martes, 22 de enero de 2019

18 enero 2019 (2) La Vanguardia (opinión)

18 enero 2019 



Víctimas del terrorismo rechazan un acercamiento indiscriminado de presos

La Fundación Víctimas del Terrorismo ha rechazado hoy un "acercamiento indiscriminado" de presos de ETA después de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, señalara que no veía sentido a mantener la dispersión una vez disuelta la banda.
En un comunicado, 17 asociaciones de víctimas muestran su disconformidad con Marlaska, que apuntó ayer en las Palmas de Gran Canaria que la dispersión "era una política antiterrorista", no penitenciaria, y estimó que una vez disuelta ETA no tenía sentido mantenerla, pues buscaba debilitar a la organización impidiéndole controlar a sus militantes presos.
Tras mostrar su "inquietud y preocupación" ante esas palabras, las asociaciones subrayan que esas declaraciones no coinciden con el mensaje que el ministro les trasladó cuando se reunieron con él en junio y habló de "acercamientos puntuales".
En esa cita "no se abordó el fin de la denominada dispersión de presos de ETA", que, recuerdan, ha sido refrendada por el Pacto Antiterrorista, firmado por el PP y el PSOE y aún vigente, y avalada por el Tribunal Constitucional y el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.
Las asociaciones reclaman "verdad, memoria, dignidad y justicia" y muestran su rechazo a un acercamiento indiscriminado, "máxime cuando los terroristas no han renunciado a su pasada actividad terrorista, no han renegado de la actividad de ETA durante más de cinco décadas, ni han colaborado en la resolución de los más de 300 casos sin resolver".
En sus declaraciones, que tuvieron lugar en un foro organizado por la Cadena Ser, Marlaska subrayó que no cree en las medidas indiscriminadas, sino en la aplicación de las leyes y, en este caso, siempre en contacto con las asociaciones de víctimas, a las que agradeció el respaldo que están dando a Interior.
En ese contexto destacó que en sus siete meses en el cargo, en el que solo han sido trasladados a cárceles del País Vasco dos presos de la denominada "vía Nanclares", que hace tiempo renegaron de ETA, pidieron perdón a las víctimas y ofrecieron medidas para reparar el daño que ocasionaron sus atentados. 

Opinión:

Solo dejar claro que la Fundación de Víctimas del Terrorismo no representa a LAS víctimas, ni tampoco a las que estando en los listados de alguna asociación puedan ser susceptibles de ser utilizados.
Es curioso leer que el Ministro “agradeció el respaldo que están dando a Interior” ciertas asociaciones de víctimas cuando hay algunas que a sus espaldas están haciendo todo lo contrario.

Igual se enterará muy pronto.

18 enero 2019 El País

18 enero 2019 



Marlaska cree que la dispersión de los presos sobra, una vez “disuelta y derrotada” ETA
Asegura que esa medida formaba parte de una política "antiterrorista" y no "penitenciaria"

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha defendido hoy que la dispersión de los presos de ETA en diferentes cárceles de España "era una política antiterrorista, no una política penitenciaria", y ha asegurado que "una vez disuelta y derrotada" la banda no cree conveniente mantenerla. El ministro ha hecho esas declaraciones apenas cuatro días después de que miles de personas se manifestaran por las calles de Bilbao en demanda del acercamiento de los presos de la organización terrorista. A esa manifestación concurrieron votantes no solo de la izquierda abertzale, sino de Podemos y del PNV que opinan de la misma manera que el ministro.
Después de años con escasos cambios en la política penitenciaria, diseñada para evitar que ETA pudiera actuar de manera colegiada desde dentro de la cárcel,  el actual ministro socialista llegó a un entendimiento con las asociaciones de víctimas para acercar algunos presos, tal y como especifica la ley, y sin delitos de sangre. Hasta octubre eran 92 los presos de la organización terrorista que solicitaron formalmente al Ministerio del Interior un cambio en su situación en prisión. Todos ellos remitieron escritos en los últimos nueve meses para reclamar ser clasificados en segundo grado.
Hasta la primera quincena de diciembre el Ministerio del Interior había trasladado a 13 reclusos etarras y otros tres fueron clasificados en tercer grado penitenciario o régimen de semilibertad.
En su intervención en un foro organizado por la cadena SER en Las Palmas de Gran Canaria, el exmagistrado de la Audiencia Nacional ha sido interpelado por el público sobre el posible traslado al País Vasco de presos condenados por terrorismo. Grande-Marlaska ha explicado que no cree en medidas indiscriminadas, sino en la aplicación de las leyes y, en este caso, siempre en contacto con las asociaciones de víctimas, a las que ha agradecido el respaldo que están dando a su departamento.
La red de apoyo a los presos de ETA Sare ha considerado "positivas" las declaraciones del ministro del Interior. Sus portavoces han solicitado que estas palabras se conviertan "en realidad con urgencia". Grande-Marlaska ha pedido que se analice el balance de sus siete meses en el cargo, en el que solo han sido trasladados a cárceles del País Vasco -el resto han sido acercados a la Comunidad Autónoma- dos presos de la denominada "vía Nanclares", que hace tiempo renegaron de ETA, pidieron perdón a las víctimas y ofrecieron medidas para reparar el daño que ocasionaron sus atentados.

