Opiniones sobre el trabajo realizado en el tema socio-asistencial, jurídico y psicológico de las víctimas del terrorismo. El tema político lo dejo para los políticos.... y alguna que otra víctima.
Ante las numerosas consultas recibidas a traves de redes sociales y para facilitar las mismas, pueden contactar en el e-mail eltrasteroazul@gmail.com
Els diaris digitals també han estat part dels medis que contacten constantment amb l’AMIC Robert. Un de aquests es el diari “elplural.com” i la noticia la signa C.Guzmán.
Otras víctimas del terrorismo etarra están dispuestas a perdonar
“El anuncio de ETA es lo mejor que nos podía pasar”
Este sábado, desde Paraguay, Zapatero al responder a una pregunta de los medios sobre el anuncio de ETA y lo que vendrá afirmó que ahora toca “superar” lo que se ha vivido y “ganar la convivencia” aprendiendo la lección colectiva, pero sin dejar de lado la “memoria”. Cuando lo dijo aun se escuchaban los ecos de la concentración, que unas horas antes, en una plaza madrileña había convocado Voces contra el Terrorismo, de Alcaraz, con el apoyo de una parte de las víctimas y del Partido Popular, para protestar contra el Gobierno y el responsable de Interior que posibilitaron el fin de la banda. Aunque lo parezca, no representan a todas las víctimas, hay otras que están dispuestas a perdonar a los asesinos, si ello sirve para construir la paz.
Roberto Manrique Ripoll tiene ahora 49 años. El 19 de junio de 1987, el día en que ETA se llevó por delante la vida de 21 personas en el Hipercor de Barcelona, él estaba allí. En una entrevista en El Mundo narró que su cuerpo rebotó “como una bola de billar”, sus heridas le llevaron en once ocasiones al quirófano, aunque no le sirvió para librarse de las secuelas. Su esposa, que lleva 22 años en tratamiento psiquiátrico, y sus dos hijos, fueron también víctimas de aquel atentado. Ahora Manrique ha recibido una carta del etarra que planeó y colocó aquel explosivo, Rafael Caride Simón, alias Lutxo.
La carta
La carta, la primera, que se conozca, que un etarra ha enviado a una de sus víctimas, dice: “No soy insensible al dolor que las acciones llevadas a cabo durante nuestra militancia en ETA generaron; de ahí mi compromiso sincero en tratar de ayudar a cerrar esas heridas y en que nadie más sufra lo que ustedes han sufrido. Agradecerle la oportunidad que me ha dado de tener este primer contacto”.
El perdón
Roberto Manrique, expresidente de la Asociación Catalana de Víctimas del Terrorismo, quiere que le pida perdón expresamente, a él y a su familia, “por escrito para que quede constancia”. , tal vez estaría dispuesto incluso a un encuentro con Rafael Caride Simón. Dice que si el etarra fuera a recibir algún beneficio penitenciario, ni se plantearía esa cita, pero le han dicho que no habrá contraprestaciones.
24 vidas inocentes
Sobre Caride Simón pesa una condena a 102 años por el atentado contra el cuartel de la Policía Nacional de Belchite, en 1986, en el que murieron un agente y un civil; otra de 95 años, en 2002, por el atentado contra dos guardias civiles, que resultaron heridos graves, y en el que murió un civil; y la de 790 años por la bomba en el Hipercor, donde murieron 21 civiles. En total, 24 vidas.
El bebé de Teodoro Lucas.
Teodoro Lucas, es otra víctima del terrorismo etarra. Cree que “el anuncio de ETA es lo mejor que nos podía pasar”. Él ni siquiera exige que los terroristas pidan perdón, a pesar de que conoce la identidad de quienes le arrebataron la vida de un hijo por nacer, los etarras Nagore Múgica y Daniel Derguy. Su mujer embarazada estaba el 15de agosto de 1993 en el Port Olímpic, donde los terroristas cometieron otro de sus atentados.
“Yo entendería que muchas cosas no se contaran”
“Ahora todos tenemos que aportar nuestro grano de arena. Todos. Yo incluso entendería que muchas cosas no se contaran, si el final del camino es que no haya ninguna víctima del terrorismo más”, afirmó en una entrevista en El Periódico de Catalunya, este domingo.
