miércoles, 30 de marzo de 2016

28 marzo 2016 20 minutos

28 marzo 2016 



Alertan contra el bulo de un atentado inminente en España que circula por whatsapp y redes

El Ministerio del Interior ha explicado que "carece de credibilidad". Su objetivo es únicamente "provocar estados de temor a la población". Interior ha descartado también que se haya elevado el nivel de alerta terrorista.


El Ministerio del Interior ha asegurado este lunes que las informaciones que se están difundiendo en redes sociales y a través de WhatsApp sobre la comisión de un posible atentado en España son falsas y solo pretenden alarmar a la sociedad. Interior señala, en un comunicado, que esas informaciones "carecen de toda credibilidad y solo pretenden provocar estados de temor a la población y de alarma ciudadana u otros fines malintencionados que son totalmente ajenos a la seguridad". También desmiente que se haya elevado el nivel de alerta antiterrorista, como dicen esos mensajes, y asevera que no se ha modificado y sigue en el 4 riesgo alto, en una escala de 5, que se estableció el pasado 26 de junio tras los atentados terroristas de Francia, Túnez, Kuwait y Somalia. Cualquier modificación de ese nivel, arresto de terroristas o comisión de un atentado siempre se transmite a los medios de comunicación y se hace público a través de los canales habituales y oficiales del Ministerio del Interior, agrega. Y recuerda que esos canales son www.interior.gob.es y los de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado: Policía Nacional y Guardia Civil.

27 marzo 2016 (2) El Diario Vasco (opinión)

27 marzo 2016 


El último comunicado de ETA indigna a las víctimas del terrorismo
La organización armada, que asesinó a 800 personas, critica ahora los atentados de Bruselas porque iban contra «simples ciudadanos»

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) mostró ayer su más absoluta indignación con el último comunicado de ETA con motivo del Aberri Eguna. En su texto, la organización armada criticó abiertamente los atentados yihadistas de Bruselas del pasado martes, a los que calificó de «matanzas» porque tienen como objetivos a «simples ciudadanos». Covite aseguró que el comunicado «humilla por enésima vez a la sociedad» y a «las familias» de las víctimas, al tiempo que recordó que la misma ETA que ahora censura la muerte de «inocentes» en Bélgica es la responsable del asesinato de otros «800 inocentes» en España.
En el texto, publicado ayer en Gara y del que no quiso opinar ningún partido, los etarras aseguran que la masacre de la capital europea debe interpretarse en el marco de una crisis internacional. «La situación perversamente revuelta y la irresponsabilidad existente han abierto las puertas a todos los tipos de integrismo», ya sea lo que «está ocurriendo en Europa con los refugiados, ya sea lo que pasa en Siria, en Irak, en Kurdistán» o la decisión de los yihadistas de «matar sin compasión a ciudadanos en Bruselas».
La banda, en su comunicado, trató de marcar distancia frente al terrorismo del Daesh o Al-Qaida que sacude Europa y los atentados que ETA perpetró durante más de 40 años, y que ahora insiste en justificar. «No nos equivocamos cuando nos levantamos contra el franquismo, ni nos equivocamos cuando dijimos un no rotundo e hicimos frente a la posterior reforma tramposa. Habremos cometido errores, en ocasiones graves e injustos si hay que decirlo así, pero en esas dos cosas no», se justificó la banda terrorista.
Para el colectivo de víctimas, estas ideas de ETA solo «evidencian el delirio de un grupo de fanáticos que prevé presentarse como un agente con derecho a exigir». Según Covite, el hecho de que la banda destaque haber «cometido errores» en realidad «no supone nada nuevo». «Lamentar haber matado a la persona equivocada no es solo algo que la banda lleva haciendo desde los años ochenta, sino que se trata de un ejercicio macabro que pretende blanquear sus asesinatos reivindicados», apostilla.
ETA, que declaró el cese definitivo en octubre de 2011, no introdujo nada nuevo en su comunicado. Ninguna mención a una disolución definitiva. Ningún anuncio de su desarme. Los etarras se quejaron de que, cuatro años y medio después del fin de sus crímenes, no se ha iniciado «un proceso dialogado de paz y resolución» del conflicto. «No estamos donde esperábamos», admitieron en un texto íntegramente en euskera. La banda se queja de que casi un lustro después «las consecuencias del conflicto siguen sin resolverse, y el nudo principal, que es la situación de los presos políticos vascos, continúa sin desatarse».
Además, la banda terrorista incide en que «no se ha alcanzado un acuerdo democrático que se basaría en el reconocimiento del derecho a decidir de Euskal Herria y superaría definitivamente el conflicto político».

