viernes, 20 de mayo de 2022

18 mayo 2022 Diario Vasco (opinión)

18 mayo 2022 


 

Bomba de la casa cuartel

El juicio a ‘Josu Ternera’ se celebrará en 2024

La Audiencia Nacional ha programado para los días 9, 10 y 11 de enero de 2024 el juicio al exjefe de ETA ‘Josu Ternera’, por su presunta participación en el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza.

Opinión:

Más claro y más conciso, imposible. Muy buena noticia.

 

17 mayo 2022 (2) El Correo (opinión)

17 mayo 2022


 

Jorge Giménez Bech.  Editor en euskera e hijo de una víctima

«Llegué a sentirme asesino de mi padre cuando ETA le mató»

Militaba en 1982 en un partido afín a Euskadiko Ezkerra, aunque había mostrado su rechazo al terrorismo. «Mi madre me dio el antídoto»

En 1993 fundó la editorial Alberdania y fue durante 14 años presidente de la Asociación de Editores en Euskera. Traductor y escritor, Jorge Giménez Bech (Irún, 1956) fue director de Investigación Lingüística del Gobierno vasco entre 2013 y 2017. Ayer participó en una charla de la asociación 'Gogoan-por una memoria digna'. Es conocido en la cultura vasca, pero muy pocos saben lo que cuenta hoy. Que ETA asesinó a su padre, que era guardia civil, el 9 de octubre de 1982.

- Usted militaba en EIA y en Euskadiko Ezkerra. Le llaman porque acaban de matar a su padre. Nada más llegar, su madre le dice: «¿A quién apoyáis?»

- Un emplazamiento que fue una gran lección. Era el momento del horror. Aquel día estaba en la sede de EE, preparando la campaña de las generales. Me avisaron y me llevaron junto a mi madre, en Irún. 'Mira lo que ha pasado a raíz de lo que tú piensas'. Era algo mucho más humano que político. Algo que se dice a un hijo, que sigue siendo tu hijo. Por eso fue tan impactante y por eso se me ha quedado grabado para toda la vida. No había un tono agresivo. Es una pregunta de una madre a un hijo.

- Escribió un artículo hace poco en el que retrata de un modo brutal cómo se sintió...

- Cuento que, en medio de ese horror, llegué a sentirme asesino de mi padre. Lo escribí porque lo percibí en aquel instante, pero el propio emplazamiento de mi madre me dio el antídoto. No podía pensar de mí mismo que había contribuido al asesinato de algún modo porque era para volverse loco. Comprendí allí mismo que mi propia madre no lo veía así. Fue una reacción en caliente, una exageración. Lo sentí. Su modo de decirlo en aquel momento, tan sutil y tan medido, fue el antídoto.

- ¿Ahí nace un giro inmediato?

- Al principio estuve completamente desnortado. Todo lo conocido se fue a hacer puñetas. Todas las certezas. Mi relación con el mundo vinculado a la violencia terrorista ya era conflictiva. En EE ya estábamos en contra y personalmente yo lo estaba. Sufríamos algunas agresiones de ese mundo. Los compañeros del partido me apoyaron.

- ¿Los amigos?

- También algunos de mis amigos. En mi entorno hubo distancia. Incluso en algunos de la familia. No era una distancia afectiva, pero no se tocaba el tema.

- ¿Sus amigos saben que ETA mató a su padre?

- Los más cercanos sí. No lo he ocultado nunca, pero tampoco es algo que haya ido contando. Cuando ha tocado, lo hemos dicho tanto yo como mis hermanos.

- Era un momento histórico muy relevante. ETA (pm) acababa de disolverse hacía unas semanas.

- Había sido nuestro referente. Y queríamos poner tierra de por medio con nuestro pasado. No daba miedo decirlo. Empezábamos a hablar de lo que habíamos hecho y no en términos poéticos ni épicos, sino reales. Había habido un debate largo, virulento, en que defendíamos terminar. Mi radical condena del terrorismo tiene muchos años.

- La cultura vasca estuvo muy callada en los años del terror.

- En esta editorial se escribió un manifiesto en el año 2000 - 'El silencio no es cobijo', que rechazaba a ETA- que tuvo una acogida interesante entre editores y escritores. 140 adhesiones. El anterior manifiesto era el de 'los 33'. Antes habíamos tenido una posición pasiva y asfixiante. La connivencia, la justificación o la equidistancia, en el mejor de los casos, era cotidiana. La izquierda abertzale ha utilizado su presencia en la cultura en euskera con motivaciones claramente políticas. Callábamos por comodidad. Quien calla por miedo tiene una disculpa, lo nuestro no la tiene. No éramos niños. Teníamos proyección y podíamos habernos hecho respetar. No lo hicimos.

- ¿Qué pasó tras el manifiesto?

