02
marzo 2026
Jaime
Mayor Oreja: «ETA va a gobernar el País Vasco y Navarra en un año»
El
exministro del Interior repasa su experiencia política y trata la erosión moral
de España en su nuevo libro, 'Una verdad incómoda'
Jaime
Mayor Oreja (San Sebastián, 1951) visita la redacción de ABC con prisas. Tras
varios años alejado de la primera línea de la política, el exministro del
Interior centra sus esfuerzos en la Fundación Neos, un «movimiento de la
sociedad civil» basado en el humanismo cristiano «como solución para una
población que ha perdido el rumbo». Antes y después de la entrevista debe
acudir a varios eventos, aunque aprovecha los minutos que dispone para
despachar acerca de su último libro: 'Una verdad incómoda' (Espasa). En este,
Mayor Oreja realiza un alegato de los valores tradicionales que han sostenido
el entendimiento y la identidad de España que ahora se cuestionan mientras
repasa su propia experiencia política.
—
¿Qué paralelismo ve entre el clima de los años en activo de ETA y los actuales?
—
En aquel momento era el crimen lo que determinó España. Hoy, la mentira es el
elemento determinante. Por eso este libro se llama 'Una Verdad Incómoda'. En el
fondo son muchas verdades incómodas las que se leen. Si tuviese que sintetizar
este testimonio de una época, como explico yo, es de un crimen determinante y
decisivo a una mentira también determinante y decisiva.
—
En el libro explica cómo compartió aula con compañeros que, años después,
formarían parte de ETA. ¿Cómo se explica esto?
—
Por el ambiente específico que vivieron. Yo siempre digo que la educación
reglada, la que está en los libros, no es la más importante. Lo que bien educa
o mal educa es el ambiente de tu casa, el que existe en la calle. En mi colegio
no hablábamos de política, nunca, pero sin embargo, mi compañero de colegio,
Eduardo Moreno Bergareche, alias 'Pertur', fundó ETA político-militar. Otro
compañero de colegio, Iñaki Sarasketa, fue el primero que mató a un guardia
civil en junio del 68. Dos años después de que abandonara el colegio. Todos
teníamos las mismas asignaturas. Nosotros rezábamos todos los viernes a la
Virgen, todos teníamos una asignatura que era Formación del Espíritu Nacional.
Y sin embargo, hubo unos ambientes donde las cenizas, las ascuas de una hoguera,
no se habían apagado. Había un cierto odio, pero en el caso de Moreno
Bergareche ni siquiera en su familia, que era conservadora y tradicional.
—
Con la perspectiva del tiempo, ¿piensa que en ese momento se fue demasiado
complaciente con el nacionalismo para garantizar garantizar la estabilidad
política?
—
ETA era una organización implacable y que parecía que lo dominaba todo. Parecía
invencible porque ETA lo sumaba todo. Era el antifranquismo, era el Mayo del 68
de Francia, era la pérdida de fe. ETA no nace en la sacristía, ETA nace en la
secularización. Cuando gobierna la UCD, la única fórmula que encuentra es
llevar el poder al nacionalismo vasco del PNV y de Convergencia y Unión. ¿Se
tenía que haber hecho de otra manera? Sí, pero eso en política es imposible
hacerlo como uno quiere hacerlo; los tiempos te van marcando. ¿Había que
haberles pedido lealtad con España al darles el poder a través de autonomía?
Sí, pero eso cómo se hace cuando había 100 muertos al año en el año 80. Es muy
fácil a toro pasado. Claro, yo era un crío, yo no era un hombre decisivo, yo
tenía 24 años cuando empezó la transición democrática española, pero yo ya
tenía cargos de responsabilidad porque había tanto miedo que nadie quería tener
la responsabilidad de ser el presidente de la UCD en Vizcaya.
—
Explica también un viaje a Londres que realizó con toda su familia cuando su
padre estaba enfermo. Habla de la libertad que disfrutó y que en España no
lograba tener en ese momento debido a la amenaza de ETA...
