viernes, 4 de septiembre de 2026

04 septiembre 2026 ABC

 

04 septiembre 2026 


'Cronos': el miedo, la rabia y el caos de los atentados de las Ramblas

Fernando González Molina dirige un trepidante thriller sobre las 124 horas del dispositivo policial que se creó desde el ataque terrorista hasta la muerte del último sospechoso

 

El 17 de agosto de 2017 se produjo un atropello masivo en Las Ramblas. Al principio, nadie entendía qué había ocurrido, y el caos y el miedo se apoderaron de Barcelona. Pronto quedó claro que había sido un atentado terrorista y el pánico y la angustia aumentaron. En ese momento se arrancó el protocolo 'Operativo Cronos' de respuesta antiterrorista, iniciando una cuenta contrarreloj para detener a los responsables y evitar futuros atentados. Éste es el drama real que cuenta 'Cronos', la nueva película de Fernando González Molina, reconstrucción minuto a minuto de una tragedia que conmocionó al mundo entero.


El atentado fue uno de esos momentos en que todo el mundo recuerda dónde estaba. González Molina, por ejemplo, había ido a descansar unos días a casa de sus padres en Pamplona. Desde el primer momento que saltó la noticia, no pudo dejar de ver la televisión. Las imágenes de la locutora en una plaza Cataluña vacía y desolada tenían tintes apocalípticos. «Recuerdo cómo esa noche me fui a dormir con la televisión encendida. Estaba estirado en la cama cuando hablaron por primera vez del ataque en Cambrils y tuve la sensación que aquello no había acabado todavía y me invadió el miedo», afirma.


El guionista de la película, Alberto Marini, que trabajó en la documentación del atentado con los periodistas Nacho Carretero y Arturo Lezcano, estaba en esos momentos en Ecuador preparándose para escribir la serie 'La unidad' sobre la Comisaría General de Información, encargada de los temas de terrorismo. Rápidamente, les escribió para saber qué había pasado y la respuesta que obtuvo le dejó helado. «Sobre todo sentían culpabilidad, como si hubiesen fallado de algún modo al no haber sido capaces de prever lo que sucedió», asegura.

La película, construida como un angustiante thriller, sigue las 124 horas después del ataque terrorista y todo el operativo que se construyó en apenas minutos para poder saber lo que sucedió y atrapar a los responsables. Arranca, por tanto, en el minuto cero después del atropello, sin necesidad de mostrar de forma directa lo que ocurrió. «Pensamos que era mucho más potente ver la furgoneta a través de los ojos de los policías. Esa reacción era más escalofriante. En aquel momento, en el dispositivo policial que se montó, todos sabían quién había estado en las Ramblas y había visto aquel infierno en primera persona y quién no. Podían estar preparados teóricamente para tener una respuesta rápida, pero no para ver lo que se encontraron allí», asegura González Molina.


La película, por tanto, huye del morbo y se centra, sobre todo, en el operativo policial. El guion tiene tres tramas principales, la lucha desesperada por atrapar a los terroristas; los enfrentamientos cainitas entre los diferentes cuerpos de seguridad por controlar el relato de la información; y, por último, el miedo, la rabia y la sorpresa de la policía y los agentes sociales de la localidad de Ripoll, de donde eran los terroristas. «Hasta que no vieron las imágenes, muchos todavía no querían dar crédito que aquellas personas que ellos habían tratado desde niños habían sido capaces de matar a tanta gente. Todavía hoy el trauma continúa», asegura Marini.


La película se basa, por tanto, en el testimonio de los auténticos protagonistas de aquellos trágicos y traumáticos días. El personaje del actor Enric Auquer está inspirado en la figura de Jordi Rodón, por aquel entonces Jefe del Área Central de Investigación en Terrorismo de los Mossos d'Esquadra. «Era un hombre muy ajeno a mí y poder hablar con él me ayudó a humanizarlo en cierta forma. Su trabajo se basa en establecer prioridades y tomar decisiones sin dudar y ver cómo, cuando las emociones suben y pueden nublarle el juicio, es capaz de retenerlas», asegura Auquer.

