lunes, 16 de marzo de 2026

13 marzo 2029 (22.02.26) (2) eldiario.es

 

13 marzo 2029 (22.02.26) 


Un joven de Fuerza Nueva mató a Juana y José en Mataró: ¿por qué no 'cuentan' como víctimas de la violencia ultra?

El libro 'Dos morts i mig' rescata el crimen del ultra Salvador Durán, que el 20N de 1980 asesinó a dos jóvenes de entorno marginal del Maresme, y defiende la tesis del trasfondo político del caso

La madrugada del 20 de noviembre de 1980, en el quinto aniversario de la muerte de Francisco Franco, tres jóvenes del entorno marginal de Mataró, en Barcelona, tuvieron la desgracia de cruzarse con un grupo ultraderechista en busca de alcohol y violencia. Su cabecilla, Salvador Durán, militante de las juventudes de Fuerza Nueva, les cosió a balazos en un bosque cercano, aunque uno de ellos logró escapar. 

Las víctimas se llamaban Juana Caso, de 25 años y con un hijo, y José Muñoz El Esquinao, de 16. Antonio Camacho El Quin, de 15, fue el que sobrevivió y denunció el asesinato. 

Sus nombres no suelen figurar en las listas y estudios sobre violencia política durante la Transición, puesto que de inicio se consideró un ajuste de cuentas en los bajos fondos de Mataró. Después de que algunos historiadores los hayan recogido en el capítulo de dudas respecto al terrorismo ultra, ahora el libro Dos morts i mig (editorial Pòrtic) trata de ahondar en el crimen y en los hilos que lo conectan con la trama neofascista que operó en la zona en aquellos años. 

“Es un crimen político, no ordinario, por todos los elementos que lo rodean: desde la fecha, a la condición de militantes de tipo escuadrista de Fuerza Joven [juventudes de Fuerza Nueva], a que aquella noche buscaban hacer algún atentado político, y a sus conexiones con la Guardia Civil”, argumenta Damià del Clot, abogado, exalcalde de Vilassar de Mar y autor del libro junto con el periodista Albert Calls. 

El autor del asesinato, Salvador Durán, era por entonces un dirigente comarcal de Fuerza Joven que ya tenía antecedentes por robo y tenencia ilícita de armas, además de un historial de infiltraciones en los movimientos de izquierdas. “Era un chaval de un barrio periférico de Mataró con carácter violento, al que no le daban miedo las armas, y que se movía en ambientes de extrema derecha”, resume Del Clot. 

La noche de los asesinatos, Durán, de 25 años, iba acompañado de su mujer y de dos jóvenes menores de edad. Uno de ellos, Cristóbal García, era también de las juventudes de Fuerza Nueva. Al volante de su coche los llevó a pegar tiros al blanco en una finca de la localidad de Òrrius, después a beber por bares de la zona y, finalmente, a pasar dos o tres veces con el vehículo por delante del Ateneo Libertario de Mataró. 

La sentencia, dictada en 1982, y que condenó a Durán a 75 años de cárcel, recoge que esa parada buscaba hacer pintadas en el local o arrancar carteles. La Fiscalía defendió que iban a la caza de izquierdistas. En todo caso, no había nadie en el Ateneo, pero entonces se cruzaron con los tres jóvenes que serían sus víctimas: Juana Caso, José Muñoz y Antonio Camacho. Les propusieron pegar un palo a algún camello, según recogió el fallo, y luego asaltar alguna casa de la zona. Ellos aceptaron. Pero tras dejar a su mujer en casa, Durán les condujo en realidad a un bosque cercano, en el término de Cabrera de Mar.

Los dos amigos de Durán aseguraron ante el juez que pensaban que iba a pegarles una paliza. Pero este encañonó a José Muñoz y a Antonio Camaño con una carabina y les disparó a menos de tres metros “con ánimo de matarlos”, dictó el magistrado. El primero cayó muerto, mientras que el segundo logró huir. Durán dijo entonces que había usado un arma de fogueo, que todo era una broma, y condujo a sus dos compañeros y a Juana de vuelta al coche. Antes de llegar, por la espalda ejecutó a la joven.

