viernes, 8 de mayo de 2026

08 mayo 2026 (06.05.26) (2) El Periódico de Catalunya (opinión)

 

08 mayo 2026 (06.05.26)



El asesino de la mujer de Esplugues ya fue detenido en Burgos por atrincherarse con piedras en el castillo

El sospechoso protagonizó ese día varios incidentes, lanzando piedras a vecinos y policías

El tribunal de instancia de Esplugues ha acordado la prisión provisional comunicada y sin fianza

Los Mossos niegan que el crimen de Esplugues sea un ataque terrorista y apuntan a un brote psicótico

La víctima del crimen de Esplugues, una mujer "risueña" que llegó hace un año de China y era socia de un restaurante en Barcelona

El asesino de la mujer de Esplugues de Llobregat ya fue detenido por la Policía Local de Burgos tras protagonizar varios incidentes en esta ciudad en 2022, según las fuentes consultadas por EL PERIÓDICO. Aquel día el homicida de Esplugues lanzó piedras a ciudadanos y policías, los amenazó con un palo y terminó escalando a una de las torres del castillo de la ciudad, donde se atrincheró hasta que, rodeado por agentes, se rindió. El hombre, que este martes ha pasado a disposición judicial, no tiene más antecedentes en España, país al que llegó en 2007, y tampoco consta que en Catalunya hubiera protagonizado hasta este sábado ningún otro incidente similar al de Burgos.

Los Mossos d’Esquadra creen que este hombre, de 37 años y nacido en Marruecos, atacó con gran violencia a la víctima –una vecina de 41 años a la que no conocía– porque sufría un problema de salud mental. Según las fuentes consultadas por este diario, consta que el sospechoso, después de Burgos, estuvo viviendo un tiempo en Almería. Y que hace poco, aunque se desconoce exactamente cuándo, se instaló en Catalunya donde, al parecer, había conseguido un trabajo de planchista en un taller mecánico.

A pesar de que algunos vecinos de Esplugues afirman haberlo visto merodear por la zona del ataque, el barrio de Finestrelles junto al hospital Sant Joan de Déu, a la policía local de este municipio no le consta ningún incidente relacionado con este hombre. Las mismas fuentes municipales, además, aclaran que no está empadronado en Esplugues ni residía en esta localidad.

Pendientes del teléfono móvil

Los Mossos d’Esquadra no investigan este asesinato como un ataque yihadista. Tal como explicó la consellera de Interior, Núria Parlón, los indicios señalan que el asesino estaba muy alterado y, por el momento, se trabaja con la hipótesis de que es un enfermo mental pero no un terrorista. Por ese motivo, el detenido no ha sido reclamado por la Audiencia Nacional –órgano judicial encargado de instruir casos de terrorismo– y los Mossos d’Esquadra mantienen el caso en manos de la Divisió d’Investigació Criminal (DIC) y no de la Comissaria General de Informació. Todo puede cambiar en función de cómo avancen las pesquisas.

En los próximos días, los Mossos d’Esquadra continuarán recabando más información del sospechoso y, sobre todo, podrán sumergirse en su teléfono móvil para revisar con quién hablaba y cuáles fueron sus últimas búsquedas. En función de ese contenido, subrayan fuentes policiales, el caso podría ser reenfocado de otro modo. Si se hallara un vínculo con algún captador yihadista, o se comprobara que consumía publicidad yihadista, o se detectara cualquier indicio sólido que lo vinculara con la causa islamista, los órganos que instruyen esta causa por asesinato cambiarían.

De momento, insisten las fuentes policiales, todo parece indicar que el hombre sufría un brote. Un episodio de alteración que recuerda, aunque sin el desenlace trágico de este sábado, a lo que sucedió el 10 de agosto de 2022 en Burgos.

Desnudo con piedras y palos

La policñia Local de Burgos lo arrestó por cuatro delitos: alteración grave del orden público, amenazas, desobediencia y atentado contra agentes de la autoridad. Según un comunicado de la Policía Local, del que se hicieron eco medios locales como El Diario de Burgos, el asesino de Esplugues protagonizó varios altercados ese día.

Sobre las tres de la tarde, el hombre tuvo que ser expulsado de "un local de actividad religiosa" de la calle Eduardo Martínez del Campo. El Periódico ha contactado con dos responsables de dos locales de esas características -uno de los cuales ya está cerrado- pero ninguno de ellos recuerda el incidente.

Tras aquel primer episodio, agentes municipales lo acompañaron a un comedor social para calmarlo pero resultó en vano. Una hora más tarde, la Policía Local recibió un segundo aviso cuando el hombre, "desnudo", se acercó peligrosamente a coches que circulaban por la carretera que conduce hacia el Castillo de Burgos.

