viernes, 10 de abril de 2026

11 abril 2026 (31.03.26) elespañol (opinión)

 

11 abril 2026 (31.03.26) 

 


Hay decisiones legales que resultan políticamente obscenas.

La cascada de terceros grados, regímenes flexibles y libertades condicionales para los presos de ETA, coronada ahora por las salidas de la cárcel de figuras como TxerokiAnboto o Ángel María Tellería Uriarte, el etarra que mató a la primera mujer policía, pertenece a esa categoría.

No se discute que en un Estado de derecho las leyes han de aplicarse también a los asesinos.

Se discute otra cosa: la rebaja deliberada del listón moral, la utilización de la política penitenciaria como moneda de cambio y la indiferencia práctica ante el derecho de las víctimas a la justicia y la reparación.

Durante años, España construyó un consenso básico: ninguna razón política justificó jamás el terrorismo de ETA. Las víctimas eran el pilar ético de la democracia.

Ese consenso se ha ido erosionando a golpe de BOE, transferencias de competencias y acuerdos presupuestarios.

El acercamiento masivo de presos, el traspaso de la competencia de prisiones al Gobierno vasco y la reforma que permite computar las penas cumplidas en Francia (aprobada con el apoyo del PSOE y del PP) han abierto la puerta a una salida acelerada de decenas de terroristas.

Hoy, la semilibertad de muchos de ellos se presenta como una mera «normalización» administrativa. Pero lo que se normaliza, en realidad, es el olvido y la impunidad.

La entrevista en un diario gubernamental de la magistrada Inés Soria, socialista, asesora penitenciaria del Gobierno vasco y responsable principal de la arquitectura de las excarcelaciones, es reveladora. El discurso es técnicamente impecable, casi aséptico: planes individualizados, pronósticos de reinserción, informes de equipos multidisciplinares, cartas manuscritas de reconocimiento del daño.

Pero todo ello sirve para envolver en jerga profesional un hecho desnudo: el Ejecutivo vasco ha convertido el tercer grado y, sobre todo, el artículo 100.2, en una autopista hacia la calle para la inmensa mayoría de los etarras.

Soria asegura que Txeroki y Anboto «reconocen el daño causado» en esos escritos que reposan en sus expedientes.

Pero ese supuesto reconocimiento permanece cuidadosamente encapsulado en el circuito burocrático.

No hay peticiones de perdón públicas, no hay actos de contrición visibles, no hay comparecencias ante las víctimas para poner palabras concretas al horror concreto de cada atentado.

Hay, en cambio, una administración que da por bueno un presunto gesto íntimo y opaco para justificar beneficios penitenciarios de enorme calado simbólico.

El contraste con el discurso oficial del lehendakari Imanol Pradales sobre la Guerra Civil y el bombardeo de Gernika es clamoroso.

Pradales ha exigido al Estado español que «reconozca el daño causado», que verbalice con claridad la responsabilidad histórica, que no se refugie en el silencio ni en la equidistancia. Reclama un gesto explícito, público, inequívoco hacia las víctimas, siguiendo el ejemplo alemán.

¿Por qué no aplica la misma vara de medir con los asesinos a los que su propio Gobierno abre hoy las puertas de las cárceles vascas?

En lugar de exigir a los etarras un reconocimiento público del daño, un perdón nominativo a sus víctimas y una colaboración activa con la justicia para esclarecer los centenares de asesinatos sin resolver, el Gobierno vasco se conforma con cartas discretas y un asentimiento administrativo.

No hay «verdad» en el sentido fuerte del término. Hay, a lo sumo, una simulación burocrática de arrepentimiento, suficiente para los expedientes, pero insuficiente para una sociedad que aún arrastra más de trescientos crímenes sin castigo.

El Gobierno central no es un actor pasivo en este proceso. La política penitenciaria hacia los presos de ETA se ha convertido en una pieza estructural de la mayoría parlamentaria de Pedro Sánchez.

El fin de la dispersión, el traspaso de las competencias penitenciarias y la citada reforma del cómputo de penas se han negociado y aprobado en un ecosistema político donde EH Bildu es socio relevante del Ejecutivo.

La arquitectura resultante permite un cómodo reparto de responsabilidades: Madrid diseña el marco; Vitoria ejecuta las progresiones de grado; las juntas de tratamiento y los jueces de vigilancia estampan la firma final.

Cuando el preso pisa la calle, nadie es responsable; todos, en cambio, han contribuido.

Resulta especialmente cínico que este mismo Gobierno impulse, junto al juez Baltasar Garzón y su entorno, una Comisión de la Verdad orientada a revisar la memoria de la Guerra Civil y el franquismo, mientras muestra una llamativa desidia ante la verdad pendiente del terrorismo etarra.

Se anuncia con solemnidad una instancia para «esclarecer el pasado» y dar voz a las víctimas de hace casi un siglo, al tiempo que se obvia una pregunta elemental: ¿dónde está la Comisión de la Verdad que exija a los etarras colaborar en el esclarecimiento de cada uno de los asesinatos sin resolver como condición previa a cualquier beneficio penitenciario?

