viernes, 9 de diciembre de 2022

03 diciembre 2022 (2) Diario16.com

 

03 diciembre 2022 


 

La extrema derecha como anacronismo del siglo XXI

El diputado de Vox, José María Figaredo, vierte toda una sarta de teorías disparatadas sobre el cambio climático, en el Congreso

José María Figaredo es otro producto de la factoría voxista que en las últimas horas ha dejado en la tribuna de las Cortes algunas de las marcianadas más alucinantes que se recuerdan. Según este fenómeno criado en las verdes praderas del Principado, la izquierda ha decidido que el CO2, responsable del cambio climático según todos los estudios científicos, “es el diablo”. “No son conscientes de que esas emisiones son necesarias para producir el cemento que construye nuestras casas, para producir el acero que sostiene los cimientos de nuestros edificios, para producir la energía eléctrica con la que nos calentamos. Incluso se produce cuando utilizamos el gas con el que calentamos el agua de nuestras casas”, afirmó Figaredo dejando boquiabiertos a los diputados que en ese momento se encontraban en el Congreso de los Diputados. El muchacho se retrató con su discurso delirantemente medievalista, neolítico, tribal, y solo le faltó ponerse el penacho o los cuernos de bisonte, maquillarse el rostro con pinturas de chamán y sacar la marmita humeante para cocinar una pócima mágica en nombre de Manitú.

Poco a poco van pasando por el estrado los 52 representantes de Vox que llegaron a la Cámara Baja en las pasadas elecciones, lo que nos va permitiendo conocer al personal reclutado por la formación verde para reventar la democracia desde dentro de las instituciones. Un casting formado por negacionistas, friquis, exaltados sin medicación, porteros de discoteca, hooligans futboleros, taurinos y gente con escasa o nula capacidad para la política. A este zagal (es uno de los diputados más jóvenes del hemiciclo), Abascal debió encomendarle la difícil misión de oponerse a las medidas contra el cambio climático del Gobierno, un marrón para un licenciado en Derecho que sabrá mucho de habeas corpus pero que de climatología debe saber lo que le escucha a las chicas del tiempo del telediario y poco más. Pero hoy los políticos no tienen vergüenza ni pudor ante su propia burricie (ya no se lleva aquello que dijo Tarradellas de que en política se puede hacer de todo menos el ridículo), y allá que se fue el Sobrinísimo del convicto Rato, a echarle imaginación, retórica hueca, bulo y morro sin tener ni pajolera idea del complejo asunto del calentamiento global. Lógicamente, y como no podía ser de otra manera, quedó como un cuñado desinhibido en una cena de Nochevieja, o como dice Carlos Cagigal, experto en energías renovables, la intervención del parlamentario voxista fue “una catetada típica de la ignorancia supina”.

A los diputados de Vox les estamos escuchando memeces de todo tipo y no nos extrañaría que cualquier día lleven una moción a las Cortes para fletar una avioneta, elevarla por los cielos de Madrid y tratar de demostrar que la Tierra es plana. Todo en el extraño mundo verde resulta lisérgico y viene a demostrar que, en pleno siglo XXI, en la edad de los viajes espaciales y la robótica, no tiene ningún sentido ser un rancio y un antiguo de extrema derecha. El fascismo es un anacronismo. Primero porque nació como reacción de las élites contra el movimiento obrero y la revolución bolchevique de 1917 que, hoy por hoy, y tras la caída del Muro de Berlín, no supone una amenaza para nadie, de modo que el fascista contemporáneo lucha contra la nada. Y en segundo lugar porque el fascismo busca la abolición del Estado liberal capitalista y su sustitución por el Estado autoritario, otra soberana idiotez, ya que en el mundo de hoy la democracia está en manos de otro totalitarismo, en este caso un totalitarismo económico como es la globalización, el modelo impuesto por unas pocas familias o estirpes, unas cuantas multinacionales tecnológicas y cuatro bancos y fondos de inversión. El muchachito Figaredo, como viene de buena familia, habrá escuchado de sus mayores, al calor de la chimenea en la nobiliaria casona asturiana, muchas historias sobre el glorioso pasado franquista, pero nadie se preocupó de decirle que el fascismo de hoy no es real, solo un juego, un hobby o entretenimiento, una pantomima o farsa.

Al nazi actual no le interesa cambiar nada, ni el sistema político ni el económico, sencillamente porque la revolución roja fracasó y ellos ya tienen todo el poder, toda la sartén por el mango y sin necesidad de dar golpes de Estado. Sin embargo, el nazi necesita demostrar que sigue siendo importante y necesario para la patria y por eso se inventa otras guerras, mayormente la “batalla cultural”, que es una lucha social para reivindicar la historia revisionada según sus mitos y mentiras, el nacionalismo españolista, el patriarcado heterosexual, la esencia de la raza blanca frente a la multiculturalidad y la religión ultracatólica. El joven Figaredo no entiende ni papa de cambio climático ni falta que le hace. Como todos los demás políticos ultras, no tiene solución alguna para los graves problemas que, como el cambio climático, se plantean en el mundo de hoy (ya hemos dicho que vienen de otra época, de modo que están fuera del tiempo).

