lunes, 17 de junio de 2013

17 junio 2013 (7) Interviu

17 junio 2013

 

 


Los fetos asesinados por ETA no son víctimas


Los embarazos frustrados en el 11-M obtuvieron indemnización, pero no los malogrados en atentados etarras




Cuando, hace un mes, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, dijo que el aborto “tiene algo que ver” con ETA, al menos tres familias se indignaron sobremanera. Motivos no les faltaban: los terroristas habían provocado con sus bombas que tres embarazos no siguieran adelante. Sin embargo, esas criaturas jamás fueron reconocidas como víctimas del terrorismo, ni indemnizadas sus muertes. En cambio, en el 11-M sí se resarció económicamente por cinco abortos.

¿En qué ficheros o archivos de la Administración se guarda el historial de los fetos abortados por un atentado de ETA? En ninguno: sus nombres no aparecen en los listados de víctimas del terrorismo que maneja el Ministerio de Interior ni jamás fueron indemnizados sus familiares por su pérdida. De haber sabido el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, que el Estado nunca tuvo en cuenta los abortos producidos por atentados etarras, quizá no hubiera relacionado a las mujeres que abortan con la práctica del terrorismo, el pasado 7 de mayo; aunque después negó la comparación.
El aborto “tiene algo que ver” con ETA, “pero no demasiado”, dijo Fernández Díaz en rueda de prensa. Cuando Jordi Morales Daza –catalán, de 33 años, empleado de banca- se enteró de aquella comparación, se llevó las manos a la cabeza. Su madre, Teresa Daza, y su padre, Rafael Morales, fallecieron en el atentado contra Hipercor, en Barcelona, el 19 de junio de 1987. Se cumplen 26 años de la terrible masacre, que provocó 21 muertos y 46 heridos; todos ellos, clientes y dependientes de los almacenes.

Jordi no sólo perdió a sus padres en Hipercor: perdió también a un hermano que no llegó a nacer. Teresa Daza estaba embarazada de unos seis meses en el momento de la letal explosión del coche bomba en el segundo sótano de Hipercor: Jordi ha percibido las indemnizaciones correspondientes por las muertes de sus padres, pero respecto al bebe que no nació, ni una sola mención ni un euro por aquella vida malograda: “No se trata de dinero, sino de dignidad, de poner las cosas en su sitio. En Hipercor murió también el hijo que esperaba Teresa Daza. Pero para la Administración jamás existió ese feto. Su nombre no ha pasado a la historia de las víctimas de ETA”, se queja Jordi, que en 2005 solicitó a través de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (Acvot) que su hermano no nacido tuviera la condición de damnificado.

El impulsor de aquella petición infructuosa fue Roberto Manrique, víctima también del atentado de Hipercor, que en aquellos momentos era el vicepresidente deesa asociación. Hoy, fuera de ella y del Servicio de Información y Orientación a Víctimas del Terrorismo de la Generalitat catalana –que dirigió hasta su clausura en 2011-, Manrique sigue ayudando a las víctimas: “Durante años he tenido encima de mi mesa tres expedientes de familias golpeadas por el terrorismo, que perdieron a sus hijos, fetos aún, como consecuencia de los atentados de Hipercor, de la Villa Olímpica de Barcelona (1993) y del Hotel Corona de Aragón (Zaragoza, 1979). La Administración siempre ha denegado que aquellos fetos tuvieran la consideración de víctimas, alegando que para ello es imprescindible que la criatura sobreviva 24 horas fuera del útero materno. Y ahora el Gobierno quiere cambiar la ley del aborto apoyándose en que la vida comienza en el momento de la concepción. ¿En qué quedamos? Es hipócrita e incoherente”, se queja Roberto Manrique.

Discriminación “política”

Otra de las contradicciones que encuentran Manrique y Jordi Morales es que en el caso de los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004 en Madrid, en el que murieron 191 personas, el Estado indemnizó la muerte de cinco fetos como consecuencia de las explosiones de los trenes, según la Asociación-11M Afectados por Terrorismo. Su presidenta, Pilar Manjón, lo recuerda: “Lo solicitamos y la Fiscalía no se opuso. Aunque fueron indemnizados, no se contaron como víctimas del 11-M. Un caso sangrante es el de Ana Isabel Gil, embarazada de siete meses. Ambos murieron, y aunque se indemnizó la pérdida de la criatura, no se contabilizó como asesinada”.

A Teo Lucas –53 años, funcionario-, la “discriminación” sufrida por los fetos asesinados por ETA respecto a los del 11-M le parece “un politiqueo”. Teo y su esposa, Gracia Gomez (50 años), perdieron a su bebé en la explosión de la bomba que ETA colocó en un restaurante del Puerto Olímpico de Barcelona el 15 de agosto de 1993. El matrimonio fue a cenar a la Villa Olímpica ese día. Gracia estaba embarazada de tres meses y había sufrido un aborto anteriormente. Todas las esperanzas de la pareja estaban puestas en aquel embarazo. Gracia entró en el baño de uno de los dos restaurantes del complejo –que estaban pegados- y el techo se le cayó encima: acababa de explotar una bomba en el local contiguo. No hubo muertos. Gracia y otro cliente resultaron heridos de gravedad. “A mi mujer le tuvieron que coser la cabeza y someterla a múltiples pruebas, como radiografías, que hicieron inviable seguir con el embarazo”, sostiene Teo Lucas.

Roberto Manrique asegura que la cuestión de los fetos asesinados en atentados debe incluirse en la actual Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo. “Me parece una falta de sensibilidad y de responsabilidad del Estado que tras indemnizar la pérdida de fetos en el 11-M, nadie se haya acordado de las víctimas de ETA que llevan décadas reivinicando lo mismo”, dice Manrique, que recuerda otro caso dramático: ”Gloria Pavía abortó de sus gemelas al recibir la noticia de que su esposo, Leocadio de Olavaria, había muerto en el incendio del Hotel Corona de Aragón, el 12 de julio de 1979. ¿Es justo que sus gemelas no nacidas no figuren en el balance de aquel atentado?”, se pregunta Manrique.

