martes, 1 de diciembre de 2020

01 diciembre 2020 (2) Diario Vasco

01 diciembre 2020

 


EH Bildu se suma al homenaje a Ernest Lluch en el Congreso

Su portavoz, Mertxe Aizpurua, ha asistido al acto en recuerdo del exministro socialista asesinado por ETA hace 20 años

El grupo de EH Bildu se ha sumado este lunes al acto organizado en el Congreso en homenaje al exministro socialista Ernest Lluch, asesinado por ETA en Barcelona hace ahora 20 años. En el acto ha estado presente la portavoz del grupo de la coalición soberanista, Mertxe Aizpurua.

El acto, que ha estado presidido por la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, que pertenece al PSC como el homenajeado, ha sido organizado en colaboración con la Fundación Ernest Lluch. El evento se ha celebrado en la sala del Congreso que lleva el nombre del exministro.

Además de otros ministros de Sanidad como la 'popular' Ana Pastor, ahora vicepresidenta segunda la Cámara baja, o el actual titular, Salvador Illa, también del PSC, el homenaje ha contado con la presencia de Enric Lluch, sobrino del homenajeado.

El acto de recuerdo ha contado con la presencia de dirigentes de todos los grupos parlamentarios, incluyendo a Adriana Lastra (PSOE), José Ignacio Echániz (PP) Iván Espinosa de los Monteros (Vox), Sofía Castañón (Podemos), Mikel Legarda (PNV), Gabriel Rufián (ERC), y la citada Mertxe Aizpurua, de EH Bildu.

Defensor del diálogo

Ernest Lluch fue diputado de las Cortes Constituyentes y, tras ser elegido en 1979 como diputado por Girona, ejerció como portavoz del grupo parlamentario de los socialistas catalanes en el Congreso, cuando el PSC contaba con grupo propio en la Cámara.

Felipe González le nombró ministro de Sanidad y Consumo en su primer Gobierno, el de 1982, y estuvo en el puesto hasta 1986, tras poner en marcha la Ley General de Sanidad. Tras dejar el Gobierno, volvió a la docencia en la Cátedra de Historia de Doctrinas Económicas de la Universidad Central de Barcelona.

Fue miembro de la organización pacifista Elkarri y defensor del diálogo para lograr la pacificación del País Vasco. El miembro de ETA Iñaki Krutxaga le asesinó el 21 de noviembre de 2000 disparándole dos tiros en la cabeza en el garaje de su domicilio de Barcelona.

Una de sus hijas, Rosa Lluch, que fue candidata de En Comú Podem al Senado en la generales de noviembre de 2019, aunque no logró escaño, ha denunciado, coincidiendo con el aniversario del asesinato de su padre, la «utilización política» de las víctimas del terrorismo.

 

 

 

01 diciembre 2020 ABC

01 diciembre 2020

 


El cerebro del 17-A quería volar un supermercado de Castellón

Adbelbaki Es-Satty fue el cerebro de la masacre del verano de 2017 en Cataluña, pero hacía años que sugería esas intenciones criminales sin que nadie alzase la voz para denunciarlo. El imán de Ripoll murió la noche del 16 de agosto de 2017 en la explosión del chalé de Alcanar en el que habían montado su laboratorio los yihadistas. El accidente dio al traste con los planes de la célula de Ripoll, que estudiaba volar la Sagrada Familia, la Torre Eiffel o atentar en el Camp Nou. Con el cabecilla fuera de escena, los pupilos a los que había adoctrinado improvisaron al día siguiente los atropellos de Las Ramblas y Cambrils. La sesión de ayer del juicio basculó sobre la figura del imán, que mucho antes de recalar en Ripoll ya dejaba entrever sus intenciones criminales.