Opinión:

Nuevamente hay que leer titulares que ponen en boca de “las” víctimas unas opiniones que no han sido no consultadas ni consensuadas con el grupo al que supuestamente representan.
Cuando leo que hay quien plantea una opinión como si fuera la oficial es cuando me surgen las preguntas de siempre: ¿dónde estaban cuando la banda terrorista ETA mataba de manera continuada? ¿Qué han hecho por “las” víctimas a las que dicen representar?
Si conocieran la realidad social de un gran número de víctimas sabrían que existimos muchas, más de las que algunos quieren pensar, que en el momento inmediato a nuestro atentado hemos dicho “ojalá que nadie más pase por lo mismo que nosotros” o “ojalá este atentado sea el último”. 
Pese al dolor sufrido, el enorme dolor sufrido, el tremendo dolor sufrido, hemos conseguido que no hayan más atentados… y ese fue el proyecto de vida de muchas víctimas anónimas, esas víctimas que merecen el mayor de los respetos y, por supuesto, que se conozca su opinión, la cual a menudo, casi siempre, no coincide con la de aquellos que creen representar(nos).

Y, para terminar, las cifras del Ministerio de Interior para 2015 otorgaban a Covite el 5’37% de la representatividad en el colectivo de víctimas del terrorismo en España. Es un dato más a tener en cuenta.

Del cinismo de la banda terrorista (armada la llama el titular) ya no hace falta hablar, llevo 28 años denunciando su hipocresía. Aunque cualquier paso que den para que no hayan más atentados, por mi parte será muy bien recibido.

27 marzo 2016 El País

27 marzo 2016 



ETA admite haber cometido “errores en ocasiones graves e injustos”
La banda lamenta en un comunicado que "no se ha iniciado un proceso dialogado de paz"

ETA vuelve a hacerse presente en el Día de la Patria vasca (Aberri Eguna) con la difusión de un comunicado en el que hace un amago de autocrítica pero también reparte culpas entre el PNV y el Gobierno vasco. "Habremos cometido errores, en ocasiones graves e injustos si hay que decirlo así", dice la banda terrorista en el texto remitido al diario Gara.
La organización armada, que declaró el "cese definitivo" de su actividad armada en octubre de 2011, no se había pronunciado hasta hoy desde el pasado mes de septiembre, cuando se manifestó en un comunicado tras la caída de su cúpula en Baigorri (País Vasco francés). En el comunicado asegura que no eludirá la tarea de "mirar atrás" y la afrontará "con sinceridad, por la vía de la autocrítica y la convivencia".
"Nosotros no fuimos buscando la guerra", sino que "el conflicto nos lo trajeron a casa", dicen los terroristas en su comunicado: "No queremos con ello suavizar nuestra responsabilidad. Porque somos responsables de lo que hemos hecho", añaden. Sin embargo, la dirección de la banda quiere subrayar lo siguiente: "Los independentistas de izquierdas no nos equivocamos cuando nos levantamos contra el franquismo, ni nos equivocamos cuando dijimos un no rotundo e hicimos frente a la posterior reforma tramposa".
En esa revisión del pasado, ETA endosa parte de la responsabilidad del "conflicto" al PNV y al Gobierno vasco, por aceptar el "anzuelo" de la reforma posfranquista y porque "colaboraron mano a mano con los gobiernos del GAL en la dispersión de los presos y el resto de cuestiones". También hace constar la "involución desde el tiempo de Ibarretxe al de Urkullu".
ETA se coloca cinco años atrás, cuando puso fin para siempre al uso de las armas, y reconoce que "no estamos donde esperábamos», porque "no se ha iniciado un proceso dialogado de paz y resolución, ni con los estados ni entre las fuerzas políticas de Euskal Herria". Y asegura que "las consecuencias del conflicto siguen sin resolverse, y el nudo principal que es la situación de los presos políticos vascos continúa sin desatarse".
En el comunicado echa en falta "un acuerdo democrático que se basaría en el reconocimiento del derecho a decidir de Euskal Herria y superaría definitivamente el conflicto político". ETA apuesta por construir un proyecto independentista compartido y que beneficie a toda la ciudadanía, en un camino destinado a lograr "la activación y la adhesión de muchos sectores populares y ciudadanos". Propone abordar un proyecto independentista "entre muchos, entre diferentes".
La banda terrorista hace una lectura de los resultados de las elecciones generales del 20-D y considera que "lamentablemente en España no hay relación de fuerzas suficiente para que se produzcan cambios profundos" y no ve factible que "las fuerzas que se declaran de izquierdas lleguen a un acuerdo que tuviera en el centro el derecho a decidir".
El escrito de ETA, reproducido íntegramente en euskera en dos páginas de Gara, cita los recientes atentados ocurridos en Bruselas, en los que murieron 31 personas. La organización terrorista vasca, autora de más de 800 asesinatos durante medio siglo, condena la acción criminal contra el corazón de Europa, que atribuye a la aparición de "diferentes tipos de integrismo". "Los revolucionarios no podemos aceptar matanzas así, que tienen como objetivos a simples ciudadanos", dice el comunicado.

