miércoles, 15 de abril de 2026

15 abril 2026 (11-04-26) El Mon (opinión)

 

15 abril 2026 (11.04.26) 


Dos ex colaboradores de la Guardia Civil añaden más sombra sobre la figura del imán del 17-A

Nueva sesión de la comisión de investigación del Congreso sobre los atentados, que espera localizar tres testimonios clave

Dicen que las comisiones de investigación parlamentarias no son efectivas ni eficaces. Pero, como ocurre en la física popular, siempre hay una excepción que confirma la regla. Este es el caso de la comisión de investigación sobre los atentados del 17 de agosto del Congreso de Diputados, que el martes vuelve a celebrar una interesante sesión, no solo por el compareciente que está previsto que declare, sino por el debate interno que existe en la comisión sobre cómo hacer comparecer a cuatro personas. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) pone obstáculos y hay dificultades para localizarlos y convencerlos de que expliquen a los diputados lo que no dijeron en la instrucción judicial del caso. Hechos que ahora han explicado de manera extraoficial a abogados de las víctimas y a El Món.

El caso es que la comisión sigue adelante, aunque a menudo a trompicones y con el impulso de los diputados Pilar Calvo, de Junts, y Jon Iñarritu, de HB Bildu, que arrastran al PSOE y los Comuns en sus objetivos. La prueba es la cantidad de material desclasificado y algunas de las intervenciones de varios comparecientes después de casi dos años de trabajo. Un conjunto de indicios y datos que han servido para aclarar episodios turbios de un caso con una investigación entorpecida por el 155. Y son datos que han añadido más sombra sobre el papel del imán de Ripoll, Abdelbaki es-Satty, considerado el cerebro de los atentados.

Dos conversos que colaboraban con los servicios de información de la Guardia Civil

Cuanto más se sabe del personaje, más hechos incomprensibles aparecen y se refuerza la tesis con la que trabajan los grupos, entre la imprudencia y la temeridad del Estado de dejar fuera del radar al imán. Precisamente, este punto es donde hay un debate vivo entre los integrantes de la comisión. Por un lado, por la citación del que habría sido el agente oficial de relación con Es-Satty en Ripoll. Y, por otro lado, respecto a dos conversos–que casualmente ya han dejado de serlo– que fuentes de la investigación definen como colaboradores de los servicios de información y que, aunque han ofrecido datos interesantes a representantes de las víctimas después del juicio, esquivan su comparecencia en la comisión. A todo esto, hay que añadir detalles de documentos sobre Es-Satty que no hay manera de que lleguen a la comisión, como su informe de vida laboral, para corroborar su contratación fraudulenta en una hípica de Camprodon después de salir de prisión.

Declararon como testigos protegidos y se contradijeron

Junts quiere convencer al resto de grupos de convocar a dos conversos, es decir, dos personas de nacionalidad española que se convirtieron al Islam y que se relacionaron estrechamente con el imán de Ripoll en la mezquita de Castellón cuando salió de prisión. Dos personas que se dieron cuenta de las veleidades yihadistas del imán y, lo que es más grave, de sus ideas para cometer alguna «acción o atentado» en España.

Estos dos conversos pasaron de puntillas por la vista oral que presidió el magistrado Félix Guevara, en calidad de testigos protegidos, es decir, sin mostrar el rostro y ocultando su identidad pública, y explicaron versiones contradictorias sobre el contenido de los encuentros con el imán. Son C.M, Murat, en su renombramiento en árabe, y A.F. o Rashid. Ambos con un número absolutamente coincidente de DNI, salvo casualmente la última cifra, aunque según los datos de filiación, a los que ha tenido acceso este diario, nacieron con seis meses de diferencia. Uno de ellos ya no vive en Castellón y el otro sigue residiendo allí, pero esquiva dar explicaciones a la comisión alegando que es una «etapa que cerró».

Unidos por el ramadán

Ambos practicaban sus rituales siguiendo la liturgia de la mezquita Nur de Castellón. La asociación que regentaba el templo fichó al imán durante el ramadán de 2014, temporada en la que los dos conversos establecieron un estrecho vínculo con Es-Satty, ya que iban a su casa «a arreglarle el ordenador» y, tiempo después, ya entre tres y seis veces a la semana. Incluso estuvieron en la casa de Alcanar durante una campaña de cosecha de la naranja. En su declaración ante el servicio de Información de la Guardia Civil durante la investigación, detallaron la manera «sutil» con que hablaba de los «asuntos relacionados con la yihad», un movimiento que «no solo le parecía bien, sino que lo defendía». Incluso especificaron a la Guardia Civil, el 22 de agosto de 2017, que el imán les había comentado que sería necesario hacer «un atentado o acción en España». De hecho, les mostraba vídeos de atentados por parte de varios movimientos yihadistas, especialmente del Estado Islámico.

También informaron al servicio de Información de la Guardia Civil, que ya había visitado al imán en prisión, que el imán les había comentado que un compañero suyo de piso cuando vivía en Cataluña fue quien cometió un atentado en Irak, estrellando un camión contra militares italianos en un ataque que causó 23 muertos. La sospecha de los dos conversos era que el imán era seguidor de Abu Mohammal Almadosi, a quien definen como una «persona sádica y extremadamente radical». De hecho, la declaración apresurada de los dos conversos cinco días después de los atentados, sin especificar el motivo por el cual fueron llamados a declarar, no parece la de dos creyentes cualquiera. Advirtieron que el imán tenía «capacidad de influencia y manipulación» hacia otras personas. Curiosamente, exactamente la misma conclusión a la que llegaron los agentes del Centro Nacional de Inteligencia después de visitar a Es-Satty en prisión, tras estudiar un informe grafológico.

