20 octubre 2026
Alberto
Muñagorri, el niño al que le explotó una mochila de ETA, relata su vida a
Alsina: "Sentí mucho el silencio, amoldé mi vida a él y a la
violencia"
La
bomba que le explotó a Alberto cuando tenía diez años al encontrarse en la
calle con una mochila marcó para siempre la vida de este hombre que ha sufrido
en carne propia no sólo la violencia física de ETA sino la violencia ambiental
del terrorismo.
El
20 de octubre de 2011, tres encapuchados de la banda terrorista ETA anunciaban
en un vídeo publicado en el diario vasca Gara el "cese definitivo de la
actividad armada". Con más de 800 víctimas mortales a sus espaldas y tras
más de 3.500 atentados perpetrados, la organización daba por finalizada de esta
manera su actividad.
Uno
de esos atentados fue el que convirtió a Alberto Muñagorri en víctima de ETA.
En 1982, cuando tenía diez años se fue a la calle en Rentería a jugar al fútbol
con sus amigos y al pasar al lado de una mochila en la que ETA había preparado
una bomba ésta explotó destrozando su cuerpo.
Ahora
que tiene 54 años y que se cumplen quince de que la banda terrorista anunciara
su fin, ha hecho con Carlos Alsina el recorrido que hizo aquel fatídico día
desde casa de su abuela hasta el lugar exacto en el que le explotó la bomba y,
durante el trayecto, ha relatado a los oyentes de Más de uno cómo se encontró
con la mochila, cómo se despertó en el hospital y cómo ha sido su vida
vinculada a revisiones, operaciones y secuelas psicológicas.
Muñagorri
cuenta que aquella mañana fue a casa de su abuela para que le diera la paga y
que no quiso acompañarle a hacer unos recados porque quería irse a jugar con
sus amigos y recuerda que aquella fue la última vez que bajó corriendo las
escaleras hasta la calle, de aquella manera, con sus dos piernas.
De
este preciso recuerdo pasa a sus recuerdos en el hospital. La primera vez que
despertó y vio a sus padres como "dos manchas verdes", el creer que
estaba allí "por un empacho de caramelos", la protección y la fuerza
que en todo momento le dio su madre y el recuerdo horrible de las curas.
Alberto
resalta que lo duro no fue el atentado sino todo lo que vino después, "una
vida vinculada a hospitales, a incertidumbres" en la que las revisiones en
el hospital y las operaciones han sido la constante y después vinieron las
secuelas psicológicas.
La
salud mental no existía en el 82
Cuenta
Alberto que poco antes de la pandemia cayó en un abismo que no supo entender
"me miraba al espejo y decía joder, he superado una bomba y no vas a poder
superar esto", pero lo que estaba empezando a aflorar eran otras cosas
"porque claro, en el año 82 la salud mental y la atención psicológica ni
existía ni se le esperaba".
Otro
episodio importante para él fue cuando con 40 años acudió a un encuentro en la
cárcel de Logroño con un militante de ETA arrepentido en la que se puso a
llorar y no podía parar. Relata que tiene "un recuerdo bueno, porque
aparte de encontrarme con esa persona que había tomado conciencia, que había
reconocido el daño y demás, a mí me dio esperanza".
Para
terminar, le confesó a Alsina la razón por la que ha preferido quedarse en
Rentería a pesar de lo que le ha sucedido. Es mi pueblo y aquí están mis raíces
aunque sí señala que sintió mucho "el silencio, amoldé mi vida a ese
silencio y a a la violencia que existía en Rentería"
Opinión:
Hablé hace unos días con Alberto y espero encontrarme
pronto con él. Una vez revisada la información y escuchados los 15 minutos de
entrevista, solo puedo añadirme a la reacción de otra víctima de la banda terrorista
ETA cuando decía en “X” lo siguiente:
“Qué grande Alberto, por Dios, Más Albertos en este mundo”
Link de la entrevista:
https://www.ondacero.es/noticias/sociedad/alberto-munigorri-nino-que-exploto-mochila-eta-relata-vida-alsina-senti-mucho-silencio-amolde-vida-violencia_202610206ad7671b83ad1f356c0d8da9.html

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