domingo, 20 de noviembre de 2011

15 febrero 2009 Universitat Pompeu Fabra

15 febrer 2009
Ens consta que a l’AMIC Robert, de totes les seves responsabilitats, hi ha una que li agrada molt portar a terme. La seva facilitat de paraula i els seus enormes coneixements el fan gaudir de una tranquil·litat in un convenciment que sempre queda palès en les seves conferències. I en moltes de aquestes activitats acadèmiques el resultat posterior ha estat  poder trobar a Internet les opinions o els treballs de investigació de molts estudiants.
Un de aquests us el presentem a continuació, obra de Jon Fernandez el 15 de febrer de 2009, pocs dies després de una nova conferència impartida per en Robert a una universitat

Entrevista a Robert Manrique, de la Ass. Catalana Víctimes d'Organitzacions Terroristes  
“El miedo es libre”
Robert Manrique i Ripoll (Barcelona, 1962) cortaba libritos de lomo en la carnicería de Hipercor el 19 de junio de 1987. Bajo sus pies, en el garaje del supermercado, estaba el coche-bomba que llevaba 300 kilos de explosivo. A las 15:40 explotó. Murieron 21 personas y 45 resultaron heridas. Fue la mayor matanza de ETA.
Él era un carnicero de 24 años, padre de dos hijos pequeños. Al reventar el suelo Manrique rebotó contra las paredes como una pelota de frontón. A ciegas, porque tenía la cara quemada, y dando patadas a todo lo que le venía encima salió a la calle como pudo. Sufrió graves quemaduras en todo el cuerpo. Lo metieron en un taxi con una clienta y los llevaron al hospital.
Desde entonces su vida se ha centrado en la ayuda a las víctimas. Al salir del hospital, se convirtió en el delegado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en Barcelona. En el 2003, a causa la politización de la directiva de la AVT, se fundó la Associació Catalana de Víctimes d'Organitzacions Terroristes (ACVOT). Manrique es su secretario general, alma y voz de la asociación.

¿Llegó a sentir odio?
Nunca. La mente humana no está preparada para entender que alguien te quiera hacer daño voluntariamente. Pero no, odio no. Lo que sí he tenido es el sentimiento de justicia, ni siquiera de venganza. ¡Que se haga justicia!

¿Cree en la justicia?
No. Creo solo en las sentencias porque hay que acatarlas, y si no se recurren. Pero la justicia ha dado sentencias aberrantes para las víctimas. Todavía hay 36 víctimas de Hipercor sin indemnizar. El Estado dice que entregaron las peticiones de indemnización fuera de plazo. Es una vergüenza.

¿El Estado se hace cargo de las víctimas?
No, no. Yo deseo desaparecer como asociación y que el Estado diga que se hace cargo de las víctimas. Pero es que es el Estado, precisamente, el que más trabas nos pone.

¿Se ha sentido olvidado?
Absolutamente. Para mí la terapia ha sido pelear, buscar víctimas, trabajar con ellas. Esta mañana me he encontrado con los médicos que me salvaron el brazo hace veinte años, ha sido una terapia. Consiste en ayudar, somos personas a las que jodieron la vida y nos dedicamos a ayudar a otras a las que también se la han roto más tarde.

¿Lucháis contra el olvido?
No se puede olvidar lo que pasó, evidentemente. Nuestra manera de luchar contra el olvido es la terapia, ayudarnos entre nosotros. No creo que luchar contra el olvido sea salir a la calle con banderitas ni atacar a un gobierno o defender otro.

¿Se refiere a la AVT?
Yo tengo un gran cariño por la gente de la AVT, pero no puedo decir lo mismo por la actual directiva. El señor Alcaraz, ex presidente, es un impresentable, politizó la directiva.

Les acusó de terroristas por apoyar el proceso de paz.
No hemos apoyado ningún proceso de paz. Si se habla de paz parece haber una guerra. No es así. Yo no estoy en guerra contra ningún vasco. Nosotros solo apoyamos la ley, sin meternos en política. Es legal que el Gobierno se reúna con terroristas para buscar la solución. Todos lo han hecho. Nunca hemos estado en contra de la solución. Lo que pido es que nadie más sufra lo que he sufrido yo.

¿Hay gente que vive de ser víctima?
Hay que diferenciar quién es víctima y quién no. No sé si esta gente vive o malvive de la política. Alcaraz ha colocado a su mujer en el PP de Jaén. Yo tuve tres ofertas políticas y dije que no. No voy a dejar a las víctimas para cobrar un pastón y decirles que no a sus problemas. Los políticos son un obstáculo para las víctimas.

¿Se politizan las víctimas?
En un aeropuerto me han llegado ha preguntar, ¿usted es de las víctimas fachas o de las normales? Cuando alguien lanza un mensaje político en nombre de las víctimas, siendo o no víctima, nos está metiendo a todos en un mismo saco. Eso es un error. Las víctimas no tenemos que ser activos políticos.

¿La sociedad vasca les ha dado la espalda?
En Barcelona hay gente que no se sube a mi coche por miedo. Si aquí hay miedo entiendo que en Euskadi se acentúe. Me podrá gustar más o menos, pero entiendo que el miedo es libre. De todas maneras, la cosa va cambiando.

¿Qué me dice de los vascos?
¡Tengo buenísima relación con ellos! Tiene narices tener que defender a los vascos en otros foros. Hay una cosa vital que poca gente conoce: no todos los vascos son terroristas ni todos los terroristas son vascos. El atentado de Hipercor lo hicieron un palentino, un gallego y una navarra siguiendo órdenes de un vasco para matar catalanes. ¡Que alguien venga y me lo explique! ¡No entiendo nada! Con lo cual, que los vascos apoyan a ETA es una falsedad como un piano. Por desgracia, desde hace unos años, hay gente a la que esa asociación se le da muy bien.

¿ETA tiene fin?
Siempre relaciono a ETA con la mafia. Es una forma de vivir, desgraciadamente patrocinada durante muchos años por la prensa: “terroristas románticos”, “revolucionarios”,… Y no olvidemos que hay un importante sector de la población vasca, un 10%, que la apoya.

¿Hay intención de acabar con esto?
Por parte del Gobierno creo que sí [toca la mesa de madera con las manos]. Por parte de toda la clase política…tengo mis dudas. El problema es que ha habido una utilización política del terrorismo patética.

¿Por dónde pasa la solución?
ETA se tiene que dar cuenta de que matando no llegará a nada y otros de que tanto enmarañar con ETA tampoco ayuda.

¿Qué les diría a los etarras de Hipercor?
En el juicio de 1989 les pregunté, ¿Por qué en Hipercor? Y me respondieron, En toda guerra hay víctimas civiles y militares. Entonces dije, ¿será hijo de puta? Al día siguiente el periódico con mayor difusión en España titulaba que una víctima increpó gravemente al presunto autor del atentado.

¿Tiene esperanza?
Cero esperanza. ¡Ojalá termine hoy el terrorismo!, lo digo muy en serio. Eso sí, el fin de ETA no implica que el muerto vuelva, que la pierna amputada crezca, que mi hígado se regenere. Con lo cual, ¡ojalá no haya más víctimas! Pero no nos olvidemos que las que ha habido tienen sus derechos. El sufrimiento que se pasa en el día a día anónimo es tremendo. Desafortunadamente, hoy no tengo esperanza.



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