También hace una mención a la crisis de los refugiados de Siria y denuncia "el trato deplorable que los estados europeos dan a miles y miles de personas que huyen de la miseria absoluta y las salvajes guerras provocadas por los poderosos del mundo", del que los responsables dicen haber "sentido más que vergüenza y rabia".

26 marzo 2016 El Periódico de Catalunya

26 marzo 2016



Un cúmulo de errores
La huida de Salah Abdeslam, la falta de control sobre delincuentes como los hermanos El Bakraoui o la descoordinación de los servicios de inteligencia avergüenzan a Bélgica

Los atentados de Bruselas han puesto al descubierto una lista interminable de fallos y errores garrafales que alarman a los belgas.

Abdeslam, solo dos horas de interrogatorio

Salah Abdeslam es el único de los terroristas que partipó en los atentados de París del 13 de noviembre que ha sido arrestado. Su testimonio debería ser pues crucial para aclarar cómo y quien organizó esa masacre. Aún así, las autoridades belgas optaron por no explotar esta vía de investigación. Desde su detención el pasado 18 de marzo solo ha sido interrogado por espacio de dos horas. Una hora en la sede de la policía federal en Bruselas y otra por el juez de instrucción. En el interrogatorio solo se le habrían preguntado por los atentados de París. Nada sobre la posibilidad de ataques similares en Bruselas, pese a que se descubrieron armas y detonadores y sus huellas digitales en un piso registrado una semana antes.

Cuatro meses escondido en la capital belga

El fugitivo más buscado en Bélgica no solo escapó de París con total tranquilidad y superó diversos controles policiales de camino a Bruselas. Posteriormente consiguió esconderse en la capital belga durante cuatro meses gracias a la red de apoyo y amigos. De hecho, fue arrestado en casa de la madre de un amigo de la infancia y no por un soplo, sino gracias a un despiste que llamó la atención de la policía: el envío de muchas pizzas a un piso en el que habitualmente solo vivía una persona. Además, según una información publicada por 'La Derniere Heure', la policía de Malinas conocía desde diciembre la dirección en la que residía Abdeslam en Molenbeek. Esa dirección figuraría en un informe policial que jamás fue transmitido a la célula antiterrorista de la policía judicial federal.

Condenados a prisión pero en libertad y viajando

Ibrahim El Bakraoui, uno de los kamikazes del martes, fue condenado a nueve años de cárcel en 2010 por disparar con un fusil de asalto Kalashnikov durante un robo. El año pasado los jueces lo dejaron en libertad condicional, pese a la recomendación negativa de la prisión donde estaba encarcelado, aunque con algunas limitaciones: imposibilidad de viajar más de un mes al extranjero y visita mensual a su agente de la libertad condicional. Aún así en julio de 2015 era detenido en la frontera entre Turquía y Siria y expulsado a Holanda . Las autoridades belgas han insistido en que se trataba solo de un delincuente común y que por eso no hubo seguimiento pero al menos desde hace ocho meses, mucho antes de los atentados de París, tenían información de su intento de viajar a Siria y no hicieron nada. El Ministro del Interior, Jan Jambon, ha admitido que “hubo negligencia de una persona que no fue suficientemente proactiva”.

En las listas de Interpol

El otro hermano El Bakraoui, Khalid, liberado 11 meses antes de cumplir una pena de cinco años, figuraba en la lista terrorista de interpol y la policía belga tenía pistas de su implicación con la red terrorista. Fue el quien alquiló la vivienda de Charleroi descubierta el 9 de diciembre en la que se encontraron las huellas de Abdelhamid Abaaoud y Bilal Hadfi, el supuesto cerebro de los atentados de París y otro de los suicidas muertos en París. También fue quien alquiló con documentación falsa la vivienda de Forest registrada la semana pasada y en la que encontraron las huellas de Abdeslam. Aún así, la policía lo dejó libertad condicional.

Descoordinación y pocos medios


Bélgica cuenta con una decena de organismos, servicios y centros responsables de garantizar la seguridad del Estado. Entre ellos, una policía federal, un centro de crisis, y unidad de coordinación y evaluación de la amenaza terrorista que están bajo la supervisión del Ministerio de interior. Un servicio de inteligencia, una unidad de inteligencia financiera y la seguridad del Estado están bajo el mando del Ministerio de justicia; y un servicio general de inteligencia y seguridad están bajo la supervisión política del Ministerio de defensa. Aún así, los recursos dedicados a la lucha contra el terrorismo y la radicalización siguen siendo muy limitados y la descoordinación grande. Según las cifras oficiales, los servicios secretos, cuentan con 600 agentes y la unidad antiterrorista de la policía unos 230 agentes, 130 en Bruselas.

