miércoles, 7 de octubre de 2026

06 octubre 2026 (2) El Salto

 06 octubre 2026 



Àlex Romaguera: “A las víctimas de segunda no se les brinda ni verdad ni justicia ni mucho menos reparación”

Àlex Romaguera plantea que todas las víctimas merecen el mismo respeto, que el reconocimiento no debería depender de quién ejerció la violencia. Advierte que no pretende cuestionar el sufrimiento de las víctimas del terrorismo, sino analizar cómo determinadas asociaciones y poderes públicos estatales sirven para instrumentalizar ese reconocimiento, en detrimento de e invisibilizando a otras víctimas.

Álex Romaguera es periodista y plantea que todas las víctimas merecen el mismo respeto, que el reconocimiento no debería depender de quién ejerció la violencia ni de contra quién. Advierte que no pretende cuestionar el sufrimiento de las víctimas del terrorismo, sino analizar cómo determinadas asociaciones y poderes públicos estatales sirven para instrumentalizar ese reconocimiento, en detrimento de e invisibilizando a otras víctimas, precisamente a las Víctimas S.A. (Txalaparta, 2025).

El autor sostiene que, especialmente desde finales de los noventa, las víctimas del terrorismo pasaron a convertirse en un elemento central del discurso político español. Según Romaguera, el Estado hizo del apoyo a determinadas víctimas un elemento de legitimación política, mientras dejó a otras relegadas.

Todo arranca en 2011-2012, cuando conoces los encuentros restaurativos que impulsaba el Gobierno Vasco (hasta que los prohibió el gobierno central).

Escribí un reportaje sobre los encuentros restaurativos y entonces tuve el primer encuentro con Robert Manrique, víctima del atentado de ETA en Hipercor. Él me contó que se había reunido con Rafael Caride Simón, autor del atentado del 87 en aquel súper de un barrio obrero. Gracias a estas conversaciones, decidí intentar identificar a otras víctimas que, como él, no tuvieran satisfechos sus derechos. En seguida me di cuenta de que había un colectivo de personas invisibilizadas y que habían sufrido vulneraciones, colectivo al que bauticé como el título del libro: Víctimas Sociedad Anónima. Me reuní con distintas personas que habían sufrido atentados, torturas y otras vulneraciones y que no estaban amparadas ni reconocidas por la ley del estado. 

¿Cómo recuerdas pasar de la portada de los encuentros a ese excavar en relatos censurados por la ley de víctimas?

La mayoría de estas personas a las que entrevisté cuentan que han padecido una doble victimización (o revictimización). Además del dolor físico y psíquico, que acarrea la muerte violenta de tus seres queridos; tienen que duelar con el ninguneo, con el menosprecio, con la exclusión por parte de las autoridades y de algunos sectores sociales, y con la negación de sus derechos. Son víctimas excluidas por las leyes, que se convierten también en víctimas de esas leyes que las ignoran. Me parecía interesante sacar a reducir las realidades que han quedado al margen del relato oficial de las víctimas del estado español. Recogiendo los testimonios de 15 familiares, me di cuenta de que todas estas víctimas anónimas tenían en común el sufrimiento y también el agravante de haber sido excluidas, ninguneadas e ignoradas, con las consecuencias psicológicas y materiales que ello conlleva.

El proceso psicológico de un duelo no reconocido y estigmatizado debe ser terrible, también debido a ese aislamiento social que lo acompaña.

Sí, de hecho, cito en el libro a Axel Honneth, que es un sociólogo alemán, autor de la teoría del reconocimiento. Honneth sostiene que las víctimas que han visto menospreciados sus derechos y que han sido ninguneadas por las autoridades pueden padecer, debido a su situación de impotencia, prejuicios notables a nivel psicológico. En este segundo libro, trato de explicar cuáles son los elementos que distinguen a unas víctimas a las cuales se han garantizado los derechos básicos y han obtenido la reparación del procedimiento que les correspondía, de otras que han sido ignoradas, menospreciadas, estigmatizadas y excluidas del relato oficial. Y por qué se ha instalado esa memoria excluyente o de inequidad, ¿no? Que divide a las buenas víctimas de primera de esas otras a las que ignora.

En el ranking que presentas las víctimas de ETA van las primeras y hay otras que ni aparecen en ese listado de reconocimiento oficial.

El libro es un intento de organizar los principales elementos históricos que han provocado esta lectura sesgada de la figura de la víctima, basada en el olvido y en la impunidad. La inequidad (esa anomalía democrática) por la cual no todas estas vulneraciones son reconocidas. Solo se reconocen aquellas cometidas por grupos insurreccionales y que atentaban contra el orden establecido. Las cometidas por los aparatos del Estado o por los grupos parapoliciales quedan al margen de ese paraguas legal que se habilitó en 1999 con la Ley de Solidaridad de las Víctimas. En esta investigación trazo un recorrido, desde la transición hasta el día de hoy, centrado en el buque insignia que han utilizado los partidos dinásticos del actual régimen para justificar la exclusión de las víctimas de segunda: la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo). 

La AVT se ha apropiado de la voz de todas las víctimas, lo cual ha perpetuado esta memoria excluyente. Gracias a ello se ha consolidado en el imaginario colectivo la idea de que solo existe la violencia perpetrada por ETA y subsidiariamente la del narco y el yihadismo. Y solo unas víctimas, que son las causadas por estos grupos. Mientras que el resto de vulneraciones y violencias han quedado al margen de las prerrogativas que establecen estas leyes. E incluso, por parte de la AVT y sectores más reaccionarios, estas ausencias de reconocimiento se defienden, so pretexto de que estas víctimas ejercieron violencia contra el poder y que sus muertes se deben al legítimo uso del monopolio de la violencia que se les confiere a los aparatos del Estado. Estas víctimas son invisibles para la ley, ven como los principios de Jornet establecidos como derechos fundamentales por la ONU en 1997 no son satisfechos en su caso. A las víctimas de segunda no se les brinda ni verdad ni justicia ni mucho menos reparación. 