Una contradicción

En opinión de estas víctimas, es una contradicción que en España la normativa contemple que se indemnice a la mujer cuyo embarazo se malogre en un accidente de tráfico, pero, en cambio, no ocurra lo mismo si el aborto es consecuencia de un atentado terrorista. La Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones estipuló para 2013 las indemnizaciones por pérdida de fetos en accidentes de tráfico en 38.320 euros a partir del tercer mes de gestación, y en 14.336 hasta el tercer mes. En ambos casos, si la criatura fuera el primer hijo de la mujer; para casos sucesivos, la cantidad se reduce a casi la mitad.

Pies de foto:

Jordi Morales Daza, de 33 años, perdió a sus padres en el atentado de Hipercor, el 19 de junio de 1987. en Barcelona, en el que murieron 21 personas. Su madre, Teresa Daza, estaba embarazada de seis meses cuando murió. Los diferentes gobiernos jamás han atendido la petición de Jordi de que su hermano no nacido fuera considerado víctima del terrorismo.
Gracia Gómez resultó herida en el atentado de ETA contra la Villa Olímpica de Barcelona el 15 de agosto de 1993. Estaba embarazada de tres meses y perdió la criatura. Su esposo, Teo Lucas, resultó ileso.

Dolores Lopez Resina, conocida como “Lola”, fue absuelta por la Audiencia Nacional del atentado del Puerto Olímpico de 1993 porque la testigo que la identificó no fue llamada a declarar en el juicio, celebrado en 2008.

Cinco mujeres embarazadas viajaban en los trenes que explotaron el 11 de marzo de 2004, según Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M Afectados Terrorismo. Dos de ellas murieron: Ana Isabel Gil y Maria del Carmen Lominchar. En todos los casos, los fetos perdidos fueron tenidos en cuenta en las indemnizaciones.

Leocadio de Olavaria se encontraba en el Hotel Corona de Aragón, de Zaragoza, en un congreso de anticuarios, cuando se produjo el incendio de origen terrorista que acabó con su vida y la de otras 77 personas, el 12 de julio de 1979. Su esposa, Gloria Pavía, abortó como consecuencia del impacto de la noticia. Roberto Manrique, experto en la atención a las víctimas, intentó que el Estado considerara a las gemelas malogradas como víctimas, pero no lo consiguió.
 

17 junio 2013 (16.06.13) (6) La Vanguardia


17 junio 2013 (16.06.13)

Roberto Manrique: “Sólo me ha criticado una víctima por haberme reunido con el etarra”


A la espera de publicar información

17 junio 2013 (17.06.12) (5) Declaración Glencree (dos) Diario Vasco


17 junio 2012



La curación irlandesa Glencree quiere compartir sus técnicas con el País Vasco
Un viejo cuartel convertido en albergue de montaña ha sembrado la semilla del proceso de paz irlandés y busca el entendimiento entre víctimas y verdugos



GLENCREE. DV. Cuando alguien llega a Glencree -un antiguo cuartel militar construido en el final del siglo XVIII por el poder británico en las montañas de Wicklow, al sur de Dublín, para contener la sublevación de 1798; después, orfanato administrado por la Iglesia Católica; finalmente, convertido en Centro para la Paz y la Reconciliación- la palabra que más escucha es healing, curación.

En la recepción del centro, hay dos fotos de Bertie Ahern, y de Tony Blair, que ilustran sendos mensajes de los primeros ministros que firmaron el Acuerdo de Viernes Santo en los que elogian la labor de Glencree. En un libro que narra la historia del centro, hay un mensaje muy personal y elogioso del Príncipe de Gales. Y, entre los donantes que permiten su supervivencia hay embajadas o empresas privadas importantes.

Glencree ha sembrado a lo largo de dos décadas, pero especialmente a partir de 1994, la semilla de un proceso más hondo, más individualizado, que el del proceso político de negociación y fin de la violencia.
Allí se cree, según la jefe ejecutiva del centro, Máirín Colleary, que «el proceso es lo que importa», que «el proceso es el producto». Ian White, que fue el alma mater de Glencree en el principio de la nueva fase, en los años noventa, dice que ese proceso seguirá durante dos o tres décadas y que «la aspiración no es resolverlo, sino gestionarlo de tal modo que no sea violento».
El centro ha tenido un papel muy importante en facilitar el encuentro político. En los primeros tiempos, organizó viajes conjuntos a Sudáfrica de políticos que serían los futuros protagonistas del proceso de paz y que no se conocían ni compartían espacios físicos en la sociedad norirlandesa dividida en guetos.

Ahora, cuando el problema en la política es la desconfianza de los unionistas del DUP, que no quieren entrevistarse con el Sinn Fein, en Glencree promueven encuentros entre miembros del DUP y políticos de la Irlanda republicana del sur. Con frecuencia en el nivel de subliderazgo, abonando el entendimiento futuro.

Las técnicas del encuentro son calculadas con esmero. Los protagonistas del encuentro deciden su agenda, que luego se pone en común. El desarrollo de la estancia, normalmente de un fin de semana, y de las deliberaciones es controlado por los responsables de Glencree, con ayuda de voluntarios internacionales que residen en el centro, que funciona también como albergue. Y el requisito es que el personal de Glencree no revelará nunca el contenido de las conversaciones y que los protagonistas no podrán atribuir a ninguna persona concreta lo que han oído allí.

Ese trabajo con políticos ha permitido a Glencree convertirse en un lugar de referencia internacional, en una ONG, que según Colleary, sigue el modelo noruego de complementar al Gobierno irlandés, en hacer aquello a lo que los gobiernos no llegan. Están presentes con programas en Colombia, en Haití o en Sri Lanka.

Este periódico asistió a una cena compartida por un ex ministro de la Autoridad Palestina y un representante de los 'kibutzin' del norte de Israel, en la que los miembros de Glencree y políticos irlandeses se afanaban en explicar las concepciones protestante o católica sobre castigo o perdón para compararlas con las ideas mahometana o judaísta.

Perdón o castigo

Si la mediación con políticos intenta proyectarse en el futuro, la que Glencree desarrolla entre víctimas y perpetradores de crímenes se inicia inevitablemente con una mirada hacia el pasado.

Jacinta de Paor es coordinadora del programa de víctimas en Glencree. Uno de sus programas puede tener una duración de entre seis meses y un año. Y cada año acogen a unas 200 o 300 personas.