25 marzo 2016 (4) La Vanguardia (opinión)

25 marzo 2016



Fernández Díaz, sobre los atentados en Bruselas: “Espero que se cumpla el dicho ‘no hay mal que por bien no venga’”
El ministro del Interior en funciones pide a sus socios europeos más colaboración en inteligencia y no ir “a remolque” de los ataques

El ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, ha pedido este jueves a sus socios europeos “no ir a remolque” de atentados terroristas como el de Bruselas  a la hora de poner en práctica una mayor colaboración en materia de seguridad, lo que pasa por compartir información e inteligencia y evitar los “compartimentos estancos”. En este sentido, ha señalado: “Espero que podamos aplicar el dicho de que ‘No hay mal que por bien no venga’ y que el mal de una tragedia como estos atentados, nos traiga el bien de un impulso determinante”.
“Hemos de pasar de las musas al teatro, tenemos perfectamente definidas las medidas que deben complementarse para ser más eficaces en la lucha contra el terrorismo. No podemos ir a remolque de acciones terroristas”, ha indicado Fernández Díaz, a su llegada a una reunión extraordinaria de ministros de Interior de la UE para pactar una respuesta a los atentados del martes en Bruselas.
En este sentido, el ministro ha asegurado que España “está haciendo sus deberes” en materia de lucha antiterrorista, en respuesta al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que el miércoles instó a los gobiernos europeos a pasar a los hechos y aceptar una colaboración más profunda entre sus servicios secretos.
“España compartimos inteligencia, información e implementamos las medias que hay que implementar”, ha insistido el ministro español, para quien la Unión Europea es un espacio “privilegiado” de libertad y justicia, que requiere ser también una “unión de seguridad”.
“No podemos hablar de Unión Europea si no tenemos una cooperación absolutamente sin compartimentos estancos, de manera muy especial en el combate contra el terrorismo, en el ámbito de la información y la inteligencia”, ha insistido.
Fernández Díaz ha recalcado que los Estados miembros tienen perfectamente “identificadas” las medidas que son necesarias para avanzar en esa dirección y permitir que las inteligencias nacionales “interactúen de manera más adecuada”.
El titular de Interior, que ha expresado su solidaridad con el pueblo y con el Gobierno belga por los atentados que dejaron el martes al menos 31 muertos y 300 heridos, se ha mostrado convencido de que “juntos, con fortaleza y perseverancia” Europa podrá hacer frente a la amenaza del terrorismo.
Fernández Díaz no ha querido hacer comentarios sobre las críticas a Bélgica por no haber estrechado la vigilancia sobre sospechosos radicalizados, pero ha mostrado su solidaridad con su colega de Interior belga, Jan Jambon.
“Es una tarea dura”, ha dicho Fernández Díaz, sobre la gestión de Interior, al ser preguntado por la dimisión que ha presentado Jambon, y que el primer ministro belga ha rechazado.

Opinión:

Me entero de la frase dicha por el Ministro de Interior mientras estoy en Jaén visitando las Fuentes del Río Segura, al escuchar en la mesa de al lado a un señor que lo comentaba con su acompañante. Por la conversación previa que tenían y que no se molestaban en disimular, su ideología era bastante cercana a lo que podríamos definir como de derecha pero sin llegar a extrema. La sorpresa llega cuando uno de ellos dice “si yo fuera de esos de lo que pasó en Madrid le partía la cabeza. ¿Cómo se puede ser tan burro para decir eso?”

Huelgan comentarios... preferí no entrar en la conversación pero les dejé pagados dos carajillos de carrasqueño...

Fuente del Río Segura (nacimiento)

25 marzo 2016 (3) eldiario.es

25 marzo 2016 

El típico artículo de después de un atentado
Asombra lo rápido que en Europa hemos desarrollado una rutina para convivir con el terrorismo, qué pocos atentados han hecho falta