La jornada no sirvió para responder a los grandes interrogantes que tampoco habían despejado los miles de folios del sumario —¿contaba Es-Satty con apoyo internacional?— pero sí confirmar, como la periodista Anna Teixidor ya apuntaba en su libro «Los silencios del 17-A», que los pasos del imán -y sus pupilos- no siempre fueron discretos. Hubo un aluvión de señales que nadie quiso o fue capaz de ver. Muestra de ello, las declaraciones de ayer de dos españoles conversos ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga a los tres únicos implicados en el 17-A que siguen vivos. «Me dijo que entrara en un supermercado y arrasara con todo». Coincidieron con Es-Satty en Castellón en 2014 —antes de que el imán se mudase a Ripoll— donde el religioso había acabado por una condena por tráfico de drogas.

Los pupilos de Castellón

En la línea de lo que luego haría con sus pupilos del municipio gerundense, Es-Satty tejió en Castellón una relación de «profesor-alumno» con estos jóvenes, a los que quiso persuadir. «Para él, cualquier persona que no fuera musulmana merecía morir», relató uno de ellos, en unas testificales por momentos confusas y contradictorias. Uno de los dos rompió lazos con el imán: «Paulativamente me fue poniendo en su ordenador vídeos de Daesh y me los traducía hasta que vi que eso no era normal y dejé de ir». ¿Por qué no denunció? «No creía que fuera capaz de hacer lo que hizo». El otro joven, en una declaración plagada de monosílabos, reconoció que continuó en contacto con el imán e incluso con algunos de los jóvenes de Ripoll que acabarían atentando el 17-A cuando coincidieron «trabajando en la naranja». Ayer aseguró que les llegó a alertar de que tuvieran cuidado con el imán. Pero él tampoco lo denunció.

Algunas señales de radicalización se ignoraron -también en el entorno de los jóvenes de Ripoll, cuyo cambio de actitud fue notable los meses previos al 17-A- y otras veces no se tomaron precauciones para que no enraizaran. Es-Satty recayó en Ripoll -donde acabaría adoctrinando a los jóvenes yihadistas- para hacerse cargo de una mezquita del municipio. Sus responsables no le exigieron más documentación que el DNI, según admitieron ayer en el juicio

En Ripoll contrataron a Es-Satty sin pedirle sus antecedentes penales. Lo conocían de otro oratorio, y eso a los responsables del centro del culto les pareció suficiente. Fue todo lo contrario de lo que poco antes Es-Satty se había encontrado en su intento de dirigir las oraciones en una mezquita de Diegem (Bélgica). Fue en 2016. Tras un periodo de prueba, le exigieron un certificado de antecedentes penales para poder contratarle. No pudo conseguirlo. Y es que en su historial figuraría la condena de cuatro años de prisión por tráfico de drogas que en 2014 le había llevado a Castellón

No contribuyeron las declaraciones de ayer a aclarar si Es-Satty -más allá de lo que él decía- contaban con apoyo yihadista internacional para preparar los atentados de Cataluña, ni tampoco para esclarecer si había vínculos entre el imán y el CNI. Quien ejercía de presidente de la mezquita belga cuando Es-Satty pretendía que le contratasen aseguró que el imán decía que el CNI hablaba con él para controlarle. «Me dijo que hablaba con agentes de los servicios secretos españoles que querían saber dónde había estado y encontré que no era normal». Si tenía o no contactos internacionales sigue siendo una incógnita.

 

30 novembre 2020 (5) elmon.cat

30 novembre 2020 

 

 Els Mossos, convençuts que hi ha còmplices sense desemmascarar de l'imam al Marroc

La col·laboració marroquina es bloqueja perquè no envien les contrasenyes per desencriptar els CD amb la informació

La vista oral del judici per l’atemptat del 17A continua mostrant les falles de la instrucció. Una de les més clamoroses són les connexions internacionals de la virtual cèl·lula jihadista. Sobretot, en el país d’origen de la majoria dels seus integrants, el Marroc. La comissaria general d’informació dels Mossos va convèncer el magistrat del jutjat central d’instrucció número 4 de l’Audiència Nacional, Fernando Andreu, que els jihadistes tenien còmplices al Marroc. Ara bé, ni l’extensa comissió rogatòria ni les investigacions portades a terme pels serveis d’intel·ligència marroquins han pogut aportar pistes concloents. Els indicis, tot i que clars, s’esvaeixen. Fins i tot, perquè la seguretat marroquina va enviar dos CDs amb informació sense les contrasenyes per poder-los desencriptar.

