miércoles, 1 de diciembre de 2021

30 noviembre 2021 (3) Diario Vasco (opinión)

30 noviembre 2021 

 


El Gobierno Vasco reconoce el paso de los presos de ETA, pero exige que asuman lo «injusto» de la violencia

Bingen Zupiria considera que el gesto del EPPK, que pide acabar con los 'ongi etorris', es un avance «en el camino para la construcción de la convivencia normalizada»

El Gobierno Vasco ha valorado positivamente el paso al frente dado por el colectivo de presos de ETA (EPPK) para desterrar de las calles de Euskadi los 'ongi etorris' que se realizan a los reclusos de la banda terrorista cuando salen de la cárcel. Un gesto que, según ha calificado este martes Bingen Zupiria, supone una avance «en el camino para la construcción de la convivencia normaliza en nuestra sociedad». Sin embargo, el portavoz del Ejecutivo autonómico ha puntualizado que aún faltan muchos pasos por dar. De ahí que haya exigido a los reclusos, sin citarles expresamente, que es necesario que reconozcan todo el dolor causado durante décadas.

En la misma línea que se ha expresado el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, el portavoz del Gobierno Vasco ha considerado que el hecho de que los presos de ETA -a los que ha calificado como «los propios causantes físicos de la violencia»- hayan sido quienes soliciten ser recibidos en sus localidades de manera «privada y discreta» para así mitigar en lo posible el dolor de las víctimas, «tiene el valor de normalización que queremos reconocer», según ha manifestado Zupiria.

«Hemos conocido esta declaración del EPPK en el que reconocen que los 'ongi etorris' han supuesto un acto de falta de empatía hacia el dolor ocasionado por ellos mismos, y consideran también que los 'ongi etorris' han sido interpretados por las víctimas como un acto de revictimización», ha dicho Zupiria a modo de resumen sobre el contenido del comunicado hecho público ayer por el colectivo de presos.

Un texto que diferentes representantes de colectivos de víctimas también han valorado de forma positiva. «Como Gobierno también lo interpretamos como un paso más en el camino para la construcción de la convivencia normaliza en nuestra sociedad», ha insistido Zupiria que, no obstante, ha aclarado que se trata de caminar hacia una convivencia normalizada «que aún necesita de más gestos».

A este respecto, Zupiria ha hecho hincapié en la necesidad del «reconocimiento de todo el daño causado» y también «del carácter injusto de la violencia de ETA y de todas las demás violencias que han existido en este país en este contexto». «Los 'ongi etorris' -ha dicho- son actos que nunca debían de haberse producido». «Consideramos que el que los propios causantes físicos de la violencia sean quienes den este paso tiene el valor de normalización que queremos reconocer», ha concluido durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.

El PP carga contra el «blanqueo» a EH Bildu y Ciudadanos lo tilda de «favorcete» de Otegi hacia Sánchez

El eco del comunicado del EPPK que pone fin a los 'ongi etorris' llegó ayer al Congreso de los Diputados. Y la repercusión que tuvo en la bancada de la oposición dejó en evidencia los recelos que despierta la petición de los presos de ETA de acabar con los recibimientos públicos.

El líder del PP, Pablo Casado, exigió ayer que la coalición soberanista «condene explícitamente todos los crímenes de ETA» y señaló que detrás del comunicado existe una «especie de fabulación para blanquear» al coordinador general de la entente, Arnaldo Otegi, y su «banda». Una crítica que también hizo suya Carlos Iturgaiz.

El presidente del PP vasco cargó con contundencia contra Otegi y contra Pedro Sánchez: «El pacto Sánchez-Otegi, presos por Presupuestos, avanza. Lo dicho por Otegi en Eibar se activa: pasan a privados los vomitivos recibimientos y así conseguir de Sánchez la excarcelación de asesinos etarras y blanquearles. Ni Sánchez tiene escrúpulos ni Bildu respeto a las víctimas», aseguró vía Twitter.

Desde Ciudadanos, Edmundo Bal calificó como un «papelucho» y «un panfleto» el gesto de los presos de ETA y consideró que se trata de «un favorcete» de «los amigos de Otegi» al presidente Sánchez. Lo dijo justo cuando el Congreso iba a debatir una iniciativa del partido naranja para prohibir los 'ongi etorris' y castigar a sus promotores. Una propuesta que finalmente tumbó el Congreso.

