miércoles, 18 de febrero de 2026

17 febrero 2026 (3) RM

17 febrero 2026 



Sobre la puesta en libertad del terrorista Txeroki

Son muchas las solicitudes recibidas para opinar sobre la puesta en libertad del terrorista Txeroki y más tras lo que escribí hace unos días. Lo más curioso (por ser irónico) del caso es que ha habido muchas llamadas de medios que, una vez han tenido mi opinión, no han osado publicarla.

Por ello, la voy a reiterar pero añadiendo otros temas que han ido sucediendo a lo largo de los días en conversaciones con otras víctimas del terrorismo. Y cuando digo “víctimas del terrorismo” no hablo solo de víctimas de la banda terrorista ETA sino de víctimas de otras siglas terroristas. Más que nada porque los grandes titulares hablas de “LAS” víctimas englobándonos a todas en un conjunto como si tuviéramos el mismo ideario y los mismos criterios… conjunto que, obviamente y aunque pueda molestar a algunos, no existe.

Pueden leerse o escucharse en los últimos días noticias en las que aparecen porcentajes de terroristas de ETA que están siendo o serán puestos en libertad. Algunos de esos titulares, como ejemplo, dicen que “el 80% de los etarras saldrá de prisión antes de cinco años al cumplir su condena” o que “casi todos los internos de la banda en Martutene y Basauri tienen ya el tercer grado o salen”.

Esos titulares son ciertos, nadie debería ponerlo en duda. Pero al leerlos recuerdo aquellos años en los que TAMBIEN salían gran cantidad de terroristas a la calle y nunca pasó nada, casi nadie dijo nada y la mayoría del personal, incluyendo a muchos que opinan ahora, miraba para otro lado. Pero claro, eran aquellos años en los que la banda terrorista y asesina ETA realizaba sus acciones terroristas… es decir, antes de octubre de 2011.

Sí, eran aquellos años en los que terroristas que habían atentado en las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado accedían a la puesta en libertad porque el Código Penal franquista de 1973, por el que habían sido juzgados y condenados, permitía aquella salida de prisión al cumplir las tres cuartas partes de la condena la cual no podía superar los 30 años de prisión de permanencia efectiva en prisión.

Es entonces, cuando leo estos titulares, que recuerdo aquella campaña que en 1994 se inició desde la ANTIGUA AVT para solicitar la modificación del Código Penal aún vigente (reitero, datado en 1973) para que cuanto menos, los delincuentes condenados a más de 30 años de prisión cumplieran de manera efectiva esos 30 años, pero SIN beneficios penitenciarios. Ni tres cuartas partes ni otras capulladas varias.

Y lo que son las cosas, conseguimos aquella modificación de manera que el Código Penal recogió nuestra demanda y se suprimieron los beneficios penitenciarios que ni la UCD ni el PSOE habían variado durante sus gobiernos respectivos ya instaurada la democracia. ¿Habían transcurrido casi 20 años sin reformar un Código Penal? Sí.

Fueron más de 1.100.000 firmas (con nombre, apellidos y número del DNI incluido) recogidas una a una y explicando a la infinita mayoría de personas que se acercaban a las mesas que la legislación permitía beneficios penitenciaros a los delincuentes, incluidos los condenados por terrorismo. Unas pocas, muy pocas víctimas nos pateamos España y tuvimos la oportunidad de explicar que aquellas condenas de cientos de años quedaban reducidas a 30 con los correspondientes beneficios por lo que quedaban dos temas candentes: el primero, que se cumplía la misma condena efectiva en prisión por un asesinato que por 25. La segunda, que eso se podía variar y que en lugar de 23 años CON beneficios penitenciarios podían ser 30 SIN esos mismos beneficios.

Resumiendo: asesinar antes de 1995 tenía una ventaja de siete años menos de permanencia en prisión a hacerlo a partir de 1995. Por lo tanto, una pregunta: el Código Penal franquista de 1973 ¿era más benévolo y más beneficioso para los terroristas que el modificado en 1995, tras 18 años de democracia? La respuesta es obvia.

Otra obviedad: la enorme labor de pedagogía que tuvimos que hacer tanto con la ciudadanía como con muchísimas víctimas que entendieron la realidad legislativa que existía en España. Fueron catorce meses de lecciones constantes y de repetición de los argumentos a todos aquellos que querían informarse sobre la cuestión.