En un informe del 27 de març del 2018, amb número 6805566/17 i al qual ha tingut accés El Món, l’inspector 1.395 de l’àrea central d’anàlisi exterior dels Mossos concloïa que “existeix la possibilitat que individus marroquins o residents al regne del Marroc tinguessin algun paper durant la preparacó dels atemptats”. Un argument que va convèncer el jutge pel nombre de viatges que tant l’imam, Abdelbaky Es Satti, com la resta de membres de la cèl·lula va fer al Marroc abans del 17A i la quantitat de trucades des de telèfons marroquins que van rebre els implicats, amb números compartits tant en les seves agendes de telèfons com en restes de papers i anotacions trobades entre la runa de la casa d’Alcanar després de l'explosió.

Ara bé, tot i les demandes d’ajuda al Marroc, el camí va quedar tallat. El 12 d’octubre del 2018, la Direcció General de Seguretat Nacional del ministeri de l’Interior marroquí va remetre tota la documentació demanada pels investigadors catalans el 4 d’abril del mateix any. Ara bé, la informació no hi era tota. Els dos CDs amb els registres i les geolocalitzacions de les desenes de telèfons mòbils que es va demanar rastrejar no es van poder obrir. De fet, el jutge va tornar a demanar si es tractava d’un error i, a hores d’ara, encara no consta en el sumari que s’hagi desencriptat aquesta informació i ha deixat en via morta aquesta línia d’investigació.

Els analistes dels Mossos van considerar que era “necessària” la col·laboració de la intel·ligència marroquina perquè “durant la fase de preparació dels atemptats van tenir lloc diverses interaccions amb el Marroc, consistents en trucades i viatges”. En aquest sentit, destacaven els viatges realitzats pels sospitosos durant la seva “radicalització”. Sobretot, el viatge de l’imam entre el “20 de juliol i el 9 d’agost del 2017”. “Tenint present que els atemptats havien de ser en dates imminents, a la tornada d’Abdelbaky Es Satti a territori espanyol i que era coneixedor dels plans de la cèl·lula, existeix la possibilitat que, durant la seva estada al Marroc, l’investigat realitzés gestions relacionades amb la preparació dels atemptats”, alerten els investigadors. En aquest paquet, els Mossos hi sumen el viatge de Driss Oukabir, ara a la banc dels acusats, i de “diversos membres de la cèl·lula entre el 2016 i el 2017, sense que es puguin concretar dates o motius d’aquests viatges”.

En base aquests viatges, els policies recorden que cal tenir present que “dins l’àmbit delinqüencial i, especialment en el cas d’individus d’origen estranger, és habitual que en saber-se controlats per la policia o bé voler eludir el control policial per portar a terme algun tipus de gestió aquestes persones viatgin al seu país d’origen”.  Així consideren que “existeix la possibilitat que individus marroquins o residents al Regne del Marroc tinguessin algun paper durant la preparació dels atemptats”.

Per intentar estirar el fil d'aquesta línia d’investigació, la policia catalana va demanar a la intel·ligència marroquina, no només refer les connexions i els creuaments telefònics de números marroquins, sinó les localitzacions de les seves estades i els seus moviments amb vehicles que tenien matriculats a l’estat espanyol i amb què es van traslladar la Marroc. En concret, van demanar el rastreig de 69 telèfons mòbils. Si bé, el comissari de la policia en funcions de la lluita contra el terrorisme i el crim organitzat de la Brigada Nacional de la Policia Judicial, Hichaam Baali, va respondre, la informació no ha estat prou útil.

