La companya Iva Anguera de Sojo va publicar a l’”ABC” la noticia sobre els deu anys de feina d’en Robert Manrique a Catalunya. Evidentment, tots els articles que parlaven de aquests deu anys feien un reconeixement absolut a la feina desenvolupada per en Robert i els companys de Madrid.
El 19 de junio de 1987, Roberto Manrique, como muchas otras personas, vio su vida truncada por el atetado de ETA en los grandes almacenes Hipercor de Barcelona. Manrique, hasta entonces anónimo carnicero empleado en esta gran superficie comercial, se convirtió a partir de ese momento en el ‘alma mater’ de la Asociación Víctimas del Terrorismo en Cataluña. La delegación catalana de la AVT se presentó en Barcelona en enero de 1991. Diez años después, Manrique asegura que “lo mejor de estos años ha sido la creciente concienciación de la gente; lo peor, la falta de apoyo de las instituciones”.
Esta es una de las quejas constantes de la AVT , que reúne ya a 500 familias residentes en Cataluña afectadas por atentados terroristas cometidos tanto en esta comunidad como en el resto de España. Según datos de la Asociación , los atentados han dejado en Cataluña la secuela de 70 niños huérfanos por diversas acciones, la mayoría de ellas perpetradas por ETA, en la que murieron además una decena de menores. En total, durante las últimas tres décadas la violencia terrorista ha cambiado la vida de 150 niños catalanes que fueron heridos o cuyos padres padecen las secuelas de algún atentado.
Cuando se creó la delegación catalana de la Asociación había en esta comunidad 18 familias inscritas a la AVT , 12 de ellas afectadas por el mismo atentado contra el Hotel Corona de Aragón, perpetrado en Zaragoza. Al creerse la delegación catalana, el número creció rápidamente con 70 nuevas familias víctimas del atentado de Hipercor.
Asistencia a los afectados
Desde entonces, la labor de la asociación ha ido creciendo junto con el número de asociados. Desde homenajes a asistencia legal, psicológica o económica a las víctimas centran la actividad de la AVT tanto en Cataluña como en el conjunto de España, donde atiende a más de 2.000 familias damnificadas con un presupuesto que en 1999 ascendió a 200 millones de pesetas destinados a más de 6.000 personas.
Entre sus objetivos, destaca el de unir a las víctimas para, de una forma colectiva, reivindicar derechos y reclamar justicia, y prestar la ayuda necesaria, ya sea moral o material, a las personas damnificadas por el terrorismo. Aunque sin duda, una de sus facetas más conocidas es la de la movilización constante contra el terrorismo. De sus campañas de concienciación destaca la recogida de firmas de 1995 a favor del cumplimiento íntegro de las condenas impuestas a terroristas, causa para la que consiguieron más de un millón de rúbricas. Además, por supuesto, de sus concentraciones junto a Hipercor después de cada crimen terrorista o coincidiendo con la fecha del atentado en este centro comercial.
Todo ello en una comunidad que cuenta con el triste récord de ser la que ha visto a más grupos terroristas cometer atentados. Como advierten desde la AVT , ETA no es la única. Desde el Grapo a grupos ya desaparecidos como Terra Lliure, JEP o las FAC, han provocado también el terror en las últimas décadas.
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