Es esa experiencia la que da sentido a la palabra curación, en un mundo en el que el léxico está cargado de connotaciones que pueden causar irritación. El vocabulario de Glencree llama 'ex combatientes' a los soldados, policías o ex terroristas que acuden al centro, con el afán simple de evitar que el uso de una palabra determinada impida el comienzo de su trabajo.

¿Buscan la escenificación del perdón, como ocurrió en un reciente programa de la BBC, en el que el arzobispo anglicano Desmond Tutu ejerció como mediador? La respuesta es no.

Paor cita el ejemplo de Colin Parry, cuyo hijo, Tim, murió en 1993, a los 12 años, víctima de una bomba del IRA en la ciudad inglesa de Warrington. Cuando han preguntado a Parry si perdona a quienes asesinaron a su hijo, él siempre ha respondido que nunca lo hará. Pero al mismo tiempo ha creado un centro -Children for Peace, niños por la paz- con el objetivo de avanzar desde su condición de víctima

La experiencia del Centro para la Paz y la Reconciliación muestra que quienes han perpetrado crímenes en Irlanda del Norte no están dispuestos a pedir perdón, aunque sí lo están a manifestar su lamento por la pérdida de seres queridos por quienes tienen frente a sí.

Otra conclusión de esa experiencia es que son muy pocas las víctimas que quieren encontrarse con las personas que perpetraron el crimen concreto que les dañó. Lo que buscan, según De Paor, es entender.

Entender por qué razón alguien entró en un grupo terrorista o cómo llegó a la convicción de matar. Es en ese proceso de entendimiento -en comprender la mutua humanidad de víctima y verdugo- en donde se abre el camino, según De Paor, para abandonar la paralizante condición de víctima y curar. La jefe Ejecutiva del Centro para la Paz y la Reconciliación, Máirín Colleary, sabe perfectamente que no hay dos conflictos iguales en el mundo, pero al mismo tiempo es explícita en su deseo de que las instituciones españolas o vascas aprovechen su experiencia.

«Hemos desarrollado un programa con el nombre 'Compartir el aprendizaje', que tiene precisamente como objetivo el de ofrecer las técnicas que aquí hemos desarrollado y aprender de otras experiencias».

El objetivo del programa no es dar conferencias sobre el proceso irlandés de paz sino compartir experiencias. Por ejemplo, las modificaciones en el trabajo de Jacinta de Paor en el programa de víctimas.

En el trabajo de mediación con ex miembros de grupos violentos, por ejemplo, hubo la constatación temprana de que se les invitaba a reunirse con víctimas y se les facilitaba el regreso inmediato a su casa. Habían sido sometidos a preguntas que les resultaban muy difíciles y quedaban relativamente abandonados. Se decidió incorporarlos al programa de residencias.

Las enseñanzas de la experiencia también han aconsejado una mayor parsimonia en la organización de encuentros mixtos. Ahora, los grupos de víctimas que acuden a Glencree pasan dos o tres fines de semana en el albergue, reuniéndose con otras víctimas, antes de que se promueva el encuentro.

Glencree no ofrece terapia. Aunque sus responsables reconocen que su actividad puede tener efecto terapéutico, formas específicas de terapia, asistencia o formación, quedan en manos de los grupos de víctima que existen
del Norte. El centro de montaña se especializa, en contacto con esas asociaciones, en desarrollar la mediación con personas que lo desean.

Otra peculiaridad de Glencree ha sido incorporar en sus encuentros a personas que entran en la categoría de los que afirman que no tuvieron nada que ver con el conflicto.

Del Grupo de Negocios, que ha sido crucial en la financiación y promoción de Glencree, han reclutado por ejemplo a directivos empresariales, que han participado en viajes conjuntos de supervivencia con ex miembros de organizaciones terroristas a la sabana sudafricana.

Wilhem Verwoerd, sudafricano y marido de la ex embajadora de ese país en Irlanda, es el responsable del trabajo con 'ex combatientes'. Desarrolló esa idea y ese tipo de viaje como método de aprendizaje colectivo sobre las relaciones entre hombre y naturaleza.

17 junio 2013 (17.06.12) (4) Declaración "Glencree"

17 junio 2013

Hoy lunes 17 de junio se cumple un año de la llamada "declaracion de Gleencree". Esta declaracion es una serie de propuestas y opiniones firmadas por victimas de ETA, del GAL y de los "excesos policiales". 
No voy a opinar sobre lo positivo o negativo de tal declaracion pero hay algo en ella que no acabo de entender. Algun@s de l@s firmantes se han destacado por pedir (exigir mas bien) que se tomaran ciertas decisiones que no coinciden con la actual legislacion. Es decir, piden (exigen) cosas que no son coincidentes con lo que sostiene esta "declaracion de Gleencree".
Durante años me han ofrecido firmar multitud de manifiestos, desde los que defienden una "España grande y libre" hasta los que defienden todo lo contrario. Jamas permiti que mi firma figurara en ninguno como tampoco permiti que lo hiciera el logo de la asociacion que representara en ese momento. No me hacía falta hablar con nadie, era simplemente una muestra de la pluralidad ideológica existente en el mundo de las víctimas del terrorismo.
Pero hay quienes militan en entidades que piden (exigen) una cosa mientras a nivel personal piden (exigen) lo contrario. O al reves. Y las entidades mirando a otro lado con tal de no perder afiliados. Ni subvenciones. A otros en 2002, por mucho menos o por nada, nos abrieron expedientes de expulsion. No entiendo nada.

Esta es la información y que cada uno juzgue. Pero que hayan sido reuniones secretas ya es, cuanto menos sospechoso. Por cierto, no accedí jamás a este tema, será porque haber representado durante 25 años a víctimas del terrorismo me ha dado una visión más amplia del colectivo de la que otr@s hayan podido mostrar.

Por cierto, recuerdo a los neófitos que a mi ni se me pasó por la cabeza dar la mano ni hacerle regalo alguno al asesino de 24 ciudadanos.

17 junio 2012 (Jorge Sáinz – Diario Vasco)

 

Iniciativa Glencree. Victimas de ETA, GAL y abusos policiales se unen para pedir justicia y memoria.