No se trata de contraponer memorias ni de negar el deber del Estado de revisar críticamente su propia historia.

Se trata de denunciar una doble moral intolerable.

La misma coalición que auspicia una gran Comisión de la Verdad para 1936-39 mira hacia otro lado cuando se trata de la verdad de 1968 a 2011.

Un Gobierno democrático puede y debe ofrecer horizontes de reintegración incluso al peor de los terroristas. Pero tiene también la obligación de proteger a las víctimas de una segunda humillación: la de ver cómo quienes destrozaron sus vidas recuperan la suya sin haberles mirado jamás a los ojos ni haber contribuido a cerrar las heridas abiertas.

Opinión:

Me remite una víctima residente en el País Vasco el siguiente editorial y reconozco que se me escapó en el resumen de prensa casi diario (más bien de madrugadas) que realizo.

Y le agradezco que me lo haya enviado porque ofrece la posibilidad, ya comentada también con ella y otras once víctimas, de explicar algo que a mucha gente parece molestarle que sea recordado.

Está muy claro que molesta el hecho de que los delincuentes, incluyendo miembros de bandas terroristas, puedan acceder a la libertad. Y también está claro que deben cumplir unos requisitos para esa puesta en libertad.

Pero no se puede obviar también que el hecho de que salgan con esa puesta en libertad es la consecuencia de la legislación que los políticos, proponen, estudian y acostumbran a aprobar… las mismas leyes que luego los jueces están obligados a cumplir y hacer  cumplir.

¿Saben cual es el problema? Pues que hay personas que tienen muy poca memoria y que en caso de tenerla, algunos la tienen selectiva.

Se exigen AHORA unos requisitos que la legislación ya marcaba lustros y décadas atrás. Y digo décadas porque en 1994 ya apareció un pequeño grupo de víctimas del terrorismo que trabajamos y nos pateamos todo el país para conseguir que la ley fuera modificada. Y me pregunto cual es la diferencia para exigir AHORA unos requisitos que llevan años recogidos en la legislación. Y me pregunto por qué AHORA se está hablando tanto sobre el tema cuando han salido cientos de terroristas a las calles durante los años (décadas) anteriores.

¿Qué gestos, íntimos y opacos, llevaron a cabo cuando salieron esos cientos de miembros de bandas terroristas? A los miembros del GRAPO que en 1996 se les ofreció “trabajo y dinero” a cambio de abandonar el terrorismo ¿qué gestos ofrecieron a la ciudadanía?

En comparación con muchos de los asesinatos múltiples cometidos por un solo terrorista ¿es que nadie recuerda que las condenas son mínimas porque la legislación lo marca? ¿Y los que no quieren recordar esto ¿no recuerdan que la Sacrosanta e intocable Constitución Española no recoge ni la cadena perpetua ni la pena de muerte?

Hablaba con las víctimas antes mencionadas que la misma condena cumple un asesino por matar a una persona que a dos o a diez… ¿alguien tiene la solución a algo que es legal pero que, evidentemente, no es justo?  Pues que la aporte.

Pero, por favor, que los intereses políticos y partidistas no busquen soluciones que la legislación, la misma que muchos de ellos proponen, no recoge. Y si no, que revisen cuántos terroristas salieron a las calles durante los gobiernos de Suarez, Calvo Sotelo, González, Aznar, Rodríguez Zapatero, Rajoy…

Y conste, no hablo de política. Hablo de legislación.

09 abril 2026 El País (opinión)


 09 abril 2026



Josu Ternera niega haber sido jefe de ETA en el juicio en París que condiciona su entrega a España

El proceso lleva aplazándose desde 2021 y debe dirimir su pertenencia y responsabilidad en ETA entre los años 2002 y 2005

El tribunal de apelación de París ha comenzado este jueves a juzgar a José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, alias Josu Ternera.   El proceso, que se celebra seis meses más tarde de lo previsto por distintas alegaciones de la defensa, es el último que tiene pendiente en Francia el exdirigente de ETA y que condiciona su entrega a España para las causas que tiene allí pendientes. Las vistas se celebrarán este jueves y viernes, cuando se espera la petición de condena de la fiscal. Pero más allá de su resultado, marcarán el futuro judicial en España de Ternera, actualmente en libertad vigilada en Francia. Hasta que no se resuelva este proceso, también el Tribunal Supremo en caso de condena y nuevo recurso, las euroórdenes para su extradición no podrán hacerse efectivas.

—¿Reconoce usted los hechos? —inquirió la juez en su primera pregunta a Ternera.

—Sí, en tanto que militante de la organización. Pero lo que usted considera un delito, para mí no lo es.