El actor estaba aquel 17 de agosto de 2017 en casa de sus padres con su hijo y recuerda la estupefacción del primer momento. «Me acuerdo que dos amigos de la familia de origen musulmán llegaron a casa con comida y regalos sólo para pedirnos perdón. Tenían miedo y también estaban consternados. Se sentían culpables. Vi en primera persona cómo podía abrirse una brecha entre comunidades y entendí todo lo que vino después, como los partidos islamófobos salidos de Ripoll. Aquel día fue un antes y un después», asegura Auquer.

La actriz Mónica López tenía que ir a Sants el día siguiente de los atentados por una gira de una obra de teatro. Uno de sus compañeros llegó temblando a la estación y les contó que ese día estaba en las Ramblas y era una de las personas que estuvieron seis horas encerrados en las tiendas de la zona, con los mossos pasándoles agua por debajo de las persianas metálicas, momento que muestra muy bien la película. La actriz interpreta a una agente que conocía personalmente a los terroristas y que tenía una amistad directa con sus familias. «No se puede frivolizar con el tema de la integración y ponernos medallas porque ponemos a esos niños en aulas que después abandonamos. Aquellos terroristas está clarísimo que no estaban integrados como todos creían», afirma.

Por su parte, Diana Gómez interpreta a Daniela, personaje inspirado en Patricia Plaja, por aquel entonces jefa de comunicación de los Mossos d'Esquadra. «No sé por qué, pero cuando me dijeron de hacer pruebas para el personaje sentí que yo era la única actriz que podría interpretarlo. No sé de dónde saqué esa seguridad, pero entonces conocí a Patricia y vi que era la sensación perfecta para reflejar al personaje», asegura.

Mossos, Generalitat, Policía Nacional, Gobierno, todos parecen luchar por controlar el relato de un atentado que sacudió a España. «Me acuerdo mucho de lo tweets. El contexto es el que era, con Rajoy y Puigdemont sin hablarse durante seis meses y Trapero, el jefe de los Mossos, como figura pública que luego, con lo que pasó en octubre, pagó las consecuencias», remata la actriz.

03 septiembre 2026 (02.09.2026) (4) (entrevista) El Mundo del Siglo XXI

 

03 septiembre 2026 (02.09.2026) (entrevista) 



Así se reconstruyeron las 124 horas de los atentados de Las Ramblas para Cronos: “La premisa moral siempre fue que las víctimas estuvieran cómodas”.

 

Los creadores de la película sobre el 17-A se reunieron con responsables de los Mossos, con familias y asociaciones de víctimas

El 17 de agosto de 2017, una Fiat Talento blanca recorrió los 800 metros entre la calle Pelayo y el mural de Miró, a unos metros del Mercado de la Boquería, dejando 14 muertos y un centenar de heridos en Las Ramblas de Barcelona. Eran las 16:53 y en ese minuto estaban por empezar 124 horas que se saldarían con una amplia operación policial, un enfrentamiento político, un amasijo de informaciones veraces e inventadas, una célula de terroristas islámicos abatida... Y también una investigación ahora convertida en ficción.

Aquél era el primer día de vacaciones del periodista Nacho Carretero, acababa de aterrizar en Galicia, en casa de su hermana, y solo unas horas después estaba en Barcelona. El también periodista Arturo Lezcano estaba durmiendo la siesta en su casa de A Coruña, acababa de volver a España tras 12 años al otro lado del Atlántico como corresponsal para Europa de una televisión norteamericana y al despertar se encontró con siete llamadas para ir a la capital catalana a cubrir el atentado. Hoy, su investigación es un guion de Alberto Marini que Beta convirtió en película y que Fernando G. Molina pidió que le dejaran dirigir.

