30 noviembre 2020
El calvario de los héroes de Cambrils: baja, depresión y
olvido tres años después de abatir a los terroristes
Tras sus intervenciones, los agentes de los Mossos no
recibieron atención o indemnización ni por parte de Interior ni de la Generalitat.
Lo siguiente que la mujer recuerda tras el impacto del
coche es que estaba tendida en el suelo. Advirtió, cuando logró incorporarse,
que tenía la cara cubierta de sangre, y que le faltaba un zapato. Al volver en
sí aparecieron los gritos, el caos y el miedo de los ciudadanos que acudían a
ella, suplicando auxilio y socorro.
Aquella noche, la agente de los Mossos d'Esquadra cumplía
labores de Seguridad Ciudadana en el paseo marítimo de Cambrils. Sus superiores
sabían que los terroristas seguían sueltos y dispuestos a perpetrar un segundo
capítulo del ataque iniciado la tarde anterior en el paseo de las Ramblas, en
el corazón de Barcelona. Por eso desplegaron a todos sus efectivos en lugares
que pudieran resultar susceptibles de recibir un ataque.
La mossa se encontraba aquella madrugada del 18 de agosto
de 2017 junto a un compañero haciendo guardia en la rotonda que da acceso al
club náutico de la localidad tarraconense. Vigilaba los vaivenes de la
multitud. Había que prestar atención a cualquier coche que pudiera replicar lo
ocurrido horas atrás. Apenas le dio tiempo a reaccionar cuando ocurrió.
A la una y cuarto de la madrugada, el coche pilotado por
los jóvenes yihadistas aceleró en dirección a la muchedumbre y, como a muchos
otros, se la llevó a la agente por delante. Su compañero saltó en el último
segundo, esquivando la embestida. Minutos después abatía a los cuatro atacantes
prácticamente de una sentada. Ella ya no lo pudo ver. El coche la alcanzó con
violencia a la altura de las piernas: "Me pasó por encima sin que pudiera
hacer nada. Luego perdí el conocimiento".
Estrés postraumático
No sale gratis sobrevivir a esa madrugada repleta de
fantasmas. Más de tres años después de lo ocurrido ambos, junto al resto de
agentes que estuvieron aquella noche en Cambrils, acaban de relatar en la Audiencia Nacional
cómo vivieron aquella noche, pero también lo complicada que se han vuelto sus
vidas desde entonces.
La Unió Sindical de la Policia Autonòmica
de Catalunya (USPAC) les proporcionó asesoramiento jurídico. Se personaron en
el juicio como acusación particular. Exigieron que los agentes no tuvieran que
ir a declarar a cara descubierta ante los tres terroristas que quedan de todo
aquello.
Uno es hermano de uno de los jóvenes a los que el mosso
tuvo que disparar aquella noche cuando se dirigía armado hacia él con la
intención de matarle. Pese a ello, el juez declinó esa posibilidad, y esta
pasada semana comparecieron en la Audiencia Nacional para contar su calvario
mientras los tres yihadistas les miraban fijamente a los ojos desde el estrado
acristalado reservado para los acusados.
Los agentes que evitaron aquella noche una masacre mayor
han recibido frialdad por parte de las instituciones. O así al menos se sienten
ellos: solos y abandonados a su suerte.
Alguno de ellos, como el agente que mató a los yihadistas,
no ha sido indemizado por el Ministerio del Interior, ni tampoco por la Generalitat de
Cataluña. La mayor parte de los mossos no volvieron a trabajar. Todos aguardan
a que se les conceda el reconocimiento de víctimas del terrorismo.
Desde aquel episodio la mossa vive un suplicio constante.
No ha regresado a su puesto. Estuvo una semana ingresada en el hospital con un
traumatismo craneoencefálico, rotura de tibia y esguince de tobillo. Tres años
después todavía tiene estrés postraumático por los hechos y recibe atención
psicológica y psiquiátrica.
Incapacidad permanente
Sí fue reconocida por un juzgado de Tarragona con una
incapacidad permanente. Está de baja. "No puedo hacer cosas que hacía
antes". Ahora toca "lidiar con la ansiedad". Cualquier esfuerzo
resulta hercúleo e inabarcable. "Me estresa tener que correr, es como una
amenaza para mí". Tiene además a su cargo a dos niños pequeños. "Se
pasa mal", le dijo al juez.
Su compañero, al que no le quedó más remedio que disparar a
los agresores, también está de baja. Tiene diagnosticado un trastorno de estrés
postraumático grave. Ha padecido varios episodios de depresión. Nadie en el
seno de Interior acudió a prestarle servicios de atención psicológica. Fue el
sindicato USPAC el que se la procuró.