La iniciativa Glencree culmina cinco años de reuniones secretas con un manifiesto. Apuestan por un reconocimiento «equitativo» e instan a los autores de los atentados a asumir la «responsabilidad» Glencree.
El nombre de esta ciudad irlandesa sede de un centro de paz es clave para 25 víctimas de ETA, los GAL, el Batallón Vasco Español (BVE) y los abusos policiales. En ella comenzaron hace cinco años unos encuentros discretos entre personas de mundos opuestos para intercambiar sus dolorosas experiencias. Las lógicas dudas, miedos y recelos iniciales se han ido disipando con el tiempo hasta que ayer, en San Sebastián, estas víctimas de diferentes terrorismos pusieron, cinco años después, punto y final a la experiencia con un manifiesto conjunto y un sonoro aplauso. El texto se resume en la demanda de «reparación, memoria, justicia y reconocimiento para todas de forma equitativa», en la petición a la sociedad vasca de una «revisión autocrítica del pasado» y en la exigencia a los autores de la violencia de «reconocer el daño causado y asumir la responsabilidad».
En esta novedosa e inédita ‘iniciativa Glencree’, auspiciada por la Dirección de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Gobierno Vasco, han tomado parte víctimas de todo signo: desde familiares de asesinados por ETA como Amaya Guridi (viuda del director financiero de DV Santiago Oleaga), Mari Carmen Hernández (viuda del edil del PP de Durango Jesús María Pedrosa), Jorge Mota (hermano del funcionario de prisiones Ángel Mota) o Jaime Arrese (hijo del dirigente de UCD en Gipuzkoa Jaime Arrese); hasta víctimas del GAL y el Batallón Vasco Español o abusos policiales, como Edurne Brouard (hija del exdirigente de HB Santiago Brouard), Arantxa y Axun Lasa (hermanas de Josean Lasa, presunto miembro de ETA torturado y asesinado) o Lourdes Zabalza (hermana de Mikel Zabalza, que apareció ahogado en un río tras ser detenido por la Guardia Civil)
Discreción

La iniciativa Glencree, desarrollada en los últimos cuatro años y medio, ha reunido a víctimas que quieren hacer ahora «una contribución positiva a favor de la convivencia pacífica y constructiva» en el nuevo escenario sin violencia. El trabajo de la Dirección de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Gobierno Vasco ha tenido en la discreción una «condición básica». La elección de Glencree como sede para comenzar los contactos se determinó por la necesidad de alejarse del «clima de violencia y polarización política y social» de Euskadi.
Durante estos años el grupo ha ido creciendo hasta sumar casi a una treintena de víctimas que a lo largo del proceso han roto «barreras y tabúes» para acercarse unos a otros «con respeto, superando el temor y los estereotipos, la frustración y la experiencia propia del dolor». A medida que han avanzado los encuentros, también se han ido acercando físicamente a Euskadi.
El encuentro de Glencree fue diseñado y coordinado por un equipo «dinamizador», integrado por Carlos Martín Beristain, Galo Bilbao y Julián Ibáñez de Opacua, que han tratado de «proteger» el espacio de esta experiencia compartida y por eso han alejado de luces y taquígrafos a sus protagonistas.
Los partidos políticos, por ejemplo, no han sabido de ella hasta que no se ha decidido hacerla pública, con una declaración que tiene «un afán pedagógico, dirigido especialmente a los más jóvenes», y que aspira a «influir en un entorno social que ha padecido la violencia con intención política mediante un compromiso para que no vuelva a ocurrir jamás».
Carmen Hernández, viuda del concejal del PP Pedrosa, asesinado por ETA en 2002, y Axun Lasa, hermana de Josean Lasa, presunto miembro de ETA por cuyo secuestro y asesinato fue condenado entre otros el exgeneral de la Guardia Civil Rodríguez Galindo, pusieron ayer la voz al texto con el que la iniciativa Glencree se ha dado a conocer públicamente. «Hemos llegado a esta conciencia compartida escuchando al otro, dialogando y buscando el encuentro, más allá de divergencias ideológicas legítimas, que ni disfrazamos artificialmente ni acallamos», destacaron.
«No nos identificamos con definiciones y conceptos que se utilizan habitualmente para describirnos, ni nos gusta cómo se habla de nuestra realidad, que es plural y diversa», señalan en este manifiesto, leído en euskera y castellano. «Sanar las heridas obliga a un proceso que no está exento de tensiones o conflictos», agregan.
Esta iniciativa sale a la luz en un momento en el que el papel de las víctimas, tras el nuevo escenario vasco sin violencia, está en primera línea del debate. Así, el Gobierno central esta impulsando, por su parte, encuentros entre víctimas de ETA y presos, tomando el relevo al Ejecutivo vasco, que era quién antes dirigía estas citas.


MANIFIESTO
No nos identificamos con las definiciones que se utilizan para describirnos ni nos gusta cómo se habla de nuestra realidad plural y diversa.
Escucha. Hemos llegado a esta conciencia compartida escuchando al otro, dialogando y buscando el encuentro, más allá de divergencias ideológicas legítimas.
Violencia injustificable. Demandamos el cumplimiento y la satisfacción de derechos (a la verdad, la justicia, la memoria, el reconocimiento y la reparación) para todos de manera equitativa.
Pluralidad. Aspiramos a una convivencia pacífica, respetuosa y constructiva en el seno de una sociedad plural, libre y justa.
Gestos. Son deseables y necesarios los gestos de reconocimiento del daño causado y la asunción de responsabilidades por parte de todos los perpetradores de la violencia.
Autocrítica. Queremos invitar a la sociedad a realizar su propia revisión autocrítica del pasado mediante un compromiso ineludible con la verdad.

VÍCTIMAS FIRMANTES
Esta es la relación completa de los firmantes de la Iniciativa Glencree, tal como la facilitaron ayer ellos mismos y el equipo dinamizador de la experiencia en San Sebastián. Dos participantes enla experiencia (una victima de ETA y otra del Batallón Vasco Español) prefirieron no firmar al final la iniciativa por razones personales, aunque apoyan todo el trabajo realizado.

Iñaki Aguiriano. Hijo de Victoriano Aguiriano y María Ángeles Barandiarán, muertos tras ser tiroteados el 16 de octubre de 1982 en un control de la Policía Nacional en Vitoria.

Jaime Arrese. Hijo de Jaime Arrese Arizmendiarreta, dirigente de la UCD de Guipúzcoa, asesinado por los Comandos Autónomos Anticapitalistas en Elgoibar el 23 de octubre de 1980.

