jueves, 18 de junio de 2026

18 junio 2026 (16.06.26) (3) VozPopuli (opinión)

 

18 junio 2026 (16.06.26) 



El Gobierno Vasco concede la semilibertad a otros dos presos de ETA condenados por asesinatos

La administración autonómica aplica el artículo 100.2 a Gorka Palacios, exjefe militar de la banda, y a Joanes Larretxea, uno de los verdugos del empresario Ignacio Uría

El Gobierno Vasco ha dado luz verde a una nueva medida de flexibilización penitenciaria que beneficia directamente a dos nombres de gran peso en el oscuro historial de la banda terrorista ETA: Gorka Palacios y Joanes Larretxea. A través de la aplicación del artículo 100.2 del reglamento penitenciario, ambos reclusos podrán abandonar sus respectivas celdas de lunes a viernes durante el día, un régimen de semilibertad que ha vuelto a encender las alarmas entre las asociaciones de damnificados por el terrorismo.

Este precepto legal funciona en la práctica como un puente híbrido hacia el tercer grado. En virtud de esta concesión, autorizada por el ejecutivo autónomo, se permiten las salidas diurnas los días laborables bajo una condición estricta e ineludible: los internos deben acreditar formalmente que destinarán ese tiempo en el exterior a ejercer una actividad laboral, someterse a tratamientos médicos o participar en tareas de voluntariado. Esta decisión no supone un hecho aislado; de hecho, fuentes del entorno penitenciario han confirmado que una veintena de reclusos vinculados a la extinta organización armada ya se amparan bajo este mismo paraguas legal.

Los expedientes de los dos beneficiarios acumulan graves condenas por crímenes de sangre. Por un lado figura Gorka Palacios, quien llegó a ostentar el mando de la estructura militar de la banda. Su historial delictivo internacional y nacional es extenso. Fue detenido por las fuerzas de seguridad en Francia en el año 2003, país que lo condenó seis años después a 18 años de prisión por su papel como cabecilla de los comandos operativos. Posteriormente, la justicia española ajustó cuentas con él: la Audiencia Nacional le impuso una pena de 83 años de cárcel por su participación en múltiples delitos, destacando entre ellos el trágico atentado con coche bomba que sesgó la vida del policía nacional Luis Ortiz de la Rosa.

El segundo protagonista de esta resolución administrativa es Joanes Larretxea, cuya trayectoria criminal está ligada a una de las etapas más duras de la violencia en Gipuzkoa. Los tribunales lo sentenciaron a 44 años entre rejas por su implicación directa en el asesinato a tiros del empresario Ignacio Uría, perpetrado en la localidad de Azpeitia en 2008. Lejos de cerrar sus cuentas pendientes, en fechas muy recientes -este mismo 2024- sumó una nueva condena de 26 años. El motivo fue la colocación de un vehículo cargado de explosivos en el campus de la Universidad de Navarra, un ataque ejecutado también durante aquel sangriento 2008.

Como era de esperar, el anuncio ha suscitado un profundo malestar en el colectivo de víctimas. La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) ha emitido un comunicado contundente en el que reitera su profunda preocupación ante lo que consideran una deriva inaceptable. Desde la entidad denuncian una política penitenciaria que perciben "más centrada en excarcelar etarras que en garantizar el derecho a la justicia". Para la asociación, cualquier paso que flexibilice el cumplimiento de las penas de estos internos debe estar supeditado a unos principios que tildan de irrenunciables: la verdad, la memoria, la dignidad y la justicia.

Para sustentar sus críticas, la AVT ha puesto sobre la mesa las cifras que radiografían la actual realidad carcelaria. El contador de la asociación registra ya 119 progresiones a tercer grado concedidas a un total de 96 miembros de la banda, a las que se suman las 20 aplicaciones del mencionado artículo 100.2. La estadística revela que, de los 118 terroristas que actualmente permanecen en prisión, la balanza se inclina drásticamente hacia la apertura: 75 de ellos disfrutan ya de diferentes regímenes de semilibertad, frente a los 43 reclusos que continúan cumpliendo sus condenas en el rigor del régimen ordinario, sin permisos para pisar la calle.

Opinión:

Solo me gustaría aclarar un concepto que, pese a ser doloroso, es el que es… cuando leo que “la balanza se inclina drásticamente hacia la apertura” me viene a la mente aquello que aprendí en octubre de 1989 tras el primer juicio por el atentado en Hipercor. El tiempo permitirá que todos estos asesinos vayan saliendo porque no existe la cadena perpetua. Y, en consecuencia, cuanto más tiempo vaya pasando más delincuentes, terroristas incluidos, irán saliendo en libertad.