Sin embargo, también ha reconocido que, "con ETA disuelta y derrotada por la sociedad", no le ve sentido mantener una política antiterrorista cuya finalidad era debilitar a la organización, impidiéndole que controlase a sus militantes encarcelados. En las actuales circunstancias, ha argumentado, debe atenderse a "criterios penitenciarios", a lo que las correspondientes juntas de tratamiento consideren más conveniente para cada recluso, algo en lo que no ha ocultado que se tiene en cuenta la cercanía a su entorno familiar.

17 enero 2019 La Vanguardia

17 enero 2019



Prisión incondicional para 3 de los 5 presuntos yihadistas de Barcelona

El juez Garcia Castellon ha acordado prisión incondicional y sin fianza para 3 de los 5 presuntos yihadistas detenidos en Barcelona por delitos de integración en organización terrorista, enaltecimiento y autoadoctrinamiento, según han informado fuentes jurídicas.
Los otros dos detenidos quedan en libertad, aunque con retirada de pasaporte, prohibición de abandonar el país, obligación de designar domicilio y comparecencias semanales.
Los cinco detenidos en Barcelona por integrar una célula yihadista, de quienes se sospecha que tenían la voluntad de atentar, aunque aún no estaban preparados para ello, han comparecido hoy ante la Audiencia Nacional.
Otros doce detenidos en la misma operación, en este caso de otro grupo vinculado que se centraba especialmente en delitos como el robo y el hurto, habían quedado en libertad a la espera de ser citados por el juez.
Los Mossos d'Esquadra están analizando toda la documentación intervenida en los registros llevados a cabo en Barcelona e Igualada (Barcelona) para comprobar el grado de radicalización de los detenidos que no integraban el núcleo duro del grupo, ya que inicialmente no se les atribuye el delito de terrorismo.

En la operación, los Mossos desarticularon a una célula cuyo núcleo duro estaba integrado por cinco personas que querían cometer un atentado, aunque en ningún momento tuvieron capacidad de hacerlo, según el conseller Miquel Buch. 

martes, 15 de enero de 2019

15 enero 2019 eldiario.es (opinión)

15 enero 2019 


Los Mossos detienen a catorce personas por terrorismo yihadista en Barcelona e Igualada
Los agentes han practicado cinco registros en Barcelona y uno en Igualada, donde se han realizado las detenciones
La operación nace en 2017 fruto de una investigación de la Comisaria General de Información de los Mossos y tutelada por Juzgado Central numero 6 de la Audiencia Nacional

Los Mossos d'Esquadra están llevado a cabo desde primera hora de la mañana una operación contra el terrorismo yihadista en la ciudad de Barcelona y en Igualada. Hasta el momento se han detenido a catorce miembros de una célula yihadista, si bien la cifra de arrestados puede aumentar en las próximas horas, según han informado a Efe fuentes policiales.
La operación -denominada 'Alexandría'- ha llevado acabo cinco registros en el distrito de Ciutat Vella en la Ciudad Condal, donde se han apresado a trece de los catorce miembros de la unidad. La otra detención se ha producido en la pedanía de Igualada.
Para esta investigación se han movilizado más de cien agentes desde que en 2017 se iniciará la operación desde la Comisaria General de Información de los Mossos. El operativo antiterrorista ha sido tutelado en todo momento por el Juzgado Central numero 6 de la Audiencia Nacional.
El grupo yihadista no se dedicaba a las tareas de propaganda y captación, sino que tenía la intención de cometer algún atentado, aunque aún debe determinarse si tenían capacidad real para perpetrarlos. Alguno de los miembros contaba con antecedentes por delincuencia común, a ello se le suma, ahora, una investigación con relación a los delitos de terrorismo, organización criminal, contra el patrimonio y la salud pública. 
Los Mossos d'Esquadra han detenido a treinta personas en los 17 operativos antiterroristas que han llevado a cabo entre 2013 y 2018, en los que también han investigado a otros 81 sospechosos, según se dio a conocer el pasado miércoles tras la primera reunión este año del Gabinete de Coordinación Antiterrorista del cuerpo.