Vox es un partido despojo, inútil, inservible desde el punto de vista práctico, puesto que no sirve para otra cosa que no sea alimentar el odio y el guerracivilismo. De ahí que sus miembros se dediquen a vivir la vida, a levantarse un sueldaco del Estado y a escribir artículos disparatados en fanzines, hojas parroquiales y panfletos digitales de la caverna. El propio joven Figaredo ha rubricado textos estigmatizando a los refugiados sirios, sobre la teoría de la conspiración en el 11M y contra el pago de impuestos (solo sirven para “pagar putas y coca de los señores consejeros o presidentes”) que no tienen desperdicio. El militante voxista no se dedica a hacer política para resolver los problemas de España, hace ensayo ficción. Tiene todo el tiempo del mundo para elucubrar fábulas sobre la bruja feminazi Irene Montero y sobre los comunistas de Bill Gates que beben la sangre de los niños sencillamente porque no da ni chapa (no han presentado ni una sola enmienda a los Presupuestos Generales del Estado), porque viven de montar broncas parlamentarias y porque, como buenos señoritos del cortijo que son, no les gusta trabajar. Dicen que están con la España que madruga, pero en realidad ellos se levantan a mediodía, su uniforme de faena es el pijama de seda y no perdonan la siestecita de la tarde al pie de la piscina. Josemari, Figaredo hijo, se te cala a la legua.

 

 

03 diciembre 2022 confilegal.com

 

03 diciembre 2022 


 

La AN procesa a dos supuestos miembros de Resistência Galega por un atentado en Lugo, pertenencia a organización terrorista y depósito de explosivos

El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha procesado a los presuntos miembros de Resistência Galega Antonio García Matos, ”Toninho”, y Asunción Losada Camba por delitos de pertenencia a organización terrorista, por depósito de aparatos explosivos por el material incautado en un garaje en Coimbra (Portugal) y por daños terroristas por la colocación de un artefacto en el Ayuntamiento de Baralla (Lugo), en octubre de 2014, que causó numerosos daños materiales.

En el auto de procesamiento, al que ha tenido acceso Confilegal, el titular del Juzgado Central de Instrucción Cuatro acuerda tomar declaración indagatoria a los dos investigados, a los que impone el pago de una fianza de casi 300.000 euros para el pago de las responsabilidades pecuniarias.

La resolución relata que el 1 de octubre de 2014 tuvo lugar una explosión en el edificio del Ayuntamiento de Baralla (Lugo), que causó cuantiosos daños materiales en el edificio oficial y en varios inmuebles contiguos,

Raúl Agulleiro Cartoy, quien tenía a su disposición una construcción en ruinas en la zona boscosa de O Pedrouzo, término municipal de O Pino (A Coruña) con cuatro aparatos explosivos, fue condenado por los hechos.

Para cometer dicha acción, prosigue el juez, contó con la colaboración de Antonio García Matos, ”Toninho”, y su pareja Asunción Losada Camba.

En el caso del primero, es el autor de documento manuscrito incautado a Agulleiro con informaciones sobre objetivos de la banda terrorista Resistência Galega, entre los que se encontraba el Ayuntamiento de Baralla y su ADN apareció en los materiales explosivos del zulo de O Pedrouzo.

Además, García Matos, en 2014, meses antes de ese atentado, se presentaba en un video de Internet como portavoz de Resistência Galega, en el que afirmaba que debía continuar la lucha armada.

Respecto de Asunción Losada, el juez indica que realizaba actividades de infraestructura en la organización terrorista y añade que en el registro de su vivienda fueron incautados soportes informáticos encriptados en los que se señalaba como objetivo el Ayuntamiento de Baralla.

“Esta procesada guarda una relación directa con la responsabilidad del almacén y depósito de sustancias explosivas que la banda terrorista Resistência Galega, tenía en Coímbra (Portugal), lugar donde se confeccionaban los artefactos explosivos; siendo coincidente su fabricación o composición con los empleados por la citada organización, en muchos de los atentados ya cometidos”, señala.

Además, apunta que existe una relación entre los restos del reloj de pulsera utilizado como temporizador en el atentado contra el Ayuntamiento de Baralla (Lugo), con el incautado en el zulo que tenía Raúl Agulleiro y los encontrados en el depósito de Coímbra (Portugal).

El auto detalla los indicios de criminalidad de ambos y expone que García Matos, según un informe de la Guardia Civil, fue el autor de un archivo informático incautado con el nombre “Galería de arte, exposições” con posibles objetivos de la organización terrorista como personas, organismos públicos y empresariales o sedes de partidos políticos.

El juez menciona los informes periciales elaborados el marco de otro sumario instruido en el Juzgado Central Seis sobre los perfiles hallados en el sótano-garaje de Coimbra.

Estos determinan que Antonio García Matos y Asunción Losada Camba “son los autores de los documentos manuscritos incautados en Coímbra (Portugal), que han sido objeto de estudio, entre los que se encuentran varios en los que se refleja el listado del material incluyendo elementos y sustancias para la confección de artefactos explosivos, cuya escritura se corresponde con la de Antonio García Matos”.

