es «la tentación de la inocencia» de Bruckner; el infantilismo de una sociedad que se resiste a asumir su responsabilidad. Claro que Cassandra era realmente casi una niña. De hecho, no conoció el franquismo; su odio a Carrero debe ser cortesía de la Escuela Podemos, que ha usado la Transición para inventarles un enemigo a los jóvenes frustrados por la crisis. Pero Cassandra ya no es esa niña. Quizá debería empezar por dar muestras de entender la naturaleza miserable de sus tuits, antes de ser indultada de ese delito absurdo.








Opinión:

Leyendo el artículo del señor Teodoro León puedo coincidir en casi todo. De hecho, sobre este artículo he tenido alguna conversación con algún conocido porque algún imbécil va por ahí diciendo que “el Manrique está de acuerdo con el atentado de Carrero Blanco y por eso defiende a la capulla de la tuitera” (sic).
Veamos. Yo no he defendido en ningún momento a Cassandra Vera desde el momento en el que entiendo que la legislación dice lo que dice y está para cumplirla. Lo que sí explico es que condenar a siete años de inhabilitación por un tuit me parece excesivo. Y debo aclarar que jamás he estado de acuerdo con ningún atentado, con ninguno. Hace unos años me preguntaba si aceptaría a Dolores González Catarain (Yoyes) como víctima del terrorismo etarra y mi respuesta siempre fue la misma: “La mató ETA ¿no? Pues es víctima del terrorismo de ETA”. Con lo sucedido en 1973 con Carrero Blanco, pese a su pasado y el futuro que parecía reservado a su cargo, también le aplico la misma explicación. “Lo mató ETA ¿no? Pues es víctima del terrorismo de ETA”.
Otra cosa distinta es que, leyendo el artículo en cuestión, vuelvo a recordar que me da la impresión de que la Fiscalía y la Audiencia Nacional no muestran el mismo interés en otros tuits…
Como el del periodista Alfonso Rojo. ¿Se hará algo al respecto o habrá el silencio más absoluto?
Señor León ¿será usted el primero?



domingo, 2 de abril de 2017

02 abril 2017 (2) El Mundo del Siglo XXI (opinión)

02 abril 2017



¿Cuántos etarras siguen en la cárcel?

Fue el 31 de julio de 1959 cuando un grupo de estudiantes radicales fundó Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad). Este grupo, formado por disidentes del colectivo EKIN -nacido en 1952 para reaccionar contra la pasividad y el acomodo que en su opinión padecía el PNV- fue el que creó la serpiente que durante más de 50 años ha sembrado la historia de España de sangre y fuego, con casi un millar de muertos y con no menos de 3.720 integrantes que han militado en sus filas.
Sus cuatro pilares básicos son: la defensa del euskera, el etnicismo (como fase superadora del racismo), el antiespañolismo y la independencia de los territorios que, según reivindican, pertenecen a Euskadi: Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra (en España), Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa (en Francia).
Su primera acción violenta se produjo el 18 de julio de 1961: el intento fallido de descarrilamiento de un tren ocupado por voluntarios franquistas que se dirigían a San Sebastián para celebrar el Alzamiento. Su primer asesinato, julio de 1968, el guardia civil José Jardines, a tiros, en un control de carretera.
Desde entonces, se cuentan por miles los que de una u otra manera han formado parte de su «ejército». Así, según fuentes penitenciarias, desde que comenzaron las actuaciones contra esta organización terrorista , han pasado por prisión más de 3.300 miembros.
La cifra no es precisa, pues los archivos de los primeros años no están definidos claramente porque algunos de los primeros detenidos eran acusados de desórdenes y no figuran las siglas ETA en sus expedientes. Pero recientes estudios elaborados en el seno del Ministerio del Interior cuantifican en no menos de estos 3.300 los integrantes de ETA que han pasado por prisiones, que han sido condenados por perpetrar acciones en nombre de la organización terrorista.
A esta cifra habría que sumar los integrantes que actualmente están cumpliendo condenas en prisiones, tanto españolas como en el extranjero, fundamentalmente de Francia. Según estas estimaciones, habría que sumarles casi 340 presos. Según datos oficiosos, en las prisiones españolas cumplen pena a día de hoy 260 internos en España. En Francia, alrededor de 80.
Y a esa cifra hay que sumar los que están pendientes de detener, como los que aún están en libertad pero contra los que hay órdenes de busca y captura dictadas por los diferentes juzgados de la Audiencia Nacional. Según las estimaciones policiales, en esta situación aún se encuentran alrededor de 80 integrantes y colaboradores de la trama terrorista.
Así, según estas cifras, el histórico ejército de ETA estaría integrado por no menos de 3.720 etarras. Las fuentes consultadas, tanto policiales como judiciales, aclaran que además siempre queda una cifra ciega de integrantes de ETA -sobre todo colaboradores- que han logrado sortear las pesquisas policiales y judiciales. Es por ello que no se atreven a cuantificar ese número de los colaboradores de ETA que no han podido ser identificados con nombre y apellidos.