Los que representan a las víctimas
Teodoro está convencido de que ahora, “más que nunca, hace falta gente imparcial, responsable, que sepa medir lo que dice. Y no solo hablo de los que están al frente del Estado, sino también de las organizaciones que representan a las víctimas”.
Los que utilizan su dolor
El dolor de una víctima es siempre respetable, en cualquiera de sus manifestaciones, también el que se expresa en las calles, se diga lo que se diga, incluso cuando esa ira se lanza contra un Gobierno que ha trabajado incesantemente para que algún día viéramos el fin de ETA. Otra cosa bien distinta es la implementación que un partido político hace de ese dolor.
Un etarra d´Hipercor reconeix a una víctima el dany causat
Rafael Caride Simón ha enviat una carta a Roberto Manrique, expresident de l'Associació Catalana de Víctimes
L'etarra Rafael Caride Simón, membre del comando Barcelona, condemnat per la participació a l'atemptat d'Hipercor, ha enviat una carta amb data de 27 de gener del 2011 a una de les víctimes, Roberto Manrique, expresident de l'Associació Catalana de Víctimes del Terrorisme (Acvot), ha confirmat a Europa Press el mateix Manrique
La carta, publicada aquest diumenge per 'El Mundo', la va rebre Manrique al maig, mesos abans que ETA decidís anunciar el "cessament definitiu de la lluita armada" després de 43 anys, tal com va anunciar el 20 d'octubre en un comunicat.
El text conté fragments com aquest: "Reconec el dany i sofriment que van causar en persones com vostè les accions portades a terme durant la nostra militància a ETA. No sóc insensible al dolor que van generar aquestes accions; per això, el meu compromís sincer a intentar ajudar a tancar aquestes ferides i que ningú més pateixi el que vostès han patit".
"Considero que els qui hem pres part en aquest conflicte tenim el deure moral i polític d'implicar-nos en la resolució final d'aquest conflicte", exposa.
Alhora, adjunta articles i entrevistes procedents de la presó en què es troba i on interns etarres mostren la "predisposició a tractar de manera seriosa el tema de les víctimes", un tema que ha estat tabú entre els que han militat a ETA, assenyala.
L'enviament de la missiva es va fer a través de Lokarri, associació impulsora juntament amb el Grup Internacional de Contacte (GIC) de la 'Conferència Internacional per promoure la resolució del conflicte al País Basc', que va tenir lloc al Palacio Aiete de San Sebastián.
Manrique va accedir a rebre la carta després d'una trucada del coordinador de Lokarri, Paul Ríos, per preguntar-li si la llegiria, però lamenta que Caride no demani explícitament perdó, i així l'hi ha fet arribar en una carta de resposta, ha explicat a Europa Press.
Si l'etarra ho fa amb una segona missiva, en què Manrique confia, està disposat a accedir a l'oferiment que li ha fet el Govern basc per reunir-se amb Caride a la presó, sempre tenint en compte que no suposarà cap benefici penitenciari, ja que no desitja que se li resti "ni un dia" de condemna.
De moment, parla que s'ha fet un primer pas, però que està en espera i sense oblidar que "no tots els terroristes han dit això", ja que per exemple, la carta és de només un dels quatre condemnats per l'atemptat d'Hipercor.
Afegeix que en la manifestació d'aquest dissabte a Madrid "no hi eren totes les víctimes, sinó una part de les víctimes", i veu darrere de l'acte una qüestió política.
Caride va ser condemnat com a autor material per l'Audiència Nacional a 790 anys i mig de presó juntament amb l'exdirigent etarra Santiago Arróspide Sarasola, 'Santi Potros', de l'atemptat perpetrat per ETA el 19 de juny del 1987 a l'Hipercor de l'avinguda Meridiana de Barcelona, en què van morir 21 persones i 44 van resultar ferides.
La sentència, confirmada pel Tribunal Suprem, va considerar provat que 'Santi Potros' va autoritzar la col·locació de la bomba, dins de l'objectiu de l'organització terrorista d'atemptar contra empreses de capital francès, i va proporcionar els mitjans necessaris perquè Caride Simón, juntament amb Domingo Troitiño Arranz i Josefa Ernaga Esnoz cometessin l'atemptat.