Duele. Mucho. Pero es lo que marca la ley. Si algún partido no está de acuerdo ¿se atreverá a ir contra la intocable Constitución Española y proponer la modificación para que se instaure la cadena perpetua?

Pues eso. Y cabe recordar que la banda TERRORISTA ETA no atenta desde marzo de 2010. Por lo tanto, los autores de ese último atentado sí deberán estar en prisión, como mínimo, hasta pasado 2045.

Pero los demás van saliendo porque la ley lo dice así.

18 junio 2026 (16.06.26) (2) ElConfidencialDigital (opinión)

 

18 junio 2026 (16.06.26) 



El canal que investiga la Policía por su relación con Hizbulá se desmarca del terrorismo

«Frontflict» reacciona a la noticia de ECD y a las detenciones de dos personas: asegura que es un espacio “estrictamente informativo” y que no justifica la violencia

La Policía Nacional ha detenido a dos personas en Vizcaya por su presunta relación con Hizbulá. La Comisaría General de Información había detectado indicios de vínculos con la milicia chií libanesa, y había localizado un canal de Telegram en el que publicaban propaganda de Hizbulá, de Irán y de grupos armados palestinos contra Israel y contra Estados Unidos.

Investigación policial sobre dos personas vinculadas a Hizbulá en España

Confidencial Digital contó este martes que la Comisaría General de Información, unidad de investigación antiterrorista de la Policía Nacional, estaba investigando a dos personas residentes en España por su relación con Hizbulá.

El informe de la Comisaría General de Información desgranó los indicios.

Viajaban con frecuencia a Líbano, a campamentos de refugiados y a actos de Hizbulá, alguno “ha mostrado una gran pericia en el uso de armas largas debido a su instrucción por parte de organizaciones terroristas”, dirigieron la campaña de boicot contra la Vuelta Ciclista a España, enviaban dinero a miembros de Hizbulá...

El número de teléfono de uno de ellos se encontró en la agenda de un móvil incautado a los presuntos autores de un atentado contra la Embajada de Estados Unidos en Noruega, cometido en marzo, al poco de empezar los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Actividad sospechosa y relación con el canal de Telegram «Frontflict»

Además, estaban en el radar de los servicios de información como presuntos responsables de un canal de Telegram con varios miles de seguidores que publica vídeos de propaganda de esa milicia libanesa chií y de organizaciones armadas palestinas, por cierto que son consideradas grupos terroristas por la Unión Europea.

Detenciones en Vizcaya y operación judicial

El diario digital de la izquierda abertzale Naiz ha informado este martes, pasadas las tres de la tarde, de que, “según han informado a Efe fuentes policiales”, “efectivos de la Policía española” han arrestado este martes en Vizcaya “al menos a dos personas investigadas por su presunta relación con la organización libanesa” Hizbulá, en una operación “dirigida por la Audiencia Nacional española con la intervención de la Comisaría General de Información”.

Comunicados del canal «Frontflict» tras la noticia de las detenciones

Ya antes de publicarse esas noticias de las detenciones, pero después de saltar la noticia de ECD, el canal de Telegram sospechoso, «Frontflict», mostró señales de un giro llamativo.

Este martes 16 de junio por la mañana no publicó vídeos de ataques de drones de Hizbulá contra soldados israelíes, ni consignas propagandísticas de Irán, ni mensajes de Hamás o de otras milicias palestinas.

Por la mañana de este martes ha publicado dos mensajes, dos comunicados de los propios responsables del canal, en los que quien esté detrás de «Frontflict» parece desmarcarse de las investigaciones judiciales.

Acusaciones penales contra los investigados por la Policía Nacional

Hay que tener en cuenta que la Policía Nacional acusa a los investigados de haber cometido delitos de adoctrinamiento a terceros del artículo 577.2 del Código Penal, de autoadoctrinamiento del artículo 575, de enaltecimiento del terrorismo del artículo 578, e incluso de integración en organización terrorista del artículo 572.2 y de financiación de actividades terroristas del artículo 576.

Mensajes informativos y avisos legales difundidos por «Frontflict»

“El terrorismo y el extremismo representan amenazas inaceptables para la paz, la seguridad y los derechos humanos, destruyendo vidas inocentes y socavando los valores fundamentales de la sociedad”, proclamaron en el primer mensaje.

Además, aseguraron que “nuestra única vocación es estrictamente informativa. No promovemos, apoyamos ni justificamos ninguna ideología extremista, grupo terrorista o acto violento. Nuestro compromiso es ofrecer a los lectores datos veraces, noticias objetivas y contexto sobre la actualidad, siempre desde una postura que no sea la que el sionismo quiere vender”.