Cuando los agentes llegaron, el hombre los recibió con un palo y lanzándoles piedras. Después, huyó. Sobre las nueve de la noche, el vigilante del castillo avisó de que había subido a una de las torres y de que estaba lanzando piedras a quien se acercar. Los policías, artmados con escudos, lo rodearon y lograron que se rindiera.

Opinión:

Parto de la base de algo indispensable: que todo asesinato, sea cometido bajo los efectos de una sustancia (o varias), de un brote psicótico o por intenciones políticas o religiosas (o ambas) es absolutamente condenable. Totalmente condenable.

Dicho esto, aporto una visión al tema que desconozco si tendrá recorrido, pero que sería importante tener en cuenta.

Si al tal Lahcen Benali se le imputara como terrorista y finalmente fuera condenado por ello… ¿debería tenerse en cuenta la mas que posible responsabilidad civil subsidiaria del Estado por no haber actuado con la vigilancia y la operatividad necesaria?

¿Debo recordar, nuevamente, lo sucedido con Hamza Warid en marzo de 2024 en Badalona? También se dijo que era alguien con problemas psicológicos pero, finalmente, se le condenó como autor de acto terrorista.

La condena fue deportarlo a su país de origen y prohibirle la entrada en España durante diez años. ¿Que cómo lo controlarán? No quiero saberlo.

Otro tema sería que esa condena fuera justa… de hecho, me gustaría saber qué opinan los trabajadores y los clientes que se encontraban en el interior del McDonald’s… por no hablar de los papas de los niños que estaban celebrando una fiesta de aniversario.

O los propios niños.

08 mayo 2026 El País (opinión)

08 mayo 2026 



La oficina catalana de atención a víctimas del terrorismo apenas tiene actividad seis meses después

Las dificultades para encontrar personal y la escasa demanda mantienen por ahora bajo mínimos el servicio que debe centralizar el apoyo a los afectados

La Generalitat presentó, hace más de seis meses, la oficina de atención a víctimas del terrorismo en un acto público en el que se comprometía a “acompañar, asesorar y reparar el daño” a los afectados. El servicio era una reivindicación persistente de las asociaciones de víctimas, que se han sentido a menudo abandonadas por la administración, incluidas las del último gran atentado ocurrido en Cataluña: los ataques yihadistas del 17 de agosto de 2017, que dejaron 16 muertos y cientos de afectados. En este tiempo, sin embargo, el Servei d’Atenció i Suport a les Persones Afectades pel Terrorisme (SASPAT) no acaba de arrancar: aún no tiene personal asignado y apenas ha atendido tres llamadas telefónicas de ciudadanos, según ha informado Interior a petición de EL PAÍS.

Cataluña ya tuvo una oficina de atención a víctimas durante un breve lapso de tiempo (de 2010 a 2012), que acabó cerrando como parte de las políticas de austeridad impuestas por el expresidente catalán Artur Mas. Desde entonces, las asociaciones han reclamado su reapertura con insistencia, en especial tras los atentados del 17-A, en los que el trabajo voluntario de las entidades suplió a menudo la falta de cobertura de las administraciones. Esa aspiración se hizo realidad, al menos sobre el papel, el 24 de octubre de 2025, cuando la consejera Núria Parlon anunció, en un acto público con afectados por terrorismo, la puesta en marcha de SASPAT.

La idea del servicio es funcionar como una “ventanilla única” que preste atención personalizada y cercana a las víctimas. “La clave es escucharlas, entender sus necesidades y acompañarlas”, dijo Parlon en la presentación del servicio. Interior admitía que los procesos de recuperación de las víctimas son prolongados y se comprometía a darles apoyo “administrativo y psicológico”. El pasado 11 de marzo, día europeo de las víctimas del terrorismo, Interior reivindicó “el trabajo” de SASPAT, aunque lo cierto es que la actividad en estos meses no ha sido precisamente frenética.

En respuesta a una petición de información de este diario, el Departamento de Interior ha detallado las gestiones desarrolladas por SASPAT, que incluyen la creación de un correo electrónico, la celebración de cuatro reuniones de trabajo (con miembros de la unidad de Información de los Mossos d’Esquadra, pero también sobre cesión de datos personales y creación de formularios) y la puesta en marcha de un proceso selectivo para incorporar personal que aún no ha concluido. Bajo la dependencia del gabinete de Seguridad y Políticas Transversales, está previsto que el SASPAT disponga de un coordinador, un psicólogo, un abogado y un administrativo.

Interior subraya que ha atendido “todas las consultas recibidas” desde cualquier canal. Pero han sido pocas. Tres, en particular: dos llamadas telefónicas y un correo electrónico.