En su libro, Del Clot y Calls insisten en el carácter político del asesinato también por el perfil de las víctimas. No eran militantes de izquierdas, pero sí pertenecían a sectores marginales de la sociedad contra los que la extrema derecha también atentaba. La Fiscalía lo mencionó durante el juicio. “Actuaban movidos por un afán de agredir y eliminar izquierdistas, delincuentes y drogadictos”, escriben.

David Ballester, doctor en Historia Contemporánea por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y especializado en la violencia política durante la Transición, recogió el caso en su obra Vides truncades. En un informe reciente remitido a la secretaría de Estado de Memoria Histórica sobre terrorismo de la extrema derecha o parapolicial en esa época, cuantifica 63 víctimas y a estas dos del Maresme las coloca en el apartado de “dudosos”. 

“No existen unos criterios claros aceptados por todos los historiadores”, precisa Ballester. El crimen, explica, se consideró de tipo social. Pero añade: “Es cierto que en esa época en Madrid había grupos de extrema derecha cuyas víctimas no solo eran de izquierdas, sino también gente que dormía en bancos, sintecho, del mundo de la droga, y en general a los que consideraban indeseables”. 

La historiadora Sophie Baby, en El mito de la Transición pacífica, no los menciona entre los 140 muertos por violencia política en 1980, el año más sangriento de ese período. En 1980. Terrorismo contra la Transición, Xavier Casals describe el caso como “espontaneísmo armado”. Quien sí los menciona como víctimas políticas es Mariano Sánchez Soler en La transición sangrienta

Los lazos con policías y nazis

El día siguiente de los asesinatos, Antonio Camacho, el adolescente herido de bala que pudo escapar, denunció desde el hospital, y a las pocas horas detuvieron a Durán y a García. Las horas posteriores al crimen ayudan a entender cuáles eran las conexiones políticas de su autor. El 20 de noviembre, Durán pasó la mañana en el cuartel de la Guardia Civil de la localidad de Argentona. 

Lo confirmó él mismo durante el juicio, al asegurar que fue a pedirles un coche para poder acudir a la misa franquista en la cercana Capilla del Cristo Rey. Aseguró también Durán que era confidente de la policía para cuestiones relacionadas con las drogas y el terrorismo. Por ello, el juez instructor llegó a pinchar el teléfono del cuartel de Argentona, pero no siguió con el caso al ser trasladado a otra localidad. 

Años después, ya desde la cárcel y con una larga condena, Durán se decidió a hablar. En enero de 1984 reconoció al periodista Juanjo Caballero, de La Vanguardia, que se sentía abandonado por sus antiguos compañeros y que iba a contar todo lo que sabía. Aparecía retratado junto a su “santuario facha” en la cárcel Modelo de Barcelona.

Un mes después, en febrero, volvió a prestar declaración ante el juez, se reconoció culpable y su relato provocó la detención de un guardia civil, Antonio Cuadrada y la entrada y registro en su domicilio y en otro piso –en ambos se hallaron armas sin licencia–. Además, se registró una finca, Can Vinyamata, en Òrrius, donde Durán aseguró que iban a hacer prácticas de tiro y que guardaban parte de su arsenal. Ese terreno era propiedad de Hans Breuer, un ex oficial nazi refugiado en Catalunya, y otra de las piezas de la trama ultra local. Sin embargo, las pesquisas policiales no hallaron nada allí. 

Ante la periodista Cristina Gallachs, de TVE, Durán llegó a confesar la trama ultra previa al asesinato. Dijo haberse reunido el 19 de noviembre “con tres miembros de la Guardia Civil y con dos inspectores de policía”, segú recogió El País, para diseñar represalias contra el Ateneo Libertario de Mataró. También que le facilitaron las armas –que nunca aparecieron– y que una la devolvió. 

“El móvil más plausible es que esta gente, que eran escuadristas, trataban de hacer puntos ante la extrema derecha de Mataró”, concluye Del Clot, en un contexto previo al golpe de Estado del 23F en el que el único civil que acabó condenado, Juan García Carrés, era también de la comarca del Maresme. 

Con todo, la investigación judicial quedó en nada. El 11 de marzo de 1986, Durán fue apuñalado en la cárcel de Lleida por dos sicarios. Su pista se pierde a partir de entonces, y los autores no han conseguido aclarar si cumplió toda la condena y si sigue vivo.