Cronos, que toma el nombre de esa operación policial y que se estrena este viernes, es la reconstrucción de esas 124 horas, el resultado de reuniones con quienes vivieron el atentado en primera persona, de entrevistas a familiares de los terroristas, de historias contadas por sus víctimas y de quienes acudieron al auxilio. «Por más que tenga la aspiración de convertirse en una película que sirva de tributo a un evento importantísimo, ésta no responde a lo que se le puede exigir a una investigación pericial ni tiene por qué hacerlo. Aquí importa el viaje emocional de los personajes», expone Nacho Carretero, escolatado por Fernando G. Molina y Arturo Lezcano en una sala del hotel Vincci Soma de Madrid.

Aunque ellos -junto a Alberto Marini- son las tres piezas sobre las que se asienta el proyecto, hay un grupo de personas que no aparecen en los créditos y que están también en el germen de esta historia. Jordi Rodón, inspector de los Mossos d'Esquadra y encargado del dispositivo de urgencia, se reunió en varias ocasiones con los creadores y con el actor que le iba a encarnar, Enric Auquer. Quim Estrada Vicenç Fernández, caporales del cuerpo policial, también ejercieron de asesores. La jefa de prensa de los Mossos, Patrícia Plaja, destituida unos meses después, fue la encargada de aportar el contexto de las tensas reuniones políticas que se desarrollaron esos días, en pleno desafío independista. Y las víctimas tuvieron la oportunidad de leer el guion, aportar su punto de vista, acudir al rodaje en varias ocasiones y hoy asistirán a un pase previo de la película, antes de su estreno.

«Que aún no haya pasado tanto tiempo te hace ser muy cuidadoso con el recuerdo de esas víctimas y con cómo vas a retratarlas en la película. Eso también hace que la relación al sentarte a verla sea mucho más emocional que intelectual. A mí una película sobre el 23-F me puede llegar, pero ni me acuerdo de ello ni estaba allí. Pero aquí sí me acuerdo», detalla Fernando G. Molina. Y sigue Nacho Carretero: «La premisa moral desde el minuto uno era que las víctimas se sintieran cómodas, todos estuvimos de acuerdo en que ninguna víctima nos pudiera echar algo en cara. Más allá de su función como película tenía que aportar algo. Si ayuda a su tributo y su memoria, pues bienvenido sea».

Precisamente la presencia del periodista gallego fue la que abrió la puerta al proyecto a la Unidad de Atención y Valoración de Afectados por Terrorismo (UAVAT), la organización creada tras los atentados. Así lo relata Robert Manrique, asesor de esta asociación, que ya había colaborado con Carretero en el documental 800 metros de Netflix sobre los ataques de Las Ramblas. «Él es la persona clave para que estemos aquí y, además, el equipo tuvo la buena disposición de llamarnos para que fuéramos partícipes desde el inicio. Eso es algo que debemos agradecer», explica Manrique, víctima también del atentado de Hipercor en 1987. «La mayoría de víctimas suelen hacer muchas preguntas sobre este tipo de atentados. Por qué, para qué... Si esta película les sirve para aclarar algunas de esas dudas estará bien. Me parece un gesto clave no dejar que esas víctimas se enteren de sopetón, viendo la tele, de que se está haciendo una película sobre ellos», incide el asesor.

De hecho, la familia de uno de los fallecidos, Pau Pérez, apuñalado dentro de su coche en la huida de Younes Abouyaaqoub, pidió a los creadores del proyecto que usaran su nombre y apellidos, pero no su imagen. Se pusieron de acuerdo en buscar una persona que pudiera hacer de él. «Nos preguntan mucho por qué no usamos una víctima como personaje, pero creo que eso sí sería ahondar en el morbo. Ya bastante horror hay en cada fotograma de la película», aporta Fernando G. Molina.

Uno de los aspectos centrales de Cronos es que, más allá de la investigación policial, también incluye en su guion la tensión entre el Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña, en pleno desafío independentista y a menos de dos meses del referéndum de independencia. El director y los guionistas querían que eso quedara reflejado. «En España hay un cierto rechazo a lo que huele a política, parece que no nos atrevemos. Seamos un poco maduros, coño. Claro que hubo una tensión política en Cataluña. Solo faltaría que no lo reflejásemos en la película, sería muy naif», asegura Arturo Lezcano. «Además, creo que hay algo importante que conecta este atentado con el procés. Esto quedó engullido por el eco mediático del procés, apenas hubo unas semanas hasta que el referéndum se lo comió todo. Me da la sensación de que este fue un atentado que se olvidó muy rápido, en menos de dos meses. Parece que ahí no había pasado nada», complementa a su compañero Nacho Carretero.