La responsable del gabinete del que depende el SASPAT, Alba Alfageme, admite a este diario las dificultades de poner en marcha “la estructura de un nuevo servicio desde cero” y explica que la demora para el pleno funcionamiento se debe, sobre todo, a los problemas en el proceso de selección de personal. “Es un ámbito muy concreto y específico y necesitas un perfil de gente con competencias, pero también con sensibilidad”, explica. Aunque esos procesos no se han completado, una de las profesionales, la psicóloga, acaba de incorporarse al servicio, matiza Alfageme.

En busca de asesoramiento externo

La responsable de Interior reconoce también que, por ahora, el servicio ha generado escasa atención y poca demanda entre los potenciales usuarios. “Hay gente que tal vez aún no sabe que existe, pero también puede haber víctimas que ya tienen su camino encarrilado y no nos han venido a buscar”, cuenta. La falta de presupuestos de la Generalitat tampoco ha ayudado, pero Alfageme anuncia que el servicio va a poder contar, en breve, con “el asesoramiento de personas externas que ayuden a capacitar a los profesionales que incorporamos y a hacer un trasvase de conocimientos”, explica en alusión, entre otras, a la Unidad de Atención y Valoración de Afectados por Terrorismo (UAVAT), que se volcó en la ayuda a los afectados por los atentados del 17-A.

Liderada por Sara Bosch y Robert Manrique, la entidad criticó la falta de apoyo por parte de las administraciones y hace tres años, de hecho, anunció que echaba el cierre ante la incapacidad de seguir adelante con recursos propios. UAVAT ha exigido siempre la creación de una oficina pública para gestionar, de forma integral, la atención a las víctimas. Alfageme explica que las normas sobre protección de datos impiden en muchos casos que la Administración busque activamente a afectados y considera que entidades como UAVAT “pueden ayudar a que la gente llegue al servicio”.

Opinión:

Para corroborar la excelente información presentada por Jesús García, solo decir que desde un primero momento entendimos que la labor del SASPAT debería ser la de analizar y poner solución a los errores que se han estado cometiendo durante décadas en cuanto a la asistencia imprescindible e integral que las víctimas del terrorismo reclaman. Hay una enorme labor de base por hacer. Como parte de esa labor incluyo el contacto con todas las víctimas posibles para conocer sus necesidades y es obvio que ese contacto debe iniciarlo y trabajarlo la administración competente porque la labor debe ser proactivo y nunca reactiva.

Lo que se debería coordinar es la preparación y los conocimientos que, una vez conocidos y estudiados, se puedan ofrecer a toda persona afectada por un atentado terrorista.

Y me gustaría terminar esta opinión de carácter absolutamente constructivo haciendo llegar una información a quien debe conocerla: la UAVAT tuvo que cerrar porque ninguna administración nos dio los recursos necesarios para capacitarnos y completar el seguimiento que cada víctima ya localizada y asistida merecía por lo que tampoco pudimos continuar con la búsqueda que una lectura detallada del sumario nos aportó.

Solo nos queda esperar que las cosas se estudien con más detenimiento y se encuentren las soluciones pertinentes para retomar esa imprescindible labor social.

jueves, 7 de mayo de 2026

06 mayo 2026 (3) El Caso (opinión)

 

06 mayo 2026 



Lahcen Benali, el asesino de Esplugues, ingresó en un hospital psiaui´çatrico después del incidente de 2022

Poco a poco se van conociendo más detalles de Lahcen Benali, el hombre marroquí de 37 años que este sábado, a plena luz del día, y con un cuchillo de grandes dimensiones, asesinó a una mujer de unos 40 años en Esplugues de Llobregat. Ayer ingresó en la unidad de psiquiatría de la prisión de Brians 1 —como avanzó ayer ElCaso.com—, donde fue trasladado después de declarar ante el juzgado de guardia que lo recibió, después de estar varios días detenido. No es la primera vez que acaba en un centro de este tipo.

Según ha podido saber ElCaso.com, el hombre, cuando fue detenido en Burgos,  el año 2022, también fue ingresado en un hospital psiquiátrico, después de ser dejado en libertad. El hombre, que atacó a policías con piedras después de haber generado diversos incidentes violentos en el centro de esta ciudad, fue arrestado por atentado contra agentes de la autoridad. Los mismos policías, sin embargo, dejaron sin efecto la detención y lo trasladaron al módulo de psiquiatría del Hospital Universitario de Burgos. No llegó a pasar a disposición judicial en aquel momento, por su inestabilidad mental. Aquel hecho, como el de Esplugues, no reúne suficientes elementos para ser conmsiderado, por Informació, como un acto yihadidsta. El hombre aseguró que quería matar policías e, incluso, siempre según la versión de un testigo, hizo consignas islamistas haciendo referencia a Alá, en castellano, además de otros gritos en árabe —así consta en el informe de detención en Burgos—, pero, a pesar de que fue investigado, no se encontró ningún vínculo con el yihadismo ni ningún proceso de radicalización o reclutamiento islamista radical, según han explicado fuentes de la lucha antiterrorista de la policía española en ElCaso.com.