13 marzo 2026 RM Presentació a Barcelona del llibre “Dos morts i mig”

13 marzo 2026 



Presentació a Barcelona  del llibre “Dos morts i mig”

Ahir dijoius vaig tenir l’honor de participar en la presentación del llibre “Dos morts i mig” a la llibreria “Ona” del carrer Pau Claris de Barcelona, amb els autors, l’advocat  Damià del Clot i el periodista Albert Calls i amb el doctor en Historia Contemporánea por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) David Ballester.

Val a dir que també van assistir a la presentació algunes de les persones de les que es parla en el llibre, al referirse a l’atemptat de la extrema dreta contra la revista El Papus de setembre de 1977.

Un llibre que mereix una lectura pausada i amb deteniment. La extrema dreta tambè va atemptar a casa nostre.

11 marzo 2026 (4) La Sexta (opinión)

 

11 marzo 2026 



Mayor Oreja sigue en el fango de las conspiraciones sobre el 11M arropado por el silencio de Aznar y Ayuso: "Se hizo para cambiar la dirección política"

 

El exministro de Interior con el PP ha escogido este miércoles, cuando se cumplen 22 años del peor atentado en España que segó la vida de 192 personas, para presentar su libro 'Una verdad incómoda. Testimonio de una época' en Madrid.

 

Este miércoles se cumplen 22 años del peor atentado en España, el del 11M, que segó la vida de 192 personas. Y justo en esta fecha, mientras las víctimas homenajean a sus muertos, otros siguen chapoteando en el fango de las teorías de la conspiración. Jaime Mayor Oreja, el de siempre y lo de siempre. Pero esta vez lo ha hecho ante el silencio cómplice del expresidente del Gobierno José María Aznar y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que estaban sentados a su lado.

"Únicamente lo que digo es, al final, el atentado del 11M se hizo para cambiar la dirección política de España", ha dicho el exministro de Interior con el PP. Y ha proseguido: "No lo digo hoy, lo dije en la Universidad Menéndez Pelayo en El Escorial en el mes de julio del año 2004. Es un atentado para cambiar el rumbo de la dirección de España". "Y vaya si ha cambiado el rumbo de la dirección de España", ha remarcado este miércoles.


Mayor Oreja ha presentado así su libro 'Una verdad incómoda. Testimonio de una época' que, aunque salió a la venta el pasado 25 de febrero, ha decidido oportuno presentar en Madrid este 11 de marzo. Precisamente, Mayor Oreja relata en su libro los atentados del 11M de 2004, que ve como "una nueva fractura en la historia de España". En esa época ya había dejado el Ministerio del Interior (1996-2001) y estaba en el País Vasco después de haber sido candidato en los comicios de 2001. En junio de 2004 se convertiría en portavoz del PP en el Parlamento Europeo tras ser cabeza de cartel en las elecciones europeas.


"Muchos criticaron la respuesta del Gobierno y del ministro del Interior, Ángel Acebes. Ni compartí entonces ni comparto ahora esa opinión. No hay Gobierno democrático que pueda gestionar una masacre de esa magnitud tres días antes de unas elecciones generales", asegura el exministro en su libro.


Además, afirma que la oposición "realizó una manipulación extrema de los hechos y llegaron a circular informaciones falseadas para cambiar la opinión pública, para convertir aquel acto en un atentado islamista como reacción a la intervención española" en la guerra de Irak.


Opinión:

 

Sinceramente, cansa tanto opinar sobre las declaraciones de este señor en relación a los atentados del 11 de marzo que no perderé ni un minuto de mi tiempo en hacerlo.

jueves, 12 de marzo de 2026

11 marzo 2026 (3) Barna Diario (opinión)

11 marzo 2026 



Barcelona rinde homenaje a las víctimas del terrorismo

La plaza de Sant Jaume acogió un minuto de silencio encabezado por el alcalde Jaume Collboni y autoridades municipales, en homenaje a quienes sufrieron los atentados y en apoyo a sus familias

Minuto de silencio en memoria de las víctimas del terrorismo

Este miércoles, la plaza de Sant Jaume se llenó de solemnidad para rendir homenaje a las víctimas del terrorismo, coincidiendo con el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo y el aniversario del atentado del 11-M.

El acto fue encabezado por el alcalde Jaume Collboni, acompañado de otras autoridades municipales, quienes guardaron un minuto de silencio en recuerdo de quienes sufrieron aquellos ataques y para transmitir su apoyo a las familias afectadas. Además, el consistorio colocó un pendón con crespón negro en el balcón del Ayuntamiento como símbolo de respeto y memoria.