- No pasó nada. Estábamos a un mes de la feria de Durango. Era un texto rotundo. Algunos no firmaron: querían cierta equidistancia. Habíamos ido a muchas manifestaciones contra la violencia estatal o paraestatal, pero no a las otras. Ese es el error moral, la perversión que asumimos. No queríamos equidistancias. Y no pasó nada.

- ¿Hubo otros gestos?

- De ese calado, no. Actos más pequeños. Alguna repulsa de la violencia, pero no pronunciamientos públicos. Faltó continuidad.

- Hace poco escuchó a Otegi en Aiete II. Y decidió escribir...

- Sí, pero realmente la idea se empieza a gestar una semana antes, cuando vi 'Maixabel'. Fue una coz de caballo. Vi cosas que yo he dicho o hecho. Me produjo una convulsión interior terrible. Todo esto que pasó es fruto de esta inhibición mía. Así lo sentí.

- Fue muy duro con Otegi.

- Escribí aquella misma tarde pero corregí días después. La primera versión era de cabreo, agresiva. Mi reacción fue: esa petición que habéis hecho no tiene nada que ver con lo que se necesita. Gracias por hacerlo, sé lo que os cuesta cualquier paso, pero no es eso. Hablar de esto como un fenómeno meteorológico es un insulto. No fue sólo un error, fue perverso. En ese mundo no han saldado su deuda consigo mismos y con la sociedad. Favorecen todavía discursos relativizadores. Porque temen que se descuelgue parte de su gente.

Algún silencio en casa

- Ha firmado el manifiesto en contra de volver a juzgar al exlíder de ETA Mikel 'Antza'. ¿Por qué?

- Ese tema me ha dado mucho que hablar en mi entorno. Mi firma se basa en una sola cosa: creo que es algo ya juzgado y tuvo el grado de castigo que merecía. Volver a lo mismo lo interpreté como una maniobra de ensañamiento. Puedo estar equivocado. Creo que, lamentablemente, 'Antza' no ha dado muestras de empatía. Pero son dos cosas distintas.

- Ver a 'Antza' arropado en San Sebastián puede doler a sus víctimas.

- Puede ser doloroso para mucha gente. Y seguro que esa foto me hizo pensar, más a mí que otros. Siguen anclados en un punto de no redención. Quizá fue un error.

- Es el pequeño de sus hermanos. ¿Se habla en casa de esto?

- No, nunca se habla. Cada uno está en posiciones distintas. No se cuestiona. Se habla cada vez con más naturalidad de nuestro padre, pero aludir a la política sería una fuente de conflictos. En aquellos años nos centramos en apoyar a mi madre. Hasta que ella, que era una mujer muy fuerte, dio el paso a su proyección pública.

- Discúlpeme, ¿qué proyección?

- Fue candidata del PP en Irún y presidenta de la AVT en Gipuzkoa. Siempre mantuvimos un terreno de confort personal mutuo. Yo la llevaba a votar (ríe).

- ¿Tuvieron, ella o usted, la necesidad de volver a hablar de aquella primera frase?

- Si alguno de los dos tuvo esa necesidad, la silenciamos. Teníamos una relación muy buena. Era una mujer fuerte y generosa.

Opinión:

En la etapa en la que fui delegado en Catalunya de la ANTIGUA AVT,creo recordar que coincidí en una ocasión con Jorge, allá por los principios de la década de los años 90 en Irún, justamente cuando visité a su madre junto a Leonor, que era la delegada de la ANTIGUA AVT en Vizcaya y la madre de Jorge, la delegada en Guipúzcoa (que no presidenta)…

Siempre tuve un cariño especial por la madre de Jorge y no cito el nombre porque el no lo hace en la entrevista. Pero ser de Lleida marca mucho el carácter…

Y, evidentemente, será un placer tomarme una cerveza con Jorge. Intento desde ya localizarlo.

 

17 mayo 2022 La Razón (opinión)

17 mayo 2022


Víctimas, a EE UU: “Si no lo hace por los 856 asesinados españoles, que lo haga por el norteamericano que mató ETA”

Tildan de “grave error” que se quite de la lista de organizaciones terroristas a los etarras y recuerdan que hay más de 300 asesinatos sin resolver

Estados Unidos anunciaba el domingo que eliminará de su lista de organizaciones terroristas extranjeras a cinco grupos de extremistas, entre ellos a la banda terrorista ETA. La administración Biden adopta esta medida a sabiendas que puede hacer daño a las víctimas de estas organizaciones criminales, que, en el caso de la banda terrorista asesinó durante 50 años en España causando 857 víctimas mortales más miles de heridos. Además, no colabora con la Justicia para aclarar los más de 300 crímenes cuya autoría está aún por determinar.

En el caso de ETA, se justifica en que llevó a cabo una campaña separatista de atentados y asesinatos en el norte de España y otros lugares durante décadas, declaró un alto el fuego en 2010 y se disolvió tras las detenciones y juicios de sus últimos líderes en 2018. EE UU la integró en su lista de organización terrorista extranjera en 1997. Que se elimine la mención de ETA en esa lista de organizaciones terroristas ha sido tildado por las víctimas de «grave error».

