miércoles, 20 de mayo de 2026

19 mayo 2026 (3) El Periódico de Catalunya

 

19 mayo 2026 



Comisión parlamentaria de los atentados del 17-A

El agente que mandaba el CNI en Girona en 2017 niega cualquier contacto con el imán de Ripoll y explica que "nadie sospechó absolutamente nada"


"No tuvimos ninguna relación, ni llamada, ni me llegó ninguna información relevante", explica en el Congreso

Los agentes desplegados por el CNI en la provincia de Girona en el verano de 2017 no tuvieron contacto alguno con Abdelbaky Es Satty, el imán de Ripoll y líder de la célula terrorista que atentó en Barcelona y Cambrils el 17 de agosto de aquel año, causando 24 muertos y 154 heridos. Lo ha aseverado este martes en el Congreso quien fuera jefe de la oficina del Centro Nacional de Inteligencia en Girona durante aquella tragedia.

El agente, que no ha desvelado su identidad ni trayectoria profesional acogiéndose a la ley reguladora del CNI, ha comparecido desde una sala distinta en la que le escuchaba la comisión que investiga los atentados del 17-A, y con la voz alterada por un ecualizador para dificultar su identificación.

Quien fuera jefe del CNI en Girona ha comparecido esgrimiendo el "principio de compartimentación" que rige el trabajo en el CNI, o sea, la separación entre unidades por la que "todos no sabemos o no tenemos que saber lo que hace el resto" ha dicho. En esa razón ha basado el porqué de que, dirigiendo el CNI en la zona clave de preparación del atentado, no supiera de los contactos que el Centro Nacional de Inteligencia había mantenido con el imán durante su paso, anterior, por la prisión de Castellón por narcotráfico.

El agente, además, ha explicado que el clima en la lucha antiterrorista en agosto de 2017 era de máxima tensión por la multiplicación de amenazas. "La pregunta no era si iba a haber un atentado, sino cómo cuándo y dónde lo habría, dado el nivel de objetivos que había abiertos".

Alto nivel de amenaza terrorista

"Mi unidad no tuvo ningún contacto con esa persona de ningún tipo", ha reiterado. Y tampoco sabían de su existencia antes de los atentados. Por información posteriormente desclasificada supo que el CNI le había dado a Es Satty -como contacto, no como fuente- un número de teléfono por si quería contar algo, "pero no tuvimos ninguna relación, ni llamada, ni me llegó ninguna información relevante", ha contado a la comisión.

La misión que tenía en agosto de 2017 era "coordinar las unidades de inteligencia en la búsqueda y detección de amenazas en el ámbito contraterrorista", ha contado. Era un momento en el que había "mucha intensidad de actividad yihadista y de gran amenaza de la sociedad".

El agente del CNI ha explicado que los integrantes de la célula terrorista "operaban de una forma muy clandestina. Pasaron bajo el radar de absolutamente todo el mundo.

Cualquier conocimiento que tuvo este mando del CNI sobre Es Satty fue posterior a los atentados, según ha mantenido. Siendo el jefe en GIrona, sintió "absoluta consternación" cuando supo de la implicación de un individuo que había sido imán de la mezquita de Ripoll, su zona de interés.

"La información sobre los componentes de la célula iba saliendo poco a poco. Primero, los jóvenes de Ripoll; posteriormente, Es Satty. Se nos van transmitiendo las identidades. Lógicamente nos quedamos muy afectados", ha relatado.

Fue la central del CNI la que suministró a su estructura en Girona las identidades de los terroristas. Cuando al CNI le sale Es Satty en su investigación, recupera "el marco de las entrevistas que se le habían hecho en Castellón". Fue entonces cuando "se le comunicó a los Mossos d'Esquadra que estaba en la investigación", ha relatado el compareciente, quien ha sostenido que no se le trasladó "ninguna información relevante" antes de los atentados por la que hubiera que investigar en Girona.

Terroristas bajo el radar

Una de las preguntas clave en la sesión de la comisión ha girado sobre cómo pudieron fallar los controles de servicios de todo tipo, CNI, Policía, Guardia Civil, Mossos... en la previsión de un atentado complejo y grande como el del 17-A. "Estábamos en un momento álgido de amenaza -ha explicado el agente de Inteligencia-. Prácticamente cada semana había un individuo radicalizado o con desequilibrios mentales que manifestaba interés de atentar. Y había muchas investigaciones abiertas. Nos estábamos enfocando en aquellos puntos de interés que nos llegaban para tratar de neutralizar la amenaza"

Tras explicar el clima en la lucha antiterrorista, ha lamentado: "El riesgo cero no existe y la seguridad total es imposible"

Si la célula de Ripoll pudo hacer preparativos, acumular bombonas gas, agua oxigenada, precursores de explosivos, la furgoneta con la que terminaron matando en las Ramblas, fue porque "operaban de una forma muy clandestina. Pasaron bajo el radar de absolutamente todo el mundo, no solo del Centro, también de las fuerzas y cuerpos de seguridad y también de su entorno familiar, social, relacional más cercano. Nadie sospechó absolutamente nada

El compareciente ha salido al paso de aseveraciones sobre descoordinación en la relación entre las Fuerzas de Seguridad del Estado y los Mossos d'Esquadra en 2017 por la tensión política del procés. "Esa relación era estrecha, directa y muy, muy, cercana -ha desmentido-. En aquel momento era especialmente cercana por el grado de amenaza al que estábamos sometidos. Era muy estrecha y muy leal".

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