Edurne Brouard. Hija de Santiago Brouard, médico de Bilbao, dirigente de Herri Batasuna, asesinado por los GAL en su consulta el 20 de noviembre de 1984.

Trini Cuadrado. Viuda de Miguel Arbelaiz, militante de HB, asesinado por el Batallón Vasco Español (BVE) en Hernani el 7 de setiembre de 1980.

Patxi Elola. Concejal del PSE de Zarautz, víctima de numerosos ataques contra su negocio y objeto de amenazas personales (dianas, pintadas,…) en su pueblo.

Carmen Galdeano. Hija de Xabier Galdeano, delegado del periódico Egin, asesinado por los GAL en San Juan de Luz el 30 de marzo de 1985 .

Fernando Garrido. Hijo de Rafael Garrido Gil, gobernador militar de Gipuzkoa, asesinado por ETA en San Sebastián el 25 de octubre de 1986. En el mismo atentado mueren, asimismo, su madre Daniela Velasco y su hermano pequeño Daniel.

Maribel González. Viuda de Alberto Soliño, asesinado en Eibar el 12 de junio de 1976 por un guardia civil a la salida del certamen de canción vasca que se celebraba en el Jai Alai.

Senén González. Hijo de Manuel González Vilorio, secretario del Ayuntamiento de Ispaster, asesinado por ETA en ese mismo pueblo el 18 de junio de 1984.

Amaia Guridi. Viuda de Santiago Oleaga Elejabarrieta, director financiero de El Diario Vasco, asesinado por ETA en San Sebastián el 24 de mayo de 2001.

Mari Carmen Hernández. Viuda de Jesús María Pedrosa, concejal del PP en Durango, asesinado por ETA en la misma localidad el 4 de junio de 2000.

Carmen Illarramendi. Viuda de Jesús Mari Ijurko, miembro activo de HB y Gestoras, herido muy grave en atentado perpetrado por el BVE en Rentería el 28 de marzo de 1980. Carmen también resulta herida en el mismo atentado.

Arantxa y Axun Lasa. Hermanas de Josean Lasa Arostegi, secuestrado, torturado y asesinado y cuyos restos mortales son encontrados en Alicante en 1985, aunque no serán identificados hasta 1995. Fueron condenados los miembros de la Guardia Civil Rodríguez Galindo, Dorado Villalobos y Bayo Leal.

Ana Merquelanz. Hija de Martín Merquelanz, taxista de Irún, asesinado por el BVE en Oiartzun el 24 de mayo de 1978.

Jorge Mota. Hermano de Ángel Mota Iglesias, funcionario de prisiones, asesinado por ETA en San Sebastián el 13 de marzo de 1990.

Jokin Olano. Herido por torturas infligidas por la Guardia Civil el 30 de julio de 1983.

Mikel Paredes. Hermano de Juan Paredes Manot, Txiki, fusilado por el régimen franquista el 27 de septiembre de 1975.

Jorge Pérez Jáuregui. Hermano de Roberto Pérez Jáuregui, asesinado en Eibar el 8 de diciembre de 1970 cuando participaba en una manifestación contra el proceso de Burgos.

Leonor Regaño. Viuda de Manuel Jodar, artificiero de la Policía Nacional, asesinado por ETA en Bilbao el 24 de mayo de 1989.

Santos Santamaría. Padre de Santos Santamaría, mosso d’esquadra asesinado por ETA en Rosas el 17 de marzo de 2001.

Milagros Sarduy. Viuda de Jesús María Etxebeste, agente de aduanas de Irún, asesinado por ETA en la misma localidad el 28 de agosto de 1980.

Beatriz Susaeta. Viuda de Tomás Alba, concejal de HB en San Sebastián, asesinado por el BVE en Astigarraga el 28 de septiembre de 1979.

Mariló Vera. Hija de Jerónimo Vera García, miembro de la Guardia Civil, asesinado por ETA en Pasajes el 29 de octubre de 1974.

Lurdes Zabalza. Hermana de Mikel Zabalza, apareció muerto en el río Bidasoa tras haber sido detenido por la Guardia Civil. Según todos los indicios, murió tras sufrir torturas el 26 de noviembre de 1985.


















17 junio 2013 (3) (16.06.13) El Mundo (opinion)

17 junio 2013 (16.06.13)


 