Esta ausencia de reconocimiento de las víctimas del estado, ¿es algo común o una anomalía comparando con otros países considerados democráticos?

Es algo a diferencia de la mayoría de países y contraviniendo la jurisprudencia internacional, porque en el Estado español se ha consolidado una jerarquía: unas víctimas de primera, oficiales, que cuentan con todas las garantías y reconocimiento; otras víctimas, de segunda, a las que ni se les repara ni se les reconoce. En esta investigación, desgrano cronológicamente cómo se ha gestado y cómo se mantiene todo ese mapa de la inequidad sobre las personas víctimas de vulneraciones. Algunos teóricos, como Carlos Martín Veraistaín, Joan Mireles de Navanda y otros expertos en resolución de conflictos; aseguran que las leyes de víctimas del Estado Español están pensadas solamente para las necesidades de las víctimas de ETA. Se olvidan de todas las demás, arrinconadas y desprotegidas, se quedan desamparadas frente a un discurso criminalizador y demonizador que le suma aislamiento a una situación ya de por sí crítica. 

En Argentina nos dan un buen ejemplo de cómo practicar la justicia, la verdad y la reparación. Basta con ver que los juicios del franquismo la mayoría se han hecho allí. ¿Cómo lo ves?

La prueba de algodón es que las causas relativas al franquismo se están dirigiendo a manos de la jueza María Servini en Buenos Aires. Entre otros, el de los cinco obreros víctimas de la policía armada el 3 de marzo en Gasteiz. Este año 2026 se cumple el 50 aniversario de aquella masacre en el barrio obrero Zaramaga. O la asamblea de obreros de las Huertas del 76. O también casos como el de Salvador Puig Antich y muchos otros, han tenido que ser llevados a los tribunales argentinos para abrir la causa.

Aún así, el Estado español continúa favoreciendo el silenciamiento de estos hechos. Otra prueba de ello es que Rodolfo Martín, aún vivo, continúe exonerado y se permita justificar o edulcorar todo lo que sucedió. Cuando fue el responsable directo en tanto que ministro de gobernación de aquella época. Por medio de esos pactos de la transición, se va gestando toda la estructura que tenemos ahora. Todo empieza con un artículo de la Constitución que faculta la arquitectura legal para esta impunidad, que hace imposible hasta hoy depurar los crímenes del franquismo y los crímenes de la transición (fuera de ETA). En materias de justicia transicional, al final del libro le pongo deberes al Estado español... También se los han solicitado varios agentes internacionales, como el Tratado de Naciones Unidas por los Derechos Humanos, Amnistía Internacional, Human Rights Watch o Tribunal Europeo de Derechos Humanos, entre otros. 

¿Qué hay de tus deberes y de la necesidad moral y política de que en el Estado Español se rindan cuentas de sus períodos más oscuros?

Que el Estado Español rinda cuentas de su periodo más oscuro exige que derogue la Ley de Amnistía de 1977 (que permitió a los franquistas cambiar la camisa para continuar a sus anchas en el poder). Que derogue varias normativas más, que aún pertenecen al periodo franquista. Entre ellas: la Ley de Condecoraciones Oficiales del 64 (contecoraba a los criminales o a los funcionarios públicos del franquismo), la Ley de Secretos Oficiales del 68 (ley de la época de Franco que continúa vigente y que faculta al Estado a estar medio siglo sin desclasificar documentos). Esta última ley obsoleta es la encargada de que muchas operaciones de la época continúen hoy bajo sumario. 

Algo así le respondieron a la madre de Píriz Zavala, cuando los tribunales le dijeron que en virtud de la ley del 68 no podía citar a Felipe González para que rindiera cuentas. Es más, y es un ejemplo más de revictimización: le obligaron a pagar 9.000 euros por las costas judiciales derivadas de emprender la iniciativa. En España no ha habido comisión de la verdad, como es el caso de Argentina, Brasil, Uruguay, Chile… Los crímenes referentes a ese periodo histórico oscuro continúan impunes. Pese a la ley de memoria histórica del 2007 y a la ley de memoria democrática posterior. En ciertos sentidos sí que hay un avance, pero en reconocer a víctimas aún son insuficientes y debemos entrar en todas las carpetas, en todas las derivadas que ponen el foco en esa cultura del olvido, de impunidad. Me estoy refiriendo, entre otras, a las 100.000 personas que permanecen en cunetas, a los niños robados durante el franquismo…

Crecidos en familias de derechas, ¿no? La mayoría ni lo sabrán. O alguno lo habrá descubierto, quizá.

Claro. Y piensa en las empresas del Ibex que se enriquecieron durante el periodo franquista. O en la permanencia de la Audiencia Nacional como sustituta directa del Tribunal de Orden Público franquista. De aquellos 16 magistrados que se fueron a dormir como franquistas, al día siguiente, 10 permanecieron en la estructura: se despertaron demócratas. La falta de una curación de las estructuras judiciales y policiales hace evidente que no hay una ruptura del franquismo; sino una continuidad o unas reformas que han blindado a los criminales y a las propiedades de ese periodo. Eso también explica que, las vulneraciones cometidas por la Policía Armada desde el tardofranquismo hasta la actualidad, las de los cuerpos policiales y de los parapoliciales, así como tramas negras de los años ochenta (con Martín Villa, Rosón o Etiabal-Delgal, por ejemplo), no hayan sido debidamente escrutadas.

Los instrumentos democráticos, que tendrían que velar porque las vulneraciones sean todas oficiales e iguales, viniendo de donde vienen, no muestran ningún interés en equiparar a las víctimas. Lo cual es grave. Y como señalo en el libro, creo que es importante desgranar a fondo otro hito que considero significativo: El primer paraguas legal que habilita el Estado en la época de Aznar es la Ley de 1999. Nace a petición de la AVT e incluso participa en su redacción. Esta normativa obedece a la demanda de las víctimas de ETA, en exclusiva. Y sobre todo, a la asociación AVT, fundada por 3 víctimas (familiares de militares asesinados por la banda terrorista). Interpelan al gobierno para que diseñe una norma que les garantice el derecho a indemnización y reconocimiento. Esta petición, tras el atentado a Miguel Ángel Blanco en el 97, se hace más queriente. Y en ese 99, con su puño y letra, la AVT consigue que el Estado la apruebe, casi hecha a medida.