Opinión:

Excelente labor de los Mossos d’Esquadra la realizada hoy, como la realizada después de los atentados del 17 de agosto de 2017.

A quien quiera entender, que entienda… y a quien se dedica a poner dudas sobre la labor realizada, que se lo haga mirar.

14 enero 2019 elplural.com

14 enero 2019 



Los musulmanes que financiaron a Vox fueron un grupo terrorista
Hasta 2012 el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán formó parte de la lista negra del terrorismo internacional

Este domingo el diario El País profundizó en la información que el pasado mes de diciembre ya abordó elplural.com: musulmanes financiaron el 80% de la campaña de Voz de 2014.

Financiación que ya reconoció en su día el gerente de Vox, Enrique Cabanas. Y es que en las primeras elecciones a las que se presentaron, las europeas de 2014, los ultras de Vox se financiaron en gran parte gracias a unas curiosas donaciones. Miembros de una organización de exiliados iraníes, el Consejo Nacional de Resistencia Iraní (CNRI), realizaron “miles de aportaciones de entre 200 y 5.000 euros” al partido de Abascal.
La financiación de  más de medio millón de euros (pudo llegar a casi 800.000 euros, según los últimos cálculos) a través de un 'pitufeo' de la oposición iraní llama poderosamente la atención, no sólo por el discurso abiertamente racista de los ultraderechistas, sino por las conexiones internacionales de esa organización.
El CNRI es un grupo opositor del régimen de los ayatolás iraníes que ha contado tradicionalmente con su propio brazo armado. El Muyahidin-e Jalq (PMOI) ha sido considerado como grupo terrorista islamista por los grandes organismos occidentales hasta que, hace menos de 10 años, realizaron una campaña política para convencer a Washington y Bruselas de que habían abandonado la lucha armada. De hecho, podemos afirmar que consiguieron su objetivo cuando en 2012 la CIA les sacó de su listado de organizaciones terroristas a pesar de haber asesinado a unos 17.000 iraníes y participar en la guerra siria.
El PMOI habría nutrido sus cuentas gracias a los fondos de países ‘moralmente dudosos’ como Arabia Saudí o la Irak de Saddam Hussein, pero también del lavado de dinero negro procedente del fraude o de la venta ilegal de armas.
Es más, la cadena estadounidense NBC conectaba la financiación del CNRI y la obtención de su armamento directamente con Israel. Unos lazos políticos entre neofascismo y sionismo que llega a España, con pleno reconocimiento de Vox, pero que tiene bastante tradición en otros países como EEUU.

Vox miente

El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, ha admitido las donaciones pero ha asegurado que todas las donaciones para su campaña electoral europea fueron “legales y totalmente transparentes”, tal y como avaló el Tribunal de Cuentas.
Pero este último extremo no es cierto. Vidal-Quadras no consiguió el escaño y por tanto Vox no entró en las instituciones, por lo que el Tribunal de Cuentas no tenía como obligación auditar la financiación.
Pese a ello, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha insistido este lunes la legalidad de las cuentas de su formación política, volviendo a asegurar que fueron auditadas por una empresa privada y depositadas en el Tribunal de Cuentas, y por lo tanto están "absolutamente tranquilos con esa cuestión”.
En este sentido, ha explicado que las donaciones obtenidas por grupos opositores iraníes tienen que ver con la relación que tenía con ellos el que fuera candidato del partido en las elecciones europeas de 2014, Alejo Vidal-Quadras, ya desvinculado de Vox.

Lo prohíbe la Ley Electoral

La Junta Electoral Central deja claro que ninguna persona o entidad extranjera puede financiar partidos o agrupaciones electorales, de acuerdo con el artículo 128.2 de la LOREG.
En concreto, la ley estipula que "queda prohibida la aportación a las cuentas electorales de fondos procedentes de Entidades o personas extranjeras", a excepción de la subvenciones de instituciones europeas otorgadas para financiar las elecciones al Parlamento europeo.