"Episodio psicótico"en Burgos

Facultativos médicos, en aquella ocasión, y tal como ha podido saber este medio, que ha tenido acceso a las diligencias policiales, diagnosticaron un episodio psicótico a Lahcen Benali, después de ser estabilizado. Consta, según el médico que lo exploró, que, aunque tenía un discurso fluido, tenía tendencia a descarrilar, con contenido con ideas delirantes y presentaba alucinaciones auditivas. Después de ser ingresado en el módulo de detenidos de este hospital, quedó en libertad e ingresado en el mismo centro. A la policía española no le constan más hechos similares de este hombre ahora arrestado en Catalunya. En el historial de Lahcen Benali sí que hay otro incidente en Roquetas de Maren Almería, con un enfrentamiento con la Guardia Civil, aunque tampoco se relaciona en ningún caso con el yihadismo.

En el caso de Esplugues, es similar al de Burgos, aunque con un resultado mucho más trágico. Armado con un cuchillo, se paseó por el barrio de Finestrelles, junto a la frontera con la ciudad de Barcelona, y atacó por la espalda a la mujer china. Después, la remató, le cortó el cuello. Se enfrentó con otras personas y escapó por la Diagonal, hasta que pudo ser arrestado por agentes de los Mossos, con quienes también se enfrentó y amenazó con el cuchillo, aún lleno de sangre, después de haber asesinado a la mujer joven poco antes. Según varios testimonios, el hombre hizo gritos en árabe y también hizo referencia a Alá, aunque la Comissaria General d'Informació ha analizado todo el incidente y también toda la información que se ha podido conseguir del hombre y de sus pertenencias, y no hay ningún indicio de radicalización y, por lo tanto, por ahora, sin perjuicio de que salgan nuevos elementos desconocidos hasta ahora, no se trata el crimen de Esplugues como un atentado yihadista.

Este martes, 5 de mayo, los Mossos entregaron a Lahcen Benali al juzgado de guardia de Esplugues, que ordenó, de acuerdo con la Fiscalía, el ingreso en la prisión de Brians 1 del supuesto asesino.  El hombre está acusado de asesinato —la Fiscalía ve alevosía, por el ataque por la espalda— y también de homicidio en grado de tentativa —por el hombre que atacó— y de otros delitos, como amenazas gravesdaños y lesiones —también hirió a un agente de los Mossos durante la detención—. Ha pasado la primera noche en prisión, ingresado en la unidad de psiquiatría, según ha podido saber ElCaso.com. La investigación sigue en marcha, por parte de la Divisió d'Investigació Criminal (DIC) de los Mossos, con los expertos en homicidios, para cerrar todos los detalles. Con el terrorismo como un elemento que, por ahora, está descartado, la policía explica que no cierra nunca ninguna puerta y que se agotan todas las vías. Que varios testigos dijeran en los momentos iniciales del incidente, tal como consta en documentación policial, que habían oído gritos islamistas y nombrar a Alá, hizo que se mirara el ataque con lupa. Por ahora, sin embargo, no consta que Lahcen Benali hubiera formado parte de ningún proceso de radicalización o de reclutamiento por parte de elementos yihadistas. El escrutinio al detalle de todas sus pertenencias, también su móvil, será clave para acabar de descartar esta vía.

Consignas islamistas

Si según testigos profirió consignas islamistas, nombrando a Alá, incluso en castellano, como en el caso de Burgos, ¿cómo es que la policía no trata al arrestado como un yihadista? Fuentes policiales consultadas por ElCaso.com aseguran que no se puede relacionar con este tipo de delito cualquier ataque de una persona musulmana si no se puede acreditar su radicalización, consumo de propaganda o reclutamiento por parte de otras personas vinculadas al terrorismo islamista. Si no se puede probar su relación orgánica con grupos terroristas o que sea un lobo solitario, autorradicalizado, como el hombre abatido en Cornellà, el año 2018, o el hombre arrestado en Badalona, en 2024, por atacar un restaurante McDonald’s, no se puede acusar de terrorismo ni tratar el caso como un posible atentado.

Además, aunque algunos de los arrestados magrebíes gritan "Alá" cuando son detenidos o cuando están bajo custodia de los Mossos, la mayoría no tiene ningún tipo de vínculo con el terrorismo islamista. Siempre que los agentes patrulleros hacen constar que arrestados o alguna persona hace algún grito de este tipo, desde la Comissaria General d’Informació los analizan e investigan por si pueden tener cualquier tipo de vínculo o si son consumidores de material yihadista, pero habitualmente se trata de personas que saben, por su prolífico expediente delictivo, cómo hacer enfadar a los Mossos que los arrestan o los están vigilando en las comisarías. La falta de información oficial por parte de los Mossos, por directrices políticas y por el secreto de sumario, ha permitido la difusión de informaciones falsas —como que la víctima era una menor— y ha complicado un crimen muy doloroso en Esplugues.

Opinión:

Quiero empezar esta opinión felicitando a Guillem RS porque en su información recuerda lo sucedido en marzo de 2024 en Badalona. Hay mucho que hablar sobre lo ocurrido en el centro comercial Mágic Badalona y en este humilde blog lo he ido comentando cada vez que las noticias aportaban la oportunidad para hacerlo.

Y la termino diciendo que todavía queda mucho trabajo por hacer en estos asuntos.

06 mayo 2026 (2) Ara (opinión)

 06 mayo 2026



Los antecedentes del hombre acusado de asesinar a una mujer en Esplugues

El juez envía al hombre a prisión provisional y ahora se encuentra en el área de psiquiatría de Brians 1

Los Mossos d'Esquadra no conocían al hombre que el sábado por la mañana sembró el pánico en Esplugues de Llobregat y asesinó con un cuchillo a una vecina del barrio de 41 años. Fuentes consultadas por el ARA explican que hacía poco que había llegado a Cataluña y que no le estaban haciendo ningún seguimiento. La principal hipótesis de los Mossos sigue siendo que el hombre, con problemas de salud mental, estaba profundamente alterado y no hay indicios de motivación religiosa o yihadista.

La respuesta judicial de este martes también aleja la idea del terrorismo. Este miércoles, el hombre ha pasado a disposición judicial y el juez ha ordenado su ingreso en prisión. Actualmente, se encuentra en el área de psiquiatría de Brians 1, según ha podido saber el ARA. Si los hechos se hubieran enmarcado en un ataque yihadista, muy probablemente el juzgado de Esplugues se habría inhibido en favor de la Audiencia Nacional, competente para juzgar estos casos, pero no ha sido así y continuará instruyendo el caso.

Ahora bien, a pesar de que el hombre no era conocido por la policía catalana, sí que lo era por las policías españolas. Según fuentes consultadas por el ARA, después del crimen de Esplugues la Guardia Civil y la Policía Nacional informaron a los Mossos de que ya había protagonizado otros incidentes en otros puntos de España, adonde llegó hace veinte años proveniente de Marruecos.

El antecedente

Precisamente fue detenido por la policía local de Burgos en 2022 después de atrincherarse en el castillo de la localidad y lanzar piedras a agentes y viandantes. Los agentes tuvieron que intervenir hasta en cuatro ocasiones porque también estaba profundamente alterado, tal como ha avanzado El Periódico y ha confirmado el ARA.

Primero el hombre generó desórdenes públicos durante la tarde en un local de actividad religiosa en Burgos, huyó de un comedor social al que le habían acompañado los agentes y apareció más tarde totalmente desnudo en la carretera que lleva a la fortaleza del castillo de Burgos, donde tiró piedras contra los vehículos que circulaban. Después escaló a una de las torres de la fortaleza, se atrincheró y siguió lanzando piedras. También lanzó haciendo clamores religiosos a los agentes que acudieron. Finalmente, acabó detenido y el caso también se enmarcó en un problema de salud mental. Entonces tenía 33 años.

La investigación policial no ha podido determinar que se conocieran

Tres noches en la cárcel

Lo que queda claro es que, por ahora, los Mossos no lo consideran un ataque yihadista, y por eso lo han llevado a los juzgados de Esplugues y no a la Audiencia Nacional. Al mismo tiempo, los juzgados de Esplugues lo investigan como un asesinato y no se han inhibido en favor de la Audiencia, que lleva los casos de terrorismo. El hombre continuó estando alterado en la comisaría de los Mossos, donde tuvo que ser reducido. En paralelo, no quiso colaborar con la policía. Después de tres noches en la cárcel, este martes ha pasado a disposición judicial y se ha limitado a responder a las preguntas de su abogado.

Mientras tanto, Esplugues continúa llorando la muerte de la víctima, una mujer de nacionalidad china que hacía un año que había llegado a Cataluña. Su entorno continúa intentando que su padre pueda venir a Cataluña, ya que está teniendo problemas con el visado. El detenido apuñaló a la mujer varias veces por la espalda y después le cortó el cuello. La investigación policial no ha podido determinar que se conocieran: todo parece indicar que fue una víctima escogida al azar.