 

02 diciembre 2022 (2) publico.es

02 diciembre 2022 


 

Luis Suárez-Carreño

exdirigente universitario de la liga comunista revolucionaria.  Víctima de Billy el niño

“A las víctimas del terrorismo de Estado en el franquismo no nos han hecho ni caso”

La trayectoria de Luis Suárez-Carreño (Madrid, 1949) como luchador antifranquista puede representar la de muchos jóvenes que, en los años sesenta, iniciaron su militancia y activismo en la universidad. Las facultades eran en aquellos años un hervidero que alumbró la conciencia de muchos estudiantes, quienes, junto al movimiento obrero, protagonizaron la oposición al régimen en los últimos años de la dictadura. El joven estudiante de arquitectura Suárez-Carreño, nacido en una familia acomodada de derechas, se radicalizó más que la mayoría de sus amigos. Su actividad dentro de la Liga Comunista Revolucionaria le condujo a las manos del torturador Billy el Niño y a tres años de cárcel que no atenuaron ni un poquito el color de sus ideas. Su vida profesional ha estado centrada en el urbanismo y también en la cooperación internacional. Hoy, con 73 años, sigue activo en varios colectivos y asociaciones, como La Comuna Presos del Franquismo, Ecologistas en Acción o la Plataforma Ciudadana por el Centro de la Memoria Cárcel de Carabanchel. La entrevista se realiza en su domicilio, en Madrid.

¿Cómo fue su detención?

Hay una en el año 70, y luego llega la peor, por reincidente; las dos veces me procesaron. La primera detención fue casi casualidad, porque la policía no tenía ninguna información sobre mí. Yo salía del metro para ir a mi casa; acababa de empezar a militar en un pequeño grupo de debate, en el que estaban maoístas, trotskistas y otras tendencias, y que se llamaba Grupo Comunismo, era una secuela del FELIPE [Frente de Liberación Popular], que se acababa de disolver. El metro estaba lleno de policías, porque había un comando de Comisiones Obreras; así que cuando salgo, la policía me rodea, me quitan mi carpeta y empiezan a ver papeles con la palabra “comunismo”. Me llevaron a la DGS [Dirección General de Seguridad], me dieron un repasito y me mandaron al juez.

Cuando habla “del repasito”, ¿quiere decir que le pegaron?

Sí, claro. Me dieron caña, te metían mucha caña. Pero como no sabían quién era yo, les conté que éramos un grupo de estudiantes que estábamos trabajando sobre Marx; les cuento un rollo, que no se creen, pero como no tenían ningún argumento en de contra mí, y no estaba fichado y mis papeles no eran de ninguna organización que ellos conocieran, me mandan rápidamente al juez. El juez me procesa, y me envía a la cárcel; en un mes me dieron la provisional, porque no tenía antecedentes.

¿Cuál era el delito?

Asociación y propaganda. Siempre era asociación y propaganda por lo que nos encausaban, salvo que tuvieras algo más grave.

Y llega la segunda detención.

La segunda vez que me detienen, en el 73, yo ya estaba en la Liga [Liga Comunista Revolucionaria, de ideas trotskistas y fundada en 1971] y completamente dedicado a la política. Era estudiante de Arquitectura, pero realmente no tenía tiempo para mi carrera, porque estaba dedicado al activismo cien por cien. Esa segunda vez, ya tenían información sobre mí, sabían que estaba en la Liga y localizaron mi domicilio. Un día, llaman a la puerta de mi casa; salgo y me encuentro unos policías esperándome en la calle, sin orden judicial. Mi mujer estaba en el piso, el portero le avisó y dio tiempo a quemar papeles hasta que, en media hora, llegó la orden. Subieron a casa y nos detuvieron, a mi mujer y a mí. En esa detención ya tenían información comprometida sobre mí. Estuvieron machacándome durante tres días en los interrogatorios de la DGS de la Puerta del Sol. Y el que estaba allí, dirigiéndolo todo, era Billy el Niño [el policía Juan Antonio González Pacheco, torturador de antifranquistas].

¿Sabía entonces quién era Billy el Niño?

Yo sabía quién era, porque me habían hablado de él. No lo conocía, pero él mismo me dijo que era Billy el Niño. Lo decía siempre: “¿Sabes quién soy?”. Fueron tres días en los que no pararon de subirme, bajarme, y darme a todas horas, sin parar. Ellos, lógicamente, iban rotando. Era verano, junio, y hacía un calor de la hostia. No te daban agua, te ponían encima una zamarra para que sudaras, aparte de los palos en los pies, que era lo típico. Te hacían hacer el pato, ir y venir en cuclillas.

Todos estos recuerdos, están, por decirlo de alguna manera, auditados. Porque de cara a las querellas que hemos interpuesto las víctimas del franquismo, se nos pidió un relato pormenorizado de todo aquello, de acuerdo al llamado protocolo de Estambul para casos de tortura. Y ese relato se hace ante un colectivo internacional de sicólogos, que son especialistas en testimonios de cara a las denuncias de tortura; tienen unos protocolos de entrevistas que consisten en sesiones muy largas y duras. Nuestros abogados han querido que los pasáramos porque así queda constatado que no te estás inventando nada. Y, finalmente, se puede comprobar que nuestros testimonios son coincidentes. Es muy importante hacer las cosas bien en todo lo que tiene que ver con las denuncias y querellas por torturas.

¿Qué era lo que le interesaba a la policía en esos interrogatorios?

Nombres. Y el aparato del partido, saber dónde estaba el aparato, dónde nos reuníamos. Ellos tenían nombres y te preguntaban: “¿Éste es del comité central? Éste, ¿quién es?, ¿qué hace?”. Sabían bastante, porque en esa época ya había habido varias caídas. Yo siempre he dicho que la policía no era muy eficaz; los sociales, que eran los de la Brigada Político-Social, eran en mi opinión muy bestias en todos los sentidos, pero poco sutiles, porque eran incapaces de lograr que te rompieras psicológicamente; no eran capaces de debilitarte, de que perdieras la seguridad en ti mismo. Es verdad que cuando te están dando muchas hostias, te puedes romper por el dolor, porque ese dolor es insoportable.