13 enero 2019 (05.01.19) (2) El Periódico de Catalunya (opinión)

13 enero 2019 (05.01.19)



Los otros presos vascos
Medio millar de reclusos no etarras originarios de Euskadi cumplen condena fuera de su tierra sin que partidos ni instituciones reclamen su acercamiento

El Gobierno Vasco, el PNV, la izquierda aberzale y organizaciones afines intensificarán en 2019 sus campañas en pro de que el Gobierno de Pedro Sánchez ponga fin a la dispersión de presos de ETA y entregue las competencias penitenciarias. El año 2018 acabó en Euskadi con un llamamiento de la plataforma vasca Sare –filial de la organización de familiares de presos etarras Etxerat– pidiendo "pasos a favor de los presos" porque "así lo exige la nueva situación política" y "porque es la base de la paz general e integral".

Y la misma entidad quiere comenzar el año con su acostumbrada y "masiva" manifestación en Bilbao, el día 12, "por los derechos lxs presxs". El entrecomillado es de una hoja de la campaña Orain Presoak (Ahora los Presos) que Sare ha distribuido estas navidades a los bares de la capital vizcaína. "Se les pide a los estados español y francés que tiene que cambiar la política penitenciaria y dar pasos hacia la resolución", dice la nota

"Esta manifestación traerá a miles de personas a Bilbao y, por eso, a los bares del Casco Viejo os agradeceríamos mucho vuestra ayuda", añade la misiva, para concluir: "Os pedimos una aportación de 20 euros, y vuestro bar aparecerá como bar colaborador en los boletines informativos que distribuiremos ese día". Pero esa manifestación no será por todos los presos vascos. Ni siquiera por la mayoría.

Desde hace 30 años está acuñado en Euskadi el apelativo de "presos vascos" –en extenso, "presos políticos vascos” o, por resumir, "los presos"– para un colectivo que cumple condena en 40 cárceles españolas y 11 francesas por su implicación con el terrorismo de ETA y que integran 270 personas. Pero en las celdas españolas hay, según datos de Instituciones Penitenciarias, 1.580 presos con el País Vasco declarado como lugar de residencia. De ellos, 1.310 son comunes. Estos otros presos vascos son casi cinco veces más que los etarras. Y de ellos, 511 (casi el doble que los de ETA) penan fuera de su tierra pese a que la ley aconseja el cumplimiento de la condena cerca de las familias y los abogados.

La mayoría de estos otros presos vascos dispersos, 308, están en cárceles de Castilla y León; cerca, si se trata del penal de Burgos, y muy lejos si es en la dura cárcel salmantina de Topas. Una parte de ellos, pese a ser vascos de origen, han desarrollado arraigo cerca de donde cumplen condena; otros son extranjeros residentes en Euskadi; y una porción no medida, pero que en Salhaketa consideran "mayoritaria" carece de recursos "como para  costearse un letrado" que les ayude en el trámite de pedir el cumplimiento de pena en el lugar de origen. Con suerte, si lo hay, tendrán la ayuda del Turno de Oficio Penitenciario, caritativa pero escasa institución de los colegios de abogados. No es, claro, el caso del único preso vasco de la cárcel de Brieva (Ávila), el recluso más solitario de todo el mapa penitenciario, un alavés de nombre Iñaki Urdangarin.


Cuestión de visibilidad

La plataforma Sare no llama "campaña" a Orain Presoak: la define como "una dinámica". Rompiendo con el viejo estilo de las marchas con ikurriñas y mapas negros de Euskal Herria, Sare la presentó en junio pasado con frescos logotipos nuevos y el apoyo de personalidades "de la sociedad civil", entre las que hay caras aberzales de siempre: Olatz Iglesias (la hija del etarra Juan Carlos Iglesias Chouzas, 'Gadafi'), Martxelo Otamendi (veterano periodista de medios aberzales), Patxi Zabaleta (fundador de Aralar) o el exconsejero de Justicia y dirigente de Eusko Alkartasuna Joseba Azkarraga.

Sare terminó 2018 en Pamplona con una movilización de diseño, un poco a la catalana, instalando en la capital navarra una simulación de una celda, con catre y todo. Durante los días 28 y 29 de diciembre, cada media hora se encerró una persona ante los viandantes para "socializar la conculcación de los derechos humanos de los presos vascos", explicaba la entidad.