El hombre también amenazó a varios vecinos con un cuchillo y a otro lo hirió levemente. La plaza 3 de la sección de instrucción del tribunal de instancia de Esplugues de Llobregat también atribuye al acusado los delitos de homicidio en tentativa, lesiones, amenazas graves y daños.

Opinión:

Aprovecho la  noticia para recordar y advertir sobre un tema relacionado con los atentados de agosto de 2017 en Catalunya.

La víctima era de nacionalidad china. Solo espero que, ahora sí, el consulado chino en Barcelona actúe como se esperaría que lo hiciera un consulado normal que conozca sus obligaciones.

Lo digo porque desde UAVAT aún esperamos respuesta del consulado chino a las propuestas presentadas en dos visitas realizadas después del atentado en La Rambla.

06 mayo 2026 La Vanguardia (opinión)

 

06 mayo 2026 



El detenido por el crimen de Esplugues ingresa en la unidad psiquiátrica de Brians-1

Tras la revisión psiquiátrica, se determinó que fuese trasladado a la Unidad Hospitalaria Psiquiátrica del centro penitenciario

El hombre de 37 años acusado de matar con un arma blanca a una mujer de 41 en una calle de Esplugues de Llobregat el pasado sábado ha ingresado en la Unidad Hospitalaria Psiquiátrica de la cárcel de Brians-1, en Sant Esteve Sesrovires, tras ser evaluado por un psiquiatra.

El tribunal de instancia número 3 de Esplugues acordó ayer enviar a prisión preventiva, comunicada y sin fianza al detenido, en una causa abierta por los delitos de asesinato, homicidio en grado de tentativa —ya que también atacó a otro hombre—, lesiones, amenazas graves y daños.

Según fuentes cercanas al caso, el detenido fue visitado por un psiquiatra a su llegada a la cárcel —como ocurre con todos los internos en las primeras 24 horas desde su ingreso en prisión—, que decidió que se le trasladara a la Unidad Hospitalaria Psiquiátrica del centro penitenciario.

Precisamente, la consellera de Interior, Núria Parlon, en declaraciones a RTVE, afirmó que el hombre estaba “emocionalmente desestabilizado”, por lo que “posiblemente” tuvo un “brote psicótico” cuando cometió el

En este sentido, Parlon ha indicado que la hipótesis en la investigación de los Mossos d'Esquadra se centra en que el hombre estaba en una “situación de delirio y descontrol”.

Tras la agresión mortal del pasado fin de semana, el hombre, que también atacó a otro vecino, huyó del lugar, aunque fue localizado posteriormente por la policía en la linde entre Esplugues y Barcelona, ya en el distrito de Les Corts de la capital catalana, donde fue detenido.

Opinión:

Me consultan sobre mi propia impresión sobre este oscuro asunto en el que algunos hablan de una problemática mental muy complicada y otros hablan de presunto (o no) acto terrorista. Estuve en la concentración convocada por el Ajuntament de Esplugues de Llobregat del pasado viernes a las 18:00 horas y pude hablar con personas ajenas a lo que entendemos como victimología terrorista y muchas de ellas solo pensaban en que no vuelva a ocurrir algo parecido… que se debe aportar más seguridad y más control preventivo para conseguir disminuir, en lo posible, actos como el ocurrido en Esplugues.

Solo puedo decir que hay casos similares que, con el tiempo, se han investigado a fondo y han resultado ser muy distintos a lo que parecían en un principio.

05 mayo 2026 ElDebate (opinión)

05 mayo 2026



Radicales antisistema boicotean un minuto de silencio por la mujer asesinada en Esplugues: «Bajeza moral»

La concentración estaba convocada por Vox, quienes tildan el intento de reventar el acto de «bajeza moral»

 

El grupo municipal de Vox en Esplugues de Llobregat (Barcelona) ha denunciado que miembros de la CUP y del Ateneu Popular de Esplugues intentaron boicotear el minuto de silencio que organizaron este lunes por la tarde en memoria de la mujer asesinada enplena calle el sábado en el barrio de Finestrelles. La concentración de Vox tuvo lugar después de una primera convocada por el Ayuntamiento.

 

En un comunicado, desde Vox tildan de «auténtica vergüenza y bajeza moral» que estas organizaciones antisistema hayan querido «reventar un acto de respeto y dolor», con el objetivo, dicen, de «amedrentar a los vecinos y desviar la atención sobre el origen del agresor, de nacionalidad magrebí».

 

Vox también denuncia que los «colectivos radicales» han cruzado «todas las líneas rojas» por estar «politizando el dolor de una familia y de todo un municipio». La formación insiste en que la «prioridad absoluta» debe ser siempre la seguridad de los ciudadanos y la justicia para las víctimas, exige responsabilidades políticas «inmediatas» y pide al resto de fuerzas municipales que condenen sin paliativos el boicot.

