jueves, 7 de mayo de 2026

06 mayo 2026 (2) Ara (opinión)

 06 mayo 2026



Los antecedentes del hombre acusado de asesinar a una mujer en Esplugues

El juez envía al hombre a prisión provisional y ahora se encuentra en el área de psiquiatría de Brians 1

Los Mossos d'Esquadra no conocían al hombre que el sábado por la mañana sembró el pánico en Esplugues de Llobregat y asesinó con un cuchillo a una vecina del barrio de 41 años. Fuentes consultadas por el ARA explican que hacía poco que había llegado a Cataluña y que no le estaban haciendo ningún seguimiento. La principal hipótesis de los Mossos sigue siendo que el hombre, con problemas de salud mental, estaba profundamente alterado y no hay indicios de motivación religiosa o yihadista.

La respuesta judicial de este martes también aleja la idea del terrorismo. Este miércoles, el hombre ha pasado a disposición judicial y el juez ha ordenado su ingreso en prisión. Actualmente, se encuentra en el área de psiquiatría de Brians 1, según ha podido saber el ARA. Si los hechos se hubieran enmarcado en un ataque yihadista, muy probablemente el juzgado de Esplugues se habría inhibido en favor de la Audiencia Nacional, competente para juzgar estos casos, pero no ha sido así y continuará instruyendo el caso.

Ahora bien, a pesar de que el hombre no era conocido por la policía catalana, sí que lo era por las policías españolas. Según fuentes consultadas por el ARA, después del crimen de Esplugues la Guardia Civil y la Policía Nacional informaron a los Mossos de que ya había protagonizado otros incidentes en otros puntos de España, adonde llegó hace veinte años proveniente de Marruecos.

El antecedente

Precisamente fue detenido por la policía local de Burgos en 2022 después de atrincherarse en el castillo de la localidad y lanzar piedras a agentes y viandantes. Los agentes tuvieron que intervenir hasta en cuatro ocasiones porque también estaba profundamente alterado, tal como ha avanzado El Periódico y ha confirmado el ARA.

Primero el hombre generó desórdenes públicos durante la tarde en un local de actividad religiosa en Burgos, huyó de un comedor social al que le habían acompañado los agentes y apareció más tarde totalmente desnudo en la carretera que lleva a la fortaleza del castillo de Burgos, donde tiró piedras contra los vehículos que circulaban. Después escaló a una de las torres de la fortaleza, se atrincheró y siguió lanzando piedras. También lanzó haciendo clamores religiosos a los agentes que acudieron. Finalmente, acabó detenido y el caso también se enmarcó en un problema de salud mental. Entonces tenía 33 años.

La investigación policial no ha podido determinar que se conocieran

Tres noches en la cárcel

Lo que queda claro es que, por ahora, los Mossos no lo consideran un ataque yihadista, y por eso lo han llevado a los juzgados de Esplugues y no a la Audiencia Nacional. Al mismo tiempo, los juzgados de Esplugues lo investigan como un asesinato y no se han inhibido en favor de la Audiencia, que lleva los casos de terrorismo. El hombre continuó estando alterado en la comisaría de los Mossos, donde tuvo que ser reducido. En paralelo, no quiso colaborar con la policía. Después de tres noches en la cárcel, este martes ha pasado a disposición judicial y se ha limitado a responder a las preguntas de su abogado.

Mientras tanto, Esplugues continúa llorando la muerte de la víctima, una mujer de nacionalidad china que hacía un año que había llegado a Cataluña. Su entorno continúa intentando que su padre pueda venir a Cataluña, ya que está teniendo problemas con el visado. El detenido apuñaló a la mujer varias veces por la espalda y después le cortó el cuello. La investigación policial no ha podido determinar que se conocieran: todo parece indicar que fue una víctima escogida al azar.

El hombre también amenazó a varios vecinos con un cuchillo y a otro lo hirió levemente. La plaza 3 de la sección de instrucción del tribunal de instancia de Esplugues de Llobregat también atribuye al acusado los delitos de homicidio en tentativa, lesiones, amenazas graves y daños.

Opinión:

Aprovecho la  noticia para recordar y advertir sobre un tema relacionado con los atentados de agosto de 2017 en Catalunya.

La víctima era de nacionalidad china. Solo espero que, ahora sí, el consulado chino en Barcelona actúe como se esperaría que lo hiciera un consulado normal que conozca sus obligaciones.

