viernes, 7 de abril de 2017

06 abril 2017 (04.04.17) Betevé (entrevista) (link)

06 abril 2017 (04.04.17)



BETEVE

http://beteve.cat/clip/deuwatts-el-dolor-cronic/

Opinió:

Ofereixo el link on es pot veure la emissió del programa dedicat al “Dolor Crónic”… quines son les seqüel·les de aquest dolor i quina es la investigació que se està portant el en dia día per paliar aquest tipus de dolor.
Una anècdota sobre el programa: la participació absolutament casual de una companya de escola que porta molts messos en tractament desprès de un accident casual… una abraçada, Pilar Clemente.
I un agraïment per la col·laboració del meu fill Nacor (en Joel no va poder per questions laborals) i els amics Raul López i Pasqual Casanovas en el partidet de paddel…
I per sobre de tot, agriar el reconeixement que els redactors del programa han fet sobre el 29 anys que porto treballant en la asistencia integral amb centenars de víctimes de atemptats perpetrats per moltes i diferents bandes terroristes.


jueves, 6 de abril de 2017

06 abril 2017 (3) 20 minutos (opinión)

06 abril 2017



Sindicatos y partidos vascos, salvo PP y C's, firman un texto de apoyo al desarme de ETA

El manifiesto ha sido presentado este miércoles en un acto en Bilbao al que, entre otros, ha acudido el portavoz de EH Bildu, Arnaldo Otegi. La presencia del líder 'abertzale' ha suscitado las críticas de los 'populares' y de la formación naranja. La lectura del manifiesto sobre el desarme es la "foto de la vergüenza", ya que "estaba compartida con alguien como Otegi", afirma el PP.

Sindicatos y partidos vascos, salvo el PP y Ciudadanos, han apoyado este miércoles el desarme de ETA, anunciado para el sábado 8 de abril, con la presentación pública de un documento en Bilbao. El texto ha sido firmado y presentado por PNV, EH Bildu, PSE-EE, Geroa Bai, Podemos, Izquierda Unida y los sindicatos ELA, LAB, CC OO y UGT, así como otros sindicatos minoritarios. El documento, cuya finalidad es replicar en Euskadi y Navarra el apoyo político y social que se produjo en el País Vasco francés a los mediadores en el desarme, ha sido leído por la secretaria general de LAB, Ainhoa Etxaide, y por la socialista Rafaela Romero. Los firmantes han hecho un llamamiento a la banda terrorista para que realice "en el más breve espacio posible de tiempo un único acto de desarme unilateral completo, definitivo y verificado" y han reclamado a los gobiernos español y francés que "coadyuven" en el proceso. Esperan que el desarme se haga "con éxito en estas condiciones" para, a partir de entonces, "superar las secuelas". "Precios que no se deben pagar" En el acto ha estado presente el portavoz de EH Bildu, Arnaldo Otegi, lo que ha suscitado polémica. La secretaria general del PP vasco, Amaya Fernández, ha considerado que la lectura del manifiesto sobre el desarme es la "foto de la vergüenza", ya que "estaba compartida con alguien como Otegi". "Hay precios que ni siquiera por una foto se deben pagar", ha insistido. La representante popular ha criticado que en el texto se hable de ETA solo con sus siglas, sin añadir los adjetivos que serían lógicos y que toda la sociedad vasca ha padecido. "Es una banda terrorista. No me parece un tema menor que no se mencione o su pasado sanguinario", ha recalcado.

Fernández también ha denunciado que, cuando se refieren a las víctimas, "tampoco tienen adjetivo", cuando "son víctimas del terrorismo". "Creemos que hay cosas que no se pueden consentir, que son inconcebibles", ha indicado. "Con sumisión, colaboración o poniéndose de perfil están contribuyendo a que el desarme sea un éxito de la banda terrorista ETA", ha concluido. La misma postura mantiene Ciudadanos Euskadi, partido para el que es "incomprensible y lamentable" la presencia del PSE y el PNV junto al líder de la izquierda abertzale. El portavoz de la formación naranja, Nicolás de Miguel, ve "incomprensible que dos partidos presuntamente responsables y socios de gobiernos, como son el PNV y el PSE", se sumen a ese manifiesto. "Tan solo hay que tirar de hemeroteca para conocer nuestra postura con respecto a la disolución de la banda, y que hoy, con el pretexto de contribuir a la paz y la convivencia, partidos democráticos se presten a servir de altavoces de este teatro en actos escalonados sobre el desarme de ETA nos produce cuando menos mucha vergüenza", ha afirmado.

Opinión:

Llevo muchos días hablando con diferentes grupos de personas sobre las consecuencias del desarme. Lógicamente, también con otras víctimas. Y es curiosa la coincidencia de criterios con muchas de ellas en relación a la estrategia que muchos políticos de diferentes siglas están siguiendo a nivel electoral… corriendo el riesgo de la desunión mientras se hacen las cosas calculando los votos que se pueden ganar o perder con las decisiones que cada uno pueda tomar.