Y es que este hecho contrastaría con la petición que se hizo desde el Parlamento Europeo hace menos de un mes cuando la comisión de peticiones votó a favor de que se consideren como crímenes de lesa humanidad los asesinatos cometidos por ETA, incluso aquellos anteriores a 2004 e insta a procesar a los jefes de ETA como «prescriptores» de los crímenes sin resolver –tras una petición que llevó a Bruselas Dignidad y Justicia-

Para la AVT, su coordinador, Miguel Folguera, subraya que se trata de «un grave error» teniendo en cuenta que aún quedan más de 300 asesinatos terroristas sin resolver y decenas de terroristas huidos con causas judiciales pendientes. «Si bien es cierto que ETA se disolvió en 2018 y dejó de matar en 2011, lo consideramos una decisión prematura. Vamos a pedir una reunión a con la embajadora de Estados Unidos en España».

Desde Dignidad y Justicia van a remitir una carta a la embajadora norteamericana para así evitar que se saque de la lista de terroristas a ETA. Su vicepresidente, Víctor Cotobal insiste también en que hay más de 300 crímenes sin resolver y que, además, «existe todavía una disidencia activa y aún hay terroristas que viven en paraísos como Venezuela o Cuba». Por ello, pedirán a la embajadora que, si no lo hace por los más de 800 asesinados «al menos lo haga por uno de sus compatriotas, el ciudadano estadounidense Eugene Kenneth Brown, quien falleció dos días después de que le alcanzara la explosión de un coche-bomba que la banda terrorista hizo estallar el 9 de septiembre de 1985 en la plaza de la República Argentina al paso de un autobús de la Guardia Civil. Cotobal recuerda que «aunque ETA lleva 10 años sin actividad armada, sí que tiene otro tipo de actividad, que persigue los mismos fines y sigue habiendo terrorismo y causas abiertas contra ETA».

Por su parte, el presidente de la Asociación Catalana de Víctimas del Terrorismo (Acvot), José Vargas no entiende la decisión que pretende adoptar la secretaría de EE UU. Recuerda que «ETA ha sido, es y será una banda de terroristas por mucho blanqueamiento que les hagan» y se pregunta: «¿También sacaran a los yihadistas de esas listas?». Vargas subraya que «solo entendería esa decisión dentro de 200 años cuando ya no exista ningún terrorista de ETA vivo» al tiempo que advierte de que «solo falta esta decisión para darle más pábulo a los amigos de los terroristas que están en el Gobierno, para que sigan humillando cada día a las víctimas. Si tuviéramos un Ejecutivo o Congreso democráticos, le pedirían explicaciones a los EEUU», lamenta. El presidente de Acvot considera que esto es «más de lo mismo. Cada vez nos hacen más invisibles y perniciosos para sus intereses globalistas».

Por su parte, la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez destaca que, «según el gobierno del PP y los socialistas, que dieron por valida la disolución de ETA, por aquel circo que les dejaron montar en Cambó», es lo que provoca este gesto. «Desde el momento en el que los terroristas se autodisuelven y el gobierno de esa nación los da por disuelto, a todos los efectos, y encima celebra esa foto... ¿Cómo EEUU los va a seguir teniendo en sus listados?, ¡si el entonces gobierno dio por buena esa foto y celebró/«blanqueó» su autodisolución!», sentencia.

Ordóñez recuerda lo que escribió ya en el marco del décimo aniversario del cese definitivo del terrorismo: «Las consecuencias de un final de ETA negociado las estamos pagado las víctimas con la impunidad». «Si ETA ya no nos mata, no es porque se le haya derrotado con el Estado de derecho, sino porque se negoció con la banda las condiciones de su final», critica. Subraya que el gobierno español es el primero que, durante los últimos años, solo ha llevado a cabo once detenciones en siete años y medio».

Opinión:

He recibido algunas llamadas en las que me pedían mi opinión sobre esta cuestión. Es un tema que he hablado con varias víctimas de la banda terrorista ETA y con todas ellas coincido en un mismo razonamiento. Entiendo que el hecho de borrar de una lista a la banda terrorista ETA tiene relación con el hecho de que ya no es un peligro para nadie pero no creo que tenga nada que ver el hecho de eliminarla de esa lista con el hecho de que deba seguirse investigando todos y cada uno de los atentados que todavía quedan pendientes.

Al fin y al cabo, quien debe hacer esa labor es la administración judicial española ¿no? Y si estoy o estamos equivocados, que alguien nos lo diga y nos lo explique. Pero, por favor, que lo hagan víctimas del terrorismo y no impostores ni aprovechados del dolor ajeno.

¿Quizás algunos de esos esfuerzos y recursos podrian dedicarlos en la atención a las víctimas de los atentados de agosto2017 en Catalunya? Igual no lo saben pero también hay víctimas estadounidenses en esos atentados.