En los últimos estudios históricos realizados por el Ministerio del Interior se constata cómo las condenas a los etarras han sido efectivas y cómo el nivel de reincidencia entre los que han pasado por prisión es mínimo. Los expertos consultados por este periódico explican que, aunque siguen siendo etarras una vez cumplidas sus condenas, los que han vuelto a ingresar en centros penitenciarios apenas superan el 1%, y la gran mayoría de estos reincidentes son condenados por delitos ajenos al terrorismo, por delitos comunes. ¿Quiere decir este dato que los condenados se consideran fuera de ETA cuando cumplen la pena? No, pero sí se alejan de las estructuras operativas de la trama terrorista y quedan junto a las estructuras de apoyo, en el ámbito político fundamentalmente.














Opinión:

Pues eso, que cada vez hay menos terroristas cumpliendo condena en prisión porque la legislación aplicable a los que atentaron ANTES de 1995 les agrupaba la máxima condena en solo 30 años y además les ofrecía una serie de beneficios penitenciarios.
A los que atentaron después de 1995 y gracias a la labor de unas pocas víctimas que nos trabajamos durante seis meses lo que ahora se conocería como ILP, se les aplica el máximo de 30 años pero sin beneficios penitenciarios. Lo recuerdo para todos esos que ahora se arrogan un trabajo que jamás hicieron y que van explicando batallitas por ahí…

Ello significa que si el último atentado en España de la banda terrorista ETA fue en marzo de 2010, el último etarra podrá salir, como mínimo, el año 2040.
Hemos tenido que acatar esas salidas durante años, especialmente tras la Ley de Amnistía de 1977. Por la misma regla de tres….
Quizás habría que ir recordando estos cálculos de vez en cuando…

Presos de la banda terrorista ETA en 2017 (Fuente: El Mundo)






    



     




02 abril 2017 eldiario.es (opinión)

02 abril 2017 



Luces y sombras de “patria”, el libro del que (casi) todo el mundo habla bien

«¿Qué va a saber un hombre como Aramburu de lo que pasó aquí si se fue a Alemania hace más de 20 años?». Lo dice un vecino de Hernani en un artículo de El Mundo de hace unos días, a modo de única voz discrepante entre el coro de halagos a la obra. No de los vecinos, a los que se retrata esquivos, como si el tema les incomodara en una crítica poco velada, sino a muchos fuera.
No en vano el libro leva vendidos 200.000 ejemplares en menos de medio año y eso, en uno de los países con peores índices de lectura y especialmente abordando un tema tan complicado como el llamado conflicto vasco, tiene mérito. Mucho.
Si se hace balance entre las críticas positivas y las negativas, el resultado es demoledor en favor de la obra de Fernando Aramburu, y es lo que cabría esperar de un éxito de ventas de estas características. Sin embargo, sorprende que siendo un tema respecto al cual no se ha conseguido ni consensuar un idioma común (que si hay conflicto o que si no, que si las víctimas son iguales o si no lo son) haya halagos aparentemente unánimes. Porque los hay, al menos en la prensamainstream.
En El País, por ejemplo, hay críticas que arrancan directamente con «van faltando ya adjetivos y adverbios hiperbólicos» para los que califica como “novelón” u otra que habla de “novela memorable”. «Hay que celebrar esta gran obra», escribe Elvira Lindo, mientras Vargas Llosa asegura que hace tiempo «que no leía un libro tan persuasivo y conmovedor, tan inteligentemente concebido».
Hasta los partidos políticos parecen estar de acuerdo con la obra, reza otro artículo, aunque tras el titular el texto diga otra cosa. Sólo una pieza dice algo (muy) distinto: que la visión del libro es «poco incisiva y moralmente ventajista porque presenta a la contraparte mala de toda esta historia de manera simplista y estereotipada».
En El Mundo se repite el patrón. «No hay ni pizca de exageración en los elogios», dicen en una entrevista al autor, mientras una columna cuya autora lloró al acabar el libro —ella misma lo cuenta- aprovecha para zurrar a todos los partidos usando el pretexto de la obra, algo similar a lo que hace otra política en otra columna. Otro artículo habla de «la gran epopeya del terrorismo», una idea que se refuerza en otra tribuna —también de un político— en la que se afirma directamente «si alguien quiere entender lo sucedido, basta con que lea esta novela». Sin más.