Con el traslado de cuatro etarras el pasado 20 de diciembre desde cárceles andaluzas a prisiones de León, Asturias y Burgos, Interior completó 17 acercamientos de presos de la banda terrorista ETA en 2018. Solo siete reclusos de ETA cumplen condena en el País Vasco. Dos de ellos están en prisión atenuada, y otro en una clínica de daño cerebral. El grueso del colectivo cumple en Andalucía (78) y en prisiones valencianas (43). Y por ellos protestan sus familias, que hacen miles de kilómetros para visitarlos.

Pero las performances urbanas y las campañas no citan a los otros reclusos vascos que residen a parecidas distancias. "El preso social tiene menos visibilidad que el de ETA –explican desde la ONG alavesa Salhaketa, dedicada a planes de reinserción de reclusos–. No tienen organizaciones ni partidos detrás, ni sus familias están orgullosos de ellos".

Drogadictos y pobres

A buena parte de estos 1.310 presos vascos los arrasó la heroína y la cocaína arremolinadas en duros rincones de Basauri, Bermeo, Portugalete, Olabeaga... En sus fichas hay delitos contra la salud pública o de robo con fuerza. Los representa bien el Cacheiro, mítico delincuente de Santurtzi, cuya banda llegaba a cometer varios atracos al día en el verano del 80, y que acabó rebuscando en los contenedores. "Estos no son prioridad para el lehendakari, ni para Moncloa, ni para nadie –ironiza un veterano funcionario de prisiones con destino en Castilla–. El PNV no quiere gentuza".

Fuentes del Gobierno Vasco admiten a EL PERIÓDICO que no hay entre el panel de la Secretaría General de Derechos Humanos –desde la que Jonan Fernández clama contra la dispersión de presos de ETA– planes de acción social para los sujetos de esta otra diáspora. Aunque el ejecutivo de Vitoria sí subvenciona a las ONGs de ayuda penitenciaria.

Por los 806 presos comunes que cumplen en Euskadi se interesa la ONG de pastoral penitenciaria Bidesari, del obispado de Bilbao, o la mencionada y laica Salhaketa. Por los que están fuera es mucho más difícil, porque es caro visitar a los 23 vascos no etarras en cárceles andaluzas, o los 29 en prisiones gallegas.

No es imprescindible un abogado para rellenar una instancia pidiendo traslado de prisión –muchos presos se ayudan entre ellos a rellenar papeles o se los escriben educadores sociales–, "pero lo difícil es motivar la petición, aportar certificados de empadronamiento u otros que demuestren arraigo en un lugar y sirvan para apoyar la petición cuando llegue la revisión de grado", explica una portavoz de Salhaketa.

Pocas plazas

Hay en la propia geografía penitenciaria de Euskadi explicaciones a tanta dispersión de los otros presos vascos: las cárceles vascas no dan más de sí. Con 89 celdas, y en pleno casco urbano, la prisión de Basauri (Vizcaya) acoge a internos con condenas cortas y preventivos. La decrépita Martutene de Guipúzcoa, con cuyo desmantelamiento se especula a menudo, tiene presos de cumplimiento, pero nunca más de 300y son muchos para una cárcel que en 1948 se inauguró pensando en 150 inquilinos. Y la otra prisión vasca, la flamante de Zaballa, cerca de Nanclares (Álava), tiene 720 celdas (no todas en uso), capacidad para millar y medio de presos, pero no tiene módulo para los de primer grado, los de peor comportamiento.

Cuando uno de los 806 vascos recluidos en Euskadi se porta mal y es pasado a primer grado o a aislamiento, generalmente se le traslada a Dueñas (Palencia) o a Zuera. Y hay diferencia: la cárcel castellana es considerada una de las duras. Se llama Centro Penitenciario La Moraleja, pero no tiene nada de lujoso: hay muchos extranjeros entre sus 1.200 reclusos, abundan los delitos de sangre en sus archivos y no hay en la provincia un turno de oficio penitenciario. Para Zuera, al menos, sí lo tiene el Colegio de Abogados de Zaragoza.