Solo una pregunta… alguien dirá algo o recordará lo que ocurrió en la reunión de diciembre de 1999 en Ibeas de Juarros, provincia de Burgos? ¿Quiénes estaban reunidos por parte del Gobierno español y por parte de Herri Batasuna?

06 abril 2017 (2) El País (opinión)

06 abril 2017



ETA abordará su disolución nada más culminar la entrega de armas
En las próximas semanas se conocerá la decisión de los reclusos etarras sobre la aceptación o rechazo de la legalidad penitenciaria

El proceso de desarme de ETA,  que culminará el próximo sábado, abrirá el debate interno sobre la disolución de la banda terrorista que se prolongará durante varios meses. David Pla, interlocutor de ETA y último jefe de su aparato político, anunció el pasado 18 de febrero, en una entrevista aGara desde la prisión francesa en la que permanece encarcelado, que, tras su desarme, la banda terrorista se declarará como “organización desarmada” y abrirá un proceso de reflexión sobre su futuro. En las próximas semanas se conocerá la decisión de los reclusos etarras sobre la aceptación o rechazo de la legalidad penitenciaria.

Son tres las opciones que ETA debe debatir sobre su futuro, según medios abertzales: proseguir como organización socio-política desarmada, su disolución paulatina sin comunicarlo públicamente y la disolución comunicada. En los medios abertzales consultados se da por descartada la continuidad de ETA como organización socio-política: “Es inviable. ¿Con qué estatutos se presenta? ¿Quién asume la portavocía?”. La hipótesis de la continuidad de la banda como organización perjudicaría, además, los intereses de la izquierda abertzale que tiene como prioridad pasar página del capítulo de la violencia cuanto antes, destacan en medios próximos al PNV. “Cada vez que ETA opinase, perjudicaría a la izquierda abertzale al remover el pasado”, añaden estas fuentes.

A diferencia del pasado, cuando ETA mandaba sobre la izquierda abertzale, desde los meses previos al cese definitivo del terrorismo, en octubre de 2011, las tornas han cambiado. Hoy la influencia de la izquierda abertzale sobre los restos de ETA es decisiva por lo que el debate se concentrará entre una disolución reconocida y comunicada o una disolución paulatina. Fuentes conocedoras del proceso señalan que una disolución paulatina y no reconocida puede resultar menos “humillante” para la banda. Pero la ausencia de reconocimiento puede perjudicar a sus presos porque el Gobierno del PP exige como condición para cambiar su política penitenciaria su disolución reconocida.

Medios del Gobierno vasco no ocultan su preferencia por una disolución reconocida porque “facilitaría el acercamiento de presos etarras a cárceles próximas al País Vasco así como el cambio en la política penitenciaria, una decisión cuya competencia detenta el Gobierno de Rajoy, quien no se ha movido de su exigencia previa de disolución de ETA en sus más de cinco años de mandato”.

Dadas las dificultades de comunicación que tienen entre sí los restos de la banda terrorista, el proceso de debate y decisión se prolongará durante varios meses, aunque medios abertzales calculan que finalizará antes del final de 2017. “También pesará en el retraso de la decisión, la escenografía de la disolución si, finalmente, los restos de ETA optan por ella. No hay más que ver el tiempo que ha tardado ETA en dar con el procedimiento de desarme, aunque en el caso de la disolución el tiempo le apremia porque afecta a los presos”, señalan fuentes conocedoras del proceso. Tal y como denuncian algunas personalidades críticas con este proceso, el grupo terrorista está tratando de blanquear su derrota presentándola como un desarme voluntario y tratará de hacer lo mismo con su disolución: “Lo vista como lo vista, ETA ha sido derrotada por la democracia. Finalizó el terrorismo sin lograr sus objetivos y se desarma obligada”, coinciden la mayoría de los partidos democráticos vascos.

Pero antes, posiblemente en las próximas semanas, se conocerá la decisión de los presos etarras sobre la aceptación o rechazo de la legalidad penitenciaria y de su reinserción individual que decidieron someter a debate y votación el pasado diciembre. La izquierda abertzale aboga por que los presos etarras asuman la legalidad penitenciaria y confía en que esta posición supere las resistencias en el seno del colectivo, procedentes de penados con largas condenas de prisión afectados por la última reforma del Código Penal. El lehendakari Iñigo Urkullu pretende abrir un paréntesis para alcanzar un acuerdo con el Gobierno y el resto de los partidos para afrontar la nueva etapa que comienza tras el desarme de ETA. “El Gobierno vasco quiere abrir la nueva etapa con un acuerdo amplio y eso requiere tiempo. También se necesita tiempo para que los presos de ETA asuman la legalidad penitenciaria; para que el PSOE elija su nueva dirección y el Gobierno del PP no sienta que una posible nueva orientación de la política penitenciaria se interprete como el precio que ha pagado por el desarme etarra, lo que no está dispuesto a permitir”.