En torno a una hora después difundieron un “Aviso legal y exención de responsabilidad informativa”. De nuevo, parece una forma de intentar limitar la responsabilidades penales que pueden afrontar en el procedimiento judicial que ha abierto la Audiencia Nacional.

El mensaje fue muy similar al primero, pero más extenso: “Este canal se constituye única y exclusivamente como un espacio de carácter estrictamente informativo, documental y periodístico sobre la actualidad geopolítica en Oriente Medio y el denominado Eje de la Resistencia”, comenzó la segunda publicación.

Declaraciones legales y desvinculación explícita de actividades terroristas

Es posible que ese mensaje haya sido redactado por abogados de los responsables de «Frontflict», ya que indican que “en cumplimiento de la legalidad vigente y de la jurisprudencia del Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional de España, se hace constar expresamente” y a continuación desgranan los siguientes puntos:

-- “Finalidad Informativa: El contenido compartido en este canal (comunicados, traducciones, vídeos, mapas o partes de guerra) tiene como único objetivo el análisis de la actualidad internacional y el libre ejercicio del derecho a la información (Art. 20.1.d de la Constitución Española)”.

-- “Condena de la Violencia: Este canal rechaza, condena y se desvincula de manera absoluta de cualquier forma de terrorismo, extremismo, violencia o coacción contra la población civil”.

-- “Ausencia de Apología: La difusión, traducción o archivo de materiales emitidos por las partes implicadas en el conflicto se realiza de forma aséptica y con fines exclusivamente de crónica u observación geopolítica”.

-- “En ningún caso constituye enaltecimiento, justificación, propaganda, ni invitación a la radicalización o al empleo de la violencia (Art. 578 del Código Penal).

-- “Independencia Total: Este espacio no mantiene ningún vínculo orgánico, financiero, logístico ni de colaboración con ninguna organización, partido político o grupo armado nacional o internacional”.

-- “La permanencia y el acceso a este canal implican el conocimiento y la aceptación de que los contenidos se difunden bajo el estricto amparo de la libertad de expresión y de información periodística”.

Opinión:

Te llama una víctima desde el País Vasco para agradecer todo el trabajo de tantos años y dar ánimos ante el día de mañana viernes (39 años del atentado en Hipercor) y acaba pasándome la noticia que adjunto, hablando sobre Hizbulá.

Es evidente que entre la mayoría de víctimas, sabemos muy bien de lo que hay que hablar.

 

18 junio 2026 eldiario.es

 

18 junio 2026 



El Gobierno reconoce por primera vez 63 asesinatos franquistas a manos de la Policía y la extrema derecha entre 1979 y 1983

El Ejecutivo publica los informes previstos por la Ley de Memoria Democrática, que analizan vulneraciones de derechos humanos desde la aprobación de la Constitución, la represión del pueblo gitano y el alcance de la reparación económica a los republicanos

Tras más de dos años de trabajo, la comisión nombrada por el Gobierno para estudiar violaciones de derechos humanos entre la entrada en vigor de la Constitución y 1983 ya tiene cerrado su informe. Las conclusiones identifican a 63 víctimas mortales a manos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o de grupos de extrema derecha enmarcadas en una violencia política heredera del franquismo durante la Transición.

El estudio responde así al mandato de la Ley de Memoria Democrática de 2022, que obligaba al Ejecutivo a impulsar tres comisiones en el plazo de un año: además de las vulneraciones de derechos, otra más para estudiar la represión al pueblo gitano y una tercera para evaluar las medidas económicas otorgadas hasta ahora a las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura. Las comisiones fueron creadas con retraso en abril de 2024 y los tres informes serán hechos públicos este jueves por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.

Uno de ellos es el que ha estudiado las posibles “vulneraciones de derechos humanos a personas por su lucha por la consolidación de la democracia” hasta 1983, un margen temporal que queda fuera de la aplicación de la Ley de Memoria, que abarca hasta diciembre de 1978. La comisión que lo ha hecho ha estado formada por catedráticos de Derecho Penal, historiadores y otras voces expertas. El trabajo “trata de corregir” la “indefensión y falta de reconocimiento” de las víctimas, cuyas muertes en muchos casos no fueron investigadas ni juzgadas o no de forma rigurosa. De las 63 víctimas, una treintena lo fueron a manos de la Policía o la Guardia Civil y 33 de la ultraderecha.

El texto explica que la Transición estuvo marcada por la violencia de diferentes actores —entre ellos, ETA, que fue el que más personas mató—, pero específicamente se detiene en aquellas prácticas “antidemocráticas” que tenían por objetivo mantener el régimen anterior o que estuvieran ligadas al mismo. En este marco, el estudio comprende las muertes cuya “causa directa” sea la actuación de agentes policiales mediante el “uso ilegal de la fuerza” y de grupos de extrema derecha que “pretendían frenar el avance democrático mediante el uso del terror”, muchas veces con la “tolerancia” de las autoridades.