El tribunal debe determinar si cometió un delito de asociación de malhechores con fines terroristas ―el equivalente al delito de integración en organización terrorista del Código Penal español― por su presunta pertenencia a ETA entre 2002 y 2005. El juicio lleva varios años aplazándose. La última vez fue el pasado octubre, cuando Urrutikoetxea, de 75 años, alegó problemas de salud para ausentarse. El médico que designó entonces el tribunal constató que tenía problemas de hipertensión. Esta vez irá adelante y, nada más empezar, Ternera introdujo el matiz clave en sus primera palabras sobre el que bascula su defensa. Es decir, era militante de dicha organización, pero ni la dirigía en ese momento ni optaba por la vía de la violencia. “He trabajado toda mi vida en el aparato internacional. Tenía un papel importante. Pero una gran parte de mi periodo como militante estuve en ese contexto de discusión con otros. Yo no tenía ningún papel importante”, señaló.

La jueza, que escuchó como Ternera denunciaba las torturas de la policía española o los relatos “construidos” de los jueces en otros procesos, se extrañó de que alguien sin un rol relevante pudiese participar en negociaciones de paz con el gobierno español. “Hay muchos negociadores de conflictos que no son ni militantes”, defendió Ternera, que glosó a petición del tribunal toda su trayectoria en la organización terrorista, desde su ingreso en 1968, con 17 años, hasta 2006, cuando aseguró haber renunciado por sus discrepancias sobre la utilización de la violencia. “Hubo un momento en que la organización no comparte mi punto de vista de la negociación. En septiembre de 2006 dejé de ser militante de la organización. No veíamos las cosas igual”.

El abogado de Urrutikoetxea, Pasquet-Marinacce, volvió a intentar el jueves suspender el juicio alegando que no se hubiese convocado al político norirlandés y antiguo miembro del IRA Gerry Kelly, o al abogado sudafricano Brian Currin, implicado entre otros en el proceso de paz que puso fin al apartheid en su país. Ambos participaron en el diálogo para el desarme de la ETA como mediadores internacionales y habían sido solicitados por la defensa. “No podemos aceptar que se nos prive de defendernos de manera efectiva”, alegó. Tras la deliberación, el tribunal no encontró motivos para hacerlo.

El acusado había llegado puntual acompañado de familiares —como su pareja y su hija pequeña— y sus abogados al último juicio pendiente en Francia, del que depende que pueda responder después ante la justicia española por dos causas sobre las que hay dictadas euroórdenes: el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza den 1987, en el que fueron asesinadas 11 personas. También por la financiación de ETA a través de las herriko tabernas. Esas dos solicitudes de entrega a España ya fueron aprobadas por Francia. Hasta que no se resuelva este proceso y se agoten todas las instancias —todavía le quedaría un recurso al equivalente al Supremo francés— no podrán ejecutarse las euroórdenes.

Ternera, de hecho, negó en el juicio que tuviera “nada que ver” con el atentado de Zaragoza. Urrutikoetxea se encaró con la fiscal cuando ésta le sacó a colación esas acusaciones y las contrapuso con la imagen que el histórico de la banda trató de dar, la de alguien que durante toda su trayectoria en ETA tuvo como objetivo buscar la negociación con las autoridades españolas para “resolver el conflicto vasco”.

El etarra desautorizó esas imputaciones. [El entonces juez de la Audiencia Nacional Baltasar] “Garzón intentó implicarme en ese atentado y en 2001 la Guardia Civil montó de nuevo este asunto”, señaló. Por ese motivo decidió “entrar en la clandestinidad” porque incluso en el Parlamento vasco era calificado “de asesino antes de ser juzgado”.

Josu Ternera, efectivamente, huyó de España cuando se le investigaba por el atentado en la casa cuartel de Zaragoza y vive en el País Vasco francés. La Fiscalía consideró que él fue quien tomó la decisión de cometer este atentado y fue llamado a declarar, pero no acudió, así que se dictó una orden de busca y captura internacional. Ayer

El juicio que ha arrancado hoy y que no tiene que ver con esos hechos —tanto la juez como la fiscal demostraron no estar muy al tanto de los detalles biográficos e históricos en la organización terrorista del encausado— se ha ido posponiendo sucesivamente. En 2010 ya fue condenado a siete años de cárcel, mientras estaba en rebeldía, así que no cumplió la sentencia. Cuando fue detenido en los Alpes franceses en 2019 tras más de 17 años seguidos de clandestinidad, pidió que se repitiese el juicio en su presencia, amparándose en su derecho a ello.

El histórico etarra fue puesto en libertad bajo control judicial un año después, por motivos de salud, a pesar de que España había pedido la extradición. El proceso iba a celebrarse en 2021, pero la defensa logró que la causa volviese a la fase de instrucción, alegando cuestiones formales, y luego se ha ido retrasando.

Durante sus años de clandestinidad, la justicia francesa le abrió una segunda causa, pero esa se resolvió el 1 de septiembre de 2021, cuando el Tribunal Correccional de París le absolvió de la acusación de pertenencia a una organización terrorista entre 2011 y 2013 al considerar que no tuvo un papel como tal en el seno de ETA en aquellos años. Ternera alegó entonces que había salido de la organización terrorista porque no estaba de acuerdo con la acción armada.