El acto clave será privado

El acto clave del desarme, cuya fecha límite es la mañana del 8 de abril, será la entrega de las localizaciones de los depósitos de ETA por parte del Comité Internacional de Verificación, coordinado por Ram Manikaningam, a la justicia francesa. El desarme “legal, completo, verificado y sin contrapartidas”, como lo define el Gobierno vasco será un acto privado. Su contenido, el del inventario del armamento se dará a conocer posteriormente. Las localizaciones de los depósitos no se harán públicas. El Comité Internacional de Verificación cuenta con el aval del Gobierno vasco. Será el que verifique que la entrega de armas tiene todas las garantías, de acuerdo con la información de que dispone de las fuerzas de seguridad.

En este cometido la discreción es clave. Urkullu ya tiene experiencia. En octubre de 2011, siendo entonces presidente del PNV, también jugó un papel clave, desde la sombra, en la gestación de la Declaración de Aiete que, con presencia de representantes internacionales, entre ellos Kofi Annan, ex secretario general de la ONU, facilitó que ETA declarara el cese definitivo del terrorismo. Entonces gobernaba el PSOE en España.

Opinión:

Son tantas las noticias publicadas sobre el desarme de la banda terrorista ETA y las consecuencias (sobre todo políticas) que me centraré en una sola cuestión de esta noticia concreta:  “la decisión de los reclusos etarras sobre la aceptación o rechazo de la legalidad penitenciaria” no debe ser una condición para nada porque la legislación debe cumplirse.
Los reclusos de la banda terrorista ETA pueden decir lo que quieran pero la condena que deben cumplir ha de ser hasta el último día marcado, no se puede otorgar un premio (fuera de la legislación) por el hecho de dejar de matar…
Pero cuando aparece esta cuestión recuerdo las palabras de otra víctima, mi amigo y maestro en la asistencia a víctimas del terrorismo cuando en 1998, tras las declaraciones del entonces presidente Aznar tras la oferta de tregua de ETA, me dijo que “habrá que estar muy pendiente de lo que haga ahora el gobierno porque son capaces de cualquier cosa”.
Cuando pedimos explicaciones a Presidencia del Gobierno se inició el fin de la antigua AVT.

¿Qué harán los que están ahora que, evidentemente, no estaban en aquellos años tan duros?

06 abril 2017 El Mundo del Siglo XXI (opinión)

06 abril 2017



ETA no puede blanquearse con un desarme propagandístico

Cinco años y medio después de su anuncio del cese definitivo de la «actividad armada», ETA parece decidida a entregar las armas, una de las exigencias impuestas a la organización terrorista por los gobiernos de España y Francia. Pero los acontecimientos se están produciendo de un modo bochornoso que hacen desconfiar de que estemos ante un desarme real. Por el contrario, la banda pretende transformar este epílogo de su derrota en un acto propagandístico y de blanqueamiento.

El caso es que está previsto que el próximo sábado ETA ponga a disposición de una serie de supuestos verificadores internacionales -quienes, junto a una plataforma de grupos abertzales se autodenominan, para más inri, artesanos de la paz- un arsenal compuesto por unas 55 armas cortas, algunas largas, 2.500 kilos de diferente material explosivo y material para la confección de bombas, todo ello guardado en 45 bidones escondidos en zulos diseminados en la zona fronteriza de Francia con el País Vasco. Y a ese gesto de la banda le acompañarán toda una serie de actos en la localidad gala de Bayona, que incluirán conferencias de mediadores, manifestaciones en apoyo al proceso de paz defendido por los herederos de Batasuna, fotografías y toda clase de numeritos casi circenses de exaltación. Una romería auspiciada por Sortu y EH Bildu que pretende trasladar a la opinión pública la idea de que el desarme responde a una voluntad generosa de ETA, como consecuencia de la «superación de un conflicto sin vencedores ni vencidos».

La democracia española no puede consentir la ignominia que supone una nueva ofensa para las más de 800 víctimas mortales que ha dejado el historial sanguinario de la última organización terrorista en activo de Europa. Numerosos intelectuales y miembros de asociaciones de víctimas han firmado un manifiesto en el que reclaman un fin de ETA «sin impunidad, con ley y con justicia» y exigen a las autoridades «una respuesta clara e inequívoca» para evitar que el sábado asistamos a un circo de autoblanqueo etarra. Lo que faltaba después de tantas décadas de sufrimiento, ahora que la banda está completamente derrotada.

Lo único que puede hacer ETA es disolverse definitivamente. Sin condiciones ni contrapartidas de ningún tipo. Mientras tanto, el Gobierno debe mantener la firmeza en la lucha antiterrorista y seguir trabajando con ahínco para poner a los etarras con causas pendientes ante la justicia. Este desarme de Bayona es un auténtico paripé, que sólo sirve para dar notoriedad a una organización desahuciada. Primero, porque las fuerzas policiales y el CNI saben que la banda no va a entregar todas las armas en su poder. De algunas se niega a desprenderse porque podrían ser decisivas para ayudar a resolver algunos de los más de 300 crímenes que todavía siguen sin haber sido esclarecidos, y que, por tanto, mantienen impunes a sus autores. Y, segundo, porque si ETA quisiera proceder de una vez a su desarme real, como paso previo a su disolución, bastaría con que comunique a las fuerzas de Seguridad dónde tiene todos sus zulos para que la Policía y la Guardia Civil sean las que verifiquen la operación. A estos cuerpos le corresponde esta tarea, no a unos verificadores de paz que se han prestado al vergonzoso juego de hacer seguidismo de la izquierda abertzale, como si España y Francia no fueran dos países en los que rigen el imperio de la ley y el Estado de Derecho, sin necesidad de observadores internacionales.