—
Yo aprendí que el miedo se tiene en momentos determinados, pero si duermes bien
por la noche, al día siguiente te desaparece en parte, ¿no? En aquel momento,
en noviembre del año 80, mataron a mi número dos en el en las listas al
Parlamento Vasco, Juan de Dios Doval; habían matado una semana antes al número
tres de mi candidatura en las elecciones generales, Jaime Arrese; y habían
matado a José Ignacio Ustarán. A mí me habían dicho que me habían querido matar
en agosto. Cada vez que volvía a casa casi rezaba porque pensaba que al salir
no iba a volver.
En
el libro cuento que una enfermedad terrible de mi padre nos obligó a toda la
familia a irnos a Londres porque había un cirujano experto. Aquello fue una
liberación. A la vuelta, pues ya habías aprendido lo que era el miedo y lo
aprendes a superar. Y eso se hace durmiendo bien por las noches. Cuando piensas
que te puede pasar cualquier cosa es cuando tienes miedo. Eso se supera. Se
tiene, y hay que superarlo, hay que vencerlo y hay que tener la vergüenza del
torero, es decir, no escapar nunca de las situaciones difíciles por difíciles
que estas sean.
—
¿Le preocupa que con el paso del tiempo se haya perdido la conciencia de lo que
fue ETA?
—
Sí. Porque fundamentalmente hasta que no se comprenda que ETA es un problema
esencialmente moral y español, porque dicen que quieren destruir España, pero
ETA es la peor de las Españas, la de las cunetas, la España negra.
—
Usted vivió el 23F desde el Congreso de los Diputados. ¿Cómo recuerda el golpe
de Estado?
—
Tuve miedo unas horas. Tenía la sensación de que había sido un golpe de Estado
y de que había ganado. Nos imaginamos lo peor durante unas horas hasta que ya
pues a través de un transistor que lo tenía al lado mío, pues se fue
tranquilizando, nos fuimos tranquilizando. Los primeros pensábamos que íbamos a
ir a la cárcel.
—
Recientemente el Gobierno Vasco ha concedido regímenes de semilibertad a condenados
de ETA...
—
En el fondo es un proceso que conduce a ETA al gobierno. Va a gobernar el País
Vasco y Navarra en un año, año y medio. Ya sabemos lo que quiere: el poder. Y
lo va a hacer con los socialistas. Antes tendrán que haber liberado al mayor
número de presos de ETA, pero necesitan el poder para luego también avanzar en
la autodeterminación.
—
Acerca de la polémica del ex-DAO. ¿Es posible que un ministro del Interior —uno
de los puestos más críticos en el Gobierno— pueda mantener el cargo durante
ocho años como Fernando Grande-Marlaska?
—
Vuelvo al libro. Cuando se vive un proceso de estas características, no hay
límites. No tiene bordes. Todo es posible. Pero eso es parte de su naturaleza.
No nos gobierna una coalición. En el libro se insiste mucho, nos gobierna un
proceso. El papel de la izquierda está representado por Sánchez. Este tipo de
comportamientos significa que no hay límites.
—
¿Cómo logra la izquierda refundarse sin perder apoyo?
—
Vuelvo a insistir, la extrema izquierda es Sánchez. No hay más. Lo que necesita
Sánchez es a ETA en el País Vasco y a Esquerra en Cataluña. Y eso es el Frente
Popular. Podemos, Sumar, no existieron nunca. Bildu no existió nunca. Herri
Batasuna no ha existido nunca. Lo que ha existido solo es ETA. Hoy no son los
herederos de ETA. Pero van a mantener ese esquema. Va a haber un gobierno del
País Vasco, otro de Navarra, otro de Cataluña que se unirán a Sánchez en la
oposición.
—
¿Es posible resolver la situación política actual?