La estrategia de la derrota









Estamos en la fase final de ETA, pero la organización terrorista sigue viva. La semana pasada fueron detenidos dos etarras en Guipúzcoa y la Policía sospecha que hay aún una treintena de activistas operativos.
En un contexto de clara derrota, la banda ha organizado una reunión de sus exiliados en Biarritz, justo en la misma semana en la que el lehendakari IñigoUrkullu ha presentado su plan de reinserción de presos. La cuestión de fondo sigue siendo la misma que hace 40 años: ¿hay que poner punto y final a ETA negociando con los terroristas?
Entre los mitos que hay que desterrar antes de responder está el que lo esencial en ETA no es la lucha política en el esquema clásico izquierda/derecha, sino que su objetivo es la independencia del País Vasco.
En el libro Patriotas de la muerte, en el que FernandoReinares recoge 70 entrevistas realizadas a etarras encarcelados, uno de ellos afirma: «A mí prácticamente la política no me gusta. No entiendo de política ni me gusta. O sea, a mí lo mismo me daba que en el Gobierno vasco estuviera un señor de izquierdas que de derechas. A mí lo que me importaba era Euskadi y punto».
Si en los primeros etarras había un planteamiento antifranquista, en los terroristas que se integraron en la banda a partir de la década de los 80 lo que hay fundamentalmente es un objetivo nacionalista étnico. Es decir, la consideración de que los vascos y los españoles son distintos y por ello el País Vasco debe separarse de España, a la que se considera potencia colonizadora.
El leit motiv del terrorismo etarra es la creación de un Estado vasco y el odio a todo lo que tiene que ver con España. La violencia ha sido para ellos no sólo una forma de lucha contra España y por la independencia, sino una forma de afirmarse como vascos. En la raíz ideológica del terrorismo etarra están los escritos de Sabino Arana.
Otro de los mitos a los que recurren ETA y la izquierda abertzale es que aquí se podía ensayar el llamado modelo irlandés.
El paralelismo entre ambas situaciones no tiene ninguna base real y es planteado por los terroristas como un objetivo estratégico, que consiste en sentarse de igual a igual, en una mesa de negociación, con los representantes del Estado democrático.
En España las circunstancias han sido muy diferentes a las de Irlanda. Aquí no ha habido dos comunidades religiosas enfrentadas, no ha habido una invasión de un país por otro y tampoco ha habido dos grupos terroristas en lucha. En Irlanda, Tony Blair optó por la negociación con el IRA como una forma de acabar con lo que se llamó el empate infinito entre los terroristas y el Ejército británico. Todas esas diferencias son reales. Pero, aquí, el mito a desterrar es que en España la vía de la negociación no se ha utilizado… Suficientemente.
Negoció AdolfoSuárez, negoció FelipeGonzález, negoció JoséMaríaAznar y negoció José LuisRodríguezZapatero.
El Estado democrático lo ha intentado todo para acabar por la vía del diálogo con ETA. En 1977, dos años después de la muerte de Franco, el Gobierno de la UCD aprobó una amnistía que dejó en libertad a todos los presos etarras, incluidos aquéllos que cumplían condenas por delitos de sangre.
A los miembros de ETA pm (con la que el Gobierno de la UCD negoció su disolución) no sólo se les concedió la libertad, sino que se les facilitó dinero para montar negocios y pudieran integrarse socialmente.
Uno de los beneficiados por aquella amnistía fue FranciscoMúgicaGarmendia, Pakito, que, poco después de salir de la cárcel, se volvió a integrar en ETA y llegó a ser su máximo jefe en los años 80, durante el periodo más sangriento de la banda.
La política de negociación y reinserción fue una constante durante muchos años. Cuenta ÁngelesEscrivá, en su libro Maldito el país que necesita héroes, una anécdota que denota hasta qué punto la vía buenista llevó a situaciones injustificables. En la época en la que el ministro del Interior era el socialista JoséBarrionuevo (a mediados de los años 80), un etarra huido y refugiado en México consultó con las autoridades españolas si podía volver a España, ya que había decidido abandonar la organización. Se le dio el visto bueno. Una vez aquí, la Guardia Civil informó al Gobierno de que se trataba de un individuo que estaba acusado de cometer tres asesinatos. El Ejecutivo optó por no hacer nada y ahora ese ex etarra, al que no se le ha juzgado por sus crímenes, es un empresario de éxito que vive plácidamente en Bilbao.
Nadie puede dar lecciones a los gobiernos españoles sobre la vía de la negociación para acabar con el conflicto. El problema es que esa vía siempre ha sido utilizada por ETA para reorganizarse, para tomar un respiro y después volver a la lucha armada, como demuestran los documentos incautados a sus dirigentes detenidos.
Fue tras el fracaso de las negociaciones de Suiza (mayo de 1999) cuando el Gobierno de Aznar, apoyado por el PSOE y la inmensa mayoría del Congreso, inicia la política encaminada a la derrota de ETA.
Esa decisión implicaba no sólo aumentar y mejorar la acción de las Fuerzas de Seguridad del Estado contra los terroristas, sino un esfuerzo de deslegitimación política de la banda dentro y fuera de España.
El atentado del 11 de septiembre de 2001 hizo que algunos países que miraban con simpatía a ETA cambiaran de actitud. El empate infinito comenzó a romperse.
Pero cuando parecía que el camino de la derrota era un camino sin retorno, el Gobierno de Zapatero dio otra oportunidad a la negociación. De hecho, según muestran los documentos incautados al etarra Esparza Luri, ETA ya había comenzado los contactos con el PSOE antes incluso de que ganara las elecciones. Para Zapatero, alcanzar la paz se convirtió en una obsesión. Y asumió los planteamientos de la banda. Se crearon dos mesas de negociación: una técnica y otra política. Es decir, se volvió al esquema de dos partes que negocian de igual a igual. Incluso se llegó a asumir el lenguaje de los etarras. En una cesión orweliana, se aceptó incluso utilizar un neolenguaje por el que, por ejemplo, a los atentados se les llegó a calificar de accidentes.
Fruto de aquel periodo de claudicación, fue el lamentable suceso del bar Faisán, más conocido como el chivatazo.Pero, como en otras ocasiones, ETA se cargó el proceso con el atentado de la T-4 y fue a partir de entonces cuando Zapatero volvió a retomar la estrategia de la derrota.
El acoso a la banda, la detención de numerosos comandos y de sus líderes más activos llevó a ETA, el 20 de octubre de 2011, a declarar en un comunicado el «cese definitivo de las actividades armadas».
La debilidad extrema de ETA produjo un cambio histórico. La izquierda abertzale inició a partir de 2010 un proceso de desenganche de los terroristas. Los herederos de Batasuna entendieron que estaban condenados a la desaparición o a convertirse en un elemento político residual si no se integraban en la normalidad democrática.
Fueron legalizados y lograron un éxito electoral sin precedentes. La estrategia de desenganche era real. En una conversación grabada por la Policía en la cárcel, ArnaldoOtegi le aseguró a un amigo refiriéndose a ETA: «O se unen a la procesión o se hunden».
Ése ha sido uno de los grandes éxitos de la lucha antiterrorista. Su base social ha dejado de apoyarlo.
Pero la convivencia, la paz de verdad, no será posible si ETA no condena su propia historia, si no abjura de todos sus asesinatos, si no reniega de la barbarie. En este proceso unos deben perder, los terroristas; y otros deben ganar, los demócratas.
La disolución de ETA no puede implicar como condición previa la extinción de las responsabilidades penales de sus miembros.
El Estado puede ser generoso en determinadas circunstancias, pero nunca aceptar un quid pro quo: paz por presos.
ETA no puede tener el consuelo de pasar a la historia como la organización que logró alguno de sus objetivos en el País Vasco

Subtitulos: ante el dilema de “paz por presos”, el Gobierno debe seguir empeñado en el abandono de las armas
ETA quiere pasar a la historia como la organización que hizo posible la independencia
Uno de los elementos clave de la debilidad de ETA es que ha perdido el apoyo de su base social
El respeto a las víctimas hace imposible la generosidad antes de la disolución de la banda