Pensaba escribir el típico artículo de opinión de después de un atentado yihadista en Europa. Es fácil, no lleva más de diez minutos: empiezas evocando aquella vez que estuviste en el lugar de los hechos (Bruselas ahora), sigues recordando alguna peculiaridad cultural de sus ciudadanos, después lo pones en relación con atentados pasados, y a partir de ahí barra libre de frases hechas y cursiladas sobre las vidas segadas, la barbarie ciega, la lotería de la muerte y la convicción de que no podrán con nosotros, no se saldrán con la suya, seguiremos siendo libres y alegres y etc. Escribirlo es como hacerse un selfie en el lugar de la explosión. Clic.
Después, lo publicamos en las mismas páginas donde también aparecen la típica crónica de después de un atentado, la típica información de fallos policiales de después de un atentado, el típico editorial, la típica reconstrucción infográfica de la secuencia de ataques, las típicas declaraciones de gobernantes, las típicas burradas contra musulmanes o refugiados, las típicas fotografías de montañas de ramos de flores, velas y dedicatorias; y podríamos seguir con los típicos tuits y los típicos minuto de silencio, banderas a media asta y todos los etcéteras que quieran, hasta la típica campaña de bombardeos en represalia.
Cojan páginas y minutos de telediario de estos días, y compárenlos con los de anteriores atentados en Europa. Idénticos. Y no es que el periodismo haya creado una plantilla que le valga para cada ocasión con solo cambiar fecha, ciudad y número de víctimas. En realidad somos nosotros, que hemos desarrollado una férrea y consoladora rutina post-atentado, y nos entregamos a ella desde el minuto uno, nada más escuchar la noticia de última hora.
Nada raro, somos animalitos de costumbres, y desarrollamos rutinas para todo, nos acomodamos y vivimos con lo inhabitable. Cualquiera que haya pasado una guerra o leído relatos sobre ellas sabe que la gente sigue bailando, riendo y follando en la ciudad asediada. Pero asombra lo rápido que hemos perfeccionado nuestra rutina, qué pocos atentados han hecho falta.
Todos recordamos con exactitud dónde estábamos y con quién el 11-S o el 11-M. Pero no nos pregunten por el 7-J de Londres, el 14-O de París o incluso el 22-M de hace tres días en Bruselas, que no nos acordamos. Y no digamos ya de los lejanísimos y ajenísimos 19-M de Saná, 10-O de Ankara o 16-D de Peshawar, que ni nos enteramos.
Nos consolamos diciendo que esta rutina es la prueba de que los terroristas no pueden derrotarnos, que somos más fuertes que ellos y nuestras ganas de vivir triunfan sobre sus ganas de matar. Pero en realidad lo que demuestra es que podemos convivir con un atentado al año en Europa. Que si esa vulnerabilidad es el precio a pagar por vivir en un mundo convulso, lo pagaremos sin mayores quebrantos, no pediremos nada diferente a nuestros gobernantes ni nos plantearemos mayores dilemas.
En muchos países la frecuencia es muy superior: conviven con un gran atentado cada mes, cada pocas semanas, más el goteo diario. Pensábamos que sus ciudadanos se acostumbraban a ello porque valoran menos la vida, son sociedades más atrasadas, allí uno se muere de cualquier cosa…, porque no son como nosotros, vaya. Pero qué va. Es solo que también han construido sus rutinas. A saber hasta qué frecuencia de atentados conseguiríamos nosotros acostumbrarnos.


25 març 2016 (2) La Directa

25 marzo 2016


Les arrels locals del terror fonamentalista a Europa
Del forn de pa al Bataclan passant per Síria mentre s’atrapen en un pensament extremista. Europeus van organitzar els atemptats de París i Brussel·les després de transitar cap al fonamentalisme i embrutir-se en el conflicte més mortífer del segle XXI

Ismaïl, Samy i Foued eren fa uns anys tres joves que compartien alguns trets en comú però que no estaven marcats per un perfil similar. Dos havien nascut i crescut en una banlieue de París, i l’altre ho havia fet en una petita localitat francesa de menys de 10.000 habitants. Si Ismaïl coneix una adolescència i joventut difícil amb detencions per petits delictes, no és el cas de Samy ni Foued. Un d’ells té un caràcter desafiant, segons afirmen els companys d’escola i feina, un altre és recordat com algú introvertit. Tots tres provenen de famílies migrants de classe treballadora i musulmanes, però cap d’elles es distingeix per professar l’ortodòxia ni ser especialment practicant: la mare de Ismaïl és portuguesa i es va convertir per amor a un algerià, la de Samy és activista feminista que mai ha portat el vel.
Durant els primers anys de la vintena, se’n surten amb més o menys dificultats. Foued va de treball en treball després d’haver cursat uns estudis tècnics i fracassar en els seus intents d’accedir al cos de policia i l’exèrcit. Ismaïl, que es casa i cria un fill, té durant un llarg temps una feina estable en una fleca i Samy, que no finalitza els seus estudis universitaris després de cursar el batxillerat literari, gaudeix d’un contracte fixe com a conductor d’autobusos a l’empresa de transports metropolitans de París.
La nit del 13 de novembre, els tres entren junts a la sala de concerts parisenca Bataclan armats amb fusells i cinturons explosius. En poc més de dues hores, segresten i executen lentament al públic que no ha pogut escapar. Quan la policia finalitza l’assalt al local, 90 persones, la majoria d’elles menors de 35 anys, que havien anat a veure un concert d’Eagles of Death Metal, han mort en un dels sis atacs que es van coordinar aquella mateixa nit a la capital francesa, l’autoria dels quals Estat Islàmic va atribuir-se un dia després.
Quan moren, ni Ismaïl Mostefaï, Samy Amimour i Foued Aggad arriben a la trentena: el més gran té 29 anys i el més jove, 23. Durant els anys previs a la massacre, transiten cap a un pensament extremista en un procés que els portarà a viatjar a Síria per lluitar i embrutir-se en les files d’Estat Islàmic d’Iraq i Síria, un grup que practica la guerra amb els mètodes més cruels i que es nodreix de joves que entren en contacte a través de les xarxes de captació, efectives tant a peu de carrer, a les presons i a internet.
Abans que les investigacions judicials esclareixin definitivament les connexions entre els atacants i el modus operandi d’organització dels atemptats, tot apunta a què els tres formaven part de la cèl·lula, integrada per una trentena de persones, responsable dels atacs de París i els de Brussel·les del passat dimarts. Com en els atemptats de Londres, els perpetradors identificats són tots nascuts o crescuts a Europa.