En ese debate, Patxi López salió en defensa del PSOE e invitó al resto de formaciones a no dar «ni una lección» a su partido respecto a la protección y reconocimiento de las víctimas.

Por parte de Vox, Iván Espinosa de los Monteros consideró que la «presunta renuncia a los homenajes a terroristas» es «un enjuague entre el mundo de ETA y el PSOE» que busca «normalizar» a todo el «entramado» etarra, en el que enmarcó a EH Bildu.

Opinión:

Ya lo comenté en tuiter ante las declaraciones de Carlos Iturgaiz. Y viendo que hay políticos que siguen diciendo lo mismo, reitero lo que escribí: “A ver Carlos… Cuando puedas demostrar que se excarcela a un solo miembro de ETA me lo cuentas. Otra cosa es que tengan que salir porque la legislación lo marca. Yo, como víctima, tengo que acatar esa normativa. Tú, como político, tienes la obligación de no confundir al personal”.

Pues eso.

 

 

 

30 noviembre 2021 (2) ABC (opinión)

30 noviembre 2021 

 


Bildu intenta dejar atrás su pasado y posicionarse como partido útil en Madrid y Vitoria

Después de semanas deshojando la margarita, EH Bildu anunciaba el pasado viernes, ' in extremis', su intención de no presentar una enmienda a la totalidad de las cuentas vascas. «No son nuestros presupuestos, pero estamos trabajando para mejorarlos», aseguraba Maddalen Iriarte, portavoz de Bildu, en el último pleno de control del Parlamento vasco.

El lendakari, Iñigo Urkullu, que lleva varias legislaturas presentando a la coalición abertzale como un socio «poco fiable», cambiaba también el tono para agradecer públicamente «la disposición al diálogo». La nueva estrategia de Bildu ante el Ejecutivo vasco coincide con la que practica frente al Gobierno central, tras el pacto que alcanzó con la coalición formada por PSOE y Unidas Podemos para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado a través de enmiendas que suman aproximadamente unos 40 millones de euros. Semanas antes fue el propio Arnaldo Otegi, coordinador general de Bildu, quien reconoció ante su militancia en un acto en Éibar que su apoyo a los Presupuestos del Estado estaba relacionado con la situación de los presos de ETA.

El mismo día, el propio Otegi reconocía que el sufrimiento de las víctimas de la banda terrorista nunca debió producirse, pero sin pedir perdón explícitamente. Fuentes cercanas a la vertiente socialista del Gobierno vasco hablan ya de un cambio de actitud de la izquierda abertzale que habría que entender como la puesta en marcha de una nueva hoja de ruta de Bildu con la que pretende presentarse como partido útil en las instituciones en las que tiene presencia. «Antes ni se sentaban a negociar», recuerdan estas mismas fuentes, que creen que todo gesto debería ser bienvenido. «Aunque contamos con mayoría absoluta, nuestra intención siempre ha sido conseguir el mayor consenso posible», añaden. Bildu intenta dejar atrás su pasado y posicionarse como partido útil en Madrid y Vitoria

Opinión:

Al leer el titular me ha venido a la mente aquella frase que dijo el entonces Presidente del Gobierno José María Aznar en octubre de 1998, cuando la banda terrorista ETA presentó una de sus treguas…

Y, sinceramente, es preferible hacer política desde un escaño a cometer atentados. O excusarlos. O jalearlos.

 


30 noviembre 2021 El Periódico (opinión)

30 noviembre 2021 


 

Los presos de ETA renuncian a los 'ongi etorris' y prometen recibimientos más "discretos"

Anuncian que pedirán limitar los homenajes a los encarcelados al ámbito privado

Las víctimas celebran el anuncio tras contar 181 "actos de culto al terrorista"

El colectivo de presos de ETA (EPPK) hizo pública ayer su intención de poner fin a los recibimientos en la calle a excarcelados por finalización de la condena, y de limitar a actos «discretos» y privados las recepciones y homenajes, los ongi etorri (bienvenidas).