Lo digo porque desde UAVAT aún esperamos respuesta del consulado chino a las propuestas presentadas en dos visitas realizadas después del atentado en La Rambla.

06 mayo 2026 La Vanguardia (opinión)

 

06 mayo 2026 



El detenido por el crimen de Esplugues ingresa en la unidad psiquiátrica de Brians-1

Tras la revisión psiquiátrica, se determinó que fuese trasladado a la Unidad Hospitalaria Psiquiátrica del centro penitenciario

El hombre de 37 años acusado de matar con un arma blanca a una mujer de 41 en una calle de Esplugues de Llobregat el pasado sábado ha ingresado en la Unidad Hospitalaria Psiquiátrica de la cárcel de Brians-1, en Sant Esteve Sesrovires, tras ser evaluado por un psiquiatra.

El tribunal de instancia número 3 de Esplugues acordó ayer enviar a prisión preventiva, comunicada y sin fianza al detenido, en una causa abierta por los delitos de asesinato, homicidio en grado de tentativa —ya que también atacó a otro hombre—, lesiones, amenazas graves y daños.

Según fuentes cercanas al caso, el detenido fue visitado por un psiquiatra a su llegada a la cárcel —como ocurre con todos los internos en las primeras 24 horas desde su ingreso en prisión—, que decidió que se le trasladara a la Unidad Hospitalaria Psiquiátrica del centro penitenciario.

Precisamente, la consellera de Interior, Núria Parlon, en declaraciones a RTVE, afirmó que el hombre estaba “emocionalmente desestabilizado”, por lo que “posiblemente” tuvo un “brote psicótico” cuando cometió el

En este sentido, Parlon ha indicado que la hipótesis en la investigación de los Mossos d'Esquadra se centra en que el hombre estaba en una “situación de delirio y descontrol”.

Tras la agresión mortal del pasado fin de semana, el hombre, que también atacó a otro vecino, huyó del lugar, aunque fue localizado posteriormente por la policía en la linde entre Esplugues y Barcelona, ya en el distrito de Les Corts de la capital catalana, donde fue detenido.

Opinión:

Me consultan sobre mi propia impresión sobre este oscuro asunto en el que algunos hablan de una problemática mental muy complicada y otros hablan de presunto (o no) acto terrorista. Estuve en la concentración convocada por el Ajuntament de Esplugues de Llobregat del pasado viernes a las 18:00 horas y pude hablar con personas ajenas a lo que entendemos como victimología terrorista y muchas de ellas solo pensaban en que no vuelva a ocurrir algo parecido… que se debe aportar más seguridad y más control preventivo para conseguir disminuir, en lo posible, actos como el ocurrido en Esplugues.

Solo puedo decir que hay casos similares que, con el tiempo, se han investigado a fondo y han resultado ser muy distintos a lo que parecían en un principio.

05 mayo 2026 ElDebate (opinión)

05 mayo 2026



Radicales antisistema boicotean un minuto de silencio por la mujer asesinada en Esplugues: «Bajeza moral»

La concentración estaba convocada por Vox, quienes tildan el intento de reventar el acto de «bajeza moral»

 

El grupo municipal de Vox en Esplugues de Llobregat (Barcelona) ha denunciado que miembros de la CUP y del Ateneu Popular de Esplugues intentaron boicotear el minuto de silencio que organizaron este lunes por la tarde en memoria de la mujer asesinada enplena calle el sábado en el barrio de Finestrelles. La concentración de Vox tuvo lugar después de una primera convocada por el Ayuntamiento.

 

En un comunicado, desde Vox tildan de «auténtica vergüenza y bajeza moral» que estas organizaciones antisistema hayan querido «reventar un acto de respeto y dolor», con el objetivo, dicen, de «amedrentar a los vecinos y desviar la atención sobre el origen del agresor, de nacionalidad magrebí».

 

Vox también denuncia que los «colectivos radicales» han cruzado «todas las líneas rojas» por estar «politizando el dolor de una familia y de todo un municipio». La formación insiste en que la «prioridad absoluta» debe ser siempre la seguridad de los ciudadanos y la justicia para las víctimas, exige responsabilidades políticas «inmediatas» y pide al resto de fuerzas municipales que condenen sin paliativos el boicot.

