lunes, 30 de mayo de 2016

29 mayo 2016 (5) ABC (opinión)

29 mayo 2016 



Presidente de la ACVOT: «Las heridas físicas se alivian, pero las que no se curan son las psicológicas»
Un coche bomba de ETA mató en la casa cuartel de la Guardia Civil en 1991 a diez personas, cinco de ellas niños

El 29 de mayo de 1991, Vic vivió uno de sus momentos más trágicos y tristes. Un coche bomba estalló en la casa cuartel de la Guardia Civil, y terminó con la vida de diez personas, entre ellas, cinco niños que estaban jugando en el patio. También algunos guardias civiles y mujeres de su familia fallecieron en este atentado, que se recuerda como uno de los peores que ha sufrido Cataluña.
Los responsables de la matanza fueron miembros de la banda terrorista ETA que, tres años más tarde del brutal atentado de Hipercor -que mató a 21 personas-, volvieron a atacar a los ciudadanos catalanes con un duro golpe.
Los autores de los asesinatos de Vic fueron tres miembros del denominado «Comando Barcelona» que, tras conseguir introducir el vehículo que contenía el artefacto explosivo en las inmediaciones del cuartel, lograron escapar. Al día siguiente, agentes de la Guardia Civil los localizaron en un chalet del municipio barcelonés de Lliçà d’Amunt.

Armas de fuego

Durante el asalto, los etarras utilizaron armas de fuego y se desencadenó un tiroteo en el que murieron dos de ellos, Juan Carlos Monteagudo y Juan Félix Erezuma. También uno de los guardias civiles que participaba en la operación falleció a causa del intercambio de disparos. El tercer miembro del comando, Juan José Zubieta, fue detenido y condenado a 1.311 años de cárcel, aunque en 2013 salió de prisión por la derogación de la doctrina Parot.
«Para Cataluña y para los ciudadanos catalanes, así como para el resto de la sociedad española, un atentado como el de Vic fue una canallada más de estos asesinos etarras. Supuso un palo muy grande, porque, sobre todo, aparte de que la pérdida de una vida humana ya de por sí es muy mala, en esta ocasión murieron cinco niños», cuenta José Vargas, presidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT).

Amargura

Vargas recuerda este atentado «con mucha tristeza». El presidente de la ACVOT fue víctima de la explosión de Hipercor, en la que, junto a su mujer, resultó herido. Dos años después, cuando vio lo que había ocurrido en Vic, le vinieron a la cabeza todas las imágenes de lo que él había vivido. «Lo recuerdo con mucha amargura, pues se te revuelven otra vez todos los recuerdos de aquel atentado, y por tanto sufres», asegura.
Las personas que perdieron a sus familiares en el atentado de Vic siguen veinticinco años después sin superarlo, hasta el punto de que muchas de ellas continúan necesitando atención psicológica. «Las heridas físicas se alivian, pero las que no se curan son las psicológicas. Y eso le va a pasar a todas las víctimas del terrorismo que han padecido un atentado: con cualquier remembranza de un atentado que vean por televisión o que oigan por las noticias, se les va a revolver otra vez en la cabeza lo que ellos vivieron», afirma el presidente de la ACVOT.
Con la explosión, la casa cuartel de Vic quedó completamente destruida, pues solo quedaron en pie dos paredes de la fachada del edificio, que más tarde fueron derrumbadas. Actualmente, un cuarto de siglo después de la tragedia, el solar en el que estaba el cuartel se utiliza como aparcamiento para los vecinos de la localidad.

Homenaje a las víctimas

Sin embargo, la intención del actual consistorio de Vic es que pronto esta explanada se convierta en una biblioteca, y así lo anunciará hoy la alcaldesa del municipio, Anna Erra i Solà, en el acto de homenaje que la ACVOT ha preparado. «La biblioteca contará la historia de la ciudad de Vic y de toda la comarca, y habrá un apartado dedicado a las víctimas de ese atentado», confirma José Vargas. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, asistirá a este homenaje, así como el ministro de Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, y numerosas autoridades tanto a nivel nacional como autonómico.La intención de este acto es, según cuenta José Vargas, que sea sencillo, «pero muy emocionante». Muchos familiares de las personas que fallecieron también estarán presentes, por lo que «será un acto muy intenso», concluye el presidente de la ACVOT.

Opinión:

Que cada cual extraiga las opiniones que crea oportunas.
A mí ya me cansa leer según qué pero si exijo respeto a la pluralidad entiendo que este humilde blog también debe ofrecerla.


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