Esta ley, además, colisiona desde el inicio con el convenio internacional para la represión del terrorismo, una directiva de Naciones Unidas donde dice que es necesario para los países valorar como terrorismo tanto las acciones perpetradas por grupos que atentaban contra el orden establecido, como también las cometidas por distintos cuerpos policiales y por grupos de extrema derecha.

¿Europa dixit: “España, primer aviso: juzga tu terrorismo de Estado”?

Exacto, el terrorismo de estado es algo que el estado español ha decidido obviar. Esta Ley de Solidaridad se vota y habilita en 1999, con el apoyo del PP, el PSOE y el empuje de la AVT. Es el primer paraguas legal tras la dictadura, que ampara una clase de victimario oficial e ignora al resto. Insisto en que, ya de raíz, vulnera los preceptos que se establecen en el convenio de las Naciones Unidas, al excluir y no equiparar todas las víctimas y violencias. Esta normativa es un hito importante porque sienta el precedente para la posterior ampliación de 2011. Ese año sí se realizaron tímidas modificaciones para acogerse a las directivas europeas pero se perpetúa ese sistema jerárquico de fondo y se blinda una mayor impunidad. Según dice esta ley “serán reconocidas aquellas víctimas causadas por los grupos insurreccionales” y le abre la puerta a reconocer a las víctimas del GAL (aunque no como terrorismo). También a las víctimas del batallón de extrema derecha, de la triple A y de otros grupos armados españoles.

El papel lo aguanta pero no termina de cuajar del todo en la práctica: ¿qué pasó?

En 2003, el gobierno de Aznar estableció una nueva jurisprudencia, modificando la ley de presupuestos. Lo hizo para asegurarse de que las víctimas que figuraban en la ley (y que eran reconocidas por esa ley), recibieran su indemnización y la insignia de reconocimiento. Por eso, Lasa, Zabala, y hasta 65 víctimas de los GAL, pese a figurar en teoría en esta ley, fueron excluidas de ayudas para estudios, de reconocimiento de prerrogativas, de ayuda psicológica y de toda indemnización. Con la excusa de ser víctimas que habían atentado contra el orden establecido.

La realidad es que, Lasa y Zabala, son dos jóvenes que no fueron juzgados jamás por pertenecer a ETA. Por tanto, aquí no hay un antecedente con el cual se puede blindar esa impunidad del terrorismo de estado. Otro ejemplo, Josu Muguruza, el diputado de Bilbao asesinado por Inestrillas y otros. Su mujer y su familia no han recibido ningún tipo de ayuda ni indemnización. Son Víctimas S.A. A pesar de aquel intento de: “Bueno, vamos a hacer algo más inclusivo. Incorporemos víctimas de extrema derecha”. El PP se aseguró que pese a ser reconocidas estas víctimas no tuvieran derecho a ninguna ayuda. Porque “habían atentado contra el orden establecido”.

Gracias a estas dos leyes (la de 1999 y la de 2011), se construye y se perpetúa la narrativa tan sesgada y unívoca en torno a las vulneraciones del estado. Y lo único que ha subsanado un poco esta anomalía es la ley ASCA de 2016 (de reconocimiento a los abusos policiales de extrema derecha) y la misma (o similar) que se aprobó en el Parlamento de Navarra en el 2019. Son leyes autonómicas que intentan subsanar una anomalía estructural enquistada. También se tiene que reconocer a las víctimas de la extrema derecha y los cuerpos policiales, acogiéndose a la directiva del convenio internacional del 99. Curiosamente este convenio en el 2001 se ratifica en el Estado español. Así que, en términos legales, hay otra contradicción aquí: Este país no ha vulnerado los preceptos que emanan de los tribunales internacionales, en teoría. Como herramienta para propagar ese discurso excluyente, aparte de las leyes, le es muy útil la AVT. 

Y eso ya se ve claramente en 2004 cuando entra Francisco José Alcaraz como presidente. Es una persona muy próxima al PP, que emprende lo que se llama la teoría de la rebelión cívica.

Una cadena de doce movilizaciones por todo el Estado, en las cuales, primero, se apunta a la teoría de conspiración que surge tras los atentados yihadistas del 11 M en Atocha. Entonces ya se elaboró el discurso que ahora estamos viendo otra vez: se defiende que este gobierno actual es ilegítimo. Para ello se desarrolló toda una estrategia, llamada a la reacción cívica, consistente en demonizar, deslegitimar y desprestigiar todo aquello que tiene que ver con la izquierda y con medidas de tipo progresista que adopta el Gobierno. Con esta lógica, más allá de ayudar a las víctimas del yihadismo, lo que hace la AVT en esa época es intervenir en temas públicos contra las medidas que emprende la izquierda. Y también, contra aquellas iniciativas encaminadas a una resolución democrática del conflicto vasco: al diálogo, a la reconciliación. Cuando Zapatero emprende las primeras negociaciones con el mundo abertzale y con ETA, la AVT se opone rotundamente, diciendo que eso es una traición a las víctimas.

Cuando Estrasburgo sentencia que Otegi y el resto de detenidos del caso ETA no habían tenido un juicio justo, la AVT dice que estas medidas son un insulto para sus víctimas.

En Catalunya lo hemos visto también, con el referéndum del 9 de noviembre de 2014 y del 9 de octubre de 2017. La AVT, extralimitándose fuera de lo que le marcan sus estatutos, se posiciona con las plataformas españolistas, en contra del derecho a decidir del pueblo català. La AVT utiliza el dolor de las víctimas como arma arrojadiza, al servicio de esta ofensiva reaccionaria que se está promoviendo desde la derecha española desde la época de Zapatero, y que se ha ido acentuando hasta la actualidad.