Rajoy diciendo «conflicto vasco»

La tendencia, fuera de las dos mayores cabeceras, continúa. Tal ha sido el hype que hasta el presidente del Gobierno reconocía en una entrevista que la novela «es buenísima» y que «refleja muy bien el conflicto vasco». Otro punto para el autor, además del éxito de ventas: que Rajoy use la terminología que siempre criticó para hablar de lo sucedido en Euskadi («conflicto vasco») y que compre un relato en el que, aunque de puntillas, se habla también de torturas, abusos policiales y persecución ideológica.
Fuera de los grandes medios dos columnas ‘lideran’ la visión crítica. En la primera el también escritor Iban Zaldua explica por qué no le gustó Patria enumerando cuestiones históricas y literarias y criticando «el adanismo» del autor y la editorial, que —a su juicio— hablan de la obra como si nunca ningún otro autor hubiera escrito sobre ello y Aramburu fuera el primer valiente en hacerlo.
En la segunda, el catedrático de la UPV Ramón Zallo se centra más en lo político y social, criticando lo estereotípico de los personajes y la parcialidad del relato ofrecido. «Patria le ha venido bien al establishment, especialmente en la llamada batalla por el relato. Una batalla en parte inútil porque siempre habrá varios relatos y el que plantea Aramburu es uno más, bastante parcial y maniqueo», opina. El propio Aramburu aseguraba, de hecho, que la «derrota literaria de ETA» seguía pendiente, toda una muestra de intenciones.
«Lo veo ‘un relato’, no ‘el relato’», comenta en esa misma línea el senador de EH Bildu Jon Inarritu. «Hay mucho estereotipo, en algún caso ridículo. Lo que cuenta pudo ocurrir, pero otras cosas que no cuenta también pasaron. Como novela es entretenida, le darán un millón de premios… Literariamente no estoy capacitado para criticarla, pero políticamente es parcial, un intento del establishment de llevar una obra de ficción al tema del relato», concluye.
Algo similar describe Lara Hermoso, periodista y otra de las voces críticas respecto a la obra: «Para mí el problema de Patria reside en que se queda en los estereotipos, todos los personajes responden a uno fácilmente reconocible. Se supone que aborda el conflicto vasco y ni siquiera hay un debate ideológico.
El propio Joxe Mari, el etarra, es un bruto, alguien sin cerebro que parece que está en la organización casi por accidente, que se desencanta de la organización sin un razonamiento profundo. En una novela que se vende como el gran relato de lo que ha pasado en Euskadi estos años, tal vez habría merecido la pena dar una visión más profunda de la izquierda abertzale. Tengo la sensación de que el éxito de la novela radica en que cuenta una versión que muchos querían oír y en que es un libro muy fácil de leer, pero lleva el cliché hasta el final», considera.
Muy distinta es la valoración que hace Alfonso Gil, teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Bilbao por parte del PSOE. «Su mayor valor es que ayuda a deslegitimar la violencia terrorista y a construir un relato respetuoso con la verdad de lo ocurrido y con la memoria de las víctimas».
«La fractura que se abre entre dos familias amigas es la representación de la fractura que se abrió en la propia sociedad vasca», considera. Similar es la visión de otro político de distinto signo, el senador Jokin Bildarratz , del PNV: «Con su lectura he sentido de cerca vivencias y relaciones humanas que he conocido en primera persona. El autor ha sabido reflejar en cada persona la tragedia, angustia y soledad provocada por décadas de violencia y terrorismo sin sentido. El libro es una invitación a abrazar el tránsito del horror a la esperanza».