Efectivament, la informació traspassada pel Marroc va constatar les rutes per autopista de l’imam amb la seva furgoneta Mercedes i les estades oficials en hotels dels integrants de la cèl·lula. Ara bé, cap dels 69 mòbils ni de les targetes SIM demanades han pogut ser desxifrades. Els suports informàtics arribats del Marroc el 25 de febrer de 2019 no es podien obrir perquè no hi havien contrasenyes. El cinc de març l’Audiència Nacional els va tornar a reclamar. Tampoc es van rebre les claus, fins que el 3 d’octubre de 2019 es va tornar a sol·licitar sense que a hores d’ara les parts hi hagin pogut tenir accès perquè no es troben al núvol del sumari. La pista marroquina, doncs, en via morta tot i la sospita que l’ombra de la cèl·lula s’estèn pel país del Rif.

 

 

 

30 novembre 2020 (4) Vilaweb (opinió)

30 novembre 2020 vilaweb 

 


El jutge Guevara impedeix d’explicar les visites de la policia espanyola a es-Satti

La policia espanyola va visitar tres vegades l'imam de Ripoll · L'última fou un mes abans del 17-A i no n'informà els Mossos

El jutge de l’Audiència espanyola Alfonso Guevara ha impedit avui que un dels testimonis del judici del 17-A expliqués a la sala quines visites havia rebut l’ex-imam de Ripoll Abdelbaki es-Satti de la policia espanyola, i quan van ser. Però no ha pogut evitar que un altre testimoni digués que sí que el van anar a visitar, tres vegades, tot i que ha tallat qualsevol pregunta o explicació que ho aprofundís.

L’advocat Agustí Carles ha formulat la pregunta al president de la comunitat islàmica Annour de Ripoll, Ali Yassine: “La policia va visitar es-Satti en cap moment?”, però Guevara ha tallat ràpidament la resposta amb un “impertinent” sec. En canvi, el mateix advocat ha aprofitat una escletxa quan ha declarat com a testimoni Hamid Barbach, secretari de la mateixa comunitat Annour. Perquè Barbach ja havia declarat públicament en la comissió d’investigació del Parlament de Catalunya sobre el 17-A que la policia espanyola havia fet aquestes tres visites. Carles ha esmentat aquella declaració, i Barbach l’ha corroborada. Però el jutge no l’ha deixat anar més enllà, i ha declarat impertinent qualsevol pregunta més en aquesta línia.

Una vegada més, el jutge impedeix que s’estiri el fil de la connexió que tenia es-Satti amb els serveis secrets espanyols i fins quan el govern espanyol el va tenir controlat. I el fet cert és que, tal com va avançar VilaWeb, la policia va visitar tres vegades l’imam de Ripoll, l’última de les quals només un mes abans dels atemptats.

Ho va relatar poc després dels atemptats Ali Yassine als Mossos d’Esquadra. I en aquell moment, la policia catalana no sabia res d’aquestes visites de la policia espanyola a es-Satti. Yassine va explicar que l’abril del 2016 s’havien presentat a la mesquita dos membres de la policia espanyola amb base a Girona demanant pels membres de la junta de l’oratori. I havien deixat un correu electrònic oficial al qual els van enviar tota la documentació que demanaven. Més tard, passat l’estiu d’aquell any, dos membres més de la policia espanyola varen tornar a Ripoll, exigint els estatuts de la junta i demanant específicament per Abdelbaki es-Satti. Aquella vegada, les respostes varen ser orals. Finalment, el juliol del 2017, funcionaris de la policia espanyola varen fer una tercera visita i varen demanar si hi havia hagut cap canvi en l’organigrama de l’oratori. Els varen respondre que es-Satti havia estat acomiadat i que havia dit que se n’anava Marroc. Els policies espanyols no varen fer cap comentari.

Durant la declaració en el judici, Yassine ha explicat que efectivament el van acomiadar d’imam quan es-Satti els va dir que se n’aniria tres mesos al Marroc, perquè la comunitat no es podia permetre de restar tot aquest temps sense cap imam. I ha recordat que la nova mesquita Annour havia començat a funcionar l’abril del 2016, just quan la policia espanyola va fer-hi la primera visita. Ha explicat que van contractar es-Satti perquè ja havia estat l’imam en l’altra mesquita, al-Fath, més petita, i hi tenia experiència.

 

Poc després dels atemptats, es va filtrar a la premsa espanyola que Abdelbaki es-Satti havia era confident del CNI de feia anys. Les revelacions dels membres de la comunitat Annour fan pensar que, si més no, la policia espanyola li havia seguit la pista fins ben poc abans dels atemptats. Però aquesta informació l’Audiència espanyola la troba impertinent, i ha deixat de banda tots els testimonis i preguntes que la puguin aprofundir.

Opinió:

Llegint aquesta noticia es quan te n’adones lo important que hagués estat poder aportar tots aquests dubtes en una Comisión de Investigación en el Congreso de los Diputados. Quan hi ha tantes víctimes que et pregunten sobre aquestes qüestions i no tens respostes concloents es quan veus ben clar que hi ha gent a qui no li interessa que es busquin respostes a les sospites que qualsevol pot pensar veient com funciona al judici...

 

 

 

 

 

30 novembre 2020 (3) Diari Mes

30 novembre 2020 

 

El president de la mesquita belga on va exercir Es-Satty reitera que li va dir que parlava amb el CNI

El responsable de l'oratori diu que l'imam era salafista i que algun discurs seu no li havia agradat

El president de la mesquita belga on va exercir Abdelbaki Es-Satty ha reiterat que li va dir que parlava amb els serveis secrets espanyols. Es-Satty va treballar a la mesquita Youssef de Diegem entre finals de 2015 i principis de 2016. El president de la mesquita va contactar amb la policia belga perquè es va estranyar amb l'afirmació d'Es-Satty sobre els seus contactes amb el CNI. El responsable de l'oratori ha dit que Es-Satty era salafista i que calia «estar atent als seus discursos». Algun no l'havia convençut.

«Puc imaginar-me'l en el corrent salafista, sí», ha afirmat. Recorda concretament un discurs del 14 de febrer de 2016, per Sant Valentí, que no li va quadrar. Es-Satty va deixar d'exercir a aquesta mesquita després de no poder acreditar que no tenia antecedents penals.

L'acusació particular exercida per l'associació 11-M ha assenyalat una contradicció d'aquest testimoni, ja que ha afirmat que Es-Satty no va dir que el contacte d'imams amb els serveis secrets espanyols fos habitual quan ho havia explicat en una declaració anterior.

 

 

 

30 noviembre 2020 (2) elespañol.es (opinión)

30 noviembre 2020


El calvario de los héroes de Cambrils: baja, depresión y olvido tres años después de abatir a los terroristes

Tras sus intervenciones, los agentes de los Mossos no recibieron atención o indemnización ni por parte de Interior ni de la Generalitat.

Lo siguiente que la mujer recuerda tras el impacto del coche es que estaba tendida en el suelo. Advirtió, cuando logró incorporarse, que tenía la cara cubierta de sangre, y que le faltaba un zapato. Al volver en sí aparecieron los gritos, el caos y el miedo de los ciudadanos que acudían a ella, suplicando auxilio y socorro.

Aquella noche, la agente de los Mossos d'Esquadra cumplía labores de Seguridad Ciudadana en el paseo marítimo de Cambrils. Sus superiores sabían que los terroristas seguían sueltos y dispuestos a perpetrar un segundo capítulo del ataque iniciado la tarde anterior en el paseo de las Ramblas, en el corazón de Barcelona. Por eso desplegaron a todos sus efectivos en lugares que pudieran resultar susceptibles de recibir un ataque.

La mossa se encontraba aquella madrugada del 18 de agosto de 2017 junto a un compañero haciendo guardia en la rotonda que da acceso al club náutico de la localidad tarraconense. Vigilaba los vaivenes de la multitud. Había que prestar atención a cualquier coche que pudiera replicar lo ocurrido horas atrás. Apenas le dio tiempo a reaccionar cuando ocurrió.