Caride, que també ha estat condemnat per altres atemptats, va ser extradit per França a Espanya el 7 de març del 2000 per respondre per cinc causes obertes a l'Audiència Nacional, entre les quals l'atemptat d'Hipercor, set anys després de ser detingut.
A l'atemptat a Hipercor van morir 21 persones per asfíxia i cremades de segon i tercer grau que els van afectar en el 60 i el 80% dels cossos. Es van produir danys valorats en 2.187.658 euros.
Un etarra de Hipercor envía una carta a una víctima reconociendo el daño causado
El etarra Rafael Caride Simón, miembro del comando Barcelona, condenado por su participación en el atentado de Hipercor, ha enviado una carta con fecha de 27 de enero de 2011 a una de las víctimas, Roberto Manrique, ex presidente de la Asociación Catalana de Víctimas del Terrorismo (Acvot), ha confirmado a Europa Press el propio Manrique.
La carta, publicada este domingo por 'El Mundo', la recibió Manrique en mayo, meses antes de que ETA decidiera anunciar el "cese definitivo de la lucha armada" tras 43 años, tal y como anunció el 20 de octubre a través de un comunicado.
El texto contiene fragmentos como este: "Reconozco el daño y sufrimiento que causaron en personas como usted las acciones llevadas a cabo durante nuestra militancia en ETA. No soy insensible al dolor que las mismas generaron; de ahí mi compromiso sincero en tratar de ayudar a cerrar esas heridas y en que nadie más sufra lo que ustedes han sufrido".
"Considero que quienes hemos tomado parte en este conflicto tenemos el deber moral y político de implicarnos en la resoluciónfinal del mismo", expone también.
Asimismo, adjunta artículos y entrevistas procedentes de la prisión en la que se encuentra y donde internos etarras muestran su "predisposición a tratar de manera seria el tema de las víctimas", un tema que ha sido tabú entre los que han militado en ETA, señala.
El envío de la misiva se hizo a través de Lokarri, asociación impulsora junto al Grupo Internacional de Contacto (GIC) de la 'Conferencia Internacional para promover la resolución del conflicto en el País Vasco', que se celebró en el Palacio Aiete de San Sebastián.
Manrique accedió a recibir la carta tras una llamada del coordinador de Lokarri, Paul Ríos, para preguntarle si la leería, pero lamenta que Caride no pida explícitamente perdón, y así se lo ha hecho llegar en una carta de respuesta, ha explicado a Europa Press.
Si el etarra lo hace con una segunda misiva, en lo que Manrique confía, está dispuesto a acceder al ofrecimiento que le ha hecho el Gobierno vasco para reunirse con Caride en la cárcel, siempre teniendo en cuenta que no supondrá ningún beneficio penitenciario, ya que no desea que se le reste "ni un día" de condena.
Por el momento, habla de que se ha dado un primer paso, pero que está a la espera y sin olvidar que "no todos los terroristas han dicho esto", ya que por ejemplo, la carta es de solo uno de los cuatro condenados por el atentado de Hipercor.
Añade que en la manifestación de este sábado en Madrid "no estaban todas las víctimas, sino una parte de las víctimas", y ve detrás del acto una cuestión política.
HIPERCOR
Caride fue condenado como autor material por la Audiencia Nacional a 790 años y medio de cárcel junto al ex dirigente etarra Santiago Arróspide Sarasola, 'Santi Potros', del atentado perpetrado por ETA el 19 de junio de 1987 en el Hipercor de la avenida Meridiana de Barcelona, en el que murieron 21 personas y otras 44 resultaron heridas.
La sentencia, confirmada por el Tribunal Supremo, consideró probado que 'Santi Potros' autorizó la colocación de la bomba, dentro del objetivo de la organización terrorista de atentar contra empresas de capital francés, y proporcionó los medios necesarios para que Caride Simón, junto con Domingo Troitiño Arranz y Josefa Ernaga Esnoz cometieran el atentado.
Caride, que también ha sido condenado por otros atentados, fue extraditado por Francia a España el 7 de marzo de 2000 para responder por cinco causas abiertas en la Audiencia Nacional, entre ellas el atentado de Hipercor, siete años después de ser detenido.