Todo eso, toda aquella labor informativa, se está olvidando ahora cuando escuchamos a ciertas personas que jamás estuvieron en una sola de esas mesas hace 31 años ni mucho menos en los juicios en aquella época tan tétrica en la que los asesinos etarras actuaban día tras día. Nunca vi a una sola ni en las mesas ni mucho menos en los juicios.

No hay que ser un experto en matemáticas para entender que los que atentaron antes de 1995 ya están en la calle desde hace años… jode, duele, molesta y encabrona pero esa circunstancia se debe a que aquel Código Penal de 1973 era la legislación vigente en el momento de la comisión del delito, léase en nuestro caso atentado. Y esa es la razón por la que van saliendo terroristas a la calle… los que atentaron a partir de 1995 ya van cumpliendo los 30 años SIN beneficios que aportó nuestro trabajo en la campaña mencionada. Esas puestas en libertad ocurrieron siempre y con todos los gobiernos. ¿Y saben por qué? Porque los jueces tienen que aplicar la legislación y nadie dijo jamás que la legislación fuera justa. La legislación es legal, pero no es justa porque no es equilibrada.

Porque no es equilibrado cumplir la misma condena por un asesinato que por diez. No es justo en absoluto, no guarda relación con la proporcionalidad… pero es legal. Y sino, unas preguntas para los que piden la cadena perpetua o incluso la pena de muerte ¿cómo lo hacemos? Si un asesino ha cometido tres asesinatos ¿lo condenamos a tres cadenas perpetuas? ¿Lo matamos tres veces? Si la Constitución Española no incluye ni la cadena perpetua ni la pena de muerte ¿por qué no propusieron esos cambios, incluso teniendo la mayoría absoluta?

Es una situación que hemos vivido siempre, desde la puesta en libertad de asesinos incluso con la Ley 46/1977, de 15 de octubre, la llamada Ley de Amnistía. Pero, aunque el tema de “LAS” víctimas del terrorismo siempre ha sido un filón para algunos, no había sido motivo de enfrentamiento y discusiones hasta los actuales niveles. Y es lógico pensar que a la inmensa mayoría de víctimas del terrorismo se nos remueven las tripas cuando vemos lo que está ocurriendo, pero muchas tenemos claro que ya hemos vivido situaciones similares con anterioridad.

Como ejemplo: ¿a alguien le importó que dos víctimas nos encontráramos en la misma fila para entrar en la Audiencia Nacional con los autores de nuestros atentados, Domingo Troitiño y Mercedes Ernaga? ¿A alguien le importó que el abogado de una de las víctimas también fuera víctima del terrorismo? ¿Alguna asociación se dignó a opinar sobre el tema o a preocuparse por nuestro estado tras aquel asqueroso, estúpido, repugnante e inesperado encuentro? ¿Le pidieron explicaciones a la Audiencia Nacional, que siempre tiene constancia previa de los asistentes a cada juicio? Los abogados que ahora aparecen diciendo que llevan 20 años defendiendo a las víctimas del terrorismo ¿dónde estaban antes cuando la banda terrorista ETA (y otras como GRAPO o Terra Lliure) estaban activas? ¿Por qué nadie recuerda a Pedro, José María, Emilio, Juan Carlos, Juan Antonio… abogados que SI dieron la cara por cientos de víctimas cuando hacerlo era lo más parecido a recibir nuevas amenazas?

Termino repitiendo que veremos salir a muchos terroristas a la calle porque, desde 1995 en que modificamos el Código Penal franquista de 1973, ya se están cumpliendo los 30 años SIN beneficios. Pero para muchas víctimas es muy triste ver que eso se transforma en una contienda política y recordamos aquellas largas, larguísimas horas y horas de charlas para entender y hacer entender la legislación.

Quien ahora quiera hacer política partidista con ese tema, que no cuente con nosotros.

Por cierto ¿quién dijo lo que aparece a continuación? No lo busquen en las webs de las asociaciones de víctimas porque, o soy muy torpe y no lo sé encontrar o es que, simplemente, lo han eliminado. No sea que AHORA se les pregunte qué actitud tomarían al respecto.


1994



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1996



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1998




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