lunes, 26 de junio de 2017

24 junio 2017 elplural.com (articulo)

24 junio 2017



Treinta años desde el atentado en Hipercor. Más claro, agua cristalina
El dolor continúa 30 años después porque la inmensa mayoría de víctimas del atentado siempre comentamos que “hemos aprendido a vivir con lo ocurrido”

Agradezco el tiempo que los amigos de ELPLURAL.COM me han otorgado para escribir este artículo por la necesidad de meditar en todo lo ocurrido tras los actos en recuerdo de las víctimas del atentado en Hipercor y por haber tenido tiempo para constrastar algunas declaraciones que no me podía creer hasta verlas publicadas.

Es indudable que el dolor continúa pese a los treinta años que han pasado porque la inmensa mayoría de víctimas del atentado siempre comentamos que “hemos aprendido a vivir con lo ocurrido”. Y así es, lo hemos hecho.

Ese aprendizaje se demostró, una vez mas, el sábado 17 de junio en el acto organizado por el Ayuntamiento de Barcelona. En los últimos meses se coordinaron reuniones entre los familiares de las víctimas mortales y los representantes municipales o con la responsable del contenido artístico del acto, Angels Aymar. Unas reuniones en las que el Ayuntamiento presentaba formalmente sus disculpas a los familiares por el olvido en el que hemos estado todos estos años... reconfortante inicio para seguir colaborando.

El acto del sábado fue serio, sobrio, humano, didáctico. Los familiares colaboraron activamente en la realización al ser ellos quienes depositaron en las 21 sillas vacías el objeto que todavía les recuerda a sus seres queridos, en una enorme demostración de fuerza y dignidad. Hubo quien “en nombre de las víctimas” exigió la suspensión del acto por considerarlo dañino para las familias, pero la evidencia no engaña: allí estaban los familiares de 20 de las 21 víctimas asesinadas y casi 30 heridos junto a ellos. ¿Quién participaría en un acto grotesco? Pues a juzgar por los ensayos, las visitas y la participación activa en el acto... fue todo lo contrario. Las muestras de agradecimiento han sido constantes, los abrazos y risas y lágrimas de emoción al terminar fueron eternos. Y por encima de todo,una frase: “por fin se ha hecho un acto donde el protagonismo ha sido para las víctimas. Los políticos, en segunda fila y sin tomar la palabra”. Más claro, agua cristalina.

Y para terminar una sorpresa: la inauguración de la placa que, junto a los almacenes Hipercor, explica lo ocurrido hace exactamente 30 años. Una solicitud comentada hace unos meses y que ha visto la luz en el momento preciso... que fácil es cerrar un proyecto cuando se dialoga con educación y serenidad, sin amenazas ni cartas fuera de lugar, con las personas adecuadas.

También los vecinos de La Sagrera prepararon un acto para recordar a quien resultó afectado en el atentado. El domingo 18 víctimas y amigos disfrutamos de un magnífico concierto de la Orquesta Symphonic Beat, compuesta por músicos que tenían algo especial: ninguno de ellos había nacido cuando ocurrió el atentado. Pasado y futuro unidos en un presente: el reconocimiento a la dignidad de aquellos que realmente fuimos víctimas del atentado.

Del acto del lunes y las consecuencias políticas del mismo prefiero no hablar... para empezar porque no acudí y para seguir porque ¿qué se puede esperar que ocurra cuando se reúnen políticos con derecho a coger un micrófono? ¿Qué se podía esperar si, precisamente, estamos en un momento de enfrentamiento político? ¿Alguien pensó que no usarían la circunstancia para lanzar los mensajes consiguientes a sus cargos?

De la noticia publicada en algunos medios hablando que las víctimas estábamos molestas con el Rey Felipe VI por que no vendría al homenaje del 19 de junio, solo decir que muchos no teníamos ni idea de que viniera o dejara de venir... por lo tanto, lo de “LAS víctimas molestas”, como si fuéramos un solo grupo, va a ser que no.

Presento toda esta información para que los lectores sepan que, aparte de la política en el homenaje a “LAS” víctimas en Hipercor del lunes, también se llevaron a cabo otros en los que los verdaderos y únicos protagonistas fuimos las víctimas, sobre todo las que pasamos de ideologías personales para trabajar conjuntamente en un mejor futuro, para que nadie más sufra lo que otros ya hemos sufrido.

Que nadie se deje engañar.

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