Recuerdo que estaba obsesionado con tirarme de cabeza contra un radiador que tenía delante en los interrogatorios, para acabar con tanto dolor y agotamiento. Tú estabas sudando, los tíos se estaban tomando un gintonic delante de ti, y tú estabas sin agua, sin nada, dolorido y jodido a más no poder. Lo que pensabas en aquellos momentos era que a lo mejor no ibas a poder resistir tanto dolor, porque no sabías cuánto iba a durar todo aquello de que te subieran y te bajaran a todas horas, y los tres días se te hacían una eternidad. La idea del suicidio, de pegarte tú mismo una hostia, y que te tuvieran que llevar al hospital, la sentía todo el mundo que pasó por allí, por la DGS de la Puerta del Sol; y lo del radiador, el que yo miraba tanto, se lo he oído a varios; todos conocimos aquella mesa que tenía un canto metálico y todos pensamos en ‘a ver cómo consigo pegarme un cabezazo contra ella y quedarme inconsciente’. En mi caso, todo esto estaba unido a que mi mujer también estaba detenida, y ella era muy joven; para mí eso sí que era un tema estresante, porque me decían que la estaban machacando, que ella estaba cantando…

Y después del interrogatorio, ¿directamente a la cárcel?

Pasabas tres días en la DGS, en los calabozos, que eran unas celdas muy pequeñas, sin ventana ni nada, con un banco de cemento para que te tumbaras, aisladas totalmente y con una puerta metálica; te subían, te bajaban. Luego pasabas por el juez, y el juez te mandaba a la cárcel. Nada más llegar a la cárcel, tenías los días del periodo, que eran unos días de aislamiento, en los que estabas en observación. En el periodo, coincidí con un chaval del FRAP, un taxista, que luego nos hicimos muy amigos; había estado en la DGS a la vez que yo. A él le habían dado aquellos típicos golpes en las plantas de los pies y le dejaron secuelas para siempre. A mí me rompieron una costilla.

Cuando llegabas a la cárcel, después de la detención y el interrogatorio, hacías un informe para la organización, informabas de lo que habías dicho y, sobre todo, de lo que sabían ellos, porque eso era muy importante. Cuando había una caída, normalmente toda la gente de tu alrededor, la que te conocía, tenía que entrar en cuarentena, irse de sus pisos.

¿Cuánto tiempo estuvo en la cárcel?

Algo más de dos años y medio. Estuve en Carabanchel, luego en Jaén y luego en Palencia. Me pidieron diez años de cárcel, pero salí con el indulto que se dio cuando murió Franco. En diciembre del 75 salimos casi todos los presos políticos que no teníamos delitos de sangre o de terrorismo.

Decía que, antes de ser detenido, se dedicaba por completo al activismo en la clandestinidad.  ¿En qué consistía su actividad política?

Coordinaba células de la Liga en la universidad y también en algunos barrios. Iba a los comités provinciales, en los que organizábamos, planificábamos o informábamos de cómo iba la cosa. Organizábamos las campañas de activismo, las manifestaciones, el reparto de propaganda, las huelgas de la universidad. Estamos hablando de años muy convulsos; había un movimiento social muy potente, y la universidad era puro activismo; muchas huelgas, muchos paros, muchas manifestaciones. Y el trabajo dentro de la propia Liga era intenso, porque había muchas tendencias. La Liga era muy democrática para lo que eran los partidos en aquella época; nosotros teníamos una tradición dentro de lo que se llamaba centralismo democrático, y eso significaba que todo el mundo podía y debía participar y crear tendencias, pero también había que respetar las decisiones de los órganos del partido. Podríamos decir que el activismo en nuestro caso era muy extremo, porque no solo tenías que organizar la lucha en la calle, sino que, además, tenías mucho trabajo interno que hacer.

¿Dónde se reunían?

En casas. Pero cuando había una caída, te tenías que largar de la casa. Íbamos a salto de mata.

¿Se pasaba miedo?

Sí, sí claro, por ejemplo, cuando organizábamos los saltos del Primero de Mayo. Tradicionalmente, en esa fecha, los sindicatos, Comisiones, UGT, el PCE, que eran las grandes fuerzas de la izquierda en esa época, movilizaban a decenas de miles de personas en Madrid y en cualquier otro lugar. Antes de seguir hablando de cómo eran los primeros de mayo, creo que es importante decir que en Madrid había entonces un tejido industrial impresionante, un movimiento obrero grande. La gente joven, ahora, piensa que Madrid ha sido siempre una ciudad de servicios, de oficinistas, de burócratas, de ejecutivos y de turistas. Pues resulta que en esta ciudad hubo un movimiento obrero de la hostia. Ahora parece que en Madrid nunca hubo obreros, pero hubo follones industriales bien gordos; había fábricas, como la Chrysler, de miles de personas, y ahí existía un nivel de organización y de conciencia inmenso.

Continuando con el Primero de Mayo, cuando se montaban esas convocatorias, que siempre eran en Atocha [en el entorno de la actual estación Puerta de Atocha Almudena Grandes], la policía tomaba la zona. Llegábamos y solamente había policías, por todos lados. Directamente te detenían. La DGS estaba a rebosar de gente en los primeros de mayo. Por eso, tuvimos que organizar los famosos saltos, que consistían en llegar a determinados puntos con cócteles molotov, con cadenas, con palos. Se buscaba un punto cerca de Atocha; saltábamos, estábamos cinco minutos gritando consignas, repartiendo propaganda y panfletos por la calle, y rápidamente había que desaparecer, porque te caían encima.