 

El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Esplugues, Daniel Lafuente, ha manifestado que «es absolutamente repugnante que, ante el asesinato de una vecina degollada a manos de un magrebí, la prioridad de la CUP y sus satélites sea acudir a increpar a los vecinos que guardaban un respetuoso luto». Y ha añadido que «no se va a dar un solo paso atrás frente a quienes imponen el miedo para tapar la degradación de las calles».

 

«Hasta aquí hemos llegado»

En el Parlament, la diputada de Vox Júlia Calvet ha denunciado el «silencio de la policía, de los medios de comunicación y de los partidos» –así como del presidente catalán, Salvador Illa– y ha asegurado que su formación no «normalizará esta violencia importada».

 

Lo ha hecho durante su intervención en la Comisión de Igualdad de la cámara autonómica: «Hasta aquí hemos llegado», ha dicho, advirtiendo que la intención de Vox es «deportar uno a uno a todos estos salvajes».

 

Opinión:

 

Dedicarse a gritar consignas políticas durante un acto de recuerdo y homenaje a una persona asesinada es, ciertamente, muy ruin y una demostración de absoluta falta de respeto. Hay muchos momentos y lugares mucho más apropiados donde hacer públicas las opiniones.

 

Pero hay algo que me gustaría recordar. Que hayan personas que hablen de “bajeza moral” mientras fueron capaces de publicar un tuit como el que adjunto el mismo día del tercer aniversario de los atentados terroristas de agosto2017 demuestra el grado de cinismo, de hipocresía o de olvido (voluntario o no) dependiendo el momento, el lugar y el mensaje.

 

Por cierto. Todavía no he recibido vivita ni llamada alguna de parte de ningún representante de Vox para preguntar e interesarse por cómo están las víctimas de aquellos macabros atentados.

 

Por favor, lecciones de dignidad, respeto y memoria… las justas.

lunes, 4 de mayo de 2026

04 mayo 2026 (02.05.26) El País

 

04 mayo 2026 (02.05.26) 

 


La memoria de las víctimas no necesita consignas

Quienes hemos sufrido el terrorismo tenemos la responsabilidad de no permitir que nuestro dolor se use contra la verdad

Soy víctima del terrorismo y como tal escribo, con el dolor vivido, pero también tras los más de 37 años que han pasado. Y quizás por eso me preocupa cómo seguimos hablando de la violencia de ETA: demasiadas veces en titulares y consignas y con simplificaciones que impiden comprender lo ocurrido y dificultan la convivencia que decimos defender.

Cada vez que un preso de ETA accede a horas de libertad, vuelve el viejo guión. Se exigen arrepentimientos públicos, rupturas visibles con su pasado, declaraciones que encajen en una narrativa tranquilizadora. Sin un gesto explícito, se concluye que no hay ningún cambio. Sin escenificación, se dice que todo sigue igual. Comprendo esa reacción. Nace de heridas reales, de pérdidas irreparables, de años de miedo y de una necesidad legítima de justicia y reconocimiento. Pero confunde con frecuencia dos cosas: la verdad profunda de una transformación y su representación.

La responsabilidad auténtica rara vez nace de una presión mediática. Suele surgir lentamente, en procesos interiores difíciles de medir y aún más de exhibir. Hay reconocimientos del daño que no se hacen ante las cámaras, pero sí frente a quines lo han sufrido; renuncias sinceras a la violencia que no adoptan forma de consigna; cambios reales que no caben en un titular. Reducir cualquier verdad al gesto visible produce lo contrario de lo que se busca: declaraciones vacías, teatro moral sin transformación suficiente. El espacio público premia la claridad rápida, pero los procesos humanos verdaderos casi nunca son rápidos ni claros.

En una democracia pueden exigirse actos, no conciencias. Puede exigirse cumplir la ley, respetar los derechos humanos, renunciar a la violencia y responsabilizarse del daño causado. Pero nunca debería reclamarse una conversación estandarizada ni una humillación pública como condición de legitimidad. Y junto a esa exigencia ética conviene sostener otra verdad: el terrorismo de ETA fue injustificable. Nada legitima el asesinato, la amenaza o la coacción. Pero una memoria democrática adulta requiere reconocer otras vilencias graves de nuestra historia reciente: la represión de la dictadura, la tortura, la guerra sucia y los silencios institucionales que durante demasiado tiempo impidieron la verdad y la reparación. Nombrarlas no relativiza nada, sino que fortalece un principio básico de la convivencia: ninguna causa política, ninlads queguna razón de Estado legitiman la violencia.