Así lo recoge un comunicado enviado a los diarios Berria y Naiz.info. En el manifiesto, el EPPK hace un reconocimiento sin precedentes entre presos de ETA fuera de la vía Nanclares de arrepentimiento.

«Entienden» que las víctimas puedan sentirse «heridas» por los homenajes callejeros y por eso piden a su red de apoyos sociales: «EPPK traslada a nuestros familiares, amigos y compañeros, y a la sociedad vasca, que desea que los recibimientos que se nos hacen al salir a la calle se produzcan de modo privado y discreto, siguiendo el camino emprendido en general en estos últimos meses», dice el comunicado. La nota es resultado de un debate entre los presos de ETA del que tenían conocimiento analistas de Interior, confirman fuentes de ese ministerio, si bien ni Instituciones Penitenciarias ni el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska han sido informados previamente de la emisión del comunicado, indican estas fuentes.

Los presos admiten que «hay personas que han expresado honestamente que sienten dolor con los ongi etorri públicos». Quienes se sienten humillados «son personas damnificadas a consecuencia de las acciones de nuestra militancia del pasado y comprendemos que puedan sentirse dolidas», dicen, si bien piden el derecho a «recibir el abrazo de los allegados» tras «largos años y condiciones durísimas de prisión».

«Nuestro deseo es aliviar todo sufrimiento y abrir nuevas opciones, ir sanando heridas y fortalecer la convivencia», explican los reclusos. El manifiesto sigue la línea retomada por la izquierda abertzale en el 10º aniversario del anuncio de ETA del cese de sus atentados; incluso usa con el mismo énfasis la palabra «dolor». El EPPK tilda su anuncio de «aportación individual y colectiva» a «la paz y al reconocimiento del sufrimiento de los demás», y admite a una inoportunidad política de los ongi etorri. «Ciertos agentes y partidos» los utilizan, dice, para buscar «irresponsablemente la confrontación en vez de la convivencia».

Las víctimas celebran el anuncio tras contar 181 «actos de culto al terrorismo» desde 2016

«Es una buena noticia, lo que llevamos pidiendo desde 2016», dice Consuelo Ordóñez, presidenta del Colectivo Víctimas del Terrorismo (COVITE). «Pero que lo celebremos no significa que debamos darles las gracias –matiza–, cuando hemos estado sufriendo toda la vida cómo rendían honores por todo lo alto a los asesinos de nuestros familiares».

Para Ordóñez, «la izquierda aberzale hace esto y todo lo demás por pura estrategia. Sienten presión social y política». COVITE cuenta 181 «actos de culto al terrorista» desde 2016. Este año cuentan 25 enaltecimientos de miembros de ETA, de los que dos, uno en Francia y otro en el barrio bilbaíno de Santutxu, han sido recepción a excarcelados. El de Bilbao agasajó con un pasacalles a Agustín Almaraz, autor de cuatro asesinatos.

Opinión:

Son muchas las llamadas recibidas para ofrecer mi opinión sobre esta noticia y aprovecho el blog para redirigir las llamadas que reciba una vez esté publicada.

Tengo muy claro que el paso ofrecido es una buena noticia porque se van cumpliendo algunos de los objetivos que muchas víctimas (asociadas o no en siglas) tenemos marcados: que nadie pase nunca más por el mismo dolor que ya hemos pasado otros.

Dicho esto, hay que recordar que unas pocas víctimas ya denunciábamos hace muchos años los actos de enaltecimiento a terroristas que salían de prisión, especialmente en aquellos años en los que iban saliendo gracias al Código Penal franquista de 1973. Con el tiempo se han ido añadiendo a estas reclamaciones más víctimas y haber conseguido que los propios terroristas hayan llegado a esta decisión en, indiscutiblemente, motivo de satisfacción.

Lo que ya no me agrada tanto es que un asunto tan delicado como el que nos ocupa siga siendo motivo de enfrentamiento entre siglas políticas. Pero, desgraciadamente, es la tónica que algunos han decidido tomar y no cambiarán.

Pero hay algo que no admite ningún género de duda: si hace al menos una década nos hubieran dicho que llegaríamos a esta situación, muy pocos, poquísimos, habríamos creído que fuera posible. Y sabiendo que son unos 190 los terroristas presos en cárceles en territorio español y una veintena los que están en Francia, es lógico pensar que antes de tomar esta decisión lo han tenido que consensuar entre todos... y eso habrá traído mucho trabajo a su entorno.