El trànsit cap a l’extremisme

Com és que aquests joves van deixar-se emportar per un pensament violent que es vesteix de fonamentalisme islàmic? La majoria no provenen de famílies molt religioses, no trepitjaven una mesquita i, en molts casos, desconeixen en profunditat la història de l’Islam i les seves confessions. Excepte alguns casos com el de Mohamed Merah, el jove que va dur a terme els atacs de Tolosa l’any 2012 i que tenia familiars que compartien un pensament extremista, gran part dels atacants de París i Brussel·les el van absorbir de fora dels cercles en els quals van créixer.
Un pensament extremista que ha crescut i mutat en els últims anys i que ha sobrepassat especialment les autoritats, però també sociòlegs, pedagogs o periodistes. Mediàtic, però minoritari. A França, menys del 0,1% dels quasi sis milions de persones musulmanes estan incloses en el registre per senyalar els casos de possible “radicalització”, alguns dels quals no estan confirmats o senzillament es basen en informació difusa i poc concloent.
De Molenbeek, el barri de Brussel·les que part dels mitjans, polítics i la població europea descriu ara com el cor gihadista al continent, passant per lesbanlieues parisenques fins a petites localitats o barris de les ciutats angleses de Leeds i Birmingham, la transició dels joves cap al dogmatisme es produeix en pocs anys i normalment al voltant de la vintena.
No hi ha cap indici que Abdeslam Salah, un dels implicats en els atemptats de París que va ser detingut al seu districte de Molenbeek quatre dies abans dels atacs a Bèlgica, estigués abduït per l’extremisme fonamentalista més enllà d’un any abans de convertir-se en home clau dels atemptats a França. Amb petites causes policials pendents, regentava un bar que les autoritats van tancar poc abans del mes de novembre de 2015 per venda d’estupefaents. Altres informacions indiquen que Abdeslam, germà de Brahim, amic d’infància d’Abdelhamid Abaaoud i conegut de Bilal Hadfi –tots tres membres de la mateixa cèl·lula, bevia alcohol i no seguia cap precepte religiós. Un altre dels seus germans ha afirmat que el va veure resar per primer cop “uns sis mesos” abans dels atemptats.

Molenbeek

La comuna de Molenbeek, situada dintre de Brussel·les i no a les afores com han afirmat molts mitjans, arrossega problemes derivats, en part, per la manca d’inversió crònica per part de les institucions públiques. És un districte en el qual conviuen més de cent nacionalitats i format majoritàriament per famílies amb arrels a Bèlgica que no reculen més d’una o dues generacions; un salari mitjà que no arriba als 800 euros en molts barris; i on estan basades nombroses entitats socials que penen a aconseguir els recursos necessaris per oferir, per exemple, cursos d’alfabetització. En aquesta comuna densament poblada, les persones musulmanes respresenten un grup important però no majoritari que volta el 40%, i més del 30% de la població local està desocupada, vuit punts per sobre de la mitjana a la regió de Brussel·les. En els barris de Molenbeek més populars, es calcula que un de cada dos joves no treballa.
Com explica l’antropòleg Alexandre Laumonier en un llarg text publicat  al diari francès Le Monde, després dels atemptats de París, el seu districte no és un gueto sinó que està format per micro-espais diferents. El que sí que pateix entre moltes d’altres coses, diu, és la desinversió, un creixent conservadorisme religiós o la manca d’espais comuns per trobar-se: “no hi ha, en el meu micro-barri [...] els llocs de troballa i de joia on éssers de tot origen i de tota opinió política o religiosa s’interpel·len al voltant d’un got”.
És en aquest entorn que xarxes de captació com Sharia4Belgium intenten convèncer el jovent amb un discurs basat en la injustícia que pateix l’umma(comunitat) musulmana arreu del món, una identitat comuna, el fonamentalisme i uns valors integristes intolerants però estables i inamovibles en el que alguns semblen trobar confort i refugi.

