miércoles, 15 de abril de 2026

15 abril 2026 (13.04.26) ElDebate (opinión)

15 abril 2026 (13.04.26) 



Los asesinos ya son buenos, miren sus cartitas

De las vilezas de Sánchez y los que lo apoyan, la peor moralmente es la traición a España y a las víctimas con el blanqueamiento de ETA y la suelta de sus sicarios

Sánchez aclaró en su día de manera enérgica que jamás llegaría a acuerdo alguno con Bildu, el partido de ETA. Incluso se irritó ante el hecho de que le pudiesen plantear algo tan descabellado…

…Hasta que llegó el día en que necesitó los escaños de Otegui para completar la coalición antiespañola que le permitió asaltar el poder con 84 escaños. Ahí se olvidó de sus enfáticas palabras, se traicionó a sí mismo y a los españoles y rubricó entre tinieblas un sencillo acuerdo con Bildu: tú me apoyas y yo a cambio iré liberando a todos tus asesinos. Ambos han cumplido. El partido de ETA es el más estable aliado del PSOE y ya están de paseo los más crueles matarifes. Solo falta el psicópata Chapote y poco más.

ETA es una banda terrorista, separatista y antiespañola, que en su quimera de crear una república socialista vasca lanzó una brutal ola de violencia de cuatro décadas, que dejó 856 asesinados y 2.600 heridos. Mantuvo además una red de extorsión mafiosa, secuestró a 86 personas, provocó el éxodo de 180.000 vascos e impidió que los partidos no nacionalistas pudiesen competir en igualdad. Al final fue derrotada por las fuerzas de seguridad y la justicia española, a lo que contribuyó la tolerancia cero contra el terrorismo que se instauró en Occidente tras el 11-S. Tras perder por la vía de la violencia, ETA ha mantenido su proyecto político, que defiende con éxito a través de lo que hoy llaman Bildu.

De las muchas vilezas de Sánchez y los medios que lo apoyan, la más repugnante moralmente es el blanqueamiento de ETA. Los mismos que reabren las heridas de una Guerra Civil de hace casi 90 años como si hubiese ocurrido ayer propugnan un grimoso ejercicio de amnesia respecto a los recientes crímenes de ETA. Todo cuando hay todavía más de 300 asesinatos sin resolver y cuando las familias siguen penando cada día.

Sánchez tiene cómplices en esta traición a las víctimas, y a la propia España (porque el objetivo de ETA era romper nuestra nación). Entre los colaboradores figura el periódico de cabecera del sanchismo, propiedad de un capital cosmopolita al que España le importa poco, más allá de hacer buenos negocios aquí. Este domingo abrieron divulgando lo que llaman «las cartas de perdón de los presos de ETA». Son misivas manuscritas de algunos asesinos, en las que jamás, por supuesto, llegan a pedir «perdón» de manera directa a las víctimas, o a escribir las palabras «asesinato» o «crímenes».

Si una persona quiere pedir perdón de verdad, lo que hace es dirigirse a aquel al que ha dañado, reconocer su crimen y rogarle claramente que le perdone. Además, y dado que aquellos atentados causaron enorme conmoción social y política, es necesario expresar el arrepentimiento en voz alta. No hay nada de eso.

La «veintena de misivas inéditas» que publica el periódico sanchista, en las que los terroristas se refieren a sus atrocidades como «actos», «hechos» o «aquello», las han dirigido en privado al Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco, que es el que decide los terceros grados (siempre a favor, por supuesto).

No sé que concepto tienen sobre la inteligencia de los españoles allá en la torre de marfil de la prensa «progresista» de cejas altas. Pero cualquiera que lea las misivas y no sea un perfecto pánfilo percibe al momento que atienden a una plantilla. Todas guardan un patrón similar. El etarra expresa su dolor personal por sus crímenes y reconoce el sufrimiento de las víctimas. Pero sin condenar jamás a ETA, ni hablar de terrorismo o asesinatos. Todas tienen el evidente objetivo de cumplir con el expediente administrativo para poder salir de paseo.