Curiosamente, no hay presos comunes vascos en cárceles de Catalunya, donde la presencia de reclusos españoles no catalanes "es testimonial, al año no llega a 50" de más de 7.000, explican fuentes de la Direcció General de Serveis Penitenciaris de la Generalitat. Etarras no hay ninguno, como tampoco yihadistas. Los delitos de terrorismo los juzga la Audiencia Nacional, e Interior no ha contado nunca en su política de dispersión con "un sistema penitenciario distinto, como el catalán", explican estas fuentes. Quizá es porque "los presos son información", aventuran.

Opinión:

Se perfectamente que la presente información se publicó el día 5 de enero pero he dejado pasar la manifestación del pasado día 12 para ver si, en algún momento, la tan cacareada manifestación por “los presos vascos” también incluía a los que se mencionan en la documentación. Evidentemente, no se les nombró ni recordó lo más mínimo.
Dicho esto, el hecho de que se hable de los presos vascos que no pertenecen (o pertenecieron) a la banda terrorista ETA me recuerda a unos argumentos que la ANTIGUA AVT ya mencionaba en los años 90 del siglo pasado, cuando denunciábamos y a nadie parecía importarle, que al utilizar las palabras “presos vascos” estaban haciendo enormes diferencias entre los delincuentes nacidos en el País Vasco.
Porque a nadie se le puede escapar que hay muchos presos nacidos en el País Vasco cumpliendo condena en cárceles fuera de su territorio natal pro que no pertenecen a ETA, del mismo modo que se llama “presos vascos” a miembros de ETA que no han nacido en el País Vasco… por lo que una manera correcta de llamarles sería “miembros de ETA que cumplen condena fuera de Euskadi”.
Así que los delincuentes nacidos en el País Vasco que cumplen condenas que nada tienen que ver con el concepto “terrorismo” serían, con todo orgullo de nacimiento, considerados realmente presos “vascos”…

domingo, 13 de enero de 2019

13 enero 2019 El Correo (opinión)