En el atentado a Hipercor murieron 21 personas por asfixia y quemaduras de segundo y tercer grado que les afectaron en el 60 y el 80 por ciento de sus cuerpos.
Otras 45 personas resultaron heridas de distinta consideración y se produjeron daños valorados en 2.187.658 euros.
Aquests dies tots hem contactat amb en Robert per diverses raons... tant per felicitar-lo per la excel·lent noticia del cessament definitiu del terrorisme de la banda terrorista ETA com per demanar-li informació sobre la carta que li va enviar un dels autors de l’atemptat de Hipercor.
La noticia de la carta ha aparegut en mes de 80 medis de comunicació diferents i, per resumir, podeu llegir la informació emesa des de l’agència Europa Press i signada per les companyes Estela López i Miyena Llorca.
No pide perdón
Un etarra de Hipercor envía una carta a una víctima reconociendo el daño causado
El etarra Rafael Caride Simón, miembro del comando Barcelona, condenado por su participación en el atentado de Hipercor, ha enviado una carta con fecha de 27 de enero de 2011 a una de las víctimas, Roberto Manrique, ex presidente de la Asociación Catalana de Víctimas del Terrorismo (Acvot), ha confirmado a Europa Press el propio Manrique.
La carta, publicada este domingo por 'El Mundo', la recibió Manrique en mayo, meses antes de que ETA decidiera anunciar el "cese definitivo de la lucha armada" tras 43 años, tal y como anunció el 20 de octubre a través de un comunicado.
El texto contiene fragmentos como este: "Reconozco el daño y sufrimiento que causaron en personas como usted las acciones llevadas a cabo durante nuestra militancia en ETA. No soy insensible al dolor que las mismas generaron; de ahí mi compromiso sincero en tratar de ayudar a cerrar esas heridas y en que nadie más sufra lo que ustedes han sufrido".
"Considero que quienes hemos tomado parte en este conflicto tenemos el deber moral y político de implicarnos en la resolución final del mismo", expone también.
Asimismo, adjunta artículos y entrevistas procedentes de la prisión en la que se encuentra y donde internos etarras muestran su "predisposición a tratar de manera seria el tema de las víctimas", un tema que ha sido tabú entre los que han militado en ETA, señala.
El envío de la misiva se hizo a través de Lokarri, asociación impulsora junto al Grupo Internacional de Contacto (GIC) de la 'Conferencia Internacional para promover la resolución del conflicto en el País Vasco', que se celebró en el Palacio Aiete de San Sebastián.
Manrique accedió a recibir la carta tras una llamada del coordinador de Lokarri, Paul Ríos, para preguntarle si la leería, pero lamenta que Caride no pida explícitamente perdón, y así se lo ha hecho llegar en una carta de respuesta, ha explicado a Europa Press.
Si el etarra lo hace con una segunda misiva, en lo que Manrique confía, está dispuesto a acceder al ofrecimiento que le ha hecho el Gobierno vasco para reunirse con Caride en la cárcel, siempre teniendo en cuenta que no supondrá ningún beneficio penitenciario, ya que no desea que se le reste "ni un día" de condena.
Por el momento, habla de que se ha dado un primer paso, pero que está a la espera y sin olvidar que "no todos los terroristas han dicho esto", ya que por ejemplo, la carta es de solo uno de los cuatro condenados por el atentado de Hipercor.
Añade que en la manifestación de este sábado en Madrid "no estaban todas las víctimas, sino una parte de las víctimas", y ve detrás del acto una cuestión política.
Caride fue condenado como autor material por la Audiencia Nacional a 790 años y medio de cárcel junto al ex dirigente etarra Santiago Arróspide Sarasola, 'Santi Potros', del atentado perpetrado por ETA el 19 de junio de 1987 en el Hipercor de la avenida Meridiana de Barcelona, en el que murieron 21 personas y otras 44 resultaron heridas.
La sentencia, confirmada por el Tribunal Supremo, consideró probado que 'Santi Potros' autorizó la colocación de la bomba, dentro del objetivo de la organización terrorista de atentar contra empresas de capital francés, y proporcionó los medios necesarios para que Caride Simón, junto con Domingo Troitiño Arranz y Josefa Ernaga Esnoz cometieran el atentado.