Políticos, periodistas y vecinos

En algún punto intermedio entre el aplauso y el cuestionamiento está Javier Vizcaíno, periodista de Onda Vasca: «Escribí una primera columna recomendándola [aqui], luego otra matizando [aqui]…», explica él mismo. «Lo leí poco después de salir y entonces me pareció muy adecuado, al margen de la calidad literaria, manifiestamente mejorable», opina.
En el lado bueno de su lectura se centra en el retrato de los personajes y en los temas que se tratan. «Me quedo con el retrato de lo que sospecho que muchos quieren olvidar. Quizá se exageran los perfiles pero, por desgracia, reconozco a la mayoría de los personajes. ¿Son estereotípicos? ¡Mierda! Es que hemos caído en el estereotipo más burdo», exclama. «Aprecié también que esta vez Aramburu no oculta la otra realidad: las torturas sistemáticas, la guerra sucia, el aprovechamiento político y mediático. Quizá no incide en ello, pero está ahí. Cuando Rajoy dice que es un gran retrato, está asumiendo todo eso», incide.
«También me divierte la movidilla que ha provocado en el mundillo literario e intelectual de mi país. Esas críticas de carril diciendo que es una novela de carril, esas apostillas maniqueas diciendo que es una novela maniquea, esas diatribas de parte acusando a la novela de ser de parte…», ironiza.
Luego está la parte negativa de su lectura: «Me disgustan el fenómeno en que se ha convertido, su utilización tosca, la pretensión de que es ‘la gran novela sobre…’ o, peor, ‘la primera novela sobre…’. Hay decenas de novelas sobre la cuestión. Bastantes son un puñetero pestiño de parte, pero otras son honestas. Es mentira que haya habido no sé qué tabú», zanja.
Al menos, y a pesar de las críticas de parte y de los aplausos amplificados, con tabú o sin él, la novela ha hecho visible un tema olvidado, quizá demasiado tiempo y quizá por demasiada gente. Y no, no se trata en esta ocasión de los vecinos de Hernani.

Opinión:

Actualmente estoy leyendo mucha información sobre “Patria” y gracias a un regalo de un buen amigo estoy leyendo el mencionado libro.
No discutiré la calidad literaria de lo que llevo leído hasta el momento, más todavía si se reflejan asuntos que he vivido (por razones obvias) en “casi” primera persona en numerosas visitas al País Vasco.
Pero sigo diciendo que tiempo atrás leí y disfruté un libro con un relato sino parecido, al menos similar. Se trata de “Intxaurrondo Blues” y quizás por haberlo eído con anterioridad, el libro de Fernando Aramburu no me sorprende ni me hace vibrar como lo hice con el de Rafael Jiménez.
En cuanto al asunto de que alguien hable de algo que, al parecer, no ha vivido en los últimos veinte años, prefiero no opinar. Desconozco si esa situación se ha dado, pero de lo que no tengo ni una sola duda es que existen muchos que en los últimos años se atreven a hablar de lo que no han vivido ni sufrido ni padecido.
En el País Vasco y en muchos otros lugares.

Ah, y que un presidente del Gobierno hable de “conflicto vasco” no debería extrañar tanto… otro llamó a ETA “Movimiento Nacional de Liberación Vasco”…

sábado, 1 de abril de 2017

01 abril 2017 (2) El Periódico de Catalunya (artículo)

01 abril 2017



Antes fueron películas y libros, ahora son tuits

Las últimas horas han sido un devenir incesante de noticias relacionadas con los tuits de Cassandra Vera porque los comentarios de la tuitera murciana han sido, cuanto menos, motivo de discordia y razón para diversas reacciones: desde campañas para pedir al Gobierno que la indulte pasando por la solicitud de la derogación del artículo del Código Penal en que se basa su condena a poco menos que encerrarla de por vida.