Mención aparte merece el sonrojo que provoca que los socialistas vascos secundaran ayer una iniciativa de los partidos nacionalistas, con Otegi incluido, para respaldar el desarme como hito de «un final ordenado de la violencia». El objetivo era dejar sólo al PP, al que acusan de intransigencia y de dificultar el proceso de paz. Una grave injusticia por cuanto los populares, igual que los socialistas, han sufrido en primera persona el zarpazo etarra durante décadas. Y un modo de reescribir el relato sobre ETA, en el que están volcados ahora los abertzales. El PSE no puede sumarse a nada que suponga reinterpretar la realidad de décadas de violencia

Opinión:

Continúan las llamadas para hablar sobre este tema. Para hoy tengo tres entreviustas en radio concertadas por el mismo asunto. Y por si no puedo atender a quien me pida la opinión, expongo que la banda terrorista ETA ha estado cincuenta años destrozando la vida a miles de personas… desde el asesinato hasta la extorsión. En octubre de 2011 la banda terrorista ETA anunció que cesaba su actividad “armada” (sic). Tiempo después, tras una entrega teatralizada (como muy bien la definía otra víctima) llegará lo que se ha denominado desarme. Y el paso consiguiente deberá ser la disolución y así quedará el círculo cerrado.
Y me refiero al círculo cerrado en lo relacionado con la creación de más muerte y más dolor, como desgraciadamente ya han conseguido en las últimas décadas. Pero a fuerza de ser sinceros ¿cuántos años llevamos exigiendo a los terroristas que dejen su actividad criminal? ¿Nos habríamos creído la actual situación hace tan solo seis años? ¿No es cierto que la fuerza de la sociedad sumada a la labor de las FCSE y de la judicatura ha terminado por ahogar a la banda terrorista ETA? ¿quién fue el que dijo, en 1998, que “yo y los españoles sabremos ser generosos con los que abandonen la violencia”? Algunos le preguntamos a qué generosidad se refería y aún esperamos respuesta, aunque aquello fue el inicio para la creación de la Ley de Solidaridad (los que nos trabajamos aquella ley sabemos muy bien de qué estamos hablando).
Digo y recuerdo todo esto porque no creo que ETA blanquee su historia por mucho que se desarme y por mucho que se disuelva. Su historia criminal y asesina quedará para todos aquellos que algún día se planteen la verdad de lo ocurrido. ETA no podrá nunca disimular todo el horror causado. Podrán intentar blanquear todo lo que quieran pero no han conseguido nada de lo que exigían bajo amenazas, coacciones y derramamiento de sangre. No creo que nadie, mínimamente objetivo, pueda llegar a creerse el relato de las pistolas y las bombas.
Porque los que se lo quieran creer, por mucho que se intente hacer pedagogía con ellos, lo seguirán creyendo. Y contra eso el único remedio que tenemos la gente de bien es evitar que alguien se crea con el derecho a intentar la reanimación o la recreación de la bestia.
Y si alguien lo intenta, siempre tendrá enfrente un grupo de víctimas del terrorismo etarra con sentido común y un único objetivo: que nadie sufra lo que ya hemos sufrido nosotros.
En cuanto al desarme, si es más o menos teatralizado o más o menos propagandístico es un problema de la banda terrorista. Cómo quieran vender su derrota es cosa suya y como se lo crea cada ciudadano es cosa de cada cual. Lo que me interesa por encima de todo es que el terrorismo etarra no vuelva nunca más y si además se consigue esclarecer otros atentados pendientes, mejor todavía.
Y para terminar, una serie de preguntas. Este manifiesto en el que reclaman un fin de ETA «sin impunidad, con ley y con justicia» ¿es el que se preparó en 2010 o es uno nuevo? Lo digo porque, curiosamente, hay muchas víctimas a las que nadie nos ha consultado la opinión aunque supuestamente algunos se crean que hablan en nuestro nombre.

