11 mayo 2026
El error del manual de reacción a los crímenes
Los trágicos episodios de inseguridad ciudadana que se
registraron en Catalunya hace una semana con el resultado de tres muertos en
Barcelona, Esplugues de Llobregat y Salt, tuvieron una respuesta institucional
que parecía sacada de un manual elaborado por la Inteligencia Artificial (IA).
Es decir, se programa a la IA para que nos diga qué responder cuando se dan
casos consecutivos de crímenes mortales y se le indica que el objetivo es
rebajar la alarma social. Y ese manual que alguien programó y que no tiene
alma, propone que hay que presentar datos positivos de seguridad para
contrarrestar estos incidentes graves.
Y así fue. Cuando todavía estaba caliente el cadáver
de la pobre mujer que fue degollada en plena calle en Esplugues, salieron en
tromba los responsables políticos y policiales de la seguridad a decirnos que
los datos sobre delincuencia son buenos porque muestran un descenso gracias a
la presión de las policías. Así que tranquilos, no hay que alarmarse. Como si
el frío Excel fuera suficiente para aliviar a los vecinos que viven alarmados porque,
por mucho que nos expliquen, no es nada normal el horrible asesinato que han
presenciado en su barrio.
¿Se imaginan qué pasaría si tras la muerte de una
mujer a manos de su pareja, el responsable político de turno saliera a decir
que no hay que alarmarse porque la cifra de víctimas de violencia machista ha
bajado en relación al año pasado? ¿O qué sucedería si un dirigente intenta
rebajar la gravedad de un accidente mortal de tráfico mostrando el descenso del
número de muertes en la carretera? Sin duda le caería una lluvia de críticas
porque una sola víctima en cualquiera de estos dos ámbitos es una tragedia y a
nadie se le ocurriría contrarrestarla con la frialdad de los datos. Entonces,
¿por qué nos empeñamos en persistir en el error de usar un manual que no
empatiza ni con las víctimas ni con su entorno, que somos todos?
Me imagino la cara de incredulidad de los vecinos de
la mujer degollada de Esplugues escuchando que los datos sobre inseguridad son
buenos. Aunque nadie duda de que las cifras sean positivas, no tocaba esta
reacción oficial porque, lejos de darles consuelo, parece que se resta
importancia a un hecho terrible y envía un mensaje equívoco que alimenta la
desazón. Además, sin quererlo, se corre el riesgo de lanzar a la gente a los
brazos de discursos populistas y extremos que retuercen la realidad para atraer
votos.
Debemos cambiar el manual de respuesta o dar otras
instrucciones a la IA más humanas, más comprensivas al sufrimiento de
familiares y vecinos, más vinculadas a lo que vamos a hacer que a lo que hemos
hecho. Tras un crimen, hay que revisar los protocolos, comprobar si algo ha
fallado y corregirlo, mirar si se atendieron adecuadamente los avisos previos y
buscar la complicidad social para encontrar soluciones. Por mucho que los datos
sean buenos, la estadística no puede ser lo primero que enseñes tras un
asesinato. Por eso, después de este traspiés, me quedo con la reacción más
humana de la consellera Núria Parlon días después de aplicar el dichoso manual
cuando reconoció que lo que había pasado le producía “rabia e ira”. Y añadió:
“Son momentos difíciles después de un fin de semana sobrecogedor”. Parlon
hablaba así a los Mossos d’Esquadra a quienes animaba a “reforzar y ampliar” el
trabajo para que la “sensación de impunidad no sea general”. En la misma línea,
el jefe de la Comisaría General de Investigación Criminal de los Mossos
d’Esquadra, Ramon Chacón, calificó lo sucedido como una “semana trágica que nos
ha conmocionado a todos”.
Estas dos reacciones sí tienen alma y la sociedad se
puede reconocer en ellas. La otra, es un frío y simple manual caduco.
Opinión:
El excelente artículo de Enric Sierra me hace pensar
en que se debería tener muy claro qué protocolo de actuación existe para estas
ocasiones. ¿Existe?

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