viernes, 11 de septiembre de 2026

05 septiembre 2026 (2) Diari de Tarragona

05 septiembre 2026 



25 años del 11-S

El yihadista de al Qaeda que planeó en Tarragona el atentado a las Torres gemelas de libra de juicio

Binalshibh, cerebro en la cumbre de la Costa Daurada, queda fuera del proceso previsto para 2028 por las torturas sufridas


Ramzi Binalshibh, el terrorista yemení de Al Qaeda que hace 25 años tomó parte en la cumbre decisiva en Tarragona para preparar el atentado a las Torres Gemelas, no irá a juicio. El yihadista ha quedado fuera de un proceso judicial que un cuarto de siglo después sí parece haberse concretado.

El desenlace de ese procedimiento, que parecía que no iba a llegar nunca, se ha previsto para de aquí a dos años. Un juez militar acaba de fijar la celebración de la causa para el 5 de junio de 2028, fundamentalmente contra Khalid Sheikh Mohammed, considerado el autor intelectual de los atentados del 11 de septiembre de 2001, y otros tres implicados.

¿Qué ha pasado con el terrorista en este tiempo? Binalshibh tiene actualmente 54 años. Fue detenido en Pakistán en 2002 y trasladado a Guantánamo en septiembre de 2006. Allí sigue desde entonces. En 2023, un juez militar determinó que no era competente para ser juzgado debido a su estado mental. En los últimos años, Estados Unidos ha intentado, sin suerte, que pueda ser sometido a un juicio en el que una de las condenas posibles puede ser la pena de muerte.

Un panel médico y un juez determinaron que sufre de psicosis grave y trastorno de estrés postraumático, ligados con las torturas y el aislamiento prolongado que sufrió bajo custodia de la CIA. No significa que el yemení sea inocente sino que los delirios paranoicos y las alucinaciones que padece le impiden comprender los procedimientos judiciales e incluso cooperar para su propia defensa. Por eso su caso fue separado del de los otros acusados.

En un comunicado, su abogado, David Bruck, señala que su estado «es consecuencia de haber sido torturado por la CIA». Se refiere al periodo entre 2002 y 2006 antes de llegar a Guantánamo. «Cuando el Gobierno de Estados Unidos trasladó al señor Binalshibh a Guantánamo y comenzó a procesarlo, el personal médico de la prisión militar había llegado a la conclusión de que sufría alucinaciones y delirios paranoides. A principios de 2007, los médicos militares lo sometieron durante cuatro meses a un tratamiento forzoso con medicamentos antipsicóticos, que no consiguieron modificar su forma de pensar, pero sí le provocaron graves efectos secundarios aEl letrado del terrorista de Al Qaeda mantiene que hoy en día su cliente cree que «es objeto de un programa de experimentación con seres humanos que implica una privación extrema del sueño y persistentes ataques físicos inexplicables realizados a distancia. Él experimenta estos ataques como sensaciones repentinas y dolorosas dentro de su cuerpo. Estas se producen a cualquier hora del día o de la noche, incluso durante las sesiones judiciales, mientras reza y se reúne con su abogado».


Los años de cautiverio


Fueron claves esos primeros cuatro años de cautiverio en los que Bruck define a su defendido como una persona «desaparecida en centros secretos de detención de la CIA, donde fue sometido a torturas y a un aislamiento extremo».

¿Qué tipo de métodos coercitivos sufrió? La lista es larga: mantenerlo encadenado en posición erguida durante períodos de hasta 72 horas seguidas, someterlo a música extremadamente fuerte durante tiempo prolongado, golpearlo repetidamente contra un panel de madera –técnica del ‘walling’–, utilizar mangueras de agua para provocarle la sensación de estar ahogándose o la imposibilidad de medir el paso del tiempo o distinguir entre el día y la noche. Todo ello, resumido en la privación del sueño, la humillación, la desorientación y las restricciones severas de alimentación. El preso, pues, es una persona alienada por completo.

Bruck señala que «ahora corresponde a las autoridades militares estadounidenses en Guantánamo intentar manejar el trastorno de estrés postraumático. Sin embargo, esto podría resultar imposible», pues «no se conocen casos en los que se haya tratado con éxito a supervivientes de tortura mientras permanecían bajo la custodia y el control del mismo gobierno que los torturó». Expresa su esperanza en que se impulse «un tratamiento para restablecer su capacidad para ser juzgado».


No hay comentarios:

Publicar un comentario