Por cierto, el porcentaje de víctimas con las que he comentado el tema y compartimos el mismo criterio es cercano al 90% y ninguna, repito, ninguna, ha solicitado atención psicológica.

 

29 noviembre 2021 (2) La Razón (opinión)

29 noviembre 2021 


 

¿Políticos en manifestaciones?

El político pancartero demuestra que no sabe cuál es su lugar

Vicente Vallés

En estos días pasados hemos asistido, y en los que están por venir asistiremos, a un creciente malestar social expresado en las calles mediante el derecho constitucional de manifestación. Como tal derecho, la manifestación es incuestionable. Sirve, por ejemplo, como mecanismo de apoyo a determinadas causas. O, como ocurrió en los peores tiempos del terrorismo en España, se utiliza para lanzar un mensaje de autodefensa social y de desprecio hacia los asesinos. Pero es, por encima de todo, una tradición democrática por la cual los ciudadanos disponen de la posibilidad de trasladar sus reivindicaciones a los poderes públicos.

En tal condición, la de cuestionar a los poderes públicos, es en la que resulta pertinente plantearse qué hacen los políticos participando en manifestaciones. Es cierto que la condición de representante público elegido por el pueblo no cancela la condición de ciudadano. Pero los dirigentes políticos han sido seleccionados para que resuelvan los problemas en las instituciones, y no para que se quejen de esos problemas en las calles.

Para dar su apoyo expreso a las peticiones de policías y guardias civiles, o a las de los trabajadores del metal, o a las de las peluquerías, o a las de los transportistas, un dirigente político dispone de la tribuna parlamentaria, que es su hábitat. Trasladar esa actividad a las calles da al ejercicio de la política un toque propio de los populismos que tanto éxito están teniendo últimamente en nuestro país, y no precisamente para bien.

Hace ya algunos años, el gobierno de Aznar calificó con desprecio al entonces líder de la oposición, Zapatero, como «el pancartero», porque no perdía la oportunidad de participar en manifestaciones. Ahora, el gobierno de Sánchez dispara contra toda la oposición por sumarse a los sindicatos policiales. «Vuelve el trío de Colón», aseguran.

Los gobiernos acusan a las oposiciones de pancartismo, y de exacerbar la calentura social callejera con fines espurios. Pero, más que eso, el político pancartero demuestra que no sabe cuál es su lugar. Y si, además, quien se manifiesta está en el gobierno, o bien es incapaz de ejercer sus obligaciones o nos engaña, o ambas cosas a un tiempo.

Opinión:

Muy buena la reflexión que presenta Vicente Vallés en su artículo. Sí, en serio, me parece muy acertada.

Lo único que me chirría es que hubiera sido una reflexión mucho más acertada de ábrela hecho allá por los años 2004 hasta 2008 aproximadamente, cuando unos políticos concretos asistían a manifestaciones por la dignidad y la memoria y el respeto y no se cuántas cosas más defendiendo a “las” víctimas del terrorismo.

Manifestaciones que algunas víctimas ya denunciamos entonces y que el paso del tiempo han demostrado que no eran precisamente por esos argumentos que quedan tan bonitos por las palabras utilizadas.

Aún y así, bienvenida sea la reflexión.

 

29 noviembre 2021 Deia

29 noviembre 2021 


 

"El éxito de 'Maixabel' es que está contada desde el corazón"

Marcos analiza las recientes ficciones sobre ETA, desde la última cinta de Bollaín hasta el fenómeno 'Patria'

La profesora de la Universidad de Salamanca, María Marcos, difícilmente ha dejado alguna ficción sobre ETA sin analizar en su texto. La edad de oro de las series ha traído consigo las mejores producciones sobre la banda armada, que coinciden en el tiempo con nuevas miradas de cineastas al conflicto vasco como los de los casos de Maixabel y Ane, que por sus recientes estrenos se han quedado fuera del libro.