Ahora suena fuerte lo de tirar cócteles molotov.

Claro, pero es que el sentido que tenían los cócteles molotov era defenderte de la policía. No atacar, sino evitar que te cayeran encima. Consistía en parar, aunque fuera un instante, a la policía y así lograr defender una retirada sin que hubiera detenciones. Y, la verdad, no lo hacíamos mal, porque detenían a poca gente y conseguimos cosas; sobre todo, que la gente viera cómo se podía hacer algo contra el régimen.

Su familia era más bien de derechas, ¿cómo empezó su militancia, por qué esa conciencia política de izquierdas?

Mi familia era de derechas, mi padre era médico militar. No eran beligerantes, pero eran del régimen. Fui a un colegio, el colegio Estudio, en el que había muchas familias republicanas; la mitad de mis compañeros de clase eran de familias relacionadas con la Institución Libre de Enseñanza, profesionales liberales. Cuando yo hablaba con ellos, me llegaba una visión del mundo muy diferente de la que se hablaba en mi casa. Sé que vivíamos en un mundo privilegiado, sin las dificultades económicas que tenían otras familias, pero eran personas antifranquistas; un antifranquismo muy discreto, sí. Pero algunas veces te contaban cosas de la guerra que no coincidían con las que se oían siempre, en el sentido de que los franquistas eran los buenos. Luego, llegué a la universidad, y aquello sí que era un hervidero. Es verdad se podía pasar por la universidad sin meterse en nada, pero era difícil. Lo normal era que, aunque no te involucraras a nivel de militancia, vivieras ese ambiente de asambleas, huelgas, gente pegando carteles, gente repartiendo panfletos. Era muy difícil mantenerse al margen de aquel movimiento. Incluso en la Escuela de Arquitectura, que no era de las más politizadas. No te cuento si estabas en Políticas, en Economía o en Derecho. 

Y luego está la curiosidad de cada uno, que es la que te hace escuchar y que te fueras pegando a la gente más interesante. No solo políticamente, sino también en el terreno cultural, porque al final coincidían las dos cosas; las personas inquietas políticamente eran las mismas que te hablaban del cine de Antonioni, de libros interesantes… Claramente, para una persona de diecisiete o dieciocho años, eso es un gancho. Aquí, vivíamos en un mundo muy mediocre, y de pronto… te ibas dando cuenta de que en Francia, ahí al lado, la gente veía otro cine, leía otros libros, y eso te llamaba la atención, te daba qué pensar. Llega un momento en que te das cuenta de que algo raro pasa. Yo me radicalicé mucho, otros simplemente iban a las manifestaciones o apoyaban las huelgas, pero todos teníamos esas mismas afinidades o inquietudes. Yo me fui comprometiendo cada vez más, me metí en la Liga, y terminé con una dedicación cien por cien a todo eso; porque llega un momento en que es muy difícil compatibilizar las dos cosas, ser militante por la mañana y estudiante de arquitectura por la tarde no funcionaba. Si te lo tomabas un poco en serio, no había horas para hacer todo lo que tenías que hacer: contactos, la imprenta, reuniones. Al final pasé de todo, me peleé con mis padres, broncas impresionantes. Las vidas personales de los que estábamos militando en esos años eran muy complicadas por muchos motivos. Yo dejé la Escuela de Arquitectura en tercero; luego, tres años de militancia en la Liga, luego la cárcel y cuando salí, terminé la carrera.

En esos años ocurrieron hechos muy duros, como el asesinato de Enrique Ruano o la ejecución de Puig Antich.

Sí. Y hubo varios estados de excepción. Si la dictadura era muy dura, un estado de excepción era casi grotesco, porque resultaba que hacía falta un poco más de represión. Significaba que podían detenerte por lo que fuera sin pasar por el juez, ponerte una multa, ocupar las universidades. Era muy bestia. La universidad siempre ha tenido un estatus, según el cual la policía no podía entrar. Desde que yo comencé la carrera, en el año 66, la policía se quedaba en Moncloa [la zona de Madrid contigua al campus universitario]. Cuando había manifestaciones que salían de alguna facultad, sabías que podías moverte hasta Moncloa, pero allí ya nos estaba esperando la policía para machacarnos. El caso es que, poco a poco, cada vez se iban acercando más al campus y, podemos hablar de un hito, que fue cuando la policía dejó de respetar la autonomía universitaria, y entró en las facultades.

Hasta los años sesenta, el movimiento estudiantil había sido relativamente inocuo. Pero el incremento de la combatividad, de las movilizaciones, hizo que la reacción de la policía fuera cada vez más fuerte, y llega el momento en que ocupan las facultades, entran dentro. Al mismo tiempo, también hubo un aumento de la represión en las fábricas. En aquellos estados de excepción, había barra libre para la represión. Se daban cosas tan increíbles, como una modalidad represiva que consistía en el destierro. A algunos líderes estudiantiles se los llevaron fuera de su ciudad, les obligaron a vivir en otro sitio, con todo lo que eso suponía cuando estabas matriculado en la universidad.