Participación de autoridades y asociaciones de víctimas

La ceremonia contó con la asistencia de personas vinculadas a asociaciones de víctimas, así como de representantes institucionales como Eva Giménez, secretaria general de la Presidencia de la Generalitat, y Carlos Prieto, delegado del Gobierno en Catalunya. El acto subrayó la unidad institucional frente al terrorismo y la importancia de mantener viva la memoria de quienes perdieron la vida.

22 años del 11-M: un recuerdo imborrable

Este año se cumplen 22 años del atentado más mortífero de la historia de España. El 11 de marzo de 2004, una célula yihadista colocó bombas en cuatro trenes de Cercanías en Madrid, causando 191 muertos y cerca de 2.000 heridos.

Posteriormente, la Unión Europea declaró el 11 de marzo como Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo, para rendir homenaje a todas las personas que han sufrido ataques terroristas en el continente.

Opinión:

Para empezar, agradecer la convocatoria y la organización del Ajuntament de Barcelona para recordar y homenajear a las víctimas del terrorismo coincidiendo con el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo.

Para terminar, comentar que las “personas vinculadas a asociaciones de víctimas” presentes en el acto lo hicimos representando a la Unitat d’Atenció i Valoració Afectats Terrorisme” (UAVAT) y a la Associació 17-A “Volem saber la veritat”. También hubo una representación del SASPAT del Departamento de Interior de la Generalitat de Catalunya.

Minutos después, representantes de ambas entidades nos desplazamos hasta la Plaça Vila de Madrid para visitar el lugar que la Casa de Madrid erigió como reconocimiento a los ciudadanos de Barcelona por el apoyo y soporte mostrado.

11 marzo 2026 (2) Publico (opinión)

11 marzo 2026 



No a la guerra. Y el trío del 11-M

Víctor Sampedro

José María Aznar es el único dirigente del "Trío de las Azores" que no se ha retractado de las mentiras con las que nos llevó a la Guerra de Irak. De hecho, aquel conflicto respondía a los planes colonialistas que ahora pretenden culminarse con la Guerra contra Irán. La excusa bélica para masacrar Irak era la existencia de armas de destrucción masiva. No las había. Ahora se esgrime el plan atómico iraní que el propio Trump presumía de haber paralizado este verano pasado.

Tony Blair y George W. Bush se excusaron de las mentiras que vertieron sobre la capacidad militar de Sadam Hussein. Los dos se parapetaron en supuestos errores cometidos por los servicios de inteligencia. José María Aznar, en cambio, se ha negado a disculparse de haber apoyado aquella guerra. En su opinión, colocó a España entre las naciones que determinaban la geoestrategia mundial. Bien se ve ahora que llevaba razón y en la dirección que señalaba.

Lo que la Guerra de Irak reportó a Aznar y a su familia está por determinar. Lo patente es que entraron en los círculos de la elite mediática y financiera internacional. Es decir, los que hacen las guerras y sacan tajada de ellas. 23 años después se ha crecido. Y son capaces de presentar un genocidio sine die como una guerra defensiva.

El holocausto en curso ya no es contra los gazatíes, sino contra todo aquel que desafíe el orden imperial. Y no aplauda la macroperación inmobiliaria que hará de Gaza un resort turístico. Y la guerra de liberación que convertirá a Irán en una democracia laica y vibrante.

En un lapsus reciente (2022), George W. Bush se deslizó calificando la invasión de Irak como "totalmente injustificada y brutal". José Manuel Durão Barroso (primer ministro portugués, anfitrión en las Azores) declaró que se sintió "engañado" por los documentos que le enseñaron Bush, Blair y Aznar durante la cumbre. Todos, menos el último, buscaron excusas para sus mentiras.

La (ultra)derecha sin complejos que representa Aznar no necesita explicarse ni justificarse. Es lo que tiene un supremacista, que se cree Dios. El sistema político-mediático sigue sin exigirle a Aznar y a sus conmilitones una mínima rendición de cuentas. Tampoco se le pregunta ahora sobre la contrapartida a cambio de los regalos y viajes que le hizo Epstein.