Necesitamos comprender cómo algunos pudieron justificar la violencia. No para excusar, sino para prevenir. No para absolver, sino para aprender. Tras muchos itinerarios violentos hubo contextos familiares, sociales e identitarios cuyas narrativas se heredaban, la pertenencia reclamaba rígida lealtad, y el pasado era un mandato emocional. Desconocerlo nos permite indignarnos, pero no construir puentes para nosotros y para las próximas generaciones.

Tampoco las víctimas formamos un bloque homogéneo. Hay quienes desean justicia retributiva, quienes buscan diálogo, quienes prefieren el silencio, quienes cambian con el tiempo, quienes permanecen anclados en un pasado maldito. Algunas sostienen posiciones muy duras; otras han encontrado caminos más complejos. Todas sin excepción merecen el mayor respeto.

Ciertas voces aparecen reiteradamente en medios y tribunas como si representaran a todas las víctimas. Ello proyecta la idea de una posición única. La realidad es mucho más plural. Ninguna asociación, por valiosa que sea su trayectoria, tiene el monopolio moral del dolor ni puede decidir en exclusiva cómo entender la memoria, la justicia o la convivencia. Cuando una sola narrativa copa el espacio, empobrece el debate y silencia a quienes no encajan en ella.

A veces, lo que se presenta como odio es dolor no elaborado, trauma persistente, miedo a que la memoria se banalice, necesidad de reconocimiento, temor a que la reintegración del agresor invisibilice a la víctima. Cuando el daño organiza parte de la identidad, cualquier cambio puede vivirse como una amenaza. A esto se añade el uso político del sufrimiento. Demasiadas veces, el dolor de las víctimas se convierte en arma partidista. Se invoca nuestra memoria no para comprender, sino para atacar al adversario. Y se traiciona lo que se dice defender. Quienes hemos sufrido el terrorismo tenemos derecho a la memoria, la justicia y el respeto. Además, tenemos la responsabilidad de no permitir que nuestro dolor se use contra la verdad. Si negamos toda posibilidad de cambio, convertimos el pasado en una condena perpetua. Si reducimos la convivencia a consignas, dejamos intactas las lógicas que alimentaron la violencia.

He aprendido que hay personas que causaron un daño grave y han cambiado sin saber nombrarlo públicamente. También hay gestos visibles sin cambio profundo. Hay víctimas capaces de escuchar matices sin sentirse traicionadas y otras para las que este matiz resulta insoportable. Nada de esto cabe en una consigna. Por eso, defiendo una verdad sin propaganda, una memoria sin manipulación, una justicia sin venganza, una convivencia sin amnesia.

Los hondos procesos de reconocimiento no dan grandes titulares, sino algo más valioso: humanidad. El debate público necesita vencedores y vencidos, pero el encuentro humano introduce personas reales, capaces de dañar y de cambiar. Eso acerca d la verdad. Quizá lo que más precisamos no es repetir certezas, sino aprnder a sostener esa complejidad sin miedo.

 

Opinión:

No puedo añadir ni una coma ni un punto más al MAGNIFICO artículo de mi amigo, compañero y maestro en temas jurídicos como es José Aguilar.

Conocí a José Aguilar en los inicios de mi etapa como delegado en Catalunya de la ANTIGUA AVT, allá por 1991. El, por su parte, era el delegado en Navarra. Éramos jóvenes y junto a otra gente de parecidas edades nos liamos en la lucha por los derechos de todas aquellas víctimas que pusieron su confianza en nosotros. Junto a otras víctimas como Juan Antonio, Ana, Sonsoles, Luis, Santiago, Dolores, Rosario, Manoli, Leonor, Vicky, Juan, Celia, Francisco, Víctor, Marisol… compartimos los sinsabores y los peligros de aquellos años que otros (llegados mucho tiempo después) bautizaron como “años de plomo”. Peleamos como kamikazes por defender los derechos de todas las víctimas a las que íbamos conociendo y es un honor decir más de 30 años después que jamás hablamos de ideologías… tampoco era necesario porque las ideologías se quedaban en el rellano antes de abrir las puertas, ya fuera de la central en Carranza o Sagasta o la delegación en Fastenrath, Cuba o incluso Josep Sangenís. Huelga decir que muchos de los que han ido llegando como champiñones en el campo jamás sabrán el enorme trabajo que se hizo en esos despachos, porque nunca estuvieron y al llegar, ya se encontraron el trabajo hecho cuando les fueron colocando a nivel político y, lo que es más inaudito, aportándoles cargos sin tener la mínima preparación.

