Ja s’apropaven les eleccions i una nova mostra de neutralitat, que sempre ha estat una constant en el Robert, la va donar en un reportatge preparat des de la revista “Interviu”.
Es va publicar la setmana del 18 de febrer de 2008.
El titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha definido a Mariano Rajoy como el peor ministro de la democracia. El líder del PP dirigió el Ministerio del Interior entre febrero de 2001 y julio de 2002. Ambos se disputan el honor de haber sido mejor en el cargo.
La sede socialista de la calle Ferraz, y no el Ministerio del Interior, fue el lugar elegido por Alfredo Pérez Rubalcaba para contraatacar al PP en materia de seguridad ciudadana, el pasado 11 de febrero. No fue una decisión baladí: no contestaba como ministro sino como oponente político. De esta manera, las cifras de criminalidad se han colocado en el centro de la campaña electoral. Un Rubalcaba más locuaz y contundente que nunca sacó ante los periodistas congregados el as que llevaba en la manga: los datos de seguridad ciudadana del periodo en el que Mariano Rajoy fue ministro del Interior, desde febrero de 2001 hasta julio de 2002, indican que se registró la tasa más alta de homicidios y asesinatos de la década; se redujo la plantilla del Cuerpo Nacional de Policía en 7.000 efectivos y disminuyó el gasto dedicado a seguridad pública. Rubalcaba definió a Rajoy como “el peor ministro de la historia de la democracia”.
En su respuesta, los populares han argumentado que las cifras de Rubalcaba son falsas. Ignacio Astarloa, secretario ejecutivo de Seguridad del PP, ha dicho que durante el Gobierno de Zapatero se ha incrementado la delincuencia 20 puntos respecto al último Gobierno de Aznar. Astarloa ha invocado las memorias de la Fiscalía General del Estado, respuestas parlamentarias o datos policiales para avalar esa cifra. La guerra de estadísticas está servida. La polémica ha llegado hasta Italia. El semanario Panorama se hacía eco la semana pasada del conflicto y calificaba de “sorpresa” que la izquierda gaste más en seguridad que el centro derecha. Destacaba el medio italiano las 11.155 nuevas plazas de policías que ha creado el Gobierno socialista.
Según Ignacio López, secretario general del sindicato Confederación Española de Policía, con el ministro socialista los agentes viven mejor. “Con Rajoy estuvimos en conflicto permanente, y con Pérez Rubalcaba hemos firmado dos acuerdos de mejora social y salarial, lo cual no significa que Rubalcaba sea más sensible en términos sociales que Rajoy”, sostiene López, que argumenta además: “Ahora somos interlocutores preferentes porque tenemos siete consejeros de 14 en el Consejo de la Policía , y Rubalcaba se ha visto obligado a negociar con nosotros como fuerza mayoritaria”.
“Entre Rajoy y Rubalcaba me quedo con José Antonio Alonso”. Lo dice José Manuel Sánchez Fornet, Secretario General del Sindicato Unificado de Policía (SUP): “Fue el mejor ministro del Interior, no sólo porque durante su mandato de dos años (marzo de 2004 hasta abril de 2006) no se registraron atentados, sino también porque negoció y firmó un buen acuerdo con los sindicatos policiales”. Sánchez Fornet califica como “insignificante” la gestión de Rajoy en Interior. “En año y medio –añade– sólo mantuvo con los sindicatos una reunión de media hora en el Consejo de la Policía e incumplió el acuerdo que habíamos firmado en el año 2000 con su antecesor, Jaime Mayor Oreja. Con Alonso firmamos un buen acuerdo y lo cumplió. Con Rubalcaba han vuelto los problemas porque prefiere jugar con muchas barajas”.
La lucha antiterrorista es el cometido prioritario del ministro del Interior. Emilio Olabarria, diputado del PNV y cabeza de lista por Álava, destaca el fracaso de Rajoy y de Rubalcaba en la gestión de las treguas de ETA. “El mandato de Rajoy fue unilateral y lineal, basado en el axioma de que sólo con la presión –una legislación penal de excepción y unos tribunales de excepción, como es la Audiencia Nacional – se podía resolver el problema”. Aunque el socialista sale mejor parado en la valoración del diputado vasco, también recibe un varapalo. “El mandato de Rubalcaba y de su antecesor José Antonio Alonso coincidió con una negociación con ETA y ha modulado una actuación más próxima a lo que se debe hacer para resolver el conflicto. Pero tras la ruptura se ha recuperado una dureza en materia policial y judicial superior, incluso, a la del PP. En estos momentos, la consigna es dureza, dureza y dureza”.
Robert Manrique, portavoz de la Asociación Catalana de Víctimas del Terrorismo, lamenta que ni Rajoy ni Rubalcaba hayan conseguido acabar con el terrorismo etarra. “Como somos una organización social y asistencial, no nos pronunciamos políticamente. Dicho eso, nos duele que se utilice a las víctimas como elemento partidista. Desde la ACVOT sólo conozco dos casos de nuestros 600 asociados que hayan ido a Madrid a manifestarse contra el Gobierno, haciendo seguidismo de un determinado partido político”.
José Masa, alcalde de la localidad madrileña de Rivas-Vaciamadrid, de Izquierda Unida, destaca que la coyuntura política en el periodo en el que Rajoy fue ministro del Interior no tiene nada que ver con la que ha caracterizado el de Rubalcaba. “Rajoy tuvo que hacer frente a una fuerte ofensiva de ETA tras el fracaso de las negociaciones de Aznar, y recuerdo que ninguna fuerza política le reprochó aquel fracaso, como ahora hace Rajoy respecto del presidente del Gobierno para obtener rentabilidad política”. Al alcalde de Rivas no le ha ido mal teniendo como ministro del Interior a Rubalcaba: “Ha sido permeable a mis peticiones y ha reforzado con guardias civiles la protección del límite de Rivas con la Cañada Galiana , atemperando, en la medida de lo posible, los efectos de los brotes de delincuencia de los guetos de inmigrantes”.
Para Luis María González, coordinador de comunicación del sindicato Comisiones Obreras, “Rajoy se caracterizó por la dureza, y Rubalcaba, por la discreción y el equilibrio. Aunque continúa la tendencia a imponer servicios mínimos abusivos que anulan, de hecho, el derecho a la huelga y, aunque luego los tribunales den la razón a los sindicatos, provocan disturbios y respuestas represivas más allá de quién sea el ministro”.
El diputado de Convergència i Unió Jordi Jané, candidato por Tarragona, define al ex ministro Mariano Rajoy como conciliador. “Destaco su habilidad para conciliar las posiciones de unos y otros. Nos reuníamos a comer en el ministerio y, entre puro y puro, los portavoces de Interior pactábamos las comparecencias del periodo de sesiones”. De Rubalcaba destaca Jané su capacidad de comunicación “y su habilidad para resumir la situación en una sola frase, como la ya célebre: «Este país no se merece un Gobierno que mienta»”. Jané recuerda que “en la última legislatura es indudable que se han obtenido avances en materia de seguridad y reducción de los accidentes de tráfico”.

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