«Cubrirse las espaldas» y un «oficial cojo»

De cara a la próxima sesión, los servicios técnicos del Congreso pidieron a los diputados proponentes de Junts los datos para requerir a los dos conversos porque había sido imposible localizarlos. Una circunstancia que desincentivaba la búsqueda, pero tras una investigación en Castellón se pudo localizar a los dos conversos. Uno tenía los datos del piso cambiados, y el otro ya hacía años que tenía otro destino en Madrid. Aun así, uno de ellos admitió que no lo había contado todo para «cubrirse las espaldas». De hecho, antes del juicio le requirieron para que se personara en una de las sedes del servicio de información de la Guardia Civil en Madrid, y le pidieron que midiera sus palabras porque, de lo contrario, «vendrían a buscarlo los hombres de negro». Entre los detalles que no dio en sus declaraciones está el hecho de que sabían que Es-Satty «colaboraba» con los servicios de seguridad del Estado después de salir de prisión. «Tenía dos teléfonos móviles» y «movilidad», comenta uno de los conversos. «Se veía cada semana con un guardia civil, un teniente que era cojo de una pierna», detalla.

«Por casualidad, yo conocía a Youssef, su compañero de celda en Castellón, a quien los servicios de inteligencia habían intentado captar», añade. «Pero, Youssef no quiso entrar y fue expulsado [del estado español]», enfatiza.

Estos datos que da este converso encajan con el documento entregado a la investigación por parte de los Servicios Penitenciarios del Ministerio del Interior, donde aparece como compañero de celda de Es-Satty Youssef Sharnani. Precisamente, su hermano Rachid Sarhani quien envía dinero a la esposa de Es-Satty en el año 2013 hasta que él sale de prisión. Por ello, no le sorprendió en absoluto que trabajara para los servicios de inteligencia y sus encuentros con el «teniente cojo». Incluso, en alguna ocasión les había comentado el contenido de alguno de los encuentros. «No es normal que tengas cientos de bombonas de butano y yo cuando tengo que cambiar la mía tengo que llevar la bombona vacía», reflexiona en voz alta el ex converso. Ahora, los grupos parlamentarios quieren llamar a los dos conversos para que declaren y añadan todo lo que quedó en el tintero.

Obstáculos del CNI

Otro personaje que ha costado Dios y ayuda convocar es Sahid. Está citado y ha confirmado la asistencia a la comisión el próximo martes. Los Mossos d’Esquadra lo interrogaron porque el móvil del imán tenía un largo registro de llamadas a sus dos teléfonos móviles, en una línea de Vodafone y otra de Lycamobile. Un hecho que hizo levantar las cejas a dos agentes de información de la policía de la Generalitat, porque Sahid era el responsable de mantenimiento y limpieza de la mezquita de Ripoll, por eso chirriaba que tuviera dos líneas de teléfono con las que se comunicaba con el imán.

En su declaración, a la que ha tenido acceso El Món, Sahid admite contactos con el imán aunque no estuviera en Ripoll, es decir, desde Bélgica o Marruecos. Aunque Sahid solo era el encargado de abrir y cerrar la puerta de la mezquita y, en todo caso, de prestarle alguna asistencia logística en su trabajo como imán. En cambio, admitió a los Mossos su conocimiento de los horarios y tareas que llevaba a cabo y sus actividades fuera de la mezquita.

Por otro lado, la comisión está a la espera de una respuesta del CNI sobre la propuesta de comparecencia de un teniente coronel del Ejército del Aire que habría sido el agente oficial de relación del CNI que mantuvo contacto con Abdelbaki es-Satty, antes de los atentados, como delegado de los servicios secretos en Girona. Pero la respuesta del CNI fue que el nombre que les constaba era otro con los mismos apellidos pero que variaba una vocal. Ahora se ha emitido una nueva petición a través de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, pero aún no ha habido ninguna respuesta oficial por parte del CNI.

Opinión:

Es muy triste ver cómo unos atentados que causaron 16 (o 17) asesinatos y más de 500 heridos en diversas poblaciones catalanas está quedando en el más absoluto de los olvidos en la inmensa mayoría de los ciudadanos. Y es todavía más lastimoso cuando queda demostrado el abandono al que están sometidas esas víctimas y lo que quizás sería peor, la contrariedad de que no reciban respuestas a sus múltiples preguntas y dudas.

Es también extraño que no haya surgido ni uno solo de los más de 30 países afectados con víctimas para pedir explicaciones, seguir el desarrollo del juicio y de las comisiones de investigación posteriores… por no hablar también de la enrome falta de interés en localizar a las víctimas por parte de las administraciones competentes tal y como tipifica perfectamente la Ley 29/2011.

Tiempo habrá de hablar de todo ello con mucha calma.

Al menos quedan periodistas como Quico Sallés que van siguiendo día a día todo lo relacionado con esos atentados tan turbios y tan extraños sucedidos en agosto de 2017 y cada uno desde nuestras labores podemos seguir manteniendo viva la llama y así intentar dar respuestas a tantas y tantas preguntas.

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