29 agosto 2026
La falsa
superviviente española del 11S que engañó a todo el mundo: “La sociedad
necesitaba que fuera verdad”
Un documental recupera la historia de Tania Head, cuyo nombre real era
Alicia Esteve: una española que hizo creer a todos que había sobrevivido al
atentado de las Torres Gemelas de Nueva York
El atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York
el 11 de septiembre de 2001 es una de las heridas fundacionales del siglo XXI.
El mundo cambió radicalmente después de aquello. Todo se volvió frágil,
inestable… El miedo se apoderó de todos y, para seguir adelante, hacía falta
que alguien nos cogiera de la mano. En momentos traumáticos, son las historias,
los cuentos, los que hacen esa labor para, si no sanar la herida, al menos
hacer que escueza menos. La humanidad cuenta relatos para avanzar, para
autoconvencerse en una realidad que es insostenible e incomprensible.
Quizás eso es lo que pasó al colectivo de víctimas
del 11S cuando decidió creer la historia de Tania Head, aquella superviviente
que consiguió escapar desde el piso 78 de la segunda torre, que perdió a su
pareja, con el que estaba a punto de casarse, porque trabajaba en el edificio
de enfrente y que se convirtió en la líder de aquel grupo que luchaba para que
se les hiciera caso y se les tuviera en cuenta. Su historia era bastante
inverosímil pero, ¿acaso era verosímil que un avión se estrellara contra un
edificio del centro de Nueva York?
Tania
Head les cogió a todos de la mano, les unió y les hizo pelear por sus derechos
como víctimas así como a avanzar de forma colectiva en la curación de su
trauma. Solo había un problema, ella nunca había estado en ninguna torre. Ni
siquiera había estado en Nueva York. Pero había más, su nombre no era Tania
Head, sino Alicia Esteve. Una barcelonesa de una familia rica y conocida de la
ciudad catalana que construyó una máscara incomprensible para muchos. Head, o
Esteve, fue descubierta cerca del décimo aniversario del atentado por The New
York Times y su identidad revelada por el periódico español La Vanguardia.
Una
historia que recuerda a la de otros ‘timadores’ profesionales como Enric Marco.
Ambos tienen algo en común: no se lucraron con su mentira. Nunca se llevaron ni
un duro y sirvieron como si realmente fueran una víctima más. Como si ayudar a
aquella gente, aunque fuera contándoles una historia que no era cierta, fuera
lo que les llenaba en la vida. Head logró un poder dentro del mundo post 11S
inusual. Era la que hacía los mejores tours de las víctimas, la que podía
llamar directamente al alcalde de Nueva York para quejarse de que no les
hubieran invitado a un homenaje… En definitiva, era una líder que basaba todo
en la construcción de un personaje.
Una
vez descubierta su mentira, Alicia Esteve desapareció. Muchos creyeron,
incluso, que se había suicidado. Cuando se van a cumplir 25 años del atentado,
el cineasta Kike Maillo recupera esta historia real que supera cualquier
ficción en La
superviviente, un documental que busca entender por qué lo hizo,
más que jugar al morbo de dónde está ahora. Esteve no se suicidó, pero
desapareció. La misma sociedad que la aupó la crucificó. Maíllo toma una
decisión importante en su documental: aunque todo lo que se escucha es real, y
lo dijo o escribió Esteve, contrata a una actriz y la caracteriza para decirlo.
¿El motivo? Respetar una identidad que ahora no quiere exponerse ni seguir
siendo insultada.
Maíllo
habla, sobre todo, con supervivientes reales que conocieron a Tania Head y que
sufrieron la decepción de la realidad. Casi todos confiesan que la han
perdonado y reconocen que, sin ella, la asociación no hubiera tenido la
repercusión que tuvo. Puede que ni hubiera salido adelante. El hecho de que
Head no se hubiera lucrado fue fundamental para que el cineasta se involucrara,
porque cree que “esa mentira aportó cosas buenas, lo que la convierte en algo
más ambiguo, porque además las víctimas reconocen que sin ella no hubieran
llegado a donde estuvieron, ella fue el motor de la asociación”.