Caride, que también ha sido condenado por otros atentados, fue extraditado por Francia a España el 7 de marzo de 2000 para responder por cinco causas abiertas en la Audiencia Nacional, entre ellas el atentado de Hipercor, siete años después de ser detenido.
En el atentado a Hipercor murieron 21 personas por asfixia y quemaduras de segundo y tercer grado que les afectaron en el 60 y el 80 por ciento de sus cuerpos.
Otras 45 personas resultaron heridas de distinta consideración y se produjeron daños
Quan els efectes mes mediàtics del comunicat de la banda terrorista ETA ja havien passat, en Robert ha tornat a ser noticia. I ha tornat a ser noticia perquè ha estat la primera víctima del terrorisme que ha rebut una carta de l’autor del seu atemptat.
En Robert sempre ha estat un personatge molt mediàtic per tota la feina que ha realitzat i per l’enorme coneixement que posseeix, però mai ha estat un personatge “estrella” perquè no ha fet ni dit mai res buscant ser noticia. Quan ho ha estat ha sigut perquè nosaltres (periodistes, advocats, metges, historiadors....) hem anat a buscar-lo. I ell sempre se ha deixat trobar, qualitat que sempre li agrairem.
Però el diumenge 30 d’octubre tothom ens vàrem assabentar de una noticia que l’AMIC Robert havia tingut amagada des de molts mesos abans, en una nova demostració de que mai ha volgut ser portada de cap medi. Aquell 30 d’octubre es publicava en la separata “Crónica” del diari “El Mundo”, per part de la companya Ana Maria Ortiz, la següent informació:
Primera misiva etarra a una víctima.
Sin la palabra perdón
“Reconozco el daño y sufrimiento que causaron en personas como usted las acciones llevadas a cabo durante nuestra militancia en ETA. No soy insensible al dolor y sufrimiento que las mismas generaron; de ahí mi compromiso sincero en tratar de ayudar a cerrar esas heridas”
La carta trampa del asesino de Hipercor
“Esta carta no me vale. Tiene que pedirme perdón de verdad para encontrarme con él”, dice la víctima.
No soy insensible al dolor que las acciones llevadas a cabo durante nuestra militancia en ETA generaron; de ahí mi compromiso sincero en tratar de ayudar a cerrar esas heridas y en que nadie mas sufra lo que ustedes han sufrido. Agradecerle la oportunidad que me ha dado de tener este primer contacto...”.
La carta a la que pertenece este fragmento está escrita a ordenador pero la firma de su puño y letra Rafael caride Simón, alias Lutxo. Caride Simón, de 66 años, pasará a la historia como el jefe del comando terrorista que llevó a cabo la mayor matanza de ETA. El fue quien ideó y planificó el atentado de Hipercor, en Barcelona. Y él fue quien lo ejecutó físicamente, puesto que condujo el coche cargado de explosivos hasta el segundo sótano del parking del supermercado, donde lo dejó listo para que estallara. La bomba se cobró 21 víctimas mortales –15 mujeres, amas de casa sobre todo, y seis hombres,- cuatro de ellas menores de edad. “No soy insensible al dolor...” dice ahora Caride Simón, quien fue condenado a 790 años de cárcel solo por lo de Hipercor, y quien hoy está preso en Nanclares, Langraiz en euskara.
El destinatario de la carta, el hombre que la ha recibido en el buzón de su casa en Barcelona, es Roberto Manrique Ripoll, de 49 años. El 19 de junio de 1987 Roberto Trabajaba en la carnicería de Hipercor, ubicada en el primer sótano del centro comercial, justo encima del lugar donde Caride Simón colocó el coche bomba. La explosión lo hizo volar literalmente –“reboté como una bola de billar”-, su cuerpo estuvo expuesto a cientos de grados de temperatura y sufrió heridas que precisaron 11 operaciones de las que aún quedan secuelas, como en las manos, zurcidas de injertos. Es el rostro más conocido de las víctimas catalanas, por su beligerancia y porque en 1989 fundó la asociación de afectados por el terrorismo de su comunidad, que presidió hasta 2002.