Esa mirada, según reconocen sus creadores, está puesta desde la distancia porque ninguno de ellos ha nacido o crecido en Cataluña aunque la película está rodada en su mayoría en catalán. ¿Qué supone eso a la hora de sumergirse en un contexto político que casi una década después aún no se ha cerrado por completo? «Yo no lo veo como un obstáculo, pero la distancia me parece que es interesante para que la película no se contagie de ninguna derivación política», arranca el director. «Vendrán las reacciones y vendrán los comentarios. Claro que vendrán porque es un tema delicado. Nosotros estuvimos allí todo el otoño en Barcelona, vivimos la noche de las urnas... No estaría mal que hiciéramos una película sobre el procés porque siempre está bien que una sociedad se mire las propias tripas para sacar adelante productos que en algún momento sean dolorosos», coinciden Carretero y Lezcano.

Quizás esta sea la próxima reconstrucción.




03 septiembre 2026 (3) La Vanguardia

 

03 septiembre 2026 



 

“Cronos” la herida de los atentados de la Rambla y Cambrils llega al cine

 

Tenía muchas dudas sobre si había que hacer esta película o no”, admite durante la entrevista con el equipo del filme. La decisión de aceptar el proyecto llegó después de fijar dos principios irrenunciables junto al guionista Alberto Marini: “Ser lo máximo posible de fieles a la realidad y tener respeto por las víctimas”.

Nueve años después de los atentados de Barcelona y de Cambrils, Cronos se adentra en las 124 horas que siguieron al 17 de agosto de 2017 para reconstruir una de las mayores operaciones policiales de la historia reciente de Catalunya. Pero su director, Fernando González Molina, insiste en que la película no nace de la voluntad de revisitar el horror, sino de entender cómo lo vivieron quienes tuvieron que enfrentarse a él.

Marini cree que el paso del tiempo ha dejado una relación compleja entre Barcelona y aquellos acontecimientos. “Es una herida que se cerró, pero sin curar”, sostiene. “Da la sensación de que ocurrió algo enorme y seguimos adelante sin terminar de procesarlo”. Por eso cree que la película puede contribuir a una conversación pendiente: “Tal vez conviene reabrir la herida para poder curarla bien”.

Lejos de centrarse en los autores del atentado, Cronos sitúa el foco en quienes tuvieron que gestionar la emergencia: policías, sanitarios, responsables políticos y ciudadanos anónimos.

“Nosotros no conocíamos a los terroristas. Igual que no los conocían quienes los perseguían”, explica Marini. “Lo que podíamos contar era cómo reaccionaban personas normales ante algo que las superaba”.

Para González Molina, esa perspectiva era fundamental. “A mí el cine me ayuda a entender”, afirma. “La película te coloca frente a la realidad desde diferentes prismas y te provoca preguntas”. El director asegura que su principal obsesión fue llegar a comprender cómo se sintieron los implicados y trasladar esa experiencia emocional al espectador.

Los actores coinciden en señalar el peso emocional del proyecto. Diana Gómez, que interpreta un personaje inspirado en la entonces responsable de comunicación de los Mossos d’Esquadra, Patricia Plaja, explica que intentó encontrar un equilibrio entre la persona real y la dimensión dramática del personaje para acercar al público a aquellos acontecimientos.

Mónica López subraya que, antes de aceptar el papel, necesitaba entender qué tipo de película quería hacer el equipo. “Me interesaba saber cómo se trataba a las víctimas, la memoria y todo lo que había detrás de la historia”, explica.

Enric Auquer considera que la película llega en un momento especialmente significativo. A su juicio, la respuesta a la violencia no puede construirse desde el odio ni desde la estigmatización de comunidades enteras. “Habla de convivencia, de empatía­ y de reconciliación”, resume.

