En Jose María Fuster Fabra es un dels mes ferms coneixedors de la tasca que ha fet en Robert. Alguns dels seus articles, principalment al diari “La Razón ” son excel·lents recordatoris de la feina conjunta. Com a mostra aquest del dia 20 de maig de 2008.
Sucedió en Vic.
Al día siguiente del atentado acudimos a ver a algunas víctimas con los antiguos dirigentes de la AVT y contratamos a un procurador, que pagué yo de mi bolsillo (lo digo para vergüenza de muchos) porque no había un duro. Lo que vimos era dantesco.
Cayeron Monteagudo y Erezuma, se salvó Zubieta, porque se escondió al entrar la Guardia Civil y se hizo caca en los pantalones. En el juicio, muy chulo él, se reía y trataba de intimidarme antes de afirmar que “la culpa de la muerte de esos niños las tenían los guardias civiles que utilizaban a sus hijos como escudo”. Es muy posible que el año que viene salga en libertad pese a ser condenado a 1.311 años de prisión, cosas del Código Penal de entonces.
Con Roberto Manrique estuvimos tiempo de administración en administración tratando de sacar algo para las víctimas, con escaso éxito. La semana pasada cuando me enteré que José Manuel Piñuel tenía un hijo de 5 años, como Pepe, el mío, y vi las imágenes del atentado, me fui al baño para que mis hijos no me vieran llorar. También en Vic hubo padres que perdieron a sus hijos e hijos que perdieron a sus padres, y hoy sus nombres permanecen en el olvido para casi todos.
Es verdad, todos somos víctimas del terrorismo, pero yo podré seguir jugando con Pepe y ese niño se criará sin padre, esa es la razón por la que cuando algunos me dicen “como es posible que siga en la lucha”, mi respuesta es siempre: por ellos, sólo por ellos.

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