Es solo una propuesta.

16 maig 2022 (3) Ara

16 maig 2022


 

134 morts durant la Transició, però "cap jutge reconeixerà que la policia és terrorista"

L'historiador David Ballester posa noms i cognoms les víctimes de la violència policial entre 1975 i 1982

L’historiador David Ballester ha posat nom i cognom a les víctimes de la violència policial que hi va haver durant la Transició espanyola. Segons Ballester, del 20 de novembre del 1975 al 2 de desembre del 1982, 134 persones van morir per culpa d'una mala actuació policial. Eren homes i dones innocents i les seves morts, precisa l'historiador, són responsabilitat de l'Estat: "Aquests agents formaven part de l’aparell de l’Estat i actuaven sota les ordes de comandaments policials i responsables polítics. No és que l'Estat perseguís aquestes víctimes ni que ordenés matar-les, però és responsable dels errors i crims comesos pels seus funcionaris".

Ballester, doctor en història contemporània per la Universitat Autònoma de Barcelona, documenta i contextualitza totes aquestes morts a Las otras víctimas. La violencia policial durante la Transición (1975-1982) (Prensas de la Universidad Zaragoza).

 

16 mayo 2022 (2) ABC (opinión)

16 mayo 2022 


 

Las mismas lágrimas que vuelven a ser pisoteadas

Plástico, aurreskus, y el carnicero que vuelve a su pueblo con la libertad y algunas anécdotas del ‘talego’. Ése es el panorama al que llega irremediablemente España por, ya saben, la doctrina Atristain, que ya dijimos en estas páginas, con el cabreo del momento, que si los buenos van a Lourdes, los malos, ay, van a Estrasburgo. Este europeísmo etarra es otra de estas paradojas que remueven la bilis mañanera, cuando dicen los terapeutas que hay que saludar al sol. Aparte lo del procedimiento, que lo dejamos para los especialistas de la cosa, la realidad es ésta. Una barra libre para que salgan los criminales, vestidos de limpio, entre el dolor de las viudas y los huérfanos, que ésos sí que no tuvieron derecho a un juicio justo y a poder comunicarse. Me pongo en su pellejo, no puede ser de otra manera, y comprendo ese volunto primero de ir a Estrasburgo a ciscarse en el TEDH, donde deben ser sus funcionario salgo así como la quintaesencia de la Justicia. Togas por encima del bien y del mal y que, como Santa Teresa, levitan y procuran esas romerías tan ibéricas que son los ‘ongi etorri’. En el fondo lo que me duele y lo repito es el dolor (sic) de las víctimas, como bien recordó la estupenda entrevista a la viuda de un exguardia civil a la que el etarra Gadafi le dejó la cama sola, un llanto eterno y una nevera vacía en el pecho. Luego, la chulería del etarra X, de la madre, con no sé qué sentido de labor libertaria e histórica del niño, como si el ‘pollopera’ fuese un mártir por las libertades. La filfa entera cargada de razones porque en Europa mean colonia, como Guardiola, y a España la verán, no sé, en blanco y negro y como yo veo ‘El verdugo’ de Berlanga. Ya Europa ha dictado doctrina. Hay un rugir de ratas en las calles. Tenían razón, nuestros padres mintieron. Otro día hablaremos de letras pequeñas leguleyas; hoy no. Hoy escribo de mi duermevela con dos cementerios: uno con verdines, quizá el de Polloe. Y otro blanco, casi andaluz, que mira al infinito del Mediterráneo. Las mismas lágrimas que vuelven a ser pisoteadas.

Opinión:


Me gustaría decirle al señor Jesús Nieto Jurado que doy por supuesto que es joven y esa excelente cualidad es la causante de que haya olvidado cuántos terroristas de la banda asesina ETA ya han ido saliendo a la calle desde tiempos inmemoriales, incluyendo los años en que los gobiernos no coincidían con la sigla que gobierna ahora.

Tampoco, seguramente por cuestión de edad, recuerdo haberle visto en ningún juicio contra ninguna banda terrorista, especialmente en aquellos años de finales de los ochenta, la década de los noventa y principios de siglo.

Pero quiero recordar también que muchas víctimas del terrorismo hemos tenido que acatar la puesta en libertad de gran número de terroristas porque la legislación lo permite… empezando por aquel Código Penal franquista de 1973 que permitía la redención de condena por buen comportamiento y los beneficios penitenciarios subsiguientes.

He compartido muchas lágrimas, más de las que se pueda imaginar el señor Jesús Nieto Jurado, con cientos de víctimas. En entierros, en sus casas, en sus trabajos… incluso lágrimas causadas por el desconsuelo que aportaba la desconsideración y el abandono que recibíamos por parte de la administración que tiene la competencia en la atención y el apoyo a “LAS” víctimas.

