jueves, 13 de agosto de 2026

11 agosto 2026 ABC

11 agosto 2026 


 


La Guardia Civil relaciona a los etarras Txapote y Ainhoa Múgica con el asesinato en Granada de Luis Portero

Un informe revela que los dirigentes facilitaron armas y dinamita al comando que ejecutó en el año 2000 al exfiscal jefe del TSJA en la puerta de su casa

 

La asociación Dignidad y Justicia siempre ha sostenido que del asesinato de Luis Portero, perpetrado en Granada el 9 de octubre del año 2000, no sólo fueron responsables los etarras Harriet Iragi e Igor Solana, condenados a 57 años por ser los autores materiales, los etarras que le asesinaron a tiros en el portal de su casa. El colectivo creado por Daniel Portero, hijo del que fuera fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), ha sostenido por vía judicial que también debían ser condenados por ese crimen las tres personas que dirigían entonces la banda terrorista, por ser los inductores del crimen.


La cúpula de ETA era conocida como Otsagi y en ella mandaban Juan Antonio Olarra Guridi, Javier García Gaztelu, más conocido como Txapote, y Ainhoa Múgica. El primero fue condenado en 2008 por la Audiencia Nacional a treinta años de prisión al probarse su relación con el crimen de Granada. Los otros dos habían quedado fuera. Hasta ahora.


Porque un informe de la Guardia Civil encargado por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional atribuye la responsabilidad del asesinato de Luis Portero a Txapote, Ainhoa Múgica Goñi y Juan Antonio Olarra Guridi, al entender que «facilitaron los medios necesarios a los autores materiales del atentado para la materialización del mismo».

Una nota manuscrita comprometedora

Se reactiva de nuevo un caso caracterizado por su intermitencia. Después de quedar archivado, en 2019 la Audiencia Nacional lo reabrió, para cerrarlo dos años más tarde por falta de pruebas. Sin embargo, en 2025 la Sala de lo Penal ordenó nuevas diligencias, a petición de la familia de Portero y su asociación, tras encontrar la Guardia Civil nuevos datos que incriminarían a los citados dirigentes etarras.

En concreto, se analiza una nota manuscrita hallada en El análisis caligráfico realizado en 1998 sobre la nota, encontrada en una vivienda de la localidad de Serres-Castet, un documento de más de 90 páginas que atribuye la autoría de ese y otros atentados en Andalucía a Ainhoa Múgica.

El documento es un inventario de armas, explosivos -200 kilos- munición, detonadores y elementos electrónicos necesarios para la fabricación de artefactos que utilizó el comando etarra que, además del asesinato de Luis Portero en Granada, perpetró el de Antonio Muñoz Cariñanos en Sevilla.

La dinamita Titadin 30 que fue incautada en un piso franco del comando etarra es la misma que sus componentes utilizaron para volar el coche en el que huyeron tras asesinar a Luis Portero. Pero además, en otro piso, este en el municipio de Castres, Castres se encontraron armas, munición y temporizadores de la misma marca que las intervenidas a Harriet Iragi e Igor Solana en su detención, así como placas de matrícula robadas en Eibar en 1998 y entregadas a Txapote, que son idénticas a la que los terroristas colocaron en el vehículo empleado en el atentado de Granada.

«Tuvieron responsabilidad»

Todo lo anterior, según el informe de la Guardia Civil, «pondría de manifiesto que las funciones de facilitación del material terrorista a los comandos armados de ellos dependientes, necesarios para la materialización de su actividad terroristas, eran ejercidas de forma colegiada por los tres integrantes de la estructura Otsagi: Juan Antonio Olarra Guridi, Javier Garcia Gaztelu y Ainhoa Múgica Goñi».

Los tres «habrían tenido responsabilidad en las acciones terroristas cometidas por los comandos Buruhauste y Erraia de ETA, entre ellas el asesinato del señor Portero García», señala textualmente el informe, que ahora tendrá que ser analizado por la instancia judicial pertinente.

El pasado 28 de julio, después de que la Audiencia Nacional revocara el tercer grado de Olarra, Daniel Portero declaró a ABC que se alegraba de la decisión pero que al mismo tiempo le dejaba una sensación «agridulce» porque no se había entrado en la relación de Ainhoa Múgica y Txapote con ese asesinato, no como autores materiales pero sí como inductores directos.

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