22 marzo 2026
El
Gobierno vasco permite a la exjefa de ETA Anboto salir de prisión de lunes a
viernes pese a su condena de más de 500 años
En
el año 2018 fue la encargada, junto a Josu Ternera, de poner voz al anuncio de
la disolución de la banda terrorista
En
2021 fue condenada a 425 años de cárcel por un atentado contra un dispositivo
de la Policía Nacional en el polideportivo de Mendizorroza (Vitoria)
El
Gobierno vasco ha concedido a la exdirigente de ETA Soledad Iparraguirre,
'Anboto', un régimen de semilibertad de lunes a viernes con la obligación de
volver a dormir a prisión, en aplicación del artículo 100.2 del Reglamento
Penitenciario.
Fuentes
del Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco han
confirmado a EFE la autorización de este régimen a Iparraguirre, que está
interna en la prisión donostiarra de Martutene. Podrá salir de la cárcel a
partir del lunes 23, aunque por el momento no se sabe el día exacto en el que
lo hará.
Esta
semilibertad no se trata de un tercer grado, sino de una fórmula intermedia
dirigida a «la preparación» para la salida de prisión que se concede cuando el
cumplimiento de la condena está ya muy avanzado.
Permite
a los internos salir de prisión de lunes a viernes y volver a la cárcel solo
para dormir durante estos días.
Para
su concesión el interno debe entregar un «plan de ejecución», en el que se
acredite que va a trabajar o a llevar a cabo labores de voluntariado, con sus
horarios correspondientes.
Ahora
la Fiscalía de la Audiencia Nacional deberá emitir un informe, que no es
vinculante, y la decisión final de la confirmación de este régimen la deberá
adoptar el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia
Nacional, han aclarado las fuentes.
El
mismo régimen de semilibertad en aplicación de dicho artículo fue concedido
también recientemente, en febrero, al exjefe de ETA Garikoitz Aspiazu,
'Txeroki', lo que provocó las críticas de varias asociaciones de víctimas del
terrorismo.
Soledad
Iparraguirre nació en Escoriaza (Guipúzcoa) en 1961. En octubre de 2004 fue
detenida en Francia junto a al jefe del aparato político de ETA, Mikel Albisu,
'Antza', en una casa de Salis-de-Béarn en la que ambos vivían desde hacía años
junto a su hijo.
En
el momento de su detención Soledad Iparraguirre era supuestamente la encargada
de dirigir el aparto de extorsión de la banda terrorista.
Tras
su detención Iparraguirre fue procesada por la juez antiterrorista Laurence Le
Vert por un delito de dirección u organización de banda terrorista y el 17 de
diciembre de 2010 fue condenada junto a su pareja, Mikel Albisu, a 20 años de
cárcel por el Tribunal de lo Criminal de París.
Reclamada
desde 2004 por la Justicia española por delitos de pertenencia a banda armada y
por su presunta participación directa en numerosos atentados cuando formaba
parte del «comando Araba», Francia la entregó el 4 de septiembre de 2019 para
responder por varios atentados.
En
su primer juicio en España tras ser entregada por las autoridades francesas, en
2020, fue condenada a una pena de 122 años de prisión por el asesinato del
comandante del Ejército Luciano Cortizo en diciembre de 1995 en León.
Su
segunda causa fue como cooperadora necesaria en un atentado con granadas en la
Comisaría de Policía Buenavista de Oviedo, en 1997. Aunque la fiscalía pidió 71
años de prisión, en enero de 2021 la Audiencia Nacional la absolvió al
considerar que ya había sido condenada en Francia por su pertenencia a la
dirección de ETA y por preparar atentados en España estando en el país galo,
donde se instalaba la cúpula etarra.
Se
sentó por tercera vez en el banquillo en diciembre de 2020. En el juicio se
enfrentaba a una petición del fiscal de 488 años de cárcel por su presunta
participación en un atentado frustrado contra un dispositivo de la Policía
Nacional en el polideportivo de Mendizorroza (Vitoria) en 1985.
Aunque
en un principio fue absuelta de ese delito, posteriormente el Tribunal Supremo
ordenó repetir el juicio. En la nueva vista fue condenada a 425 años de cárcel
por este atentado.
Fue
condenada también a 39 años de prisión por el asesinato del cartero de la
localidad alavesa de Amurrio Estanislao Galindez el 26 de junio de 1985 y a 46
años de cárcel por la colocación en 1987 de una bomba trampa en la puerta de un
bar de Escoriaza que finalmente no causó víctimas.