La AVT se proyecta mediante varias estrategias. Una de ellas, el gabinete jurídico, destinado a personarse en cualquier causa judicial relativa a un atentado, pero también en contra de otras personas de la cultura (artistas, cineastas, escritores) por mantener algún discurso “discrepante” o “progresista”. Así, a través del gabinete jurídico de la AVT, se hacen campañas, por ejemplo, contra Julio Medem por la película La pelota vasca. Durante aquella entrega de los premios Goya, personas de la AVT repartieron pasquines con el lema “Medem = ETA”. Otro ejemplo reciente es el de la actriz Itziar Ituño: participó en una concentración para reclamar que se cumpla la legislación penitenciaria y los presos pueden mantenerse en prisiones cercanas al País Vasco o del País Vasco. La AVT emprendió toda una campaña contra esta actriz, hasta el punto de que algunos sponsors cancelaron su relación con ella. Le castigaron negándole el apoyo y la participación en algunas series de televisión. 

También actúan en contra de la Iglesia, a veces. Mencionas campañas en contra de algunos obispos vascos.

Uriarte, por ejemplo, en su momento hablaba en defensa del diálogo y de la reconciliación, y la AVT emprendió campañas y querellas contra él y contra ese tipo de obispos. Ya no te digo contra bandas de rock como Sociedad Alkoholika, Fermín Muguruza, Manu Chao, Banda Basotti... No se consiguió callar su música pero aún están en ello. A veces consiguen cancelar conciertos en algunos pueblos, gracias a la presión que ejercen. Otro caso sonado es el de los directivos de Egunkaria. La AVT se personó y los acusó de mantener relaciones con ETA. Es uno de los ejes de la estrategia para difundir su relato y para demonizar a la disidencia, este remedio jurídico. 

También destaco el uso del espacio público. Con el apoyo de PP y de Vox, la AVT ha aprendido los llamados “callejeros de la memoria”. En Madrid se llama ‘El itinerario de la libertad’. Se trata de colocar placas en sitios donde hubo atentados. ¿Pero qué pasa? En la mayoría de las ciudades donde han montado estas placas solo se hace referencia a las víctimas del terrorismo y del yihadismo. No encontrarás ninguna placa de las personas asesinadas por la policía, por grupos de extrema derecha, etc.

El otro eje, para mí clarísimo y fundamental: los cuadernos de concienciación que despliegan en los centros educativos. Siempre se lleva a una víctima de ETA, un abogado de la misma AVT y un audiovisual donde solo hay testimonios de víctimas de ETA y de los yihadistas. Se intenta difundir entre los escolares (básicamente, escuelas concertadas y otras cercanas al Opus Dei), que durante estos años no ha habido ningún otro conflicto y solo ha habido unos asesinos, que son los de ETA, y unas víctimas, que son las de este grupo. De ahí que la AVT se opusiera de forma rotunda al Programa Herenegun!. Una iniciativa, impulsada por el Gobierno Vasco y por la sociedad vasca para que víctimas de todas las violencias fueran a las escuelas a compartir sus vivencias. La AVT se negó porque consideraba que tenía que llegar “un discurso único” a las escuelas. Tal vez creyeron que llevar a una persona torturada por los cuerpos del estado a explicar su vivencia podría dar pistas innecesarias sobre cómo funciona el estado.

Aparte del cambio jurídico y del tema de la memoria pública o del espacio educatuvo en las escuelas; la AVT, para recibir la simpatía y captar atención, hace lo que llaman ocio terapéutico. Lleva a los familiares a parques de atracciones, organiza partidos de fútbol, comidas, retiros espirituales… Para hacer comunidad. Y así extender la idea de que el Estado Democrático Español tiene que defenderse de “los malos”, de “los terroristas”…

En el ensayo, añado otras dos claves más, en esta estrategia de radiación del discurso y de la narrativa. La primera son los propios medios de comunicación afines. Toda la cadena mediática (El Mundo, ABC, La Razón, ok diario…) tiene espacios reservados para que la AVT propague sus mensajes. Muchos de estos medios están vinculados a la COPE, donde, a través del obispo Cañizares, que aún da misas de honor a Franco en la Catedral de Valencia, se les da su cobertura mediática. Por último, las concentraciones y manifestaciones que hacen por la Patria en Colón y otros espacios. Con la izada de la bandera española, con el canto del... ¿cómo se llama? El novio de la muerte, nombre del cuplé de una marcha oficiosa de la Legión Española. Y toda esta liturgia. Castrense, militarista.

De la mano de invisibilizar a ciertas víctimas va la impunidad para con algunos presuntos criminales de guerra (todavía sin juzgar).

Sí y aquí hay una cuestión: Por un lado, el revisionismo y negacionismo, que el ala dura del PP y Vox están haciendo, no solo a través de la ley de la concordia (esta nueva ley que han sacado, derogando la ley democrática). Leí hace poco que en algunas poblaciones el PP está reponiendo las placas franquistas. En Madrid, el alcalde Almeida ha inaugurado la estatua de Millán Astray (fundador de Falange). Hay una lógica de blanqueo y restauración de las figuras de la dictadura, por un lado. Por otro lado, el PSOE no deja de ser el rehén del marco de “una transición pacífica y democrática”. Y aquí sí que hay gestos, aunque yo pienso que es un cálculo político quirúrgico. Es como escuchar al PSOE decir: “Vamos a satisfacer a las víctimas del franquismo con medidas parciales. Bueno, sí, pero vamos a ver”.

Hace unos meses unas 60 víctimas del franquismo y de la transición fueron reconocidas. Por ejemplo, una joven asesinada por dos miembros de la Fuerza Aérea en el año 1980 y algunos estudiantes. Creo que vamos dando pasos con esta lógica, pero en el Estado español existe la base de una represión y una cultura de la imposición férreas: aquí tiene que mantenerse una razón de Estado. La prueba más obvia es que existe un sector dentro del PSOE intransigente, proveniente, seguramente (como los capitales de Bono), de todos estos jóvenes, de aquellos que venían de abajo y que se acomodaron en el socialismo. Los que después compraron las recetas neoliberales con la Constitución Europea y la entrada en la OTAN.