Opinión:

Aparte de la información presentada, me gustaría recordar una teoría que, desgraciadamente, no ha importado conocer a las altas esferas jurídicas y asociativas de esta país en los últimos 25 años aproximadamente… pese a que se presentó en su momento cuando existía la ANTIGUA AVT.

Cabe recordar que se solicita del terrorista Josu Ternera que sea investigado por el atentado contra “la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza den 1987, en el que fueron asesinadas 11 personas”. Me parece perfecto.

Pero parece que hay quien no recuerda que el número 1 de la banda terrorista durante los años 1986 y 1987 fue un tal Santiago Arróspide Sarasola, alias Santi Potros.

El tal Santi Potros fue juzgado por muchos de los atentados cometidos en esos dos años por ser el número 1 de la banda terrorista. Y cabe recordar que los atentados no se decidían por una sola persona sino por el conjunto de tres dirigentes de la cúpula etarra.

El tal Santi Potros fue detenido poco después de los atentados de 1986 y 1987 y más concretamente en septiembre, dos meses y medio tras el atentado en Hipercor. Si partimos de la base de que la cúpula de la banda terrorista estaba formada por tres individuos ¿quiénes podían ser el número 2 y número 3 en 1986 y 1987?

Pues muy sencillo. Tras la detención del número 1, el número 2 pasa a liderar la cúpula y, oh sorpresa, era Josu Ternera. Por lo tanto ¿era el número 2 cuando sucedieron los atentados entre 1986 y 1987 y ordenó la comisión de los mismos? De será sí y no tengo duda de que así fue… ¿se le podría acusar de los atentados de 1986 y 1987?

Pues ahora que cada cual extraiga sus conclusiones.

08 abril 2026 Cadena SER (opinión)

 

08 abril 2026 



La Audiencia Nacional ordena la investigación sobre imágenes de terroristas en la Korrika

UPN presentó una denuncia por supuesto enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas


La Audiencia Nacional ha ordenado a la Guardia Civil y a la Policía Nacional que investigue la exhibición de imágenes de terroristas de ETA durante la Korrrika, tras la denunciada que presentó UPN el pasado 25 de marzo por entender que los hechos pueden ser constitutivos de los delitos de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas.

Según ha informado UPN, la denuncia reclamaba que los cuerpos de seguridad mencionados identificaran a los portadores de las imágenes de los terroristas de ETA Francisco Ruiz Romero, asesino del concejal regionalista Tomás Caballero, y de Alberto Viedma Morillas, condenado por el asesinato también del concejal de UPN y del subteniente del Ejército de Tierra, Francisco Casanova.

Las imágenes se exhibieron durante la celebración de la Korrika a su paso por el barrio de la Txantrea, en Pamplona, así como por otras localidades navarras.

Según la formación regionalista, la resolución del juez se lleva a cabo tras el informe favorable del Ministerio Fiscal. Tras conocer la instrucción del juez, la presidenta de UPN, Cristina Ibarrola, ha reclamado que “se llegue hasta el final ante unos hechos que denigran a las víctimas del terrorismo”

Opinión:

Es obvio que ver la representación de una serie de imágenes en las que aparecen un grupo de terroristas en un acto que se supone cultural res, cuanto menos, digno de investigación.

Otra cuestión es si esos hechos ya habían ocurrido en un pasado bajo la gobernabilidad de otras siglas y no s ele dio la importancia que esos mismos hechos, o hechos muy similares, merecían.

Ya sería motivo de otra opinión.

lunes, 6 de abril de 2026

31 marzo 2026 El Mundo del Siglo XXI (opinión)

 

31 marzo 2026 



Víctimas del terrorismo exigen a las instituciones que retiren sus ayudas a la Korrika tras avalar a 38 etarras con sus fotografías

Covite y la Fundación Fernando Buesa constatan que la organizadora AEK "no quiere" evitar la utilización de la carrera para blanquear a ETA.

 Advierten que colaborar con fondos con AEK es "legitimar esta perversión moral"

El Colectivo de Víctimas de Terrorismo (Covite) y la Fundación Fernando Buesa Blanco han reclamado a las instituciones vascas y navarra que retiren sus subvenciones a la Korrika organizada por AEK hasta que esta organización "no condene de forma clara y pública todos los actos de apoyo a miembros de ETA producidos en el marco del evento y adopte medidas concretas y eficaces para impedir que vuelvan a repetirse". Durante la última edición de la carrera que finalizó el pasado domingo en Bilbao, se exhibieron como homenaje las fotografías de 38 etarras con la absoluta permisividad de los organizadores. Además, AEK seleccionó a un grupo de jóvenes para redactar y leer el comunicado de esta edición entre los que se encontraba el hijo del ex jefe de ETA David Pla. Los máximos representantes institucionales del PNV con el lehendakari Imanol Pradales se han sumado a la carrera mientras que el PSE-EE vasco no participar en la carrera tras el veto impuesto por AEK al sindicato Comisiones Obreras (CCOO) de Euskadi.