Cuando las opiniones ajenas entran en colisión con la sensibilidad de un colectivo las cosas se complican y a menudo, por intereses ideológicos concretos o por mezclas de sentimientos, se magnifican. Como víctima, a raíz del tuit en el que Cassandra menciona el atentado contra Carrero Blanco prefiero dar prioridad a conocer qué piensan las personas directamente afectadas y recuerdo que en un encuentro entre víctimas de ETA, GAL y un exetarra en la parroquia madrileña de San Carlos Borromeo en junio de 2015 estuvieron presentes la nuera y Lucía, la nieta de Carrero. Y en enero pasado Lucía dejaba clara su opinión sobre los tuits de Cassandra Vera cuando escribía sobre la petición de cárcel: “El miedo jamás genera respeto, solo rencor. Se supone que se trata de un delito de humillación a las víctimas y de enaltecimiento del terrorismo. Al menos a mí (obviamente solo puedo y pretendo hablar por mí), lo que esta persona ha escrito no me humilla en absoluto. Me apena —y quizá inquieta un poco que se quiera dedicar a la docencia—, pero no tiene en absoluto la capacidad de humillarme. Y creo que, efectivamente, hay un enaltecimiento pero, como he dicho, del mal gusto y de la falta de sensibilidad. Confío por el bien de todos en que esta petición no prospere, y que aprendamos de una vez a tolerarnos los unos a los otros motivados por el respeto, y no por el miedo”.

Si Lucía comparte los mismos apellidos que la víctima y no se considera humillada, ¿la Fiscalía debía seguir adelante?

Haciendo un ejercicio de memoria podemos recordar situaciones muy similares. Si llas traemos a 2017 los chistes de Tip y Coll en 1984 o la película “Makinavaja y el último choriso” de Andrés Pajares en 1992 ¿qué condena podrían merecer ahora?

Pero continuando en 2017 nos encontramos con otro tuit, en este caso del periodista Alfonso Rojo: “Colau dispara en la nuca a las víctimas del atentado de ETA en el Hipercor”. Si este señor hubiera seguido las primeras y más sencillas normas elementales que se enseñan en la Facultad de Ciencias de la Información, con acudir a diferentes fuentes (por ejemplo la hemeroteca de El Periódico de 16 de marzo de 2016) y contrastar los datos seguramente se habría ahorrado escribir la necedad en la que menciona a 21 ciudadanos asesinados y a otros 45 heridos de diversa consideración. Por lo tanto las preguntas consiguientes serían: la Fiscalía ¿se atreverá a iniciar una investigación por este tuit o preferirá mirar para otro lado? ¿La Fiscalía tendrá la valentía suficiente para revisar la posible “humillación a las víctimas del terrorismo”? ¿Sería “enaltecimiento del terrorismo”? ¿Se podrá saber si 21 asesinados merecen el mismo respeto, para la Fiscalía, que uno solo? ¿Seguirán algunos diciendo que todas las víctimas son iguales? ¿O el problema estribará en que en lugar de la víctima lo que realmente les importa es el autor dependiendo de su nombre o de su ideología?

Por si no lo sabe, le recuerdo a la Fiscalía y de paso a todos aquellos que dicen “trabajar por las víctimas del terrorismo”, que entre los afectados por el atentado en Hipercor hay personas anónimas que representamos la pluralidad existente en el colectivo de víctimas del terrorismo y algunas de estas, por mucho que lo intenten desde diferentes estamentos, nunca callaremos.


Exigir que la Fiscalía no haga diferencias entre víctimas también es luchar por la memoria, la dignidad y la justicia. Sinceramente, me preocupa más Alfonso Rojo que una tuitera murciana.


Tuit del periodista Alfonso Rojo del pasado lunes 22 de marzo

01 abril 2017 eleconomista.es (opinión)

