viernes, 18 de noviembre de 2011

28 abril 2008 lanacion.com (Argentina)

 
28 abril 2008

Des de l’aparició dels diaris digitals en Robert ha viscut enganxat al telèfon mòbil. Han estat desenes de aquests nous medis de comunicació els que han contactat amb ell, tant d’aquí com de l’estranger.
Com a mostra de això, tenim el que es va publicar en el diari digital argentí “lanacion.com” avançant-se al 21è aniversari de l’atemptat de Hipercor. Es un extracte del que va aparèixer el 28 d’abril de 2008 a càrrec de Matias Verna.

El atentado que marcó la historia de España


El 19 de junio de 1987, ETA se atribuyó la explosión de un coche bomba en el Centro Comercial Hipercor de Barcelona, dejando un saldo de 21 muertos y 45 heridos de gravedad. A pocos días de cumplirse veintiún años de la tragedia, Roberto Manrique, victima del atentado y Secretario General de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas, cuenta, en una entrevista exclusiva para Soy Corresponsal, como fue sobrevivir al ataque más sangriento de la Organización Terrorista Vasca.
El atentado a Hipercor, marcó un antes y un después en la historia de ETA y de la sociedad Española en su totalidad, todas las víctimas eran civiles.
Fue el más sangriento en la historia de la organización y sus víctimas, aún sufren secuelas físicas y psicológicas y, especialmente, lo que se denomina victimización secundaria, es decir, el dolor emocional que supone sentirse abandonados por las administraciones.
 Antonio Sánchez, actual empleado de Hipercor, veinte años después de la tragedia, recuerda, mira el lugar y me cuenta “los carros para llevar alimentos parecían globos volando por el aire, acá- dice y señala un puesto de olivas con una lata de atún en la mano- había un cráter y el humo, los gritos y la sangre eran dantescos”.
Era viernes, en Barcelona, capital de Catalunya. Se palpitaba el verano y el fin de semana. Hora de la telenovela, de la siesta o de la simple sombra en cualquier plaza del lugar.
El 19 de junio de 1987, las góndolas del Centro Comercial Hipercor, dependiente de las cadenas Corte Inglés, ubicado en el barrio Sant Andreu sobre la Avenida Meridiana, cerca del metro de Fabra y Puig eran recorridas en su mayoria por mujeres y niños.
Habían pasado las 15.00 hs y las promotoras de trajes azules, se preparaban para recibir a los clientes y ofrecer productos y degustaciones, los carniceros realizaban sus cortes, las empleadas de la limpieza pasaban la fregona sobre lo limpio, los repositores acomodaban latas y paquetes y los camiones con mercadería estacionaban en el depósito dejando productos para llenar las góndolas para el fin de semana.
Afuera, desde algún teléfono, un miembro de ETA realizó tres llamadas en nombre de la organización terrorista anunciando que entre las 15.30 y las 15.40 habría una explosión en el establecimiento. Agentes de la Guardia Urbana y de la Policía Nacional, junto a los vigilantes del establecimiento, inspeccionaron la planta y los sótanos, pero nada se encontró, por lo que no se ordenó desalojar el edificio.
En la primera planta del estacionamiento del centro comercial, un Ford-Sierra cargaba en su baúl 30 kilos de amonal  y cien litros de gasolina. El coche bomba estalló a las 16.12 con un resultado de 21 muertos entre ellos cuatro niños y 45 heridos graves de los cuales 22 quedaron inválidos.
La declaración de los expertos en explosivos y químicos fue tajante: el artefacto oculto en el baúl del coche bomba, tenía además, unos 25 kilos de un napalm casero, un explosivo altamente incendiario utilizado por los soldados de EE.UU. en la Guerra de  Vietnam que se adhiere a la piel para calcinarla. El objetivo no podía ser otro que avivar el fuego y producir más víctimas.
El Secretario General de la ACVOT, Roberto Manrique, victima del atentado y ex empleado de Hipercor, en una entrevista exclusiva desde Barcelona contó que:
Mi sentimiento sigue siendo el de incomprensión, no  acierto a entender que se puede conseguir matando al prójimo. Siempre he pensado que si el atentado de Hipercor hubiera servido para que fuera el último y nadie mas sufriera lo que nosotros, o los de antes que nosotros, hemos sufrido, podríamos llegar a aceptarlo, por el bien común. Pero viendo los cientos de muertos que ha habido después, la mente se niega a aceptar lo ocurrido. Hay que aprender a vivir con ello. Además, por desgracia, se ha llegado al punto de que alguna asociación de víctimas y algún partido político han utilizado el dolor para hacer política. ¿Dónde estaban los que ahora se creen los representantes de las víctimas cuando las víctimas no éramos noticia política? ¿O cuando otros gobiernos se desplazaban a Argel o a Suiza a hablar con los asesinos etarras?”
Debido a la explosión, el cuerpo de Manrique sufrió varias quemaduras pero al no perder el conocimiento pudo salvar su vida, ¿Cómo recuerda el 19 de junio de 1987? 
"Era un día oscuro, sin llegar a llover con intensidad. Había aprovechado que un compañero me había pedido un cambio de turno (en Hipercor entonces se podía hacer eso, ahora ya no lo se…) para llevar a mi hijo de 3 años a la guardería y al pequeño de diez meses a casa de los abuelos y después me marché a jugar al tenis con un amigo. Tuvimos que dejarlo porque la lluvia no era intensa pero si muy molesta. Me acerqué a Hipercor a las 14 horas, me duché y empecé el turno de tarde. Tras el atentado estuve trabajando en Hipercor hasta 1992. Trabajaba entre operación y operación. Periodos de baja, de alta y aguantando como podía. Incluso trabajé en un turno “especial” de noche porque me cabreaba muchísimo que la clientela preguntara por mi, por “el chico del atentado” o “el chico de la tele”. Todavía voy de vez en cuando si debo visitar a alguna de las casi 50 víctimas del atentado de Hipercor que siguen viviendo por allí.”
¿Que relación existe entre la ACVOT , el empresariado de Hipercor y los funcionarios gubernamentales de turno?
La relación con Hipercor es casi nula. El trato recibido en su momento fue patético y muy impersonal. Muchas de las víctimas del atentado en Hipercor siguen mostrando sus quejas desde entonces. Hay que tener en cuenta que Hipercor, como empresa, resultó absuelto en el juicio en 1989 y es un dato con el que mucha gente no está de acuerdo. Con los funcionarios gubernamentales solo tenemos un objetivo: que ayuden a las víctimas a sobrellevar lo más dignamente posible las consecuencias del atentado. Nosotros, desde nuestra asociación catalana ACVOT no entramos en detalles políticos. Nunca lo hemos hecho y nunca lo haremos.”  

