miércoles, 22 de abril de 2026

22 abril 2026 (5) EuropaSur

 

22 abril 2026 


Padre Rubén de Algeciras: Víctima colateral de terrorismo

Tribuna libre

Manuel Gutiérrez Luna, Magistrado, ex presidente de la Sala de Apelación del TSJA y de la Sección 7ª de la Audiencia de Cádiz

El autor considera que el sacerdote de La Palma y dos feligresas merecen un reconocimiento como víctimas colaterales, en su calidad de testigos presenciales, del asesinato de Diego Valencia

El asesinato de don Diego Valencia Pérez, sacristán de la Iglesia de La Palma, en Algeciras, ocurrido el 25 de enero de 2023, se encuentra en la actualidad pendiente de la resolución de varios recursos de casación ante el Tribunal Supremo. La Sala de la Audiencia Nacional que juzgó a Yassine Kanjaa descartó que se tratase de un delito con carácter de terrorista, pese a haber producido temor y terror en cierta parte de la población algecireña, al tiempo que una grave alteración de la paz pública.

Junto al fallecido y su familia, cuyos miembros se hallan faltos de consuelo, hay que registrar otras víctimas importantes, si bien de carácter colateral: el padre Rubén Vargas Candón, sacerdote de La Palma, y dos señoras –doña Narcisa y doña Josefa– que se hallaban presentes en el patio de la iglesia cuando se produjo la agresión mortal al señor Valencia.

El padre Rubén y las dos señoras sufren desde entonces unas secuelas de carácter psíquico, toda vez que les es imposible olvidar la imagen del asesino esgrimiendo una catana, con la que amenazó a los presentes, y el riesgo que sufrieron de ser agredidos.

Ver una agresión de ese calibre contra una persona buena y que colaboraba en la Iglesia, como era Diego, y sentir la posibilidad de correr la misma suerte dejó un impacto en esas tres personas que solo sus mentes podrían describir.

El Padre Rubén y las dos señoras citadas testificaron en el juicio celebrado en la Audiencia Nacional, exponiendo cuanto vieron y padecieron en aquel momento y días sucesivos, no pudiendo hacer nada por evitar cuanto sucedió, incluyendo los gritos de Kanjaa contra la religión católica y su intención de asesinar a fieles cristianos.

Las dos señoras y el Padre Rubén merecen un reconocimiento por parte de alguna institución, ya sea estatal, autonómica o local. Los tres estuvieron cercanos a quien dio muerte de forma brutal a Diego Valencia y sufrieron tanto la violencia vivida como las amenazas. Ese reconocimiento formaría parte de la Justicia restaurativa a estas personas, que aunque no pertenecientes al ámbito familiar del fallecido, sí padecieron daños psíquicos.

Finalmente, cabe esperar que el Tribunal Supremo considere lo ocurrido como un crimen cometido por un yihadista y con carácter de terrorismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario