31 agosto 2026
Otro crimen
de ETA que el pueblo no olvida
Quintanas de Valdelucio consagra su plaza a Aureliano
Calvo Val, policía y taxista burgalés asesinado por la banda terrorista en San
Sebastián en 1979.
Dos de sus hijos descubrieron ayer la placa que
honrará en adelante su memoria
Arancha, que
tenía 12 años cuando su padre fue asesinado por la banda terrorista ETA,
mantuvo firme la voz al dirigirse a los vecinos de Quintanas de Valdelucio,
pueblo natal de su progenitor que ayer lo honró consagrando a su nombre
-Aureliano Calvo Val- la plaza más principal de la villa. «Nadie muere del todo
mientras se le siga recordando», dijo con una entereza y una dignidad
escalofriantes antes de que un aplauso emocionado y unánime iluminara aún más
la ya de por sí soleada mañana con que fue bendecida la comarca de los Páramos.
Arancha y su hermano Javier, que apenas tenía cuatro meses cuando su padre,
policía nacional destinado en San Sebastián y taxista en sus ratos libres, fue
tiroteado por dos pistoleros el 30 de agosto de 1979, descubrieron la placa que
homenajea a esta víctima burgalesa de la vesania etarra. «Queríamos honrar sus
raíces, que fuera un símbolo de concordia y referente de la libertad, y que en
adelante este espacio sea un lugar de encuentro», señaló Juan Carlos García,
alcalde pedáneo e impulsor de este justo tributo.
«Nano era
campechano, bueno. Le encantaba su pueblo. Venía siempre que podía», evocaba
ayer uno de sus emocionados hermanos. «Cariñoso, familiar». Así le describía su
hija Arancha, quien lejos de soltar un discurso victimista y adolorido manifestó
que tras la tragedia que quebró la vida de su familia no quedó más remedio que
seguir mirando hacia adelante. Agradeció, claro, el detalle de la Junta Vecinal
de Quintanas y el cariño y el calor recibidos. La placa que desde ayer luce en
una de las fachadas de la plaza central del pueblo no fue el único hito que
honró la memoria de Aureliano. El comisario provincial de la Policía Nacional,
José Carlos Donoso, hizo entrega a los hijos de Calvo de un presente simbólico:
una gorra del Cuerpo confeccionada en porcelana. «Fue policía y paisano»,
proclamó lleno de orgullo. Carlos Gallo, diputado provincial presente en el
homenaje, destacó la importancia de reivindicar la memoria de las víctimas.
Hace cuatro
años ya que la Junta Vecinal de Quintanas de Valdelucio tomó la decisión de
honrar a Aureliano: los siempre farragosos trámites burocráticos fueron
postergándolo hasta que, por fin, pudo hacerse. Se eligió la fecha con mimo:
ayer se cumplía exactamente 47 años del vil asesinato del policía y taxista
burgalés. El cuerpo sin vida de Aureliano fue hallado pasadas las ocho de la
tarde en una explanada cercana al Colegio Inglés de San Sebastián. Su cuerpo
inerte, encontrado por el conserje del centro educativo, presentaba dos
orificios de bala en la cabeza (más tarde se supo que el arma homicida había
sido una Geco del calibre 9 mm parabellum). Unos chavales que, en el momento
del crimen, se hallaba por la zona, contaron que vieron salir del vehículo a
dos personas, un hombre y una mejor, corriendo sin mirar atrás.
Opinión:
Magnífica iniciativa que habrá que seguir recordando en otros lugares. Y más
pronto de lo que algunos puedan pensar… o desear.

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