El informe asume que la aprobación de la Constitución “no bastó por si sola” para terminar con las prácticas procedentes de la dictadura y asegura que la Transición fue “un espacio gris” en el que siguieron produciéndose intervenciones ilegales, excesos y abusos policiales en manifestaciones, protestas, comisarías, controles... El conocido como “gatillo fácil” es atribuido por los expertos a la falta de depuración de los cuerpos, lo que permitió que, ya en democracia, “se mantuvieran” este tipo de prácticas.

La comisión, que ha mantenido un intenso debate sobre qué casos incluir o no, ha decidido identificar a estas 63 víctimas en base a dos conceptos interpretados en sentido amplio, según el estudio: que lo fueran por luchar por la democracia y como “consecuencia” de un abuso de poder “fruto de un defectuoso y antidemocrático funcionamiento de las instituciones del Estado”. Por años, el más mortal fue 1980, con 28 asesinatos —20 de la ultraderecha—, seguido de 1979, con 22 asesinatos de los cuales 14 fueron a manos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El trabajo reconoce nueve casos en 1981, tres en 1982 y uno en 1983. Del total de 63 víctimas, nueve son mujeres.

Entre las muertes provocadas por grupos de extrema derecha figuran las de los jóvenes Yolanda González o Andrés García Fernández, apuñalado este último en 1979 a la salida de un cine del barrio Salamanca en Madrid, considerada “zona nacional” por estas bandas. El joven, de 18 años, era militante comunista. La mayoría de los casos incluidos ocurrieron en Madrid y en diferentes localidades de Euskadi, como la muerte de Liborio Arana, Manuel Santacoloma, María Paz y Pacífico Fica, en enero de 1980 como consecuencia de la explosión de una bomba a la puerta de un bar de Baracaldo cuyos dueños eran simpatizantes del PNV.

Los autores fueron miembros de Grupos Armados Españoles, una organización que cometió otros dos asesinatos. El Batallón Vasco Español, Triple A, Fuerza Nueva, el Frente de la Juventud, Falange o el Comando Antimarxista fueron otros de los grupos de extrema derecha que mataron en aquellos años a personas incluidas en el estudio.

En el caso de las actuaciones policiales, figuran muchas llevadas a cabo para reprimir huelgas, protestas o manifestaciones. Están reconocidos los casos de la ecologista Gladys del Estal, Vicente Vadillo, que murió en el contexto de una huelga laboral de transportistas o Ursino Gallego, un adolescente de 14 años que falleció por el impacto de una bala de goma durante una manifestación vecinal por la falta de suministro de agua en la localidad madrileña de Parla. Hay también varios casos enmarcados en controles de tráfico, “discusiones” o intentos de identificación. Figura, además, el caso Almería, en el que tres jóvenes fueron brutalmente torturados y asesinados al ser confundidos con miembros de ETA.

Sin las víctimas de los GAL

El estudio de estas vulneraciones de derechos hasta diciembre de 1983 soliviantó a la derecha durante la tramitación de la Ley de Memoria Democrática. El expresidente José María Aznar llegó a decir que se trataba de una norma “hecha y pactada con terroristas” y el PP en su conjunto aseguró que se trataba de una concesión a EH Bildu para incluir a los etarras Lasa y Zabala, víctimas de los GAL, como víctimas del franquismo. En su momento, el Gobierno aseguró que no era el objetivo de la disposición y que las víctimas de la guerra sucia contra ETA quedarían fuera del estudio porque estaba pensado para víctimas que “trabajaron” por la consolidación democrática.

El informe retoma la cuestión y excluye a los miembros de grupos terroristas, que participaran en actividades dirigidas a “subvertir el orden constitucional” o murieran como consecuencia de la manipulación de explosivos. “Esto quiere decir que los miembros de ETA que murieron a manos del Batallón Vasco Español, del GAL o de las actuaciones policiales descontroladas no están abarcados en este análisis”, detalla el documento. La comisión también ha delimitado los casos a aquellos que tuvieron resultado de muerte debido, entre otras cosas, a la escasez de fuentes, pero recomienda que el estudio se amplíe en un futuro a casos de torturas, malos tratos o trato degradante.

Los expertos hacen dos recomendaciones más: que haya un reconocimiento institucional de estas víctimas, con “medidas mínimas” como la entrega de declaraciones de reparación como las que el Gobierno otorga a las víctimas del franquismo, que se les incluya en actos oficiales de memoria democrática o que se garantice que sus nombres e historias sean “nombradas y dignificadas públicamente”. Además, el trabajo aconseja la creación de un canal “permanente, accesible y seguro” que permita a familiares y asociaciones presentar casos para que puedan estudiarse e incorporarse.