"Mezclar la legítima defensa de una lengua con el apoyo a quienes cometieron asesinatos y otros crímenes terroristas es indecente, inmoral y profundamente ofensivo para las víctimas del terrorismo y para cualquier sociedad democrática", han advertido en un comunicado conjunto Covite y la Fundación Fernando Buesa. Una denuncia que se produce 48 horas después de que concluyera en Bilbao la 24 edición de la Korrika en la que, según sus organizadores, han llegado a participar hasta un millón de personas a lo largo de los 2.500 kilómetros de la carrera. Las dos asociaciones de víctimas del terrorismo constatan que su denuncia no va dirigida contra "quienes participan en la 'Korrika' de buena fe en defensa del euskera" sino contra aquellos a los que acusan de "instrumentalizar esta carrera para exaltar a miembros de ETA y contra la organización que lo permite".

Los dos colectivos han contabilizado la utilización de 38 fotografías de ETA durante el recorrido en el que se han producido escenas de blanqueamiento de la organización criminal que asesinó a casi 900 personas, provocó más de 2.500 heridos y atemorizó a miles de personas durante cuatro décadas. Entre los gestos de apoyo a la banda, Covite y la Fundación Fernando Buesa destacan la cesión del testigo a los tres miembros de ETA en San Sebastián Balbino SáenzMikel San Argimiro y Xabier Atristain; la cesión, en Bilbao, del testigo a la portavoz de SARE, Begoña Atxa, y al hijo del miembro de ETA fallecido Kepa del Hoyo; o la utilización, en Pamplona, de un niño que portó el lekuko con una camiseta con la imagen del miembro de ETA Patxi Ruiz, asesino de Tomás Caballero y la lectura del mensaje final de la Korrika por parte de Aitzol Gil de San Vicente Pla, hijo de quien fuera jefe de ETA David Pla.

Las dos asociaciones de víctimas han advertido que la presentación que se realizó de Aitzol Gil de San Vicente como "niño de la mochila" y que con 7 años se desplazó al sur de Francia "como consecuencia del conflicto político", la terminología utilizada habitualmente por las organizaciones próximas a la izquierda abertzale.

Opinión:

Para empezar, decir que aporto todo mi soporte y respaldo a la iniciativa presentada por Covite y la Fundación Fernando Buesa. Tal y como comenté en redes sociales, “quien quiera la fiesta que se la pague” y ahora añado, porque no son solo 140 caracteres, que si la fiesta incluye la participación de individuos que jalean o muestran su cariño dirigido a personajes condenados por actividades terroristas, deseo que esa fiesta la hagan en el interior de sus sedes o de sus etxeas.

Dicho lo cual, también aprovecho la ocasión a destacar un dato que puede parecer superfluo pero que muestra el diferente rasero a la hora de informar.

Es curioso que siendo Covite y la Fundación Fernando Buesa quien plantea la propuesta, se titule que “Víctimas del terrorismo exigen…”. ¿Curioso? Sí, mucho, porque no utilizan el artículo “LAS”  que aporta la idea de totalidad y coincidencia única.

Es decir, al ser una asociación de víctimas y una fundación a nombre de una de ellas… ya no se atreven a hablar de “LAS” víctimas exigen sino que hablan de víctimas sin detallar el número de ellas.

¿Se entiende? Estoy seguro que si esa propuesta partiera de una asociación concreta el titular sería diferente y diría lo de siempre, aunque no sea correcto. Ya saben, “LAS” víctimas exigen…

Pero ahora no titulan así. ¿Por qué será?

30 marzo 2026 Noticias de Navarra (opinión)


30 marzo 2026 



 

Sabino Ormazabal

Escritor y activista pro derechos humanos

“Aún queda camino para una mayor autocrítica sincera por parte de todos”

En el trabajo ‘Críticas, autocríticas, gestos y puentes’, el autor donostiarra repasa iniciativas en favor de la convivencia en el contexto de la violencia en Euskadi

Sabino Ormazabal (Donostia, 1953) ha publicado, de la mano de la asociación ArgituzCríticas, autocríticas, gestos y puentes. En este libro se recogen reacciones, comentarios y posicionamientos que, en el contexto de violencia que se respiraba en Euskadi en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI, priorizan el entendimiento y la empatía con el dolor ajeno. Veterano activista por los derechos humanos, Ormazabal repasa muchos de los pasajes más duros de la historia de Euskal Herria ocurridos desde 1961 hasta nuestros días, pero siempre remarcando aquellos gestos que ayudan a "cerrar heridas" frente a los que "ahondan aún más en la división", como se apunta en el prólogo. En alguno de los sucesos relatados en este trabajo, concebido como un "cuaderno" por completar, es protagonista el propio autor, encarcelado en el marco del sumario 18/98 y absuelto posteriormente. El periodista y escritor donostiarra confía en que la obra ayude a un examen introspectivo del lector, puesto que en relación con la violencia "aún queda camino para una mayor autocrítica sincera por parte de todos y todas".