La força d'Aràbia Saudita a Bélgica

A Bèlgica, i amb més força que a altres països europeus, entra en escena el pensament ultraconservador wahhabita, dominant a Aràbia Saudita des de fa tres segles. El 1967, l’Estat del Golf va rebre de mans del rei belga l’usdefruit per 99 anys dels terrenys de la gran mesquita de la capital, que té continuïtat en el finançament de diferents iniciatives fins avui dia. Depenent del predicador, des d’allà es difonien diatribes molts cops “al límit de la legalitat”, segons afirma un resident de la capital. Uns discursos que arribaven a través de les ones de la ràdio, no només als musulmans que hi assistien presencialment.
La corrent salafista que pregona un retorn a l’Islam inicial es va estendre en algunes de les mesquites de la ciutat i alguns emigrants provinents del Magrib, majoritaris a Bèlgica i on es cultiva un corrent islàmic molt més tolerant i obert, van rebre finançament per estudiar a Aràbia Saudita. “Hi ha una gran demanda en les comunitats musulmanes [...] però està majoritàriament coberta per un Islam salafista ultraconservador” explicava fa poc l’islamòleg Michael Privot. Uns documents filtrats per WikiLeaks proven que les autoritats belgues van demanar el cessament del director del centre que gestiona la gran mesquita a causa del seu pensament extremista, una petició a la qual va accedir el govern saudita per posar en el seu lloc un responsable del moderat corrent sufí.
Al carrer, el proselitisme integrista s’ha estès entre aquells més proclius i/o predisposats dels entorns més fràgils davant la passivitat d’autoritats polítiques i acadèmiques. “El fracàs més gros ha estat deixar que aquesta situació creixi: no comprometre’s amb part de la població [...] que clarament està sent abandonada. Essencialment, permets que el buit creixi en el teu propi país. I aquesta és l’arrel del problema: on tens un buit, aquest s’omplirà”, assegurava fa pocs dies Peter Neumann, director del Centre Internacional per l’Estudi de la Radicalització i la Violència Política.
Tot i això, el patró es talla pel context: al Regne Unit, molts dels que han viatjat a Síria per combatre en les files d’Estat Islàmic vénen de famílies benestants i són llicenciats universitaris. Del carrer a les presons: segons diferents estudis, a falta de xifres oficials, més de la meitat de les persones rere reixes a França serien musulmanes, tot i que els membres de la comunitat no sobrepassen el 10% de la població total. És allà on dos dels tres assaltants dels atacs a Charlie Hebdo i un supermercat kòsher es van conèixer i van entrar en contacte amb Djamel Beghal.
Beghal havia viatjat a partir dels anys noranta a Algèria o Afganistan i va formar part de la xarxa d’Ossama Bin Laden abans dels atemptats de l’11-S. Els controls, l’aïllament dels extremistes i el seu seguiment a les presons franceses com a mètodes de prevenció s’han revelat insuficients o erronis. Alguns apunten l’opció danesa -molt recent i sense que es pugui comprovar el seu èxit o fracàs- per no empresonar tots els retornats de Síria o Iraq: oferir-los un seguiment i opció d’explicar la seva experiència. Alguns dels que engreixen les files d’Estat Islàmic són joves que al de poc d’entrar en contacte desitgen tornar.
Hi ha moltes veus que demanen que les polítiques vagin més enllà del discurs securitari per construir ponts i no criminalitzar i alienar un sector de la societat que comportaria conseqüències regressives. Poques setmanes després dels atemptats de París, uns joves de la capital denunciaven en un vídeo del diari anglès The Guardian el seguiment policial i la desconfiança de les autoritats des que es va establir l’estat d’emergència a França i que està prolongat pels parlamentaris fins el 26 de maig. L’endemà dels atemptats, un resident de Molenbeek demanava, a través de les càmeres de la BBC, una major interacció entre la comunitat, les autoritats polítiques i la policial per tal d’involucrar les mateixes ciutadanes en la denúncia de la intolerància: l’Estat, deia, és quasi absent i sol aparèixer vestit d’uniforme policial. Mentre, els serveis de neteja només caminen els carrers quan les deixalles comencen a ser molestes, explica el resident i antropòleg Laumonier.