Pero eso es otra historia.

La de hoy, la de ahora, es homenajear a mi AMIGO José Aguilar por su valentía, su perseverancia y por otros temas que me guardo para mí. Algún día se explicarán.



                    José Aguilar, sara Bosch, Robert Manrique y Juan Antonio Corredor

04 maig 2026 RM Acte d’homenatge a la víctima de l’assassinat a Esplugues de Llobregat

 

04 maig 2026 



Acte d’homenatge a la víctima de l’assassinat a Esplugues de Llobregat

Aquesta tarda he assistit a l'acte d'homenatge que s'ha realitzat a les portes de l'Ajuntament d'Esplugues de Llobregat en memòria de la víctima de l'assassinat del passat dissabte.

Tant abans com després de l'acte he pogut conversar amb diferents persones, entre assistents, membres de l'Ajuntament i també periodistes.

A tots els he explicat el mateix: si finalment l'autor de l'assassinat és declarat culpable d'un acte terrorista, s'han de fer els tràmits necessaris i, òbviament, s'ha d'explicar als afectats quins són els seus drets... perquè si hem d'esperar que ho faci l'administració competent, poden esperar sentats. Recordo la frase preferida d'aquesta administració: "Quien quiera algo, que venga a vernos".

No es poden confiar perquè els afectats de l'atac de març de 2024 a Badalona, algú sap com estan? Algú sap si des d'alguna administració hi han contactat dins del maleït termini de l'any posterior al fet terrorista?

I quelcom més: no hauria de ser només la tasca de l'administració del govern central...

Qui vulgui més informació o més detalls, ja sap on i amb qui ha de contactar. Aquí estarem al seu servei.








03 maig 2026 L’Alternatiu (opinió)

 

03 maig 2026 



El testimoni dels veïns que han presenciat l'atac mortal a Esplugues de Llobregat suggereix motivacions terroriste

En relació amb l’assassinat d’una jove aquest dissabte al matí a Esplugues de Llobregat, informacions conegudes les darreres hores n’afegeixen elements propis d’un atac gihadista. Oficialment, els Mossos d’Esquadra mantenen obertes totes les línies d’investigació i insisteixen que, a hores d’ara, no s’ha determinat de manera definitiva el mòbil del crim.

Tanmateix, l’edició del vespre dels informatius de Telecinco revelava que diversos testimonis dels fets afirmen que l’agressor, d’aspecte àrab, hauria proferit expressions en nom d’Al·là instants abans de perpetrar l’atac.

La víctima, una jove veïna de la zona, ha rebut diverses ganivetades que li han causat la mort malgrat els intents de reanimació dels serveis d’emergència. Algunes fonts inclouen el degollament de la noia a mans de l’homicida. Durant l’atac, una altra persona també hauria resultat ferida.

L’agressor ha estat detingut poc després a l’avinguda Diagonal, a Barcelona, després d’haver fugit del lloc dels fets. Segons fonts policials, l’home hauria mostrat una actitud agressiva també en el moment de la detenció. Ara pera ara, els Mossos d’Esquadra han descartat que es tracti d’un crim de violència de gènere, subratllant que la investigació continua sota secret de sumari.

En aquest context, el relat dels testimonis citats per Telecinco sobre suposats crits de caràcter islamista apuntaria a una motivació terrorista rere l’atac. La resta d’elements que envolten el cas recorden igualment a atemptats islamistes duts a terme per llops solitaris els últims temps a nombrosos indrets d’Europa.

Opinió:

27 de març de 2024.

Badalona.

Res mes a dir... de moment

viernes, 1 de mayo de 2026

01 mayo 2026 (27.04.26) El Mundo del Siglo XXI (opinión)

01 mayo 2026 (27.04.26)


La política y la crueldad

Ana Iríbar


Yo ni he olvidado ni he perdonado. Quien sí lo hace por todas nosotras es el departamento de justicia del Gobierno Vasco. Incluso se vanaglorian de la diligencia con la que aplican en el 100.2 para excarcelar a los etarras que lo solicitan

Es difícil entender el trasfondo de crueldad intencionada que se esconde detrás de muchas decisiones políticas, especialmente cuando estas se resuelven en el marco de la democracia; tan difícil, como para el hombre del medievo entender que la tierra gira alrededor del sol, que es redonda y azul, una gota perdida entre millones de galaxias. Pero la crueldad, como bien nos explica José Ovejero en su Ética de la crueldad que inspira estas líneas, contamina no solo paisajes, personajes y acción en el cine, en el arte, en la literatura; también está presente en la acción política, en el poder, en palabras del filósofo.