Por favor, que no somos gilipollas. El enjuague está más claro que el agua. Hubo una decisión política de Sánchez para soltar mano a mano con el PNV a los asesinos y estas cartas de seudo arrepentimiento no son más que parte del atrezo en el plan de indultos encubiertos.

Uno de los asesinos de las cartitas, Aitor Aguirrebarrena, alias Peio, fue condenado en diciembre de 2024 a 30 años de cárcel por participar en el asesinato con cuatro tiros del periodista de izquierdas López de la Calle. En junio de 2025 salió ya en tercer grado tras escribir la ritual misiva. Es decir, treinta años de cárcel se quedaron en seis meses. ¡Cómo no van a escribir cartas!

No sé qué opinarán los deudos de López de la Calle de este regalo del PSOE y el PNV al etarra Peio, que antes había sido condenado a otros 54 años de cárcel y que participó en un atentado con bomba lapa que mató a dos guardias civiles.

Todo esto supone una enorme infamia. Y estoy convencido de que en la propia redacción del periódico en cuestión habrá periodistas asqueados con esta línea editorial de jalear que se suelte a asesinos sádicos solo porque le viene bien a Sánchez. Lástima que nadie haga un gesto de dignidad moral como el del héroe de la novela de periodistas Sostiene Pereira y dé un paso al frente en nombre de la verdad. Dormir con la conciencia tranquila no tiene precio.

Opinión:

Imagino que el señor Lus Ventoso ha escrito su artículo desde la perspectiva de ser una persona joven porque si no es de ese modo, no entiendo cómo ha olvidado situaciones que muchas víctimas del terrorismo vivimos directamente allá por los años 90.

De buen rollo, me gustaría saber si el señor Ventoso aportó alguna opinión cuando el presidente del gobierno en 1998 dijo que “yo y los españoles sabremos ser generosos con aquellos que abandonen la violencia” o aquello de “mejor tomar posesión de un escaño que de una pistola”… porque lo de llamarles Movimiento Nacional de Liberación Vasco ya lo dejamos para otro día.

Del mismo modo que imagino que desconoce el número de terroristas que salieron excarcelados durante el periodo de mandato de los señores Aznar o Rajoy.

O seguramente tampoco conocerá lo que dijo el ministro de Interior en 1996 sobre dar recursos económicos y libertad a los miembros del GRAPO que decidieran abandonar el terrorismo.

Podría referirme también a diversas reuniones mantenidas con miembros del partido gobernante que llevaron a la aprobación de la Ley Extraordinaria de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo y los motivos que llevaron a que fuera aprobada con un límite temporal de aplicación.

Creo que el problema estriba en una enorme falta de memoria. Otra cosa es que sea un olvido voluntario o involuntario. Pero lo que sí queda claro es que se está utilizando el dolor ajeno para acusar a unos de l que otros ya hicieron. Por eso, hablar en nombre de “LAS” víctimas cuando a la inmensa mayoría ni siquiera nos preguntan ni nos escuchan es, cuanto menos, una nueva muestra más de ese uso.

Y conste que llevo casi 40 años diciendo que la legislación es legal, pero no es justa. Pero también llevo casi 40 años denunciando el uso partidista del dolor ajeno. Y con mi dolor (y el de tantas otras víctimas a las que conozco) no juega ni el señor Ventoso ni ninguna sigla. Nin-gu-na.

Ah, otro detalle más. Cierto es que cuando se inició la gestión para mi encuentro con uno de los autores del atentado en Hipercor era ministro Pérez Rubalcaba (abril 2011). Pero tendré que explicar por enésima vez que el encuentro se realizó cuando el ministro ya era Fernández Díaz (junio 2012). Para algunos, uno lo hizo bien y otro lo hizo mal. ¿En serio?

Mientras tanto, pronto se cumplirán 15 años del comunicado en el que la banda terrorista ETA reconocía su derrota al cesar la actividad “armada” (sic) y estoy seguro que muchos que ahora se rasgan las vestiduras dirán que fue un éxito de todos, aunque las víctimas del terrorismo que conocen se puedan contar con los dedos de una mano.

Allá cada cual con su conciencia.

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