Cito un caso muy paradigmático del año 2005: José Bono era el ministro de Interior y sufrió un linchamiento por participar en una manifestación de la AVT. En la marcha se denunciaba al Gobierno de Zapatero. Ese 12 de octubre durante el desfile anual de la Castellana se reunió a un miembro del bando republicano y a uno de la División Azul. Digamos que, en términos de memoria y discurso, el PSOE sigue hoy jugando a la ambigüedad. Es un tira y afloja: Por un lado da un paso aperturista y se posiciona a favor de reconocer las víctimas del franquismo. Al mismo tiempo sabe que las paredes maestras (los pilares de la transición) se asientan sobre una idea de España muy concreta, hermética y muy alérgica a la diversidad.

No hay una separación de poderes del todo clara, tampoco, ¿o sí?

Más que división de poderes hay un reparto de poderes. Pero yo creo que el PSOE y el PP se retroalimentan mutuamente, incluso después del 15M y de que partidos nuevos rompieran el bipartidismo. No tengo claro si al PSOE le conviene, a la derecha sí, y también sabe que tiene una parte de su masa electoral que ha hecho del anticatalanismo y del antivasquismo uno de sus ejes. Por eso le cuesta tanto. Porque se disputa esa franja electoral enconada en la España regia, la de la gran obra del Escorial, digamos. Otro ejemplo es la exhumación de Franco, que a mi parecer fue un homenaje de Estado. Es increíble, en cualquier otro país no podría pasar algo así. No sé, imagínate en Alemania, ¿no? Sacando a Hitler en helicóptero y dándole veneración. Hay otro caso para mí muy paradigmático: en Catalunya asociaciones memorialistas están batallando para que la jefatura de la comisaría de Via Laietana (centro de la represión por el que pasaron cantidad de activistas de izquierdas y antifranquistas durante la transición), se convierta en un espacio de memoria. Marlaska ya ha dicho varias veces que no, que allí se tiene que mantener la actividad policial porque “es un símbolo de la democracia” ese edificio.

Parece una democracia a juego con la libertad de Ayuso.

Como se suele decir: siempre hay un 30% que vota a caballo ganador. Tienen que contentar a los sectores más reaccionarios que hay dentro del PSOE. Este sector tiene muy incrustada la idea de esa España única como una patria indivisible... Prueba de ello es que muchas de estas personas participaron en las movilizaciones en contra del referéndum de Catalunya. Incluso el propio Salvador Illa, presidente de la Generalitat, estuvo al lado de Vox y del PP en manifestaciones de la sociedad civil catalana contra el referéndum. Es decir, contra un derecho democrático. Entonces, todos esos temas, como la exhumación de Franco o los espacios de memoria, son así... 

Citas mucho, como otro de los puntales de esta narrativa excluyente, el Centro de Memoria de víctimas de Gasteiz. Un centro donde, en teoría, se puede conocer lo que ha sucedido en materia de violencia política, desde el tardofranquismo hasta la actualidad y en todo el Estado español. 

Sí, porque tiene un sesgo rotundo: la AVT y asociaciones más reaccionarias hacen congresos en él. Los recursos audiovisuales, la documentación y las exposiciones temporales, son sobre ETA, narcotráfico y yihadismo. Casi no hay referencia al terrorismo de estado ni a la guerra sucia. Este centro fue apadrinado por el PSOE, que también es cómplice. Lo que pasa es que, al ser un partido más progresista, nos parece que hace más concesiones. Pero ya lo vemos, se mantiene. 

Utilizas el lenguaje de los derechos humanos pero hoy en día se ha legalizado la pena de muerte de personas palestinas en Israel, ¿qué futuro le auguras al lenguaje humanista?

Diría que hay algunas fuerzas en el Estado español que empujan a una lógica de persecución de la disidencia. Lo explica bien Isa Serra en el ensayo Esto no es una guerra. Feminismo insumiso frente al rearme y al genocidio (Editorial Akal, 2025). Cómo entender el concepto de la violencia como práctica. La derecha española y la AVT compran este marco de perseguir y aniquilar las voces discrepantes que plantean un modelo de austeridad más justo, más igualitario y basado en los derechos humanos. Es verdad que esto ya se está imponiendo en otros países a nivel global, por ejemplo con Milei en Argentina. Aquí, PP y Vox, con el apoyo de AVT, intentan imponer la misma agenda reaccionaria.

Aún así, creo que, en términos internacionales, pese a que la AVT ha impulsado lo que se llama la red de excepciones de víctimas del terrorismo, aún queda espacio jurídico para ir en contra de esta agenda. Ya hemos comentado que en la ley de 1999 ya hubo un convenio internacional europeo que rebatió esa primera ley estatal de víctimas de Aznar. En 2020 la AVT planteó en la Unión Europea la aprobación de una carta por los derechos de las víctimas. Y ese mismo año la Agencia de Derechos Fundamentales rechazó esta carta porque abría la puerta a estigmatizar y a perseguir ideas progresistas o de corte libertario por parte de “comunidades de otras culturas”. Se hacía alusión principalmente a la cultura árabe y a la musulmana.

Pese a que es evidente que, a nivel internacional, esta ola reaccionaria está calando y también que la AVT, con Vox y PP de la mano, están intentando reescribir la historia, e imponiendo la agenda que nos retrotrae a los principios del movimiento: Dios, Patria, Familia, y todos estos conceptos. Aún así, queda espacio para la esperanza, por un lado, en esa sociedad civil que se niega y empuja. Por su parte, desde el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, el de Luxemburgo y Naciones Unidas, hay personas trabajando para frenar esta deriva. Hay que recordar que ninguna iniciativa legal puede ir en contra de los derechos humanos, perjudicar la libertad de expresión u otros derechos de las comunidades más precarizadas y vulnerables. Creo que la hegemonía política está en su propia trinchera y que desde la izquierda muchas entidades y víctimas estamos al otro lado. Al final del libro hago mención a esas otras víctimas, poniendo en valor todas estas iniciativas que se están llevando a cabo a pesar del olvido institucional: manifiestos, foros de encuentro, grupos, encuentros directos, etc. 