La  película evita las imágenes explícitas y apuesta por reconstruir la tensión de aquellos días a través de la investigación policial y de las vivencias de sus protagonistas. González Molina reconoce que el proyecto le produjo “mucho miedo” por la cercanía temporal de los hechos y por la responsabilidad de trabajar con testimonios reales.

Lo importante no era mostrar más imágenes del atentado”, explica. “El espectador ya las conoce. Lo importante era entender cómo se sintieron quienes estaban allí.

El resultado es un thriller que aspira a funcionar como cine de suspense, pero también como un ejercicio de memoria colectiva. Una película que, según sus responsables, no busca explicar a los terroristas, sino comprender cómo reaccionó una sociedad cuando el terror irrumpió en el corazón de Barcelona.

Cronos se preestrenó ayer por la tarde en el Liceu ante la presencia de diversas autoridades –entre ellas, la consellera de Interior, Núria Parlon, y el presidente del Parlament, Josep Rull– y el equipo de la película. Este thriller dramático protagonizado por Enric Auquer, Diana Gómez y Mónica López y dirigido por Fernando González Molina, reconstruye el operativo de los Mossos d’Esquadra para detener a los yihadistas que atentaron el 17 de agosto del 2017 en Barcelona y al día siguiente en Cambrils. El lugar escogido para la première no es baladí: la furgoneta conducida por el terrorista Younes Abouyaaqoub se detuvo a escasos metros del Liceu tras atropellar mortalmente a una quincena de personas. La película se estrena hoy para todos los públicos.

03 septiembre 2026 (2) La Marea

 

03 septiembre 2026 



Enric Auquer: “El odio de Aliança Catalana se parece mucho al odio que inoculaba el imán de Ripoll”

El actor Enric Auquer se pone el uniforme de los Mossos d'Esquadra en 'Cronos', la película que explica qué sucedió tras los atentados de Barcelona y Cambrils del año 2017.

Enric Auquer se ha pasado buena parte de su carrera interpretando personajes atravesados por el conflicto social. En Cronos, en cambio, se pone el uniforme de los Mossos d’Esquadra y encarna a uno de los agentes que participaron en la respuesta a los atentados de Barcelona y Cambrils de 2017, en un cambio de posición que, como explica, no le resultó cómodo. Él mismo reconoce que muchas veces se ha encontrado «al otro lado de la policía» y mantiene una mirada crítica sobre la actuación del cuerpo. Precisamente por eso quiso entrar en él, conocer desde dentro la lógica de unos agentes que aquel día tuvieron que tomar decisiones bajo una presión extrema: “Me interesaba el personaje y me interesaba meterme allí. He aprendido muchísimo”, afirma.

Auquer habla de racismo, islamofobia y extrema derecha, de la fractura que dejaron los atentados entre comunidades y de la transformación política de Ripoll. Y establece un paralelismo incómodo entre dos formas de odio que, aunque parten de lugares opuestos, comparten una misma capacidad para deshumanizar al otro.

¿Dónde estabas cuando se produjeron los atentados del 17 de agosto?

Estaba en casa de mis padres, en el Ampurdán, con mi hija pequeña. Tuve la suerte de no estar en Barcelona. Cuando lo vi, empecé a sentir esa sensación extrañísima que aparece ante un terror tan grande: «Podría haber sido yo». Todos podemos pasar por la Rambla mil veces. Y después pasó algo que me desconcertó muchísimo. Al día siguiente, después de lo de Cambrils, llegaron Rahma y Mohamed, que son amigos de la familia, con regalos y comida que habían preparado. Llegaron desolados, llorando y pidiéndonos disculpas por algo que ellos no habían hecho.

Fue muy extraño. Te das cuenta de que, de repente, se produce una especie de brecha entre comunidades. Rahma decía que su hijo se llama Yunas y yo veía que aquello le afectaba. Me desconcertó mucho.

¿Por qué crees que un atentado terrorista nos afecta de una manera tan distinta a otras muertes violentas?