Aznar marca desde hace casi 25 años la línea política de una (ultra)derecha que miente con impunidad. Más aún, presume de valiente. Es lo que tienen los matones. Que si nadie les para los pies revictimizarán a las víctimas sobre las que desarrolla su necropolítica. Desgobiernan privando a algunos de nuestros vecinos y seres más queridos del derecho a tener derechos. Hablo, por ejemplo, de migrantes, familiares LGTBIQ+ y de abuelos en las residencias. Dicen que son delincuentes y violadores, pederastas lujuriosos o que… "de todas formas iban a morir". Reparen, por favor, que esas expresiones definen muy bien a quienes figuran en la lista de Epstein.

Desgobiernan sin reconocer los derechos humanos; siquiera el primero, el derecho a la vida. No es una crítica. Lo afirma el documento en el que el trumpismo se define a sí mismo. Habla, textualmente, de "derechos naturales otorgados por Dios." La ley natural y divina. Sí, han leído bien. Cito a la Casa Blanca. Quizás ahora se entienda que la Guerra de Irán es un choque entre fundamentalismos religiosos. Y de ningún modo una guerra humanitaria.

La (ultra)derecha supremacista considera que hay humanos "desechables". Hacen caja. Y no paran. Y yo no pensaba publicar nada sobre el 11-M en este 22 "aniversario". Hace dos hice lo que estaba en mi mano para erradicar los bulos que el gobierno de Aznar sembró sobre la participación de ETA en los atentados yihadistas del 11 de marzo de 2004. Reuní testimonios de víctimas, policías y directores de medios de comunicación con ideologías muy opuestas.

Todos coincidían en denunciar las mentiras y las insidias de quienes siguen sosteniendo que ETA marca la agenda política de la nación. Ya saben, Franco murió y chimpún. ETA, en cambio, sigue más viva que nunca. No conocen otro dolor que el propio. Aunque se lo digan las propias víctimas de ETA. Y vuelven a la carga. Me he despertado con la noticia de que Mayor Oreja retoma la conspiración sobre el 11M: "No fue un atentado islamista, fue más propio de un servicio secreto". No entiendo el titular: transmite una afirmación entrecomillada que carece de todo fundamento. Es, aunque quien lo escribió no lo pretendiese, publicidad al bulo. Y al libro. 

Mayor Oreja no aporta prueba alguna. Habla desde la "convicción". También cuando convocan 'akelarres' de la ultraderecha mundial contra el aborto y la homosexalidad. Es lo que tienen los integristas, sus creencias son la Verdad. Y no necesitan evidencias ni documentos. No las han aportado nunca. No necesitan hacerlo. Es lo que tiene ser una voz "oficial" en el Reino de España.

Con todo, dos periodistas como la copa de un pino, José Antonio Zarzalejos y Gumersindo Lafuente, sostienen que les cesaron por no secundar la conspiranoia del 11-M. Uno dirigía ABC y otro ElMundo.es. Publicó sus palabras la misma editorial que publica las (des)memorias de Aznar. Según Zarzalejos,  "quien influye decisivamente en mi cese es Esperanza Aguirre […] un consejero llegó a enseñarme un SMS de ella pidiendo mi relevo con un improperio que no reproduzco por respeto" (p.101).  Lafuente, por su parte, relata que Aguirre "me hizo un comentario premonitorio: Parece que hay problemillas en esto de elmundo.es, yo ya he limpiado los que tenía en Telemadrid" (p.132). Días después llegó el cese.

Atando cabos. El aznarismo transmutó en aguirrrismo. Y, después, en ayusismo. Formaron el Trío del 11-M. Les tocó arrojar mentiras sobre los muertos del frente interno, la retaguardia civil de la guerra de Irak. El 11-M fue una represalia por participar. Así lo anunció por el propio Bin Laden cuando las elecciones del 14 de marzo de 2004 aún no tenían fecha. El PP y Aznar siguen sosteniendo que las perdieron por los atentados.

Campan a sus anchas. Galopan sobre las tumbas de sus víctimas. Representan a uno de cada dos asesinados por todos los terrorismos en la Comunidad de Madrid. Son uno de cada cuatro a nivel estatal. Y siguen negándoles a los familiares la autoría de sus verdugos. Reabren las heridas de su memoria con la sal de sus mentiras. Impiden que cierren. Viven del conflicto y el dolor ajeno. Pásalo.