 

El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Esplugues, Daniel Lafuente, ha manifestado que «es absolutamente repugnante que, ante el asesinato de una vecina degollada a manos de un magrebí, la prioridad de la CUP y sus satélites sea acudir a increpar a los vecinos que guardaban un respetuoso luto». Y ha añadido que «no se va a dar un solo paso atrás frente a quienes imponen el miedo para tapar la degradación de las calles».

 

«Hasta aquí hemos llegado»

En el Parlament, la diputada de Vox Júlia Calvet ha denunciado el «silencio de la policía, de los medios de comunicación y de los partidos» –así como del presidente catalán, Salvador Illa– y ha asegurado que su formación no «normalizará esta violencia importada».

 

Lo ha hecho durante su intervención en la Comisión de Igualdad de la cámara autonómica: «Hasta aquí hemos llegado», ha dicho, advirtiendo que la intención de Vox es «deportar uno a uno a todos estos salvajes».

 

Opinión:

 

Dedicarse a gritar consignas políticas durante un acto de recuerdo y homenaje a una persona asesinada es, ciertamente, muy ruin y una demostración de absoluta falta de respeto. Hay muchos momentos y lugares mucho más apropiados donde hacer públicas las opiniones.

 

Pero hay algo que me gustaría recordar. Que hayan personas que hablen de “bajeza moral” mientras fueron capaces de publicar un tuit como el que adjunto el mismo día del tercer aniversario de los atentados terroristas de agosto2017 demuestra el grado de cinismo, de hipocresía o de olvido (voluntario o no) dependiendo el momento, el lugar y el mensaje.

 

Por cierto. Todavía no he recibido vivita ni llamada alguna de parte de ningún representante de Vox para preguntar e interesarse por cómo están las víctimas de aquellos macabros atentados.

 

Por favor, lecciones de dignidad, respeto y memoria… las justas.

lunes, 4 de mayo de 2026

04 mayo 2026 (02.05.26) El País

 

04 mayo 2026 (02.05.26) 

 


La memoria de las víctimas no necesita consignas

Quienes hemos sufrido el terrorismo tenemos la responsabilidad de no permitir que nuestro dolor se use contra la verdad

Soy víctima del terrorismo y como tal escribo, con el dolor vivido, pero también tras los más de 37 años que han pasado. Y quizás por eso me preocupa cómo seguimos hablando de la violencia de ETA: demasiadas veces en titulares y consignas y con simplificaciones que impiden comprender lo ocurrido y dificultan la convivencia que decimos defender.

Cada vez que un preso de ETA accede a horas de libertad, vuelve el viejo guión. Se exigen arrepentimientos públicos, rupturas visibles con su pasado, declaraciones que encajen en una narrativa tranquilizadora. Sin un gesto explícito, se concluye que no hay ningún cambio. Sin escenificación, se dice que todo sigue igual. Comprendo esa reacción. Nace de heridas reales, de pérdidas irreparables, de años de miedo y de una necesidad legítima de justicia y reconocimiento. Pero confunde con frecuencia dos cosas: la verdad profunda de una transformación y su representación.

La responsabilidad auténtica rara vez nace de una presión mediática. Suele surgir lentamente, en procesos interiores difíciles de medir y aún más de exhibir. Hay reconocimientos del daño que no se hacen ante las cámaras, pero sí frente a quines lo han sufrido; renuncias sinceras a la violencia que no adoptan forma de consigna; cambios reales que no caben en un titular. Reducir cualquier verdad al gesto visible produce lo contrario de lo que se busca: declaraciones vacías, teatro moral sin transformación suficiente. El espacio público premia la claridad rápida, pero los procesos humanos verdaderos casi nunca son rápidos ni claros.

En una democracia pueden exigirse actos, no conciencias. Puede exigirse cumplir la ley, respetar los derechos humanos, renunciar a la violencia y responsabilizarse del daño causado. Pero nunca debería reclamarse una conversación estandarizada ni una humillación pública como condición de legitimidad. Y junto a esa exigencia ética conviene sostener otra verdad: el terrorismo de ETA fue injustificable. Nada legitima el asesinato, la amenaza o la coacción. Pero una memoria democrática adulta requiere reconocer otras vilencias graves de nuestra historia reciente: la represión de la dictadura, la tortura, la guerra sucia y los silencios institucionales que durante demasiado tiempo impidieron la verdad y la reparación. Nombrarlas no relativiza nada, sino que fortalece un principio básico de la convivencia: ninguna causa política, ninlads queguna razón de Estado legitiman la violencia.