Son muertes provocadas que salen del odio. De ahí viene todo. Los que seguimos luchando contra el odio queremos construir una sociedad más civilizada y armónica, dejar a nuestros hijos una patria más bonita de la que hemos encontrado. Ese es, de alguna manera, el ideal de un padre y de una madre.

Espero que esta película, que tiene una voluntad de hacer memoria y de reconocer a las víctimas, también despierte esa idea. Tiene además un carácter muy institucional y una voluntad de agradecer profundamente el trabajo de los trabajadores públicos, de los profesionales de la salud y de los policías que pusieron el cuerpo aquel día. Creo que también hay una voluntad de preguntarnos cómo nos reconciliamos con todo aquello.

Y espero que se despierte también la idea de que, en Cataluña, la resaca de los atentados modificó inequívocamente el panorama político. De Ripoll salió un partido de extrema derecha con discursos de odio profundo. Son discursos de odio que tienen puntos en común con los que el imán de Ripoll inoculó a aquellos chicos. Tenemos que luchar contra eso y deslegitimar las legitimaciones de la violencia, el racismo y la deshumanización de colectivos y personas.

En la película interpretas a un inspector de los Mossos de Esquadra, una figura vinculada al orden y la autoridad. ¿Qué supuso para ti asumir ese papel?

Fue difícil, sobre todo por mi manera de estar en el mundo, por mi ideología y por mi militancia. Muchas veces me he encontrado al otro lado de la policía. Siento que los Mossos son una policía que muchas veces es represiva, que depura mal las responsabilidades y que, ante determinadas situaciones, reprime con una violencia desproporcionada. Normalmente lucha mucho contra el antifascismo que, delante de un desahucio, por ejemplo, considera proporcional sacar a todo el mundo de allí con una violencia extrema y expulsar a una familia de su casa porque existe una orden judicial.

Pero quise meterme ahí y asumir mi responsabilidad. Y, de repente, también he encontrado dentro de los Mossos personas que creen en un cuerpo depurador y democrático, personas preparadas para asumir responsabilidades difíciles como las de aquel día. 

Hay profesionales que, lejos de ser héroes, simplemente saben hacer su trabajo. Tienen la cabeza moldeada de una manera que quizá es perfecta para ser policía. Creen en la cadena de mando, en el Estado de derecho y saben mantener la cabeza fría. En una situación así tienen un orden de prioridades y saben actuar. Eso también te da seguridad. En aquel momento los Mossos tenían que estar allí y su buena labor favoreció que se pudiera volver a la normalidad suficientemente rápido. Eso contribuyó también a que los discursos de paranoia y de islamofobia que aparecieron después fueran calmándose.

Cómo actor de éxito que eres -y asumiendo que tienes cierta capacidad de escoger tu siguiente papel- ¿qué es lo que te llevó a aceptar el personaje?

Dos cosas. Una, que necesitaba trabajo en Barcelona. Esa es la verdad. Y después, que me interesaba. Me interesaba el personaje y me interesaba meterme allí. He aprendido muchísimo. Evidentemente, es una película del sistema, no tiene una voluntad de crítica social. Pero desde el lugar en el que Fernando González Molina [director] me presentó el guion había una voluntad bondadosa, de entrada, de no hacer daño. No todo tiene que ser siempre una lucha de clases o una lucha de poder. A veces también podemos llegar a pactos y encuentros con gente que está en otro lugar.

Creo que un atentado terrorista, cómo se resuelve y cómo nos volvemos a encontrar después, es un lugar suficientemente empático como para buscar un consenso de paz, un remanso en el que podamos volver a encontrarnos.

La película plantea una tensión entre la Generalitat, el Estado y los Mossos de Esquadra por la gestión del atentado. ¿Pudiste conocer cómo se gestó aquella crisis institucional?

No. Nadie me puso en contacto con nada de eso, pero todos sabemos que existió. También había una investigación periodística que avalaba parte del guion. Y estaba aquella situación entre la Generalitat y el Gobierno, con Rajoy y Puigdemont, y Soraya Sáenz de Santamaría, que estaban de alguna manera intentando “colaborar”.