Opinión:

Leído el libro “Voces del 11-M. Víctimas de la mentira”, nada más que añadir.

11 marzo 2026 El Mundo del Siglo XXI (opinión)

11 marzo 2026 


Terrorismo

El Gobierno vasco reúne en secreto en un caserío a 17 presos con cinco víctimas de ETA

La Consejería socialista de Justicia organiza charlas entre víctimas y presos fieles a Bildu como antesala de su semilibertad. La Fiscalía ha avalado la salida de 'Txeroki' por su participación en este programa de "justicia restaurativa"

El Gobierno vasco reunió el pasado 3 de julio en secreto, en un apartado caserío de Alzo (Guipúzcoa), a 17 presos de ETA con cinco víctimas de la extinta organización terrorista para que pasaran el día juntos. Víctimas y etarras compartieron charlas, paseos en grupos reducidos y mantel a lo largo de unas nueve horas, en presencia de dos altos cargos del Departamento de Justicia que dirige la socialista María Jesús San José. El encuentro forma parte del programa de «justicia restaurativa» que el Gobierno vasco (PNV-PSE) despliega desde finales de 2024 con absoluto sigilo, y que está sirviendo como estación previa a la cascada de semilibertades concedidas a los condenados de ETA, reivindicación central de Bildu al Gobierno de Pedro Sánchez.

Según ha podido saber EL MUNDO de fuentes penitenciarias, la intención del Gobierno vasco era que al menos en aquella primera salida de julio participaran 21 presos de la cárcel alavesa de Zaballa; entre ellos, nombres conocidos como Juan Antonio Olarra Guridi o María Soledad Iparraguirre ('Anboto'). Sin embargo, la iniciativa no fue acogida de forma pacífica en el centro penitenciario.

El equipo de psicólogos, jefes de servicio y trabajadores sociales de Zaballa rechazó la participación de cuatro etarras debido a los muchos años que les quedaban para cumplir sus condenas y porque no habían accedido antes a ninguna salida programada. Fue el caso de Juan Luis Rubenach, Juan Carlos Besance, Iratxe Sorzabal y la propia Anboto; cuatro vetos que el Gobierno vasco admitió. En todo caso, los psicólogos de la cárcel no quisieron acudir a la jornada.

Aquel día, las cinco víctimas -ninguna de ellas cabeza visible de las asociaciones de víctimas del terrorismo- y los etarras pasearon por el pueblo, almorzaron en el caserío Arretxe e intercambiaron reflexiones sobre sus experiencias, como las razones para militar en ETA y el sufrimiento padecido por los atentados. Al almuerzo conjunto asistieron José María Bastos, director de Justicia del Gobierno vasco, y Pablo Martínez Larburu, director de Servicios Penitenciarios.

Se da la circunstancia de que este caserío fue violentamente incendiado en 1999. En él residía Pilar Zuriarrain, una ex edil del PNV y abogada que se encontraba tramitando varias denuncias judiciales contra algunos ayuntamientos de Herri Batasuna (HB). El PNV lo interpretó como una práctica «mafiosa» del brazo político de ETA. El ataque se atribuyó a ese entorno y HB se negó a condenarlo.

Charlas y talleres

El Gobierno vasco anunció en 2022 su voluntad de impulsar este proyecto en el marco de su Estrategia Vasca de Justicia Restaurativa 2022-2025, y con el fin de avanzar en la convivencia entre vascos tras el final de la banda, disuelta en 2018. Sin embargo, los detalles del programa, su ejecución y sus resultados no han trascendido hasta hoy. Tampoco las asociaciones de víctimas han sido informadas.

Fuentes oficiales del Departamento de Justicia consultadas ayer por EL MUNDO indicaron que el Gobierno vasco nunca ha ocultado la existencia de este programa, pero que lo trata con la «discreción» y «confidencialidad» debidas, especialmente para proteger a las víctimas.

El programa constó, en una primera fase, de talleres o charlas entre etarras y mediadores dentro de prisión. Más tarde se organizaron «círculos restaurativos» entre víctimas y victimarios. Cabe destacar que la ex jefa de ETA Iratxe Sorzabal se resistió a verse con las víctimas alegando que fue torturada por la Guardia Civil.