Y luego, como sociedad, importante la movilización, ¿no? Nos queda (a pesar de que la ley Mordaza también lo dificulte) presionar en este sentido...

Sí, la ley Mordaza es otro ejemplo de la ambigüedad del PSOE en materia de víctimas. Lo que te decía antes, por un lado parece que hace concesiones, pero por otro se compra el marco de restricciones de libertad. Porque sabe que hay un electorado que está imbuido de ese marco, que se estableció con la Constitución del 78. Creo que, en el conflicto vasco, en el campo de la memoria democrática (o histórica) y en el campo de los derechos de las víctimas; en general, la sociedad civil es la que siempre se ha adelantado a los partidos y a los gobiernos para abrir y desbrozar los caminos de justicia, verdad y reparación. Lo está haciendo actualmente con el tema de las fosas, gracias a la tercera generación, hijos y nietos de las personas afectadas.

Ese silencio pegajoso del franquismo sociológico no podía durar eternamente… No sé si habéis entrevistado a la fotoperiodista Eva Máñez, de Valencia. Ha hecho un trabajo espléndido sobre las fosas comunes de represaliados, en dos comarcas limítrofes de Valencia. Es un trabajo precioso de fotografía y habla de la tercera generación, esas nietas y nietos, que rompen el silencio y salen a buscar las huellas perdidas. La primera generación es la que fue directamente afectada, la segunda la que mantuvo el silencio. Y esta nueva generación está diciendo: “Basta ya de olvido, vamos a hablar del pasado, vamos a dignificar a nuestras víctimas”. Pienso que aquí está la esperanza. También, en otra iniciativa interesante en Chile y Argentina, que se llama Historias de Sobrevivientes. La idea nació de la hija de un torturador de la dictadura de Videla. Es el colectivo que ha creado junto a otras hijas e hijos de torturadores. Están personándose en los juicios de sus familiares para apoyar que se haga justicia pese al coste personal que esto les acarrea dentro de sus familias.

Esto es algo que en el Estado español aún no existe, pero seguramente acabarán apareciendo hijos o nietas, que denunciarán a sus familias por haber participado en la represión. Eso que hablábamos al principio, que Argentina, Brasil, Uruguay o Chile están muy por delante, en lo que respecta al sistema justo de reconocimiento de todas las víctimas y todos las violencias. Pero, existen iniciativas de la sociedad civil y en ellas está la esperanza. Y también, víctimas oficiales y no oficiales diversas han roto su silencio. Están diciendo: “Aquí, las víctimas, cada una tenemos nuestra opinión y no estamos para hacer política, estamos para defendernos a todas, sin exclusión”. Muchas han rechazado su instrumentalización. 

Giran las norias y las puertas giratorias. Dedicas un capítulo a la dinámica de puertas giratorias, práctica común, dices, entre la AVT y la política estatal.

Algunas de estas víctimas oficiales, han pasado por la AVT con un cargo directivo y han sido cooptadas más adelante por PP o Vox. Es el caso de Francisco José Alcalá o Marimar Blanco y de otras víctimas que hoy ocupan el Senado y el Congreso. El ejemplo más escandaloso de estas puertas giratorias es el de la Asamblea de Madrid. En ella hay dos tres familiares de AVT que están monopolizando el discurso de las víctimas. Es la misma dinámica de puertas giratorias que la derecha adopta en otros ámbitos, como grandes energéticas, telecomunicadoras, para lograr la aprobación de políticas que estén al servicio de los intereses de los oligarcas.

Parece que los contrapoderes del monopolio de la fuerza se nos escurren entre los dedos y en la república vecina han aprobado una licencia policial para matar.

Sí: es terrible. Y tiene relación con el libro, porque hay víctimas de balas de goma (de cargas de los Mossos o de la Ertzaina), que han hecho encuentros organizados por su cuenta. Pero los respectivos gobiernos autonómicos han intentado que esto no trascienda. No les interesa sacar a la luz y poner en evidencia que, bajo sus mandatos, ha habido torturas, maltratos y violencias diversas. He seguido bastante el tema de Cavacas, por ejemplo, y también de otras víctimas de la violencia por parte de la Ertzaintza. Entrevisté a Manu, el aita de Iñigo, es terrible ver la cobertura y la impunidad con la que actúan... 

La humorista y activista Ane Lindane ha recibido una denuncia (outfit “provocativo” incluido) de Abogados Cristianos, por hacer su monólogo en el altar de una iglesia, dentro de la programación del EHZ 2025 (mayor festival autogestionado de Euskal Herria). En Salamanca alguien delató a otro cómico en búsqueda y captura por otra denuncia de la misma asociación y Héctor de Miguel (Quequé) pasó una noche en el calabozo por sus “chistes ofensivos”.

Esta corriente en auge de Abogados Cristianos tiene conexión con el mundo ultra católico, con el cual la AVT trabaja de manera directa, contraviniendo de nuevo sus propios preceptos constitucionales. El caso de los titiriteros también es similar a los que me estás contando tú. O el caso del rapero Valtonyc que fue acusado por sus “canciones contra el rey”. O Pablo Hasél, evidentemente, también por sus canciones. Ambos diciendo una cosa que en los últimos años han demostrado los juzgados. “Los Borbones son unos ladrones”. En cierto modo es un dato accesible para todo el mundo. Las cifras están publicadas en la partida presupuestaria de la Corona, en la página web oficial de la Casa Real. En esto tienen que ser transparentes y están obligados a ello. Otra cosa es que no quieran que se hable de ello en los medios generalistas, en la música o en el mundo del arte.

06 octubre 2026 El Correo

 

06 octubre 2026 



El catedrático Fernando Reinares dirigirá el Centro Memorial

El relevo al frente de la entidad se produce por la jubilación de Florencio Domínguez, que lo ha gestionado desde su creación

Fernando Reinares, catedrático de Ciencia Política y Estudios de Seguridad en la Universidad Rey Juan Carlos, será el próximo director del Centro Memorial, según ha podido saber EL CORREO. El relevo en la dirección de la entidad se produce por la jubilación de Florencio Domínguez, que ha dirigido el Memorial desde su creación.