Para la autora del libro, la cinta de Icíar Bollaín era muy necesaria. "Habla de justicia restaurativa, algo que se ha potenciado muy poco en la ficción. Pero su éxito está en que lo hace de forma muy humana y está contada desde el corazón sin explotar los sentimientos", asegura: "Pone sobre la mesa la historia de una mujer que ha hecho mucho por la sociedad vasca y que hay que reivindicar".

Ane, el debut en el largometraje de David Pérez Sañudo, es, por su parte, un buen ejemplo de que el cine "también puede hablar del mundo abertzale". "Cuenta cómo un familiar puede introducirse en ese entorno y cómo afecta a todo. Es algo que fuera de Euskadi no se entiende porque es muy difícil de separar", indica.

Aunque el libro ETA catódica se centra principalmente en las ficciones televisivas, Marcos también ha analizado otras películas como Fe de etarras, de Borja Cobeaga, que "retrata muy bien el patetismo y el luchar por algo que no existe". Un algo que, según la autora, queda muy bien reflejado en la conversación que tienen los terroristas sobre lo bien que se come dentro de la organización para más tarde darse cuenta que ninguno de los miembros sabe realmente cocinar.

No es el único título que destaca de la filmografía del director donostiarra, ya que también menciona Negociador y Aupa Josu, el piloto para ETB que llevó a cabo junto a Diego San José y que finalmente no tuvo continuidad. "Llegó demasiado pronto. Vamos Juan bebe sobradamente de ella y es un éxito. Podría haber sido algo muy interesante para la ficción televisiva vasca", pronostica.

La cinta de Pablo Malo, Lasa y Zabala, también debería haber tenido mejor suerte. "Fue una apuesta arriesgada que llegó a poner en jaque al gobierno. Es una película dura porque fue duro lo que pasó. Es un reflejo perfecto del otro lado del terrorismo", indica la profesora que, por contra, no tiene buenas palabras hacia las dos películas sobre el terrorismo de Estado que firmó Miguel Courtois, El Lobo y GAL: "Son muy maniqueas y simplonas. Son un mal thriller que no aporta gran cosa".

Llegaron las plataformas

El libro indaga de manera especial en los fenómenos Patria y La línea invisible. Sobre la primera, Marcos opina que, aunque la serie peca de los mismos defectos que la novela original, su factura técnica y su mensaje de reconciliación lo compensan. "Me gusta porque por primera vez se han puesto a las víctimas en primer lugar", indica.

De La línea invisible, por su parte, destaca "lo bien documentada que está" y la gran labor de guion que se hace para cerrar la historia en unos pocos capítulos. No obstante, según ella, el miedo de estar en una plataforma ha hecho que no se haya querido indagar más de lo necesario en los personajes y así contentar a todas las partes.

 

28 noviembre 2021 (4) La Sexta (opinión)

28 noviembre 2021



"El 11M no se puede volver a repetir y a ETA la tenemos ahí": así fue la conversación de Zapatero con el director del CNI en 2004

Alberto Saiz se convirtió en jefe del CNI tras los atentados del 11M.

En este vídeo desvela conversaciones con Zapatero sobre cómo derrotar a ETA y el "error" que cometió el expresidente

Link:  

https://www.lasexta.com/programas/salvados/mejores-momentos/11m-puede-volver-repetir-eta-tenemos-ahi-asi-fue-conversacion-zapatero-director-cni-2004_2021112861a3a5ed9ef0da0001ef8d31.html

ETA era la obsesión de José María Aznar, pero también la era de José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente que le nombró a Alberto Saiz director del CNI en 2004, un mes después del atentado del 11M. ¿Qué orden le dio respecto a la banda terrorista cuando llegó al cargo. "Me dijo que el 11M no se podía volver a repetir y a ETA la tenemos ahí, como diciendo, 'tenemos que hacer algo con ETA'".

Pero, ¿cuál era la vía que quería seguir Zapatero para acabar con ETA? "Zapatero, como antes Aznar y antes el presidente González, a mi juicio hicieron lo que tenían que hacer", afirma Alberto Saiz, que señala que "todos los políticos, en estos casos, los gobernantes que tenían responsabilidad, tenían que abrir la vía del diálogo, tenían que sondear y hacer el camino del diálogo, de los contactos, de la relación". Eso sí, el exjefe del CNI asegura que él al mismo tiempo siempre fue "un convencido de que el final de ETA se iba a producir gracias a la presión policial".

