11 agosto 2026
La Guardia Civil relaciona a los etarras
Txapote y Ainhoa Múgica con el asesinato en Granada de Luis Portero
Un informe revela que los dirigentes facilitaron armas y
dinamita al comando que ejecutó en el año 2000 al exfiscal jefe del TSJA en la
puerta de su casa
La asociación Dignidad y Justicia siempre ha sostenido que del asesinato de Luis
Portero,
perpetrado en Granada el 9 de octubre del año 2000, no sólo fueron responsables
los etarras Harriet Iragi e Igor Solana, condenados a 57 años por ser los autores
materiales, los etarras que le asesinaron a tiros en
el portal de su casa. El colectivo creado por Daniel Portero, hijo del que
fuera fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), ha
sostenido por vía judicial que también debían ser condenados por ese crimen las
tres personas que dirigían entonces la banda terrorista, por ser los inductores
del crimen.
La cúpula de ETA era conocida como Otsagi y en ella
mandaban Juan Antonio Olarra Guridi,
Javier García Gaztelu, más conocido como Txapote, y Ainhoa Múgica.
El primero fue condenado en 2008 por la Audiencia Nacional a treinta años de
prisión al probarse su relación con el crimen de Granada. Los otros dos habían
quedado fuera. Hasta ahora.
Porque un informe de la
Guardia Civil encargado por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional
atribuye la responsabilidad del asesinato de Luis Portero a Txapote, Ainhoa
Múgica Goñi y Juan Antonio Olarra Guridi, al entender que «facilitaron los
medios necesarios a los autores materiales del atentado para la materialización
del mismo».
Una nota manuscrita comprometedora
Se reactiva de nuevo un
caso caracterizado por su intermitencia. Después de quedar archivado, en 2019
la Audiencia Nacional lo reabrió, para cerrarlo dos años más tarde por falta de
pruebas. Sin embargo, en 2025 la Sala de lo Penal ordenó nuevas diligencias, a
petición de la familia de Portero y su asociación, tras encontrar la Guardia
Civil nuevos datos que incriminarían a los citados dirigentes etarras.
En concreto, se analiza
una nota manuscrita hallada en El análisis caligráfico realizado en 1998 sobre
la nota, encontrada en una vivienda de la localidad de Serres-Castet, un
documento de más de 90 páginas que atribuye la autoría de ese y otros atentados
en Andalucía a Ainhoa Múgica.
El documento es un
inventario de armas, explosivos -200 kilos- munición, detonadores y elementos
electrónicos necesarios para la fabricación de artefactos que utilizó el
comando etarra que, además del asesinato de Luis Portero en Granada, perpetró
el de Antonio Muñoz Cariñanos en Sevilla.
La dinamita Titadin 30 que fue incautada en un piso franco del
comando etarra es la misma que sus componentes utilizaron
para volar el coche en el que huyeron tras asesinar a Luis Portero. Pero
además, en otro piso, este en el municipio de Castres, Castres se encontraron
armas, munición y temporizadores de la misma marca que las intervenidas a
Harriet Iragi e Igor Solana en su detención, así como placas de matrícula
robadas en Eibar en 1998 y entregadas a Txapote, que son idénticas a la que los
terroristas colocaron en el vehículo empleado en el atentado de Granada.
«Tuvieron responsabilidad»
Todo lo anterior, según
el informe de la Guardia Civil, «pondría de manifiesto que las funciones de
facilitación del material terrorista a los comandos armados de ellos
dependientes, necesarios para la materialización de su actividad terroristas,
eran ejercidas de forma colegiada por los tres integrantes de la estructura
Otsagi: Juan Antonio Olarra Guridi, Javier Garcia Gaztelu y Ainhoa Múgica
Goñi».
Los tres «habrían
tenido responsabilidad en las acciones terroristas cometidas por los comandos
Buruhauste y Erraia de ETA, entre ellas el asesinato del señor Portero García»,
señala textualmente el informe, que ahora tendrá que ser analizado por la
instancia judicial pertinente.
El pasado 28 de julio, después de que la Audiencia Nacional
revocara el tercer grado de Olarra, Daniel Portero declaró a ABC que se
alegraba de la decisión pero que al mismo tiempo le dejaba una sensación
«agridulce» porque no se había entrado en la relación de Ainhoa Múgica y
Txapote con ese asesinato, no como autores materiales pero sí como inductores
directos.

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