Fuentes del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática señalan que el estudio no es un documento “de sanción penal”, sino “de carácter histórico, jurídico y político” que tiene por objetivo “reconocer y reparar” estas violaciones de derechos humanos. Las mismas fuentes aseguran que, como primer paso, se reconocerá el derecho a recibir la indemnización que tramita actualmente el Congreso para familias de fallecidos por su lucha por la democracia. Eso siempre que no hayan recibido ya indemnización, algo que sí ha ocurrido con muchas de las víctimas de la ultraderecha, consideradas víctimas del terrorismo.

22 mil millones de euros

El segundo de los informes que también ha sido ya entregado es el que responde a la obligación de estudiar el grado de cobertura de la “reparación de carácter económico” dirigida a las víctimas del franquismo y la Guerra Civil con el objetivo de recomendar posibles “déficits subsanables”. La comisión responsable del estudio estaba integrada por miembros de ministerios y comunidades autónomas y su conclusión principal es que desde la reinstauración de la democracia, España ha impulsado de forma “amplia, continua y progresiva” un sistema de reparación económica.

El informe ha revisado la normativa aprobada desde 1976 y ha identificado casi una veintena de Reales Decretos y leyes que impulsaron pensiones o indemnizaciones. Según las cifras aportadas en el trabajo, el total de dinero gastado por la Administración General del Estado ha sido un acumulado de 22.160 millones de euros. De acuerdo con estos datos, aportados sobre todo por el Ministerio de Hacienda,a más de medio millón de personas, 611.828, han recibido algún tipo de compensación económica hasta 2024.

Las ayudas se han dirigido fundamentalmente a militares republicanos y sus familias —tanto profesionales como no—, a aquellas personas que sufrieron mutilaciones por la Guerra Civil y a los llamados “niños de la guerra”, que fueron evacuados de España cuando eran menores de edad. También existe una pensión para los familiares de personas fusiladas o desaparecidas que, según los datos, han llegado a cobrar 113.095 personas —percibida actualmente por 3.582—.

En lo que respecta a las indemnizaciones, figuran dos tipos para personas que sufrieron prisión por motivos políticos y otras para presos que fueron encarcelados por ser LGTBI. En el primer caso, la han cobrado algo más de 60.000 personas y en el segundo, 116. El estudio, sin embargo, no ahonda en el importe de las ayudas o en la media de las pensiones recibidas. La ley estipula que los expresos debieron sufrir privación de libertad durante un mínimo de tres años para recibir una indemnización de 6.000 euros, a los que se añaden 1.202 euros por cada tres años adicionales.

El informe intenta arrojar luz sobre las ayudas aprobadas por las comunidades, pero no todas han respondido a la petición. Solo hay datos de Catalunya, Navarra, Asturias, Islas Canarias, Castilla-La Mancha y Andalucía —la única de la lista gobernada por el PP—. En total, las seis autonomías han gestionado prestaciones económicas “complementarias” a las del Estado central por casi 70 millones de euros, que han sido otorgadas a 26.231 personas.

La comisión hace algunas recomendaciones, pero solo habla explícitamente de ampliar las reparaciones económicas a los militares represaliados durante el tardofranquismo por su cercanía a posiciones democráticas, un ámbito que “no está plenamente cubierto”, según el texto. También menciona específicamente a las víctimas del Patronato de Protección de la Mujer, de la represión por creencias religiosas, las represaliadas por su orientación sexual o las víctimas de “la psiquiatría franquista”. En estos casos, aconseja la realización de estudios “en profundidad” para conocer más a fondo su situación.

Las calles del Marqués de la Ensenada

El tercero de los informes aborda la represión y la situación histórica del pueblo gitano en España y concluye que ha existido una “represión institucional” contra este colectivo desde hace al menos seis siglos y que aún dura hoy. La comisión, compuesta por representantes del Gobierno y también de la sociedad civil, explica en su informe que el Estado “consideró la identidad gitana como una amenaza durante más de 500 años” y que su discriminación “se ha mantenido como una política normalizada y socialmente tolerada”.