¿Habrá alguna contrapartida que los responsables gubernamentales no han explicado a nadie?

martes, 4 de abril de 2017

04 abril 2017 El Mundo del Siglo XXI (opinión)

04 abril 2017



Desmontando falacias políticamente correctas

Advierto que este artículo puede ser considerado políticamente incorrecto porque me propongo discutir algunas verdades consagradas en la opinión pública y ya se sabe que cuando las versiones se anteponen a los hechos el aguafiestas que se atreve a denunciar que el rey está desnudo no suele tener mucho éxito. Pero así todo voy a intentar desmontar algunas falacias en relación a la sentencia de la Audiencia Nacional que ha condenado a Cassandra Vera a un año de cárcel y siete de inhabilitación.
En primer lugar, a Cassandra Vera no la ha condenado la Audiencia Nacional por «hacer chistes sobre Carrero...». La Sala, de acuerdo con el criterio del fiscal, ha estimado que los mensajes de la tuitera suponen un «desprecio», «deshonra», «descrédito», «burla» y «afrenta a una persona que ha sufrido el zarpazo del terrorismo y sus familiares», lo que supone una actitud «irrespetuosa y humillante que encaja en el delito de humillación a las víctimas». Por ese delito es por el que ha sido condenada. Hacer chistes, por muy obscenos, desagradables o crueles que puedan ser, no es un delito perseguido por el Código Penal.
Cassandra Vera no ha sido condenada por enaltecimiento del terrorismo, sino por el delito de desprecio, deshonra, burla y afrenta a las víctimas, que está en el mismo artículo del Código Penal, pero que es un delito diferente:
Artículo 578
1. El enaltecimiento o la justificación públicos de los delitos comprendidos en los artículos 572 a 577 o de quienes hayan participado en su ejecución, o la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares, se castigará con la pena de prisión de uno a tres años y multa de 12 a 18 meses. El juez también podrá acordar en la sentencia, durante el periodo de tiempo que él mismo señale, alguna o algunas de las prohibiciones previstas en el artículo 57.
Para que se me entienda: gritar «gora ETA» sería un delito de enaltecimiento del terrorismo; gritar «que se joda Fernando Múgica» sería un delito de humillación o menosprecio a las víctimas.
O sea, en honor a la verdad y para opinar después de leer (aunque a Pablo Iglesias le parezca que conocer algo antes de opinar le impediría hablar en público todos los días y a todas horas), a Cassandra Vera no la han condenado por unos «chistes» ni la han condenado por el delito de enaltecimiento del terrorismo que Podemos quiere suprimir del Código Penal. Pues, como recuerda el Tribunal, «la lacra del terrorismo persiste, aunque con menor intensidad, y las víctimas del terrorismo constituyen una realidad incuestionable, que merecen respeto y consideración, con independencia del momento en que se perpetró el sangriento atentado». También subrayan los magistrados el hecho de que el atentado de Carrero «cegó la vida de otras dos personas, no tan relevantes pero también merecedoras de la misma deferencia».
Dicho todo esto, a mí se me antoja que la Audiencia le ha impuesto a C.V. una pena desmesurada, sobre todo teniendo en cuenta las condenas que les han caído a Mas y Cía. por subvertir el orden constitucional. Pero también quiero decir que a mi juicio los comportamientos objeto de la condena han de seguir tipificados como delito en el Código Penal y que no pueden ser considerados un chiste ni enmarcarse en el legítimo ejercicio de la libertad de expresión.
Para contextualizar este primer episodio quiero apuntar otra reflexión que quizá pueda ser considerada también políticamente incorrecta. La calidad democrática de una sociedad no sólo se mide por la transparencia, calidad y buen funcionamiento de sus leyes e instituciones; su vertebración y espíritu crítico también se manifiestan por la forma en que reacciona ante acontecimientos que afectan a los derechos y libertades. Mientras analizábamos hasta la extenuación la sentencia Cassandra, se han producido algunos hechos de notable relevancia desde la perspectiva de los valores democráticos y de la justicia que no han merecido, ni de lejos, la misma atención.
Me referiré en primer lugar al golpe de Estado perpetrado por el chavismo en Venezuela. Se me dirá que todos los informativos han hecho editoriales al respecto y que los medios de comunicación sin excepción alguna han llevado el tema a sus portadas. Pero pasa en esto como cuando comparábamos la sentencia de Artur Mas con la de Cassandra Vera: si contabilizamos y comparamos el tiempo dedicado a ambos asuntos, el número de comentarios, la movida en las redes, las iniciativas legislativas y/o políticas generadas por una u otra cuestión... gana Cassandra Vera por goleada.
La segunda cuestión que quiero suscitar es el permiso carcelario concedido a 'Txapote' para que pueda ver a su anciano padre. Este asunto no ha merecido apenas comentarios en los medios de comunicación, más allá de la propia noticia. Y a pesar de que la decisión fue tomada contra el criterio de las autoridades de la cárcel en la que el asesino cumple condena, no he oído a nadie cuestionar la legalidad del hecho y mucho menos la necesidad de que no se repitan comportamientos que son vejatorios para las víctimas. También en esta cuestión Cassandra Vera gana por goleada.
Voy a detenerme un momento sobre este asunto de Txapote autorizado por el juez a salir de la cárcel para ver a su padre. No tendría nada que decir al respecto si la decisión del juez estuviera sustentada no sólo en el amparo en la ley, sino que obedeciera a un gesto de humanidad para con el padre del terrorista, no con elkiller. Pero si así fuera, si se tratara de ser humano con el anciano, ¿por qué darle publicidad? ¿Por qué hemos tenido que enterarnos de que a uno de los asesinos más sanguinarios de ETA se le concede un deseo que para sí quisieran todas sus víctimas?
No creo en las casualidades; por eso sostengo que si lo que prevaleció en la decisión del juez (concederle el permiso será legal, pero no es obligatorio) hubiera sido un gesto de humanidad, la Guardia Civil hubiera trasladado a Txapote de ida y vuelta a la cárcel sin ningún tipo de publicidad. Pero nada ocurre por casualidad; y no es casual que esto suceda mientras prácticamente todos los medios de comunicación siguen haciendo publirreportajes sobre la entrega de armas de ETA. No es casual que para analizar el significado de esa decisión de ETA sólo se les dé la palabra a sus portavoces, desde Otegi hasta esos tipos a los que obscenamente se denomina «artesanos de la paz». No es casual que se ponga sordina a las voces de las víctimas o a la de quienes exigimos la disolución de la banda y su colaboración con la Justicia para que todos los crímenes pendientes (casi 300) sean juzgados.
No, no es casual que justo ahora le den permiso a Txapote y se haga propaganda al respecto. Esa exposición pública es la que convierte en inverosímil la apelación a las razones humanitarias que algunos podrían aducir. El viaje de Txapote, así escenificado, lejos de constituir un acto humanitario se convierte en una dolorosa e inhumana agresión para las víctimas. Por eso me atrevo a decir que el permiso aTxapote es lo que parece: un acto propagandístico de y para la banda y todo su entorno con el que el Estado (juez mediante) hace un gesto para compensar la generosidad de ETA por anunciar la entrega de sus armas.
No sé si habré contribuido a desmontar alguna falacia o a despertar alguna conciencia adormilada. Todo esto era para decirles que hay que esforzarse en conocer y difundir la verdad, aunque ésta nos obligue a pensar y nos pueda resultar menos cómoda para atacar al adversario que algunas versiones que resultan más fáciles de vender en 140 caracteres. La apelación a la Memoria (que es lo que ocurrió y no lo que nos gustaría que hubiera pasado), a la Dignidad (que merece todo ser humano y particularmente las víctimas) y a la Justicia (que no siempre se obtiene con la aplicación automática de la ley), es un imperativo ético innegociable en cualquier sociedad democrática de calidad.

