01 marzo 2026
El
olvido sobre Dionisio Medina, el guardia civil asesinado en Barcelona por el
terrorismo catalán
Se
cumplen 55 años del crimen a manos del Frente de Liberación Nacional de
Cataluña del agente andaluz, primera víctima del terrorismo en la comunidad
En
marzo de 2024, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, anunció que la ciudad
contaría con un centro de memoria dedicado a las víctimas del terrorismo. La
iniciativa, singular en una comunidad que ha prestado escasa atención al
fenómeno pese atentados tan dramáticos como el de Hipercor, en el 87; o de la
Casa Cuartel de Vic, en el 91 —que se saldaron con 21 y 9 muertos,
respectivamente—, partió de una iniciativa de Junts, cuyo interés por la
cuestión se intensificó a raíz de los atentados yihadistas de 2017 en las
Ramblas. En cualquier, caso la reclamación del centro, cuyas obras comenzaron
en el Castillo de Montjuïc este octubre, venía de antiguo, pues las entidades
de víctimas llevaban luchando por su construcción desde 2005.
Podría
pensarse que esta indiferencia se debe a que la banda con más crímenes en la
comunidad fue ETA, asociada a un "conflicto" —sobre todo, en círculos
nacionalistas— ajeno a Cataluña. Sin embargo, conviene recordar que, en 1978,
cuando la democracia daba sus primeros pasos, una organización terrorista
catalana alcanzó renombre por cometer más de doscientos atentados y causar
cinco muertos—cuatro de ellos, miembros de la banda—. No en vano, entre las
'acciones' de Terra Lliure se cuentan algunas tan difundidas como la del
secuestro en 1981 del periodista Federico Jiménez Losantos, al que abandonaron
en un descampado tras dispararle en una pierna.
Con
todo, sus fundadores, aunque no se han arrepentido de su pasado, han sido
rehabilitados por el 'stablishment' nacionalista. Por una parte, Carles Sastre,
uno de los responsables del asesinato del empresario Josep María Bultó, fue
candidato de la CUP por Lérida en 2012 y, en la actualidad, forma parte de la
Ejecutiva de la ANC. Además, fue presentado en TV3 como un "gran reserva
del independentismo". Mientras, Fredi Bentenachs, que participó en un
atraco que causó dos muertos, es hoy concejal de Junts en Sanaüja (Lérida).
Pero
Terra Lliure, si bien la más conocida, no fue la única banda terrorista que
mató en nombre de la secesión catalana durante aquellos años. Y es que, entre
1971 y 1987, otras organizaciones radicales como Epoca, ERCA y FAC, cometieron
seis asesinatos.
Víctima
del FAC
Precisamente,
ésta última fue la autora del primer atentado terrorista perpetrado en
Cataluña, el del Guardia Civil Dioniso Medina, asesinado en 1971 en Barcelona y
del que el próximo sábado 7 de marzo se cumplen 55 años. Y, aunque se da la
circunstancia de que hay más motivos para conmemorar la efeméride —también fue
el primer andaluz víctima del terrorismo— nadie parece por la labor de recordar
su caso. Con una excepción: la de historiador Gaizka Fernández, que, en el
último número de 'Andalucía en la historia', ha publicado un artículo de
investigación en el que rememora tanto su biografía como dramático final.
Así,
Gaizka recuerda que Medina, destinado en la Estación de la Sagrera, encontró la
muerte al asomarse a una ventana de la Agencia de Recaudación de la Diputación
de Barcelona, donde la explosión de un artefacto depositado por la FAC lo lanzó
contra la acera de enfrente, a unos veinte metros de distancia. Según el
informe forense, el cuerpo quedó totalmente destrozado: tenía amputadas las dos
piernas y el antebrazo derecho. "De no ser por su documentación",
según la Policía, "hubiera sido imposible su identificación", Por
otra parte, no se descarta que intentase usar su arma, pues se encontró
deformada por la explosión.
Un
crímen sin resolver
En
cualquier caso, y aunque un año después se condenó a dos miembros del FAC a
penas de 20 y 30 años de prisión por delitos de terrorismo, no pudo
establecerse relación con asesinato de Dionisio. Hecho que, sumado a la
amnistía del 77, impidió que hubiese juicio, sentencia y condena, quedando el
crimen sin resolver. Pero, aunque estas circunstancias permanezcan en la
oscuridad, Fernández si arroja luz en su investigación sobre otros aspectos
singulares de su biografía.
Por
ejemplo, sobre la accidentada llegada al mundo de Dionisio el 27 de noviembre
de 1936, la cual, en plena Guerra Civil, tuvo lugar en una cuneta de carretera.
"Vino al mundo entre bombas y en una situación tan precaria que tuvieron
que cortarle el cordón umbilical con una cuchilla que encontraron en un
cortijo", contó su viuda.
También,
otros más prosaicos, como que le "gustaba visitar a sus paisanos en Pineda
De Mar, ir al cine con su esposa, tomarse un vino con ella antes de comer y
disfrutar de la buena mesa, especialmente el conejo". Sin olvidar,
finalmente, uno de regusto amargo: "A la familia le habían concedido en la
casa-cuartel un piso mejor que el bajo lleno de humedades en el que habían
vivido hasta entonces". Por desgracia, "no lo llegó a estrenar".
En cuanto a su viuda, tuvo que esperar un año para recibir una escasa pensión
del Estado con la que rehacer su vida. Sea como sea, es posible que el Centro
de Memoria barcelonés —cuyas obras finalizarán en 2027—, rescate a Dionisio,
esta vez sí, del olvido.
Opinión:
No voy a dar mi opinión sobre la noticia hasta que pueda
contactar con el autor, con el propósito de ofrecerle información más precisa.

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