El informe hace un repaso por la historia de esta exclusión, desde los Reyes Católicos hasta la actualidad, y aunque reconoce —y detalla— el “avance” en forma de normativa que se ha desarrollado en los últimos años, también hace varias propuestas con el objetivo de “dar cumplimiento a los principios de verdad, justicia, reparación y no repetición”.

miércoles, 17 de junio de 2026

17 junio 2026 RM Acto por los 39 años del atentado en Hipercor

 

17 junio 2026 




Tras las reuniones pertinentes con el departamento de Protocolo del Ajuntament de Barcelona, hago público el desarrollo del Acto Institucional que se llevará a cabo el próximo VIERNES 19 de junio a partir de las 10:30 de la mañana en el monumento que se encuentra en el cruce de Avinguda Meridiana, Passeig Fabra i Puig y calle Rio de Janeiro.

Quien lo desee, está invitado.

10:30  INICI DE L’ACTE

Introducció a càrrec de la presentadora RUTH MARTÍNEZ

Intervenció musical Veu i música (Jofre Bardagí):

COMPTANT ELS SEGONS de Glaucs

Lectura de poemes a càrrec dels actors ANNA SAHUN i DAFNIS BALDUZ

Ofrena floral: Mentre una guitarra i violí interpreta el Cant dels Ocells.

Lectura de escrit per part de Xavier Valls Olivé, orfe per l’assassinat a l’atemptat de Hipercor del seu pare, Xavier Valls Bauzá.

martes, 16 de junio de 2026

16 juny 2026 (14.06.26) (2) elnacional.cat

 

16 juny 2026 (14.06.26) 



 

Junts i ERC volen que el Congrès reconegui “negligències” de l’Estat en els atemptats del 17-A

Els juntaires sostenen que els vincles entre el CNI i l’imam de Ripoll es van ocultar per una “decisió política”

 

Junts i ERC reclamen que la comissió d’investigació del Congrés sobre els atemptats gihadistes del 17 d’agost del 2017 assumeixi l’existència de responsabilitats i “negligències” per part de l’Estat en la prevenció dels atacs, una tesi que rebutgen frontalment PSOE, PP i Vox. En les seves propostes de conclusions, la formació de Puigdemont sosté que “una part de la responsabilitat” dels atemptats podria estar vinculada a una “negligència o temeritat dels serveis secrets” per haver ocultat la relació entre el Centre Nacional d’Intel·ligència (CNI) i Abdelbaki es-Satty, l’imam de Ripoll, considerat el cervell de la cèl·lula terrorista. Els esborranys registrats pels grups parlamentaris independentistes hauran de ser debatuts i votats primer a la comissió i, eventualment, al ple del Congrés. Tot i que inicialment estava previst que la votació tingués lloc la setmana vinent, de moment encara no s’ha convocat la reunió corresponent.

En les seves conclusions, Junts sosté que aquests vincles entre el CNI i l’imam de Ripoll es van ocultar per una “decisió política” presa en un context marcat per la proximitat del referéndum de l’1-O. Segons la formació, el govern del PP va prioritzar els seus “interessos polítics i partidistes” per damunt del dret de les víctimes a conèixer tota la veritat sobre els atemptats. El partit assumeix així la tesi exposada en el seu moment per l’excomissari José Manuel Villarejo, segons la qual la relació entre els serveis secrets i Es-Satty “se'ls va escapar de les mans”. Junts apunta responsabilitats tant a l’antiga cúpula del Ministeri de l’Interior de José Ignacio Zoido, com a l’exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, responsable política del CNI en aquell moment. 

Al mateix temps, Junts també retreu a l’actual govern de Pedro Sánchez que no hagi desclassificat tota la documentació relacionada amb el cas i qüestiona igualment que la investigació judicial hagi aclarit tots els interrogants sobre la preparació dels atacs. Els independentistes arriben a posar en dubte que Es-Satty morís en l’explosió de la casa d’Alcanar, motiu pel qual reclama a la Fiscalia que promogui noves diligències per aprofundir en els fets.

ERC i Junts denuncien “negligència”


Per la seva banda, la proposta registrada per ERC manté un plantejament similar, tot i que amb un enfocament diferent. Els republicans consideren que l’Estat “va fallar en la prevenció” dels atemptats i apunten a una possible “negligència en la gestió de la informació” de què disposaven tant el CNI com els Mossos d’Esquadra sobre l’imam de Ripoll. ERC evita afirmar que els serveis de seguretat coneguessin amb antelació la preparació concreta dels atacs, però sosté que la documentació analitzada per la comissió permet apreciar indicis d’una actuació “presumptament negligent”. En aquest sentit, assenyala especialment la manca de transmissió d’informació als Mossos abans dels fets com un element clau per entendre el que considera una fallada en la coordinació institucional. Segons la formació independentista, aquesta situació posa de manifest deficiències en la cooperació entre organismes públics i en els mecanismes de prevenció davant amenaces terroristes, una “falla institucional greu” que, a parer seu, obliga a depurar responsabilitats polítiques.