Y
además fue condenada a 15 años de prisión en septiembre de 2021 por ordenar el
asesinato del Rey Juan Carlos durante la inauguración del Museo Guggenheim de
Bilbao el 18 de octubre de 1997.
En
el año 2018 fue la encargada, junto a Josu Urrutikoetxea Bengoetxea, 'Josu
Ternera', de poner voz al anuncio de la disolución de la banda terrorista.
Opinión:
Para los que tienen ganas de lío pero no atienden a
razones, vaya por delante que la puesta en libertad de un terrorista, de un
solo terrorista, me duele en lo más profundo… especialmente al conocer las
opiniones de muchos cientos de víctimas del terrorismo (y no solo del terrorismo
de la banda ETA). Es lo que tiene llevar mas de 35 años en el mundo asistencial
a otras víctimas del terrorismo.
Aclarado esto para los “ignorantes de guardia”, me
gustaría presentar una serie de reflexiones que compartimos muchas víctimas,
muchas de ellas incluso pertenecientes a siglas que hablan en su nombre sin haberles
consultado jamás la opinión.
Que una terrorista como Amboto pueda disfrutar de libertad
no es más que el resultado ¿o la interpretación? de la legislación que la clase
política presenta en sus parlamentos, congresos de diputados y hasta senados. Es
el resultado de lo que se conoce como Estado de Derecho democrático.
Pero no deja de ser curioso que ahora sea noticia la puesta
en libertad de esta asesina y nadie dijera nada en otras circunstancias muy
similares por no decir peores, y al decir peores me refiero por el número de
víctimas causadas.
Pongamos unos ejemplos: ¿quién gobernaba cuando el líder de
la banda terrorista ETA Josu Ternera fue elegido diputado en el Parlamento
vasco por Euskal Herritarrok (EH), incluso miembro de la comisión de Derechos
Humanos de esa Cámara, y concejal en Ugao-Miravalles, su pueblo natal?
¿Quién gobernaba cuando fueron puestos en libertad, por
ejemplo, los autores de “mi” atentado en Hipercor? Hay que recordar que estaban
condenados a muchos más años de cárcel que la tal Anboto de la que tanto se
habla estos últimos días pero… oh casualidad, no se habló de esa puesta en libertad
ni un 5% de lo que ahora aparece en los medios.
¿Saben ustedes cual es el problema que algunos no quieren
ver? Pues el problema es que existimos unas cuantas víctimas que vivimos en muy
primera persona todos esos momentos tan duros, vivimos todos y cada uno de esos
momentos en los que se ponía en libertad a terroristas y a “casi casi casi”
nadie parecía importarle.
Vivimos en directo cuando un presidente de gobierno dijo
que “yo y los españoles sabrían ser generosos cono los que abandonen la
violencia”. ¿Se refería a los mismos españoles que ahora ponen el grito en el
cielo, pero callaron cuando ese presidente dijo eso?
Vivimos en directo cuando un presidente de gobierno dijo
que “era preferible tomar posesión de un escaño que de una pistola”. Ahora que
ya no hay pistolas pero sí hay escaños ¿cómo están hoy, que dicen hoy, los que
callaron entonces?
Vivimos en directo cuando un ministro de Interior, tras los
asesinatos de la banda terrorista ETA rompiendo esa misma “tregua” dijo que “estaría
dispuesto a sentarme con ETA”. ¿Para hablar de qué? ¿del tiempo, de ciclismo, de empresas de
seguridad? ¿para explicar cómo había ido el encuentro de 1986 con los miembros
de HASI?
Vivimos en directo cuando una delegación del gobierno, en
1998 y en plena “tregua”, se reunió en Ibeas de Juarros con representantes de
Herri Batasuna (cuando decían que ETA y HB eran lo mismo).
Podría aportar muchas más vivencias como esas, pero creo
que son suficientes. Son suficientes para mostrar que hay víctimas (incluso de
diferentes ideologías) que siempre nos negaremos al uso partidista, interesado
y proselitista del dolor ajeno, cuando hay quien opina y protesta de lo que ocurre
hoy pero callaban cuando ocurría mientras la banda terrorista ETA estaba
activa.
O mientras gobernaban los que a ellos les gustaban.
Las consecuencias del terrorismo asesino de la banda
terrorista ETA continúan presentes en muchas, en demasiadas familias. Pero la banda
terrorista ETA como tal ya no existe. No dejo de pensar que hace más de 25 años
que en Catalunya no tengo que organizar ningún acto de repulsa tras un atentado
terrorista cometido por ETA.
Y quien diga que todo continua igual es que no conoce, ni
en lo más mínimo, lo que significa un atentado terrorista.

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