viernes, 18 de noviembre de 2011

25 mayo 2008 El Periódico de Catalunya

 
25 maig 2008

El 25 de maig “El Periódico de Catalunya” va publicar un article d’en Robert Manrique que, com sempre, va despertar la mala educació de alguns que després van pel mon parlant de respecte i de democràcia. El més important es que també moltes víctimes van contactar amb ell per felicitar-lo.

La politización de algunos damnificados por ETA


José Antonio Ortega Lara, víctima del secuestro más prolongado de ETA, ha abandonado esta semana el PP. Muchas voces le han utilizado como referente para criticar la nueva estrategia de Mariano Rajoy. Sin embargo, para el autor, portavoz de la Associació Catalana de Víctimes d'Organitzacions Terroristes, el colectivo de damnificados es amplio y abarca múltiples ideologías.

Más respeto y menos símbolos
No comprendo que sea noticia que una víctima del terrorismo deje un partido político
La politización de algunos damnificados por ETA

Recuerdo junio de 1997, cuando varias víctimas anónimas del terrorismo y un grupo de anónimos ciudadanos realizamos un humilde acto para exigir a los asesinos etarras que liberaran a un funcionario de prisiones al que tenían secuestrado. Fue en la plaza de Sant Jaume: 24 horas de encierro en el embalaje de un frigorífico. Ayer leía que José Antonio Ortega Lara es "un símbolo de las víctimas de ETA". Es el motivo de este artículo. Adelanto a los lectores que esta frase no es compartida por muchas otras víctimas del terrorismo. Atención: muchas, que no todas, porque nunca nadie podrá jamás arrogarse la representación de un colectivo tan plural como el de las víctimas del terrorismo. Ortega Lara es un auténtico héroe, víctima por todo el sufrimiento que tuvo que padecer, padece y padecerá de por vida. Solo un ser humano con una tremenda fuerza mental puede sobrevivir a 532 días de secuestro vil e inhumano. Eso es incuestionable y por ello hablar de Ortega Lara obliga a hacerlo con el máximo respeto y el máximo cariño. Así pues, advierto a los cantamañanas de siempre que este escrito solo pretende dejar clara una opinión: gran número de víctimas del terrorismo no necesitamos que nos impongan símbolos. Solo necesitamos respeto.

Y es a este respeto al que me quiero referir. No llego a comprender que sea noticia el hecho de que una víctima del terrorismo abandone o se afilie a un partido político. No he entendido nunca que hayan otras víctimas que crean tener el derecho a representar políticamente a las demás. Siempre he creído que las ideologías son personales y tengo muy claro que, en un colectivo tan amplio como el nuestro, coexisten toda clase de pensamientos. Para mí, Ortega Lara es un símbolo contra ETA del mismo modo que la niña que nació sorda tras el atentado sufrido por su madre embarazada; o la hija del Guardia Civil que perdió un pie en el atentado donde su hermana fue asesinada; o el policía que recibió 14 tiros por la espalda; o el militar con ambas piernas amputadas.

Cualquier víctima del terrorismo, por el hecho de haber recibido el zarpazo criminal de los asesinos, debe ser un símbolo para todos los demás ciudadanos de este país. ¿No es extraño que nunca, jamás, una sola de estas víctimas haya sido noticia por su paciencia ante las trabas burocráticas recibidas? ¿O ante el abandono? ¿Por qué solo se habla de las víctimas cuando algunas intervienen en cuestiones políticas?

Me viene a la mente otro símbolo totalmente respetable. Mañana lunes, un matrimonio al que asesinaron a dos hijos de 13 y 9 años en Hipercor tendrán un juicio por las secuelas psíquicas consecuentes a lo ocurrido. Y les aseguro, amigos lectores, que les conozco hace casi 20 años y jamás les he escuchado opinar de política. Desconozco si tienen carnet de algún partido. Pero estoy seguro de que, si lo tienen y algún día lo rompen, no serán noticia para nadie. Ellos, como José Antonio Ortega Lara y el resto de víctimas, son también mi símbolo.

La secció “nombres” de “El Periódico de Catalunya” comentava el seguent sobre l’article anterior:

El artículo que hoy publica Manrique en EL PERIODICO, en el que se manifiesta contra la idea de que Ortega Lara es “un símbolo de las víctimas de ETA”, pone de relieve que es posible despolitizar la tragedia.

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