 

 

 

16 junio 2026 ABC (opinión)

16 junio 2026 



La Policía Nacional honra a us 18 agentes asesinados por el terrorismo para perpetuar su memoria

El parque de los Príncipes acoge el acto institucional del Día de las víctimas del terrorismo en la Policía Nacional

 

El jefe superior de la Policía Nacional en Andalucía Occidental, Jesús María García Muñoz, ha presidido esta mañana de martes el acto de conmemoración del Día de las víctimas del terrorismo en la Policía Nacional, que se ha celebrado en el sevillano Parque de los Príncipes, en unión al Subdelegado del Gobierno de España en Sevilla, Francisco Toscano Rodero; y los máximos representantes de la Policía Nacional de Sevilla, Cádiz, Córdoba y Huelva, a quienes han acompañado autoridades civiles, policiales y militares.

Durante el desarrollo del mismo, se ha rendido tributo a todos aquellos hombres y mujeres que dieron su vida por la seguridad y la libertad de nuestro país, se ha recordado a las familias que perdieron a un ser querido, a los compañeros de trabajo que perdieron a un amigo y a los ciudadanos que perdieron a un protector.

Porque esos hombres y mujeres no eran solo policías: eran además hijos e hijas, hermanos y hermanas, madres y padres, maridos y esposas. Tenían una historia, una familia, unos sueños y unas esperanzas.

La Dirección General de la Policía instauró el pasado año 2024 la conmemoración del Día de las víctimas del terrorismo en la Policía Nacional para honrar a las mismas y a sus familiares, eligiendo como fecha para su desarrollo el 16 de junio, día en el que la banda terrorista ETA asesinó, en 1981, a la inspectora jefa María José García Sánchez en la localidad guipuzcoana de Zarauz.

Reconocimiento y respeto a las víctimas

Por ello, anualmente, se viene rindiendo homenaje a las víctimas que el terrorismo ha dejado en la Policía Nacional, en esa fecha o en una próxima, como muestra de reconocimiento, respeto y solidaridad, para que su memoria se perpetúe en el seno de la institución policial y en el resto de la sociedad, de acuerdo con los principios de memoria, dignidad, justicia y verdad.

Por su profunda carga emotiva en el seno de la institución y por su valor como forma de reflejar al exterior el gran coste sufrido por la Policía Nacional para proteger y fortalecer la democracia en España, la conmemoración del Día de las víctimas del terrorismo en la Policía Nacional se constituyó como el tercer gran evento institucional que celebre anualmente la Policía Nacional, junto con el aniversario de su creación, el 13 de enero, y la festividad de sus patronos, los Santos Ángeles Custodios, el 2 de octubre.

En la Policía Nacional han sido asesinados 188 de sus miembros, entre los años 1968 y 2015, una cifra a la que hay que añadir las decenas de policías heridos y de familias destrozadas que padecieron el terrorismo en primera persona.

 

Opinión:


Solo una reflexión… si cada Cuerpo y Fuerza de Seguridad del Estado celebra el día d e homenaje a las víctimas que llevaban su uniforme… ¿para cuándo el día de las víctimas CIVILES del terrorismo?

Recuerdo una conversación, allá por 2003 aproximadamente, con la viuda de un militar asesinado por la banda terrorista ETA que me decía que podíamos organizar una asociación de víctimas civiles… en aquel taxi le comenté que la idea podía ser magnifica pero que nos acusarían de “dividir” el mundo de “LAS” víctimas del terrorismo.

Curiosamente, pocos meses después se creó una asociación de víctimas “de uniforme” y nadie les acusó de dividir a ningún colectivo.

Pues eso.

13 junio 2026 La Vanguardia (opinión)

 

13 junio 2026 



Algo huele a podrido en el Estado

Ignacio Sánchez-Cuenca

Siempre se ha dicho que una de las grandes lagunas de la transición fue la falta de renovación del Estado. No solo no hubo renovación en sectores como el ejército, la policía o la justicia, sino que el gobierno de Adolfo Suárez aprobó un real­ decreto por el cual el personal del Movimiento Nacional se incorporaba a la Administración civil (se publicó el 1 de abril de 1977, aniversario de la victoria del bando franquista en la Guerra Civil). No era un buen augurio.

En su comparación entre las transiciones española y portuguesa, Robert Fishman ha señalado que así como en Portugal se produjo una crisis de régimen y de Estado a raíz de la revolución de los claveles, en España hubo una crisis de régimen, pero no de Estado, el cual se mantuvo prácticamente intacto a lo largo del proceso de cambio político.