A la una y cuarto de la madrugada, el coche pilotado por los jóvenes yihadistas aceleró en dirección a la muchedumbre y, como a muchos otros, se la llevó a la agente por delante. Su compañero saltó en el último segundo, esquivando la embestida. Minutos después abatía a los cuatro atacantes prácticamente de una sentada. Ella ya no lo pudo ver. El coche la alcanzó con violencia a la altura de las piernas: "Me pasó por encima sin que pudiera hacer nada. Luego perdí el conocimiento".

Estrés postraumático

No sale gratis sobrevivir a esa madrugada repleta de fantasmas. Más de tres años después de lo ocurrido ambos, junto al resto de agentes que estuvieron aquella noche en Cambrils, acaban de relatar en la Audiencia Nacional cómo vivieron aquella noche, pero también lo complicada que se han vuelto sus vidas desde entonces.

La Unió Sindical de la Policia Autonòmica de Catalunya (USPAC) les proporcionó asesoramiento jurídico. Se personaron en el juicio como acusación particular. Exigieron que los agentes no tuvieran que ir a declarar a cara descubierta ante los tres terroristas que quedan de todo aquello.

Uno es hermano de uno de los jóvenes a los que el mosso tuvo que disparar aquella noche cuando se dirigía armado hacia él con la intención de matarle. Pese a ello, el juez declinó esa posibilidad, y esta pasada semana comparecieron en la Audiencia Nacional para contar su calvario mientras los tres yihadistas les miraban fijamente a los ojos desde el estrado acristalado reservado para los acusados.

Los agentes que evitaron aquella noche una masacre mayor han recibido frialdad por parte de las instituciones. O así al menos se sienten ellos: solos y abandonados a su suerte.

Alguno de ellos, como el agente que mató a los yihadistas, no ha sido indemizado por el Ministerio del Interior, ni tampoco por la Generalitat de Cataluña. La mayor parte de los mossos no volvieron a trabajar. Todos aguardan a que se les conceda el reconocimiento de víctimas del terrorismo.

Desde aquel episodio la mossa vive un suplicio constante. No ha regresado a su puesto. Estuvo una semana ingresada en el hospital con un traumatismo craneoencefálico, rotura de tibia y esguince de tobillo. Tres años después todavía tiene estrés postraumático por los hechos y recibe atención psicológica y psiquiátrica.

Incapacidad permanente

Sí fue reconocida por un juzgado de Tarragona con una incapacidad permanente. Está de baja. "No puedo hacer cosas que hacía antes". Ahora toca "lidiar con la ansiedad". Cualquier esfuerzo resulta hercúleo e inabarcable. "Me estresa tener que correr, es como una amenaza para mí". Tiene además a su cargo a dos niños pequeños. "Se pasa mal", le dijo al juez.

Su compañero, al que no le quedó más remedio que disparar a los agresores, también está de baja. Tiene diagnosticado un trastorno de estrés postraumático grave. Ha padecido varios episodios de depresión. Nadie en el seno de Interior acudió a prestarle servicios de atención psicológica. Fue el sindicato USPAC el que se la procuró.

Hace unos días reveló al juez y a la sala, con la voz quebrada, a punto de romperse, las secuelas mentales de aquel caso en el que logró salvar a muchos.

- Tengo dificultades serias para dormir. Estoy tomando medicación para todo ello. Tengo una hiperalerta constante cada vez que salgo a la calle. Padezco inseguridad, miedo a que se me reconozca, a que vuelvan a atacarme. Lo peor de todo es el sentimiento de culpa muy alto que tengo por cómo está afectando todo a mi familia.

A diferencia de la agente que le acompañaba esa noche en la rotonda del club náutico, él no ha sido indemnizado. La Generalitat le condecoró, pero nunca volvieron a preguntar por él. No le hicieron seguimiento alguno.

Dicen desde USPAC que pidió un nuevo destino para alejarse de lo vivido, pero no se lo concedieron. Pocos días después del atentado ya estaba en la calle de nuevo. Una situación con un individuo de procedencia arábiga le superó por completo. Sigue de baja desde entonces. La Seguridad Social no le ha concedido todavía la incapacidad total.