Recién anunciado por parte de ETA el “cese definitivo de su actividad armada”, la misiva es histórica. Se trata de la primera carta –al menos de la que se tenga trascendencia pública- en la que un terrorista se dirige por escrito a una de sus víctimas directas para reconocer, con tibieza, el daño que le ha causado. Caride Simón data el documento el 27 de enero de 2011, pero la carta no es enviada a Correos hasta el 20 de abril, según figura en el matasellos. El sobre que la contiene tiene estampado el membrete de Lokarri, el movimiento pacifista y de orientación nacionalista que ha organizado la Conferencia de Paz de San Sebastián previa al comunicado de ETA.
-¿Está Lokarri tutelando o auspiciando algún tipo de contactos entre terroristas y víctimas?, preguntaba el jueves ‘Crónica’ a Paul Rios, su coordinador.
-No, para nada. No tenemos los medios que requeriría una labor de esta envergadura... Pero yo sí, a título personal, he intermediado en un caso concreto, -responde sin revelar la identidad de los protagonistas-. Un condenado de Nanclares me debió ver en una foto en el periódico hablando con una víctima y a través de otra persona me preguntó si yo podría entregarle a esa víctima una carta suya.
Paul Rios marcó el teléfono de Roberto Manrique el pasado 28 de marzo para tantear su postura.
-¿Si te envía una carta, le preguntó, la llerías o la romperías directamente?
-Que me la envíe –respondió Manrique sin mas.
Cuando la carta llegó, Roberto la leyó concienzudamente, midió las palabras de Caride Simón y consultó a los suyos. A su mujer, esperanza, quien lleva 22 años en tratamiento psiquiátrico; a su hijo mayor, Joel, que tenía tres años cuando el atentado, y al pequeño, Nacor, de 10 meses entonces. Los tres, dice Roberto, son víctimas de las que no cuentan en ninguna estadística, “porque sus heridas no sangran”, pero han padecido el terrorismo como el que mas.
Roberto Manrique respondió a Caride Simón telefónicamente, en julio, siempre a través de Paul Rios: “A mi y a mi familia nos falta que nos pida perdón expresamente, por escrito para que quede constancia. Luego, ya veremos”.
Y en este ‘impasse’ se encuentra, a la espera de una segunda misiva en la que Caride Simón les pida perdón sin medias tintas y se arrepienta sin rodeos. Que su primera carta no sea una carta trampa.
-¿Y cree que llegará esa segunda comunicación, Roberto?
-Sí, estoy convencido de ello...
Tras el atentado, y durante muchos años, Roberto Manrique tuvo la cocina más limpia que una patena. No podía dormir por las noches y se las pasaba sacando brillo a los azulejos y la campana extractora, revisando las medicinas, por si había alguna caducada, y repitiéndose enfermizamente: “Tengo que ir a la cárcel a que me expliquen por qué han hecho esto, tengo que ver a estos cabrones...”.
Ahora tiene ante sí la oportunidad de preguntárselo directamente a Caride Simón. Porque, al margen de la carta y de la intermediación de Paul Rios, Roberto Manrique ha recibido el ofrecimiento –proveniente del Gobierno vasco, es todo cuanto desvela- para que este primer acercamiento acabe materializándose en un cara a cara con el hombre que lo dejó marcado de por vida. “Agradecerle la oportunidad que me ha dado de tener este primer contacto...” dice Caride Simón en su carta, anunciando su predisposición a que la comunicación con la víctima continúe.
Si la segunda misiva, la de “pido perdón”, aparece una mañana en su buzón, Manrique irá a la cita.
-No creo que verme con él sea demasiado duro para mí, dice. Ya lo vi en el juicio, en 2003, en la actitud borde y repugnante de la mayoría de los etarras;
: “No reconozco la autoridad de este tribunal, déjenme ir, me quiero marchar..”.