Sí que hubo momentos o hitos muy duros, como el asesinato de Ruano, en los que la represión superó sus propios límites. Pero, al mismo tiempo, éramos conscientes de que iban a la desesperada porque el movimiento, la movilización, tenía mucha fuerza. Y también éramos conscientes de que en el extranjero estaban muy atentos a lo que estaba pasando aquí. De alguna manera, eso daba mucho ánimo, mucha moral. En las cárceles también había esa sensación de que “estamos ganando”; pero mientras, nos estaban dando una mano de hostias, nos estaban destrozando. Era algo complejo.

¿Se perdieron cursos?

Hubo algunas facultades que cerraron. Había también huelgas de exámenes. Y esto tiene que ver con que el activismo en contra del régimen funcionaba bastante bien en la universidad. Cuando yo me liberé [liberarse era pasar a trabajar para el partido, el que fuera], iba de facultad en facultad. A lo mejor en una mañana pasaba por cuatro facultades para ir a asambleas. Yo iba informando de lo que se estaba haciendo en otras; eran asambleas de cientos y cientos de estudiantes en las que se votaba todo, y lo que se votaba, se hacía. Obviamente, había estudiantes fachas, pero no contaban nada de nada, no pintaban nada. Es verdad que había grupos violentos, como Defensa Universitaria, pero eran muy minoritarios. La mayoría de los estudiantes, aunque no pertenecieran a ninguna organización, iban a la asamblea. Y si la asamblea decía que no se hacía un examen, no se hacía, y así era todo.

¿Qué opinión le merece el trato que se ha dado a las víctimas del franquismo? No solamente desde el punto de vista judicial.

La figura del fiscal de sala que introduce la nueva Ley de Memoria Democrática, un gesto tímido porque su recorrido en términos de justicia es muy pequeño, sí podría ser el primer atisbo del reconocimiento de la verdad. Hasta ahora, no teníamos ni eso. Porque el problema de la Transición y de la Ley de Amnistía, como se ha dicho muchas veces por parte de juristas y de organismos internacionales, es que la amnistía se dio previamente a la investigación o juicio de los delitos que cometió una de las partes; por tanto, no hay crimen ni victimario, y por eso las víctimas, las del franquismo, somos como algo hipotético, abstracto o dudoso. Somos víctimas, pero como no se ha juzgado nada, no se sabe de qué delito somos víctimas. Estamos sujetos a un modelo de impunidad que impide reivindicar fehacientemente nuestra naturaleza como víctimas; y, por otro lado, hay una discriminación adicional, porque ese modelo de impunidad ha impuesto una cultura de relativización frente a otras víctimas, como las de terrorismo de grupos como ETA o yihadistas; hemos sido ninguneados y seguiremos siendo ninguneados de la manera más descarada. A las víctimas del terrorismo de Estado en el franquismo no nos han hecho ni caso. En ese sentido, estamos totalmente ignorados y discriminados. Pretendemos que se nos reconozca.

 

viernes, 2 de diciembre de 2022

02 diciembre 2022 El Mundo del Siglo XXI (opinión)

02 diciembre 2022 


 

Exposición de fotos

Homenaje de la comunidad india en Madrid a las víctimas de los atentados de Bombay, 14 años después

El hotel Mayorazgo acogerá este sábado el acto de recuerdo por los ataques que dejaron 174 muertos y más de 300 heridos, donde por poco se salvaron Esperanza Aguirre y una delegación comercial

Este sábado se podrá ver en Madrid por segundo año consecutivo una exposición de fotografías sobre los atentados de Bombay de 2008. Pese a la lejanía del lugar de los ataques, muchos madrileños recordarán que la entonces presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, estaba en India de viaje con una delegación de empresarios justo cuando ocurrió la matanza.

"Salí descalza pisando charcos de sangre", recordó en su día Aguirre, que se libró por poco de la masacre que dejó 164 muertos y más de 300 heridos, entre otros lugares de la ciudad, en el hotel donde se alojaba la delegación madrileña. 

La comunidad india en Madrid rendirá homenaje este sábado a las víctimas, ya que esta semana se han cumplido 14 años de la tragedia, que duró tres días (del 26 al 29 de noviembre) porque hubo diferentes ataques. Para recordar la barbarie del islamismo radical, la exposición de fotografías que servirá para ilustrar el homenaje incluye a Hafiz Saeed, el paquistaní líder del grupo terrorista Lashkar-e-Taiba, autor de los atentados.

Los organizadores del acto explican que también se homenajeará a las víctimas del 11-M en Madrid y del 11-S en Estados Unidos. Además, otro de los objetos de la exposición es "solidarizarse con el pueblo Afgano, cuyo país también ha sufrido el terrorismo", explican.

Al igual que el año pasado la propia Aguirre inauguró la muestra, se espera que este sábado sea el empresario Arturo Fernández, en aquel entonces presidente de la patronal madrileña, el que inaugure la exposición.

Opinión:

Leyendo la noticia me asalta una duda... según la noticia (y ya desde aquel día en el que ocurrió) se explica que estaban presentes Esperanza Aguirre y Arturo Fernández (el actor no, el otro). Ya dije entonces, y me cayeron palos desde varios sitios diferentes, que me gustaría saber si estas dos personas solicitaron y si obtuvieron el RVT (reconocimiento víctima del terrorismo).

La respuesta que siempre me han dado ha sido que eso son “datos confidenciales”, pero en mi propio caso y el de miles de otras personas no implica ningún problema que se conozca si cumplimos (o no) los requisitos para ese RVT.