01 abril 2017



Proponen juzgar a dos personas por insultar a Pilar Manjón en Twitter

El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ha propuesto juzgar a dos personas que publicaron mensajes insultantes en la red social Twitter contra la expresidenta de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo Pilar Manjón.
En un auto del titular del Juzgado Central de Instrucción 2 de la Audiencia Nacional se da por finalizada la instrucción que comenzó en mayo de 2014. El juez concluye que Tomás Santos Martín y Luis Fernando de Reyna de los Ríos han incurrido en un delito de humillación a las víctimas del terrorismo.
Asimismo, da traslado a la Fiscalía y las acusaciones particulares personadas que emitan sus escritos de acusación solicitando la apertura de juicio oral o la petición de sobreseimiento de la causa.
El auto de Moreno, que tiene fecha de 1 de marzo de 2017, explica que Santos Martín fue el administrador de varios perfiles en Twitter desde los que se difundieron mensajes ofensivos. Desde la cuenta '¡Arriba España!' escribió tuits en el que se mencionaban a su hijo, fallecido en el atentado del 11 de marzo de 2004, como "A Pilar Manjón le tocó la lotería cuando la reventaron al hijo. Menuda puta".
Mención a su hijo
"Imagino que el padre del hijo de la Manjón no dice nada porque no se sabe quién es..." o "¿Te imaginas que Manjón muere en un accidente de coche contra ti? #MEDESCOJONO", son otros de los mensajes que publicó.
De la Reyna, desde el perfil 'Tannäuser', insultó en la misma red social unos días antes del décimo aniversario del atentado: "¿Qué se puede esperar de una mala madre que hace negocio apoyando la impunidad de los asesinos de su hijo?" es el tuit que escribió.
Este acusado reconoció el pasado mes de septiembre cuando declaró como investigado ante el juez Moreno haber publicado este texto y aseguró que no tenía intención de menospreciar a las víctimas del terrorismo. Sin embargo, Santos Martín no compareció en la Audiencia Nacional alegando que, en ese momento, estaba en paro y que no tenía dinero para desplazarse hasta Madrid.
El fiscal Marcelo de Azcárraga ha defendido, desde anteriores denuncias de Manjón, que estos hechos podían constituir un delito de injurias y calumnias perseguible en los juzgados ordinarios y no en la Audiencia Nacional. En uno de sus escritos señaló que "la humillación a las víctimas del terrorismo afecta directamente a su honor como víctimas y, en último término, a su dignidad".
Esta causa comenzó cuando Manjón interpuso una querella para que se identificase a los autores de los comentarios contra Manjón lanzados desde las cuentas '¡Arriba España!' (@arriba_ae), 'Viva Franco' (@fachanazi), 'Democracia de mierda' (@Geralt_De_Rivia) y 'Tannäuser' (@Tanhusser1).

Opinión:

Bueno, parece que ahora ya se empiezan a plantear qué hacer cuando hay tuits en los que se menciona a otras víctimas. Recuerdo los numerosos momentos compartidos con Pilar y con todo su equipo en aquellas épocas en las que “todo valía” para desmerecer e insultar a víctimas del los atentados de aquel maldito jueves 11 de marzo de 2004.
Bienvenida sea la iniciativa de la Audiencia Nacional para perseguir a los autores de esos comentarios… y ahora solo me queda pensar que esa iniciativa se plantea con la intención de juzgar presuntos delitos y no para “equiparar” víctimas.
A buen entendedor…

Y ya puestos, cuando la Audiencia Nacional tenga tiempo que se mire el tuit de Alfonso Rojo…

31 marzo 2017 (8) El Pais (opinión)

31 marzo 2017



Un chiste tonto del 73
Las bromas sobre Carrero Blanco ya comenzaron a contarse a los pocos días de la voladura del coche


La Audiencia Nacional que dictó sentencia conrta Cassandra Vera ha puesto una pica en Twitter: esta semana, Internet se ha plagado de chistes sobre Carrero Blanco. Enhorabuena. ¡Sobre Carrero Blanco! Yo creo recordar que chistes sobre Carrero comenzaron a contarse a los pocos días de la voladura del coche. Había uno muy tonto muy tonto que se hizo popular entre los niños: “Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol, Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. Los tuits no estaban escritos ni en la ciencia ficción de aquel entonces; yo juro que pillé de refilón este chiste tan de época cuando un profe se lo contaba a otro en el patio del colegio. Entonces, en aquel 1973, había una cercanía evidente con los hechos, así que el chiste no podía provenir de eso que tradicionalmente define la comedia, suma de la tragedia más tiempo, sino de que Carrero era para el pueblo llano la personificación de la dictadura, con toda la lejanía y la falta de identificación que eso procuraba a quienes soñaban o luchaban por su fin. Aunque si mal no recuerdo en aquel momento no hacía falta ser muy progre para contarlos, en las reuniones familiares siempre caía alguno.