Reinares tiene un notable currículum académico y es investigador asociado del Real Instituto Elcano, investigador en el Wilson Center y profesor adjunto en la Universidad de Georgetown en Washington. Está especializado en terrorismo, de forma especial yihadismo, un asunto en el que ha trabajado en varias universidades internacionales. Reinares fue asesor en el Ministerio de Interior cuando estaba en manos de José Antonio Alonso durante los años de José Luís Rodríguez Zapatero.

Florencio Domínguez es un veterano periodista vasco, fundador de la agencia Vasco Press, y fue durante muchos años articulista en EL CORREO. Está licenciado en Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra y es doctor. Tiene innumerables publicaciones sobre terrorismo. Entre ellas, destaca 'Vidas rotas', un compendio de todos los crímenes de ETA. Ha sidfo el director de del memorial desde su creación ya que fue nombrado en 2015, casi cinco años antes de la apertura de puertas del Memorial.

La decisión del relevo se ha tomado este mismo martes en una reunión de la comisión ejecutiva y será refrendada la semana próxima, de manera formal, por el patronato del Memorial, donde están presentes las autoridades. Ese segundo ente está compuesto por 21 miembros, lo lidera el Rey Felipe VI de forma honorífica y lo preside Pedro Sánchez. Asisten también varios ministros.

150.000 personas

El Centro Memorial se ha convertido en uno de los referentes museísticos de Euskadi y en uno de los grandes reclamos turísticos de Vitoria, junto a la catedral. Desde su inauguración el 1 de junio de 2021, en un acto al que acudieron los Reyes, el presidente del Gobierno y el lehendakari, unas 150.000 personas han visitado el Memorial. Se han organizado allí 26 muestras itinerantes sobre el terrorismo de ETA, el GAL y los FRAP, demás de muestras concretas sobre los desaparecidos o atentados tan señalados como de Rolando. Otras 100.000 personas han acudido a esas mismas exposiciones fuera de la sede.

La actuación en el campo educativo se ha convertido en una de las prioridades de la entidad. El Memorial trabaja desde 2021 en actividades educativas para la formación del profesorado de forma presencial y on line. Han celebrado una treinten de cursos de formación que han llegado a 1.500 docentes de toda España. Un total de 12.450 estudiantes han visitado el museo del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo desde que se abrió.

02 octubre 2026 (2) Diario Vasco (opinión)

 

02 octubre 2026 



Una exposición recuerda a Yoyes en el lugar donde fue asesinada en Ordizia hace 40 años

La muestra de Gogora compuesta por una decena de paneles se podrá ver en la plaza Aita Barandiarán de Ordizia hasta el 16 de octubre

El asesinato de Dolores González Katarain 'Yoyes' convulsionó Ordizia y la sociedad vasca en general. El Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos-Gogora ha recuperado su figura con una exposición en el mismo lugar en el que la exdirigente de ETA fue asesinada por sus propios compañeros hace 40 años, concretamente el 10 de septiembre de 1986. «Hoy sabemos que quienes planificaron, ejecutaron y aplaudieron aquel asesinato hurtaron a Yoyes la posibilidad de realizar, hace cuarenta años, el mismo camino que muchos de ellos están transitando ahora», ha subrayado la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, en la presentación de la exposición, en la que también han participado Alberto Alonso, director del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos−Gogora, y Adur Ezenarro, alcalde de Ordizia.

Este viernes se ha inaugurado la muestra que refleja a través de diferentes paneles el derecho a la discrepancia, la disidencia y también el derecho a evolucionar en la vida, entre otras cuestiones. Está colocada en forma de X, respetando en el centro el lugar donde fue asesinada.

A través de imágenes y recortes de prensa de la época principalmente recuerda un evento que conmocionó a la sociedad y, a la vez, muestran el camino intelectual que recorrió Yoyes. En sus diarios Yoyes explicaba en qué momento se encontraba ideológicamente y se percibe su alejamiento de ETA. La exposición recoge algunos de esos pasajes con extractos del diario.

«Esta exposición tiene muchos hilos, uno de ellos es la disidencia», destacó la consejera. «La conciencia es libre, por eso esta exposición habla de personas que decidieron decir la verdad, que soñaron con poder vivir libremente, construir un nuevo futuro, aun a costa de terminar perdiendo su vida a manos de quienes se empeñaban en imponer por la fuerza su proyecto político», y añadió también la sinrazón de matar a otro ser humano «nada, puede justificar el uso de la violencia».

El asesinato ocurrido en el día principal de las fiestas vascas estremeció a Ordizia. Un mes después ya se organizó el primer concierto en contra. No era la primera vez que la sociedad salía a la calle para mostrar su repulsa por un asesinato de ETA, pero resultó una iniciativa clave. Reunió a numerosas figuras del mundo de la cultura y algunos, como el cantautor Imanol, pagaron caro el posicionarse en ese momento. «Habla del momento en el que el valor y el hartazgo de una parte de la sociedad logró superar el miedo» y a su vez, del peso del silencio «el silencio fue y es un gran lastre que sigue arrastrando a la sociedad vasca cada vez que mira a su pasado». También han acudido al acto personas que participaron en aquel concierto como los bertsolaris Xabier Euskitze y Jon Sarasua.

El alcalde Adur Ezenarro destacó el camino recorrido en el municipio. Este marzo se presentó la Mesa de Convivencia compuesta por todos los partidos políticos y en julio dieron a conocer sus compromisos, «tener en cuenta a todas las víctimas». «Sabemos que llegar hasta aquí exige algo más, requiere mirarse y reconocerse, incluso si nuestras historias e ideas son muy diferentes».

Asimismo, agradeció a la familia de Yoyes la «actitud y generosidad» que han tenido. «Aquella reunión y las otras que hemos mantenido en este camino con las familias de las víctimas también nos han transformado totalmente».

Opinión:

Leía hace unos días que “Dolores González fue la primera fémina en alcanzar la cúpula de ETA, que no le perdonó su abandono y le segó la vida ante su hijo”.