Así pues vuelvo a preguntar si hay alguien que tenga la valentía suficiente para investigar esa cuestión… más que nada por un argumento que cae por su peso: si el Ministerio deniega ese RVT a personas que se encontraban a dos metros del lugar exacto en el que ocurre un atentado terrorista e incluso han entablado conversación con los asesinos mientras estos disimulaban su presencia ¿podría Esperanza Aguirre tener ese RVT si, como ya ha sido publicado en diversas ocasiones, se encontraba a 300 metros de lugar del ametrallamiento?

Y ya puestos, un afectuoso saludo al matrimonio valenciano residente en Catalunya que TAMBIEN fueron víctimas de ese atentado. En su caso, víctimas heridas gravemente a las que se dejó en Bombay mientras otros regresaban urgentemente a Madrid en avión oficial.

Luego nos cuentan que todas “LAS” víctimas son iguales…

Ah, otra pregunta: ¿por qué se homenajeará a las víctimas del 11-M en Madrid y del 11-S en Estados Unidos y no a las de Alcanar, La Rambla, Zona Universitaria, Cambrils, Olérdola, Túnez, Saná, Sharm-el-Sheik, Londres, Casablanca, Marraquech, París…¿ ¿O es que no eran víctimas TAMBIEN españolas?

Y no me vale que me digan que la organización corre a cargo de la comunidad india porque, que yo sepa, ninguna de esas ciudades y todavía menos Nueva York o Madrid son ciudades “indias” ¿o sería mejor decir hindúes?

 

01 diciembre 2022 Cadena COPE (opinión)

 01 diciembre 2022 

 


La Audiencia Nacional investiga por terrorismo los paquetes bomba: los dos se habrían enviado desde España

La Policía ha activado el protocolo antiterrorista tras la explosión este mediodía en la embajada de Ucrania en Madrid y aceleró el proceso tras el descubrimiento en Zaragoza

La Audiencia Nacional abre diligencias por la explosión de un sobre en la Embajada de Ucrania en Madrid, que ha herido a un empleado, así como por el otro paquete que fue descubierto en una empresa de Zaragoza y que fue detonado de forma controlada por los TEDAX. La hipótesis principal, según fuentes de la investigación a COPE, los dos envíos postales habrían sido remitidos desde España.

Será el magistrado titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, quien inicie dichas diligencias, y quien maneja como hipótesis la comisión de un delito de terrorismo, ya que el sobre iba dirigido al embajador ucraniano en Madrid, Serhii Pohoreltsev. De todos modos, el juez no comenzará con las indagaciones hasta no recibir un atestado que incluya una información más detallada y concreta de los hechos ocurridos este martes.

La Policia ha activado el protocolo antiterrorista tras el hallazgo este mediodía de un explosivo en la Embajada de Ucrania en Madrid. Los hechos han ocurrido a las 13:17 horas de este miércoles en la embajada, situada en el número 52 de la Ronda Abubilla, en Madrid. El explosivo ha llegado en el interior de un sobre que fue abierto por un vigilante de la delegación diplomática. El empleado ha resultado herido leve y ya ha recibido el alta tras ser atendido en el cercano hospital Nuestra Señora de América.

Hasta el lugar se han desplazado efectivos especializados en la desactivación de explosivos, TEDAX, además de agentes de la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional y guías caninos, entre otros. Por el momento, se mantiene el cordón policial en torno a la embajada, y el protocolo antiterrorista activo en toda la ciudad. El Ministerio del Interior ya ha anunciado, además, que reforzará la seguridad en la embajada.

Según fuentes policiales, el sobre no ha pasado por el escáner de seguridad ni ha sido detectado por el servicio privado de vigilancia de la Embajada de Ucrania en Madrid. La carta iba dirigida al embajador y contenía una pequeña cantidad de explosivo de fabricación casera. El propio embajador ucraniano, Sergei Pohoreltsev, ha confirmado que él era el destinatario de la carta al Ministro de Asuntos Exteriores español. José Manuel Albares ha hablado por teléfono tanto con su homólogo ucraniano, Dimitro Kuleba, como con el embajador en cuanto ha conocido la noticia de la explosión. Albares coincidía precisamente ayer en Bucarest con Kuleba en la reunión ministerial de la OTAN, y le ha trasladado "su apoyo y solidaridad". Algo que ha agradecido el ministro ucraniano, quien ha ordenado, además, reforzar la seguridad de todas las embajadas ucranianas tras el suceso ocurrido en la de Madrid.

Opinión:

En el momento de escribir esta opinión, ya son seis los artefactos remitidos y todos parecen tener el mismo origen.

Imagino que se creará una Comisión de Investigación para detectar los errores cometidos y así evitar que no se vuelvan a repetir… pero esperar que se haga por unos atentados con 16 asesinados y mas de 300 heridos según sentencia (sumario aparte) ya es otro cantar…

 

30 noviembre 2022 Voz Populi (opinión)

30 noviembre 2022 


 

ETA aprovechó la tregua con Aznar para captar terroristas y formar nuevos comandos

Un informe de la Guardia Civil relacionado con el asesinato del juez José Francisco Querol revela los movimientos de la organización durante el 'alto el fuego' que anunció a finales de 1998

A punto de concluir el siglo XX, ETA anunció un alto el fuego indefinido y "sin condiciones". Era el año 1998, con José María Aznar en el palacio de la Moncloa. Los partidos nacionalistas vascos y abertzales firmaron el llamado Pacto de Estella, para iniciar un "proceso de diálogo y negociación" con la banda terrorista para poner fin a su actividad. Pero en el seno de la banda se conocían todos esos movimientos, como una artimaña para rearmarse tras los sucesivos golpes policiales que habían debilitado sus estructuras en los últimos años.

