martes, 11 de octubre de 2011

4 diciembre 2000 La Razón

4 diciembre 2000


 En moltes ocasions la informació que en Robert ens ha passat o les entrevistes que li hem fet han estat sorprenents, perquè no s’acoblaven a la línia editorial que, sens dubte, te cada medi de comunicació. Per aixó ha estat sempre un plaer poder comptar amb les seves opinions. Un exemple molt clar es el que segueix en les entrevistes que la companya Xiana Siccardi li va fer pel diari “La Razón” el desembre de 2000, els dies 4 i 5.

Políticos e instituciones catalanas mantienen a las víctimas del terrorismo en el más absoluto olvido
El gobierno navarro invitó al delegado de la AVT en Cataluña para conceder la Medalla de Oro a las víctimas de Eta

La Asociación Víctimas del Terrorismo en Cataluña se encuentra ante un panorama desolador en cuanto a ayuda y colaboración por parte de los políticos y de las instituciones catalanas. Tras haber llamado a todas las puertas posibles, la asociación se encuentra ante el olvido de las autoridades. Desde 1987 hasta hoy, la AVT cuenta con una larga lista de instituciones y políticos que han arrinconado sus peticiones. El reconocimiento de la asociación, en cambio, se hace presente fuera de Cataluña. El delegado de la AVT, Roberto Manrique, explicó las actuaciones de las autoridades políticas e institucionales catalanas y cómo éstas se olvidan de la parte más importante de cualquier conflicto terrorista: las víctimas.

La Asociación Víctimas del Terrorismo en Cataluña se siente olvidada por los políticos e instituciones catalanas. La asociación ha podido comprobar en varias ocasiones cómo las autoridades han arrinconado a las familias de las víctimas de los atentados terroristas en Cataluña. El delegado de la AVT en Cataluña, Roberto Manrique, explicó a LA RAZON algunas de las actuaciones de las autoridades catalanas y como éstas han obviado la parte que más sufre el atentado terrorista: las víctimas. “Desde 1987” explicó Manrique, “ninguna institución catalana se ha dignado llamar a la AVT. Únicamente lo hicieron Ricardo García Damborenea y Ernest Lluch a título personal”.

Roberto Manrique viajó anteayer a Navarra, donde se entregó la Medalla de Oro de Navarra, máximo galardón de la Comunidad Foral, a las Víctimas del Terrorismo. “Que en Navarra hayan contado con las víctimas del terrorismo es un gran gesto”, explicó Manrique, “pero aquí en Cataluña no contamos con el mismo trato”.

Cuando se produce algún atentado terrorista, la AVT se manifiesta al día siguiente a las 20:00 horas en la plaza de la Tolerancia, situada frente al centro comercial Hipercor. En esta plaza, que la asociación ha pedido que se llame plaza Ernest Lluch, la AVT despliega unos grandes paneles en los que figuran los casi mil rostros y nombres de todas las personas asesinadas en España por actos terroristas, y la lista de más de 200 heridos en Cataluña por los mismos motivos. Desde hace unos días, estos paneles tienen un nuevo rostro, el de Ernest Lluch, un gran amigo de la Asociación.

“Cuando se ha convocado una manifestación contra el terrorismo en la plaza Sant Jaume de Barcelona, frente a la Generalitat y el Ayuntamiento, las autoridades nunca han contado con las víctimas del terrorismo”, explicó Manrique. “Cuando fue la manifestación en memoria de Ruiz casado, el 9 de noviembre, la AVT acudió a la plaza Sant Jaume con los paneles. Los políticos, con la pancarta a sólo 10 metros, ni siquiera hicieron el gesto de acercarse a preguntarnos cómo estábamos”.

“También tuvimos un problema con el Ayuntamiento de Barcelona que, en 1997, aceptó el proyecto de monumento a las víctimas de un atentado sufrido en su zona, pero con la condición de que la leyenda dijera: “a las víctimas inocentes del terrorismo”. Nosotros nos negamos a este comentario, lo que provocó la anulación del proyecto”, explicó.

Los hechos pueden remontarse a 1992, cuando se realizó el juicio contra los autores de un atentado de Terra Lliure. “Los políticos que acudieron al juicio” dijo Manrique “compartieron tiempo y risas con los procesados y sus familias. En cambio, nadie se acercó a saludar a las cinco víctimas que acudieron”.

Mientras la ciudad de Navarra concedía la Medalla de Oro a las víctimas del terrorismo, la localidad de Vilassar de mar (Barcelona) homenajeó ayer por la tarde a Ernest Lluch, ya que éste es el pueblo natal del político. Al acto de homenaje acudió la familia del político asesinado y culminó cuando su hermano, Enric Lluch, recitó un poema escrito por unan niña de ocho años. Más de 400 personas asistieron al homenaje a Lluch y le dedicaron un minuto de silencio.
        
“Ernest Lluch fue el único político que se acordó de las víctimas del terrorismo en Cataluña”

Cerca de 500 familias catalanas han sido víctimas del terrorismo. El delegado de la Asociación Víctimas del Terrorismo en Cataluña, Roberto Manrique, también se convirtió en víctima tras el atentado etarra ocurrido en 1987 en el centro comercial Hipercor. La mesa de su despacho en la asociación está repleta de abultados informes de otras personas que, como él, también han sido víctimas. Manrique afirma que todavía le queda por encontrar a 100 familias que han sido víctimas del terrorismo en Cataluña y lamenta que estas mismas víctimas sean las más olvidadas para los políticos y las instituciones catalanas. Recuerda en su despacho que una chica que murió en Hipercor era votante de HB. También recuerda que el único político que se acordó de las víctimas del terrorismo fue Ernest Lluch, un amigo de Manrique, asesinado por Eta la noche del pasado 21 de noviembre.