Ahora se le hace un homenaje a quien estuvo en la cúpula de la banda terrorista ETA y al intentar abandonarla, fue asesinada.

Y los que fueron víctimas mientras Yoyes estaba en la cúpula ¿bien? ¿algún homenaje?

No se si lo he entendido bien…


viernes, 2 de octubre de 2026

02 octubre 2026 Diario de Navarra (opinión)

 

02 octubre 2026 



Muñagorri, el 'niño de la bomba', busca un "broche" para cerrar su historia

Transcurridos 44 años, aquella dramática vivencia alcanza el presente en 'La Mochila. Vida de Muñagorri' (Editorial Libros del K.O.), un relato donde el escritor Ander Izagirre reconstruye, de la mano de esta víctima de ETA, los convulsos años de la sociedad vasca

"Saber lo que hizo después de poner el explosivo, ¿qué pensó, por qué nunca avisó?", son las preguntas que a Alberto Muñagorri le gustaría hacer a la persona que el 26 de junio de 1982, cuando sólo tenía 10 años, colocó la bomba que le reventó los tímpanos, se llevó una de sus piernas y le hizo perder la visión de un ojo.


Sería una forma satisfactoria de poner un "broche" a su historia, ahora que, con 54, tiene una certera sospecha sobre quién pudo ser aquel vecino de Errenteria (Gipuzkoa) que la noche anterior colocó junto a una oficina de Iberduero una mochila llena de explosivos.

Una bolsa que, tras un inexplicable periplo, terminó unos metros más allá, en la plaza por la que, justo en el momento de la explosión, el destino quiso que pasara Alberto.

Transcurridos 44 años, aquella dramática vivencia alcanza el presente en 'La Mochila. Vida de Muñagorri' (Editorial Libros del K.O.), un relato donde el escritor Ander Izagirre reconstruye, de la mano de esta víctima de ETA, los convulsos años de la sociedad vasca desde el final del franquismo hasta casi la actualidad.

 

Onda expansiva

 

Más de 400 páginas para descubrir cómo aquella bomba llegó a explotarle a Alberto, pero también cómo su onda expansiva alcanzó a su familia y marcó a toda una generación de niños vascos criada entre advertencias de evitar cualquier bolsa sospechosa abandonada en la calle.

 

Años de atentados, muertes, violencia, miedo, autobuses quemados y manifestaciones, minuciosamente documentados por Izagirre en este trabajo (merecedor de la Beca Raúl Guerra Garrido de la Diputación de Gipuzkoa), en el que el propio pueblo de Errenteria y su entorno son un personaje más del relato.

"Quería contar mi historia. Que las personas puedan ver que un acto violento va más allá de una fecha concreta y que, en el caso de los heridos, las secuelas nos acompañan de por vida", explica Alberto, en una entrevista concedida a EFE acompañado por Izagirre.

"Quería hacerlo desde un punto de vista positivo, optimista, sin rencor ni odio, y con un afán totalmente constructivo, como una aportación a la paz y a la no repetición, para que nunca más vuelva a ocurrir lo mismo. Esa era mi idea y Ander lo ha conseguido", relata con convicción.

 

Izagirre sabía desde años atrás que la historia de Alberto, actualmente concejal socialista en Errenteria, merecía ser contada: el episodio de la bomba a la que en contra de la creencia popular Muñagorri nunca llegó a dar una patada, pero también su duro proceso de recuperación, las dolorosas curas en el Hospital de la Cruz Roja, sus secuelas físicas y psicológicas, y el apoyo incondicional de una madre que nunca permitió que su hijo se viniera abajo.

El escritor dibuja así a un Alberto "muy generoso y con mucho coraje" que "a pesar de haber sufrido tanto", llega luego a "mantener encuentros con miembros arrepentidos de ETA en la cárcel".

Todo ello con la "obsesión" de "no limitarse a contar una historia individual", porque él acude a las citas con el propósito de conseguir que "esta gente" le acompañe luego "a dar charlas para contar que hicieron algo que no había que hacer, que están arrepentidos, que la violencia no era el camino y que hubo mucho daño brutal e injustificable", describe el escritor.

Algo más que recordar

"La memoria está bien -puntualiza Alberto-, pero tiene que ser algo más que recordar, porque sólo con recordar no vamos a llegar a ningún sitio. Aún queda mucho trabajo entre todos para hacer", se lamenta.

Quizás por ello, no oculta su deseo de reunirse también con la persona que puso aquella bomba. "Yo estoy abierto a escucharla, a juntarme con ella y sobre todo también a que me escuche", desvela con sinceridad.

Aclara que no sería necesario que le pidiera perdón porque en realidad es esa persona la que se tiene que perdonarse a sí misma. Ahora sí, no llevaría bien que se presentara con un mensaje de "autojustificación". "No es ese el camino por el que quiero que me acompañe", admite.

Lo que él preferiría es que se mostrara "arrepentido" hasta el punto de poder acompañarle a dar una charla, juntos, sobre lo que ocurrió. "Sería como poner un broche a todo un esfuerzo a favor de la convivencia", resume esperanzado Muñagorri.

 

Opinión:

 

Para empezar, mi admiración ante la DIGNIDAD de Alberto, demostrada en estos 44 años de vivencia en una zona tan comprometida y complicada como Errentería.

 

Y reconozco que la información me ha aportado un dato que desconocía, lo cual demuestra su enorme saber estar y las razones que mueven a Alberto a ser como es: no sabía que era concejal en un partido, prueba de que se puede ejercer la política sin necesidad de poner por delante la condición de ser víctima de un atentado.

 

De esa DIGNIDAD deberían aprender algunos que del terrorismo (incluso con historias inventadas o llegando más de 15 años tarde tras “su” atentado) han hecho carrera política.

 

Y luego están los que creían que podrían conseguirlo pero su catadura personal o su nivel de inteligencia no fue suficiente, por mucho que se dejaran (o se dejen todavía) utilizar.

 

Es lo que suele ocurrir si se es impostor o impostora con el dolor ajeno.