 

¿Por qué decide escribir este cuaderno? ¿Y por qué ahora?

Durante años he ido recopilando numerosos hechos y declaraciones, a modo de un compendio de apuntes muy diversos con un enfoque plural, que en la Asociación de Derechos Humanos Argituz hemos considerado oportuno sacarlos a la luz. Se trata de una aportación más, para contribuir a hacer memoria y a reflexionar sobre el pasado de violencia vivido. Desde hace catorce años estamos en esta actividad de una forma u otra. En la web de Argituz constan una veintena de informes que hemos elaborado desde 2011.

Se ha escrito mucho sobre el conflicto vasco poniendo más énfasis en los aspectos más trágicos y dolorosos. Usted, sin embargo, destaca las actitudes de empatía en personas azotadas por la violencia. ¿Qué enseñanza pretende que se extraiga de ello?

Me gustaría potenciar todo lo que sea positivo y ayude a reconstruir la convivencia sobre bases más firmes. Es necesaria una mirada amplia, panorámica en la que se abarque todo lo sucedido, desde todos los lados. Por ello, es importante dar a conocer aquellas iniciativas y gestos que hoy adquieren gran relevancia, quizá desconocidos u olvidados al quedarse difuminados por la violencia, y que pueden servir como ejemplo de buenas prácticas. Me gustaría construir y destacar lo que nos puede llevar a superar situaciones destructivas. La violencia arrasa con todo lo que encuentra por delante, es como el fuego: lo puede quemar todo hasta que no quede nada. Sin embargo, antes de que eso ocurra es necesario detectar posiciones y actitudes que rompan con las dinámicas de polarización.

En el prólogo dice, sobre las bases de la publicación: “El primer ladrillo es la palabra. Nombra lo que ha sido el inicio del reconocimiento”. ¿Hay que hablar más de todo lo que ocurrió en esa etapa de actividad de ETA?

Sí, claro. Es necesario hablar y escuchar con generosidad. Hablar de todo y de todos. Desde los primeros años y de los posteriores. Antes de pasar página, hay que leerla y asimilar su contenido. Pero no solo en lo que respecta a ETA, sino también en lo que se refiere a todas las expresiones de violencia, incluida la ejercida por el Estado Español, como la guerra sucia, los GAL o la tortura persistente.

¿Es un trabajo pensado para que cada una de las personas que ha vivido ese conflicto como ciudadano mire a su interior y haga un examen crítico de las actitudes que mantuvo?

Puede ayudar a ello, sí. Y también para que quienes no conocieron esa época puedan tener otra perspectiva de lo que pasó. Para que nadie diga que no sabe de qué tiene que autocriticarse. Para que no se siga repitiendo que toda la población vasca estaba “enferma”. Para escuchar y contar la aportación positiva que está haciendo un número destacado de víctimas…Y no en una única dirección. Es una tarea que nos interpela tanto a nivel personal como colectivo. Cada cual tiene su propia lectura en relación con determinados hechos violentos que guarda en sus recuerdos, pero pienso que aún queda camino para una mayor autocrítica sincera por parte de todas y todos. Es nuestra aportación.

Va más allá y hace una invitación explicita al lector a hacer sus aportaciones desde sus respectivas experiencias. ¿Habrá alguna reedición con esas aportaciones?

Ya hemos recibido algunas aportaciones, casi todas ellas muy interesantes. Estaría bien que alguien cogiera el testigo, sería enriquecedor. Buscaremos la forma más adecuada para ello.

En el trabajo se refleja que la percepción sobre el uso de la violencia no ha sido algo inalterable en el tiempo, sino que ha ido fluctuando, tanto a nivel individual como en colectivos como partidos políticos, con el paso del tiempo y las circunstancias. ¿Hay que verlo como algo entendible?

Efectivamente, se puede decir que no ha existido una percepción unívoca según los distintos periodos y en función de las diferentes coyunturas políticas que se vivían. Más que entendible, se diría que la experiencia vital de haber sufrido una dictadura, individual y colectivamente, ha influido en cómo se percibía el uso de la violencia en un inicio. En cualquier caso, hay que subrayar que la cultura de los derechos humanos ha ido permeando en la sociedad vasca paulatinamente hasta llegar al rechazo de toda violencia, sea del signo que sea. Por eso, yo diría que no sólo es entendible. Es la evolución la que mejora la situación. El contexto cambia y hay que verlo también desde la condición humana y desde el pensamiento crítico en una sociedad que va evolucionando. Sin haber alcanzado -ni mucho menos- la perfección, ya quisieran en otros rincones del mundo haber podido progresar en la resolución de graves violaciones de derechos humanos como aquí. En varios municipios se lleva años trabajando en el entendimiento y en la convivencia, a través de foros de diálogo, que en algunos casos han conseguido cambiar dinámicas entre personas y familias que no se hablaban y han facilitado espacios para que las víctimas pudieran ser escuchadas por sus vecinas y vecinos. Dicho lo cual, hay que recalcar que aquí, repito, queda aún mucho por hacer.