Y no sólo en el juicio. Ambos estuvieron muy muy cerca aquel viernes 19 de junio de 1987. A Manrique no le tocaba trabajar esa tarde, pero le cambió el turno a un compañero, José María, que tenía un campeonato de taekwondo. Tampoco era habitual que Roberto accediera al centro por la rampa del parking, pero así lo hizo esa tarde, justo, además, en el momento en que Caride Simón entraba con el coche bomba. “Era un Ford Sierra”, recuerda Roberto. “Me fijé en él porque estaba como tuneado, parecía un deportivo, e iba tocando suelo. Lo vi bajar y dije ‘Qué carro más guapo’”.
Cómo iba él a sospechar que el sobrepeso del vehículo de debía a los 200 kilos que los etarras cargaron en el maletero entre amonal, gasolina y una masa de pegamento y escamas de jabón, muy común en los artefactos etarras porque consiguen que las llamasc desencadenadas por la explosión se adhieran a los cuerpos de las víctimas y les provoquen más daños.
¿Arrepentido?
“¿Está realmente arrepentido?” se pregunta ahora Manrique. “No lo sé, pero de momento ha dado el paso. Si por pedir perdón o contactar con las víctimas hubiera algún tipo de beneficio para ellos, un años menos de cárcel, por decir algo, no lo haría, no accedería a un encuentro, diría tajantemente que no. Pero como no hay ningún tipo de contraprestación...”-.
No está tan claro que a Rafael Caride Simón este tipo de gestos no le reporten ningún beneficio. Cuando fue detenido, en febrero de 1993, en un bar de Toulouse, en Francia, llevaba un pasaporte español falso y una Browning 9 mm. Hasta 200 no fue extraditado a España, donde ha sido juzgado como jefe del ‘comando Barcelona’ en su etapa más sangrienta. Fue condenado a 102 años en 2001 por el atentado contra el cuartel de la Policía Nacional de Belchite (1986), donde murieron un agente y un civil; a 95 años en 2002 por atentado contra dos guardias civiles –heridos graves- en el que murió otro civil, y a 790 años por la bomba de Hipercor, por la que también fueron condenados sus compañeros de comando, Josefa Mercedes Ernaga Esnoz y Domingo Troitiño, además de Santiago Arrospide Sarasola, ‘Santi Potros’, quien dio la orden. El atentado costó la vida a 21 civiles. Un total de 1.005 años de prisión por 24 vidas.
Juzgado por el antiguo Código Penal, por el cual todas las condenas de más de 30 años s erefunden en una sola de 30, a la que se restan los beneficios penitenciarios, Caride Simón podría estar libre en 2020, tras 20 años en prisión –menos de uno por asesinato-, si no se le aplicara la doctrina Parot –en vigor desde febrero de 2006- que favorece el cumplimiento íntegro de los 30 años de cárcel, el máximo que permite la ley.
La cárcel de arrepentidos
En febrero de 2010, Rafael Caride Simón fue acercado al País Vasco, en concreto a Nanclares de Oca (Alava). Allí ha concentrado el Gobierno a una veintena de etarras, que disfrutan de un trato especial a cambio de expresar su arrepentimiento, desmarcarse de las posturas de ETA –que lo expulsó por ello- y comprometerse a pagar las responsabilidades civiles y penales derivadas de sus acciones.
Caride Simón, que ha hecho méritos para estar en Nanclares, reside así ahora mas cerca de casa y está ingresado, como el resto de arrepentidos, en el denominado módulo de respeto, donde las celdas están abiertas y los presos prácticamente se autogestionan. Además, a los de Nanclares se les suele aplicar el artículo 100.2 del Régimen Penitenciario, que permite a las autoridades ser flexibles con las condenas, lo que se ha traducido en que presos de la envergadura de ‘Txelis’, quien fuera jefe político de ETA, salga a la calle varias horas, todos los días, de lunes a viernes.
A la entrevista con Roberto Manrique asisten sus dos hijos: Nacor, de 25 años y Joel, de 27. A Joel, recién casado, aún se le saltan las lágrimas cuando habla del atentado que sufrió su padre.
-Joel ¿qué le diría a Caride Simón si lo tuviera delante?
- Uf, no me lo he planteado. Se me hace un nudo en la garganta sólo de pensarlo. Que me explique a mí por qué he sufrido lo que sufrido, porqué mi padre estuvo minutos ardiendo, dos meses ingresado en el hospital y 20 años y pico luchando contra ellos.