La brutalidad del Estado quedó patente en los primeros compases de la transición. La Policía Nacional y la Guardia Civil acabaron con la vida de 84 ciudadanos que no estaban relacionados ni con la delincuencia común ni con el terrorismo en el periodo que va entre la muerte de Franco y la victoria del PSOE en octubre de 1982. Desde noviembre de 1975 hasta las primeras elecciones democráticas el 15 de junio de 1977, murieron 27 ciudadanos en actividades de protesta, controles de carretera y altercados con las fuerzas de seguridad. Asimismo, durante la transición y mucho después, la tortura fue práctica habitual en comisarías y casas cuartel.

En cuanto al ejército, no hace falta extenderse sobre lo que supuso la amenaza militar en la primera década democrática. La última intentona golpista tuvo lugar en fecha tan tardía como 1985: una conspiración de altos mandos militares pretendía crear una situación de vacío de poder matando al Rey, al presidente del Gobierno y a otras autoridades durante la celebración del día de las Fuerzas Armadas en A Coruña.

Las consecuencias de no renovar el Estado se han dejado sentir a lo largo de las cinco décadas de democracia. Desde los primeros tiempos, ha habido numerosos escándalos en todo lo relativo a la seguridad del Estado. Mencionaré solo algunos a modo de recordatorio: la impunidad de las tramas de ultraderecha en los primeros años de democracia; el terrorismo de Estado (los GAL), que llevó a un ministro del Interior a la cárcel; el uso de los fondos reservados para fines ilícitos; el escándalo de las escuchas ilegales de 1995, en el último gobierno de Felipe González, que produjo la dimisión del vicepresidente y del ministro de Defensa; el escándalo de las filtraciones de los papeles de Perote; la corrupción de Luis Roldán al frente de la Guardia Civil; la manipulación de la información sobre la autoría del 11-M realizada por el gobierno de José María Aznar; la llamada policía patriótica durante la etapa de Mariano Rajoy; las tramas en torno al comisario Villarejo; las escuchas a los independentistas catalanes (el caso Pegasus), y así hasta llegar al reciente escándalo sobre la trama de Leire Díez.

Acerca de los problemas de la justicia, he escrito en numerosas ocasiones en las páginas de La Vanguardia. Hay cada vez más personas convencidas de la existencia de lawfare (utilización de la ley con fines políticos) o, al menos, de un doble rasero en los casos políticos. Lo más inquietante es descubrir la connivencia entre iniciativas de las fuerzas de seguridad (de la UCO o de la UDEF) y los jueces de instrucción. Se dan por definitivas las informaciones de la policía aun cuando se han detectado numerosos errores e invenciones (casi siempre en la misma dire­cción). En los últimos años hemos visto causas judiciales que producían vergüenza ciudadana (las de los García-Castellón, Escalonilla, Peinado, el Tribunal Supremo condenando al fiscal general del Estado, etcétera).

El origen de muchos de estos problemas se encuentra, como antes he dicho, en una transición política que no tocó los aparatos de Estado. Lo interesante, sin embargo, es que con el paso del tiempo se ha producido una diferencia entre el ejército, la policía y la justicia. El ejército se ha modernizado y ha superado sus vicios intervencionistas o golpistas. Hoy no plantea un problema para la gobernación del país. En cambio, la policía y la justicia siguen involucradas en prácticas que se alejan de lo que cabe esperar en un Estado de derecho democrático. ¿A qué se debe esta diferencia?

Para responder a esta pregunta, hay que recordar la integración de nuestro ejército en la OTAN, así como su participación en numerosas misiones internacionales. Creo que esa apertura al exterior y el aprendizaje de las normas y valores que rigen en otras latitudes ha sido fundamental en la normalización de las relaciones entre el ejército y el poder político en España. En cambio, policías y jueces siguen inmersos en las peores tradiciones carpetovetónicas, impregnados por un fuerte corporativismo y sin entender del todo su papel en una sociedad democrática.

Hace falta que entre aire fresco, huele a cerrado en esos cuerpos. Los ministros del Interior y de Justicia de la época democrática o no se han atrevido a realizar una reforma en profundidad o han visto cómo se bloqueaba todo intento de cambio. Un cambio mínimo como el que ha propuesto el actual ministro de Justicia, Félix Bolaños, consistente en introducir una prueba escrita en las oposiciones a juez, ha provocado una reacción airada en la mayoría de los jueces, acusando al Gobierno de querer “someter” la justicia a su control. Que hayamos llegado a ese punto de ridiculez muestra mejor que ninguna otra cosa el coste de no haber hecho bien las cosas en su momento.

Opinión:

Solo añadir un comentario más: el autor del artículo se ha olvidado de mencionar todos los oscuros intereses integrados en la investigación de los atentados de agosto de 2017 en Catalunya.