Opinión:

Aparte de las definiciones que la señora Rosa Díez presenta en su escrito al referirse a la “humillación a las víctimas”, por mi parte también podría incluir aquella extraña situación vivida en el Parlamento Europeo cuando no quiso recibir a una delegación de la asociación catalana de víctimas porque “no éramos de la AVT”. Se equivocaba porque alguno de los miembros de aquella delegación pertenecía también a la AVT pero es mejor no ahondar en aquella humillación, entre otras razones porque esa acepción no la recoge el artículo 578 del Código Penal y porque no me apetece recordar los argumentos esgrimidos en aquella esperpéntica y anómala situación.




Pero sí me gustaría que la señora Rosa Díez tuviera el mismo interés en opinar y desgranar argumentos jurídicos sobre el tuit del periodista Alfonso Rojo… ¿para cuándo podré disfrutar de sus enormes conocimientos sobre el tema? La Fiscalía podría suponer un «desprecio», «deshonra», «descrédito», «burla» y «afrenta a una persona que ha sufrido el zarpazo del terrorismo y sus familiares» en el tuit del periodista mencionado… y si entramos en detalles, no sería en el de “una persona” sino en el de, al menos, una cincuentena… ¿o no, señora Díez?

lunes, 3 de abril de 2017

03 abril 2017 (2) El Mundo del Siglo XXI (opinión)