13 enero 2019 



Presos y política penitenciaria

Me gustaría estar hoy en las calles de Bilbao y pedir humanidad para ellos, pero no puedo hacerlo con sus lemas, con su falta de empatía para con las familias de sus víctimas
Es probable que lea este artículo coincidiendo con el paso de una gran manifestación por las calles de Bilbao (quizás también con algún movimiento del Gobierno de España en materia de política penitenciaria) que pide el acercamiento de los presos terroristas a cárceles cercanas y la excarcelación de los presos con dolencias graves. Bien, he mantenido públicamente que me gustaría acompañarles, empatizar con madres y padres que sufren por el delito cometido por sus hijos y tan sólo reivindican la necesaria humanización de sus penas; más aún en esta ocasión, cuando el manifiesto de presentación en Vitoria ha sido leído por una persona a quien quiero y aprecio. Y, sin embargo, un año más, no voy a acudir. Me ha bastado un recorrido por los portales y redes sociales de las organizaciones que llaman a sumarse a la misma, para encontrarme, de nuevo, con viejas consignas y eufemismos. Una vez más se refieren a crueles asesinos como presos políticos y represaliados; como activistas del Movimiento Vasco o militantes por la Liberación nacional; como patriotas que optaron por una vía, quizás dolorosa, pero respetable; como vascos que sufren injustamente en las cárceles de exterminio de España y Francia; como torturados a manos de crueles funcionarios que aplican una política de venganza; como héroes a los que debemos recibir al ser excarcelados por dar los mejores años de su vida por nuestra causa; como ciudadanos nobles cuyo único delito fue amar profundamente a Euskal Herria. Ni un mensaje de arrepentimiento, ni una señal de rechazo por la crueldad ejercida, ni un reproche al universo ideológico que les empujó al asesinato y a la cárcel, ni un mínimo balbuceo que pueda llevar a sus víctimas a otorgar el preciado don del perdón y sí, curiosa paradoja, desprecio hacia el Gobierno español por los acercamientos emprendidos o las modificaciones con respecto a la libertad para presos enfermos de gravedad. Qué terrible decepción, constatar cómo tras un renovado envoltorio, uno se encuentra con las viejas medias verdades de siempre.
Me ocurre todos los años esta misma tarde, habitualmente fría y gris, únicamente puedo pensar en la infinita generosidad de Nati, Sara, Marta y Carlos, la familia de Fernando Buesa. En el abuelo Bernardo, en Toño, Begoña o Lorena, la familia de Jorge Díez Elorza, en su dolor no superado, en las desgarradoras visitas al cementerio de San Vicente de Arana. Pienso en la viuda de Maxi Casado, en aquella imagen grabada en mi retina en una capilla ardiente poco concurrida. Y en Maixabel Lasa, en su ciclópea tarea para reconstruir el recuerdo, amado, de su esposo asesinado, a través del perdón demandado por quien lo asesinó. Y, con ellas, me reencuentro con otras víctimas del terrorismo, como es el caso de Pili Zabala, una mujer a la que siento cerca y con la que cada ocasión de encuentro dibuja en las páginas de nuestro futuro la palabra reconciliación, con letras mayúsculas. Son momentos en los que pienso también en los años de soledad. Recuerdo la frialdad de la sala de cine aquel día en que fui a ver '13 entre mil', ese descarnado testimonio de las víctimas, dirigido por Iñaki Arteta. Estábamos en la sala ocho personas. Tan sólo ocho personas. Y no puedo evadirme de esta necesidad de reflexión sobre todo ello. Miles de personas reivindicando el acercamiento de los victimarios, en el espacio público, en las calles, y, por el contrario, únicamente ocho personas, en el espacio privado, en una pequeña sala de proyección, recordando a las víctimas. Evidente desequilibrio. Repito que me gustaría estar en las calles de Bilbao, me gustaría pedir humanidad para ellos, desearía que sus familias no sufrieran más... pero hoy no puedo estar con ellos, con sus lemas, con su falta de empatía para con las familias de sus víctimas, con su defensa constante de la nobleza de su terror, con el aplauso público a su militancia, con su reivindicación de la humanidad sin mostrar ni un atisbo de humanidad.
Eric Hoffer, en su análisis sobre el odio, decía que «la fase más expansiva de un movimiento de masas está protagonizada por el individuo cuyo fanatismo, odio e intolerancia, se nutre de una profunda frustración interna, de una desafección radical ante la existencia que llevaba antes de consagrarse a la victoria de su movimiento. Por eso precisa rechazar absolutamente su pasado y su presente y volcarse en un radiante porvenir, sobre el que proyecta su autosacrificio y la intolerancia hacia quienes considera sus enemigos». Bien, en mi opinión, Hoffer nos marca el camino, ya que el victimario para conseguir rehumanizarse, y ser considerado de nuevo como un ser social, necesariamente ha de deconstruir su «sacrificio» para aceptar que no fue tal y que tan sólo la víctima, inerte, fue la sacrificada en el altar de su intolerancia. Pero no es así. Un año más, este universo ideológico pierde la oportunidad de dar un paso valiente y dolerse ante sus víctimas por el sufrimiento generado, para siquiera poder pedir, humildemente, que se entienda también su sufrir. Se repiten los mismos eslóganes que escucho de forma ininterrumpida desde mi adolescencia, consignas extemporáneas que me sitúan en un 'viejo tiempo' en vez de en los reivindicados 'nuevos tiempos'. Todo este cúmulo de circunstancias me impide estar hoy en las calles de Bilbao reivindicando la humanidad, la clemencia quizás.
Los destinatarios últimos de esta marcha tendrán el apoyo de miles de personas, pero un sector social, quizás minoritario, pero que a ellos y ellas les debiera de resultar imprescindible, terapéuticamente imprescindible, no les ha acompañado esta tarde: las víctimas. No ha resultado fácil esta reflexión, pues no quiero perder la humanidad que me define, y la humanización de las penas es una exigencia democrática, pero creo necesario mostrar las carencias de determinados discursos que se justifican en una «mayoría social». Lo denunció Hoffer: «La técnica del movimiento de masas aspira a infectar a las personas con una enfermedad y, a continuación, ofrecer al movimiento como cura».

Opinión:

Absolutamente de acuerdo con el artículo de Jesús Prieto. Solo añadiría dos pequeños detalles:
Uno, espero que Jesús Prieto fuera uno de los casi cien valientes que se manifestaron en junio de 1987 contra el atentado en Hipercor.

Dos, el documental “Trece entre mil” se pudo hacer gracias, entre otras, a víctimas de atentados de la banda terrorista ETA perpetrados en Catalunya, a las que tuve el honor de asesorar y poner en contacto con su excelente director. Lo digo porque parece que, al hablar de víctimas de ETA, sólo se recuerda a las que sufrieron el terrorismo en el País Vasco o Navarra… es decir, fueron víctimas de otros puntos del país las que contribuyeron al éxito de aquel documental.