El primer síntoma de la crueldad institucionalizada lo padecieron las víctimas del terrorismo de ETA en Euskadi. Con el silencio de sus vecinos y la desafección de las instituciones; incluso antes de serlo, en las pintadas en las calles, en el portal de su casa, su rostro en la diana de la condena a muerte en los carteles de la parte vieja donostiarra. Hoy está presente en el muro del socialismo gobernante, en la execrable línea divisoria que establece el nacionalismo entre quienes son nacionalistas y quienes no lo somos. Bajo el roble del sempiterno conflicto vasco que justificaba cada asesinato y que domina los diseños curriculares que dicta el Gobierno Vasco para cada nueva generación de maestros. El recurrente tema del conflicto vasco sigue siendo la trampa con la que el nacionalismo más radical y la izquierda más nacionalista atraen a los más jóvenes a su tela de araña. El conflicto con el Estado Español es además la herramienta que sostiene la red del patriotismo vasco, recientemente exaltado en Bilbao y Pamplona. En el colmo del cinismo, el secretario general de Sortu promete en el día de la patria vasca, «dar a la gente un trocito de seguridad que le permita ser más feliz», en su particular república vasca. No sé qué felicidad ni qué zulo nos espera a quienes ni compartimos su ideología feroz, ni defendemos su república independiente; a los que somos, incluso, constitucionalistas y votamos al Partido Popular para más inri. Viniendo de alguien como Otegi, que militó en las filas de la organización terrorista ETA, esa promesa de «seguridad» es inquietante. Resulta desconcertante ver como siguen alimentándose del conflicto, no como un problema a resolver, sino como la solución que blanquea los medios criminales que utilizaron para mantener vivo su proyecto político y ocupar el poder. Las 853 víctimas de ETA ya han sido reducidas a simples daños colaterales del conflicto, arrinconadas, denostadas.

No es fácil descubrir la verdad que se esconde tras el escenario tramposo de la política actual. Llamar a las cosas por su nombre le costó la vida a Gregorio Ordóñez. Cuando Gregorio irrumpe en la política encabezando la lista de Alianza Popular en las municipales del 83, el País Vasco es un páramo ideológico gobernado por el nacionalismo y dominado por el terror de ETA. Lo hace para increparnos, sin contemplaciones, como un espejo molesto que refleja nuestra falta de empatía con las víctimas, nuestro miedo, nuestro silencio, nuestra voluntaria renuncia a significarnos públicamente contra ETA, y para devolvernos la dignidad. ETA no perdonará ni su fuerza imparable, ni su contagioso coraje público, ni sus éxitos electorales y cumplirá su amenaza de muerte doce años después.

Ya ha transcurrido más de una década desde que ETA anunciara el «final de la violencia armada» y el Lehendakari Urkullu sentenciara «es el momento de pasar página». En el País Vasco y en el resto de España se abona con indeseable crueldad el jardín de la democracia con el olvido, con el miedo, con el blanqueamiento de ETA. No se exige a los etarras su colaboración con la justicia para esclarecer sus crímenes, pero sí se nos reclama a sus víctimas que perdonemos, la reconciliación con el asesino de nuestro padre, hermano, hijo, marido. A mí me sucedió la noche del 24 de enero de 1995, acabábamos de enterrar a Gregorio Ordóñez. Un periodista me formuló ambas preguntas: ¿perdona?, ¿olvida? Yo ni he olvidado ni he perdonado. Quien sí lo hace por todas nosotras es el departamento de justicia del Gobierno Vasco. Incluso se vanaglorian de la diligencia con la que aplican en el 100.2 para excarcelar a los etarras que lo solicitan. Es la ley, me cuentan. Es la negociación, pienso. Los socialistas de la ejecutiva vasca de justicia se saltan las Juntas de Tratamiento Penitenciario y al mismísimo Juez de Vigilancia Penitenciaria. A ellos les basta una simple carta manuscrita que los terroristas escriben al dictado; yo me tuve que conformar con un casquillo de nueve milímetros Parabellum. ¿Quién vela hoy para que los terroristas cumplan íntegramente sus penas?