03 abril 2017



Los 'txistes' de Kassandra

Ante problema tan principal como el que plantea a la democracia española la condena de Cassandra Vera debo hacer una declaración de principios. Yo celebré el asesinato de Carrero Blanco y antes el de Melitón Manzanas. Uno era la mano derecha del dictador; el otro, un policía torturador, a algunas de cuyas víctimas tuve ocasión de conocer y apreciar. Mi celebración de ambos atentados se debió a mi imbecilidad. Yo era un estúpido políticamente hablando, y también en el plano moral.
¿Cómo pude tomar a una banda terrorista por alguien de los míos? He aquí un problema de la izquierda respecto a ETA, la creencia de que algunas de sus acciones estaban justificadas, que en parte sí eran de los nuestros, que parte de sus víctimas estaban bien asesinadas. Como si una víctima, para serlo, debiera ser moralmente idónea y no fuera el odio criminal de los victimarios lo que la señala como tal.
Hace años, en una manifestación contra ETA en San Sebastián, se puso a disposición de los manifestantes carteles en cada uno de los cuales figuraba el nombre de una víctima. Nadie quiso coger los carteles con el nombre de Carrero o Manzanas. La izquierda y una buena parte de nuestro país es así. De ahí que haya sido tan polémica la sentencia que ha condenado a Cassandra Vera a un año de cárcel. ¡Por unos chistes contra Carrero! En el escalón inferior están las triunfales acogidas a los asesinos en sus pueblos, que tan incansablemente denuncia Covite. El periódico global editorializaba el sábado: «Condenar por enaltecimiento del terrorismo a una tuitera es excesivo», donde el editorialista hacía suya la excusa de Pablo Iglesias al periodista Alsina por no leerse las sentencias: «Por esa regla de tres no podríamos opinar de nada».
La sentencia condena a la tuitera no por enaltecimiento, sino por «humillación a las víctimas del terrorismo», según dice el primer párrafo del fallo, pág. 20. De ahí en adelante ha sido un no parar. Si esta tarada hubiera escrito 13 (o 113) tuits sobre la tromboflebitis del dictador y su agonía surrealista, no habría juez que la condenara por ello. Es por hacer chistes sobre un atentado terrorista en el que murió Carrero Blanco. No va a ir a la cárcel, aunque deberá pensárselo antes de reincidir.
Su condena tiene aspectos positivos, dificultar el acceso a la docencia a una persona que confiesa odiar a los niños, que «cada vez me dan más asco». Su capacidad intelectual queda acreditada en frases como que el hemiciclo «parece más pequeño en persona que en la tele». Su psicopatía en la celebración de los aniversarios de asesinatos, el de Matías Montero, el de Trotski. Esta pobre es una enferma y una burra. Hay en su personalidad elementos que constituyen atenuantes y aun eximentes. Yo tampoco quiero que vaya a la cárcel, pero la sentencia debería haber sustituido la condena de no cumplir por una de internamiento efectivo en un centro psiquiátrico, porque está la pobre muy necesitada.
Para comprender nuestras psicopatías imaginen razonamientos análogos, exculpando bromas o chistes sobre los asesinatos de Atocha, las víctimas del 3 de marzo de 1976 en Vitoria, el asesinato de Yolanda González por el ultra Emilio Hellín o los asesinatos que conocemos como violencia de género.
La sentencia me parece ejemplar: «el legislador ha querido que el mensaje de odio que socava las bases de la convivencia y que humilla a las víctimas del terrorismo tenga un tratamiento específico en el artículo 578 del Código Penal». O sea que Cassandra Vera merece un reproche, aunque su discapacidad, no sólo la cuantía, la exima del cumplimiento de la pena.


Opinión:

Si el artículo del señor Santiago González se fundamenta en cuestiones procesales (y no lo pongo en duda), tengo una pregunta: dice que “la sentencia condena a la tuitera no por enaltecimiento, sino por «humillación a las víctimas del terrorismo», según dice el primer párrafo del fallo, pág. 20. De ahí en adelante ha sido un no parar”.

Bien, no pongo en duda lo que dice la sentencia… pero entonces me gustaría saber qué opina del tuit del señor Alfonso Rojo que transcribo a continuación… ¿nos ponemos en marcha o el asunto solo depende de si la “tarada” (como la define el señor González) es de un partido político determinado? ¿Pueden haber tarados en otros sectores de la política o de la comunicación?

Tuit del periodista Alfonso Rojo

03 abril 2017 (01.04.17) El País (opinión)

03 abril 2017 (01.04.17)



El desarme de ETA no es como el del IRA o las FARC
El procedimiento, sin contrapartidas, se basa en la propuesta del Gobierno vasco de diciembre de 2014

El proceso de desarme de ETA es atípico. No sigue el patrón de los referentes más conocidos y recientes como el del IRA en Irlanda del Norte o el de las FARC en Colombia. Su diferencia fundamental estriba en que estos procesos fueron fruto de una negociación y acuerdo de paz. No es este el caso del desarme de ETA”, señalan expertos en estos procesos de entrega de armas.

“El desarme de ETA, a diferencia de los del IRA o de las FARC, no ha sido negociado con los Gobiernos español y francés, como pretendía la banda armada, y carecerá de contrapartidas. Será unilateral”, confirman fuentes del Ejecutivo vasco. ETA se ha comprometido a entregar las armas, cuyos depósitos están en Francia, a la justicia gala a través de intermediarios como el Comité Internacional de Verificación y representantes de la sociedad vasco-francesa.

Por el contrario, en el caso del IRA, el Gobierno irlandés, los partidos y la organización armada pactaron crear una comisión de desarme. Una representación internacional lo verificó en presencia de sendos enviados de las partes enfrentadas, un cura católico y otro protestante. Por su parte, el desarme de las FARC está calificado como “conflicto armado interno”, sometido al derecho internacional humanitario, y la entrega de armas se está haciendo ante un equipo de la ONU. Sin embargo, el desarme de ETA no se ubica como proceso final de un conflicto armado interno.