El 29 de diciembre de 2006, en plena tregua de ETA, muchos se alegraron o se tranquilizaron cuando escucharon las declaraciones del presidente Zapatero en las que afirmaba que dentro de un año estaríamos mejor. ¿Qué pensó usted cuando escuchó a Zapatero decir esto? Saiz afirma que fue un error del entonces presidente ya que "se iba a entender muy mal": "Era muy poco probable, a mi vista y a la vista de los del dictamen, de los análisis, que pasado un año se hubiese estado mejor. "Me parecieron unas declaraciones no muy afortunadas, sobre todo inoportunas", explica Saiz. Al día siguiente de estas declaraciones, ETA rompe la tregua con el atentado de la T4.

¿Hubo relación causa-efecto entre las declaraciones de Zapatero de que en un año estaremos mejor y el atentado al día siguiente en la T4? Saiz responde en el vídeo de arriba.

Saiz desvela las "anomalías" del CNI al relacionar a ETA con el 11M

"El CNI no podía saber quién había hecho el 11M", destaca Alberto Saiz, jefe del CNI desde 2004 a 2009, que afirma que cree que el Gobierno de Aznar 'orientó' al CNI para señalar a ETA.

Opinión:

Solo un par de reflexiones muy personales.

La primera, evidentemente los atentados del 11 de marzo de 2004 no podían volver a repetirse… hasta que llegaron los de agosto de 2017 en Catalunya. Solo la suerte (¿suerte?) hizo que explotaran los cientos de kilos de explosivo que ya estaban preparados en Alcanar evitándose así unas consecuencias mucho peores de las ya vividas.

La segunda. Tras las declaraciones que se pueden ver y escuchar ¿qué tienen que decir aquellos “peones negros” que querían “saber la verdad”? ¿Y los miembros del partido que estuvieron jaleando la autoría de ETA como si fuera la única verdad? Y los periodistas, informadores y opinadores que defendían la autoría etarra las 24 horas del día ¿dónde están ahora?

Lo peor del tema es que toda aquella campaña de falsedades y de mentiras les salió gratis a los autores e ideólogos.

 

 

28 noviembre 2021 (3) El País

28 noviembre 2021 


El debate más importante del año en el Congreso: entre la misa de Casado, ETA y la tanqueta

Los Presupuestos, un éxito para el Gobierno, ofrecen otro espectáculo de encanallamiento en la discusión parlamentaria

Era el debate más importante del año, proclamaba la letanía de los portavoces de la oposición, que señalaban hacia el banco azul y protestaban por verlo desierto. A los escaños de sus grupos preferían no mirar: en ese caso habrían descubierto que los asientos de sus propios líderes relucían igual de vacíos que los del Gobierno. A Pablo Casado y a Santiago Abascal ni se les vio por el Congreso en los tres días del debate más importante del año. No estuvieron ni en el acto final de aprobación de los Presupuestos, al que sí asistió brevemente Pedro Sánchez.

Era el debate más importante del año, el que dirimía el proyecto económico del Gobierno para sacar a España de la crisis, y en el hemiciclo se hacían chascarrillos sobre la misa por Franco en la que Casadop se metió sin saberlo, se elevaban voces indignadas contra el uso de una tanqueta policial para sofocar las protestas de los huelguistas de Cádiz y se arrojaban palabras incandescentes sobre los diputados que aprobarían las cuentas en compañía de EH Bildu. Tanto habló de ETA la derecha en las 35 horas de debate, repartidas en tres jornadas, de martes a jueves, que la cosa acabó de la peor manera.

El socialista vasco Odón Elorza estalló a última hora del miércoles. Recordó que él mismo había llevado al hospital a su compañero Fernando Múgica, agonizante de un tiro en la nuca, o que había hablado con Ernest Lluch cinco horas antes de que lo mataran. “¡Basta ya! ¡ETA ha desaparecido!”, clamó a gritos Elorza, para terminar acusando a la derecha de ser “golpistas de vocación”. Poco antes, Guillermo Díaz, de Ciudadanos, había leído una carta de un hijo de Múgica llena de reproches al PSOE por sus relaciones con EH Bildu. Se llevó una gran ovación de Vox. Al día siguiente, la segunda portavoz de este partido, Macarena Olona, desempolvó otra misiva mucho más antigua y repitió en voz alta las amargas críticas a Elorza, cuando era alcalde de San Sebastián, del concejal del PP Gregorio Ordóñez, asesinado en 1995. El hemiciclo olía a fango.