Cuenta
que no conocía la historia y que fue al conocer al guionista, Markos Goikolea,
que preparaba una serie de ficción basada en esta historia, cuando le propone
hacer un documental. Maíllo venía de rodar Oswald,
el falsificador, otro trabajo de no ficción que entronca con La
superviviente, ya que ambos hablan de personajes que
construyen una máscara. “La sociedad acepta la máscara. Incluso la necesita,
porque necesita que esa historia, que es mentira, pase por verdad. Necesitaban
que Tania se convirtiera en una heroína. Las sociedades necesitamos de ese
mito, del mito de la superación”, reflexiona y añade que “todos construimos una
máscara, pero en el mundo de las redes sociales ya es descaradísimo”
La
película habla, también, del poder de contar historias. Y de cómo se cuentan
estas. Ese salto de fe ante lo inverosímil que damos como espectadores en el
cine, cuando leemos un libro, pero también en la vida real, donde muchas veces
se prefiere creer en una historia tan bien contada y tan potente como la de
Tania Head. Una vida donde, además, “la mentira ha dejado de ser algo que
cristaliza en un pecado gigantesco como pasaba en las sociedades anglosajonas
hace 40 o 50 años”. “La mentira es una moneda de cambio y lo importante es si
te hago sentir bien como espectador con la mentira, si me acerco a ti desde el
punto de vista político o de opinión con esta mentira. Al final estamos en un
mundo en el que cada vez más deseamos creer una cosa y vamos a buscar las
cosas. Esa es la fuente del algoritmo. Las cosas que todo el rato nos explican
que lo que nosotros creemos es verdad”, opina Kike Maíllo.
El director defiende su decisión de representar a la
protagonista y no usar su voz ni su rostro. Siempre pensaron que sería
interesante mostrar a alguien representando a otra persona que, a su vez,
también interpretaba un papel. Según fueron avanzando, lo tuvieron más claro
porque creían que, “de alguna manera, ella ya había pagado suficiente por
todo”. “No somos periodistas, no tenemos ninguna voluntad de explicar dónde
trabaja y cómo le va en la actualidad, más allá de lo que tímidamente, sin caer
en demasiado amarillismo, contamos en el documental. Cuando sabes en qué
momento está ahora decidimos que no queríamos fastidiarle más la vida”,
justifica.
La superviviente recupera un relato escrito por Tania/Alicia,
donde deja entrever que aquellos momentos de su vida, liderando esa asociación,
fueron felices para ella. Maíllo coincide: “Por lo que sé del personaje, creo
que ese momento es el de más brillo en su vida, pero también es el momento que
le crucifica el resto de vida”.
Opinión:
Al
leer la preente información he recordado la situación anómala (por no llamarla
falsa) de ciertos personajes y “personajas” que, en un momento de su vida,
pusieron en práctica la misma cantinela y teatralidad de la que se habla en relación
a la protagonista de la película.
Y no crean
que viven a miles de kilómetros de nosotros… no, qué va. Algunos viven a
escasos metros del lugar donde dicen haber sido víctimas o a escasas manzanas
de los diferentes lugares en los que dicen que estuvieron presentes para ser
considerados víctimas del terrorismo.
En
algunos casos, su cercanía con víctimas reales del terrorismo les han aportado
datos que han ido añadiendo a su magnífica mentira, sin pensar que los sumarios
ofrecen excelentes fuentes de información. En otros, no es esa cercanía sino
simplemente una concienzuda elaboración de una historia común que, de común,
solo tienen el aprovechamiento del dolor ajeno y de la farmacología suministrada
a víctimas, estas sí, reales aunque no reconocidas. Eso ocurría allá por finales
de los años ochenta o incluso en los noventa.
Resumiendo:
¿alguien se atreverá a buscar a esos “supervivientes” o, mejor dicho,
impostores que pululan por el mundo español de “LAS” víctimas del terrorismo?
Muchas víctimas reales ya les tenemos “calaos” y en su momento, serán
descubiertos.
¿O no
será que el ministerio de Interior prefiere mirar a otro lado? ¿Quizás están
pagando los favores prestados?
Repito,
los sumarios no son lo mismo que una sentencia. Pero para entender la
diferencia, los sumarios hay que leerlos y estudiarlos.

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