Sobre el papel, el propósito es ayudar a la reinserción de los condenados. La idea es que presos y víctimas se reconozcan mutuamente desde el punto de vista «humano». La huella que ha dejado casi medio siglo de asesinatos, secuestros y amenazas se aborda sin limitarse a la visión jurídica o a la moral, y priorizando la mirada familiar, social y cultural.

El caso de 'Txeroki'

En teoría cualquier plan enmarcado en la llamada «justicia restaurativa» requiere que los condenados accedan a él con voluntad sincera de reparación y no para conseguir beneficios penitenciarios. No obstante, la participación en este programa de talleres y encuentros ha servido al menos de argumento jurídico para que la Fiscalía haya avalado la controvertida aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario -la llamada semilibertad- al ex dirigente de ETA Mikel Garikoitz Aspiazu ('Txeroki').Condenado a casi mil años de prisión, Txeroki está saliendo de la cárcel guipuzcoana de Martutene de lunes a viernes desde enero, con la obligación de dormir en el centro.

Según la Fiscalía, Txeroki cumple los requisitos para ver mejoradas sus condiciones gracias al plan de «justicia restaurativa», puesto que con su participación en él «ha certificado su compromiso serio, riguroso e irrevocable de apoyar a las víctimas de terrorismo en sus procesos de sanación y reparación emocional potenciando la explicación frente a la justificación».

«Aspiazu Rubina viene participando en el programa de talleres de justicia restaurativa», esgrimió la Fiscalía el 2 de febrero en un insólito comunicado. «En estos talleres que se han venido desarrollando desde el 15 de octubre de 2024 ha participado en la totalidad de las sesiones de preparación y en todos los círculos restaurativos que han incluido contacto directo con víctimas y familiares de asesinados por la banda terrorista ETA».

Más allá de Txeroki, al menos seis de los participantes en el programa de Zaballa están saliendo de prisión: Olarra Guridi y Ainhoa Mujika (condenados a más de mil años), Jon Bienzobas (sentenciado por el asesinato de Francisco Tomás y Valiente), Gregorio Vicario (secuestror de Cosme Delclaux y José María Aldaya), Idoia Mendizabal y Óscar Zelarain.

Vaciar las cárceles

El artículo 100.2 es una medida de carácter excepcional que permite al condenado salir unas horas de prisión, aunque con los presos de ETA se ha convertido en ordinaria. Las asociaciones de víctimas denuncian que a través de esta vía -una suerte de atajo previo al tercer grado, que es mucho más exigente y revocable por los tribunales-, los reclusos fieles a Bildu están saliendo de la cárcel antes de tiempo sin haber colaborado con la Justicia ni haber deslegitimado el terrorismo. El contexto político es la estable alianza forjada entre el PSOE y Arnaldo Otegi, que en octubre de 2021 dijo: «Tenemos a 200 presos en la cárcel y si para sacarlos hay que votar a favor de los Presupuestos, pues los votaremos».

Bildu prohíbe el arrepentimiento a sus reclusos, que reciben el sello institucional de la reinserción firmando cartas y otros escritos muy medidos, mientras el partido aún los presenta como «presos políticos» que deben ser liberados. En cambio, quienes rompieron con ETA y su mundo, como los de la llamada vía Nanclares, son repudiados por Bildu y excluidos de su red de apoyo político y económico.

Hoy apenas medio centenar de etarras siguen en segundo grado. Desde que Sánchez transfirió la competencia de las cárceles al País Vasco, en octubre de 2021, cerca de cien han obtenido el tercer grado y unos 30, el 100.2, aunque la lista de estos últimos no se hace pública. No consta que hayan ayudado a esclarecer crímenes ni que hayan repudiado públicamente el terrorismo que practicaron.

Opinión:

Ya tardaban en aparecer los que están en contra de las decisiones totalmente personales e individuales de víctimas del terrorismo que, defendiendo su propio criterio y libertad personal, optan por tener esos encuentros.

Y oh casualidad, son los mismos que callaron, no aparecieron, que ni tan siquiera dieron nunca la cara cuando el entonces ministro de Interior Mayor Oreja dijo que “estaría dispuesto a sentarse con ETRA”, justo diez días después de que la banda terrorista asesinara en Madrid rompiendo así una nueva “tregua”, tregua que el gobierno se tragó entera cuando accedió a plantear la Ley de Solidaridad con Víctimas del Terrorismo de diciembre de 1999 aportando un periodo temporal acotado a esa misma fecha. Es decir, entendiendo que la banda terrorista ETA ya no atentaría nunca más… y hablamos del año 2000…

Pues por mi parte acepto cualquier iniciativa que lleve, dentro de la legalidad, a conseguir un único objetivo: que nadie más sufra lo que ya hemos sufrido otros… y si además eso conlleva que los asesinos (al menos algunos) reconozcan el daño causado, mejor que mejor.