Opinión:

No quiero opinar sobre un artículo de Casimiro García Abadillo por lo simple de su análisis. Simpleza en el análisis y simpleza en el contenido del artículo. Cualquier alumno de primero de ciencias de la información haría un artículo como este con un par de horas de consultar en Internet. No tiene ningún mérito, como casi nada de lo que escribe este señor.
Pero hay una frase en el artículo, una de las destacadas en la edición de papel que me ha dejado con escalofríos en todo el cuerpo, el que tengo quemado y el que no. La frase en cuestión es la última de las cuatro destacadas, la última pero no la más importante: “El respeto a las víctimas hace imposible la generosidad antes de la disolución de la banda”. Hay que tener mucho morro para decir esto y quedarse tan tranquilo. Analicemos:
“el respeto a las víctimas”… ¿el mismo respeto que mostró y muestra el diario El Mundo por la mayoría de las víctimas del 11M, por aquellas que no comparten la teoría de la conspiranoia? ¿El mismo respeto cuando amenazaban en un titular que los nichos se abrirían para rebuscar muestras de los explosivos en los cadáveres? Pues bonita manera de seguir hurgando en la “autoría de ETA” mientras se les respeta de esta manera….
“hace imposible la generosidad”… ¿qué generosidad? ¿la misma que ofreció el entonces Presidente Aznar en un lejano octubre de 1998 tras enterarse en Perú que ETA había presentado una “tregua”? ¿la misma generosidad que ofreció sin contar con “las” víctimas”? ¿Dónde están ahora “las” víctimas para acordarse de ese episodio tras el recuerdo realizado por Casimiro García Abadillo?
“antes de la disolución de la banda”… esta frase, sin ir acompañada de la palabra generosidad, podría entenderse. Pero acompañada de la palabra en cuestión da la idea de que al disolverse la banda… ergo… habrá generosidad…

Señor García Abadillo, léame bien e imagíneme los labios: Y UNA MIERDA… Siempre he defendido la legislación, aunque existan leyes que no me agraden. He trabajado durante 25 años para que cientos de víctimas (sí, CIENTOS) entendieran que la legislación es legal pese a no parecer justa. Y no permitiré que la esa misma legislación se la pasen por el arco del triunfo gente como Usted en base a una generosidad cuando la banda terrorista ETA se disuelva. No señor García Abadillo, no. Aunque ETA se disuelva los terroristas deberán cumplir sus condenas.
No puedo recordar si su firma estaba entre el 1.110.000 recogidas en 1995 “a favor del cumplimiento íntegro”, el cual se legisló en el Código Penal de ese año. No puedo recordar si sui firma estaba en esa relación pero si lo estaba, explíqueme entonces el porqué de su frase.
A no ser que sea usted un juntaletras que no conozca el significado cuando componen las palabras. Seguro que va a ser eso… O puede que haya usted consultado este humilde blog y copiado muchas de las opiniones presentadas.
Sí, quizás sea eso.

17 junio 2013 (15.06.13) (2) El Pais (opinion)

15 junio 2013

 

 

 

Fernández: “ETA ha sido derrotada pero no habrá impunidad para nadie”

El ministro lanza un mensaje para el ala dura del PP y justifica el ‘caso Bolinaga’




Las aguas del ala dura del PP bajan revueltas por el caso Bolinaga, que ya causó una enorme tensión en septiembre de 2012. Un informe del Colegio de Médicos de Madrid ha archivado la denuncia contra la forense que planteó que el etarra, que obtuvo el tercer grado en agosto de 2012 por el cáncer que padece, podría haber sido tratado en la cárcel. En ese contexto de presión, el ministro del Interior, Jorge Fernández, lanzó este viernes un mensaje claro a ese sector del PP.

“ETA anunció en octubre de 2011 el cese su actividad terrorista. Pero no por motivos éticos. Lo hizo porque ha sido derrotada policialmente, porque el Estado de derecho ha derrotado a ETA. Pero el Gobierno sigue actuando. No va a haber impunidad para nadie. Quien tenga causas responderá de sus actos. Esta semana lo hemos demostrado, hemos detenido a dos terroristas por delitos de hace 11 años y están en la prisión”, señaló el ministro del Interior, claramente molesto por las dudas que algunos sectores conservadores expresan sobre la política antiterrorista del Gobierno.

El mensaje de Fernández iba dirigido también a ETA y muy pensado para la reunión que hoy han organizado los llamados exiliados de la banda en Bayona. Se espera que una veintena de ellos, con delitos ya prescritos, reaparezcan en Bayona como forma de presionar al Gobierno. “ETA querrá animar a los Gobiernos de Francia y España a negociar lo que ellos llaman consecuencias del conflicto. Pero la posición del Gobierno de Francia es la misma que la del de España. No va a haber impunidad para nadie. Todos los que tengan causas con la justicia y estén vivas serán detenidos”, avisó el ministro.

Fernández defendió la decisión de poner a Josu Uribetxeberria Bolinaga en libertad en 2012. En ese mundo conservador al que se dirigía se reaviva la polémica porque está a punto de cumplirse los meses que se le auguraban de vida y el etarra hace aparentemente vida normal. “Decidieron los jueces en base a informes médicos. Fue el juez de Vigilancia Penitenciaria quien decidió tras reunirse con sus oncólogos. La fiscalía recurrió y la sala de lo Penal confirmó la decisión”, se defendió el ministro. Fernández también trató de calmar a quienes puedan estar indignados ante las imágenes del etarra deambulando con normalidad. “En febrero hubo un incidente”, explicó el ministro, “porque se le vio en unas imágenes [de paseo por Mondragón con otro terrorista]. Remitimos el vídeo al juzgado por si violaba las condiciones de la libertad condicional. La fiscalía consideró que no y debemos respetar esas decisiones”, se defendió Fernández.

El responsable de Interior hablaba durante la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, que tramitó la ley de Seguridad Privada. La norma, después de las polémicas por los diferentes casos de espionaje especialmente en Cataluña, limita claramente la actuación de los detectives privados y les obliga a informar a Interior de los encargos que reciben.

