17
agosto 2026
Las secuelas del
atentado de Cambrils nueve años después: “Un coche que pasa rápido me sobresalta”
Algunas víctimas
todavía siguen en tratamiento psicológico. El insomnio, el estrés y la alerta
persisten casi una década después
Una alarma que suena, la sirena de una ambulancia o un coche que
pasa justo al lado a demasiada velocidad. Son situaciones que a Carme Dolz (64
años) le siguen sobresaltando. «Es algo que llevas contigo, que no lo superas.
A lo mejor con los años lo notas menos, pero sigo sufriendo. También me afecta
cuando veo alguna noticia sobre
terrorismo, aunque haya sucedido en la otra punta del mundo», cuenta hoy
desde Barcelona, donde reside.
Ella es una víctima del atentado yihadista en Cambrils de 2017.
Este martes, 18 de agosto, se cumplen nueve años. Casi una década después, las
secuelas siguen y, en algunos casos, hay personas que continúan
necesitando tratamiento psicológico.
Carme vivió el suceso junto
a sus hijas, que entonces tenían 11 y 18 años, y su marido. Los cuatro se
hospedaban en Salou pero aquel día decidieron pasar la tarde y la noche en
Cambrils. «Habíamos visto el atropello de Barcelona pero quisimos
desconectar e intentar hacer algo de vida normal. Acabamos cenando y luego, por
la noche, decidimos dar un paseo y caminar por la Avinguda de la Diputació y
hacer tiempo para acabar cogiendo el bus de vuelta a Salou».
Entonces Carme y su familia
vieron pasar de cerca el coche de los yihadistas que segundos
después acabarían atentando. «Querían atropellarnos y en un acto reflejo tiré
para atrás a una de mis hijas», cuenta. Poco después ya empezaron a oír
disparos. Ellos se acabaron refugiando en una de las casas de la avenida, junto
a una pareja que les cobijó durante toda la noche y les mantuvo a salvo. Los
agentes de la urbana les decían que no podían salir porque estaban en la
zona cero. Allí permanecieron hasta las seis de la mañana, cuando un taxi
les llevó a Salou y se marcharon a casa, a Vic. «No hemos vuelto desde entonces
a Cambrils, ni volveremos», afirma.
Comenzó ahí un periodo marcado por el estrés postraumático,
el sufrimiento emocional y
una lucha judicial y administrativa por el reconocimiento como víctimas. «Nos
hemos sentido muy desprotegidos y muy olvidados. Al único que reconocieron como
víctima fue a mi marido, y a nosotras tres, a mí y a mis hijas, no, y eso que
todos vivimos lo mismo. Todo ha sido un sinsentido». El padre de familia
incluso acabó teniendo una incapacidad laboral derivada de la afectación mental
por la situación.
«Siempre me paro en el
sitio»
Robert Manrique, asesor de Unidad de Atención y Valoración a
Afectados por Terrorismo (UAVAT), sostiene que «todavía hay víctimas de
Cambrils que están recibiendo tratamiento psicológico». Entidades como la suya
han sido claves a la hora de acompañar a estas personas.
Omar Jordi Delic Sancho es de Cambrils, tiene hoy 25 años y en
aquel momento era un adolescente de 17 que tomaba algo con sus amigos. Él es
una víctima reconocida por la sentencia de los atentados que tuvo derecho a
una indemnización. «No tuve
ninguna afectación física pero sí que el atentado me cogió allí mismo. Hice una
labor de ayuda, de asistencia a los heridos, de socorrer a la gente. Recuerdo
que estuve apoyando al marido de la mujer que murió», dice en referencia a la
única víctima mortal que hubo en la villa marinera.
Un resorte biológico que
se activa
Sus daños son muchos más sutiles, pero aún persisten. «Cuando
llega esta época, este aniversario, se me activa una especie de mecanismo
biológico. Tengo insomnio, pensamientos recurrentes, malestar general y me descompenso
sobre todo a la hora de alimentarme. Como muy poco».
El joven reconoce también que «en situaciones de un cierto estrés en la vida cotidiana entro
en un modo de alerta total». Otro impacto tiene que ver con pasar por el lugar
de los hechos: «Aún me cuesta y todavía tengo problemas cuando voy. Siempre que
paso por donde murió la mujer, donde estuve allí con ella, me paro y reflexiono
unos minutos. No soy creyente, no es rezar, pero sí que me gusta acordarme y
mostrar un respeto a la persona».
Opinión:
Para empezar, quiero resaltarla excelente labor del amigo Raúl, periodista que
desde 2017 siempre ha estado centrado en informar, perfectamente, de todo lo
relacionado con el atentado en Cambrils.
Y
luego quiero recordar que en la UAVAT tenemos los datos de cada una de las
personas afectadas en el atentado pero, por desgracia, la p…a Ley de Protección
de Datos nos impide contacta con ellas (como entidad privada).
Pero
cuidado, sospecho que pronto podremos hacerlo como administración. Y
entonces querré ver cómo reacciona el
personaje que dice que si le “llaman a él, cobrarán al día siguiente”.
Y
nos echaremos unas risas, porque siempre hay que leerse las sentencias para
saber quién representa (y, pot lo tanto quien no lo hace) a cualquiera de las
personas afectadas.

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