Hace unos días reveló al juez y a la sala, con la voz
quebrada, a punto de romperse, las secuelas mentales de aquel caso en el que
logró salvar a muchos.
- Tengo dificultades serias para dormir. Estoy tomando
medicación para todo ello. Tengo una hiperalerta constante cada vez que salgo a
la calle. Padezco inseguridad, miedo a que se me reconozca, a que vuelvan a
atacarme. Lo peor de todo es el sentimiento de culpa muy alto que tengo por
cómo está afectando todo a mi familia.
A diferencia de la agente que le acompañaba esa noche en la
rotonda del club náutico, él no ha sido indemnizado. La Generalitat le
condecoró, pero nunca volvieron a preguntar por él. No le hicieron seguimiento
alguno.
Dicen desde USPAC que pidió un nuevo destino para alejarse
de lo vivido, pero no se lo concedieron. Pocos días después del atentado ya
estaba en la calle de nuevo. Una situación con un individuo de procedencia
arábiga le superó por completo. Sigue de baja desde entonces. La Seguridad Social
no le ha concedido todavía la incapacidad total.
Debiendo horas
Una de las principales quejas que están elevando desde las
defensas de los mossos que intervinieron en aquel episodio es que los agentes,
cuando acabe el juicio, deberán horas de servicio debido a sus viajes a Madrid
para declarar.
"Las instrucciones que se están dando a los
respectivos servicios de administración regionales, desde la Subdirección General
de Recursos Humanos, son que la imputación horaria de estos días será de 7,5
horas el día del viaje a Madrid, y 5 horas a compensar o cobrar más 2,5 horas
del día del juicio y regreso a casa".
"En caso de compañeros que el día del viaje tenían
planificado trabajo, nos encontramos que deberán horas", dicen desde el
sindicato. "Lo que se compensa es inferior al horario de trabajo
planificado de aquel día. Un auténtico despropósito. A pesar de pasar más de 24
horas lejos de sus familias, o en algunos casos bastante más, de nuevo, no son
compensados como corresponde".
Agentes de Subirats
Días después del atentado de Cambrils, el único de los
terroristas que permanecía suelto era Younes Abouyaaqoub. 100 horas después de
su huida, el día 21 de agosto, los Mossos lo encontraron.
Los agentes recibieron un aviso de que habían visto a una
persona sospechosa adentrándose por un sendero rodeado de matorrales en la zona
de Subirats. Cuando llegaron al lugar y vieron a Younes éste se levantó la
camisa para mostrar varios tubos cilíndricos adheridos a la cintura.
Uno de los agentes que lo abatió lo contaba así: "Veo
cables y a él gritando: '¡Allahu Akbar!'. Le decimos que se detenga, pero viene
hacia nosotros en zigzag y le disparo, caigo de rodillas en el suelo, él cae y
se vuelve a reincorporar. Le disparamos, vuelve a caer y sólo esperaba que todo
explotase. Había un silencio inmenso".
Necesitaron 27 disparos para acabar con el autor de 14
muertos y un centenar de heridos en el centro de Barcelona. Los equipos
forenses de la
Audiencia Nacional redactaron un informe en el que
sostenían que el estrés postraumático que padecían aquellos hombres guardaba
relación directa "con la acción de repeler la agresión del
terrorista".
Opinión:
Leyendo esta noticia recuerdo la respuesta de la Directora de la Dirección General
de Apoyo a Víctimas del Terrorismo (Ministerio de Interior) cuando presenté una
consulta sobre el tratamiento y la asistencia recibidas por parte de las
víctimas de los atentados de agosto de 2017 en Catalunya.
En este blog ya comenté sobre lo sucedido en fecha
18 de julio de 2018 pero, resumiendo, la respuesta de la Directora fue que en
Barcelona habían puesto una oficina para atender a las víctimas de esos
atentados... cierto, aunque hay que recordar que la oficina estuvo operativa
UNA SEMANA, concretamente del 22 al 29 de agosto...
Claro, claro... con la ironía MODO ON... ¿cómo no se
les ocurrió a las víctimas de Cambrils acercarse hasta Barcelona para
informarse de sus derechos? ¿Por qué no pensaron en la posibilidad de que se
hubiera abierto una oficina para atenderles?
La clave està en que el Auto de Procesamiento se
hizo público catorce meses después de los atentados... justo dos meses después
del primer aniversario y, por lo tanto, dos meses después de finalizar el plazo
para sol·licitar el RVT (Reconocimiento Víctima Terrorismo).