Carrero era un ser humano, desde luego, como lo son desde el mejor de nuestra especie hasta su peor encarnación, y tenía hijos, buena prueba de ello es Lucía Carrero-Blanco, su nieta, que publicó una carta muy bien traída es este periódico es para decir que los chistes sobre su abuelo no le parecían “enaltecimiento del terrorismo” sino del mal gusto, y que consideraba el paso por la justicia de quien los hiciera un disparate. Desde luego, mucho más ha aprendido sobre tolerancia democrática la nieta de un almirante de la dictadura franquista que aquellos que ahora exigen pena de cárcel para quien escribe un tuit.

Mal vamos si dejamos en manos de la justicia lo que debiera ser un debate ciudadano. A los que escribimos en la prensa nos dicen tantas barbaridades a diario que uno podría pasarse la vida acampado en la Villa de París, la de la Audiencia, con una pancarta pidiendo no ya justicia sino consideración, piedad, respeto, una lectura desprejuiciada, exenta de misoginia, desprecio y crueldad. ¿Saben sus señorías lo difícil que es enfrentarse a una inmensa cuarta pared con los colmillos afilados cada semana? No nos ayudan con este numerito de pasar a una anónima contadora de chistes por los tribunales, porque ponen el acento en algo anecdótico que no estimula el debate hacia el lugar que nos preocupa sino que lo anula de raíz: a partir del momento en que una persona de 21 años puede quedar marcada para siempre por una gracieta hay que manifestarse de inmediato a su favor, eso es lo urgente, lo que debemos hacer.

La consecuencia es que la sentencia nos aparta de los asuntos que debiéramos estar debatiendo en estos años locos: cómo está interviniendo en la libertad de expresión el salvajismo en la red y cómo nos hemos rendido a que los algoritmos cibernéticos decidan sobre qué información nos llega y cuál no. El debate, señorías, está en otro sitio: solo recibimos información masticada, sesgada, la de nuestro equipo, partido o círculo de amigos. No estamos expuestos a lo que nos incomoda, de tal forma que cuando algo nos ofende reaccionamos desproporcionadamente exigiendo que quien nos “agredió” cierre el pico para siempre.

No hay libertad posible porque nos han dado el caramelo de la opinión inmediata, leemos torciendo el morro, en una pantalla diminuta y pasando el cursor a toda leche, sin llegar hasta el final de una pieza periodística, decididos desde la primera frase a entrar en cualquier red para expresar una opinión a favor o en contra, marcados por la furia, el entusiasmo o el desprecio, dispuestos a unirnos a una paliza verbal colectiva sin pensar en que quien lo recibe está al otro lado, siente y padece. ¿Dónde queda en todo esto, dónde queda, Carrero Blanco? Es tan ridículo en los tiempos de la posverdad, de la exageración iluminada y sectaria, del partidismo fervoroso, de la crueldad colectiva, que penalicen ustedes un puñetero chiste; es estúpido para muchos de los que tratamos de estirar los límites de la libertad de expresión a diario que una sentencia nos obligue a centrarnos en el hecho de que una chica puede acabar estigmatizada judicialmente por 13 tuitssobre algo que ocurrió hace más de cuarenta años. Aunque desde luego nos define como país: no somos capaces de concentrarnos en lo esencial.

El debate de nuestros tiempos habría de centrarse en qué tipo de personas saldrán de este universo de comunicación irreflexiva y abrumadoramente reactiva, ¿serán capaces los que se exponen públicamente de sobreponerse al miedo a ser vejados o malinterpretados? ¿Cómo podremos defendernos de la información mentirosa, de los bulos masivos? Es tan preocupante lo que nos pasa que la irrupción abusiva de la justicia solo conduce a enmarañar aún más el presente.

Y otro día hablamos del humor juvenil inspirado en ETA. Da para un ensayo.