Necesitamos comprender cómo algunos pudieron justificar la violencia. No para excusar, sino para prevenir. No para absolver, sino para aprender. Tras muchos itinerarios violentos hubo contextos familiares, sociales e identitarios cuyas narrativas se heredaban, la pertenencia reclamaba rígida lealtad, y el pasado era un mandato emocional. Desconocerlo nos permite indignarnos, pero no construir puentes para nosotros y para las próximas generaciones.

Tampoco las víctimas formamos un bloque homogéneo. Hay quienes desean justicia retributiva, quienes buscan diálogo, quienes prefieren el silencio, quienes cambian con el tiempo, quienes permanecen anclados en un pasado maldito. Algunas sostienen posiciones muy duras; otras han encontrado caminos más complejos. Todas sin excepción merecen el mayor respeto.

Ciertas voces aparecen reiteradamente en medios y tribunas como si representaran a todas las víctimas. Ello proyecta la idea de una posición única. La realidad es mucho más plural. Ninguna asociación, por valiosa que sea su trayectoria, tiene el monopolio moral del dolor ni puede decidir en exclusiva cómo entender la memoria, la justicia o la convivencia. Cuando una sola narrativa copa el espacio, empobrece el debate y silencia a quienes no encajan en ella.

A veces, lo que se presenta como odio es dolor no elaborado, trauma persistente, miedo a que la memoria se banalice, necesidad de reconocimiento, temor a que la reintegración del agresor invisibilice a la víctima. Cuando el daño organiza parte de la identidad, cualquier cambio puede vivirse como una amenaza. A esto se añade el uso político del sufrimiento. Demasiadas veces, el dolor de las víctimas se convierte en arma partidista. Se invoca nuestra memoria no para comprender, sino para atacar al adversario. Y se traiciona lo que se dice defender. Quienes hemos sufrido el terrorismo tenemos derecho a la memoria, la justicia y el respeto. Además, tenemos la responsabilidad de no permitir que nuestro dolor se use contra la verdad. Si negamos toda posibilidad de cambio, convertimos el pasado en una condena perpetua. Si reducimos la convivencia a consignas, dejamos intactas las lógicas que alimentaron la violencia.

He aprendido que hay personas que causaron un daño grave y han cambiado sin saber nombrarlo públicamente. También hay gestos visibles sin cambio profundo. Hay víctimas capaces de escuchar matices sin sentirse traicionadas y otras para las que este matiz resulta insoportable. Nada de esto cabe en una consigna. Por eso, defiendo una verdad sin propaganda, una memoria sin manipulación, una justicia sin venganza, una convivencia sin amnesia.

Los hondos procesos de reconocimiento no dan grandes titulares, sino algo más valioso: humanidad. El debate público necesita vencedores y vencidos, pero el encuentro humano introduce personas reales, capaces de dañar y de cambiar. Eso acerca d la verdad. Quizá lo que más precisamos no es repetir certezas, sino aprnder a sostener esa complejidad sin miedo.

 

Opinión:

No puedo añadir ni una coma ni un punto más al MAGNIFICO artículo de mi amigo, compañero y maestro en temas jurídicos como es José Aguilar.

Conocí a José Aguilar en los inicios de mi etapa como delegado en Catalunya de la ANTIGUA AVT, allá por 1991. El, por su parte, era el delegado en Navarra. Éramos jóvenes y junto a otra gente de parecidas edades nos liamos en la lucha por los derechos de todas aquellas víctimas que pusieron su confianza en nosotros. Junto a otras víctimas como Juan Antonio, Ana, Sonsoles, Luis, Santiago, Dolores, Rosario, Manoli, Leonor, Vicky, Juan, Celia, Francisco, Víctor, Marisol… compartimos los sinsabores y los peligros de aquellos años que otros (llegados mucho tiempo después) bautizaron como “años de plomo”. Peleamos como kamikazes por defender los derechos de todas las víctimas a las que íbamos conociendo y es un honor decir más de 30 años después que jamás hablamos de ideologías… tampoco era necesario porque las ideologías se quedaban en el rellano antes de abrir las puertas, ya fuera de la central en Carranza o Sagasta o la delegación en Fastenrath, Cuba o incluso Josep Sangenís. Huelga decir que muchos de los que han ido llegando como champiñones en el campo jamás sabrán el enorme trabajo que se hizo en esos despachos, porque nunca estuvieron y al llegar, ya se encontraron el trabajo hecho cuando les fueron colocando a nivel político y, lo que es más inaudito, aportándoles cargos sin tener la mínima preparación.

Pero eso es otra historia.

La de hoy, la de ahora, es homenajear a mi AMIGO José Aguilar por su valentía, su perseverancia y por otros temas que me guardo para mí. Algún día se explicarán.



                    José Aguilar, sara Bosch, Robert Manrique y Juan Antonio Corredor