Teniendo en cuenta la importancia de los hechos que se relatan en la promoción de los discursos de odio, ¿cómo crees que la película dialoga con el contexto actual de crecimiento de la extrema derecha y de episodios como los que estamos viendo en Ceuta?

Entiendo que las películas cobran su dimensión y después cada uno ve lo que ve. Por ejemplo, creo que el personaje de Mónica podría haber ido más hacia una tendencia de explicar que, después de todo, la reconciliación, la integración y volver a unirnos es lo que hay que hacer. Pero también entiendo que ese personaje, en aquel momento, no pueda hacerlo.

En cambio, la asistente social, la integradora social, sí está allí. Y cuando la madre de Yunes va a buscar a su hijo, la policía es racista con ella y le dice que se vaya a su casa. Hay momentos en los que aparecen comportamientos racistas dentro de la policía.

También está la pregunta de quién depura los daños que se generaron en aquella comunidad musulmana. Creo que la película intenta enseñar algunos momentos así. Yo luché bastante para que aparecieran. 

¿Y qué importancia tiene Ripoll en todo esto?

Creo que es la herida más grande y la que más ha modificado el panorama político en Cataluña. Ha salido de Ripoll un grupo de extrema derecha racista donde la islamofobia es casi el punto central de su política. Y ahí está la cuestión de intentar generar relatos de unión, destruir esos discursos de odio. Porque el odio de Aliança Catalana se parece mucho al odio que inoculaba el imán de Ripoll a aquellos chicos para que atentaran. Deshumaniza de la misma manera a colectivos y personas.

El imán podía hablarles de Occidente y de nuestra manera de ver la vida desde la deshumanización. Estos discursos hacen algo parecido desde otro lugar. Por eso creo que tenemos que intentar construir relatos de unión y combatir esa deshumanización.

  

jueves, 3 de septiembre de 2026

03 septiembre 2026 RM Homenaje a Roberto Cairo

 

03 septiembre 2026 RM



Homenaje a Roberto Cairo

Quiero compartir una información sucedida ayer noche, la noche del miércoles 2 al jueves 3 de septiembre. Presentamos la sesión dedicada a las víctimas del terrorismo de la película “CRONOS”, de  la cual iré publicando la información pertinente.

Cuando llegué al cinema Girona sobre las 17:30 tuve el placer de volver a encontrarme con Toni espinosa, responsable de todo cuanto ocurre en el mencionado cine. Tras hablar un rato sobre la presentación de “CRONOS” recordar la presentación en 2014 de la película LA REVOLUCION DE LOS ANGELES. Comentamos sobre la misma y hablamos sobre el enorme caudal de “trabajo” que siguió a aquella presentación.

Luego, procedimos a la recepción de los asistentes que ya a las seis de la tarde iban llegando.

Tras la visión de “CRONOS”, atención y charla con los más de cien asistentes convocados desde la UAVAT, luego unas cervezas con algunas víctimas y de vuelta a casa en Castelldefels.

Y aquí empieza lo que realmente quiero explicar. Al llegar a casa encendí la televisión y, oh casualidad, un capítulo de “Cuéntame cómo pasó”, pero no un capítulo cualquiera. Ni mucho menos. Estaban emitiendo el capítulo en la          que Desiderio Quijo (el actor y amigo Roberto Cairo) fallece.

Y en ese momento recordé que, en el Cinema Girona y en 2014, en la presentación de LA REVOLUCION DE LOS ANGELES fue cuando vi por última vez al tocayo Roberto interpretando un papel…

LO que son las cosas. Doce años después asistía a la presentación de una película (CRONOS) en el mismo lugar en el que presentamos LA REVOLUCION DE LOS ANGELES y, al llegar a casa,volví a ver a aquel magnífico amigo y enorme actor en la televisión.

¿Casualidades? Permítanme pensar que no.

Vaya desde aquí mi recuerdo y mi homenaje a Robert Cairo. Siempre en LA REVOLUCION DE LOS ANGELES.

















