08 març 2008 (2)
L’atemptat a Mondragón va copsar la opinió pública i va ser la causa de multitud de trucades dirigides en Robert. El diari “El Correo” publicava les reaccions de diferents víctimes a través de la informació del company Juan Manuel Mallo el dia 8 de març.
“Han destrozado a otra familia”
Las víctimas del terrorismo expresan su solidaridad con los allegados del asesinado, recuerdan su propio calvario y piden determinación a los políticos para acabar con ETA
Las frases
“Por desgracia, ya sé para qué me llamas. Esto es tremendo. Terrible”. Nada más descolgar el teléfono, éstas eran las primeras palabras de los interlocutores; todos ellos, víctimas de la sinrazón terrorista. Los martirizados por las acciones de ETA recibieron como un mazazo el asesinato a sangre fría del ex concejal socialista Isaías Carrasco. Odio, rabia, indignación... Todos aquellos sentimientos, aflorados cuando sus vidas se convirtieron en objetivo de la crueldad terrorista, revolvieron ayer sus entrañas hasta la náusea. La pérdida de ese padre, de aquel hermano, del marido o el ataque directo hacia su persona volvieron a su pensamiento. Por ello, su primer a “mención era para María Ángeles, la viuda de Isaías, y sus tres hijos. «Ellos son los más importantes. Han destrozado otra familia. Les han sumido en la desgracia”, reprochó Bárbara Durkhop, viuda del senador del PSOE Enrique Casas.
La europarlamentaria socialista conoce de primera mano la brutalidad de la banda terrorista. A su marido le segaron la vida en un contexto similar al actual, en plena campaña de las elecciones generales de 1984. La amargura de aquel momento regresó nada más conocer que un compañero engrosaba la irracional lista de asesinados por la sinrazón. “Ha vuelto aquel dolor”, confesó Durkhop, mientras se dirigía a Mondragón.
”¡Estoy muerta!”
Hacia allí se dirigía otra víctima, también miembro del PSE. Esther Cabezudo, por suerte, vive para narrar ese calvario provocado por ETA. Pero el estado de la ex concejal del PSE en Portugalete rozaba ayer la depresión. “Es un mazazo ¿Estoy muerta! ¿Estoy muerta! Me ha dejado fatal. Muy mal. Han ido a por la víctima más débil, una persona que no tenía escolta”, acertaba a decir con un hilo de voz. Sin embargo, su tono se elevaba para maldecir la “crueldad” de los terroristas, para reclamar “unidad” y severidad, para desterrar esta “lacra” de la sociedad. “La única forma de afrontar esto y de acabar con ello es con mano dura. Siendo muy duros”, recalcó.
Este mensaje, de hecho, se repitió en todas las víctimas consultadas por este periódico: unidad y firmeza contra los asesinos. «Los partidos políticos deben superar las diferencias y volver al consenso del pacto antiterrorista, y acabar con el terror que ETA provoca. Gane quien gane las elecciones de mañana, lo primero que hay que hacer es derrotar a ETA. Luchar por su final», razona «desolada» Cristina Cuesta, confundadora del Covite (Colectivo de Víctimas del Terrorismo). La hija de Enrique Cuesta, el delegado de Telefónica asesinado en marzo de 1982, calificó el atentado de ayer de «tragedia». «Es un absurdo. No tiene ningún sentido», certificó para solicitar el fin de la banda de una vez por todas. «No estamos preparados para soportar más sufrimiento y más horror».
Pero ayer Mondragón, Guipúzcoa, toda España revivió la angustia del crimen. Desde Barcelona, por ejemplo, la expresó Roberto Manrique, portavoz de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT). Este superviviente de la masacre de Hipercor en 1987 lanzó una batería de sentimientos. Habló de “repulsa, rabia, asco...”. “Esperamos que esta crueldad acabe de una vez por todas, para que nadie más sufra como lo hemos hecho nosotros ¡Han destrozado una familia!”, se dolió. Y esa mujer y los tres hijos, ahora huérfanos, estaban en la cabeza de todos.
Palabras de solidaridad para ellos, como las de Ana María Vidal Abarca, ex presidenta dela Asociación de Víctimas del Terrorismo. “Les mando mi más sincero abrazo”. También consejos. “No pueden olvidar. Eso nunca. Pero tampoco alimentar el rencor, porque el rencor te perjudica más. Te hace vivir con un cabreo permanente y constante. Te hace sufrir más”, recomendó Juan Domínguez, responsable de la Asociación de Víctimas de la Comunidad Valencia. Él sufrió en sus carnes un atentado. Ayer recordó su calvario: “Entonces, mi hijo pequeño tenía cinco años. Yo sé lo que pudo sentir Isaías en sus últimos momentos. Piensas: '¿Qué va a ser de los míos?' Y te das cuenta de que les han arruinado su vida”. “Es un duro golpe”, secundó Jesús Ramírez, vicepresidente de la Asociación de Víctimas del 11-M.
Palabras de solidaridad para ellos, como las de Ana María Vidal Abarca, ex presidenta de
“No más lágrimas”
Pero todos coinciden en no mirar al pasado. Apuestan por el futuro, por un futuro “sin ETA”. Para ello, se fijan en la cita con las urnas de mañana. “”Debemos ir a votar en masa. Han hecho una llamada a la abstención y, por este motivo, se hace más importante y evidente acudir a votar. Debemos demostrar de esta forma una imagen de unidad para demostrar que les repudiamos”, reclamó Txema Urquijo, adjunto a la dirección de la Oficina de Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco. Sus palabras eran las de todos. “ETA no debe marcar la agenda política”, apuntó Vidal Abarca.
Y, según todos los consultados, ellos, los dirigentes políticos, tienen en su mano enterrar a la banda terrorista, que Isaías sea el últimos asesinado. “Debemos confiar en que pronto se acabe con esta sinrazón. De que esto sea el final, de que hoy -por ayer- se derramen las últimas lágrimas por culpa de ETA”, deseó Joaquín Vidal, presidente dela Asociación de Víctimas del Terrorismo en Andalucía.
Y, según todos los consultados, ellos, los dirigentes políticos, tienen en su mano enterrar a la banda terrorista, que Isaías sea el últimos asesinado. “Debemos confiar en que pronto se acabe con esta sinrazón. De que esto sea el final, de que hoy -por ayer- se derramen las últimas lágrimas por culpa de ETA”, deseó Joaquín Vidal, presidente de

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