La guerra a milers de quilòmetres com a plataforma i atracció

De les presons a internet, on Estat Islàmic ha desenvolupat una presència constant i ha trobat el millor mitjà de reclam amb les imatges bèl·liques de la catàstrofe a Síria. El flux de combatents estrangers a aquest país empetiteix qualsevol comparació: “Síria acull la més gran, complexa i potent col·lecció dels moviments gihadistes sunnites de la història moderna”, explica l’acadèmic Charles Lister en el seu llibre sobre el gihad en el país llevantí. Més de 30.000 estrangers han engruixat les files de grups armats fonamentalistes, com Estat Islàmic però també del Front al-Nusra o Ahrar as-Sham. D’Europa, però també i més de Txetxènia, Tunísia, Líban i fins i tot Malàisia.
“Són lamentablement ignorants sobre l’Islam i tenen dificultats per respondre preguntes sobre la xaria, el gihad militant i el califat”, afirma en un article Lydia Wilson després d’entrevistar-se amb combatents d’Estat Islàmic capturats a Iraq. “Però un coneixement de l’Islam no és necessàriament rellevant en l’ideal de lluita per un estat islàmic”. L’odi a la societat en la qual van créixer, la construcció de l’ideal d’ells contra nosaltres -que també va utilitzar l’administració Bush després de l’11-S tant en l’àmbit intern com extern- predomina en l’adoctrinament que Estat Islàmic i grups de pensament similar imposen en els seus reclutes.
Un pensament maniqueu que és darrere els diferents corrents salafistes que van ressorgir en la regió en la dècada dels setanta, en part, impulsades pels petrodòlars, les constants aventures militars estrangeres, i com a alternativa a la frustració de societats sotmeses als règims militars dictatorials, corruptes i repressors que governen molts dels estats de la zona.

Però el paradís embrutit que ven Estat Islàmic per atraure estrangers és el mateix que abominen les poblacions locals de Síria o Iraq, que rarament parlen sobre un retorn a l’Islam primigeni i estan tan poc habituades com els musulmans europeus a vestimentes d’estil nicabs imposats per Estat Islàmic a les dones. La denúncia de moltes i la resistència d’algunes residents en territoris administrats per Estat Islàmic també té continuació en la majoria de grups armats opositors de sirians que s’enfronten, si el context bèl·lic ho permet, amb els militants. L’exemple més representatiu de lluita contra aquest fonamentalisme va ser el “despertar sunnita” a Iraq l’any 2006, quan tribus locals es van unir amb el govern per impedir l’expansió i consolidació del programa fanàtic que volia imposar Al-Qaeda a la província d'Anbar.

Violència justificada en la religió però sense coneixement d’ella

De Tunísia a Afganistan, de Iemen a Mali, poblacions que aspiren a un major grau d’autonomia i guanyar progressivament llibertats enfront uns règims militars que s’aferren al poder des de fa dècades i actuen amb impunitat per repartir entre una elit el control dels recursos i mantenir sota control la població. Des de les agències de seguretat sirianes, que controlen i espien el que diuen quatre joves universitaris asseguts en la gespa d’un parc, fins els tentacles del règim militar egipci, que aparta el rais Mubarak però manté els milers de tentacles en administracions i empreses públiques i privades, mentre una quarta part de la població viu sota el llindar de la pobresa i el 31% dels nens menors de 5 anys estan malnodrits.
I a aquest context de frustració, s’afegeixen els desastres de les intervencions internacionals, amb el “fiasco” d’Iraq com a principal punt d’inflexió i entre les principals causes del context bèl·lic i progrés extremista: mala planificació i arrogància a l’hora d’envair un país del qual els neoconservadors estatunidencs en van demostrar ser ignorants. Van justificar la seva decisió amb proves falsificades o creient-se i amplificant la veu d’un opositor que viu sense suport intern, convençut que els iraquians rebrien amb els braços oberts als soldats estatunidencs; i a més, ocupant un país sense tenir en compte les necessitats per assegurar la seguretat d’uns amplis territoris molt diversos, alhora que ordenen arrencar l’uniforme de desenes de milers de policies, soldats i oficials de l’exèrcit. Molts d’aquests, al veure’s sense res a fer davant el caos i l’ocupació estrangera, formaran part de la insurgència d'on naixerà Estat Islàmic. Hi ha documents i testimonis que proven que, abans de ser els constructors a l’ombra d’Estat Islàmic, van ser alts càrrecs a l’exèrcit secular iraquià de Saddam Hussein.
“[La guerra d’Iraq] va ser el terreny més fèrtil pel reclutament [de combatents] que mai ha existit, molt més del que Bin Laden mai va imaginar en els seus somnis més salvatges”, escriu Robert Pape, que ha avaluat amb els seus col·legues de la universitat de Chicago més de 4.600 atemptats suïcides des dels anys vuitanta. Uns combatents estrangers que durant els primers anys de conflicte iraquià van trobar a Síria un lloc on refugiar-se i des d’on organitzar i preparar estratègies i atacs. Això amb la connivència de les poderoses agències d’intel·ligència sirianes, que molt difícilment no podrien ser coneixedores del que passava, tal com demostren nombrosos documents i testimonis.
El caos i la guerra en el cor del llevant àrab són un vector essencial sense el qual no s’entén l’existència i expansió de grups criminals transnacionals que ocupen i administren territoris. I element clau en la complexa maquinària que desemboca en el reclutament d'Ismaïl, Samy i Foued, tres joves francesos que en pocs anys van passar de ser conductors d’autobusos, forners o tenir una joventut de petita delinqüència a executar 90 persones en una sala de concerts.