02 septiembre 2026 (4) Diari de Tarragona

 

02 septiembre 2026 



‘Cronos’, el thriller que reconstruye el operativo policial de los atentados de Cambrils y Barcelona

La película, dirigida por Fernando González Molina, llega a los cines con Enric Auquer, Diana Gómez y Mónica López al frente del reparto

'Cronos' es uno de los estrenos destacados de esta semana en los cines. El thriller, dirigido por Fernando González Molina, reconstruye los cuatro días posteriores a los atentados de las Ramblas de Barcelona del 17 de agosto de 2017 y de Cambrils esa misma madrugada, centrándose en el operativo policial que terminó con la localización del último terrorista fugado.

Basada en testimonios reales, la película sigue la carrera contrarreloj de las fuerzas de seguridad para localizar a los responsables de los atentados. La historia comienza con la activación del operativo policial bautizado como Cronos y recorre los días de búsqueda hasta el abatimiento del último miembro de la célula terrorista que permanecía huido.

El filme pone el foco no solo en la investigación policial, sino también en la confusión, la tensión y las heridas que marcaron aquellos días posteriores a los atentados.

El reparto está encabezado por Enric Auquer, Diana Gómez y Mónica López, acompañados, entre otros, por Pablo Derqui e Israel Elejalde.

La película recupera uno de los episodios más trágicos de la historia reciente de Catalunya desde la perspectiva del operativo policial desplegado para localizar a los responsables de los atentados.

02 septembre 2026 (4) elmon.cat

 

02 septembre 2026 



L’Advocacia de l’Estat recula en l’intent de cobrar unes costes judicials a les víctimes del 17-A

La lletrada de la Moncloa reconeix que tenen dret a la justícia gratuïta i que en els recursos que van interposar no hi havia mala fe

Pas enrere de l’Advocacia de l’Estat. En concret, els lletrats de la Moncloa han renunciat a cobrar les costes judicials dels recursos interposats per les víctimes dels atemptats del 17 d’agost del 2017 a Barcelona i Cambrils i pels agents dels Mossos d’Esquadra ferits en els enfrontaments amb els terroristes. L’advocada de l’Estat va presentar sengles taxacions de costes a principis de juliol per imports de 7.726 euros i 883,44 euros, és a dir, un total de 3.609 euros, davant la sala penal del Tribunal Suprem.

En concret, reclamava les costes judicials de la seva oposició als recursos presentats tant per cinc mossos d’esquadra i com per tres víctimes, entre les quals hi ha els pares de Xavier Martínez, el nen de 3 anys assassinat a la Rambla i impulsor social i civil de la comissió d’investigació i del dret a saber la veritat sobre el 17-A. La petició de cobrament, avançada per El Món, va fer posar el crit al cel molts actors, fins al punt que els grups parlamentaris d’ERC i Junts al Congrés van demanar explicacions al ministre de Justícia, Félix Bolaños, i li van reclamar que l’Estat deixés estar la reclamació. Ara l’advocacia de l’Estat ha fet marxa enrere.

“Víctimes sense mala fe”

A través d’un escrit registrat el 30 de juliol, al que ha tingut accés El Món, admet que la minuta reclamada s’entén “subordinada al dret d’assistència jurídica que correspon per llei a les víctimes per terrorisme”. A més, remarca que en cap dels recursos “hi havia temeritat o mala fe en l’exercici de l’acusació mantinguda per les víctimes”. Una petició que ha estat acceptada pel Tribunal Suprem.

Curiosament, el mateix Tribunal també ha descartat imposar les costes de l’incident de nul·litat d’actuacions que va interposar Said Ben Iazza contra la sentència del Suprem que confirmava la de l’Audiència Nacional perquè, bàsicament, l’advocacia de l’Estat no va fer cap tràmit. En una altra resolució, el lletrat de la sala Penal del Suprem assegura que l’Advocacia de l’Estat “no va tenir cap actuació en el referit incident ni va presentar cap escrit d’oposició , com si van fer altres parts recorregudes”. “És per això”, continua la diligència, “que no procedeix el reconeixement de cap quantitat per aquest concepte” i, per tant, titlla “d’indeguda” la taxació de costes.