El sitio de Internet www.actov.org se resume la misión fundamental de la Asociación "hacemos toda aquella labor de base a la que no puede llegar la administración bien por no haberlo previsto o bien porque, sencillamente, una víctima está más predispuesta a hablar con otra víctima porque sabe que le va a entender por haber pasado por su misma situación".  
Los Culpables del atentado:
Domingo Troitiño y Mercedes Ernaga, son los autores materiales del atentado al Centro Comercial Hipercor de Barcelona, ellos, fueron detenidos el 5 de diciembre de 1987 y condenados por la Audiencia Nacional en diciembre de 1989 a 794 años de prisión cada uno además de seis años de destierro y al pago de indemnizaciones de 25 millones de pesetas por víctima mortal y 336 millones de pesetas a Hipercor por daños En julio de 2003, Santiago Arróspide, “Santi Potros”, y Caride Simón fueron condenados por ordenar y ejecutar tal atentado a 790 años de cárcel y a indemnizar con 150.253 euros a cada uno de los familiares de los fallecidos y con cantidades que oscilan entre los 300 y los 70.000 euros a los heridos. Además, a raíz de una demanda presentada por trece de las víctimas, también se condenó al Estado como responsable civil subsidiario por el "mal funcionamiento" de las fuerzas de seguridad, que no detectaron los explosivos, por lo que se les indemnizó.

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