viernes, 11 de septiembre de 2026

08 septiembre 2026 El Dia de Tenerife

 

08 septiembre 2026

 


La reconstrucción de la barbarie

‘Cronos’ se adentra en las entrañas de uno de los atentados más cruentos de la historia reciente de España

Ya se sabe que el cine posmoderno pone el énfasis, más que en el tema y en los personajes, en el estilo. Lo importante son, pues, los detalles, las acotaciones al margen, la atmósfera creada por la fotografía y la música, cierta extravagancia en la ambientación, la mezcla y el contraste, dentro del mismo filme, de géneros habitualmente lejanos, y los guiños de complicidad que el director va dejando caer dosificadamente, con orden y concierto.

A veces, éste se permite ciertos arcaísmos en la puesta en escena o juega, acaso, a deslumbrarnos abiertamente con algunas imágenes o encuadres más o menos sofisticados y transgresores. Vamos, lo que nuestro Pedro Almodóvar nos ha vendido, felizmente, desde sus inicios como director en el mundo entero hasta su absoluta consagración como maestro del cine contemporáneo: sus inigualables señas de identidad ante la cada vez más irritante monotonía que domina las carteleras comerciales.

En la película que hoy nos concierne, la más acertada y original de las nueve que integran la filmografía de su director, el irregular Fernando González Molina, nada de lo explicado anteriormente forma parte de su estructura porque, pese a tratarse de un filme rabiosamente moderno en casi todos los sentidos, no ha necesitado mostrar ningún tipo de floritura o inflexión narrativa para demostrarnos que ha acertado de lleno en la elección del estilo elegido para alcanzar sus objetivos, o sea, mostrar, con una precisión absoluta, cuasi documental, el sangriento relato del atentado yihadista de Barcelona en 2017 y el consiguiente despliegue policial que logró acabar con aquella espantosa pesadilla días después en la localidad de Cambrils, aunque no consiguiera borrar las huellas de quienes sufrieron en carne propia la vileza que acompaña siempre al fanatismo religioso y a la violencia política, perfectamente encarnados en la cuadrilla de asesinos que protagonizó aquel sanguinario suceso en La Rambla barcelonesa.

Todo, pues, parece encajar como un guante en el complejo dispositivo narrativo empleado por González Molina para introducirnos en esta alambicada trama criminal cuyo conocido desenlace final no obsta para que podamos seguirla, segundo a segundo, sin pestañear. Éste es, junto a la sabia elección de un reparto solvente y la sólida construcción de un guion firmado por Alberto Marini, Nacho Carretero y Arturo Lezcano, otro de los principales hallazgos artísticos de este milimetrado drama; su fortaleza expositiva, su clarividencia a la hora de conectar con todo tipo de público, desde el más convencional al más sofisticado; su capacidad testimonial a la hora de reconstruir la memoria de un acontecimiento relativamente reciente, que volvió a empañar nuestra fe en la diversidad cultural y en el respeto hacia la pluralidad democrática en medio de un mundo cada vez más líquido y fragmentado.

Pero insistamos en resaltar la encomiable labor de un conjunto de jóvenes intérpretes, dotados de un enorme poder de persuasión y que aporta, al propio tiempo, la savia dramática imprescindible para disuadir hasta al más exigente de los espectadores de que las suyas son actuaciones de primer orden, capaces de transmitir y transportar las emociones cruzadas que arden en su interior ante la contemplación de tanta barbarie. Especialmente, la que nos brinda el actor catalán Enric Auquer (Girona, 38 años), ganador del Goya al Mejor Actor Revelación por su interpretación en la película de Paco Plaza Quien a hierro mata (2019), cuyo ostensible magnetismo personal encarnando al jefe del operativo de los Mossos d´Esquadra en un momento crucial para España en su lucha contra el terrorismo.

 

 

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