Como apunta una frase que recoge de Teo Uriarte, exmiembro de ETA en el franquismo y después militante socialista, “analizar las razones desde el prisma actual no ayuda a la historia”.

Aunque no sea una práctica habitual, para analizar hechos violentos del pasado más lejano es conveniente conocer sus circunstancias y situarlos en sus contextos correspondientes. No para justificarlos, ni mucho menos, pero sí para tratar de comprenderlos y poder así extraer enseñanzas para el presente.

El perdón es una palabra y un concepto que aparece constantemente en el recorrido histórico que hace desde 1961, tanto ofrecido por las víctimas hacia los victimarios como demandado en el otro sentido. ¿Hace falta, aún hoy en día, que se exprese más este perdón?

Sí, yo también distinguiría el perdón como idea/actitud perteneciente al ámbito de lo personal pero nunca exigible en términos de la aplicación del derecho. El perdón es algo personal y subjetivo. Como tal, sin duda ayuda en el marco restaurativo, pero no se puede exigir como ingrediente en derecho. En derecho, además, es difícil de definir. ¿Cuál es la definición jurídica exacta de perdón? También pueden darse otras formas de mostrar empatía, comprensión, proximidad o solidaridad ante el dolor. Expresiones como “esto que te sucedió nunca debería haber ocurrido” o similares, a veces pueden transmitir humanidad y sinceridad, incluso más que con la palabra perdón.

Entre los muchos testimonios recogidos, ¿hay alguno que le toque especialmente la fibra o que crea que exprese de forma más genuina la apuesta por la convivencia?

No está en mis apuntes, pero lo primero que me ha venido a la cabeza y me ha tocado la fibra enormemente, fue el último encuentro al que he asistido hace pocos días, titulado “Demos voz a los silencios”. Fue algo más que una charla coloquio, en la que participaron el exguardia civil José Aguilar (que quedó sin una pierna y malherida la otra, por una bomba de ETA en Altsasu; tenía 26 años y se casaba a las dos semanas) y Urko Amas (de 22 años entonces, que narró haber sido torturado salvajemente durante su detención por la Guardia Civil en Donostia, y después quedó en libertad sin cargos). Es difícil clasificar el ambiente que se creó en el intercambio generado entre los ponentes y la audiencia. Abrazos por todas partes.

En el cuaderno también se apunta cómo usted mismo fue detenido y después encarcelado dentro del sumario 18/98 unos días después de firmar un documento pidiendo a ETA una tregua duradera. ¿Aquella experiencia le reforzó en su visión de priorizar el tender puentes a cavar trincheras?

No fue la única vez. En 1991 me publicaron un artículo crítico en Egin sobre un atentado de ETA en Madrid que dejó malheridas a Irene Villa, de 12 años, y a su madre. De camino al colegio, una bomba explotó dejándole sin dos piernas y tres dedos de una mano a Irene, mientras su madre perdió un brazo y una pierna. Al parecer, el objetivo del atentado era un inspector de policía relacionado sentimentalmente con la madre. Se produjo un intenso debate en el periódico. Respecto a la pregunta con interrogación, me llevaría mucho más tiempo contestarla. El juez Garzón, el que no mira a los ojos, nos metió en ETA (rama Desobediencia Civil), que no existía, a todo el patronato de la Fundación Joxemi Zumalabe. Pasados 10 años, el Tribunal Supremo nos dejó libres. Lo que promueven es una actitud que no está sometida a la organización terrorista, se leía en Deia del 29 de noviembre de 2009. Nadie nos pidió perdón. De todas formas, los puentes no faltaron antes y después.

Precisamente, también se pone en valor el papel de estos manifiestos y, sobre todo, de grupos como Gesto por la Paz, Elkarri, Eraikiz, Ahotsak…

La aportación de estos grupos, junto a la de otras varias iniciativas, ha sido sustancial en el largo camino recorrido por la sociedad vasca en la búsqueda de una solución pacífica y dialogada, para acabar con las expresiones de violencia de todo signo que hemos sufrido durante décadas. Dicho de otro modo, son una muestra de que en el seno de la sociedad vasca y desde hace décadas han existido miradas críticas frente a la violencia. Estas iniciativas venían expresándose de formas muy diversas, al tiempo que ansiaban un futuro de convivencia desde el respeto a los derechos humanos.

¿Este trabajo le ha interpelado también a usted? ¿Le ha hecho plantearse más profundamente actitudes, posicionamientos pasados en diferentes épocas?