Opinión:

Leyendo el artículo de Elvira Lindo he recordado una de las canciones con mas segunda intención que recuerdo, interpretada por La Trinca. Precisamente la canción “La faixa” tiene en la letra incluida la frase “Tres días hay en el año que relucen más que el sol, Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. Y buscando por Internet he encontrado el siguiente enlace


y al escuchar la canción he notado un “ligero cambio”. Se puede escuchar en el minuto 03:13… ¿Se podría cantar hoy la letra que dice así?:

El "corsé" no està de moda, la cotilla va de _baixa, per això els fabricants de faixes de
la indústria nacional convoquen per la tablilla el gremi de la cotilla,
dimecres, a dos quarts d'onze: assemblea general.
La faixa està de rebaixa, no se'ls veu gaire optimistes aquells fabricants de faixes, altrament dits: faixistes.
S'inaugurà la reunió i és tan gran l'esverament que per calmar l'assemblea així parla el president:
"Clients de tota la vida ara ens estan fent el salt; no s'exporta cap cotilla ni a Grècia ni a Portugal. Que tant acostar-se a Europa! que tant canviar de "jaquetes"! Si no vetllem pel negoci, anirem a fer punyetes.
Doncs, fent números, he vist, que si segueix anant de baixa caldrà tornar a dir al país: o faixa... o caixa
Continuant la reunió es llegeix una "octavilla" que, en contra de la cotilla, ha llançat l'oposició, on hi ha escrit: "Companys, la faixa ens oprimeix i ens domina, cal cremar totes les faixes i els faixistes de propina"
Deu cauen sota la taula víctimes d'un cobriment, mig histèrics els que queden canten exaltadament: "Tres días hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión".
Faixistes, no busqueu més solucions, sabeu de fonts fidedignes que la culpa és dels massons i dels jueus malignes.
Faixistes, sou del món occidental, reserva espiritual, sota el mantell protector de la Santa Inquisició.
Olé!

31 marzo 2017 (7) eldiario.es (opinión)

31 marzo 2017



Urkullu espera que el desarme de ETA se desarrolle sin problemas y propicie "un final ordenado de la violencia"
Reafirma su compromiso para lograr un mayor autogobierno a través de acuerdos "amplios"

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha mostrado su deseo de que el desarme de ETA, anunciado para el 8 de abril en las proximidades de Baiona (Francia), se desarrolle sin problemas y pueda dar lugar a "un final ordenado" de la violencia "que afecte a todos los ámbitos".
Urkullu, que este jueves a respondido a través de internet a una selección de preguntas de los ciudadanos, se ha referido al acto sobre la entrega de los arsenales de ETA anunciado por un grupo de intermediarios civiles.
La conductora del espacio ha preguntado al lehendakari acerca de su opinión sobre el hecho de que el desarme de ETA no figurara entre las veinte cuestiones que más interés habían suscitado entre las personas que decidieron dirigirse a él a través de internet.
El presidente del Gobierno vasco ha afirmado que, "habitualmente", cuando se pregunta a los ciudadanos acerca de sus principales preocupaciones, éstos citan los problemas que les afectan más directamente. Sin embargo, ha señalado que eso "no quiere decir" que existan "otras preocupaciones".
El lehendakari ha reiterado que el tema del desarme de ETA se debe afrontar con "discreción", y ha añadido que cree que los ciudadanos también "lo entienden así". "No seré yo el que acabe con esa discreción", ha manifestado.
Iñogo Urkullu ha afirmado que en el desarme de ETA "todavía hay trabajo por hacer", por lo que ha expresado su deseo de que "las cosas vayan bien". Además, ha confiado en que "algún día se pueda hablar de que se ha logrado un final ordenado de la violencia" que, además, afecte a "todos los ámbitos".

Autogobierno

El presidente del Ejecutivo también ha contestado a un ciudadano que le ha preguntado acerca de cómo pretende avanzar en el ámbito del autogobierno con el apoyo del PSE-EE, que gobierna en coalición con el PNV, y el PP, formación con la que el Ejecutivo ha cerrado un acuerdo presupuestario.
Urkullu ha recordado que su programa de gobierno para esta legislatura contempla el objetivo de lograr "un nuevo marco jurídico y político" para Euskadi.
Además, ha recordado que en el Parlamento Vasco ya existe una Ponencia de Autogobierno. A su juicio, la finalidad de dicho foro debería ser la elaboración de una propuesta de estatus político sustentada en "el mayor consenso posible".
El lehendakari ha reafirmado su compromiso con el "diálogo y la negociación" para lograr acuerdos "lo más amplios posibles", con el fin de conseguir un autogobierno "cada vez mayor"


Opinión:

“Final ordenado de la violencia”…. Es una manera de llamarlo aunque yo preferiría denominarlo “final del terrorismo que sea legal y respetuoso con la legislación”.