22
mayo 2026
El
informe de vida laboral oscurece más la figura del imán de Ripoll
Según
la Seguridad Social, en agosto de 2017 Es Satty llevaba casi un año sin cotizar
ni recibir ninguna prestación
¿A
qué se dedicaba exactamente Abdelbaky Es Satti justo antes de los atentados del
17 de agosto en Barcelona y Cambrils? Es la pregunta que se ha generado
cuando sobre la campana de cierre de la comisión de investigación del Congreso.
Después de meses de una insistencia agotadora por parte de la portavoz de Junts
en la comisión, Pilar Calvo, ha llegado el informe de vida laboral
completo (Vilatra) del imán de Ripoll. Es decir, el documento oficial de la
Tesorería General de la Seguridad Social que indica el tiempo cotizado de cada
ciudadano.
Curiosamente,
un documento que se ha entregado a los diputados veinticuatro horas después de
que la comisión terminara su trabajo y agenda de trabajo y se abriera el plazo
oficial para presentar las conclusiones definitivas el próximo 9 de junio. De
hecho, en la Junta de Portavoces de esta semana, Junts se plantó para exigir, a
modo de ultimátum, el Vilatra de Abdelbaky. De hecho, ya hubo una primera
entrega del informe de vida laboral, pero no era completo, ni mucho menos con
la primera tanda de documentos desclasificados. De ahí la persistencia de la
diputada Calvo en reclamar los últimos años de la vida laboral y la cotización
del imán.
La
sorpresa ha sido el resultado de este informe, que lleva el sello de
confidencial, que contradice versiones
expuestas durante el sumario y de algunos de los comparecientes en la comisión.
En concreto, según la Tesorería General de la Seguridad Social, Abdelbaky Es Satty no
trabaja desde el 23 de septiembre de 2016, es decir, desde prácticamente un año
antes de los atentados. Un dato que contrasta con el
salario que los responsables de la Mezquita decían que le abonaban, unos 800
euros, y que despierta suspicacias sobre cómo ingresaba dinero que, por
ejemplo, enviaba a su familia en Marruecos. También destaca que nunca
cotizó por la primera mezquita de Ripoll donde trabajó, gestionada por la
asociación cultural islámica El Fath.
8 años, tres meses y 12 días
El
informe de vida laboral nunca se incorporó a ningún informe de inteligencia de
la Comisaría General de los Mossos d’Esquadra. El documento indica que había
cotizado 8 años, tres meses y 12 días desde el año 2000, fecha de inicio del
Vilatra. Después de salir de prisión, en abril de 2014, había cotizado en el
centro penitenciario hasta el 28 de marzo. No volverá a estar en situación de
alta hasta el uno de febrero de 2015, cuando entra a trabajar para Joan Bosca, que es una hípica en la carretera de Camprodon a Llanars, en el Ripollès. Es
Satty trabaja oficialmente 108 días en cuatro contrataciones diferenciadas.
«Era un contrato fake«, asegura Calvo que se preocupó de contactar
con el empresario y que solo buscaba regularizar su situación y evitar una
expulsión. «¡Nadie lo controló!», añade Calvo.
El
último día de cotización es el 30 de julio de 2015, y dos días después percibe
ya la prestación por desempleo que percibirá hasta el 30 de mayo de 2016.
Computa 11 días por el contrato temporal que inicia el 9 de mayo de 2015 en la
Comunidad Islámica Annour, donde estará hasta el 23 de septiembre de ese año.
Desde el día siguiente hasta el 5 de octubre tendrá vacaciones retribuidas y no
disfrutadas. El imán, sin embargo, según los comparecientes en la comisión,
continuó ofreciendo sus servicios en la mezquita, a un supuesto sueldo de
ochocientos euros. Cabe tener presente que durante un tiempo Abdelbaky Es Satty
también habría recibido una remuneración por parte del Centro Nacional de
Inteligencia (CNI).
¿De qué vivía?
En
todo caso, el imán no estaba en situación de alta, ni asimilada a la alta. No
percibía ningún ingreso o subsidio ni estaba dado de alta en ningún lugar.
Desde casi un año antes de los atentados, el imán no trabajaba pero, en cambio,
continuaba viviendo en Ripoll, ejercía sus actividades e, incluso, enviaba
dinero a Marruecos, a la familia que según los agentes del CNP que fueron allí
hacía «años que no sabían nada». El mismo propietario del piso de la calle Sant
Pere donde vivía reconocía entonces que nunca dejó de percibir el alquiler. El
imán mantenía la furgoneta y se desplazaba de manera continuada.
Un
año sin cotizar, después de haber sido colaborador del CNI y que los servicios
de inteligencia lo sacaran del radar, según han admitido los comparecientes. El
descontrol sobre el imán aún oscurece más su figura. Con un detalle aún peor,
una vez muerto, la seguridad social años después todavía lo consideraba vivo y
le reclamaba la renovación de la documentación para continuar residiendo y
trabajando en España. «La pregunta es de qué vivió durante casi un año», se
formula Calvo. En este contexto, indica que el caso justifica una de las
peticiones más reiteradas por parte de Junts y es asumir las competencias en
inmigración. «¿Cómo puede ser que alguien que haya estado en prisión cuatro
años, tenga contactos con el yihadismo, colabore con el CNI y esté un año sin
cotizar y haciendo de imán en una mezquita?», exclama la diputada que ya apunta
estos agujeros negros como parte fundamental de las conclusiones que presentará
en la comisión.
Opinión:
Durante los
últimos días de podido hablar con diferentes víctimas de los atentados de
agosto de 2017 en Catalunya sobre esta noticia que publica Quico Sallés.
Y todos,
cada uno de ellos, se preguntaba cómo es posible que nadie controlara a este espécimen
cuando a cualquier ciudadano “normal” se le controla hasta, en palabras de una
de las víctimas, “si le crece el número de pie”.
¿En serio
creen algunos que a alguien que ha trabajado para el CNI se le deja de
controlar? ¿En serio nadie ha investigado, con la suficiente inteligencia (por
eso se llama CNI, supongo) qué pasaba con los 500 euros mensuales que se
entregaban a este imán? ¿A cambio de una información que no era importante?
Resumiendo:
si yo estaba obligado “decir verdad” en mi comparecencia del 11 de marzo de
2025 en la Comisión de Investigación… es posible que otros hayan mentido descaradamente
y se hayan ido “de rositas”? Mentir en una Comisión de Investigación en el
Parlamento español es un delito pero, ¿seguro que la ley es igual para todos?

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