Hubo un tiempo en el que los éxitos policiales, el activismo social de Gesto por la Paz y la unión de los demócratas que defendía Gregorio Ordóñez, nos hicieron acariciar la idea de la derrota de ETA. El gobierno de José María Aznar trabajó con firmeza para alcanzarla. Gregorio no pudo ver el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, ni la Ley de Partidos Políticos y la consiguiente ilegalización de Herri Batasuna, ni la movilización constitucionalista al grito del «¡Basta Ya!» No fueron años fáciles. Más de cuarenta mil personas vivieron con escolta por enfrentarse al terror de ETA en Euskadi, la banda de la crueldad llamaba a socializar el sufrimiento de los constitucionalistas. Renunció a las armas en el año 2011, pero no a su proyecto político.

La ilusión de la derrota policial, política y social de la organización terrorista ETA se quiebra con la negociación política firmada por el presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero y Arnaldo Otegi y se sella hoy con el gobierno de Pedro Sánchez. Son el paradigma de la crueldad contemporánea. ¿No es de una crueldad intolerable ver salir de la cárcel, uno a uno, a auténticos asesinos en serie, etarras con años de condena a sus espaldas, fruto de una negociación política indecente, entre un gobierno y una banda terrorista? ¿No es de una crueldad insoportable someternos a sus víctimas a la posibilidad de cruzarnos con ellos en la calle, cuando la propia sentencia exige su alejamiento del lugar donde cometieron su crimen? ¿Pedirnos a los familiares que perdonemos? ¿No es de una crueldad impúdica exhibir año tras año, fotografías de etarras en una carrera que aparentemente celebra el euskera? ¿No es de una crueldad indecente ver a la coalición EH Bildu disfrutar de honores, sillones, acuerdos innombrables, sentados confortablemente en sus escaños en ayuntamientos, gobiernos, diputaciones, en el congreso de los diputados de España, un país y unas instituciones que ellos mismos no reconocen ni en sus programas electorales, y sin haber renunciado ni denunciado a ETA? Cada apretón de manos del presidente del gobierno de España y la portavoz de EH Bildu no escenifica la victoria, su victoria, sino la crueldad del poder. Ambos saben que las cuentas con la democracia, con las víctimas de ETA, con tantos años de soledad, de amenazas, de secuestros y asesinatos, de crímenes sin resolver, no están saldadas.

Cuando la crueldad es el factor dominante en las decisiones políticas que solo ambicionan el poder, la sociedad se duele, se agrieta como la tierra seca después de una tormenta. No sé quién reparará los cristales rotos de la librería Lagun, que ya cerró. Los cristales rotos de la ventana de solidaridad y generosidad de los miles de vascos que resistieron y se enfrentaron durante décadas, en los institutos y las universidades, en los juzgados y en la política, desde la prensa, en las calles de Euskadi, a la banda terrorista ETA. Los cristales rotos de los cementerios, de las tumbas de las víctimas profanadas. De los juicios que nunca llegarán, del silencio sobre la historia de ETA, sobre el significado político de sus víctimas inocentes. El tiempo corre en nuestra contra. Se contará otra historia, la contarán otros. ¿Quién hablará de Gregorio Ordóñez cuando hayamos muerto? ¿Dónde está tu libertad, Euskadi? ¿Dónde tu justicia, España?

Opinión:

Durante los últimos días he tenido la oportunidad de hablar con diferentes víctimas sobre lo que está ocurriendo con las puestas en libertad de muchos miembros de la banda terrorista ETA. Y más todavía con algunas que han tenido la oportunidad de leer el artículo de la señora Ana Iríbar que, como bien explica, en enero de 1995 vio cómo la banda asesina destrozaba su futuro y el de su familia al asesinar a su esposo, Gregorio Ordóñez.

Ese año 1995 fue clave en diferentes aspectos que vale la pena recordar. Primero, porque fue el año en el que se vio plasmada la modificación solicitada durante 1994 por un grupo de víctimas kamikazes que nos recorrimos España solicitando firmas (lo que ahora sería una ILP) para que los terroristas cumplieran íntegramente sus condenas y, por lo tanto, se modificara el Código Penal vigente hasta entonces que databa de la dictadura franquista, concretamente del año 1973, que ofrecía beneficios y por lo tanto rebajas de condena a los delincuentes, terroristas incluidos.