El modo de entrega de las armas es otro rasgo diferencial del desarme de la banda terrorista vasca. “Al entregar el armamento a la justicia francesa, ETA se compromete con la legalidad a no destruir las armas que los jueces analizarán para descubrir posibles delitos cometidos con ellas. Las armas del IRA y las FARC fueron destruidas”, señalan las mismas fuentes. El procedimiento de entrega del armamento de ETA le aproxima al proceso de desarme seguido por el Ejército Revolucionario Bretón (ARB), señalan los expertos. El ARB fue un pequeño grupo nacionalista radical que realizó algunos atentados con explosivos en Francia y cuya acción más conocida fue el robo de ocho toneladas de explosivos en colaboración con ETA en Plevin en 1998. El ARB se desarmó en 2000, entregando a la justicia los explosivos robados que controlaba y el escaso armamento del que disponía.

Una tercera diferencia radica en la administración de las entregas. “El desarme de ETA será completo, definitivo y a través de un único acto”, asegura el Gobierno vasco. “No fue así el del IRA, que realizó una entrega en cuatro plazos de tiempo. Ni será el de las FARC, que ha realizado recientemente su primera entrega”, aseguran las fuentes consultadas. Aunque se desconoce el número de armas de ETA —se especula entre 200 y 300 unidades entre fusiles, subfusiles y pistolas, además de material explosivo—, resulta evidente que el armamento del que disponía el grupo terrorista irlandés y la guerrilla colombiana es muy superior.

ETA, cuando declaró el cese definitivo del terrorismo en octubre de 2011, pretendió realizar un proceso de desarme similar al del IRA y las FARC. Trataba de materializarlo a través de un sellado de su armamento y su inutilización, supervisado por verificadores internacionales enviados oficialmente por los Gobiernos español y francés. La banda terrorista vasca rechazaba una entrega de armas y que estas pudieran ser analizadas para sortear el riesgo de que la justicia abriera nuevas causas. Asimismo, pretendía un desarme a plazos para difuminar la imagen de derrota y ofrecer una escenografía bilateral con los Gobiernos español y francés. Por ello, tras el cese definitivo del terrorismo, mantuvo una delegación en Noruega para negociar las condiciones del desarme. Ambos Gobiernos se negaron y en febrero de 2013 el Ejecutivo del PP logró la expulsión de la delegación etarra del país nórdico. Pese a ello, ETA mantuvo su posición. Tampoco la cambió cuando en diciembre de 2014, ante la persistencia del bloqueo, el Gobierno vasco le ofreció la creación de un “comité para el desarme” con representantes de las instituciones vascas, la sociedad y el Comité Internacional de Verificación. El Ejecutivo vasco se comprometía, a su vez, a avalar la legalidad del desarme ante el Gobierno del PP.

Esta propuesta del Gobierno de Iñigo Urkullu es básicamente la que, finalmente, ha asumido ETA. Para ello han tenido que pasar más de dos años en los que la banda ha interiorizado la imposibilidad de un desarme bilateral con los Ejecutivos español y galo e, incluso, el riesgo de que la sucesiva incautación de depósitos por la policía francesa dejara el desarme reducido a la mínima expresión. Sobre la base de la propuesta del Gobierno vasco, ETA ha otorgado mayor protagonismo a los intermediarios de la sociedad vasco-francesa como receptores de la geolocalización de su armamento. Pero ha asumido de dicha propuesta el papel de los verificadores internacionales; la presencia de las instituciones vascas y navarras; y la legalidad del proceso de desarme al ser la justicia francesa la destinataria del armamento.

A su vez, el Gobierno de Rajoy está dejando hacer. Al realizarse el desarme en territorio francés no le acarrea ningún coste y cumple su exigencia básica: que ETA entregue la geolocalización de sus arsenales y que la justicia sea su destinataria. En la no beligerancia de Rajoy cuenta, también, la pérdida de la mayoría absoluta. Necesitado del PNV, ha establecido una buena relación con el lehendakari Urkullu, convertido en garante del proceso y comprometido a informarle de su marcha.

Opinión:

Estos días he leído opiniones de diferentes personalidades, algunas hablando “en nombre de las” víctimas sin, evidentemente, haber consultado previamente nuestra opinión. Y me da la impresión de que en algunas ocasiones esas declaraciones se basan más en impresiones personales a las que, seguramente, este reportaje podrá aportar más luz en la oscuridad.
Que una banda terrorista causante del muchísimo dolor durante 50 años se vea en la obligación (para mi la causa de la misma ya no es lo más importante) de entregar las armas me parece crucial.  Y que estas armas, por lo que se ve, puedan ser revisadas para intentar esclarecer muchos atentados todavía por aclarar aún me parece mucho más importante.
Por razones obvias entiendo perfectamente que el dolor causado ya no tiene vuelta atrás. No hay solución para el dolor recibido. Pero por estas razones y con el único objetivo de evitar que muchas otras personas puedan sufrir lo que tantas otras ya hemos sufrido, entiendo que una banda terrorista sin armas, sin explosivos y sin arsenales no es ni banda ni es nada.
Justamente, lo que tantos hemos deseado y por lo que tantos hemos trabajado, que la banda terrorista ETA se convirtiera en nada.
Y lo que más me alegra es que muchísimas víctimas coincidimos en estos planteamientos.