Por otro lado, dejar claras un par de cositas. La primera, que no debe ser una reunión muy secreta cuando se conoce perfectamente. La segunda, que es curioso que ahora se diga que de las cinco víctimas “ninguna de ellas cabeza visible de las asociaciones de víctimas del terrorismo” mientras que, en cambio, cuando alguna “cabeza visible” aporta su opinión se venda como opinión de “LAS” víctimas del terrorismo.

Un poco raro todo ¿no? ¿O simplemente es posicionamiento partidista ante la noticia que incumbe a miles de personas?

 

martes, 10 de marzo de 2026

09 marzo 2026 Diario de León (opinión)

09 marzo 2026 



Irene Montero pide a Interior protección tras recibir amenazas de muerte de un grupo neonazi

La eurodiputada de Podemos Irene Montero ha denunciado ante la Policía Nacional que ha recibido amenazas de muerte por parte de una organización neonazi calificada de terrorista por el FBI estadounidense y ha pedido protección al Ministerio del Interior. Fuentes del partido morado han señalado que los mensajes violentos se han sucedido «en los últimos días» y en los mismos se detallan la ubicación de su domicilio, «en el que residen sus hijos menores de edad y su pareja», el exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias.

La dirigente de Podemos y exministra de Igualdad ha denunciado estos hechos ante la Policía y reclama a Interior «que garantice su protección y la de su familia».

Diario Red, periódico del conglomerado mediático de Iglesias, publica que las amenazas provienen de la organización terrorista Grupo 764 y que la Brigada de Información ha elevado el nivel de alerta tras valorar los mensajes como creíbles y comunicárselo a la propia Montero. El mensaje detalla un plan de ataque contra la integridad física de Montero y su entorno. El autor se identifica como miembro de la red 764 y justifica sus intenciones bajo una narrativa de «venganza contra la sociedad» tras haber sufrido supuestos maltratos en instituciones psiquiátricas en México antes de trasladarse a España.

El FBI y la Interpol han catalogado al Grupo 764 (también conocido como The 764 Network) como una de las amenazas de terrorismo más peligrosas de la actualidad. Se definen como Extremistas Violentos Nihilistas, beben de fuentes del neonazismo y su objetivo no es político en el sentido tradicional, sino la aceleración del caos mediante el terrorismo, la tortura psicológica y el asesinato. Originado en plataformas de videojuegos como Roblox o Minecraft y coordinado en canales de Telegram y Discord, el grupo se especializa en la extorsión de menores y la inducción al suicidio o la automutilación.

Países como Canadá y Nueva Zelanda ya los han declarado oficialmente como grupo terrorista. En EE. UU, su fundador, Bradley Cadenhead, cumple una condena por pornografía infantil, pero la red sigue operando de forma descentralizada.

En España, la actividad se ha detectado principalmente en el ámbito del ciberdelito y la radicalización de jóvenes en foros de extrema derecha. Hace un año, un joven de 23 años, identificado como H. F. P., fue detenido por agentes de la Guardia Civil por amenazar con atacar varios colegios en las localidades Yátova, Chiva, Buñol y Siete Aguas, en Valencia. Aseguró que pertenecía al Grupo 764.

Opinión:

Aporto esta información porque toca un tema que, desgraciadamente, no parece importar demasiado a las autoridades competentes.

Si se consulta la quién es víctima del terrorismo según la legislación vigente encontramos que la ley Extraordinaria de Solidaridad con las víctimas del Terrorismo de diciembre de 1998 dice que serán consideradas como víctimas “las víctimas de actos de terrorismo o de hechos perpetrados por persona o personas integradas en bandas o grupos armados o que actuaran con la finalidad de alterar gravemente la paz y seguridad ciudadana”.

Además, no deja de ser curioso que cuando otros países consideran a ciertos grupos como “terroristas” nadie lo pone en duda.

¿Se entiende o hago un dibujito?