En más de una ocasión me ha trasladado al recuerdo y a la reflexión sobre determinados actos de violencia de distinto signo, a veces muy próximos y que me han dejado una huella imborrable (Mikel Salegi, Gladys del Estal, Inaxio Uría, Isaías Carrasco...). En cualquier caso, este trabajo me ha ayudado a ratificar, más si cabe, mi creencia en la defensa de los derechos humanos para todas las personas y en un sentido integral, así como en la resolución de los conflictos a través del diálogo.

Opinión:

Para empezar, agradecer que Sabino Ormazabal haya recordado el ejemplo que mi AMIGO José Aguilar está mostrando en sus intervenciones. Aprovecho a explicar que José Aguilar fue el delegado en Navarra de la ANTIGUA AVT en la misma época (1990 hasta 2003 aprox) en que yo lo fui en Catalunya, por lo que juntos tuvimos que soportar la presión (junto al resto de compañeros de la ANTUGUA AVT) en los años en los que no solo la banda terrorista RETA sino otras muchas siglas atentaban constantemente.

Por ello, cuando escucho o leo a ciertos reciñen llegados que ni estaban ni se les esperaba en aquellos años tan complicados opinando AHORA sobre lo que está ocurriendo, sobre quien dicen que pacta o deja de pactar, sobre cual debe ser la actitud de “LAS” víctimas de ETA y tantas otras opiniones que venden como comunes pero que son privadas…  solo me pregunto qué habrían hecho si hubieran vivido los momentos y las experiencias que otros sí vivimos, repito, cuando la banda terrorista ETA (y otras) destrozaban familias cada día.

Hablar desde octubre de 2011 es muy fácil para la inmensa mayoría delos que ahora se creen que sientan cátedra pero que no pisaron jamás un hospital, ni un cementerio ni tan siquiera un ambulatorio… sin hablar de los que se inventan haber hecho muchas cosas que solo han visto cuando las han leído o escuchado por sus verdaderos protagonistas.

Estoy convencido que llegará un día en el que alguien se atreverá a explicar y a dar a conocer se conocerán esas experiencias y las razones por las que la banda terrorista ETA abandonó su historia criminal. Y de paso quedará meridianamente claro que no será por lo que cuentan algunos personajes…

viernes, 27 de marzo de 2026

27 marzo 2026 elplural.com (opinión)

27 marzo 2026 



Lección de dignidad de la hija de Isaías Carrasco a Miguel Tellado y Vito Quiles: "Llamaros miserables se queda corto"

La respuesta que desarma el cruce político sobre ETA y el uso de las víctimas

 

La respuesta de Sandra Carrasco, hija de Isaías Carrasco, ha dicho basta a la utilización de ETA por parte de la derecha y ha dado una lección de dignidad democrática tanto a Miguel Tellado, secretario general del PP como al agitador ultra VIto Quiles.

 

El enfrentamiento se originó en el Congreso, donde el portavoz socialista criticó a Alberto Núñez Feijóo por lo que calificó como una "utilización de mierda" de las víctimas del terrorismo. Durante su intervención, López subrayó que son los jueces quienes deciden la aplicación de los distintos grados penitenciarios a los presos, incluidos los de la organización terrorista.

 

La respuesta del secretario general del Partido Popular no tardó en llegar. Tellado aseguró que la "utilización de mierda de ETA" es "canjear a sus asesinos presos por días en La Moncloa" y zanjó su mensaje afirmando que no acepta lecciones del dirigente socialista.

La réplica directa de Sandra Carrasco

En este contexto, Sandra Carrasco respondió en Twitter a Miguel Tellado con un mensaje en el que cuestiona la relación del Partido Popular con la memoria de su padre.

 

"Estas tú para hablar. En 18 años nadie de tu partido y repito NADIE ha ido al homenaje de mi padre", escribió. En el mismo mensaje, añadió que el PP ha utilizado la imagen del féretro de Isaías Carrasco para atacar al PSOE.

 

El aviso a Vito Quiles tras su pregunta en el Congreso

 

La hija del exconcejal socialista también se dirigió al agitador Vito Quiles después de que mencionara a su padre en una pregunta a Patxi López en la sala de prensa del Congreso.

"No vuelvas a nombrar a mi padre para atacar a nadie. De verdad que llamaros miserables se queda corto", afirmó. En el mismo mensaje, añadió que se le pregunte directamente a ella su opinión sobre este tipo de cuestiones.

 

Isaías Carrasco fue concejal del PSE en Mondragón y fue asesinado por ETA el 7 de marzo de 2008, en plena campaña electoral de las elecciones generales.

 

Su asesinato se convirtió en uno de los episodios más significativos de la violencia de ETA en sus últimos años de actividad y ha sido recordado en múltiples ocasiones en el debate político e institucional en España.

Opinión:

Enmenos de 24 horas he hablado con 46 víctimas del terrorismo, de las que 43 comparten las palabras de Sandra. De las otras tres, dos dicen que están de acuerdo con el menaje pero no con las formas y solo una está absolutamente en contra.

Solo decir que esta última tiene cargo en un partido. ¿Adivinan en cual?