         Pregunta: ¿Qué le decís a una persona que de pronto se convierte en víctima del terrorismo?
         Respuesta: Sabemos que la víctima quiere que su vida sea lo más normal posible a la que tenía un minuto antes del atentado. Con nuestra experiencia de 20 años sabemos cómo reaccionar ante familias que sufren una tragedia de este tipo. Es muy triste que en España exista una Asociación de Víctimas del Terrorismo. Debería ser una cuestión del Estado, como ocurre en otros países de Europa.
          P: La AVT también se encarga de realizar una búsqueda de las familias que han sufrido cualquier tipo de terrorismo. ¿Cuál ha sido el último rescate?
         R: Hace 15 días encontramos a la familia de la primera víctima mortal del Grapo en Cataluña. Estas cosas te hacen pensar cuántas víctimas habrá que ni siquiera conocen sus derechos. Además, hay personas que no encontramos por ningún sitio, e incluso todavía hay ocho víctimas del atentado de Hipercor que ni siquiera sabemos donde están.
         P: ¿Esta podría ser gente que se ha ido a vivir a otro lugar atemorizada, para intentar echar  tierra de por medio a su experiencia?
         R: Yo he encontrado víctimas de Hipercor en Galicia, León, Madrid, Huelva y Sevilla. Hemos tardado años en encontrarlos y otros no sabemos dónde están. Obviamente, nuestra labor es buscarlos.

         P: ¿Por qué piensa que la Asociación de Víctimas del Terrorismo es una incomodidad para los políticos?
         R: Porque somos la muestra palpable de un problema. Quizás los políticos tienen miedo a que las víctimas estén junto a ellos en una manifestación y les digan “nuestros problemas son éstos, éstos y éstos”.
         P: ¿Por qué cree que no se les invita a las manifestaciones contra el terrorismo?
         R: Quizá porque molestamos. Quizá moleste a la conciencia política el reconocer que hay cientos de familias víctimas del terrorismo y saber que no se ha hecho nada por ellas en absoluto. Mucha gente sólo piensa en las víctimas del terrorismo de Hipercor y Vic, pero ¿y las del Grapo? ¿y las de Terra Lliure? ¿y las de la ultra derecha, y las de la Scala y las de Eta? ¿Qué pasa con la chica que perdió el hijo que esperaba en el atentado en el puerto olímpico en el 93? Aquello ni siquiera consta como una muerte. ¿Y las víctimas con secuelas psiquiátricas? Tampoco son víctimas para los políticos.
         P: Entonces ¿cuál puede ser la solución?
         R: Los políticos no observan este tema desde una perspectiva social, que es como debería ser, y sólo toman un punto de vista político, de manera que las víctimas no somos utilizables.
            P: ¿Qué piensa de la actitud de los políticos e instituciones catalanes?
         R: El hecho de que ninguna institución se acuerde de las víctimas del terrorismo es crudo, pero es una realidad. A veces hablas con políticos vascos y te dicen que ellos sí contactan con las víctimas del País Vasco cuando hay una manifestación. A nosotros, en diez años, jamás nos ha llamado una institución para invitarnos a las manifestaciones por Miguel Angel Blanco, ni por Ruiz Casado ni ahora por la de Ernest Lluch. Yo creo que las víctimas del terrorismo estarían encantadas de asistir a estas manifestaciones junto al resto de los ciudadanos.

         P: Entonces, ¿usted cree que los políticos sólo ven la cuestión política del terrorismo y que el apoyo a las víctimas es únicamente cuestión de imagen?
         R: Por supuesto. ¿Tanto les cuesta a los políticos contar con las víctimas cuando hay una manifestación? Por ejemplo, hace unos días se celebró una manifestación en plaza Cataluña por los inmigrantes sin papeles y en la cabecera estaban los mismos inmigrantes, porque eran los más afectados. ¿Cómo se entiende que en una manifestación contra el terrorismo estén en primera línea los políticos y nadie se acuerde de invitar a las víctimas?
         P: ¿A qué puertas han llamado?
         R: A todas. A la Generalitat, al Ayuntamiento de Barcelona, a la Diputación, y no ha servido de nada. Me invitaron anteayer a una celebración en Navarra en la que concedieron la Medalla de Oro conseguida por las víctimas del terrorismo... ¿y qué ocurre en Cataluña? Nos invitan a la presentación de un libro, a conferencias y a exposiciones de cuadros y no a la manifestación contra el terrorismo. Lo único que tengo claro es que desde hace 13 años he sido víctima del terrorismo y sólo un político me llamó. Hace años fue Ricardo García Damborenea y hace poco, Ernest Lluch.
         P: Ustedes han propuesto cambiar el nombre de la plaza de la Tolerancia por plaza Ernest Lluch.
            R: Sí, porque Ernest Lluch fue el único político que se acordó de nosotros por propio interés. Hemos pensado que sería bonito que esta plaza llevase su nombre porque está situada en Hipercor, que es donde nos manifestamos contra el terrorismo. Sabemos que habrá gente que no nos entenderá, pero esta petición ha sido realizada de corazón. Hemos tomado esta decisión porque Ernest Lluch era, y es, un gran amigo nuestro y sería un bonito homenaje.

         P: ¿También apreciabais el mensaje de Lluch?
         R: Quien quiere que se acabe el terrorismo, en primer lugar, somos las víctimas y después los ciudadanos. Ernest Lluch decía que hay que dialogar, pro lo que no vamos a hacer es dialogar con los que están matando. Claro que hay que dialogar, pero lo que no se sabe es con quien. ¿Con el PNV, con HB, con Eta?... Estoy convencido de que Ernest Lluch no se habría sentado a hablar con los que le han matado.

        








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