20 octubre 2026
El
fin de ETA, 15 años después, desde la perspectiva de dos víctimas de su
persecución: "No se recuerda, se ha olvidado"
La
concejal Alicia Hernández y el juez Juan Luis Ibarra, en el especial de 'Hora
25'
Hace
15 años, tal día como hoy, la banda terrorista ETA anunciaba el cese definitivo
de su actividad armada, poniendo fin a más de 50 años de terror en los que
asesinó a más de 850 personas, principalmente en España e incluso cruzando las
fronteras con Francia. Es por ello que José Luis Sastre ha preparado un
programa especial de Hora 25 por las calles de Bilbao, esas que sufrieron más
de cerca el miedo y donde aún caminan víctimas de aquellos días, y precisamente
con algunas de ellas se ha encontrado para hablar de unos tiempos muy oscuros
que aún tardan en cicatrizar por todas las heridas que dejaron.
Entre
otros, paseó con Alicia Hernández, concejal socialista en Amorebieta y
considerada por el Instituto de la Memoria "víctima de persecución",
y la verdad es que al relatarnos su historia podemos hacernos una idea de lo
que fue el acoso de esos momentos. Aún recuerda lo que se le pasó por la cabeza
aquel 20 de octubre de 2011, y aunque en un primer momento fue algo escéptica
porque otras veces parecía que se había acabado y luego no fue así, experimentó
una gran felicidad, pero sobre todo alivio porque el sufrimiento que habían
pasado sus hijos se acababa, pues ella seguía de concejal y ellos eran los que
peor lo llevaban. Pero todo empezó antes, pues hasta tuvo que marcharse de su
trabajo en Correos durante tres años porque no soportaba el hostigamiento, los
insultos y que le tiraran cosas incluso sin haberse adentrado en política
oficialmente.
"Yo,
como digo, no le he hecho daño a nadie, simplemente quería mejorar lo que
estaba tan mal, o a mis ojos parecía que estaba tan mal aquí en el País
Vasco", comentaba Alicia sobre los motivos que tuvo para entrar en la vida
política a pesar del peligro, y aunque se le considera como víctima del acoso
terrorista, ella decía que realmente sus hijos fueron las víctimas,
"porque yo elegí ese camino, pero a mis hijos yo le impuse ese
camino". Pero ese acoso no venía solo de las armas, sino en la propia
calle, en gente de a pie que no comulgaba con sus ideas, llegando hasta tal
punto que no podían salir de casa porque incluso llegaban a lanzarles objetos
mientras les proferían insultos. Esto hizo que su marido, que también se
dedicaba a la política, ella y sus hijos, desde bien pequeños, tuvieran que
llevar escolta.
Les
lanzaban piedras en casa, les ponían dianas amenazantes, les mandaban mensajes
diciéndoles que iban a ser asesinados y hasta su marido apareció en una lista y
tuvo que marcharse durante un tiempo de Euskadi. Hernández comentaba que tuvo
que separarse de algunas amistades que, por miedo, se alejaron de su entorno, y
cuando su hijo fue mayor de edad, tuvo que cerciorarse de que no cogiera nunca
su coche por si había sido intervenido por ETA. Y, a pesar de ello, dice que
nunca tuvo realmente miedo, porque se veía "insignificante
políticamente", y eso que todo lo relatado sí que tuvo que vivirlo y vio
lo que pasaba a su alrededor. Ahora, no tantos años después, cree que no se
recuerda todo lo que debiera: "No se recuerda, se ha olvidado. No voy a
decir totalmente, pero se ha olvidado. No me cabe la menor duda. La gente joven
no conoce".
La
perspectiva de un juez amenazado
"Entre
las víctimas no solamente nos saludamos, sino que ya fueron muchos años de
violencia, de persecución y por lo tanto, sí, somos un poco familia",
comentaba Juan Luis Ibarra al ver a Alicia. Este hombre fue presidente del del
Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) desde mayo de 2010 hasta
marzo de 2020, justo en la época de la disolución definitiva de ETA, y también
ha tenido que vivir con escolta durante mucho tiempo, y es que su persecución
comenzó mucho antes. "Yo ingresé en la judicatura en 1996, venía de la
universidad y en 1997 fue el Pacto de Lizarra, fue lo que nosotros llamamos los
segundos años de plomo", pues desde entonces hasta prácticamente 2012
"realmente la judicatura fue objeto de absoluta persecución", de
hecho, murieron varios de sus compañeros.