Pero esa cuestión parece no importar porque no se puede utilizar de manera partidista. Y no se puede porque todos los gobiernos, sin distinción de siglas, han cometido y siguen cometiendo los mismos errores.

Por cierto, un dato más. Muchas viudas y huérfanos han tenido derecho a un juicio justo, precisamente ese es el mayor mérito de tantas víctimas anónimas: el respetar la legislación por encima de los intereses partidistas, de ideologías personales. Con el único objetivo de que gente como el señor Jesús Nieto Jurado pueda pasear tranquilamente o entrar en cualquier supermercado sabiendo que la banda terrorista ETA no le destrozará la vida. Como nos la destrozó a tantos antes.

Y conste que para fastidiar a las víctimas no hace falta buscar jueces en Estrasburgo. Muchas han recibido sentencias sobre sus secuelas que serían la vergüenza de cualquier país mínimamente serio y justo. Si lo desea, el señor Jesús Nieto Jurado me puede pedir más información y la tendrá. Otro tema será si tendrá la osadía de publicarla.

Y lo de meter en el saco a Guardiola ya es pa’nota…

 Ah, y recordarle que yo también era el carnicero, trabajando en esa preciosa profesión en Hipercor

 

16 mayo 2022 El Mundo del Siglo XXI

16 mayo 2022


 

EEUU retira a ETA de su lista de organizaciones terroristas

La legislación estadounidense exige que un grupo terrorista sea borrado de esa lista cuando pasan cinco años sin cometer acciones criminales

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha decidido eliminar de su lista de organizaciones terroristas a cinco grupos, entre ellos ETA, a los que considera desarticulados. La decisión, que fue comunicada al Congreso de ese país el viernes, según la agencia de noticias Associated Press, podría causar algunas tensiones con determinados países (aunque no parece que ése vaya a ser el caso de España) o con las víctimas con las asociaciones de víctimas de esas organizaciones criminales.

ETA cometió su último atentado el 16 de marzo de 2010, en París. Hace cuatro años, en mayo de 2018, anunció su disolución. La legislación estadounidense exige que un grupo terrorista sea borrado de esa lista cuando pasan cinco años sin que cometa acciones criminales o dé signos de actividad.

Las otras cuatro bandas terroristas que el Departamento de Estado va a borrar de la lista son la japonesa Aum Shinkrikyo (Verdad Suprema), que para muchos era más una secta que un grupo terrorista y que en 2007 se escondió en dos grupos; la israelí Kahane Chai, que se disolvió en 2000; y dos grupos palestinos es la amistad que han llevado a cabo atentados en Palestina, Israel, y Egipto.

La más mortífera de las 5 organizaciones es, con diferencia, ETA. Aum Shinkrikyo, sin embargo, es la que perpetró a cabo las acciones criminales más espectaculares, cuando en 1994 y 1995 llevó a cabo dos atentados con gas sarín en las redes de metro de las ciudades de Matsumoto y Tokio en Japón, en los que murieron 15 personas y varios miles resultaron intoxicadas. El ataque en Tokio fue la señal de alarma en todo el mundo ante posibles atentados con armas de destrucción masiva.

 

15 mayo 2022 El país (opinión)

15 mayo 2022 


 

La vida secreta en México de dos fugitivos neofascistas de la Transición española

EL PAÍS localiza a los ultras Daniel Fernández de Landa e Íñigo de Guinea, implicados en las muertes en 1980 del líder vecinal Arturo Pajuelo y del soldado Juan Carlos García. Los prófugos disfrutan desde hace 40 años de total impunidad

Los falangistas Daniel Fernández de Landa Roca e Íñigo de Guinea Pérez, presuntos autores de dos de los atentados más cruentos de la Transición española, se ocultan desde hace más de 30 años en México, donde viven con total impunidad, según una investigación de EL PAÍS, que desvela por primera vez su paradero.

Fernández de Landa, de 64 años, está acusado del asesinato del líder vecinal madrileño Arturo Pajuelo Rubio tras una manifestación del Primero de Mayo de 1980. El ultra también formó parte del comando fascista que perpetró cinco días después el asalto al madrileño bar San Bao, donde murió el soldado Juan Carlos García Pérez, de 20 años. Desde 1985, Fernández de Landa se esconde en Ciudad de México.

México también ha acogido a De Guinea, acusado del apuñalamiento que dejó al borde de la muerte a Joaquín Martínez Mecha, el hombre que acompañaba a Pajuelo cuando fue asesinado. A sus 60 años, De Guinea reside con su familia en León, una ciudad de 1,5 millones de habitantes en el Estado de Guanajuato.

Los dos fugitivos protagonizaron una fuga de película en 1980. La escapada les permitió eludir el banquillo en España, donde está prohibido el juicio en ausencia para delitos graves. Y, durante más tres décadas, disfrutaron de una plácida vida anónima a más de 9.000 kilómetros de Madrid mientras Interpol les tenía en su lista de prófugos en busca y captura.

