martes, 11 de octubre de 2011

18 junio 2000 El País


18 junio 2000



En Robert Manrique sempre ha parlat molt clar i mai ha deixat de fer-ho. Fins i tot en els actes de homenatge a les víctimes en Robert ha enviat un missatge de respecte i, al mateix temps, de denuncia pública sobre la situació real de les víctimes del terrorisme, especialment les víctimes anònimes. Una noticia publicada al diari “El País” i signada per la companya Joaquima Utrera ho confirmava, tot presentant una nova iniciativa a Barcelona:



La ofensiva terrorista
El recuerdo de la masacre de Hipercor
La Asociación de Víctimas del Terrorismo se concentra ante los almacenes cada vez que ETA comete un asesinato

Los familiares de las 500 víctimas catalanas del terrorismo prefirieron concentrarse ayer a solas delante de los almacenes Hipercor, donde muchos de ellos perdieron a algún ser querido en el brutal atentado del 19 de junio de 1987. Siempre que se produce un atentado, se concentran allí. El portavoz de la Asociación Víctimas del Terrorismo en Cataluña, Robert Manrique, se mostró dolido porque nadie les invitó a acudir a la manifestación del paseo de Gracia. En estas personas a las que el terrorismo cambió el rumbo de sus vidas, cada nuevo asesinato desencadena los recuerdos de aquel fatídico episodio que no olvidarán jamás. Tan pronto se enteraron de que ETA había matado a José Luis Ruiz Casado, concejal de Sant Adriá de Besós, se pusieron a trabajar.

Cuando Robert Manrique explica que al perder de una forma tan brutal a un familiar “el cerebro no acepta que alguien decida que le conviene pegar un tiro a una persona sin mas”, sabe de qué habla. El portavoz de las víctimas trabajaba en la carnicería de Hipercor. “En cuestión de minutos”, explica, “pasé de cortar libritos de lomo a ver mi cuerpo lleno de metralla, con múltiples lesiones que me dejaron inválido, pero lo importante es que vivo”.

La conversación con el portavoz de las víctimas en Cataluña está jalonada de llamadas telefónicas de socios que preguntan a cuál de las concentraciones hay que acudir. En cuestión de minutos llama el hijo del empresario Bultó, a continuación alguien que perdió a sus padres en el atentado de la sala de espectáculos Scala, un policía que sobrevivió a un atentado en Rentería y tantos otros que desentierran la larga estela de muerte y sufrimiento.

Manrique no se cansa de repetir que para los familiares de las víctimas el terrorismo es un problema social y no sólo político. Acepta que cada cual pida la independencia o lo que quiera, siempre que no mate. Considera que en España no se aprecian en lo que valen las asociaciones como la suya y que han “demostrado ser los más tolerantes con el terrorismo”. Cuenta que ni una sola vez les ha pasado por la cabeza tomarse la justicia por su mano. Lo que dicen tener muy claro a estas alturas es que “o se está con las víctimas o con los que matan”.

En el caso del edil de Sant Adriá, la asociación ha variado la forma habitual de proceder. Los primeros días acostumbran a contactar con personas más o menos próximas a la víctima para intentar ayudarles al máximo. En esta ocasión el cuñado de José Luis Ruiz les presentó de inmediato al padre de éste, que, reconocen, ha afrontado la desgracia con una gran entereza. Mientras estuvieron en el domicilio de la víctima, presenciaron algo que les indigna: “los codazos de algunos políticos para salir en la foto”. Manrique recrimina a los políticos que cuando se van las cámaras no se acuerden más de los miembros de la familia que queda rota. “En13 años (el tiempo transcurrido desde el atentado de Hipercor), jamás me ha llamado un político catalán para preguntarme como me encuentro. El único que llamó una vez fue García Damborenea”, explica.

Este colectivo es consciente de que su presencia molesta a las autoridades, pero creen que se les ningunea injustamente. El ejemplo que cita Manrique es que llevan nueve años pidiendo al Ayuntamiento de Barcelona que levante un monumento a las víctimas del terrorismo. Finalmente, hace poco se enteraron por la prensa de que el gobierno municipal ha encargado a un escultor americano que lo haga.



















































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