La Guardia Civil detalla en un informe que ETA aprovechó la tregua para captar nuevos terroristas y conformar comandos con los que perpetrar más atentados; entre ellos,  el que acabó con la vida del juez del Tribunal Supremo José Francisco Querol Lombardero, el 30 de octubre del año 2000.

La estrategia de ETA durante la tregua anunciada en 1998 se incluye, precisamente, en el informe entregado a la Audiencia Nacional en el marco de las pesquisas sobre el asesinato del magistrado del Supremo, al que ha tenido acceso Vozpópuli. Los agentes del Instituto Armado recorren los pasos del comando Buruahuste, que ideó y culminó los planes para acabar con la vida del juez, siguiendo las órdenes directas de la cúpula de la organización terrorista -según las conclusiones de los investigadores-.

El Pacto de Estella -o Pacto de Lizarra- se firmó el 12 de septiembre de 1998, con el recelo de los llamados partidos constitucionalistas. Lo suscribieron cerca de 40 partidos, organizaciones o sindicatos, entre los que destacaban el PNV, Herri Batasuna, Gestoras Pro Amnistía o Jarrai, entre otros. El objetivo, aseguraban los firmantes, era establecer un puente de diálogo con ETA, con el objetivo de poner fin a su actividad terrorista.

 

La banda anunció a los cuatro días su decisión de materializar una "tregua unilateral e indefinida". La Guardia Civil detalla en su informe que representantes del Gobierno de España y de ETA se reunieron en Zurich en mayo de 1999, pero no hubo ningún entendimiento entre ambas partes para alcanzar un acuerdo definitivo que supusiera el fin del terrorismo.

Nuevos comandos

Pero los movimientos revelados por la Guardia Civil ponen de manifiesto que la verdadera intención de ETA distaba mucho de abandonar las armas. Los investigadores detallan que la banda aprovechó la "tregua" para reorganizarse internamente, captar nuevos miembros y formarlos en el uso de armas y explosivos. Entre esa remesa de nuevos integrantes figuraba el citado comando Buruahuste.

 

Según las pesquisas de los agentes del Servicio de Información, el comando se constituyó entre mayo y septiembre de 1999, con la integración de Javier Abaunza Martínez, Ana Belén Egüés Gurruchaga, Iván Apaolaza Sancho, Gorka Palacios Alday, Juan Luis Rubenach Roig y Julia Moreno Macuso; todos ellos terroristasliberados, con dedicación plena a ejecutar las acciones que dictara la cúpula de la organización.

Ese mismo mes de septiembre, los dos últimos se trasladaron a Madrid y Salamanca para alquilar viviendas que servirían comopisos francos. En octubre les siguieron todos los demás integrantes del grupo. Como era habitual en estos comandos, posteriormente habría salidas de integrantes y nuevas incorporaciones. 

ETA vuelve a matar 

El 28 de noviembre de 1999, ETA anunciaba el fin del 'alto el fuego'. Y ETA volvió a matar el 21 de enero del año 2000. La primera víctima fue el teniente coronel Pedro Antonio Blanco García, del Ejército de Tierra, al explotar un coche bomba colocado junto al vehículo con el que iba a trasladarse al Cuartel General del Ejército, donde trabajaba. La Guardia Civil atribuye este atentado al propio comando Buruahuste. 

A partir de entonces ETA se manifestó con toda su fuerza. Solo en el año 2000 mató a 23 personas. Entre ellas, el juez del Tribunal Supremo José Francisco Querol Lombardero, su conductor, Armando Medina, su escolta, Jesús Escudero, y un conductor de autobús, Jesús Sánchez. Este atentado ocupa las investigaciones que ahora se dirimen en la Audiencia Nacional, por las que han sido citados los jefes de la banda terrorista. 

Los investigadores del Instituto Armado indican que ETA llegó a contar con 1.031 mimebros en el año 2002, tras los esfuerzos para rearmarse durante la tregua que mantuvo entre septiembre de 1998 y noviembre de 1999. Pero si la banda terrorista no bajó los brazos durante ese periodo de tiempo, tampoco lo hicieron las fuerzas de lucha antiterrorista: en marzo de 1999, la Policía francesa, en colaboración con la Guardia Civil, detuvo en París a uno de los máximos dirigentes de la organización, José Javier Srizcuren, alias Kantauri.

Opinión:

Bueno, pues 24 años después resulta que alguien se hace eco de lo que la ANTIGUA AVT denunciaba en su momento y que, oh casualidad, aparece ahora.

Pues es muy cierto que la banda terrorista ETA presentó aquella tregua mientras el entonces presidente se encontraba en Lima (Perú) y realizaba estas declaraciones de las que no se habla o parece que nadie quiere acordarse.

Cabe recordar (como muy bien aparece en la noticia), que la banda terrorista ETA anunciaba el fin del “alto el fuego” a finales de noviembre de 1998.

Esas declaraciones que acompaño más abajo se hicieron antes de ese “alto el fuego” y poco después (diciembre 1998) tres representantes del Gobierno se reunían con Herri Batasuna (cuando HB era lo mismo que ETA según mucha gente que ahora calla) en un chalet de Ibeas de Juarros…

Que cada cual extraiga sus conclusiones…