Durante este tiempo, los neofascistas inscribieron pisos a su nombre, crearon empresas y se registraron como extranjeros en organismos gubernamentales mexicanos.

La primera conversación de EL PAÍS con De Guinea se desarrolla a las 17.30 del pasado martes. Apenas dura tres minutos.

-¿Íñigo de Guinea?

-Sí, soy yo.

-Soy un periodista español. Preparamos una historia sobre sucesos de la Transición y queríamos hablar con usted.

-Pues sí, no hay ningún problema, pero en este momento estoy en el coche, en la calle. No sé si puede ser más tarde, en un par de horas, que me llame.

-Nos gustaría saber su opinión sobre una serie de sucesos que ocurrieron en los 80 en España y en los que estuvo implicado, recordará perfectamente de qué se trata…

-Sí, sí, claro…

De Guinea emplaza a mantener a una segunda charla dos horas después, pero no atiende a las llamadas. Al día siguiente, tras la insistencia, descuelga el teléfono para desplegar una retahíla exculpatoria.

-Según la justicia, estuvo implicado en el asesinato de Arturo Pajuelo y en el asalto al bar San Bao…

-Tuve que ver en esos hechos, pero no como aparece en los sumarios. No todo lo que dicen es cierto. No estuve en el juicio, no me pude defender.

-No estuvo en el juicio porque huyó y ha estado en busca y captura tres décadas.

-Me fui porque me salió un trabajo. Tenía 18 años y miedo. Muchos acabaron en la cárcel sin tener nada que ver. Era arriesgarse demasiado. ¿Y si no podía demostrar mi inocencia?

-Joaquín Martínez, el superviviente del atentado contra Pajuelo, le reconoció como el autor de su apuñalamiento.

-Me inculparon, pero no estuve allí. No dañé a nadie. En el caso del bar San Bao, estuve en los alrededores, pero no llegué a entrar.

-¿Por qué se ha cambiado su nombre a Ignacio?

-Me dijeron que Íñigo no existía en el santoral mexicano.

El ultra se despide con voz pausada. Asegura que ha perdido el contacto con Fernández de Landa y reconoce que trabajó con él hace dos décadas en una empresa mexicana de plásticos.

Y es precisamente el plástico el hilo conductor que marca la vida secreta en México de De Guinea y Fernández de Landa. Para reconstruir el rastro oculto de este último, hay que viajar a Naucalpan de Juárez (Estado de México). Corre 1990. Fernández de Landa tiene 32 años y dirige la firma Distribuidora e Importadora los Delfines SA de CV. La compañía tiene 11 empleados, según el registro mercantil. El neofascista se embarca en ella con un restaurador mexicano ya fallecido. El proyecto dura hasta 1999. Hoy, un taller ocupa este desvencijado bloque blindado por un portalón metálico de donde fluye el estruendo de la maquinaria pesada.

El siguiente escenario conduce a San Juan de Aragón, un anárquico enjambre de casas bajas incrustado en el municipio de Gustavo A. Madero donde encontrar una dirección se convierte en una odisea. El fugitivo desembarca en esta área de 1,1 millones de habitantes tras casarse con la hija de un industrial mexicano que pilota una fábrica de hilos y un complejo de banquetes, Salones Cristal. Corren todavía los noventa.

Fernández de Landa se presenta ante su nueva familia como un hombre discreto y educado. Una persona ejemplar que pronto transforma el negocio textil del suegro en una fábrica de plásticos. Su compañía se llama Plásticos Landa y explota desde 2004 la marca de utensilios y recipientes para la casa Plastmade, según el registro mercantil.

El negocio funciona. Emplea a una decena de trabajadores. Y permite al ultra y a su esposa mexicana navegar por una cómoda vida que incluye pequeños placeres como la conducción de vistosos coches.

De Fernández de Landa solo queda hoy el recuerdo en la colonia San Juan de Aragón. El edificio donde residía el matrimonio con su hija, levantado sobre un terreno de 4.000 metros, ha sido conquistado por el aparcamiento de un imponente templo religioso de paredes blancas, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. “Ellos vendieron al templo el solar donde tenían la fábrica y su casa; nosotros todavía resistimos”, recuerda Mari Paz, que fue vecina del matrimonio durante dos décadas. “Nunca nos contó nada de su pasado en España”, añade desde una ventana esta sexagenaria que define al ultra como un hombre educado.

Fernández de Landa nunca ha abandonado el sector del plástico. A través de firmas como Hidro Raf SA de CV, compañía especializada en la fabricación de envases y contenedores de este material, el hombre acusado de arrebatar la vida a dos personas en la Transición se ha prodigado en foros internacionales. Su empresa participo en 2012 en la ciudad mexicana de Guadalajara en la feria de comercio minorista Antad.

La treta de la nacionalidad

El ultra transitó por esta vida anónima sin levantar sospechas gracias a su nacionalidad mexicana. Un salvoconducto que consiguió en 1990, cuando todavía Interpol le perseguía.