Roberto Manrique no es la única víctima de Hipercor a la que se le ha planteado un cara a cara con Caride Simón. A Rafael Güell, de 69 años, viudo de Milagros Amez, quien cargaba las compras en su coche cuando encontró la muerte, a los 43 años, también le ofrecieron, hace dos meses, desde la Dirección de Asistencia a las Víctimas del Gobierno Vasco, un encuentro con el terrorista en Vitoria, a 20 kilómetros de la cárcel de Nanclares. Según ha trascendido, ya se han materializado seis de estas citas con damnificados, aunque sólo en un caso la víctima tuvo enfrente al terrorista que le quitó a su ser querido. Rafael Güell lo pensó. Y dijo que no: “¿A qué voy a ir yo allí? ¿A esperar que esa persona me diga ‘Lo siento, perdóneme, no lo hice con mala intención...’?. ¿Y qué tengo que decir yo? ¿qué lo perdono? Pues no. Yo no voy a perdonar porque no se puede perdonar eso. Yo tenía dos críos muy pequeños y me costó mucho salir adelante”.
Molts coneixem, per experiència pròpia, les col·laboracions de l’AMIC Robert en els nostres medis de comunicació. Però des de fa temps els companys de Punto Radio – Onda Rambla tenen “l’exclusivitat” els dimecres de 12 a 14 hores per comptar amb en Robert.
El cert es que alguns dimecres (i abans molts dimarts) es un dels que parlen mes clar.
Com a mostra del reconeixement i de l’agraïment que molts li tenim, el dimarts 25 d’octubre l’AMIC Robert va ser la persona escollida pels organitzadors del Premi corresponent al 34è aniversari de la Discoteca “Trauma” a Barcelona per celebrar la “victoria de la ciutadania espanyola davant del terrorisme”. No podia ser un altre el millor per recollir aquest guardó. La entrega la va realitzar en Mario Cuevas, contertuli del mateix programa els divendres i responsable de protocol de la discoteca “Trauma”.
Mario Cuevas (organitzador aniversari "Trauma", Robert Manrique i Marcos Palli.
El company d’en Robert en la lluita contra el terrorisme i l’assistència jurídica a les víctimes, l’advocat José María Fuster-Fabra, també diu la seva en referència al cessament definitiu del terrorisme de ETA.
Ho va publicar a “La Razón” el dia 25 d’octubre.
Lo luchado
En cuanto oí el comunicado de ETA llamé a Rodríguez Galindo, a Enrique Pamies y a otros policías y guardias civiles implicados en la lucha antiterrorista y me pude hacer una composición de lugar creo que bastante correcta. Luego hablé con los compañeros de lucha, Juan Antonio Corredor, José Vargas, Roberto Manrique, Santos Santamaría, etc. Tuve sentimientos encontrados y la sensación de que nadie nunca nos agradecerá lo luchado, por lo menos ni ellos ni yo recibimos llamada alguna en este sentido, sólo medios de comunicación para recabar nuestra opinión. Al día siguiente empecé a recibir llamadas de otras víctimas a las que he representado en los Tribunales, y ahí sí se produce un sentimiento unánime de «a mí nadie me ha pedido perdón por lo que me han hecho» y una preocupación: ¿Ahora qué? No tengo respuesta, pero sí un compromiso. Sólo soy un abogado, en este caso de víctimas, y haré lo que ellas me pidan, lo que ellas digan o sientan es lo que yo quiero decir y sentir. Quien quiera perdonar que perdone, quien no quiera que no lo haga, sólo ellos están en su derecho de hacerlo, y si ellos me piden, como alguno ya me ha pedido, que procure que los asesinos de sus hijos, padres o hermanos se pudran en prisión lo intentaré. Mientras, policías y guardias civiles siguen alerta porque o se disuelven o que los disuelvan los nuestros, o entregan las armas o que se las quiten los nuestros.
No tengo más que escribir, aún me quedan juicios pendientes contra ETA y, por los menos por mi parte, hasta que las víctimas me lo pidan y no dudo que lo hagan, no hay un paso atrás. Al próximo etarra que acuse lo haré con los mismos argumentos y vocación que siempre.