lunes, 13 de julio de 2026

12 julio 2026 (2) La Razón (opinión)

12 julio 2026 



Asesinaron a 861 personas y ya quedan solo 38 etarras en prisión

El Gobierno vasco, tras el pacto penitenciario con Sánchez, ha excarcelado a 122 terroristas antes del final de su condena

En 1958 un grupo escindido del PNV, denominado Ekin y de inspiración marxista e independentista, crea la organización terrorista ETA. Es la guerra fría y la Unión Soviética promueve los movimientos revolucionarios de «liberación nacional» a lo largo y ancho del planeta.

El objetivo final de esta nueva banda criminal es conseguir por la «vía armada» la independencia de las 4 provincias españolas que forman el País Vasco y Navarra, así como las tres francesas del otro lado de los Pirineos. Creando la utópica república socialista popular de Euskal Herría. Su financiación principal era la obtenida por extorsión, el mal llamado «impuesto revolucionario» y por los rescates obtenidos por la liberación de secuestrados.

En los sesenta años de existencia de esta organización criminal cometió 861 asesinatos, el 81,3% de los mismos concentrados en Vascongadas , con 578 y en la Comunidad de Madrid, con 122. Dándose la circunstancia que durante la dictadura de Franco cometió 45 asesinatos, el 5,2% del total y durante la transición y en plena democracia, asesinó a 816 personas, el 94,8% del macabro total. Tras el franquismo continuó matando, secuestrando y extorsionando. ETA no solo declaró la guerra a la España franquista, sino que la continuó y la recrudeció con la España democrática. De hecho hay un periodo de tiempo, el trienio que va de 1978 a 1980, en el que la banda criminal asesinó a 244 personas, el 28,3% del total de crímenes. En 1981 se produce un golpe de timón con el endurecimiento por parte del Estado de la guerra contra ETA que se plasmó en un descenso de asesinatos y secuestros. Marcó un antes y un después. El sacrifico de 455 servidores uniformados del Estado, es decir el 52,8% de los crímenes de ETA; guardias civiles (209), policías nacionales (149) y militares (97) fue un precio muy elevado. La presión de estos colectivos sobre el Estado hizo que este reaccionara en 1981, marcando un punto de inflexión con una caída sustancial de los atentados.

El Estado utilizó todos los medios a su alcance para perseguir y eliminar a los terroristas. A veces dentro de la legalidad, otras rozando o traspasando la línea roja. El GAL, que combatió a ETA con sus propios métodos entre 1983 y 1987, fue unos de los instrumentos, además de operaciones clandestinas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de los servicios secretos tanto en territorio nacional como en el exterior. Tras el 11-S los Estados Unidos incorporó a su listado de terroristas a ETA y a todos sus satélites: Askatasuna, Gestoras Pro Amnistía, Batasuna, Ekin, Euskal Herritarrok, Herri Batasuna, Jarrai-Haika-Segi ,KAS y Xaki. Fue el mayor apoyo internacional que recibió España en su guerra contra el terrorismo. Superior incluso a la colaboración de Francia que se manifestó de forma tardía 

El fin de la banda se precipitó tras el asesinato del Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en el ayuntamiento de Ermua, la sociedad vasca se manifestó masivamente en la calle contra ETA, exigiendo su fin. En el resto de España millones de personas acudieron a las concentraciones y manifestaciones hasta en el último rincón de la nación, de repulsa por tan vil asesinato, que personificó en Miguel Ángel el de cientos de muertos que le precedieron. Será durante la última etapa de Rajoy en la Presidencia del Gobierno de España en la que se terminará la pesadilla. En abril de 2017 se anunció el desarme de los terroristas y el 3 de mayo de 2018 se disolvió ETA.

La historia ha continuado en las cárceles y la política. Esta semana la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) ha denunciado la concesión de dos nuevas semilibertades a presos de ETA tras la aprobación del tercer grado y otro 100.2 del Régimen Penitenciario. «Las cárceles continúan vaciándose de etarras», ha alertado la AVT, que ha calificado de «infamia» que ya sólo queden 38 condenados en prisión cumpliendo sus penas por terrorismo clasificados en segundo grado o régimen ordinario. El Gobierno vasco, tras la cesión de las competencias penitenciarias por parte de Pedro Sánchez en septiembre de 2021, ha aprobado 122 excarcelaciones de terroristas que cumplían condena. Una amnistía encubierta fruto de un pacto político.

Opinión:

No voy a opinar sobre algo que muchos ya conocemos y que ya he comentado, por ejemplo, en la noticia anterior.

 Primero, la diferente vara de medir dependiendo de quien mida.

La segunda, que es evidente que las cárceles (desgraciadamente) se van vaciando porque se van cumpliendo las condenas según la aplicación de la legislación que los propios políticos proponen, incluso cuando tienen mayoría absoluta para modificarla y no lo hacen.

Para el hecho de que alguna sigla que prefiere centrarse en ello en lugar de contrastar si los terroristas cumplen el tiempo máximo marcado en la legislación, tengo mi propia respuesta pero me la guardo. Pero es curioso que quien no estuvo en los jodidos y desesperantes años en los que se cumplía el Código Penal franquista salgan ahora hablando de estos temas.

Y para los desmemoriados (voluntarios o no)… ¿hablamos de pactos? ¿hablamos de excarcelaciones? Miren la información más abajo.

Lo dicho, desmemoriados… o no.




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