22 mayo 2026
La Policía
Nacional advierte del elevado número de detenciones por terrorismo islamista en
España: 38 en sólo cinco meses, más que en todo 2018
Con la reciente detención practicada el
pasado 12 de mayo en Tarifa (Cádiz)
ya se han producido 38
detenciones por terrorismo yihadista en España en poco más de cinco meses, según fuentes de la
Comisaría General de Información (CGI) de la Policía Nacional consultadas en
exclusiva por La Gaceta. La cifra es especialmente alarmante porque supera con
creces el total registrado en todo el año 2018, supera el total de todo el año
2020 (37 detenciones) y casi iguala las 39 detenciones practicadas en todo el año 2021.
Este
ritmo —más de nueve detenciones por mes— no es una tendencia aislada. Desde
2021, coincidiendo con los mayores volúmenes de inmigración ilegal de las
últimas décadas, las cifras han entrado en una espiral ascendente imparable: 39 detenidos en 2021, 46 en 2022,
78 en 2023, 81 en 2024 y el récord histórico de exactamente 100 el año pasado. En apenas
cinco años se ha pasado de niveles moderados a multiplicar por dos o más la
media anual de la década anterior.
Los agentes preguntados por este medio
advierten de que esta tendencia no obedece únicamente a una mayor eficacia
operativa, sino a una amenaza real y creciente directamente vinculada a los flujos
migratorios incontrolados. La radicalización acelerada, los vínculos
con el Sahel y el Magreb, y la posible infiltración de elementos yihadistas en
las rutas de la inmigración ilegal, se han convertido en una constante que las
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado detectan con creciente frecuencia.
Entre
los casos más preocupantes de lo que llevamos de año destacan varios que
ilustran la gravedad del problema. En enero fue detenido en Álava un menor de
16 años que se autodenominaba muyahidín, armado con
pasamontañas y armas blancas, y que mostraba una clara intención de cometer un
ataque cerca de su instituto. En febrero, en una operación desarrollada en
Ferrol y Cartagena, cayó una pareja joven —mujer de 19 años y hombre de 21— en
la que la mujer mantenía contactos directos con combatientes de Daesh y estaba
en pleno proceso de auto-capacitación.
El
5 de febrero fue detenido en Madrid un individuo en avanzado estado de
radicalización que accedía sistemáticamente a repositorios yihadistas desde
WiFi públicas para evadir la detección y usaba redes sociales para
autocapacitación. En marzo fueron arrestados en Madrid dos expertos en artes
marciales mixtas (MMA) que distribuían propaganda yihadista. Y también en
marzo, en una operación conjunta con Marruecos, se detuvo en Palma de Mallorca
a un individuo con intención de ataque como actor solitario, mientras en Tánger
se arrestaron dos individuos con lazos logísticos y de financiación a Daesh en
Somalia y el Sahara.
Estos perfiles —menores y
jóvenes auto-radicalizados con odio explícito a España— se repiten con alarmante frecuencia
y coinciden
temporalmente con los picos de inmigración ilegal procedente de zonas de alto
riesgo yihadista. Las advertencias oficiales sobre la posible infiltración de
combatientes en los flujos migratorios ya no son hipótesis, se trata de una
realidad que se traduce en detenciones semanales y sobre la que ya alerta el
departamento de Seguridad Nacional.
Las
fuentes de la CGI consultadas por La Gaceta advierten de que «la correlación
entre los picos de inmigración ilegal y el aumento de radicalizados es cada vez
más evidente; muchos de estos individuos entran por rutas no controladas y se
radicalizan aquí con una velocidad que nos obliga a estar en alerta
permanente». El mismo agente añade que «estamos deteniendo a muchos, pero si no
se refuerzan los controles en frontera y se agilizan las devoluciones de
quienes ya tienen antecedentes, el riesgo de que alguna célula pase
desapercibida sigue creciendo. La infiltración ya no es un riesgo teórico, es
un hecho operativo que vemos cada mes», concluye.
Si se mantiene el ritmo actual, 2026 se acercará al
centenar de detenciones. España acumularía entonces dos años
consecutivos con cifras nunca vistas desde los atentados del 11-M.
Opinión:
Sinceramente, cuando leo las cifras de
detenciones y el magnífico trabajo que se está haciendo ahora para evitar
posibles actos terroristas o delictivos… es cuando más pienso en los numerosos
errores que sucedieron allá por 2017 para que nadie se diera cuenta de que
había un imán reclutando jóvenes en Ripoll para causar un daño irreparable.
Porque fueron errores ¿no?

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