¿Cómo pudo hacerse con este trámite que hoy exige un certificado de antecedentes penales? “En México todo es posible con dinero. Y en aquellos años, más”, admite un exfuncionario de la fiscalía de este país, donde se refugiaban en 1995 más de un centenar de etarras.

La justicia española ha tenido en su radar a Fernández de Landa desde que se esfumó de España. El Juzgado Central número 4 de la Audiencia Nacional, que le reclamó hasta 2011 por homicidio doloso, mantuvo una segunda orden de captura contra el fugitivo hasta febrero de 2018.

Durante su escapada, el acusado de las muertes de Pajuelo y García se ha revelado como un maestro del despiste.

Son las 11 de la mañana en la urbanización del Valle Escondido. El complejo es un fortín de millonarios tapizado por campos de golf y medidas de seguridad de película donde conviven las potentadas fortunas mexicanas. Y donde nadie conoce a Fernández de Landa, pese a que el ultra fijó en una de sus viviendas unifamiliares una dirección para trámites burocráticos. “Nunca oímos hablar de ese señor”, dice una empleada de servicio de la supuesta vivienda del prófugo. El jardinero de la casa, valorada en dos millones de euros, asiente en silencio. Este periódico no ha podido recabar la versión de Fernández de Landa.

El refugio de Guanajuato

A cinco horas en coche de Ciudad de México, se despliega uno de los Estados más violentos del país, Guanajuato (2.516 homicidios en 2021). El falangista Íñigo de Guinea Pérez elige la ciudad de León para echar raíces, formar una familia y escabullirse de las garras de los investigadores españoles que le buscaban por apuñalar a Joaquín Martínez, amigo de Pajuelo.

De Guinea inscribe en León una vivienda unifamiliar de 130 metros con jardín en la calle Canciller de la Colonia Real Providencia, según el registro de la propiedad. Lo hace con un nombre falso. Cambia Íñigo por Ignacio.

La vivienda pasa inadvertida en una urbanización de irregulares chalets adosados donde los vecinos han creado una patrulla ciudadana de informantes. La milicia del orden trata de disuadir a los intrusos y frustrar los más que frecuentes asaltos a mano armada y robos. “Vigilancia vecinal”, reza un cartel junto a una comisaría. “¿Buscan algo?”, inquiere un sexagenario en bicicleta dedicado advertir a los vecinos de la presencia de desconocidos.

En Real Providencia ignoran que dos juzgados españoles han reclamado durante más de 30 años por homicidio doloso a su vecino De Guinea. Las órdenes de busca y captura contra este hombre de marcado acento mexicano permanecieron activas hasta 2006 y 2011.

En León, De Guinea creó una empresa de productos plásticos en 2000, cuando todavía estaba en busca y captura por Interpol, según el registro mercantil. Su negocio funcionó en una gran nave industrial a 20 kilómetros de su domicilio. Hoy, alquila un apartamento en el Dorado Residencial ―una tranquila comunidad junto al centro comercial Vía Alta― y vende productos en la red.

El ultra no oculta su obsesión por las armas ―le gustan los clubes de tiro― y mantiene intactas sus convicciones, según un perfil en redes sociales con el apellido modificado. En él, sigue en contacto con antiguos militantes de Falange Española de las JONS y exmiembros del Frente de la Juventud, una escisión violenta de Fuerza Nueva cuyos militantes perpetraron asesinatos, asaltos y secuestros.

El día de la tragedia

Para entender la fuga a México de Fernández de Landa y De Guinea hay que sumergirse en el lado más violento de la Transición. Transcurre 1980. Arturo Pajuelo tiene 33 años y es el segundo de ocho hermanos. Trabaja como delineante en una empresa aeronáutica de Getafe. Y combina sus pasiones ―el atletismo, la escalada y las capeas― con la asociación vecinal Guetaria de Orcasitas (Madrid). Su barrio es un conglomerado erigido en los cincuenta por obreros de la construcción y trabajadores de Telefónica. Pajuelo tiene madera de líder en un territorio donde resuena el acento andaluz de la inmigración que huye de la pobreza. El joven batalla para que se repare un bloque de viviendas amenazado por las grietas.

Son las dos menos cuarto del 1 de mayo de 1980. Pajuelo y su amigo Joaquín Martínez salen de la manifestación del Día del Trabajo, convocada por UGT y CC OO. Caminan por la calle de Tarragona cuando dos individuos les asaltan en silencio. Son presuntamente Fernández de Landa y De Guinea, militantes de Falange Española y de las JONS. El primero asesta nueve puñaladas a Pajuelo en el hígado y los pulmones. Su colega recibe dos de De Guinea, según relata Martínez. Un taxista recoge al líder vecinal en medio de un charco de sangre. Le traslada al Hospital 12 de Octubre. A Martínez le auxilian unos tunos, según rememora.

Pajuelo muere. Dos operaciones y una transfusión de 20 litros que donan los vecinos de Orcasitas resultan inútiles en el combate vital. Las cuchilladas fueron certeras. Martínez sobrevive. “Me dieron dos puñaladas en la espalda. Una me afectó al riñón y otra al coxis. Estuve 21 días ingresado en la UCI, grave. Creo que nos siguieron al terminar la manifestación. Nos cogieron al azar”, recuerda hoy, a sus 67 años, este superviviente. Desde la cama del hospital, Martínez dio las pautas a la policía para elaborar los retratos robots de Daniel e Íñigo.

Martínez identificó al agresor en el archivo fotográfico de Diario 16. No se fiaba de la Policía. “El que apuñaló a Pajuelo era un tipo barbilampiño y con cara de mujer, Daniel. Lo vi al 98%. Y, si lo traen aquí, lo confirmaría al 100%″, añade este hombre que recibió formación de reconocimiento facial durante su etapa como empleado de aduanas y que arrastra una incapacidad como consecuencia de las cuchilladas.

El crimen de Pajuelo conmociona a la sociedad. Más de 20.000 personas asisten al entierro en el Cementerio de Carabanchel y 40.000 se manifiestan y participan en una huelga, según las crónicas.

Jauría fascista en un bar

Cinco días después del asesinato del líder vecinal, una milicia de una veintena de falangistas irrumpe con cadenas, cuchillos y pistolas en el bar San Bao de la madrileña calle de Arturo Soria. “No os mováis que os vamos a matar. ¡Viva Cristo Rey”, advierte la jauría fascista. Es la respuesta de los ultras a una marcha homenaje a Pajuelo que acaba de finalizar en la zona. Los convocados han pedido la ilegalización de Fuerza Nueva, la formación que pilota el notario de verbo encendido Blas Piñar.

Uno de los clientes del San Bao, Juan Carlos García Pérez, soldado de 20 años, muere en la reyerta tras recibir dos tiros por la espalda. Otros tres jóvenes, resultan heridos.

La Audiencia Nacional procesó en 1983 por el asalto al San Bao a una decena de ultras, entre los que figuraban Fernández de Landa como autor del disparo mortal, y De Guinea, que ya acumulaba en su historial criminal el presunto apuñalamiento de Martínez y una detención por su participación en la muerte a tiros del vecino de Arganda del Rey (Madrid) José Prudencio García, de 44 años.

Fernández de Landa huyó de España en 1980 tras pedirle a los policías que iban a detenerle unos minutos para quitarse la chaquetilla de camarero en el bar de El Escorial donde trabajaba. El ultra había sido expulsado de Falange Española y de las Jons un año antes por su conducta “revolucionaria y agresiva”, según el sumario del caso Pajuelo.

Su hermano Jesús fue arrestado en El Escorial poco después tras ser confundido con un militante del GRAPO cuando portaba en una caja de zapatos una pistola Astra de nueve milímetros y un revólver FN del 32. Las armas fueron usadas en el asalto al San Bao, según los investigadores.

El Supremo condenó por este crimen en 1985 a Jesús Fernández de Landa, hermano de Daniel, y a Juan Domingo Martínez Lorenzo, alias Perón, a 32 años de prisión por sendos delitos de asesinato consumado y asesinato frustrado. Tras triplicar las penas impuestas por la Audiencia Nacional, el alto tribunal consideró sus contribuciones clave en el crimen, pero precisó que no ejecutaron la muerte de Juan Carlos García, cuya autoría se atribuyó al huido Daniel Fernández de Landa.

Durante cuatro décadas, el paradero de este último ha sido un misterio. Interpol creyó inicialmente que transitó sus primeros años como fugitivo en un castillo en Francia del neofascista italiano Stefano Delle Chiaie, jefe de Avanguardia Nazionale. Y que, después, se escondió en Suiza.

Felipe Pajuelo, de 68 años, hermano de la víctima, asegura que su familiar no militaba en ningún partido ni sindicato. “Los culpables huyeron. Nosotros nos quedamos sin Arturo y sin justicia. Cuarenta años después, nadie ha pagado por su asesinato”, lamenta.

En el madrileño barrio de Orcasitas, una escultura en forma de paloma levantada con una colecta popular rememora a aquel treintañero de pelo afro que reclamaba ante el poder casas para las familias más humildes. Un centro de mayores lleva su nombre. “Arturo Pajuelo era un líder nato, un joven que hizo mucho por el pueblo”, defiende uno de los residentes.

Opinión:

Justo hace unos minutos he escuchado al que fuera ministro del gobierno de Adolfo Suárez en 1977, Otero Novas.

Curiosamente, la época en la que grupos de extrema derecha se dedicaron a perpetrar numerosos atentados.

Esperaba que le preguntaran por esos temas pero, desgraciadamente, hablaban de las relaciones ruso-españolas de aquellos tiempos…