18
junio 2026 (16.06.26)
El
Gobierno Vasco concede la semilibertad a otros dos presos de ETA condenados por
asesinatos
La
administración autonómica aplica el artículo 100.2 a Gorka Palacios, exjefe
militar de la banda, y a Joanes Larretxea, uno de los verdugos del empresario
Ignacio Uría
El
Gobierno Vasco ha dado luz verde a una nueva medida de flexibilización
penitenciaria que beneficia directamente a dos nombres de gran peso en el
oscuro historial de la banda terrorista ETA: Gorka Palacios y Joanes Larretxea.
A través de la aplicación del artículo 100.2 del reglamento penitenciario,
ambos reclusos podrán abandonar sus respectivas celdas de lunes a viernes
durante el día, un régimen de semilibertad que ha vuelto a encender las alarmas
entre las asociaciones de damnificados por el terrorismo.
Este
precepto legal funciona en la práctica como un puente híbrido hacia el tercer
grado. En virtud de esta concesión, autorizada por el ejecutivo autónomo, se
permiten las salidas diurnas los días laborables bajo una condición estricta e
ineludible: los internos deben acreditar formalmente que destinarán ese tiempo
en el exterior a ejercer una actividad laboral, someterse a tratamientos
médicos o participar en tareas de voluntariado. Esta decisión no supone un
hecho aislado; de hecho, fuentes del entorno penitenciario han confirmado que
una veintena de reclusos vinculados a la extinta organización armada ya se
amparan bajo este mismo paraguas legal.
Los
expedientes de los dos beneficiarios acumulan graves condenas por crímenes de
sangre. Por un lado figura Gorka Palacios, quien llegó a ostentar el mando de
la estructura militar de la banda. Su historial delictivo internacional y
nacional es extenso. Fue detenido por las fuerzas de seguridad en Francia en el
año 2003, país que lo condenó seis años después a 18 años de prisión por su
papel como cabecilla de los comandos operativos. Posteriormente, la justicia
española ajustó cuentas con él: la Audiencia Nacional le impuso una pena de 83
años de cárcel por su participación en múltiples delitos, destacando entre
ellos el trágico atentado con coche bomba que sesgó la vida del policía
nacional Luis Ortiz de la Rosa.
El
segundo protagonista de esta resolución administrativa es Joanes Larretxea,
cuya trayectoria criminal está ligada a una de las etapas más duras de la
violencia en Gipuzkoa. Los tribunales lo sentenciaron a 44 años entre rejas por
su implicación directa en el asesinato a tiros del empresario Ignacio Uría,
perpetrado en la localidad de Azpeitia en 2008. Lejos de cerrar sus cuentas
pendientes, en fechas muy recientes -este mismo 2024- sumó una nueva condena de
26 años. El motivo fue la colocación de un vehículo cargado de explosivos en el
campus de la Universidad de Navarra, un ataque ejecutado también durante aquel
sangriento 2008.
Como
era de esperar, el anuncio ha suscitado un profundo malestar en el colectivo de
víctimas. La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) ha emitido un comunicado
contundente en el que reitera su profunda preocupación ante lo que consideran
una deriva inaceptable. Desde la entidad denuncian una política penitenciaria
que perciben "más centrada en excarcelar etarras que en garantizar el
derecho a la justicia". Para la asociación, cualquier paso que flexibilice
el cumplimiento de las penas de estos internos debe estar supeditado a unos
principios que tildan de irrenunciables: la verdad, la memoria, la dignidad y
la justicia.
Para
sustentar sus críticas, la AVT ha puesto sobre la mesa las cifras que
radiografían la actual realidad carcelaria. El contador de la asociación
registra ya 119 progresiones a tercer grado concedidas a un total de 96
miembros de la banda, a las que se suman las 20 aplicaciones del mencionado
artículo 100.2. La estadística revela que, de los 118 terroristas que
actualmente permanecen en prisión, la balanza se inclina drásticamente hacia la
apertura: 75 de ellos disfrutan ya de diferentes regímenes de semilibertad,
frente a los 43 reclusos que continúan cumpliendo sus condenas en el rigor del
régimen ordinario, sin permisos para pisar la calle.
Opinión:
Solo me gustaría aclarar un concepto que, pese a ser
doloroso, es el que es… cuando leo que “la balanza se inclina drásticamente
hacia la apertura” me viene a la mente aquello que aprendí en octubre de 1989
tras el primer juicio por el atentado en Hipercor. El tiempo permitirá que
todos estos asesinos vayan saliendo porque no existe la cadena perpetua. Y, en
consecuencia, cuanto más tiempo vaya pasando más delincuentes, terroristas
incluidos, irán saliendo en libertad.
Duele. Mucho. Pero es lo que marca la ley. Si algún
partido no está de acuerdo ¿se atreverá a ir contra la intocable Constitución
Española y proponer la modificación para que se instaure la cadena perpetua?
Pues eso. Y cabe recordar que la banda TERRORISTA ETA no
atenta desde marzo de 2010. Por lo tanto, los autores de ese último atentado sí
deberán estar en prisión, como mínimo, hasta pasado 2045.
Pero los demás van saliendo porque la ley lo dice así.

No hay comentarios:
Publicar un comentario