Contaba
que "nueve miembros de la judicatura y de la Fiscalía fueron asesinados en
esos años", mencionando entre ellos a José María Lidón, uno de sus íntimos
compañeros de la Audiencia Provincial de Bilbao "que fue asesinado el 9 de
noviembre del 2001". "Hubo 14 atentados a palacios de justicia en el
País Vasco, hubo cartas bomba... es decir, vivimos realmente en esos años bajo
una amenaza constante", y a pesar de todo ello "la administración de
justicia se mantuvo" y los jueces siguieron "ejerciendo la jurisdicción".
Todo ello aunque vivieron sin escoltas de manera general precisamente hasta el
atentado contra Lidón, solamente los que tenían amenazas personalizadas los
tenían asignados, como era el caso del propio Ibarra. Asimismo, todo esto
parece estar enterrándose, compartiendo la misma opinión que Alicia Hernández.
Exponía
que allá por 2011, cuando se confirmó el fin de ETA, pudo hablar en directo con
Carles Francino en la Cadena SER sobre si habían pasado ya los años de plomo, a
lo que le contestó que no lo sabía por el momento, pero que harían todo lo
posible para que así fuera y "para que no nos venciera la
desmemoria". Sin embargo, cree que "el trabajo por evitar la
desmemoria se ha prolongado durante años, pero no puedo decir que hemos salido
victoriosos", y es que, aunque "hemos logrado reconstruir una memoria
para transmitirla a quienes en ese momento, en el año 2011, podían ser unos
adolescentes y que hoy es una generación que vota", considera que "no
han recibido la información suficiente sobre lo que fue no solamente la amenaza
terrorista, sino la realidad terrorista a los cuarenta y tantos años".
"Yo
pensaba que íbamos a poder construir una memoria del terrorismo que fuera una
memoria que apacigüe los sufrimientos de las víctimas del terrorismo",
comentaba sobre el futuro que se imaginaba, pero la realidad que ve es que
"en buena parte no lo hemos conseguido", porque cree que "en la
sociedad vasca ha primado la elusión sobre la verdad". Si bien, rechaza la
idea de que se esté con quienes practicaron el terrorismo, "pero sí es
verdad que no ha mirado hacia el pasado y ha dicho '¿Por qué pudo sucedernos
esto?' No ha sido capaz de hacerse esa pregunta y contestarse",
manifestaba Juan Luis Ibarra 15 años después del fin de uno de los capítulos
más sombríos de la historia de nuestro país y por el cual tenemos que lamentar
tantísimas víctimas.
Opinión:
Ya he aportado mi opinión en la red social de “X” y quiero
aportarla aquí de nuevo. Quisiera decirle al juez y a todos aquellos que dicen “la
gente joven no conoce” lo que significó el terrorismo de la banda asesina ETA.
Pues habría que preguntarse las razones para que esto
ocurra, si es que realmente ocurre.
Y quiero decir que si fuera cierto, no se porqué he atendido
más de ochenta propuestas de estudiantes para hacer su TR, su TFG o su tesis.
Tanto de visita presencial en el despacho de Torre Jussana como por video-conferencias
diversas. Y de muchos diferentes puntos del país.
Quizás antes de acusar a “la gente joven” habría que
preguntar a esos jóvenes las razones que les mueven para acudir a fuentes
ajenas a los conductos oficiales o a las redes partidistas. Y una de las
razones, quizás la más comentada, es que no quieren escuchar mensajes políticos
y que buscan tener la información sin tener que aguantar ideologías de ningún
tipo.
Y esa utilización del “relato” para incluir ideología política,
desgraciadamente, ocurre en muchos otros casos.

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