Tantas horas de discursos, con los ministros desfilando uno a uno, dieron para hablar de números y de proyectos, claro está. Pero, a la menor ocasión, los diputados abandonaban la frialdad de las partidas presupuestarias y se lanzaban sobre cualquier tema susceptible de convocar demonios. Como el Ministerio de la Presidencia lo es también de Memoria Democrática, por ahí se desvió la discusión. Y como todos los caminos conducían a ETA, a esa estación se acabó llegando. En el capítulo del Ministerio de Inclusión y Seguridad Social, el combate fue por otra de las competencias del departamento, la inmigración. Sobre el particular, no hay espada más afilada que la de Rocío de Meer, joven (31 años) ariete de Vox. De Meer traía una revelación: la inmigración ilegal es fruto de una trama de la que son cómplices “desde el PP hasta Podemos, de losantifas a los directivos de las grandes multinacionales, de las big tech a Open Arms, de las redacciones de los medios a sueldo del Gobierno y de la oposición a los sindicatos chupópteros y a la patronal”. Como colofón, mientras su grupo se reventaba las palmas aplaudiendo, descerrajó: “Son ustedes traidores a su pueblo y a su nación”.

Si era raro que un diputado de la derecha no hablase de ETA – Rodrigo Jiménez, de Vox, colocó sobre la tribuna dos manos blancas-, tampoco hubo apenas parlamentario de la izquierda que no aportase su ocurrencia sobre la misa de Casado en Granada. El miércoles, mientras ardía Cádiz, los de Unidas Podemos repetían a coro su indignación por el uso de la tanqueta, entre críticas muy poco veladas al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Tras dos días así, un diputado del PP, Mario Garcés, se apropió de las gracias de la izquierda. Llamó a la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, “la tanqueta del Gobierno” y replicó a los que criticaban la misa del líder del PP que a ellos “los ha bautizado Bildu y han comulgado con ERC”. Otro jalón en el debate más importante del año.

La ironía es que todo ese ruido eclipsó un trabajo de dos semanas que desmentiría la idea de que el Congreso es un balneario. Los grupos registraron 4.000 enmiendas. El PP, más de 2.000. Un único diputado, Néstor Rego, del BNG, 300. Solo Vox se eximió de la tarea de ofrecer alternativas a los Presupuestos. Aunque el Gobierno ejerció su potestad de vetar cientos de ellas, alegando —de modo a veces injustificado, según los letrados de la Cámara— que descuadraban las cuentas, aún quedaron otros cientos para examinar en comisión. Nadie sudó más que los miembros de los grupos pequeños. Había que ver el trajín de Rego o de otro diputado solitario, Isidro Martínez Oblanca, de Foro Asturias, subiendo y bajando de la tribuna, incansables durante tres días. En una sola tarde, Guillermo Díaz dio la réplica de Ciudadanos ante cuatro ministros diferentes.

El Congreso es un teatro donde muchas veces lo importante sucede entre bastidores, principalmente en momentos así. En el hemiciclo se lanzaban flechas y en los despachos se negociaba. Un bautismo de fuego para el portavoz socialista, Héctor Gómez, que lleva solo tres meses en el cargo y dos años en el Parlamento, donde ahora debe lidiar con un puzle de 19 fuerzas políticas. El Gobierno no se conformaba con aprobar las cuentas, quería exhibir la musculatura de una amplia mayoría (188 votos al final). Gómez tuvo que hablar con 12 formaciones para rebañar hasta el último voto. Lo logró con el PDeCAT, que, con sus cuatro diputados, amagaba con descolgarse en el último momento, o con Tomás Guitarte, de Teruel Existe y sus reivindicaciones de la España vacía. La muralla infranqueable fue la del nacionalista gallego, obstinado en su abstención, la única en la Cámara.