Este es el asunto más polémico. Sin embargo, la reforma también contiene otras novedades que, según el propio ministro, pretenden aumentar la presencia de la seguridad privada. Fernández lo explicó sin tapujos: “En España el número de vigilantes de seguridad privada es el más reducido de la UE. El promedio es de 271 vigilantes por cada 100.000 habitantes y en España es de 195. Tenemos un mayor recorrido. No se trata de privatizar pero sí utilizar el potencial de la seguridad privada para, bajo el principio de preeminencia de la seguridad pública, mejorar la seguridad de nuestros ciudadanos. Lo está haciendo todo el mundo, tenemos que estar ahí utilizando el potencial de las empresas privadas”.


Opinión:

Del mismo modo que en este blog he mostrado mi disconformidad con algunas actuaciones y declaraciones del Ministro de Interior también es de justicia consignar los aciertos. Y en este caso, aunque para muchos sea difícil de entender o de hacer entender, lo cierto es que lo único que se está haciendo es cumplir la ley. Recuerdo  aquellos años en los que decíamos que, para acabar con el terrorismo “no era necesario hacer inventos sino probar a cumplir la legislación”. Por cierto, a los que ahora protestan y hablan de lo que no saben no les vi nunca en ningún juicio. Ni siquiera en el de su propio atentado. Y ahora se las dan de especialistas y de lideres de opinión… joer qué tropa…

17 junio 2013 (16.06.13) elplural.com (opinion)

17 junio 2013 (16.06.13)



La Gaceta’ restriega a Rajoy “la enérgica actuación de Aznar” contra ETA y le reprocha “sus bofetadas morales” a las víctimas
El diario de Interconomía se hace eco de “víctimas que no volverán a votar al PP”




La ruptura de las víctimas con ETA, escenificada tras la llegada del Partido Popular al Gobierno, es cada vez más profunda. Este domingo, La Gaceta destaca que hay algunos que ya “no volverán a votar” a los populares, a partir de un artículo de su seminario Época, que recoge los testimonios de las víctimas del atentado de López de Hoyos, en Madrid, hace 20 años cuando murieron seis militares y un conductor civil. El diario de Intereconomía reprocha al Ejecutivo de Rajoy sus “bofetadas morales” a las víctimas después de “la enérgica actuación de los Gobiernos de Aznar”.

Indignación

Según afirma hoy La Gaceta, las familias de las víctimas de este atentado “están indignadas”. El diario recoge las palabras de Lidia, la hija de uno de los militares asesinados, que critica “la fatídica indiferencia de nuestras instituciones”, que “ha terminado por otorgar todo el poder a Bildu en el País Vasco, y se acepta con absoluta normalidad que un terrorista salga de la cárcel por enfermedad”.
 
Defraudadas

El diario ve “lógico que las víctimas manifiesten su decepción ante unos gobernantes que les han defraudado”. El PP en su etapa en la oposición se valió de las asociaciones de víctimas y de sus caras más visibles en su guerra partidista contra el Gobierno socialista. Los de Mariano Rajoy, que apoyaron e instaron manifestaciones en las que se gritaba a viva voz “asesinos” al entonces presidente Zapatero y a su ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, una vez en el poder se han sacudido de encima a sus antiguos colaboradores y han tenido que terminar reconociendo que efectivamente el fin de la lucha armada por parte de la banda terrorista es un hecho, más bien un logro de sus predecesores en el Ejecutivo. Llegado a este punto, toca buscar una normalidad política que no gusta a las víctimas en otro tiempo incitadas por el PP.
 
Bofetadas morales

“No se imaginaban bofetadas morales tan lacerantes para ellas como el bolinagazo”, dice La Gaceta, que añade una mención al reportaje de Epoca, este domingo, sobre las víctimas de la glorieta de López de Hoyos, en el que una de las heridas graves, “incondicional de toda la vida del partido de Génova” declara que “si sigue así, no volveré a votar al PP”.
 
Moneda de cambio

Para La Gaceta, el PP está usando a las víctimas de “moneda de cambio de las cesiones del Estado a ETA”, aunque de una “forma más sutil con el Ejecutivo de Rajoy que con el de Zapatero.
 
La “enérgica actuación” de Aznar contra ETA

El diario de Intereconomía, tras cargar contra la política antiterrorista llevada a cabo por Zapatero, realza la figura de José María Aznar, a quien atribuye una “enérgica actuación” contra ETA. El expresidente, que ya no se corta nada al poner en cuestión la línea política de su sucesor al frente del Partido Popular en temas económicos o autonómicos, también se ha posicionado junto a las víctimas y al político más crítico dentro del PP contra la actual política antiterrorista de Rajoy, Jaime Mayor Oreja.
 
Opinión:

Vaya, vaya, vaya.... lo que algunas (muchas según se mire) víctimas llevamos mucho tiempo diciendo ya se está cumpliendo. Cuántas veces hemos denunciado algunas víctimas (muchas según se mire) que la utilización que del “colectivo” se hacía desde ciertos partidos (no hay que olvidar a UpyD) iba a volverse en contra de los utilizados. Cuántas veces he tenido que leer y oír verdaderas burradas por parte de ciertos representantes de “las” víctimas que jamás han preguntado la opinión a los supuestos representados.
Cierto personaje decidió preguntar a “las” víctimas mediante una encuesta anónima cual era la puntuación que ponían a los partidos políticos. En realidad lo hizo a las que pertenecían a su asociación y que evidentemente no son la totalidad del colectivo. Lo mas triste de todo es que fue una encuesta anónima por lo que no se podría preguntar a los consultados si realmente lo habían sido.
Esas aguas han traído estos lodos. Declaraciones de los autoproclamados representantes diciendo que “si no hay justicia habrá venganza”, “tengo a mi gobierno autonómico cogido de los huevos y cuando ganen los míos me darán lo que les pida”, “los jueces sueltan a los terroristas porque tienen miedo” o “no se si los malos son los terroristas o nosotros” solo demuestran una imbecilidad y una ignorancia digna de quien no entiende nada de aquello que supuestamente representa.
Así les va a algunos ahora, que se fiaron de los políticos que les prometieron el oro y el moro a cambio de su apoyo mediático y “manifestacional” sin preocuparse antes de leer, conocer y contrastar la legislación que todo gobierno está obligado a cumplir.
Lo que hacen algunos por colgarse la foto en el altar de su casa o de su despacho... qué pena me dan y qué daño han hecho a la dignidad del colectivo.