—
Creo que tenemos que pensar cómo hay una alternativa a Sánchez, a ETA y a
Esquerra Republicana de Cataluña, que es el presente. Y eso se tiene que hacer
desde los dos partidos, PP y Vox, que tienen que buscar la manera, pero tienen
que presentar una alternativa de gobierno. Habrá que hacer de la necesidad
virtud, tendrán que hacerlo porque es necesario y por eso tiene que ser bueno,
para que haya esperanza, para que después de Sánchez haya un proyecto de
gobierno. Lo que sé de la izquierda es que tiene un proyecto desde hace 25
años, desde el año 2001, cuando obtiene el PP mayoría absoluta. Es un proyecto
de la izquierda, de la extrema izquierda, de ETA y de Esquerra Republicana de
Cataluña.
—
Explica en el libro un encuentro con Rosa Díez, histórica socialista y
fundadora de UPyD. En conversaciones con ABC afirmó que el futuro de Sánchez
sería «penal». ¿Qué futuro cree usted que le depara al presidente del Gobierno?
—
Yo era delegado del Gobierno de la UCD en 1982. En octubre, una diputada foral
que no era conocida, que se llamaba Rosa Díez, me pidió un encuentro. Yo estaba
encantado y feliz porque era un delegado del Gobierno en soledad, yo estaba más
solo que acompañado. Ella tuvo el coraje de venir, pero simplemente para
expresarme la solidaridad con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
Desde entonces he sabido que Rosa Díez coincide en lo fundamental conmigo
aunque somos distintos, porque ella ha sido más bien una mujer de izquierdas.
Lo que dice que va a pasar —el futuro «penal» de Sánchez—, es un pronóstico. Yo
tampoco me voy a diferenciar de lo que dice Rosa en el tema del futuro de
Sánchez, pero te aseguro que no es lo que me preocupa. Me preocupa que los
españoles no tomen conciencia y por eso he escrito el libro, para que haya al
menos una toma de conciencia, un revulsivo para que de alguna manera
comprendamos de una vez lo que está abierto en España desde el año 2001.
Opinión:
Una nueva muestra de cómo hay personas que tienen una
excelente memoria selectiva. Espero que el señor Mayor Oreja, en su libro, hable
también de estas verdades incómodas.
Por ejemplo….
¿de qué habló en la comida (o cena) que compartió con Txomin
Ziluaga pocos meses antes de la campaña terrorista de ETA en Catalunya? ¿Tengo
que recordarle al señor Mayor Oreja que, poco después de esa comida (o cena), la
banda terrorista ETA asesinó a un policía nacional, a un guardia civil y a 22
civiles entre 1986 y 1987 en Catalunya?
¿Recuerdo que Txomin Ziluaga era secretario general de HASI, miembro de KAS y la Mesa nacional de Herri Batasuna? Sí, justo en aquella época se decía que Herri batasuna y Eta eran lo mismo…
Es conocida la postura, totalmente respetable, que mantiene
el señor Mayor Oreja en relación al aborto, por ello pregunto ¿por qué siendo ministro
de Interior no accedió a la propuesta de la ANTIGUA AVT para que los fetos no
nacidos a consecuencia de un atentado terrorista sufrido por la madre gestante
fueran reconocidos como víctimas del terrorismo?
¿En serio “el gobierno ofreció a los GRAPO ayudas
económicas y libertad para sus presos si la banda se disolvía”?
¿Dijo algo el señor Mayor Oreja cuando el presidente del gobierno mencionó aquello de la generosidad o aquello de los escaños y la pistola?
¿De qué quería hablar, según la noticia en enero de 2000, sentado
con la banda terrorista ETA cuando era ministro de Interior y ETA rompió la “tregua”
presentada en octubre de 1998?
Hay muchas más "verdades incómodas" pero desconozco si saldrán en el libro del
señor Mayor Oreja…
Habrá que leerlo.







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