Un dato que quizás la señora Iríbar desconoce es que el asesino que cometió el crimen contra su esposo ya debió ser juzgado con el Código Penal modificado gracias a la labor de ese grupo de víctimas, porque el acto criminal se cometió en 1995. Por lo tanto, ese asesino ya debería cumplir, como mínimo, siete años más que los que atentaron antes de 1995.

Curioso, esa modificación se aprobó durante el mandato de Felipe González y fue un año después cuando José María Aznar accedió al poder. Pocos meses después de alcanzar la cima, aprobó unos indultos a diferentes miembros de Terra Lliure. Y no pasó nada.

Entrando de nuevo en el artículo Leemos que “el gobierno de José María Aznar trabajó con firmeza para alcanzar [la derrota] de ETA”. Quizás por la urgencia de aquellos momentos no recuerdan que fue el propio señor Aznar, presidente del gobierno, quien dijo tres años después del asesinato de Gregorio Ordóñez y un año después del asesinato de Miguel Ángel Blanco que “yo y los españoles sabremos ser generosos con aquellos que abandonen la violencia” o que “es preferible tomar posesión de un escaño que de una pistola”… a mi modo de ver, una curiosa manera de trabajar “con firmeza para alcanzar [la derrota] de ETA”.

Lo de identificar a los asesinos etarras por las siglas del MNLV… ya si eso, lo hablamos otro día.

Aunque no sé, reconozco que puedo estar equivocado pero no veo que esa sea la manera de alcanzar la derrota de nadie. De hecho, el mismo grupo de víctimas kamikazes al que me refería anteriormente aún esperamos la explicación solicitada al señor Aznar por aquellas y otras frases similares que declaró tras el anuncio de una tregua por parte de la banda terrorista ETA.

Por lo visto y leído, ahora el problema es que “no se exige a los etarras su colaboración con la justicia para esclarecer sus crímenes, pero sí se nos reclama a sus víctimas que perdonemos, la reconciliación con el asesino”. Mi atentado fue en junio de 1987, con el Código Penal franquista todavía vigente, y no recuerdo que nadie les exigiera nada cuando fueron puestos en libertad en 2013 o en 2014. Es más parece que nadie recuerda que asesinaron a 24 personas: un guardia civil, un policía nacional y 22 civiles (de los más de cien heridos, servidor incluido, ya ni hablo…)

¿Alguien habló de burla a “LAS” víctimas? ¿Apareció algún político o pseudopolítico opinando sobre la cuestión? ¿Alguno de los que ahora todavía son políticos en activo dedicaron un solo minuto de su apreciado y escaso tiempo a preguntarnos la opinión? ¿O a, simplemente, preguntarnos “cómo están ustedes”?

Obviamente, ya conocen la respuesta.

Ah, un detalle más: tampoco recuerdo que nadie me reclamara que perdonara o que me reconciliara con nadie.

En cuanto a lo relacionado con Bildu, siempre me he preguntado las razones por las que cuando un partido tuvo la mayoría absoluta en el gobierno jamás propuso ilegalizar a esa sigla política. No sé, quizás vuelvo a equivocarme o es que soy muy susceptible (el que sería torracollons en català) pero me gustaría conocer las razones para no hacerlo en aquel momento. Aunque quizás sean las mismas razones por las que se abstuvieron el otro día para no dar respaldo a la ilegalización de ese mismo partido. Hace 48 horas que espero las explicaciones de las víctimas (o no víctimas) que llevan años exigiendo ese tipo de cosas y que se creen con el derecho de marcar los criterios al resto aunque jamás nos hayan consultado al respecto. Y como me decía una víctima de GRAPO, ¿por qué algunas asociaciones ahora permanecen en silencio?

Y eso por no hablar de los que apoyaron al partido de la oposición en aquellos durísimos años tras los atentados del 11-M en Madrid y que ahora realizan declaraciones totalmente distintas por la decisión tomada por ese mismo partido. ¿Es lo que tiene el llegar a pisar moqueta por haber usado tanto dolor ajeno?.

Eso ya sería motivo para otra opinión. Ejemplos hay de sobras. Pero las cosas son como son y si están documentadas, no se pueden ocultar.