Debiendo horas

Una de las principales quejas que están elevando desde las defensas de los mossos que intervinieron en aquel episodio es que los agentes, cuando acabe el juicio, deberán horas de servicio debido a sus viajes a Madrid para declarar.

"Las instrucciones que se están dando a los respectivos servicios de administración regionales, desde la Subdirección General de Recursos Humanos, son que la imputación horaria de estos días será de 7,5 horas el día del viaje a Madrid, y 5 horas a compensar o cobrar más 2,5 horas del día del juicio y regreso a casa".

"En caso de compañeros que el día del viaje tenían planificado trabajo, nos encontramos que deberán horas", dicen desde el sindicato. "Lo que se compensa es inferior al horario de trabajo planificado de aquel día. Un auténtico despropósito. A pesar de pasar más de 24 horas lejos de sus familias, o en algunos casos bastante más, de nuevo, no son compensados como corresponde".

Agentes de Subirats

Días después del atentado de Cambrils, el único de los terroristas que permanecía suelto era Younes Abouyaaqoub. 100 horas después de su huida, el día 21 de agosto, los Mossos lo encontraron.

Los agentes recibieron un aviso de que habían visto a una persona sospechosa adentrándose por un sendero rodeado de matorrales en la zona de Subirats. Cuando llegaron al lugar y vieron a Younes éste se levantó la camisa para mostrar varios tubos cilíndricos adheridos a la cintura.

Uno de los agentes que lo abatió lo contaba así: "Veo cables y a él gritando: '¡Allahu Akbar!'. Le decimos que se detenga, pero viene hacia nosotros en zigzag y le disparo, caigo de rodillas en el suelo, él cae y se vuelve a reincorporar. Le disparamos, vuelve a caer y sólo esperaba que todo explotase. Había un silencio inmenso".

Necesitaron 27 disparos para acabar con el autor de 14 muertos y un centenar de heridos en el centro de Barcelona. Los equipos forenses de la Audiencia Nacional  redactaron un informe en el que sostenían que el estrés postraumático que padecían aquellos hombres guardaba relación directa "con la acción de repeler la agresión del terrorista".

Opinión:

Leyendo esta noticia recuerdo la respuesta de la Directora de la Dirección General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo (Ministerio de Interior) cuando presenté una consulta sobre el tratamiento y la asistencia recibidas por parte de las víctimas de los atentados de agosto de 2017 en Catalunya.

En este blog ya comenté sobre lo sucedido en fecha 18 de julio de 2018 pero, resumiendo, la respuesta de la Directora fue que en Barcelona habían puesto una oficina para atender a las víctimas de esos atentados... cierto, aunque hay que recordar que la oficina estuvo operativa UNA SEMANA, concretamente del 22 al 29 de agosto...

Claro, claro... con la ironía MODO ON... ¿cómo no se les ocurrió a las víctimas de Cambrils acercarse hasta Barcelona para informarse de sus derechos? ¿Por qué no pensaron en la posibilidad de que se hubiera abierto una oficina para atenderles?

La clave està en que el Auto de Procesamiento se hizo público catorce meses después de los atentados... justo dos meses después del primer aniversario y, por lo tanto, dos meses después de finalizar el plazo para sol·licitar el RVT (Reconocimiento Víctima Terrorismo).

 

 

 

30 novembre 2020 elmon.cat

30 novembre 2020 elmon.cat 

 


Un testimoni convers sorprèn el tribunal del 17A en descobrir-se com a possible infiltrat

Era amic de l’imam i assegura que Es Satti ja incitava a cometre atemptats l’any 2014

Eren testimonis tan estranys com esperats en la sessió d'avui del judici pels atemptats del 17A. Han declarat dos musulmans conversos que van tenir relació, molt estreta, amb l’imam de Ripoll, Abdelbaky Es Satti, després de la seva sortida de la presó de Castelló. Són en Cristian i l’Adrián. Tots dos van explicar la seva relació amb l’imam a la Guàrdia Civil el 2017 i avui, hàbils interrogatoris de la fiscal Ana Noé i dels advocats de la defensa i acusació particular han aprofundit en el contingut, fins al punt que els testimonis han tingut alguna relliscada. Un d’ells ha deixat entreveure que era una mena d’infiltrat en assegurar al tribunal que “els nostres agents” no haurien permès discursos radicals a la mesquita de Castelló. La sospita de moltes parts s'ha confirmat. Els dos testimonis han estat força diferents. Un, plenament lliurat a explicar amb detalls la vida amb l’imam i, el segon, indòcil, s’ha enganxat en la seva pròpia versió gràcies a l’interrogatori de la fiscal Noé.

El primer a passar per l’estrada ha estat Cristian R.M. que ha detallat que cap al novembre del 2011 va abraçar la fe islàmica. Va conèixer l’imam per l’assistència nocturna a la mesquita de Castelló. Va mantenir-hi una relació més estreta quan buscava algú que l’ajudés amb l’ordinador. A partir d’aquí, a més de la mesquita, Cristian visitava tot sovint l’imam amb qui mantenia una relació de “professor i alumne”. Segons ha relatat hi anava més gent, però sempre per separat i només una persona, com era el cas de l’Adrián. Cristian ha exposat que l’imam li mostrava vídeos del Daesh en àrab i l'hi anava traduint, tot i que no tenia gaire fluidesa amb l’espanyol. L’ha descrit com un “paranoic”.

El convers va començar a sospitar i va deixar d’assistir a casa l’imam. Durant les seves trobades li va parlar d'“un company seu amb qui havia viscut a Barcelona, que va anar a l'Iraq a estavellar un camió contra la gent”. “Ho explicava orgullós”, ha emfatitzat. Així mateix ho justificava perquè “s’atacaven els països musulmans i s’havien de defensar”. Fins i tot, Abdelbakky Es Satti hauria proposat al testimoni “arrassar un Mercadona”.  Cristian ha afegit que li va perdre el rastre quan va marxar de Castelló.

Després el testimoni ha indicat que va conèixer Yousef Aalla, Younnes Abouyaaqoub i Mohamed Hichami, que va conèixer durant la collida de la taronja. I ha afegit que el 2016 van anar tots a casa l’Adrián. “Els vaig dir que anessin amb cura, els vaig advertir”, ha assenyalat. En aquest punt ha concretat al tribunal que a la “mesquita no feia sermons radicals, perquè serien condemnats”. I ha sigut aleshores quan ha dit: “Els nostres agents no ho haurien permès". Una frase que ha deixat glaçada la sala perquè semblava el relat d’un confident infiltrat en la comunitat. De fet, era una sospita generalitzada en les parts del judici que interpretaven aquest testimoni com una mena d’informador de la Unitat Central Especial 2 del servei d’Informació de la Guàrdia Civil, encarregat del jihadisme.

El segon convers ha estat més hostil. El “no ho recordo” o “no ho puc assegurar” ha estat la resposta més habitual d’Adrián M.R., però la pressió dels interrogatoris no li ha deixat aire. A diferència del seu company, ha fet l'orni quan li han preguntat sobre si veia vídeos del DAESH, però ha acabat admetent que segurament parlava de la jihad. Fins i tot, en un principi esquivava respondre amb claredat a les preguntes respecte de la trobada a casa seva amb  Yousef Aalla, Younnes Abouyaaqoub i Mohamed Hichami, que li van donar diners. "És costum fer almoïna als pobres, i jo ho era”, ha justificat. Adrián ha afegit al tribunal que va mantenir la relació amb l’imam fins al punt que en tornar del Marroc, abans de l’atemptat, van dinar junts a Benicarló. Ha definit Abdelbakky Es Satti com a “cap” ,però no un “manipulador”, sinó perquè era un “imam”. Així mateix ha admès que va estar a la casa d’Alcanar “més de tres vegades però menys de deu”, i ha dit que fins i tot va tenir ganes de comprar-la.